Chapter Text
-Si esto no se apresura golpearte al primero que pase por...-deja de hablar al ver como entra uno de los guardias. Se encoge de hombros antes de caminar y cumplir con su amenaza-¿qué?-
-Bueno, dejando eso de lado-dijo Adora tras cinco minutos de silencio incómodo-sigo diciendo que pueden usar a Darla-
-¿Realmente nos prestarías la nave?-pregunto extrañada Netossa.
-Si. Después de todo ella nos ayudó a repararla-
-Rubia-murmuró su esposa colocándole una mano sobre su hombro.
-La verdad es que...me siento culpable por lo qué pasó-soltó tras unos segundos.
-Adora. Eso es pasado-
-No mentiré-todos resoplaron al escuchar al ex dictador-odie cada segundo que pase lejos de mi hija. Pero-vio de reojo a la pareja antes de añadir con nostalgia-creó que necesitaba eso que ustedes llaman amor materno-
-Tampoco lo hiciste mal para ser un imbecil-masculló con molestia la morena. Frunció el ceño al sentir un codazo de su esposa, disculpándose.
-Dejando un lado el pleito familiar-interrumpió fastidiada Mermista-supongo que la decisión está tomada, ¿no?-
-Si-respondio el resto.
-Bien. En ese caso las ayudaré con las reparaciones-sugirió el moreno-en si solo sería reforzar algunas partes tras el “incidente”-señaló sutilmente al causante de ello. Si, Imp no debe vagar sin supervisión.
-Eso sería grandioso-una tímida sonrisa surgió en el rostro de la pelimorada. Está cada vez más cerca de averigua su pasado.
Todo estará bien. Fue lo único que pudo pensar. Es como si estuviera en piloto automático. Responde lo necesario, preocupando a su familia, y apenas se ha alimentado. Los días se fueron volando, en cuestión de unas horas estaría en la nave. Rumbo a su planeta natal. Tierra. Curioso nombre. Vio de reojo las estrellas. Esto saldrá bien. Se dijo antes de cerrar los ojos. Con suerte esta vez no soñaría con nada...
Un llanto se escucha a mitad de la noche. Una silueta toma cuidadosamente el pequeño bulto en sus brazos. Casi al instante los llantos cesan. Las lágrimas evitan ver el rostro de quien la carga. Lo único visible son sus ojos. Púrpura.
-Te amo cachorra. Tu mamá también te amó. Seguro nos vigila allá arriba. Yumyan lo sabe. Nunca olvides eso-
Inhalar. Exhalar. Inhalar. Exhalar. Aún funciona. Sus latidos han vuelto a normalizarse. Dejó caer su cuerpo en la cama. No tiene sueño. Más bien no puede conciliar el sueño. Y esa voz...es extraña y, al mismo tiempo, se siente tal cálida. ¿Esa voz...es de su padre biológico? No lo sabe con certeza. Una parte de ella le grita que si. Otra parte...no está segura del todo. Desde que empezaron a preparar la nave y lo que utilizaran, una semana de anticipación, no ha dejado de temer esos recuerdos. Aunque la última frase se pego a sus pensamientos. Obviamente no estaba muriéndose de los nervios. Quizás solo está un sesenta por ciento nerviosa. Bien. Pasa del ochenta por ciento. ¿Pueden culparla? Ya había aceptado quien era. Tiene amigos. Una familia. Y a Catra. Esta bien. Al menos debería estarlo. Dejo escapar un suspiro de frustración. “Contrólate. Todo está listo. Solo es ir a ver su lugar de origen y regresarse. Fácil.” Se dijo por quinta vez. Empezó a juguetear con sus dedos cuando, ¿ya se hizo de día?, su familia entra en su cuarto. Si, negar sus temores no será sencillo.
-¿Estas segura que quieres hacer esto?-preguntó con incertidumbre a su hija. Al verla asentir dejó escapar un suspiro-bien. Iremos contigo-menciono tratando de controlar su mar de emociones. Habían tratado, sutilmente, de convencerla de dar un paso atrás. No sabían lo que encontrarían en su mundo natal. ¿Y si se negaba a regresar con su familia?
-Yo...necesito hacerlo. Me gustaría que me acompañaran-viendo de reojo a su padre.
-Por supuesto-añadió al instante Hordak.
-No es como si pudiéramos negarnos-
En cuestión de horas tenían todo listo. Imp, quien por más pucheros y vagos intentos de convencer a sus padres de acompañarlos no tuvo éxito. Sus madres y padre se despidieron con un leve abrazo. Su hermana casi le saca el aliento. No importa. Ojalá lo llevaran con ellos. Se necesito toda su fuerza de voluntad al verlos entra en la nave. Frunció el ceño. No apartó su mirada de la nave hasta perderla de vista. Realmente quería ir. No podía dejar sola a su hermana. ¿Y si necesitaba su apoyo? ¿Y si su familia la convencía de quedarse con ellos? ¡No quería perderla! ¿Ella...no los abandonaría, cierto? Se preguntó con pesar. Scorpia, quien se había ofrecido a cuidarlo, la verlo tan triste, no dudo en abrazarlo. Le susurro palabras de aliento. Prometiéndole que todo estaría bien. Después de todo, los lazos entre ellos son duraderos. Al menos eso quiere creer.
-Tranquilo Imp-dijo la peliblanca con ternura-regresaran. Trapta jamás te dejaría atrás-
-Eso espero...-murmuró con un leve bufido.
Mientras Scorpia, con el pequeño bribón en brazos, se fue a buscar a Perfuma, quien había llevado a Frosta a Brightmoon, en el espacio todo se veía tan hermoso. Si tan solo los tripulantes olvidarán el por qué habían tomado prestada a Darla, sería un viaje inolvidable. Quizás lo fuera al final. La nave era rápida. Quizás demasiado. Se quejó la pelimorada al ver como el planeta donde se crió, el planeta que ve como su hogar, desapareció en un parpadeo. Imp. Susurro con tristeza. Quería traerlo con ellos pero, sus padres se negaron. Dijeron que podría ser peligroso. A regañadientes estuvo de acuerdo. Su hermano tiene un gusto por explorar y no sabían lo que les espera en su planeta “de origen”. Apenas pudo dormir un par de horas. El estrés y la ansiedad no han dejado de atormentarla. Forzó una sonrisa a sus padres. Funciono. Lastima que no pudiera convencer a Catra.
-¿Trapta? ¿Estas bien?-preguntó la felina.
La pelimorada no se movió. No tenía ganas de hablar. No cuando están a un par de minutos de entrar a la órbita terrestre. La felina, ya de veinte años, se sentó a su lado. Respiro profundo antes de intentar entablar una conversación. Supuso que está nerviosa así que terminó por contarle sobre lo que piensa hacer al llegar. Dejo escapar un suspiro al escuchar una débil risa. Entonces lo intento otra vez. Le preguntó si se siente mal por lo que encontrará o por su familia. No piensa dejarla lidiar con esto sola.
-No...no lo estoy...-masculló evitando su mirada-la...quiero decir, al menos no creo que sea eso. Digo, tengo quince años y...no puedo actuar como un bebé. Yo quiero...necesito hacer esto Catra-se atrevió a mirarla.
-Estoy aquí para ti. Todos venimos aquí para apoyarte, ¿lo sabes, no?-al verla asentir la abrazo con torpeza-todo irá bien Trapta. Te lo aseguro-
-Ojalá-
La voz de Darla, anunciando la entrada a la órbita, las hizo estremecer. Por diferentes razones. Catra preparándose para defender a su “mejor amiga” de lo que esté ahí abajo. Aun si tiene que dar un par de puñetazos. Entrapta, por su parte, tenía miedo que su familia de origen no la quisiera o, peor, desear quedarse para siempre. ¿Por qué no todo podía quedarse como estaba? ¿Es mucho pedir? Bueno, ya no hay vuelta atrás. No cuando veía el paisaje mostrándose ante sus ojos.
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-¿Disfrutaron su aniversario?-pregunto con cariño a Asher. Al ver como sus mejillas rivalizaron con su playera no pudo evitar reírse.
-No seas malo-mascullo cruzada de brazos.
-Oh, vamos. Sabes que me quieres-le dijo golpeando su hombro.
-Quizás-respondió regresándole el golpe.
-Más te vale no andar tras mi chico-les dijo con burla Benson. Quien traía el pedido de la chica.
-Ni loca. Yo tengo a mi encantadora y entusiasta novia-dijo con orgullo.
-Lo sabemos-contestaron al unísono. Oh, el amor es tan maravilloso.
-Bueno, los veo al rato. Quede de ir con Kipo a visitar la tumba de Hugo-
Y así el dúo siguió haciendo pedidos. Cinco años. Es sorprendente como el tiempo ha pasado. Desde que tuvo memoria siempre se vio rodeado de un techo de tierra y piedra. Viviendo como si fuera un bicho o algo así. Soñando con lo que habría arriba de su cabeza. Y aquí está. Viviendo una vida increíble. Un sueño hecho realidad. Jamás cambiaría esto por nada. Pensó al entregar la última orden del día. “¡Hasta mañana gente!”, exclamo el moreno con su característica sonrisa. Esa que lo conquisto desde un inicio. Sin mencionar los gustos que comparten. Música y comida. Eso le recuerda, ¿Davo habrá conseguido un nuevo casete? Ojalá. Ya hay dos a punto de rallarse. Una lástima. Vio de reojo como el atardecer se reflejaba a la distancia mientras su novio terminaba de cerrar el local. Guardo los restos del día en su mochila antes de colgarla sobre su hombro. Con nostalgia recordó a Cappuchino. Si bien no tuvo el placer de conocerla, todo por culpa de la “dichosa cura” y un odio que persistió durante dos siglos, espera honrar su legado. Benson le asegura que casi han igualado el sabor. Si él lo dice no ve porqué pensar lo contrario. Otro magnífico día. Troy no podía pedir nada más en su vida. Encontró el amor. Hizo nuevos amigos. ¡Conoció la superficie! Si, la vida no podía ser mejor...
-¿¡Pero que rayos!?-el grito de su novio lo sacó de sus pensamientos.
Eso es...raro. Casi no hay nada en el mundo que pueda perturbar a su novio. Levantó con cautela la vista y...¿Que es eso? Se pregunto incrédulo al ver algo caer del cielo. No es una estrella. Podrá no ser tan nerd como Kipo pero sabe que eso no puede ser una estrella. Tampoco es un meteorito o algo por el estilo. Y, toma rápido como un parpadeo, un temblor sacudió a todo el mundo en las Vistas. A penas pudo ponerse en pie se acercó a Benson. Lo ayudo a ponerse de pie y, tras darse una mirada, fueron a buscar a Kipo. Si alguien podía saber que estaba sucediendo sería ella.
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Spinny y Netossa se tambalearon un poco. Le aterrizaje fue más brusco de lo esperado. Quizás debieron comprobar una segunda vez a Darla antes de venir. Hordak no estaba mejor que ellas. Apenas pudo contener el reflejo del vomito. Si, fue una buena idea que nadie haya almorzado todavía. De reojo vieron a su hija. Parecía nerviosa. Bien, solo deben fingir estar completamente relajadas. Si, esto saldrá bien. En cuestión de diez minutos todos bajaron de la nave. No les tomo ni cinco minutos darse cuenta del daño en el motor secundario o de la “pequeña” abertura del casco. Si, esto no puede empeorar.
-¿¡Oh, no inventen!? ¿¡Alienígenas de verdad!?-voltearon a ver a un grupo de...¿eso es...una rana con traje?-¡Oh, espero no estar soñando! No lo estoy...¿cierto?-
-Kipo-masculló la morena con el pelo enchinado-concéntrate, ¿quieres?-
Bien. Quizá será mucho pedir un viaje sin contratiempos. Dejando escapar un suspiro, Netossa estaba por hablar cuando su hija, cuando no, no pudo evitar exclamar llena de emoción y señalar hacia él grupo de extraños. Y, como sino fuera más raro, la chica con piel y cabello rosado parecía compartir su personalidad y entusiasmo. Oh, por Etheria. Más vale que esto valga la pena. Aunque, al ver la sonrisa en su hija supo la respuesta.
