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El mundo ha cambiado drásticamente en doscientos años. Los humanos, una vez gloriosos amos de diversos rincones del planeta, han sido reemplazados por los mutos. Vaya ironía. Ahora temen a estos animales, algunos con raciocinio, otros no tanto. Los peores son los megas. Gigantes sin cerebro. Un solo pisotón terminaría la vida de cualquiera. Por esos alguien debe ponerles un alto. Encontrar la cura de la mutación para devolverle el poder a los humanos. Esa es su misión. Por eso ha hecho todo a su alcance para lograrlo. En su oficina privada, la doctora Emilia no ha dejado de ver la foto entre sus manos. Frunce el ceño al recordar lo que tuvo que hacer. Tras suspirar con nostalgia dejó a un lado la foto. Espera que algún día él la entienda, con suerte la perdonará. No, no puede pensar así. Sacudió su cabeza tratando de alejar esos pensamientos. No puede mostrarse débil. No puede caer en esos sentimientos. Ha sacrificado tanto por lograr su cometido. Debe seguir adelante. Lograra lo que su gente no pudo en el pasado. Ella será la que los libere de esos monstruos. Se peina un mechón rebelde. Su mirada recupera su expresión sería. Es hora de seguir buscando a ese espécimen. Sonrió con maldad al pensar cuando tenga en sus manos a esa criatura. Oh, Song. Pronto tu sufrimiento acabará. No te preocupes, se dijo, no la lastimare tanto. Vio de reojo sus planes. Si todo sale bien recuperarán el resplandor de la humanidad. Las próximas generaciones se lo agradecerán. Su hermano...era un obstáculo que tuvo que eliminar por el bien del futuro. Ahora solo debe hallar ese bastardo y dar, finalmente, con la cura de la mutación. Será un héroe. Recordada y alabada por siglos. Si. Será espléndido.
-Doctora Emilia-la llamó un joven de ojos azules. Lucia cansado. Trago saliva antes de decirle sobre su misión. Parecía nervioso, pero al ver la sonrisa de satisfacción en el rostro de su jefa, pudo respirar tranquilo.
-Excelente trabajo. Veo que no eres un inútil como el resto-voltio a su escritorio. Agarro el controlador del collar y añadió con firmeza-descansa. Te lo has ganado. Avisa al resto que terminen de preparar nuestra sorpresa para ese viejo mono-
No espero a que contestara. Tenía cosas más importantes que hacer. Sus esfuerzos estaban dando frutos. Ya era hora de obtener resultados favorables. Tantas noches sin dormir. Tanto sufrimiento y frustración estaban valiendo la pena. Tras años de dedicar su vida a esta importante misión, los engranajes estaban girando en la dirección adecuada. El espécimen sería suya. La cura está a pocos pasos de ella. Su legado está cada vez más cerca. Camino con su característico porte. Asintió un par de veces a quienes la saludaron con fervor. Si, ya puede oler el triunfo. Puede escuchar a la gente exclamar su nombre. Contar sus hazañas. Si, ya podía sentirlo. Doblo a la derecha. Ahí estaba la entrada al tener. Camino por unos minutos hasta llegar a su destino. Entró donde estaba una de sus mejores armas. Con la mirada vacía, misma posición donde la dejó hace unos días, estaba la causante de la perdida de su hogar y, al mismo tiempo, quien le traería el espécimen en bandeja de plata. Nada podría ser mejor. Espera, ¿por qué no divertirse con ella? Después de todo. No puede hacerle nada en cuanto tenga ese collar. Y vaya que lo hizo. Ver el rostro de Song contraerse debido a las feromonas fue una delicia. Vaya ironía. Ella le dio la vida a su hija. Y sería ella quien la entregaría a los brazos de la muerte. No es como si quisiera matarla. Sinceramente. Le da igual. Solo quiere saber cómo descifrar su código genético para dar con la cura. Y si en el receso moría, no tendría importancia. Es solo un experimento. Uno que podrá darle la cura que tanto ha buscado.
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Hace algunos años...
Yumyan, como todas las mañanas, viene a visitar donde enterraron a su amada. Platicándole sobre cómo su pequeña crece con rapidez. Ya dice papá...aunque le gustaría que también dijera mamá. Yumyan suspiró con tristeza. Aún no le había puesto un nombre. Debe pensar en algo. El que tenían pensado ponerle no le quedaría. Se ve tan frágil...tan pequeña. No importa si no se ve como un gato leñador ponr fuera. Lo es por dentro. Lo sabe.
-¿Tío?-la pequeña voz de su sobrina desvió sus pensamientos. Se limpió una lagrima traicionera antes de girarse para verla.
-¿Si, Molly? ¿Pasó algo con mi hija?-
-No. Ella está bien. Sigue durmiendo. Yo...extraño a mi tía. No puedo creer que se haya ido-murmuró con tristeza.
-Ven aquí-le hizo una seña. Cuando se acercó lo suficiente la abrazo y, con una mezcla de tristeza y felicidad, añadió-Yumyan te tiene-
-Lo se-
De repente un aire los hizo estremecer. Se separaron y, para horror de un afligido padre, vio como se formaba algo en el cielo que parecía arrastrar a su pequeña de su hogar. Yumyan corrió lo más rápido que pudo. No dejaría que le quitaran a su tesoro. Su bebé. Unos centímetros más...sólo un poco más, se dijo tratando de alcanzar a su bebé. Lo último que vio de su hija fueron sus ojos magenta llenarse de lágrimas mientras trataba de alcanzarlo desesperadamente con sus manos. Esa cosa...esa cosa extraña en el cielo desapareció con su hija. “¡No!”, exclamó dolor en el corazón. En cuanto cayó al suelo golpeó con frustración la tierra. Volvió a fallar. Lo perdió todo. Nadie dijo nada. Solo pudieron acompañar a su líder en su sufrimiento. Varias hachas fueron empuñadas al cielo, lamentando este trágico evento. Molly, con lágrimas brotando sin control de sus ojos, suplico porque su tío, de alguna manera, pudiera reencontrarse con su hija. Todo fue culpa de los humanos.
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Jamás creyó conocer la superficie. Claro, desde pequeña quiso ir a explorarla y conocer a quiénes vivían en ella, pero estaba prohibido. No solo por el alto mando de la madriguera, sino por su padre. Siempre le dijo que era un ligar peligroso rodeado de mutos. Si, se ha topado con peligros como esa hierba venenosa o las ranas. Ojalá Jamack realice su examen de conciencia. No parecía tan malo. Quizás hasta podrán hacerse amigos. Bueno, se vale soñar. Pero, no es tan descabellado pensar en ello, incluso cuando conoció a Wolf, ah, que buenos recuerdos, ella negaba ser su amiga. Si, como no. Dentro de poco serán ¡merjores amigas! Bueno, amigos si incluyen a Benson. Y eso es grandioso. Es tan emocionante conocer gente nueva. Claro, tiene sus momentos. Los gatos leñadores, por ejemplo, casi los matan. Pero está bien. Al final no lo hicieron. Eso es un comienzo, ¿cierto? Se preguntó llena de esperanza. Esto podría ser una seña de que los mutos y su gente, así como otros humanos, podrán coexistir en algún momento. Hará lo que sea necesario para conseguirlo. Fácil. Se dijo al ver las sonrisas de los gatos de ver el regreso de su líder. Ahora podrán trabajar juntos. Tenían un objetivo en común. Lo mejor de todo. ¡Yumyan la dejó montar en Pierre! ¡Fantástico!
Cielos, sus amigos si quedaron impresionados. Al menos eso supuso por sus expresiones. Unos minutos, quizás fue casi media hora, de explicarles lo qué pasó murmuraron un débil “de acuerdo” antes de unirse a la caminata. No haya duda. Viajar en Pierre es su nuevo transporte favorito. Lastima que su amigos no quisieron intentarlo. ¡Pierre es tan dulce! ummm...cuando lleguen a su madriguera, ¿su padre le dejara tener una mascota como Pierre? Quizá. Esto es tan emocionante, se dijo jugando con el hacha. Se sentía genial. Incluso charlo con Molly. Tenía curiosidad sobre Yumyan. No le contó todo, al menos eso cree, pero si le dijo que perdió a su hija hace años. Se disculpó, no quería traer malos recuerdos. A lo cual Molly negó con la cabeza. Eso era el asado y no tenía nada que ver con ella. Las horas se fueron volando, al menos así le aprecio a la pelirosa. Habían parado a descansar dos veces, una para tomar agua y otra para almorzar. ¿Es idea suya o está teniendo más hambre últimamente? Se encogió de hombros, seguro fue causa de la caminata.
Por otro lado, Yumyan sigue sumido en sus pensamientos. La presencia de la niña lo hizo sentirse extraño. Podría tener la apariencia de una humana pero, sea por instinto o como se llame, siente qué hay algo más ahí. Quizás por eso le recuerda a su hija. Sea como sea. Han llegado al territorio de las serpientes. Esas molestias y su música espantosa. Inevitablemente se enfrascaron en una batalla. Por poco fue mordido por una de esas pero fue salvado, irónicamente, por Camille. No dijo nada. Solo ordeno a los suyos encaminarse a donde estaba el mono. El ladrón que les quitó su más valioso tesoro. El árbol afilador. Algo es seguro. Es fuerte. No pudieron vencerlo con sus fieles hachas, fue Kipo. Una vez más esta chica lo ha sorprendido. Como gesto de amabilidad le entregó un altas de atún. Símbolo de amistad. Si necesitaba ayuda se a brindarían sin vacilar. Se despidió de ellos antes de dirigirse a casa. Pierre necesita un buen baño.
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Lio teme por la seguridad de su única hija. Si hubiera sabido del plan de evacuación, de la otra madriguera, nunca la habría mandado a la superficie. Fue un idiota. Una mano en el hombro lo reconforta. Si, Troy es un buen muchacho. Le agradeció en silencio antes de retomar el camino. Debe confiar en su hija. Kipo es fuerte. Sobrevivirá ahí afuera. Además, con la ayuda de Troy y las gemelas, les debe una grande, pudo dejarle un par de pistas a su hija. Fue una suerte que pudo escuchar la posición de la segunda madriguera. Así que tuvo que hacer un par de cálculos, plasmar un mapa y dejar las pistas. En pocas horas llegarían a su nuevo hogar. Solo deberá “instalarse” antes de escabullirse y poner las últimas pistas. La lonchera y marcar la entrada. Pan comido. Solo debe evitar a los perros.
