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A ver como te gusta cuando te supere, perro.

Summary:

Típica historia donde Kageyama es rechazado por sus almas gemelas, pero esta vez no se quedaran así las cosas.

Donde Kageyama Tobio se cansa de perseguir a dos personas inalcanzables, decide vivir su vida, gastar el dinero de sus papás como si no hubiera mañana y se vuelve una celebridad en el camino.

Historia medio crack nacida de una frustración real que se esta volviendo cada vez más angsty.

Chapter 1: Por mamona te mando alv

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Kageyama bajó la mirada y observó fijamente los nombres que adornaban sus muñecas.

"Iwaizumi Hajime"

"Oikawa Tooru"

Por muchos años pensó que ellos serían la respuesta a todos sus problemas. Como todo niño Kageyama Tobio creció con la dulce ilusión de conocer a esas personas que se suponen iban amarlo sin importar qué.

Vaya broma. 

Su pequeño sueño fue destruido en un instante. Oikawa lo rechazó e Iwaizumi, el maldito cobarde, ni siquiera se atrevió a mirarlo a los ojos cuando le dijo que escogía a Tooru sobre él.

Claro, debí haberlo imaginado.

Kageyama comenzó a jugar voleibol por curiosidad y dio la casualidad de que resultó ser terriblemente bueno en el deporte. A pesar de eso considero muchas veces dejarlo y unirse a otro club. Fue solamente Oikawa con su gran carisma e Iwaizumi con su amable personalidad la razón por la cual decidió quedarse. Sus superiores le habían parecido personas excepcionales y él había querido conocerlos mejor. Quería aprender más de ellos, pasar tiempo a su lado.

Kindaichi y Kumini comenzaron a molestarlo, diciéndole que tenía un enamoramiento en el par. Kageyama lo negó, era solo admiración. O al menos era lo que él creía en ese entonces.

La pasión de Oikawa por el deporte y su gran dinámica con Iwaizumi inspiró a Kageyama a esforzarse más. Escogió la posición de setter solo porque el coach se la recomendó y porque era justamente la que Oikawa jugaba.

Se obsesionó con el juego. Era bueno y la gente parecía querer que siguiera jugando, así que lo hizo. Quería aprender más, así que le pidió a Oikawa su ayuda. En diversas ocasiones fue rechazado y humillado, pero él era una persona perseverante y continuó pidiendo su ayuda.

Luego llegó aquel fatídico día donde Oikawa, cansado de su insistencia, lo golpeó en la mejilla. Iwaizumi fue demasiado lento para detenerlo. Kageyama se preguntaba qué hubiera pasado si lo hubiera hecho. Tal vez nunca hubieran encontrado la terrible verdad.

Al momento que sus pieles se tocaron, se activó el lazo que los unía a todos ellos. Kageyama sintió ambos nombres arder en sus muñecas cuando Iwaizumi lo ayudó a ponerse de pie.

Sintió ilusión y felicidad por unos breves segundos. Los superiores que tanto admiraba eran sus almas gemelas. Un par realmente perfecto para él.

Quizás demasiado perfecto que no tenía espacio para Kageyama.

Oikawa lo rechazó velozmente y Kageyama apenas tuvo un momento para ver como las letras doradas de su nombre dejaban de brillar y se volvían un triste color gris. Él se marchó sin mirar atrás y Kageyama se quedó congelado en su lugar. Iwaizumi, de forma más lenta y tímida, lo rechazó de igual forma explicando que no necesitaban a nadie más. Que amaba a Oikawa sobre todos y que, si por favor, podía mantener en secreto su lazo. Kageyama odio la amabilidad con la que Iwaizumi lo rechazó. El color verde turquesa de su nombre tardó un par de horas más en desvanecerse.

Aun con el claro rechazó de sus almas gemelas, Kageyama continuó jugando voleibol. No porque disfrutara el deporte, o porque quisiera seguir jugando con sus amigos, sino porque era la única conexión que le quedaba con Oikwa e Iwaizumi.

En algún punto su obsesión con el deporte se distorsionó y no solo quería jugar para sentirse cerca de ellos, sino para probarles su valor y así, si les probaba la buena persona que era, quizás reconsiderarían aceptarlo en su lazo.

Kageyama llevó las cosas demasiado lejos. Estaba pasando por un terrible momento en su vida y terminó por cansar a sus amigos. Arruinó las pocas amistades que tenía en la escuela y eso le hizo sentir como la peor persona en el mundo. Después de haber sido abandonado en pleno juego dejó de asistir a las prácticas.

Nadie, ni siquiera el coach, le preguntó por su ausencia.

Terminó en Karasuno y volvió a jugar. Sus encuentros con Oikawa e Iwaizumi lo hacían temblar ¿Era necesario que Oikawa lo atormentara de esa forma? ¿Por qué Iwaizumi nunca intervenía? No era justo.

Siguió jugando. Perdió ante ellos. Oikawa celebró su victoria y besó a Iwaizumi.

Todo su equipo lloró en la cena por su derrota, así que nadie cuestionó a Kageyama cuando se le escaparon algunas lágrimas.

Prometió vencerlos. Estaba convencido que si probaba que estaba a nivel de ellos iba a poder llamar su atención. De nuevo, se encontraba equivocado.

Karasuno los venció, pero Oikawa no se molesto en mirarlo ni una sola vez. Iwaizumi, como siempre, evitó verlo a los ojos mientras le felicitaba por el partido.

Sus compañeros se habían ido a festejar en casa de Tanaka, pero Kageyama rechazó la invitación excusando que su madre le había pedido llegar temprano. Lo que ellos no sabían es que sus padres vivían en Tokyo desde hace un año por cuestiones de trabajo y que Kageyama no tenía que rendirle cuentas a nadie.

Kageyama limpió las lágrimas en su rostro con rabia y tristeza.

Miró la pelota de voleibol que tenía en el rincón de su cuarto ¿Por cuánto tiempo más iba a seguir haciendo esto? Estaba cansado de perseguir a personas que no le daban ni el tiempo del día. Tenía que aceptarlo, no importaba lo mucho que se esforzara… Oikawa e Iwaizumi no lo querían.

Voy a abandonar voleibol.

Pensó decidido. Era una decisión abrupta, y definitivamente sería un cambio pues por casi cuatro años no había hecho más que practicar ese deporte. Pero era necesario.

Estaba cansado. Ya no quería seguir humillándose de esa manera ¿Para qué seguir haciendo algo que nunca le gustó en primer lugar? ¿Algo que solo le trajo problemas?

¿Pero qué haré ahora?

Muchas cosas. Antes de obsesionarse con el voleibol Kageyama había tenido muchos otros hobbies. La palabra “genio” era una buena manera de describir a Kageyama. Él, aunque no era muy brillante en la cuestión académica, tenía muchas otras habilidades que residían principalmente en el ámbito artístico. Por muchos años sus padres lo mandaron a clases de música, canto y baile. Su madre había estado fascinada con la idea de hacerlo su pequeña estrella, pues su sueño frustrado siempre fue ser una idol y proyecto ese deseo en su hijo.

Su padre al principio había estado renuente, pero como a Kageyama genuinamente le había gustado ir a esas clases e hizo varios amigos, decidió permitirlo y proporcionar todo lo necesario.

Cuando nació esta obsesión por el voleibol su madre había estado un poco decepcionada y su padre la tuvo que consolar con la idea de que Kageyama aún podría ser una estrella, pero una dentro del mundo del deporte.

Mamá va a estar feliz cuando le diga que quiero regresar a danza.

¿Y acaso no sería eso interesante? Tobio era mucho más fuerte y ágil ahora. Además, seguía teniendo una gran elasticidad. En los fines de semana que no tenía practicas o algo que hacer, visitaba un pequeño estudio de baile cerca de su departamento, así que nunca perdió la habilidad.

¿Tal vez podría ir a Tokyo estás vacaciones de navidad? Reunirse con algunos amigos que tiene allá, comprar nueva ropa, cortarse el cabello.

Cerrar ciclos, pensó con cierta gracia. Estaba seguro de que sus padres no tendrían problemas con Tobio haciendo un cambio total y gastando la millonada en tonterías. Después de todo, ¿De qué servía ser el hijo de una exitosa empresa de tecnología si no podía gastar el dinero de sus papás para intentar alegrarse?

Su papá estaría contento. Siempre le había insistido a Tobio que usara la tarjeta que le habían dado, pero él siempre se limitaba a lo básico. Quizás era el momento de permitirse ciertas excentricidades.

Podría ir al distrito de la moda con Miwa. Será divertido.

No se vestía mal, pero podría hacerlo mucho mejor. O al menos era algo que su hermana le decía mucho cada que lo veía. Siempre se quejaba que tenía unas piernas preciosas y que debía enseñarlas más.

Tal vez debería hacerlo, quiero un cambio.

Se levantó de su cama y fue al baño. Mojó su rostro, intentando alejar el calor que le dejaron las lágrimas. Miró su reflejó por un instante y frunció el ceño. No le gustaba la persona que lo miraba de vuelta.

Es suficiente.

Estaba oficialmente cansado de llorar. De sufrir. De sentirse menos porque sus almas gemelas lo rechazaron sin darle la oportunidad. Estaba agotado de intentar ganar su atención y de hacer algo que honestamente no le gustaba.

Tenía suficiente.

No sabía cómo ni cuándo, pero Kageyama se había perdido así mismo buscando el amor de esos dos. Pero no más, ya no quería hacerlo.

Lo haría. Él iba a cambiar.

No le importaba si esta decisión era muy apresurada y arriesgada. Iba a cambiar su estilo, iba a renunciar voleibol. Iba a buscarse a sí mismo e iba a recuperar las cosas que lo hacían sentir pasión por la vida. Iba a recuperar a esos amigos que había dejado por seguir ciegamente a esos dos.

Kageyama Tobio ya no iba a perseguir a Oikawa Tooru e Iwaizumi Hajime.

Se iba a encontrar a él.

 

Notes:

Literal esto lo escribí en una hora aproximadamente en un arranque de algo, no lo sé.

Bueno, espero que estén todos bien y bienvenidos a la primera historia de "Historias con ideas muy específicas que probablemente nunca termine de escribir porque me odio." Esta idea es normal, pero es nacida de una frustración real. Neta, me encantan las historias IwaOiKage, pero últimamente hubo como una fiebre de hacer que estos dos idiotas rechazaran a Kageyama en todos los fics y este se quedara deprimido hasta que estos dos idiotas, milagrosamente, decidieran que querían volver a él. Y pues no, mi ciela. Mi Tobio va a vivir la vida, hará otras cosas, y te mandará derechito alv (antes de volver contigo, ohsi, ohsi) pero sí, más que nada me urgía ver a un Tobio empoderado que decide dejar de vivir bajo la sombra de dos idiotas. Eso y tengo muchas ganas de hacerlo un idol y ponerle una falda, ajua.

Ando con un humor extraño hoy, lol.

Saludos, amigos. Dejen comentarios ♥