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StanXenoweek

Summary:

Varios one-shot escritos a las corridas para la StanXeno week del 2021. Espero los disfruten.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Un regalo

Summary:

La reunión terminó una hora más tarde entre bromas internas y algún comentario sobre qué le gustaría recibir Stanley como regalo a lo cual respondió con una voz baja pero clara "sorpréndeme". Un regalo simple que pudiera llevar siempre con él.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

La carta fue enviada con éxito, en unos tres días sería aprobado para estudiar en la mejor universidad de Estados Unidos. En sus delirios el joven rubio se imaginaba terminando la carrera de ingeniería aeroespacial con honores, y entrar a trabajar en la NASA. Veía que la distancia entre sus sueños se volvía cada vez más pequeña. Era un hombre que planificaba sobre todas las cosas, ver como todo tomaba la forma que deseaba no podía darle mayor placer.

El sonido de un mensaje lo despertó de sus ensoñaciones, no era bueno estar distraído en el colectivo, así que prefirió revisar el mensaje al llegar a su hogar. El camino desde la parada a su casa consistía en seis cuadras, prácticamente ha recorrido el mismo camino toda su vida. No aguanta las ganas de largarse a vivir a la universidad. Sus padres, aunque buenos, eran demasiado retrógrados, las discusiones se volvieron tan recurrentes a la medida que crecía que cuanto más rápido se alejara de ellos, mejor.

Giro la perilla que le permitía el acceso a su hogar. La casa era pequeña, estaba conformada por una planta baja y con un cuartucho extra separado en el terraza que hacía de su habitación desde sus siete años. En su justa medida esa habitación le permitió ver las pocas estrellas de la ciudad con Stan como descubrir el tipo de adulto que quería ser; quería enviar cohetes al espacio o dominar el globo entero con el poder de su nación, lo que ocurriera primero.

Atravesó el lugar yendo directamente al pequeño patio de la terraza que no albergaba más que unas macetas con flores secas, un intento de hobby de su madre. Quería comenzar a despedirse de ese lugar lo más pronto posible. Su madre lo juzgaría de apresurado.

Se apoyo sobre la baranda de la terraza para mirar el paisaje, las pequeñas casa a su alrededor y el sol cayendo lentamente. Un suave viento despeino sus rubios cabellos. Despegó la tapita del celular para ver los mensajes, era él como siempre:

Stan 17:34: Envié mi solicitud al ejército hace unas semanas, lo logré Xee.

Stan 17:36: En tres días me voy. ¿Nos vemos mañana donde siempre?

Los primeros pasos para su plan de vida se estaban realizando, le generaban un nudo en la garganta. Llegó a molestarse por no avisarle con más tiempo, hubieran podido verse más seguido, pero entre aquellos pensamientos se filtraba otra pregunta: ¿Qué sentido tenía verse tanto? ¿Por qué le importaba si quiera?

De todos modos, lo vería al día siguiente no es como si se le acabara el tiempo con él; podrían verse algunos días al mes como lo habían discutido, en un punto medio entre sus ubicaciones puede que vayan a practicar tiro o comer, cualquier actividad que quiera Stan. Pero por más que intentaba convencerse esos pensamientos volvían a su cabeza. Terminó optando por revisar que sus papeles estuvieran listos y las cosas que le diría a sus padres antes de largarse. 

La noche se volvió día, un sábado en la tarde para más precisión. Toda su espalda tronaba, los pensamientos sobre la distancia lo habían hecho dormir poco y mal.

Stanley ya debía esperarlo en la cafetería cercana a su antiguo instituto, no era bonita o destacable en su comida, pero era barata. Empezaron a acudir allí cuando iniciaron sus años de secundaria, Xeno quería ahorrar para costear sus estudios universitarios. Al final terminaron yendo por el ritual cuando se dio cuenta que podía ingresa como becado gracias a sus excelentes notas.

En una de las mesas redondas mirando por la ventana estaba su amigo, vestido con sus jeans de trabajo y la misma remera negra de hace cinco años, su cabello rubio que comenzó a dejar crecer hacía meses caía grácilmente sobre sus hombros. 

Se sentó frente a él.

—Te ves horrible.

Su amigo tenía la odiosa costumbre de decir lo obvio.

—Ya lo sé, no dormí bien.

Se saludaron y pidieron algo para tomar con tranquilidad, comenzaron a hablar de sus siguientes pasos e incluso el orden en el cual se reunirían, hecho que lo relajo bastante. Eran un equipo inseparable, los planes de vida iban a converger en muchos puntos, ya lo habían planificado, después de todo funcionaban mucho mejor estando juntos.

Todo marchaba bien hasta que hablaron del viaje individual y la despedida. Se negaba a darle un regalo, era algo innecesario porque se verían igualmente, y, por otro lado, sabía que no era bueno mostrando sus sentimientos a través de los obsequios.

—Me darás un regalo Xeno. — era una orden, las cosas habían escalado muy rápido. 

Xeno suspiro agotado por el tema, no podía encontrar una justificación lógica para lo que decía, era mejor darle un maldito presenté y hacerlo feliz. Le dedico una expresión de molestia, no le gusta que lo obliguen a hacer cosas.

—No nos veremos en mucho tiempo, quiero tener algo que me recuerde nuestros objetivos…

—Eso no es muy elegante. —replico el hombre.

Stanley se toco la frente exasperado. Xeno bebió un poco de su café negro.

— Hice un MONTÓN de cosas por ti y cuando empiece a trabajar me usaras como conexión con el ejército, lo mínimo que espero de ti es un regalo.

— Entonces ¿Qué es lo máximo?

Stanley lo miró fijamente, Xeno sabía que intentaba ver más allá de su pregunta, eso lo hizo reír en voz alta. El hombre desvió su mirada ofendido.

— Dame un buen regalo y sé un buen amigo.

No pudo evitar observar los finos labios bermellón de su amigo mientras decía eso. Se veían secos y un poco mordidos, conociéndolo como lo hacía seguramente estuvo intentando dejar el cigarrillo otra vez. La ansiedad lo estaba destrozando. 

— Que bueno que sigas intentando dejarlo, aunque me estoy acostumbrando a tu olor.—prefirió no confirmarle nada a su amigo e intento desviar la conversación.

—Creo que me rendiré — dijo mientras revolvía su café — al menos intentaré fumar unos cigarrillos más suaves. Si voy a trabajar en el ejército tengo que ser lo mejor de lo mejor y me tengo que presentar como un joven de dieciocho años en perfecto estado. 

La reunión terminó una hora más tarde entre bromas internas y algún comentario sobre qué le gustaría recibir Stan como regalo, a lo cual respondió con una voz baja pero clara "sorpréndeme".

Nuevamente en su casa, se puso a preparar unos macarrones con queso en la cocina. Sus padres comerían afuera así que tenía la casa para él y sus pensamientos sobre el regalo. Era obvio que quería una demostración de sus sentimientos de estrecha amistad. 

—Algo útil, eso es un buen regalo — decía en voz alta Xeno mientras ponía la comida en el plato — Pequeño para llevar en el viaje y que siempre lo pueda acompañar…

No pudo evitar pensar en los labios de su amigo; era un lugar en el cual siempre posaba su mirada desde hacía años. Era algo atrayente para él, las curvas que formaba cuando se movían al hablar y sonreír. Stan parece haberse percatado, pero nunca ha dicho nada al respecto.

—Un regalo compacto, a veces los regalos más sensatos llegan a ser los más elegantes.

BINGO. 

Xee 20:30: Vas a tener un regalo.

El domingo por la mañana, Xeno se dirigía al centro comercial más cercano. Buscaba el regalo perfecto para él. A pesar de lo extraño que fuera para Stanley pedir un regalo era una oportunidad especial para demostrarle la gran devoción a su amistad.

La escalera eléctrica iba demasiado lenta. Camino de tienda en tienda de belleza revisando la información del contenido de cada bendito labial, tenía que encontrar los más eficientes.

Se hizo el mediodía, el pintalabios transparente estaba dentro de la pequeña bolsa de cartón en blanco y negro que eligió para envolverlo. La decisión estaba tomada.

Camino a la zona de comida para comer una hamburguesa, estaba muerto de hambre. Pero terminó parando en seco frente a una tienda de ¿cosas para chicas? había algo perfecto que se adaptada a la personalidad de Stan. Asomaba en el escaparate para el rubio, estaba hecho para su amigo.

El lunes se marchaba, la madre Stanley los llevo en el auto hasta el aeropuerto, todo parecía repentino hasta para la pobre mujer. Acariciaba a su hijo con seriedad y le pedía que cumpliera con su deber lo mejor que pudiera, típico de ella.

Se alejo para permitir que se despidieran ellos con la excusa de comprar comida chatarra en alguna tienda del aeropuerto para que llevara durante el viaje, eran amigos desde su más tierna infancia y merecían una buena despedida.  

Al ver alejarse a la mujer, accionaron.

— Acá está tu regalo.

Stan extendió la mano y recibió una bolsa pequeña de la cual saco un pequeño labial transparente de cacao, miró a Xeno y luego al labial buscando respuestas.

— Me di cuenta que tienes los labios secos, es útil en estos momentos podría pasar por el aeropuerto a la perfección, es lo más elegante que puedo darte ahora mismo.

Su amigo se quedó unos segundos en silencio, seguramente pensando en que responderle o como quejarse de tan mal regalo. Y Xeno no tenía excusa, rogaba internamente que lo aceptara de una vez e ignorara el hecho de que sea un labial.

A Stan parecía causarle gracia, reviso el empaque para encontrar un segundo labial. Xeno quiso que lo tragara la tierra en ese instante, como si lo atraparon robando algunos cables del instituto que quería usar para sus experimentos personales. Stanley abría y cerraba los objetos comprobando su funcionalidad, seguramente intentando parecer más interesado de lo que estaba en ambos labiales. Hasta que pasó la punta cada uno sobre la tersa piel de su muñeca comprobando tanto el color como la textura: uno transparente y uno negro.

Xeno no paraba de comentar la información de cada labial y las propiedades para la piel intentando evitar mirar a su amigo. Al fin parecía haber formado una opinión sobre el tan ansiado regalo, ambas miradas chocaron y el rostro de Xeno tomó color, se sentía en evidencia. 

— ¿Quieres que me los pruebe? — el rubio miro a otro lado incomodo así que sin esperar otra respuesta Stanley volvió a abrir el labial, lo acercó a sus labios y comenzó a pasarlo suavemente por ellos. Quería que Xeno no despegara los ojos de él. Choco los labios para desparramar el pintalabios era de un color negro muy oscuro que realzaba sus ojos y sus hermosas facciones. — ¿Qué te parece?  

Xeno no respondió, empezó a moverse alrededor del otro, mirándolo desde distintas perspectivas. Quería grabar esa imagen para la posteridad y los meses en los que no se podrían ver… Algo se sintió extraño en su cuerpo.

— Xee — Stan lo tomó de la mano libre para evitar que siguiera girando a su alrededor que comenzaba a sacarlo de quicio. — ¿Cómo me veo? Solo necesito tu opinión — era tal el magnetismo que le provocaba al contrario que aprovecho para acercarse lo más posible a tan solo unos centímetros de distancia como para sentir sus respiraciones chocar.

—  Te ves elegante. —  dijo con la voz ronca, era demasiado. — El color te queda perfecto.

Hubo un momento de silencio mientas observaba esos labios. La gente en el aeropuerto se movía apurada, el sonido a su alrededor parecía envolverlos, nadie les prestaba la menor atención. Se atrevió a acariciar el cabello de su amigo con una mano y nadie los miro tampoco, es cierto, era un país libre.

—¿Le preguntaras a alguien más Stan? — preguntó nervioso, no estaba seguro de dónde había salido esa idea.

Su amigo lo miro con seriedad, una nueva y diferente a las que había visto en su juventud. Pensó que sus planes podrían terminar cambiando, no quería eso, él quería que Stan se quedara con él siempre y Dios si esa idea también lo asustaba.

— Solo me importa tu opinión.

La madre de Stanley llego junto a ellos a los pocos minutos. Le dio la bolsa con los aperitivos en silencio para no llorar. Prefirió ignorar el hecho de que ambos estuvieran tan pegados después de todo siempre han sido así, sin importarles quien tuvieran en frente, pero no pudo ignorar el labial negro corrido que tenía su hijo.

Era un regalo y debía probarlo, así se justificó. Estaba hecho un desastre, no le gustó verlo en ese estado.

— Simplemente asqueroso un pintalabios en la cara de mi hijo de forma tan afeminada, más vale que la chica lo valga como para incluso prometer usarlo siempre. —  dijo molesta sin entender pero respetando las acciones anormales de su Stancito. Xeno a su lado sonrió.

— Mientras su relación sea eficiente alcanza.

— Eso no lo va a salvar de que lo golpeen en el ejército. 

— Será el mejor, nadie podra golpearlo —  volvió a responder Xeno. —  Lo será. 

Sus dudas sobre el futuro se hicieron polvo que barrió y tiró en el fondo de su cerebro, por el momento disfrutaría de la serotonina y oxitocina que estaba produciendo.

Notes:

La edite un poco en la actualidad 2024 pero siento que tendría que mejorarla y dedicarle mucho más tiempo, por ahora estos cambios estan bien, le dan un poquito más de detalles