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Shizun, ¿soy suficiente para ti?

Summary:

Luo Binghe se cuestiona qué tan importante es para su Shizun.

Notes:

Bien, esta vez traigo un fic que es más un análisis de Luo y sus pensamientos que nada. La idea me nació porque no he visto demasiado material y es LBH es un personaje que muchas veces es malentendido ya que si somos honestos, no tenemos mucha información desde su punto de vista en la novela.

En realidad es un personaje complejo que merece ser analizado, así que traigo mi aporte uwu

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

“ Me odio a mi mismo ”.

 

Había dicho alguna vez en el pasado, y ahora no estaba tan seguro de cómo se sentía sobre eso. Sus sentimientos por Shen Qingqiu seguían tan fuertes y leales como siempre lo fueron, aun así, lo que sentía por sí mismo era complicado. 

 

Sabía que su belleza era un hecho, un atractivo rostro como el suyo fue capaz de conquistar a Shen Qingqiu e incontables damas. Pero cuando se trataba de su personalidad, era difícil describirlo con una palabra agradable cuando la otra persona no era Shen Qingqiu. Tampoco es que si le importara mucho lo que pensaran los demás, pues únicamente tomaba en cuenta la opinión de su esposo, quien se dedicaba a recordarle cada día y cada noche que siendo él mismo estaba bien. 

 

A pesar de ello, Luo Binghe no podía evitar sentir el amargo sabor en su boca, comparable con el vinagre, al ver a su esposo convivir con otros de una forma única, incluso más relajada.

 

Y no era porque anhelaba privarlo, encerrado del mundo exterior. No, jamás haría algo tan cruel que pudiera lastimar a su esposo como negarle su libertad o eliminar sus lazos de amistad y hermandad. Simplemente deseaba que Shen Qingqiu fuera más honesto con él, como lo era con otros .

 

Aunque Shen Qingqiu había aceptado su matrimonio, su forma elegante y seria de actuar la mayor parte del tiempo lo confundía, pues a veces se mostraba tenso o reacio a corresponder sus avances, mucho más complicado era demostrar su afecto físico sin que el otro subiera la guardia. Era entonces que Luo Binghe mostraba debilidad y unas cuantas lágrimas con las cuales lograba bajar las defensas de Shen Qinqiu, pero ¿cuál era su punto? No eran acciones iniciadas por su esposo, más bien eran resultados de una influencia externa, en este caso las lágrimas de Luo Binghe. 

 

Sino fuera porque Luo Binghe experimento las miradas coquetas y las inconscientes sonrisas de Shen Qingqiu hacia él, sobretodo cuando no creía ser visto, que al fin sentía que podría calmar su corazón, temporalmente. Mas eso no calmaba por completo la pesadez en su pecho y la tristeza en sus ojos al ver la sencillez con la que Shen Qingqiu se comportaba con ellos . Seguía siendo educado y ligeramente distante con la mayoría, pero con algunas personas lucía diferente,  más relajado y natural, dispuesto a exteriorizar sus sentimientos. 

 

Cuando Shen Qingqiu conversaba con Yue Qingyuan, Luo Binghe podía notar una ligera tensión por parte del líder de la secta, casi imperceptible para los demás, pero que para un observador como él, era tan clara como el día. En los ojos de Yue Qingyuan se podía notar un deje de nostalgia, una tristeza oculta que confundía a Luo Binghe, aunque luego supuso que era algo del pasado entre ellos. Aún así, Shen Qingqiu se comportaba tranquilamente, conversando fluidamente con el líder de la montaña Cang Qiong. 

 

Luo Binghe había escuchado varios rumores tiempo atrás, cuando era un discípulo, sobre las cortas interacciones entre Yue Qingying y Shen Qingqiu. Al parecer no se llevaban tan bien como uno creería. En ese entonces, los dos hombres no podían mantener una conversación por más de un incienso. Una vez pasado el lapso de tiempo, la discusión teminaba, sin insultos graves o sangre de por medio, pero si dejaba un mal sabor a cualquiera que fuera testigo de su intercambio. Por lo que ver este contraste tan abrupto ante sus ojos lo hacía dudar de su veracidad, ya que ambos hablaban con fluidez y elocuencia. 

 

Pero algo que era cierto y eso era que Shen Qingqiu no se molestaba en ocultar la admiración en sus ojos, la añoranza de un hermano hacia otro. A pesar de la tensión, era claro que Shen Qingqiu confiaba en el otro a su propio modo. Shen Qingqiu sonreía con sinceridad ante sus palabras y su tono se volvía más ameno, sin dejar de lado la elegancia en sus movimientos, pero que secretamente hacían dudar a Luo Binghe en lo profundo de su corazón.  Muchas veces aun si hubiera tensión entre esposos, Shen Qingqiu no llegaba a ser como con Yue Qingyuan y seguir siendo abierto y natural.

 

No, sólo había dos opciones: escondía sus emociones tras una máscara distante o se enfurecía, dependiendo de la situación. El primero dolía más que cualquier castigo que experimentó en el abismo.

 

Después discutir y hablar hasta resolver el asunto era suficiente. Sin embargo, era confuso ver como con otros si podía seguir siendo el mismo aun si hubiera algún problema del pasado, mientras con él, no había tal opción. 

 

Luego estaba Liu Qingge, con quién Luo Binghe tenía una difícil relación en primer lugar. Sin embargo, sabiendo que su esposo no estaría contento si es que llegaba a lastimar verdaderamente a Liu Qingge, Luo Binghe se tragaba sus verdaderas intenciones y únicamente se dedicaba a no ocultar el disgusto y la ira en sus ojos cuando tenía que convivir en el mismo espacio que él.

 

Cuando interactuaba con Liu Qingge, Shen Qingqiu lucía aún más relajado, mucho más que con Yue Qingyuan. La postura elegante se convertía en una máscara de apariencia para la audiencia externa, pero sus hombros estaban laxos y había tanta confianza entre ellos que era incluso envidiable. Shen Qingqiu llegaba a sonreír más seguido con Liu Qingge, pero a diferencia de con Yue Qingyan, éstas eran más naturales y reales. Shen Qingqiu se dedicaba a llenar sutil y efectivamente los huecos con diferentes temas y no tenía problema con hablar de cualquier cosa. Liu Qingge no un hablador por naturaleza, pero con Shen Qingge, su siempre molesta expresión cambiaba a una más tranquila e incluso alegre, a su propio modo por supuesto.

 

Sin olvidar todas y cada una de las veces en las que sin dudar confió en el hombre, llamándolo para su protección. Aunque era algo que quedó más en el pasado, su cercanía era latente.

 

Contrario a lo que pensarían los demás, Luo Binghe era capaz de notar la fuerte conexión entre ellos.

 

No obstante, la persona con quien se sentía confundido, sorprendido, y quizá un poco inferior (en específicas circunstancias), era Shang Qinghua. Si no fuera por el hecho de que el líder de la cumbre An Ding estaba casado con Mobei Jun, Luo Binghe incluso dudaría de sus intenciones y se atrevería a vengarse de ese hombre por cortejar a su esposo. No importaba lo especiales que fueran los dos casos anteriores, las interacciones entre Shen Qingqiu y Shang Qinghua estaban en otro nivel. 

 

Luo Binghe fue testigo de ello, muchas de esas veces fueron en secreto. Como esas ocasiones al volver del reino demoníaco, a punto de abrir la puerta de su hogar, escuchó involuntariamente las conversaciones entre ellos. La mayoría del tiempo no entendía varias palabras, incluso pensó que ellos hablaban un dialecto propio. 

 

Lo que a Luo Binghe le parecía interesante no era el idioma extraño en sí, sino que escuchar la cadencia y el tono de voz Shizun diferente al que usaba con él. Su más veloz y aguda de lo normal, revelando su estado de ánimo ya fuese furia, confusión, alegría o tristeza, cada una de enmarcada en el sonido de sus palabras. Y no había una persona mejor que Luo Binghe para reconocer cada una de ellas y que muy pocas veces lograba atestiguar con tanta intensidad. Shen Qingqiu no escondía nada de Shang Qinghua, y viceversa, porque aun si era reluctante, su esposo confiaba en el líder de An Ding como ningún otro.

 

Pero apenas abría la puerta para entrar, Luo Binghe sentía como si hubiera roto una barrera que rompiera alguna clase de hechizo, el Shen Qinqiu “normal” volvía a escena alejando toda evidencia que delatara su misterioso comportamiento. 

 

Luo Binghe sabía que su esposo era un ser sabio y maravilloso, le mostraba facetas que nunca haría con nadie más y las conocía todas, pero el no saber porqué se comportaba únicamente así con sus hermanos líderes de secta hería su corazón. ¿Acaso no confiaba en él después de todos esos años lo suficiente para ser como lo era con Shang Qinghua? ¿Acaso no había sido Luo Binghe honesto desde el comienzo de su relación? Entonces, ¿por qué sentía que había todavía un abismo sin cruzar entre él y Shen Qingqiu? Un sigiloso secreto entre ellos que lo hacía cuestionarse si verdaderamente había demostrado ser suficiente para su esposo. 

 

Siempre dispuesto con los otros, sin dudar, mientras con él… llegó a dudar más que su cuota en el pasado. Y en el presente, aún se sentía incapaz de tenerlo todo de su propio esposo. 

 

¿Por qué sentía ese profundo temor de que podría perderlo en cualquier momento? 

 

—Binghe, ¿está todo bien?

 

Luo Binghe dejó de cortar la verdura y se dio cuenta de que los trozos habían terminado siendo más grandes de lo que deberían ser. Frunció el ceño ligeramente, fijando su mirada sobre el vegetal, antes de alzar su vista y sonreír a su esposo, quien yacía sentado a unos metros bebiendo té mientras leía un libro. La preocupación era evidente en su mirada acompañada con una expresión inquisitiva, la imagen le causó intranquilidad, por lo que mantuvo una actitud positiva.

 

—Para nada, estoy bien, Shizun—luego de una corta pausa decidió agregar un sutil cambio de tema, esperando en el fondo que no hubiera más interrogantes—. ¿Hay algo que este discípulo pueda hacer por ti? Sobre la cena no debe preocuparse, ya casi termino de cocinarla. 

 

Miró de nuevo el ingrediente mal cortado y se preguntó cómo podría arreglar su desliz. Por supuesto que la comida no tendría una apariencia perfecta, pero no es como si pudiera tomar otra porción, ya que era la última, así que con un suspiro en su corazón, continuó con su labor.  

 

—Luces distraído—fue el comentario de su esposo, antes de proceder a tomar un sorbo de té y pasar a la siguiente página.

 

—No te preocupes, Shizun. Este discípulo sólo está pensando, es todo.

 

Shen Qingqiu murmuró un zumbido de entendimiento.

 

—¿Y qué asunto mantiene ocupado los pensamientos de Binghe?

 

La manera en la que Shen Qingqiu se dirigía a él era tan sincera y dulce que sintió culpable por haber pensado todo lo anterior, por sentir envidia de los otros cuando era claro que él era el único que podría ser testigo de tal trato. Quizá por eso no era merecedor de alguien puro y comprensivo como Shen Qingqiu y por eso no tardaría en dejarlo. Simplemente fue la suerte de alguien como él que tuvo la fortuna de tener el corazón de este hombre, pero estar a su altura sería probablemente algo que no podría alcanzar en vida. No siendo tan impuro con su sangre demoníaca para empezar.

Tal vez esa era la verdadera razón por la que Shen Qingqiu confiaba y prefería a los otros tres comparado con él, al ser completamente humanos se entendían de una forma mutua en la que Luo Binghe no podría encajar. Una ley natural de la que él no era parte.

—Estaba pensando en Shizun—respondió confiado, contrastando con el torrente de dudas en su interior y por primera vez, no pudo evitar fingir una sonrisa hacia su amado para apaciguar sus dudas.

 

Sólo por esta vez, se prometió.

 

Sin embargo, Shen Qingqiu no lucía convencido—. Binghe.

 

 —¿Si, Shizun? —continuó sonriente conteniendo la punzada de dolor al concluir que no debería molestar a su esposo con un tema que quizá era trivial y él estaba haciendo un gran barullo de ello. 

 

 —¿Estas molesto conmigo?

 

La aflicción en su tono hizo que abriera los ojos sorprendido. No entendía cómo su esposo había llegado a esa conclusión, por lo que rápidamente negó con la cabeza y procedió a explicar.

 

 —Nunca estaría molesto con Shizun. Shizun es el mejor esposo y estar a su lado es lo mejor que le pudo pasar a este discípulo. 

 

Su corazón se encogió, ansiando poder sacar el sufrimiento en su interior. Que aunque estuviera agradecido de poder compartir la vida con Shen Qingqiu, verdaderamente no se sentía merecedor de ello, no cuando su esposo tenía personas con las que podía ser él mismo, personas que podrían ofrecer más que él, quien sólo tenía un corazón y amor eterno para dar, ¿pero de qué servía si no había confianza mutua? ¿No se convertía su relación en parcialmente completa? ¿Unilateral? ¿Rota?

 

¿Qué pasaría en el futuro entonces? Cuando por fin su esposo se diera cuenta que podría tener algo mejor, algo que le brindara esa confianza como la que tenía con ellos y se diera cuenta de que era feliz sin él. Quizá otra persona sería capaz de ocupar su lugar, y Luo Binghe sería abandonado una vez más. Al final, sería decisión de su esposo, sólo esperaba y anhelaba , que su elección final fuese quedarse a su lado.

 

Luo Binghe no se sorprendió cuando escuchó su voz interior decirle que mientras estuviera con Shen Qingqiu eso no importaba, él seguiría amando a su esposo hasta olvidar el odio que se tenía a sí mismo. Cuando su amado sonreía de forma especial, sería capaz de borrar esas emociones negativas, pero justo ahora esa expresión inquisitiva no hacía más que incrementar la presión en su pecho.

 

—Binghe. 

 

—Si, Shizun—respondió automáticamente, demasiado absorto en sus pensamientos lo hicieron hablar de golpe. 

 

—Mírame.

 

Luo Binghe obedeció sólo para darse cuenta que su vista estaba borrosa por lágrimas sin derramar, en algún momento de su reflexión, su tumulto de emociones fue demasiado y terminó cediendo. 

 

Escuchó la silla arrastrarse y los pasos apresurados de Shen Qingqiu lo alcanzaron sin vacilar.

 

—¡¿Binghe?!—cuestionó alarmado y revisó las manos de Luo Binghe—. ¿Te lastimaste? ¿Qué ocurre?

 

Ver esa expresión de genuina preocupación fue el catalizador final para que no pudiera contener ese agonizante sentimiento que carcomía su interior y lo llenaba de inseguridades. 

 

—¡Shizun!

 

Necesitaba suelo firme, saber que no estaría solo como cuando cayó al abismo, como cuando perdió a su madre o como cuando casi perdió la cordura bajo la influencia de Xin Mo. Por un momento, revivió ese dolor y soledad, como caer en el profundo hueco de su propio corazón, rodeado de oscuridad.  

 

Por lo que sin previo aviso, no se contuvo en lanzarse hacia los brazos de su esposo, quien le brindaba ese calor y apoyo cuando más lo necesitaba, tal y como hacía en ese momento, aceptando su sorpresivo abrazo y acariciando su espalda mientras ofrecía palabras de consuelo. 

 

Tan bueno, tan compasivo.

 

Tenía miedo de que si lo soltaba, podría perderlo. Y el llanto amargo fluyó sin contenerse, porque sabía que sus miedos podrían ser reales algun día, que mientras más disfrutara y absorbiera estas muestras de cariño sería más difícil dejarlo ir en el futuro. 

 

No estar solo. No de nuevo. 

 

— Binghe…

 

Pero Luo Binghe no se atrevió a responder, no cuando su voz sonaría tan rota como lo estaba en su interior. Una vez más fue llamado dulcemente y se permitió cerrar los ojos, grabando ese tono, uno que tal vez era solamente para él. O al menos eso deseó.

 

—Luo Binghe, este esposo está preocupado—dijo separándolos sin soltarlo junto a un tono que asemejaba a un regaño. 

 

Luo Binghe pudo distinguir el dolor y la confusión en su expresión cuando el contrario se dio cuenta de que esta vez sus lágrimas eran reales; no sólo un truco como solía hacer, por lo que rápidamente las secó con sus mangas y sonrió. 

 

—Lo siento… yo, yo no quería preocupar a Shizun. 

 

—Muy tarde para eso, ahora dime que te ha puesto así. Si te lastimaste podemos ir a limpiar la herida y…

 

Shen Qingqiu hizo el ademán de alejarse, probablemente queriendo ir por los instrumentos de curación pero lo detuvo y habló antes de poder contenerse. 

 

—No te vayas.

 

Una vez más Shen Qingqiu lo miró sorprendido cuando fue abrazado, pero rápidamente cambió por un gesto más suave, llegando incluso a acariciar su mejilla. 

 

—Me quedaré entonces.

 

Y esa frase trajo consigo más emociones.

 

Como un pensamiento intrusivo, su miedo volvió a atormentarlo. El único en su corazón era Shen Qingqiu, pero se preguntó si sería él el único en el corazón de su maestro. 

 

—Shizun—llamó casi en un susurró y levantó la vista para mirar los hermosos orbes esmeralda de Shen Qingqiu—. ¿Soy suficiente para ti? 

 

Shen Qingqiu mostró un evidente desconcierto, siendo tomado por sorpresa. Por un momento sólo hubo silencio mientras la inesperada pregunta era procesada, pero eso no evitó que la ansiedad en su interior, haciéndole temer lo peor. ¿Qué es lo que haría si decía que no? No podría escucharlo, porque aun si prometiera esforzarse para mejorar, sabía mejor que nadie que no tal vez sería capaz de lograrlo...

 

Un minuto casi había pasado, los labios de Luo Binghe temblaron levemente queriendo cubrir su error, creyendo que no debería haber dicho tal cosa en el calor del momento.

 

—Lo siento, Shizun yo-

 

Sin embargo, su esposo lo interrumpió con un ceño fruncido—. ¿Qué cosas estás diciendo?—. Al parecer se dio cuenta de que sus palabras sonaron demasiado severas porque después suavizó su tono y expresión, acariciando el cabello al costado del rostro de su esposo—. ¿Qué te hizo pensar tales calumnias? Dime quien te ha dicho esas mentiras y yo mismo me encargaré de darle una lección. ¿No eres suficiente para mi?—resopló molesto—. Este esposo se encuentra ofendido por esas palabras, Binghe es el mejor esposo y no permitiré que alguien diga lo contrario—extendió su mano y tocó su mejilla suavemente con su palma manteniendo la vista fija, aunque una ligera coloración era visible en sus mejillas, finalmente sus delgados y bermejo claro murmuraron—: Ni siquiera Binghe.

 

Las palabras se quedaron atrapadas en su pecho y su mente en blanco lentamente asimiló el discurso que acaba de presenciar. Lágrimas involuntarias escaparon de sus ojos, una tras otra cargadas de amor, ternura y admiración. Y entonces lloró, su corazón filtró sus miedos del pasado, del presente y del futuro, sientiendo que no podía contenerlo más, volvió a aferrarse al cuerpo frente suyo. 

 

— Shizun, Shizun, Shizun …

 

No podía, no podía detenerse, tantas emociones eran imposibles de contener, mucho menos esconderlas. Finalmente, lanzó un suspiro de alivio y esperanza por igual.

 

—Este discípulo… este esposo—acomodó sus pensamientos y continuó—. Este esposo te ofrece su corazón y sus sentimientos eternos, siempre lo hará, siempre por su Shizun.

 

Shen Qingqiu lo observó por unos momentos, su rostro mostraba que estaba evidentemente cohibido por su repentina y sincera confesión, pero no había ningún rastro de rechazo. Al contrario sus ojos reflejaron cariño y la misma intensidad de amor que los propios. 

 

—Este maestro ya te lo ha dicho, te seguirá a donde vayas. Este esposo acepta a Binghe, te ofrezco mi corazón y mis sentimientos eternos.

 

Finalmente, dos pares de labios se unen sellando una promesa eterna y los miedos de Binghe son apaciguados hasta casi extinguirse. 

 


 

Bonus:

 

—¡Shizun!

 

Shen Qingqiu se gira y el viento sopla, llevando consigo hojas de bambú mientras mece el cabello y ropas del inmortal. La vista es tan etérea y perfecta que lo llena de emoción, así que Luo Binghe apresura sus pasos. Una sonrisa asoma en las comisuras de sus labios, pero Luo Binghe decide adelantarse ofreciendo el objeto en sus manos—. Lo he traído para ti. 

 

—Casi lo olvidaba, gracias, Binghe—responde dulcemente palmeando suavemente sobre su cabeza y tomando el abanico. La sonrisa de Luo Binghe se extiende y decide hacer un movimiento atrevido abrazando la cintura de su esposo entre sus brazos. 

 

Al principio, Shen Qingqiu se sorprende, pero a diferencia de las veces en el pasado, decide corresponder el gesto abrazandolo y recargando su cabeza en su hombro. Puede sentir los latidos acelerados de sus corazones sincronizándose al compás en sus pechos, retumbando tiernamente.

 

—Binghe… Antes de que nos vayamos, este esposo tiene una petición.

 

Aunque el tono de su voz, inseguro y débil, Luo Binghe escucha atentamente, esperando pacientemente. 

 

—Hay una historia, una que me gustaría contarte y que escucharas atentamente...

 

—Escucharé cada palabra, cada latido, y cada sonido de mi esposo.

 

Shen Qingqiu se removió ligeramente, probablemente entiendo la última connotación, pero no hizo comentario alguno sobre ello. 

 

—Es una historia larga, desde ahora aviso, pero que al fin podré revelarte—. Alzó su vista y lo miró fijamente, Luo Binghe pudo notar que había un ligero temor latente en sus ojos, así que besó sus labios, nariz y finalmente sus párpados queriendo borrar cualquier miedo. Su acto logró su objetivo porque después, Shen Qingqiu exhaló suavemente y comenzó—. Esta es la historia de un hombre que vivió una segunda vez y obtuvo algo invaluable que atesoraría por el resto de su vida…

 

Y así, un paseo por el bosque de bambú fue llenado de narrativas, confesiones y verdades. 

Notes:

Es todo, por ahora. Si ven algun error o similar, no duden en hacermelo saber ya que este fic no fue beteado. Igual, acepto comentarios con opiniones sobre que piensan de mi fic y de Luo bb en general, adoro todos sus análisis, merece muuuuchos más. Lo amo, ajksjas.

Un dato interesante, es que la frase que dice al principio "Me odio a mi mismo" es canon, esta en el capítulo en el que es controlado por sus emociones y Xin Mo, lo que me lleva a pensar lo inseguro que es el nene y por eso toma mucho vinagre :c

En fin, ¡gracias por darle una oportunidad! ¡Nos estaremos leyendo! :)