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Tu nombre en mi piel

Summary:

Dick sabe (de esa forma que uno sabe que va a morir, que el césped es verde, que tu nombre es tuyo) que Barbara es su alma gemela.
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// DickBabs week, ¡cuatro prompts en un solo fic!

Notes:

Necesitamos más DickBabs en español

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

  1. Almas gemelas

Dick sabe (de esa forma que uno sabe que va a morir, que el césped es verde, que tu nombre es tuyo) que Barbara es su alma gemela.

Ocurre cuando tiene catorce años y, por accidente, choca con la hija del comisionado de policía durante una gala de invierno. Ella se ve preciosa con su vestido negro y su collar de perlas, existiendo entre la gente de alta sociedad con mucha más naturalidad de la que Dick cree llegar a tener él alguna vez. El acróbata le ofrece su mano a la pelirroja para ayudarla a ponerse de pie y, cuando sus pieles se rozan, lo siente.

Lo siente en su corazón, en su alma, en todo su cuerpo. La quemadura cálida de un beso fantasma sobre su muñeca y sus ojos azules perdidos en las esmeraldas de la chica.

Lo sabe también cuando se queda atrapado con Batgirl en un camión y todo cuánto pueden hacer es mirarse en silencio, sus manos entrelazadas con cierta vergüenza y sus respiraciones agitadas.

Lo sabe cuando le roba un beso mientras andan en motocicleta, guardando en su memoria para siempre el recuerdo de la marca en su muñeca brillando, pero antes de ese, guarda el recuerdo de las pecas de Barbara a centímetros de su nariz y sus ojos brillando con emoción.

Lo sabe cuando se va de Gotham y siente su brazo arder con fuerza al punto que no lo deja dormir.

Lo sabe cuando despierta agitado y adolorido solo para descubrir que el Joker le ha disparado a Barbara y que ella yace en el hospital.

Lo sabe cuando, años después, está de regreso en Gotham y lo primero que hace es ir a verla, incluso si es de lejos y a través del cristal.

Lo sabe cuando se descubre sentado frente a ella con caja de terciopelo en mano, preguntándose cómo algo tan simple como ella diciendo “” ha podido hacerle sentir que por fin el mundo está completo y en armonía.

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  1. Fantasía AU

-Esa flor es venenosa, - susurra una voz suave como la seda en el oído de Dick. Cuando se gira, el cazador tiene una sonrisa en su rostro a sabiendas de quién estaba detrás suyo.

Barbara, con sus orejas puntiagudas y alas color miel con detalles plateados. Sorprendentemente, no está volando, y tiene sus descalzos pies firmemente colocados sobre la verde hierba que los rodea. Para ser un hada del bosque, Barbara es bastante amigable con los humanos. Y especialmente amigable con Dick, quien es en realidad un exhumano.

Un witcher.

- ¿Venenosa en qué sentido? – le pregunta el cazador a la pelirroja, quien frunce su nariz y rueda sus ojos verdes con hastío.

-Venenosa al simple tacto, aunque en tu caso tal vez tendrías que comerla, - responde ella con sus brazos cruzados. El cazador suspira y se pone de pie, dando unos golpecitos a su ropa para quitar el polvo y ajustando el cinturón dónde lleva su espada.

-Me mandaron a buscar un hombre lobo... ¿O era un vampiro? No lo recuerdo.

- ¿A mi bosque?

-El mundo es taaaaan pequeño.

El hada rueda los ojos antes de sonreír y negar con la cabeza.

- ¿Realmente buscas un vampiro o solo querías, no sé, venir de visita? – le pregunta con cierta casualidad. Dick siente sus mejillas sonrojar.

-Bueno, la verdad es que al vampiro sí lo busqué… Y lo encontré dentro del mismo pueblo. Pero ya que estaba de pasada, vine a verte.

Barbara comienza a agitar sus alas, solo lo suficiente para elevarse y tener su rostro a la misma altura que el cazador.

- ¿Y la flor?

-Estaba pensando cortarla y regalártela, - responde avergonzado.

Ella abre los ojos con horror.

- ¡Cortar las flores! Si vas a venir a maltratar mi bosque, mejor no vengas, - se queja ella, pero con nulo enojo. En realidad, lo que hace es mirar a las plantas debajo de ellos con preocupación.

-Auch. En mi defensa, los humanos lo consideran romántico.

-Los humanos son criaturas de lo más extrañas.

Dick se soba la nuca y mira hacia arriba, admirando el atardecer que comienza a caer sobre ellos. Sin su caballo, no llegará al pueblo antes del anochecer. Tendrá que dormir aquí, en el bosque.

-Oye, ya que he venido hasta acá para verte…

-No vas a dormir cerca de mis flores, cazador.

- ¡Oh, vamos!

Pero a pesar de las protestas, el hada le permite dormir a lado de su flor, aunque ver a Barbara volverse diminuta y esconderse dentro de una rosa es algo que Dick no olvidará nunca.

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  1. Corte de los búhos

No era como si Barbara hubiera, de alguna forma, esperado que la corte hiciese alguna excepción respecto a ella o su posición. Pero quizás, de forma inconsciente, había esperado poder vivir más tiempo sin esas ridículas (macabras) costumbres. Pero reglas eran reglas.

(Si tan solo hubiera podido huir con su madre años atrás…)

Barbara recibe su primer Talón en su cumpleaños dieciocho, el mejor de lo mejor, en palabras de su padre. Y la visión pone a Barbara nerviosa; la armadura, la máscara, los cuchillos, la postura tan recta… El hombre tiene un aura tan triste y tenebrosa como intimidante.

- ¿Tienes nombre? – le pregunta cuando la fiesta ha terminado y ella debe ir a dormir, el Talón firmemente parado en la puerta, evitando que alguien pueda abrirla sin chocar con él y, desde lejos, mirando la figura de Barbara que yace sobre la cama tapada con capas y capas de sábanas (no logra hacerse a la idea de dormir con él ahí).

El Talón ladea la cabeza.

-La señorita puede llamarme como guste.

- ¿Pero tenías un nombre? Tuyo, - insiste la pelirroja, aunque no le sorprendería que el Talón no lo tuviese. Muchos eran creados en laboratorios y desconocían el concepto de familia o nombre propio.

El sirviente parece sorprendido y se encoge de hombros.

-No lo recuerdo, señorita.

-Deja de llamarme así, con solo Barbara me basta.

-Sería muy inapropiado.

-Estás viéndome dormir.

-Eso no es… Huh.

Barbara parpadea, elevando la cabeza para mirar como el Talón se ha sentado y retirado la máscara, mirando el metal con curiosidad. El joven no puede ser más grande que ella y sus ojos azules brillan a la distancia.

-Usted hace muchas preguntas.

-Tú las evades todas.

El asesino suspira.

-Si el maestro de la corte supiera que usted me preguntó mi nombre, probablemente creería que es usted una espía de Batman.

Barbara chasquea la lengua.

-Que se joda la corte.

Talón se le queda viendo antes de soltar una risita entrecortada y, poniéndose de pie, camina hasta ella. Una vez de frente, la mira con intensidad y extiende su mano. Barbara la estrecha, carraspeando cuando el hombre la jala ligeramente para besarle los nudillos.

-Mi nombre era Richard, señorita. Por favor, guárdame el secreto.

Barbara sonríe.

-Un gusto, Richard. Dime, ¿te interesaría una revolución?

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  1. Batman!Dick

Es una noche fría y lluviosa, aunque eso es normal en Gotham. A Batman le crujen los huesos bajo la capucha y le duele la mandíbula donde le han soltado un puñetazo suertudo hace pocas horas. Al menos ha sido una noche tranquila, han sido noches tranquilas desde… Bueno, lo importante es que la ciudad parece ir mejorando.

Es un alivio, porque Dick no se está haciendo nada más joven. Al contrario, cincuenta años le pesan como si fueran ochenta. No se quejaría tanto de no ser porque él siempre se cuidó mucho y el estado de su cuerpo se debe más a esas batallas que simplemente no deberían haber sido peleadas por los murciélagos.

(Al menos él está vivo, es más de lo que pueden decir otros. No que los muertos hablen, pero…)

Llegar a la cueva le toma el doble de tiempo que le tomaba de Robin y el pensamiento lo hace suspirar cansado mientras se deshace de la capucha y parte superior de la armadura. Aun es temprano y se siente algo culpable de volver tan pronto a casa, pero se calma al recordarse que Damian y Colin siguen afuera siendo el equipo increíble que son.

Hablando de equipos increíbles, Barbara lo espera frente a la computadora. Se ve igual de preciosa que siempre, con su larguísimo cabello rojo peinado a la perfección y sus ojos verdes ocultos tras unas gafas mientras mira la pantalla con concentración, bebiendo lo que parece ser una taza de té a sorbos pequeños.

-Hola, - dice él por detrás, apoyando su barbilla en la coronilla de su esposa. Oracle sonríe y hace la taza a un lado.

-Hola, guapo. ¿Cómo te ha ido? – le pregunta con ese mismo coqueteo de la primera vez que se vieron. Es algo que hace que el corazón de Dick se ponga cálido y lata con fuerza; el hecho de que Barbara le siga amando es algo que siempre lo sorprende.

-Ha sido una noche tranquila, lo cual mi rodilla agradece.

- ¿Te sigue molestando? Tal vez ocupes una revisión.

-Está igual que siempre, solo que yo estoy más viejo, - responde Dick con una risita. La verdad agradece seguir vivo.

-Somos viejos, chico maravilla, - se burla ella con suavidad. Pero la frase atrapa la atención de Dick y toma el rostro de Barbara entre manos con suavidad, mirándola intensamente y sintiendo un impulso un tanto impuro recorrerlo cuando la ve sonrojarse y morderse el labio.

- ¿Dick?

Es cierto, ambos han envejecido. Barbara ha envejecido igual que él, tiene arrugas alrededor de los ojos y una que otra cana. Sus mejillas ya no son tan ahuecadas como antes e incluso sus manos han dejado de ser tan tersas. No que Dick pueda presumir de mantenerse perfecto, al contrario, de vez en cuando se pregunta si Slade habría encontrado divertido el parche que tiene que usar todos los días.

Pero la diferencia entre él y Barbara, al menos desde el punto de vista de Dick, es que ella se ha puesto más hermosa.

Estuvo hermosa durante el embarazo, con todo y sus ojeras y uñas mordidas y humor inestable. Estuvo hermosa la primera noche que esperó a que Dick regresara de su trabajo como nuevo Batman. Estuvo hermosa cuando se casaron (después de tantas dudas), vestida sencillamente, pero con la sonrisa más brillante del mundo.

Está hermosa ahora, envejeciendo con él, viva.

(Hubo muchos momentos donde Dick se descubrió sentado a lado de una cama de hospital, mirando el rostro pálido de la pelirroja y preguntándose si ella sobreviviría, si podría verla de nuevo).

-No somos tan viejos, no todavía.

-Tampoco dije que fuéramos un par de ancianos.

Dick se sienta en el suelo, apoyando su rostro en las rodillas de Barbara y sintiendo que, a pesar del crujir de sus huesos y el frio de su piel, podría quedarse dormido ahí justo ahora.

-Apuesto que vas a ser una viejita adorable.

-Oh, Dick…

Pero Gotham necesita a Batman, así que Dick guarda la proposición de huir (de irse a una costa y dedicarse a pasear con tranquilidad todos los días tomados de la mano) en el fondo de su mente, prefiriendo concentrarse en disfrutar que su esposa está con él.

Hasta que la muerte los separe.

Notes:

Está cortito pero hecho con amor, se los juro UwU