Work Text:
Cósmico
“Te enviaré una señal que sólo tú podrás reconocer.”
Ese lugar era tranquilo, como flotar en medio del espacio infinito, las estrellas brillaban a su alrededor con él siendo el centro de todo, esperando, pero, ¿esperando qué?
Los sueños de Shen Yuan eran extraños, desde que había despertado de aquel coma todas las noches era el mismo paisaje, no cambiaba, no había nada más. Sólo era su existencia flotando en medio de la nada y del todo a la vez. Noche tras noche, esperando, siendo paciente, aunque no sabía por qué cosa lo era.
Todos los sueños eran iguales, hasta que algo sucedió; en su calma, en su espera, algo fue diferente. Sus ojos vislumbraron un destello rojo, un conjunto de estrellas que daban forma a algo, una constelación. Shen Yuan sabía que la había visto antes, en algún lugar. Casi podía pronunciar su nombre, era…
La vida de Shen Yuan era normal, había estado en coma por un año después de sufrir un extraño accidente, nadie sabía realmente lo que causó que durmiera por tanto tiempo, por más pruebas que hicieron los médicos nunca encontraron una causa de su extraño coma. Era como si simplemente su conciencia se hubiera apagado. Su familia no perdió la esperanza de que despertara, por lo cual nunca lo desconectaron, gracias a eso, un año después regresó. Cuando revisaron a Shen Yuan no encontraron nada, una vez más, no había una explicación clara y él realmente no se sentía enfermo o como si hubiera dormido por tanto tiempo. De hecho, en su interior, sentía que algo estaba mal, había una sensación de pérdida profunda por alguien. Aunque trató de recordar quién era esa persona, no pudo.
Su corazón dolió.
La sensación continuó, trató de ignorarla y vivió varios días así, con un vacío extraño en su pecho, hasta que los sueños empezaron. En la profundidad de la nada, la consciencia de Shen Yuan permanecía tranquila, la sensación pareció disminuir y esperó.
Esperaba, pero ¿qué? No lo sabía, o creía no saberlo, porque la respuesta estaba ahí, algo se lo aseguraba. Y las noches siguieron pasando.
Entonces, el sueño cambió, ahora estaba este conjunto de estrellas que parecían indicar alguna cosa, algo importante, su interior se lo decía. Mientras más miraba la parpadeante estrella roja en el centro, algún recuerdo en él trataba de salir a la superficie. Tenía que recordar.
Tenía que recordar.
Tenía que recordar.
Pero qué.
Y un día, eso que quería recordar llegó a su cabeza, mientras miraba por la ventana del salón de clases. Esa noche, cuando volvió al mismo sueño y miró a la parpadeante estrella roja sus labios lo susurraron y sus oídos captaron sus propias palabras como lejanas, como si le pertenecieran a otro.
ー Ese conjunto de estrellas se llaman Dragón rojo.
ー Realmente este discípulo no puede ver nada, son simples estrellas.
ー Bi….., sólo debes mirar más de cerca, pon atención. ¿Ves esa que está justo en medio de la formación? La puedes distinguir fácilmente porque su parpadeo es rojo, pon atención y deja de mirarme.
Cuando Shen Yuan volvió a la realidad, una solitaria lágrima se deslizó por su mejilla. No sabía porqué lloraba y le dolía tanto el corazón.
Shen Yuan trató de buscar aquella constelación que aparecía en sus sueños no encontró nada, no había registros de alguna formación de estrellas que se llamara de esa manera. No existía. Entonces, ¿por qué era tan real para él?
Los sueños no cambiaban, eran iguales cada noche, pero había algo nuevo, había voces algunas veces. Una de las voces era como si fuera su propia voz, pero de alguien que era él y a la vez no, un hombre con una voz elegante y refinada, que hablaba de un mundo distinto. Siempre estaba acompañado de otro, alguien que lo llamaba shizun y a veces… Esposo. Esta segunda voz, la que no era la suya, parecía guardar un gran cariño por ese otro yo. Shen Yuan extrañamente se sentía totalmente amado y cuando despertaba no podía evitar llorar.
Lo extrañaba, ¿pero cómo extrañas algo que nunca has tenido?
En secreto, Shen Yuan esperaba volver a sus sueños y quedarse en aquel gran espacio flotante escuchando los recuerdos de una vida que no recordaba haber vivido, pero que pudo ser así, o no. Tal vez sólo se estaba volviendo loco.
Algo que Shen Yuan notó fue que nunca pudo escuchar el nombre de aquel que se hacía llamar su esposo. En sus sueños los escuchaba perfectamente, pero cuando despertaba era como si su mente lo bloqueara inmediatamente.
¿Quién era y por qué su corazón era tan feliz cuando pensaba en alguien sin rostro y nombre?
Una promesa, había una promesa.
ーEntonces, esta constelación se llama Dragón Rojo. Ahora no lo olvidaré, shizun.
ーVaya, me parece que al fin una de mis pláticas dio frutos, Bi…..
ーShizun piensa poco de este alumno, aunque ahora la tengo más presente por una razón.
ー¿Cuál?
ーMientras regresaba de mis deberes en el reino demoníaco, volando sobre mi espada, lo pude ver claramente. Esa constelación está posicionada justamente sobre la cumbre Qing Jing, bajo ella está esta casa de bambú. Marca el camino a casa, la forma de volver a ti.
Y de pronto había una modesta casita de bambú bajo el cielo nocturno. Shen Yuan estaba frente a ella, la tenue luz de una vela podía verse desde fuera. Dio unos cuantos pasos hasta llegar a la puerta. Estaba abierta, invitandolo a entrar. Alguien estaba dentro, una gran silueta oscura se movía por el lugar.
Sintió el deseo de acercarse a ella, de rodearla con sus brazos porque algo en él le decía que sufría, ¿sufría por lo mismo que él? ¿Por qué cosa sufrían los dos? Pareció que aquella silueta también pudo sentirlo, se detuvo frente a él.
ーShizun… ーEscuchó su voz, la tristeza pintaba su voz.
Shen Yuan estiró su mano para tocarlo, el hombre también lo hizo y cuando sus dedos estaban a punto de tocarse...
Despertó. El techo de su habitación lo saludo, junto al sol de un nuevo día.
No hubo más sueños después de eso.
Shen Yuan se había acostumbrado tanto a aquellos extraños sueños que cuando dejaron de suceder no sabía qué hacer. Su corazón se sentía inquieto, se sentía perdido, solo, faltaba algo, alguien. El encuentro con aquel hombre-silueta no desaparecía de su mente, estaba seguro que era el mismo hombre que escuchaba en aquellos recuerdos de su otro yo.
Entonces, el anhelo por algo que no podía ser parte de su vida continuaba, su hermana pareció notar su sentir, porque un día dijo algo que lo sorprendió.
ー¿Lo extrañas? ーPreguntó.
ー¿Qué? ーElla lo miró desde la entrada de su habitación. Sonrió.
ーLo extrañas, ¿no? Ese tal Luo Binghe ーShen Yuan se levantó rápidamente de su cama y la miró con sorpresa.
Luo Binghe.
ー¿Cómo sabes ese nombre?
Luo Binghe.
ーUh, ¿cómo no lo sabría? Estabas realmente obsesionado con esa mala novela, me sorprende que no la hayas mencionado en tanto tiempo, especialmente con el mal final que tuvo.
Luo Binghe.
ーYo… No recuerdo, ¿qué novela?
Luo Binghe.
ーUh, ¿ese año en coma te hizo olvidarla? Ahora que lo recuerdo, cuando te encontramos estabas escribiendo un comentario demasiado enojado para el autor por ese final… ¿Eso podría haber tenido que ver con tu coma? Tal vez te dio una furia tan potente que te dejó en shock ーsu hermana bromeóー. Aunque parece que lo digo jugando, papá y mamá decidieron limpiar tu habitación de todo lo relacionado a ella. Justo en donde estaba tu mirada perdida hace unos momentos es donde se encontraba ese cartón tamaño real del protagonista, Luo Binghe, por eso te pregunte.
Binghe.
Pround Immortal Demon Way era una novela de un gran éxito aun después de más de un año de su finalización. Cuando se terminó no se supo más del autor, quedando en la mente de los más fieles lectores para siempre, al parecer, especialmente por su protagonista: Luo Binghe.
Shen Yuan miraba con calma un fanart del personaje, era diferente, sabía que ese no era el hombre de sus sueños, pero era similar. Después de la charla con su hermana, Shen Yuan corrió al sótano de su casa para encontrar la mercancía, pero no ayudó en mucho.
No era su Luo Binghe, de eso estaba seguro.
Entonces, Shen Yuan empezó a buscar en su mente, a obligarse a recordar qué había pasado en ese tiempo que había dormido en el mundo donde ahora estaba. Había tanto que su mente estaba guardando, ¿pero por qué? No lo sabía, pero lo descubriría y volvería con el hombre que anhelaba.
Porque habían hecho una promesa, lo sabía de alguna forma, él le había prometido encontrarlo de vuelta y Shen Yuan prometió esperar.
Él vendría.
Sólo necesitaba esperar.
El Dragón Rojo marcaría el camino a casa.
Siempre lo hacía.
Luo Binghe lo encontraría.
