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Meses. Habían pasado meses desde que Jiang Cheng escuchara algo sobre Wei Wuxian. Era como si hubiera desaparecido por completo, como si nunca hubiera regresado. Incluso dejó su orgullo de lado, y abordó a Lan Wangji durante una reunión de las sectas para preguntarle sobre el paradero de su antiguo hermano marcial.
—Qué extraño ver al ilustre Hanguang-Jun estando solo. Hubiera pensado que Wei Wuxian y tu estaban pegados de las caderas si no supiera lo contrario. —se burló Jiang Cheng, esperando recibir una respuesta, aunque sea monosilábica, que le indicará que alguien estaba cuidando de Wei Wuxian aunque él no pudiera verlo.
El segundo jade cerró los ojos un momento y negó con la cabeza, sus movimientos casi imperceptibles —Él necesitaba pensar. No puedo obligarlo a quedarse
Jiang Cheng quiso gritarle; «cómo se atrevía a no saber» , cómo se atrevía a mostrar esa mirada triste luego de que Wei Wuxian lo eligiera ...
Se giró sobre sus talones, dejando a Lan Wangji solo y se retiró temprano, indicandole a sus discípulos avanzados y personas de confianza ocuparse de los asuntos de ese día.
Investigaciones posteriores probaron igual de infructuosas, y Jiang Cheng empezó a temer que luego de haber esperado su regreso por años, iba a perderlo nuevamente, gracias a algo tan estupido como lo inadecuado de la cultivación del cuerpo de Mo Xuanyu. La idea de que la vida de Wei Wuxian terminará en un accidente o por un descuido, sin nadie que se enterara, lo mantenía despierto por las noches.
Quiso convencerse de que no era asunto suyo, que Wei Wuxian podía cuidarse solo y no necesitaba de su ayuda. Lo mejor para ambos sería que dejara de buscarlo, de pensar en él. Pero como siempre, el mundo se reía de sus decisiones, o eso pensó cuando un aterrorizado discípulo le informó que Wei Wuxian estaba pidiendo una audiencia con el líder de Secta.
***
El cuerpo de Mo XuanYu era diferente en los aspectos más fundamentales. Es algo que Jiang Cheng grabó en su mente ese día, donde Wei Wuxian llegó tímidamente a Muelle de Loto montado sobre el lomo de su burro.
Como era de esperarse, iba guiado por Lan Wangji, que más que una escolta, parecía una barrera física, un muro de piedra blanca e inmaculada entre Jiang Cheng y Wei Wuxian.
Antes siquiera de que Jiang Cheng pudiera decidirse a gritarles o pensara en alguna frase hiriente que los hiciera dar la vuelta e irse, ahorrandoles a ambos un innecesario sufrimiento, Wei Wuxian se adelantó. Lan Wangji hizo el más leve ademán de detenerlo, pero se detuvo a último momento.
—Jiang Cheng, vine de visita...
Detrás de la aparente sonrisa, Jiang Cheng pudo ver claramente la ansiedad en esos ojos grandes y oscuros. En un principio, quiso atribuir el aspecto vulnerable de Wei Wuxian al esmirriado cuerpo de Mo Xuanyu y a ese rostro que aún conservaba el aspecto juvenil de un adolescente. Pero a decir verdad, era la primera vez que se atrevía a buscar debilidades en Wei Wuxian: No había podido hacerlo cuando lo consideraba un rival y un ejemplo a seguir, no había tenido tiempo de verlas durante la guerra y la reconstrucción de su secta, y había decidido ignorarlas cuando Wei Wuxian le dió la espalda a sus promesas y protección.
La tensión se palpaba en el aire. Jiang Cheng había estado tan preocupado los últimos meses donde Wei Wuxian se fue sin decir adiós nuevamente, y ahora volvía como si nada (con Lan Wangji a su lado, como para empeorar la afrenta). Sentía que tenía el derecho a estar enojado con Wei Wuxian, que decidió volver a él cuando por fin lo había dejado ir; y consigo mismo, por la alegría que sentía por verlo regresar a él.
Como armándose de valor, Wei Wuxian se dirigió rápidamente a su escolta.
—Lan Zhan… está bien. —aseguró con una media sonrisa.
Lan Wangji le envió una mirada cálida a Wei Wuxian. —Receso de las nubes te espera si lo necesitas. —declaró antes de retirarse, no sin antes enviarle una mirada de advertencia a Jiang Wanyin.
Cuando el segundo Jade se había alejado lo suficiente, ambos se miraron esperando que el otro iniciara la conversación. Wei Wuxian suspiro y abrió la boca para decir algo, pero Jiang Cheng se le adelantó.
—¿A qué viniste?
Wei Wuxian lo miró sorprendido, y le contestó con cierto tono de molestia
—Jiang Cheng. Realmente solo quería verte.
Confiando en que su rostro se había endurecido con los años. Jiang Cheng miró hacia abajo, al hombre que estaba parado frente a él, en ese nuevo cuerpo que pulsaba con limitada energía espiritual.
Wei Wuxian no estaba usando sus métodos usuales para evitar una pelea, intentando convencerlo con bromas o juegos de palabras, solo estaba ahí, mirándolo fijamente y esperando su veredicto . Jiang Cheng sintió la mezquina necesidad de atacarlo con frases crueles, era un líder de secta, podía vedarlo de pisar muelle de Loto para siempre si así lo quería.
Saber que había venido a verlo por propia voluntad era inentendible para él. No cuando la última vez que se vieron Wei Wuxian prácticamente negó su pasado juntos. No cuando Jiang Cheng decidió no revelarle en ese último encuentro, que una vez lo eligió a él sobre sus deberes y su propio bienestar.
—¿Estás intentando hacer un ‘viaje de los recuerdos'?' —Empezó Jiang Cheng con un tono venenoso —Dime, Wei Wuxian ¿acaso esta es la última parada? ¿Viniste a despedirte antes de convertirte oficialmente en un Lan? —al terminar de decir esto, miró con rencor el camino por donde el segundo Jade se había ido hace pocos minutos.
Ante esto Wei Wuxian realmente dejó escapar una risa divertida, pero un poco triste.
—Jiang Cheng. ¿Puedes imaginarme viviendo en el Receso de las nubes? Sería una competencia entre Lan Qiren y yo para ver quien sufre un desbalance de Qi antes.
—Cualquiera sufriría un desbalance si te tuviera correteando en su secta. —coincidió, y muy a su pesar no pudo conjurar mucho enojo en la frase.
—No todos. Sé que él líder de la secta Jiang sabría cómo mantenerme controlado. —intentó Wei Wuxian. Viendo que Jiang Cheng no mostraba señales de ceder, se aseguró de mostrar su sinceridad —Jiang Cheng... vine porque quería verte, no hay otra razón.
Ante esta declaración, Jiang Cheng estuvo a punto de reírse, la frase '¿Crees que puedes aparecer y desaparecer de mi vida cuando quieras?' murió en sus labios cuando sintió la mano de Wei Wuxian sobre su brazo.
—Jiang Cheng. Quiero que sepas que me volví lo suficientemente desvergonzado como para suplicar si tengo que hacerlo. — declaró Wei Wuxian con seriedad.
—No recuerdo un solo momento de tu vida en que no fueras desvergonzado. —se encontró diciendo en cambio Jiang Cheng, lo que provocó una sonrisa en el otro.
La familiaridad del juego donde Wei Wuxian lo convencía de hacer algo (muchas veces cosas que deseaba hacer y no se atrevía), y el contraste con la presion sobre su brazo, de esa mano tan diferente a la que había conocido, le provocó una sensación extraña.
Su mente le recordó que ellos dos ya no se debían nada, que tenía él poder de terminar con esta situación cuando quisiera, que no necesitaba protegerse de la presencia del otro. Pero también le recordó que Yunmeng Jiang estaba bien y progresaba día a día, que en ese momento podía permitirse tomar una decisión solo porque así lo quería, y no por deber o apariencia.
—Puedes quedarte una semana. Tienes que trabajar durante tu estadía… y el burro se queda en los establos.
El rostro de Wei Wuxian se iluminó de inmediato, Jiang Cheng pudo sentir la ligera presión de la mano que aun estaba sobre su brazo aumentar debido a la emoción.
—Pero Manzanita no se lleva bien con los caballos... — Se quejó Wei Wuxian con una sonrisa de oreja a oreja.
Jiang Cheng levantó una ceja —Le pusiste ‘Manzanita’ al maldito burro? ¿Qué clase de nombre…?
***
