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Sus ojos vieron el gran campo que tenía en frente suyo, era grande, colorido, el viento hacía que las flores las cuales eran tan numerosas como el cabello de su cabeza, bailaran con suavidad.
Su sonrisa apareció con ternura y dejó su lugar para moverse un poco más, había un camino, eso quiere decir que no iba a pisar las flores y no iba a dañar su belleza primaveral, no se atrevería a hacerlo, aunque su belleza fuera más grande que todas flores habidas y por haber.
Sus rodillas bajaron después de caminar en silencio, para poder sentarse en medio de las flores, estaba ahora viendo en su máximo esplendor todo tipo de flores, esta vista no era reservada para él solo, esa vista lo era para todo quien pasase por allí y se detuviera.
Era de los pocos momentos en que podía estar solo, estar todo el tiempo en su escuela, cerca de todos jóvenes de toda la universidad, que lo admiraban, cerca de sus amigos cercanos estando con él y después de todo, cámaras por todas partes. No es que Neige no apreciase toda la tención que recibía, él estaba feliz de hacer feliz a los demás con su talento y su innata belleza, pero estar un tiempo solo para él mismo, no era algo que no tuviera como deseo.
Aún sí, pensaba en los demás, en los que quería y deseaba hacer feliz, los que lo querían a él... Y los que no.
Extendió su mano e inclinando su cabeza, posó sus dedos en una pequeña margarita, estaba cálida gracias al sol pero no tanto para dañarla, era curioso, porque era análogo a su vida, había una persona que transmitía muchas veces el calor de su desprecio pero no era tan fuerte como para dañarlo.
Un rubio bonito.
Neige sonrió con tristeza y cerró los ojos para tratar de asimilar sus pensamientos.
-Noto cómo me miras... ¿Hay algo malo en mí? ¿Hay algo que no haya intentado ya para que me aprecies? -Le habló a la nada y la sonrisa desapareció, sus cejas bajaron y su postura en general lo hizo. Su corazón se empequeñeció, sabía que Vil no lo apreciaba mucho. La ignorancia tiene sus pros y sus contras, ¿el corazón de Neige podría seguir de pie si se enterara que en realidad Vil lo odia con toda su existencia?
La inocencia y la belleza de esa alma llamaron inevitablemente la atención de los animales que estaban allí cerca, varios se acercaron cautela, y lo lograron porque eran pequeños, llegaron a él, otros se posaron sobre su sombrero y sobre sus hombros, otros se acercaron por sus espaldas, otros por sus lados, otros frente suyo, se hicieron lugar entre las flores.
Otros por el contrario eran muy pesados y sus pasos se escuchaban a pocos metros, y más cuando se acercaban cada vez más, pero Neige estaba en su mundo, tratando de descifrar algo que estaría a punto de descubrir meses después. Claro, estaría a punto de descubrirlo, porque su pequeña cabecita no podría llegar a imaginar cuánto odio alberga Vil por él.
Abrió los ojos lentamente y reaccionó sorprendiéndose, pensó que estaba solo, y no que hubiera compañía. Algunos animales que estaban allí se sorprendieron también y se echaron para atrás, alertándose, los que estaban encima suyo apenas se sostuvieron en sus ropas casi perdiendo el equilibrio , pero estos no se alertaron tanto, luego Neige entendió perfectamente que los animales querían acompañarlo en su soledad y les sonrió, los que se habían alejado se acercaban inmediatamente, comprendiendo que la reacción de ese muchacho fue por haberlo tomado con la guardia baja.
Volvió a las flores que tenía en frente suyo y a los ojos de los pequeños que querían acompañarlos, su mano se puso sobre una de las flores que había tocado antes, luego la tomó por el inicio del tallo y la jaló hacía arriba, arrancándola de la tierra. La colocó en su palma y con sus dedos la abrazó con suavidad.
Su mirada se dirigió hacia un venado que estaba diagonal a él, mientras que extendía su mano hacia su hocico y la abrió; en los ojos del animal manchado con puntos blancos y un hermoso pelaje color caramelo se reflejó una flor blanca con un centro amarillo, el venado la tomó y la comió, le agradeció con una mirada llena de cariño y Neige le sonrió más grandemente, mientras elevaba su esa misma mano y la posicionaba en esa pequeña cabeza, el venado la inclinó aun más en señal de mansedumbre y Neige la acarició.
Para más comodidad, decidió sentarse mejor en el suelo, su atención no estaba ya puesta en ese hombre tan preciado para él, que era tan amado, casi como él ahora solo estaba pendiente en ese ambiente tan calmado y celestial que le daba la vida, en esos momentos.
Uno de los pájaros que estaba en su hombro izquierdo, se retiró y se posó en la mano que estaba acariciando el animal más grande.
Despegó entonces su mirada del mismo y la posó sobre el nuevo animal que se acababa de colocar en su extremidad. Sus ojos miraron con alegría a ese animalito tan pequeño y tan hermoso, lleno de colores brillantes, llenos de vida, esos ojos también lo veían con mansedumbre, Neige ya los conocía a todos y por eso le daba tanta alegría verse rodeado de ellos, aunque no los conociera, los trataría con igual amor.
El pájaro en su mano empezó a cantar, se había dado cuenta de lo triste que estaba hace unos momentos, así que tomó fuerza en sus pequeños pulmones y empezó a animar a Neige, Neige lo miró complacido mientras lo acercaba más a su rostro, no mucho, pero ahora estaba un poco más cerca, escuchó otro piído en su hombro, era otro pájaro, exactamente igual al que estaba cantando hace unos segundos, los dos tenían armonía, pronto se les unió otro pájaro, ahora eran 3 pájaros cantando para Neige, Neige se rió, y las flores guardaron su risa, nadie escucharía una risa despreocupada y alejada de las cámaras salvo por las flores que aún bailaban por la suave brisa y por las criaturas a su alrededor.
Chenya escuchó una de esas risas así, después de todo era cercano a Neige y era de los pocos que podía verlo sin tanta presión encima, no era de ninguna forma el que Neige estuviera fingiendo su personalidad, que estuviera ocultando su verdadera personalidad o su verdadera forma de ser, solo que era completamente diferente el verlo frente a las cámaras que verlo lejos de ellas.
Neige se vio impulsado a cantar con ellos, abrió sus labios y empezó a cantar la misma melodía que ya se sabía y que muchas veces había cantado antes, era suave, casi como una canción de cuna, era relajante, cualquier persona que se acercase a dicho canto, se relajaría y dejaría todas sus preocupaciones tiradas para luego sentarse al lado de los cantantes y no dejarlo antes que que se acabase. Su cabeza se ladeó mientras les seguía el ritmo y elevó gradualmente el tono de su voz llegando a una escala altísima, demostrando su talento al cantar. La ardilla que tenía en la espalda subió un poco más hasta llegar hasta su otro hombro, en dicho hombro habían otros de los mismos pájaros de estaban cantando, si había espacio para una pequeña ardilla. Neige terminó de cantar cuando los pájaros lo hicieron y les dedicó una sonrisa amorosa, mientras cerraba los ojos, el pájaro que tenía en su mano saltó en un lugar mientras extendía las alas como si fuera a volar pero no lo iba a hacer, eso era para demostrar que estaba feliz, lo mismo hicieron sus análogos que estaban cantando con él. Cuando abrió los ojos apareció otro ciervo en su cambio de visión, era diferente al otro, rápidamente Neige se acercó a él y le dio suavemente palmadas en la cabeza, luego pasó a acariciarlo como lo había hecho con el otro, pero estaba vez bajó hasta la mejilla que más cerca le quedaba y el ciervo recostó su cabeza en la palma de su mano.
-Este bosque es suyo... Gracias por permitirme quedar con ustedes. -Dijo Neige mientras miraba al ciervo y luego de unos segundos quitaba la mano. Otro pájaro se puso en ella, este era diferente, este era rojo con patrones lineales de color negro, y su pecho y parte de su cabeza estaban teñidos de plumas color avellana claro. Neige lo acercó más a él y besó su cabeza, el pájaro se alegró y voló lejos de su mano.
-Tal vez.... -sus ojos miraron hacia abajo con una sonrisa melancólica.- ¿Una corona de flores contentaría a Vil? -su cabeza lo pensó bien, por un momento, nunca le había regalado nada a Vil más que cosas por trabajo, pero una corona de flores sería más personal, más cercana, sí, eso es, Neige quería llevarse mejor con él, por lo tanto, regalarle algo tan íntimo como una corona de flores hecha a mano, cumpliría con dicha cosa. No era de ninguna forma algo íntimo como una declaración de amor, todavía su corazón no latía por Vil, pero sí era algo tan... Propio de él, regalar cosas de ese estilo.
Una corona de flores hecha con esfuerzo... De Neige podías esperar si eras un amigo cercano: Un abrazo, palabras de ánimo y esperanza, consuelo, una torta recién horneada, fruta recién cortada, ayuda en las tareas, pero la corona estaba arriba de todo eso porque nunca le había dado una a alguien.
-Se vería bien en él. -Neige empezó a imaginar cómo se vería la corona en Vil, los frutos de su esfuerzo en esa cabeza rubia, ese pensamiento hizo que se sonrojara fuertemente, cosa de la que no se percató, solamente los animales que estaban consigo.
Con pasos ligeros se acercaron dos mapaches, a su otro lado y Neige hizo contactos visual con sus pequeños ojos. Si Neige quería dar como regalo una corona de flores, eso sería como una orden para ellos, aunque Neige claramente jamás los obligaría a hacerlo.
Esta vez y solo esta vez, quería ser egoísta, quería hacerlo todo él, quería que en ese regalo nada más hubieran estado sus manos, su mente y su corazón. Los animales lo entenderían sin molestia alguna y más bien se prepararon para un espectáculo que nunca antes se había visto en las profundidades de ese bosque, Los animales que estaban encima suyo se bajaron, los que podían volar abrieron sus alas, algunos quedaron revoloteando a algunos centímetros, otros se pusieron en flores cercanas y otros sobre los animales más grandes.
El joven empezó a tomar cuidadosamente de las flores que estaba observando , de diferentes colores, con cuidado de no romperlas ni lastimarlas en lo más mínimo, si iba a hacerle un regalo a Vil, tenía que poner todo su esfuerzo para que quedara tan hermoso con él, digno regalo de tal persona.
La tierra que salía adherida de los tallos necesitaban una limpiada, así que cuando recogió una buena cantidad de bellas flores, las abrazó con cariño y haciendo fuerza, se levantó del piso y abriéndose paso entre los animales se dirigió a un lugar que él ya sabía que estaba allí: Un lago de agua pura.
Movió sus pies con calma mientras contaba las flores que llevaba. Alcanzaría perfectamente para una corona. No tardó mucho en llegar ya que no estaba tan lejos y sus pasos eran contantes. Su chaqueta y su jersey de lana se ensuciaron levemente gracias a la tierra, pero no importaría porque la lavaría después. Los animales lo seguían complacidos.
Sus ojos vieron a la distancia el agua transparente y cristalina que brillaba con la luz del sol y se movía un poco, veía las olas moverse con tranquilidad y cuando estuvo cerca de la orilla, tan cerca que podía ser su reflejo, se echó un poco para atrás y se sentó de rodillas, puso las flores a su lado izquierdo, en ese pasto verde e hizo pequeños ramos ayudándose de ambas manos, con una de sus manos sumergió la parte sucia hasta que fue suficiente y con la otra la metió en el agua para poder tallar y así poder desprender toda suciedad del tallo, así como cualquier raíz que hubiera venido con dicha flor.
Esto lo hizo por un tiempo, hasta que se acabaron las flores sucias, para Neige era algo tan simple, pero los animales se sentían conmovidos por el amor con el que hacía tal cosa, los primeros en darse cuenta de los sentimientos que florecían en el corazón de Neige, fueron ellos.
Neige les dedicó una sonrisa a todas esas criaturas y agradeció verse acompañado de tan buena compañía. Pensó, que le gustaría estar con sus amigos, pero seguramente uno de ellos en especial lo molestaría con que estaba enamorado de Vil si se enteraran qué le estaba haciendo y cuánto amor le ponía al regalo.
Mientras pensaba en esto guardó su pañuelo donde había estado, ahora se dirigía a su lado derecho para tomar todas las flores, las acercó a su rostro y las olió, olían muy bien, pero no tanto como Vil. Neige amaba verse inundado del perfume que Vil usaba cuando estaba cerca de él en alguna grabación o alguna actividad que involucraba que se juntaran, pero lo sabía disimular frente a él.
Se levantó de nuevo y se dirigió a un lugar lejos del agua y fue a un lugar con más luz. No iba a demorarse mucho en tejer la corona de flores pero necesitaba un lugar donde sentirse cómodo, no demoró más que lo que se demoró en ir al lugar que estaba dejando.
Una vez sentado abrió los brazos y dejó caer las flores en el pasto, las separó unas de otras y le sonrió a la nada, el sol caía sobre él, calentándolo y haciéndolo más bello, porque dejaba ver con claridad su angelical rostro, ojos grandes y cafés, el brillo de sus labios se hacía más brillante y sus cabellos eran perfectamente movidos por el viento. Neige se sentía feliz y una vez que estuvo allí se puso a trabajar.
Sus manos tejieron la corona floral con delicadeza y paciencia, había tiempo antes de que tuviera que ir a grabar un comercial así que podría terminar de hacerla e ir a bañarse y arreglarse para ir a ello. Sus dedos entrelazaban tallo con tallo con un amarre firme pero sin hacer que se viera mal, haciendo que las flores quedaran una al lado de otra, mostrando su maravillosa belleza, había de varios colores y de diferentes tipos, había rosas, margaritas, tulipanes, hortensias y gerberas. Quedaban bien entre sí, se sonrió él mismo y frente a la esperanza de que Vil abriera su corazón hacía él, en esos momentos él no esperaba por supuesto de que se enamorara o que gustase de él, solamente quería que se llevaran mejor.
Duró media hora en terminar la corona floral, en ese plazo de tiempo Neige se concentró tanto que olvidó que estaba rodeado de animales. Cuando terminó la corona floral sonrió con alegría y la elevó con ambas manos sobre sí para verla mejor, el amor hace mejores las cosas, porque esa corona era tan hermosa, tan hermosa casi como lo era él, pero las flores se humillaban frente a la belleza de Neige. Eran humildes y aceptaban que la belleza que las había moldeado hasta volverse un regalo lleno de amor, era muchísimo más grande. ¿Qué hacía bellas las flores? ¿Que tenían bonita forma, color? Ciertamente lo eran, pero estas flores eran especiales, porque habían sido hechas para hacer que en el corazón de Neige florecieran más sentimientos.
Ellas habían sido escogidas para que Neige las recortara y las envolviera entre sí, haciéndolas más dignas, si esas flores pudieran pensar, estarían tan felices como aterrorizadas, felices porque Neige las usó para darlas de regalo pero aterrorizadas por el destino que les esperaba, no eran correspondidas.
Se levantó con cuidado y agarró la corona con ambas manos, alejándolas de su pecho porque no quería que se ensuciaran de nuevo y mancharan su belleza. Neige dio una vuelta en su lugar para darle una mirada a todos los ojos que estaban posados en él, hace tiempo, en silencio.
Les dedicó una sonrisa que derretía corazones y los animales nuevamente, se mostraron mansos frente a él, le dedicaron cada uno una señal de que estaban enternecidos. Las aves piaron con suavidad, y los mamíferos movieron su cola, algunos saltaron en donde estaban y Neige movió sus pies hasta volverse a ir por donde originalmente vino. Los animales lo acompañaron hasta que Neige ya estaba muy cerca de salir del bosque, Neige volteó su mirada y asintió con su cabeza para que supieran una vez más, cuánto estaba agradecido con ellos. Así que ahora caminó hasta las puertas de la RSA, cuando entró muchos ojos se posaron en su persona, la mayoría de ellos lo hicieron porque era Neige, otros por eso y porque lo vieron sucio. Pero Neige no se detuvo para nada esas miradas aunque la mayoría fueran lanzadas con amabilidad, tenía que guardarla en su habitación hasta ir a dársela a Vil, tampoco quería que Chenya lo viera, así que cuando lanzaban saludos Neige los respondía con rapidez y con la misma rapidez se perdió de vista frente a todos lo que lo habían visto llegar.
De camino a su dormitorio por los pasillos también se encontró a muchos, solo que esta vez no había muchos, de todas formas, los saludó auténticamente y sosteniendo con una sola mano la coronal floral recién tejida, Neige sacó una llave de otro bolsillo ajeno al pañuelo y con rapidez metió ese trozo de metal hecho a medida en la cerradura de su habitación, solamente cuando estuvo frente a ella.
Empujó y sacó la llave mientras entraba a ese colorido cuarto, cuando entró todo se hizo a un lado y la cerró. Suspiró aliviado y se acercó a su escritorio principal, dejan sobre él cuidadosamente la corona y sus llaves, acto seguido se quitó la chaqueta y la puso aparte, en un perchero que solamente tenía un gancho.
Dirigió su mirada a la puerta del baño que tenía a unos cuantos pasos de distancia y se agachó para desatar las agujetas de sus zapatos, cuando estuvieron ya sueltas con una de sus manos agarró la parte de atrás de uno de sus zapato y sacó el pie del zapato, así hizo el mismo procedimiento con el otro y luego quitó rápidamente sus medias, después de caminar un corto trayecto y ya frente a la puerta del baño, colocó una de sus manos en la manija y la jaló así entrando al baño y luego serrándola tras de él.
Luego de quitarse completamente la ropa y dejarla a un lado se puso debajo de la pluma y abrió el grifo con un movimiento constante hasta el agua salió, lo empapó de inmediato, el agua se sentía tibia pero luego se empezó a poner fría, no llegó a estar helada pero fue más que la temperatura media, a Neige no le molestó, sonrió así mismo por eso y porque se acordaba de que iba a estar con Vil en unas cuentas horas, ese pensamiento siempre lo ponía feliz, tanto que se sonrojaba de nuevo, Neige se dio cuenta de eso y se avergonzó grandemente al darse cuenta de que estaba pensando en él en el baño, así que para no avergonzarse más dejó que ese pensamiento se esfumara de él, aplicó en su cabello su shampoo habitual, shampoo que olía a flores en específico mantenía su cabello oliendo a primavera, sedoso y suave, le aportaba brillo.
El jabón que usaba también olía a lo mismo, en general Neige desprendía olor a flores, igual de bien como olían las flores que usó para la corona que acababa de hacer.
Terminó de bañarse, tomó toallas limpias y se secó, una para el cuerpo, otra para la cara y otra para el cabello, lo único que faltaba por secar después de salir del baño, fue su cabello, iba a secarlo con un secador así que no lo secaba lo que podía con su toalla aún, envolvió la toalla que usó para el cuerpo alrededor de su cintura y cuando llegó a su cama se sentó, empezó a secarse el cabello con movimientos suaves, la humedad se iba rápidamente de su cabello negro a la toalla cada vez más mojada. Una vez creyó verse lo suficientemente seco como para secarse con la máquina, apartó la toalla de su cabeza y la puso a un lado, en su cama, en ese espacio de tiempo llevó una de sus manos a su cabeza se cercioró de cuánta humedad había en su cabello. Vio que estaba un poco húmedo pero eso precisamente lo arreglaría con su secador, pero antes de eso tenía que vestirse, la mayoría de la ropa de Neige estaba compuesta por jerseys de tela que él mismo hacía, suéteres de manga larga y pantalones de algodón.
Para las grabaciones siempre iba mejor vestido que como estaba usualmente, pensó con detenimiento qué podría ponerse mientras se dejaba caer en su cama, miró al techo mientras venía otra pregunta a su mente. “¿A Vil le gustará la coronal floral que le hice?” esa pregunta se quedó en su mente y tan pronto lo hizo, su mente le mandó recuerdos de cuando Vil y él trabajaban en algo…
Neige era feliz por completo, siempre le dedicó las sonrisas más genuinas y felices a Vil, y lo seguiría haciendo hasta mucho tiempo después. Vil también le sonreía, pero estaban muy alejado de intención entre sí, una era verdadera y la otra era falsa, una estaba llena de amor y la otra estaba llena de odio, una sonreía por el hecho de estar cerca de alguien que se amaba y la otra sonreía por el hecho de tener que fingir contento y gracias a eso tener que irse lejos.
Ese pensamiento llevó a otros, eran negativos, y se incrustaron en su mente por un momento. “Vil seguirá siendo igual contigo, nunca serán amigos” y era verdad, Vil nunca amaría a Neige, el odio de Vil era interminable, pero Neige no lo sabía aún, así que ahuyentó ese mal pensamiento dándose ánimos él mismo.
-E-estoy seguro de que Vii-kun podrá ver a través de mis intenciones… Y apreciará del regalo que hice para él. –Era cómico el hecho de que, Neige no se escuchaba a sí mismo, pero ya se empezaba a escuchar como enamorado, pero no se dio cuenta de eso.
Tan pronto como se fueron esos pensamientos tan tristes Neige se compuso a su postura anterior y apoyando sus manos en cada lado de sí mismo sobre la cama, los impulsó y se levantó sin mucho esfuerzo, se dirigió hacia su armario y rápidamente su manos lo abrieron, su vista se vio en un problema, no sabría qué ponerse, se pondría algo que le gustara claramente, aún no se vestía para que Vil lo viera, no aún, sus ojos recorrieron toda la grandeza de su armario y después de varios minutos pensando qué colocarse después de ver y ver y mover a veces las prendas para verlas, al final después de colocarse la ropa interior se puso un jersey de tela de color azul muy claro, casi llegando a blanco, tenía pequeños copos de nueve color azul turquí en la parte baja y puntos amarillos arriba de éstos. Debajo de colocó un pantalón parecido al que tenía antes, solo que este era completamente azul, del mismo azul turquí de lo que llevaba arriba. Se puso calcetines blancos y luego se dirigió al tocador, tenía un espejo grande, no era tan grande, tenía varios productos de belleza, la mayoría eran regalos de marcas que lo habían contratado, tenía cremas para el cuerpo, para las manos, para los pies, para el rostro, pintalabios de diversos colores y tonos, aunque curiosamente no los usaba, Neige prefería lo natural así que no se ponía mucho y resaltante maquillaje, lo único que se ponía era brillo rosado claro en los labios y un retoque de polvo, a veces usaba sombra para los ojos de un color muy claro, pero no se pondría esa vez, después de todo el lugar a donde iba era un lugar donde lo maquillarían.
El secador en uno de los tres cajones así que una vez que lo abrió el cajón, lo sacó y lo puso encima de esa mesa después de cerrar el lugar de donde lo había sacado. En seguida se sentó en la silla que tenía atrás. Sus manos estaban secas así que estaba bien que enchufara el secador, Neige presionó el botón de encendido y lo ajustó con la misma mano en la velocidad del medio, recuerda ese secador fue un regalo de Dominic en su cumpleaños del año pasado, ese año aún no cumplía, esperaba que Vil fuera esa vez y no rechazara no ir, Neige pensaba siempre de la mejor forma acerca de por qué Vil no quería estar cerca de él cuando era algo personal, pensaba que tal vez era porque estaba ocupado es día, tal vez tenía otro compromiso, quizás lo necesitaban en su dormitorio o quizás tenía juntas importantes, quizás debía hacer alguna entrevista o quizás modelar. Quizás era solo eso… “Después de todo, Vil tiene una vida” pensó mientras ya estaba secándose el cabello, el ruido que había y el aire cálido que llenaba su cabeza y hacía sus cabellos moverse rápidamente, era agradable. Era así, Neige no trataba de buscarse una excusa para auto engañarse y enterrar su dolor, la pura intensión de Neige era pensar que Vil no era tan malo, pensaría eso con cualquier persona pero era Vil… E inconscientemente Neige lo justificaba más que a otros.
Algo en lo que no profundizaba mucho era en la razón del por qué Vil podría “serle de agrado” era doloroso y Neige sabía que hacerse tantas preguntas no lo llevaría a nada.
No pudo evitar una cosa, el llanto, estaba llorando, Neige no sabía por qué, Neige no quería llorar, esto le frustró, por un breve momento se molestó consigo mucho, tomó un pañuelo de la caja que estaba en su tocador y bajando un poco la mano donde tenía el secador aún encendido, se limpió las lágrimas y tomó fortaleza para no volver a derramar lágrimas inútiles, tendría tiempo para derramarlas a mares después, oh, qué triste será lo que la vida le presentará, Vil acabará con su alma hasta que no quede ninguna lágrima, porque todas se las obsequiaría a Vil y él ni siquiera se dará cuenta.
En silencio quedó por un momento y cuando sus lágrimas y ojos fueron secados también se sopló su nariz, la limpió y arrojó el pañuelo en un pequeño contenedor a su lado pegado a la pared y al tocado, abajo en el suelo.
Suspiró y movió la cabeza de un lado a otro por unos segundos, luego siguió secándose el cabello hasta que quedó completamente seco, al igual que quedaron secas sus ojos y su nariz, por suerte sus ojos no durarían hinchados por mucho tiempo. Su dedo se presionó sobre el botón correspondiente y apagó la máquina, era ordenado, así que de inmediato guardó el secador donde lo había tomado y se dirigió de nuevo al baño, su vista se fijó en la pluma y en uno de los grifos en el que ahora tenía una de sus manos, la abrió según la dirección de giro que sabía que tenía que dar y salió agua, Neige se inclinó y cerrando sus ojos lavó su cara, la enjuagó con el agua, estaba fría el agua, pero luego subió de temperatura, tuvo cuidado de no mojar su cabello, en menos de un minuto terminó de enjuagar su rostro, aplicó suaves caricias en la zona de sus ojos antes de cerrar el rifo, con su memoria extendió la mano que estaba más próxima a la pared y palpó lo que estaba buscando: una toalla. La tomó y la llevó a su rostro secándolo rápidamente. Cuando sintió que su rostro ya estaba limpio abrió los ojos y dejó la toalla donde estaba, durante ese corto tiempo no estaba pensando en nada en específico, su mente decidió darle un respiro de sentimientos complejos. Abajo, al lado del grifo había jabón líquido, una de sus manos hizo la forma cóncava debajo de donde iba a salir el jabón una vez que la otra mano presionaba su palma sobre ella, así recibió ese líquido sedoso y espeso y procedió a abrir el grifo con la otra mano y lavarlas. En ese momento también aprovechó para lavar sus dientes y aplicarse cosas que eran necesarias y que solo estaban en el baño como desodorante anti-transpirante o gotas para los desinflamar e hidratar los párpados
Salió del cuarto de baño ya habiéndose secado sus extremidades y su boca recién lavada con la parte seca de la toalla con la que había secado antes su cara, y pensó en qué ponerse de calzado, también tenía muchísimos zapatos, así que cuando caminó y abrió su zapatera la cual estaba al lado de su closet, bajó la mirada y vio todo ese calzado, mientras pasaba la vista sobre ellos le venían recuerdos de cómo los había recibido, decidió tomar unos zapatos pascualas que eran oscuros, aunque la suela era más clara y arriba tenía detalles de otros colores que también eran claros, éstos también tenían estampados coloridos y alegres.
Cuando terminó de colocárselos se dirigió a otro espejo que tenía en su cuarto, donde se podía ver a cuerpo completo, en la parte superior de este habían fotografías pegadas, eran fotografías de él junto con sus amigos, habían más de Chenya que de otros, porque él gustaba de las fotos y Neige no se molestaba en lo más mínimo porque, a Chenya le hacía feliz, de todas formas ¿A Neige no lo haría también, si después de todo era su amigo queridísimo? Sí lo hacía, así que Neige colocaba cada foto que se tomaban, en ese espejo, también habían imágenes de él junto a Gran y Shelpy, también tenía con Hop y Snick, sonrió al ver todas imágenes con sus amigos, también habían cosas escritas en el espejo, con marcador y crayola, eran garabatos o mensajes de “¡te quiero mucho, Neige, esfuérzate mucho!” y proseguía de la firma, que evidenciaba al autor de dicho mensaje, “Chenya” eso le hizo sonreír más, Neige apreciaba mucho la amistad. Otro pensamiento proveniente lo que florecía en su corazón le dijo algo, que recibió con disgusto.
“Cómo me gustaría tener una foto de Vii-kun conmigo en este espejo” Neige arrugó la cara con descontento. Pensó: “¿Cómo podría yo querer una foto tan personal con Vii-kun después de ver a mis amigos? ¡Debería apreciar más su amistad en vez de ser tan avaro!” Recibió ese pensamiento con mala gana, suspiró y se preguntó qué tenía que hacer con dicho pensamiento. Neige no era de ninguna forma culpable de avaricia ni de ninguna cosa mala en específico, por querer estar más cerca de Vil, al punto de ser amigos, tanto como lo eran con los que sí estaban en ese espejo. Neige tenía fotos con Vil, de entrevistas o de sesiones de fotos, pero todo era distante, todo era por trabajo, nada especialmente que atesorar. Después de quedarse en esos pensamientos, naturalmente volvió a lo que había venido, a verse en el espejo a ver cómo le quedaba todo en conjunto, le gustó cómo se veía y desde donde estaba, miró a su escritorio, allí estaba la corona de rosas, pensó en si perfumarla o no, después de todo tenía más de 30 perfumes, sobre el olor que le gustaría a Vil, no habría problema puesto que muchos de los perfumes que tenía él, también los tenía Neige, ya que muchos eran dados a ambos después de alguna entrevista o trabajo. Pero pensó que ero arruinaría la frescura primaveral que tenían innatamente, así que no las perfumó.
Ya que estaba vestido solo quería agregarse alguna crema en la cara, solía usar crema hidratante, olía diferente que su jabón corporal y shampoo, esta crema olía a frutas pero no era un olor muy fuerte a comparación de los olores anteriormente mencionados.
Así que el olor predominante sería el de las flores, tanto como en la corona como en Neige, aunque el olor fresco que las flores de la corona desprendían era más cautivador, pareciese que las flores se pusieron de acuerdo para escoger entre ellas a quién Neige podía tomar, como si supieran que él iba a tomarlas y se hubieran acomodado en un lugar que sabrían que Neige tomaría flores, porque esas flores eran las que mejor olían y que olían mejor cada vez que se acercaba el tiempo de ser regaladas.
Se dirigió de nuevo al tocador y tomó un bote pequeño pero un poco pesado, era pequeño pero su contenido estaba casi hasta el tope, a su lado había una serie de palillos de madera, era como un bajalenguas pero esterilizado y hecho para untas dicha crema, destapó el tarro y con la mano derecha tomo un palillo y lo introdujo dentro para sacar una cantidad pequeña y mirar al espejo y empezarla a untar en su mejilla derecha. Lo expandió suavemente haciendo círculos e hizo lo mismo con la otra mejilla, bajó la mirada y tiró el palillo a la misma papelera en la que un tiempo atrás había tirado el pañuelo desechable que habían enjuagado sus tristezas momentarias. Luego volvió a levantar su mirada, cerró el bote y lo colocó donde estaba antes, luego empezó a masajear su mejilla derecha con los nudillos de la mano al que le correspondía dicho lado, ahora se estaba concentrando en dicha acción volviéndose a ver en el espejo y prestando atención a hacerlo suave y relajante, con cuidado, como debían aplicarse las cremas, una vez terminó con ese lado, se concentró en la otro mejilla e imitó la acción, con la mejilla y la mano faltante.
Después de unos minutos de estarse arreglando, miró arriba del tocador donde había un reloj y vio que faltaba menos de una hora para tener que estar en el estudio de grabación. No se tardaría media hora en llegar pero no quería irse tarde o ir apurado poniéndose sudado y desarreglándose por el camino, no era nada propio de él y esta no sería la excepción.
Lo último que faltaba era ponerse brillo labial, sus labios eran delgados y bonitos por naturaleza, pero ese brillo de labios era su favorito, no necesitaba ponerse pestañina, también por naturaleza tenía abundantes y largas pestañas, retrocedió un poco donde estaba y bajó su mirada junto con una de sus manos hacia el cajón segundo y cuando lo abrió se mostraron grandes variedades de pintalabios, brillos para los labios y demás productos estéticos para aplicarse en la boca, encontró con la mirada lo que buscaba, lo tomó y cerró el cajón, estaba a media de su capacidad, porque lo usaba casi diario, miró al espejo y abriendo pintalabios los pintó, no era difícil en lo absoluto, solo era un color claro y maquillaje básico, lo extendió en todos su labios hasta que quedaron como siempre los tenía. Sin maquillaje Neige se vía bellísimo de todas formas.
Cuando terminó decidió dejar ese pintalabios encima del tocador en vez de guardarlo donde estaba, lo guardaría más tarde cuando volviera.
Ahora que había terminado de arreglarse, se empezó a sentir nervioso, porque cuando se giró a ver la corona de flores, las dudas volvieran a él, pero ya no podía echarse para atrás, “si quiero llevarme bien con él, tendré que hacer más esfuerzos” pensó, aunque esos como siempre no fueran suficientes, nunca lo serían, porque el amor rechazado cuando no llega a ninguna parte, y no llega a donde tiene que llegar, se devuelve.
Se acercó con detenimiento a la corona y la tomó entre sus manos, la miró y sonrió, porque se vería bonita, y estaría más bonita en la cabeza de Vil, si tan solo se la hubiese llegado a poner.
Poniéndola de nuevo donde estaba caminó un poco más entre toda la habitación para arreglar pequeños detalles que había desordenado, para tomar sus llaves y meterlas en su bolcillo, tomar un pequeño bolso donde guardaba cosas personales como el celular, algún caramelo delicioso, alguna caja bonita con pañuelos… Y esto le sirvió para dejar de preocuparse tanto en cómo iba a salir todo y más bien, esperar el momento y actuar.
Por última vez llegó de nuevo a la corona y la tomó con su mano, apretándola contra su pecho la otra la usó para ir a la salida, abrir la puerta y asegurarla antes de salir por la parte de adentro, y de una vez dirigirse a donde tenía que estar, durante el trayecto decidió ir por un camino más corto para salir de la escuela, porque realmente aunque era amable con todos no quería verse repleto de tantas preguntas o pedidas de autógrafos imprevistas.
Neige no pensaba mucho en Vil, los pensamientos de su día se resumían en sí mismo, en sus estudios, en su carrera como actor e influencer, en sus amistades, ni cuando se enamorara completamente de él lo haría, pero ese día lo tenía tanto en la cabeza porque estaba tan centrado en demostrarle que puede y quiere ser su amigo, que no quiere más miradas malintencionadas llena de sentimientos que él desconocía, aunque también porque su corazón ya le estaba revelando que lo amaba de una forma diferente a la que él pensaba.
No duró mucho en llegar, en medio del trayecto abrazaba más contra sí la corona florar y sintió que el olor a flores era más fuerte ¿las flores le estarían quizás diciendo que a Vil le gustaría el regalo?
Cuando llegó al estudio de grabación se vio recibido por muchas personas, que le dedicaron sonrisas amables y manos que le pedían sus cosas para guardarlas, él correspondió a todas ellas excepto a la petición que le hacía alguien sobre entregarle lo que abrazaba en esos momentos, negó con la cabeza y le dijo que él mismo la llevaría a su camerino.
-Vii-kun, ¿ha llegado? –preguntó, no estaba de alguna forma asustado, pero quería hacerlo rápido para que Vil no se diera cuenta de lo que traía en brazos, quería dárselo personalmente y en un ambiente tranquilo, no apenas llegando de donde estaba y rodeado de tantas personas que tenían que cumplir un horario.-
Le respondieron que no y agradeció, se movió a donde le indicaron y cuando llegó al camerino dejó la corona en el tocador que se encontraba allí, cuidó de colocarla en algún lugar donde tuviera menos posibilidades de dañarse, y les pidió a quienes estaban con él que por favor, tuvieran extremada cautela con ella en dado caso de que tuvieran que manipularla, aunque era muy poco probable porque el camerino era privado más que nada.
Salió del camerino más ligeramente y se dirigió al lugar donde siempre le explicaban de nuevo lo que tenía que pasar, el horario y el orden del día, Neige prestó atención al que le indicaba las cosas mientras habían personas moviéndose y gritando cosas acerca del cuidado, de la preparación de escenas, trajes y demás, pero Neige solo estaba concentrado en dar lo mejor de sí. Luego una voz lo sacó de su atención, la voz de Vil, lo buscó en dirección de su voz y estaba más cerca de lo que pensó, estaba usando una chaqueta cerrada con patrones oscuros entrelazados entre sí, unas gafas de sol oscuras con un toque de morado y tenía de peinado tipo updo, por último tenía tacones que sonaban claramente. Estaba con los brazos cruzados y se puso al lado contrario de él, justo al lado de la persona que previamente estaba hablando.
Neige le dedicó una gran sonrisa y Vil también le sonrió, Neige por cariño y Vil por no quedar mal.
Durante todo lo que se hizo en el día, tuvieron que claramente grabar escenas juntos y hablar afuera de ellas, cuando nadie los estaba viendo, pero solo por trabajo, nada de preguntar “¿cómo te fue?” o “¿te gusta cómo está yendo?” porque no había mucho tiempo además de que Vil muchas veces evitaba estar a solas con Neige, Neige ignoró todo esto e hizo un esfuerzo por seguir intentando que la amistad entre ellos tuviera un inicio, pérdida de tiempo.
Duraron un total de 5 horas en rodar y ya casi anochecía, Neige no había comido nada desde que estaba allí, solo agua mientras que Vil había comido unas cuantas cosas pequeñas como aperitivos sanos. Así que se sentía ligero y más capaz de presentarle a Vil el regalo en que había puesto gran parte de su alma.
Cuando dieron ya por terminado y podía irse a casa, Niege se rigió a su camerino con pasos apresurados y seguido de algunas personas que lo asistían y cuando llegó su camerino, cuando lo abrió y miró lo que prontamente ya no le pertenecería, estaba aliviado de que aún estuviera fresco, estaba casi inmaculado, mucho de eso fue porque Neige tuvo mucho cuidado con su manipulación y porque lo dejó en un buen lugar de su tocador.
Les pidió a los que lo acompañaban que lo dejaran solo sin no antes agradecerle amable y cariñosamente todo el trabajo y las atenciones que le brindaron en el día y con agradecimiento asintieron y lo dejaron solo, solo con sus sentimientos y su corazón empezó a latir más rápido, Neige lo calló moviendo su cabeza por unos segundos y abrazando de nuevo la corona, con delicadeza. Tomó aire y se dirigió a la salida, ya tenía sobre sí su bolso así que cerró la puerta y se recostó en ella esperando con un poco de nerviosismo a que Vil apareciera, sabía que Vil aún no se había ido y que para irse iba a pasar por el pasillo donde estaba su camerino.
No pasó mucho hasta que Vil apareció en el pasillo, caminaba con elegancia y tenía aires de ser imponente, arriba de los demás por ser tan bello y ser tan fino. Cuando Neige lo vio sonrió y se acercó a él, Vil se detuvo cuando lo vio caminando a él y posó rápidamente sus ojos violetas en lo que el Neige tenía en agarrado, una corona de flores, el olor llegó casi tan rápido a su perfecta nariz como cuando Neige empezó a acercarse. Olía maravilloso, la cantidad de flores que había allí hacían fuerte su olor, Vil no tuvo tiempo de reaccionar mal.
-¡Vii-kun! –Neige le sonrió con ternura, Vil odiaba esa sonrisa, porque sabía que era adorable y bella, y robaba atención, la cual no quería que se posara en Neige, si no en él.
-Neige… -Respondió el rubio, no había mucho sentimiento en su respuesta, no era fría, pero sí era sin mucho interés.-
Neige ya sabía que Vil abía visto la corona así que cuando estuvo más cerca de él la extendió, Neige lo miró a los ojos y se fascinó en verlo.
-H-hice esto para ti… Pensé que se te vería bien –Se preguntó dentro de sí porqué tenía tanta vergüenza, él siempre era feliz en la compañía de Vil, nunca propiamente nervioso así que ese tartamudeo lo confundió, pero no lo demostró.-
Vil abrió los ojos en genuina sorpresa y extendió su mano, antes de tomar ese regalo dudó un momento pero al final sin mucho pensarlo lo agarró, Neige alejó sus manos cuando ya sabía que Vil la tenía bien agarrado, Sinceramente Vil no sabía cómo reaccionar, ¿le gustaba el regalo?... No, no nada que vinera de Neige le agradaría por mucho que supiera que le pudo tanto esfuerzo en hacerla, porque los lazos y la forma en como estaba ahecha la corona, lo decían. Pero como era público Vil no iba a gritarle ni a tratarlo mal, además, estaba cansado como para soportar la amabilidad “asquerosa” de Neige.
Neige no supo leer su expresión y antes de que le preguntara si le había gustado, Vil habló, cambió entonces su expresión a una sonrisa forzada que Neige entendió bien, algo en su corazón se empequeñeció, pero simplemente su optimista, Neige “ignoró” la expresión de Vil y le dio un abrazo, Vil alzó los brazos rápidamente para que no se dañara la corona en su manos, Neige sabía que lo haría, y de todas formas lo abrazó tan fuerte, si la corona hubiera estado entre ellos no se hubiera maltratado.
Vil se sorprendió de nuevo, pero se dejó abrazar ¿Por qué? Ni él mismo lo sabía, simplemente se dejó de ser abrazado, Neige era más bajo que Vil, así que en esa posición Vil tenía su nariz adentrada en los cabellos negros del contrario. Se encontró fascinado, pese al otro que tenía, no podía simplemente ignorar la suavidad y la brillosidad que se desprendía de allí y eso era lo de poco, su cabello tenía un aroma que lo atraía y le daban ganas de seguir oliéndolo por horas y horas, eso le hizo fruncir el sueño, porque el gran del rey del veneno no tendría por qué perderse en esas “tonterías” y no admitiría algo tan humillante para él. Neige se sentía feliz de abrazar a Vil y aspirar por naturaleza su perfume y sentir su ropa, pero le fue mejor alejarse antes de encontrarse mucho tiempo abrazando a Vil, no quería molestarlo, aunque sin hacer nada ya lo había hecho, su misma presencia y existencia le pesaba y lo hacía retorcerse de odio cuando nadie lo veía.
Cuando Neige se alejó de Vil evitó por un momento verlo a la cara, luego de unos segundos le manifestó en lo que dijo, un trozo de su corazón.
-Espero que podamos ser amigos. –Dicho esto, Vil arrugó la mirada en desconcierto y presionó en su mano derecha lo que había recibido.-
-Muchas gracias por el regalo. –El mayor regresó a su actitud de siempre, la de aceptar lo que cree que se merece y no demostrar mucho a menos de que se trate de alguien tan importante como lo es Rook o algún otro estudiante de la NRC con el que Vil se llevara bien.
Neige asintió con energía mientras cerraba los ojos y Vil maldijo su belleza antes de alejarse de él y luego atravesar todo ese pasillo e irse finalmente de allí. Antes de irse no hizo ningún contacto visual.
Neige mantuvo esa sonrisa hasta que Vil se alejó de allí, Neige no sabía cómo reaccionar, era mucho para asimilar y no sabría cómo pensar lo que acababa de pasar, sabía que Vil aún fingía pero había nacido la esperanza de que su corazón se ablandara y que la reacción que presenciaba hace momentos era gracias a la sorpresa, una sorpresa que por parte de Vil “no se sabía maneja” Ahora Neige podía irse a su casa y sentirse “aliviado” de que Vil aceptara su regalo, el de cabello oscuro pensó en el corazón de Vil e imaginó que Vil por lo menos consideraría la belleza intrínseca de las flores que dieron su vida por Neige, y la usaría o por lo menos la conservaría hasta que tuviera que botarlas por verse feas, mostrándole así que la belleza se acababa alguna vez, pero no iba a ser así.
Vil apenas llegaba a su habitación, dio un gran suspiro y quiso deshacerse de su chaqueta, pero antes vio detalladamente lo que tenía en sus manos, se la llevó más cerca suyo y de nuevo el olor llegó a él, Vil lo encontró absolutamente hermoso, pero lo sería más si no supiera a quién le pertenece y con qué intenciones se las daba, Vil no creía que Neige estuviera enamorado de él, pero sabía que quería que se hicieran amigos, cosas que nunca pasaría por su cuenta, prefería morir antes de dicha cosa. Tiró la corona despreocupadamente donde cayera y cayó en una mesa cercana a él, no se lastimó milagrosamente, la corona floral parece sabía que si este rubio no la quería otro rubio sí.
Se deshizo de su chaqueta, llevando sus manos a donde se encontraban los botones y los desabrochó, lo hizo mientras caminaba, luego de que sus manos liberaron sus brazos las dejó caer en la cama, estaba cansado y quería dormir, estaba más cansado de ver la belleza que Neige le mostraba, que le atormentaba y le hacía tener arranques de ira que de trabajar tan duro.
Dejó descuidadamente la puerta abierta y, sabía gracias a que a sus oídos llegaron pisadas que cada vez se acercaban más,y eran nada más y nada menos que los de Rook.
Rook se presentó asomándose en la puerta y le dedicó una de sus características sonrisas aunque Vil estuviera de rodillas. Suspiró con aires de placer y se adentró más a la habitación cerrando la puerta detrás suyo.
-Te ves hermoso como siempre. –soltó Rook llevándose una mano en el pecho.
Vil sonrió con cansancio ya sentado en la cama y se limitó a agradecer al cumplido de Rook con esa misma sonrisa, por primera vez se veían, Rook lo notó y le sonrió con comprensión, sabía que Vil venía de trabajar y tenía que dejarlo descansar, la belleza, era lo más importante para Vil y un horario de sueño bien ejecutado rejuvenecía y hacía descansar el cuerpo para ejecutar con gracia todo lo que tenía que hacer en la mañana del día siguiente.
-Ten buenos y dulces sueños, Rey del… -Rook interrumpió porque sus ojos vieron la corona que Vil había olvidado, sus ojos eran de sorpresa, porque era hermoso, colorida, destacaba sin duda, no porque la habitación de Vil estuviera mal arreglada o fuera fea o que sus colores no quedasen bien juntos, si no por el simple hecho ser algo que resalta la vista, Vil claramente notó el motivo del corte de la conversación y vio la corona, extendió la mano para tomarla, lucía exactamente igual, a diferencia de habían unos cuantos pétalos que se habían caído durante la venida hasta allí, la observó con una expresión dura y tan pronto llegó el olor tan agradable de las flores, le recordó al cabello del que le había dado tan tierno regalo, en un acto característico de él extendió la corona hacia Rook son una expresión desinteresada se la obsequió.
-Fue un regalo de Neige Leblance. No la quiero, pensaba en botarla luego de que empezara a ponerse fea y que su aroma agradable se extinguiera, pero hasta yo sé apreciar la belleza que tiene, así que si la quieres puedes quedártela, estoy segura de que la querrás más que yo. –Vil terminó.-
Mientras iba hablando él, Rook se iba acercando mientras seguía mirando lo que vi le extendía. Vil estaba completamente en lo cierto, Rook lo apreciaría mil veces más que lo que Vil podría, solo que no lo haría tan evidente. Su expresión siguió siendo la misma hasta que Rook la tomó con ambas manos y la vio con detalle, Vil bajó la mano que había extendido y la puso en su propio regazo. Rook sentía que moría por dentro, estaba tocando una corona floral hecha a mano por su más preciado Neige, el que hacía que sus días fueran mejores con solo ver su rostro, al que le dedicaba gran parte de su tiempo escribiéndole mensajes llenos de cariño y al que anhelaba conocer personalmente, pero lo más bello de esa corona era que era hecha con amor, un amor que había sido presenciado por todo su esplendor por criaturas del bosque, un amor que se preocupa por cómo agradarle a Vil, que se preocupa por cómo se le verán las flores en su cabeza, portadas con elegancia en su cabeza, que se preocupa tontamente por pensar que es malo o desconsiderado con sus amigos el querer una foto de él con Vil en su espejo, un amor que tanto Vil como Rook ignoraban, Rook porque no lo sabía y Vil porque no quería saber.
Las mejillas de Rook se sonrojaron un poco ante el acto, y Vil quiso saber, por simple curiosidad, no por otra cosa, pero no tenía ganas de discutir así que simplemente dio un suspiro que sacó a Rook de sus pensamientos, no lo molestó pero frunció el ceño de confusión.
-Voy a ducharme y a dormir. –Dijo mientras miraba a sus tacones pensando en qué ponerse para dormir. Esa fue una forma indirecta y muy directa de despedir al menor, la cual entendió de inmediato, le dedicó su usual sonrisa y retomó la frase que había dejado sin terminar antes, estaba vez se veía más animado ¿y cómo no iba a estarlo? Le habían dado el mejor regalo de su vida.
-Ten buenos y dulces sueños, Rey del veneno, que el sueño te abrace y te de fuerzas para seguir trabajando cada vez más en tu belleza. –Vil le sonrió por última vez aunque tuviera dudas de su comportamiento y Rook salió por donde vino, Rook sabía que actuar emocionado frente Vil sabiendo todo lo que había detrás, iba a molestarlo y a indisponerlo, así que se ahorró los comentarios, porque podía, cuando lo que más debía hacer Vil era tomar un descanso. Cerró la puerta tras de sí y se alejó de la habitación que le había brindado la sorpresa más grata que nunca jamás había tenido, ¿qué había hecho él para merecer que la vida le diera algo tan bello? ¿Que Vil conservara dicha cosa y que luego se la obsequiara? Tan vivas y tan bien naturalmente perfumadas ¿Era el amor que se había puesto en esas flores, lo que las, mantenía aún frescas en los brazos de ese gran fan? El olor que llegaba a su nariz era casi parecido al de Neige, Rook sin saberlo estaba llenándose de un aroma que él mismo quería oler de primera mano. Desde la habitación de Vil, los pasos se escuchaban cada vez más lejos, hasta que ya no se pudieron oír. Las flores estarían decepcionadas porque no llegaron al objetivo adecuando, pero por lo menos estaban en brazos de alguien que las apreciaría gracias a las manos que las manipularon con tanto sentimiento eran las de Neige, las embellecieron más.
Cuando estuvo lo suficientemente lejos, sus ojos ya estaban humedecidos y sus sonrisa no cabía en su cara, de sus labios salió un susurro, el susurro más feliz de todos.
-¡Beauty! ¡100!
