Chapter Text
Desde el momento en el que Midoriya sintió el hueso de su antebrazo quebrarse cuando cayó con todo su peso sobre él, supo que estaba condenado.
A estas alturas, él ya estaba acostumbrado a que se le rompieran los huesos todo el rato –desde que le dio la bienvenida al One For All en su cuerpo, sintiendo el curso de su poder a través de sus venas tan fácilmente y tan a menudo como sus extremidades se quebraban como ramitas, se acostumbró al dolor y la incomodidad.
A pesar de ello, el hábito no hacía al dolor más fácil de sobrellevar, y no consiguió reprimir un pequeño grito al mismo tiempo que el “crack” de su brazo quebrándose llenó el oscuro callejón donde él y Kacchan habían sido acorralados.
“Levántate, idiota”, Katsuki gritó, de pie en frente de Izuku de una forma que se podría haber interpretado como protectora, si estos no fuesen Katsuki e Izuku, y dedicándole al chico caído un rápido vistazo por encima del hombro antes de tornar su concentración de nuevo hacia la amenaza delante de ellos. “Se está acercando”, avisó Bakugou, aunque no tenía por qué. Puede que Izuku hubiese tenido su visión cegada por un flash blanco de dolor cuando su brazo se rompió, pero podía mirar malditamente bien el hombre parado en el final del callejón ahora, bloqueando su salida.
Se suponía que esta iba a ser una actividad de patrulla simple, diseñada para ayudar a los héroes en entrenamiento de la UA a aprender los protocolos y las molestias de patrullar. Se suponía que no habría villanos en el área, solo un par de atracadores o pequeños criminales que los estudiantes pudiesen manejar con facilidad. Sin embargo, la clase 1A parecía tener un talento especial – y muy maldito – para hacer que los villanos se aparecieran en lugares en los que no debería de haber ninguno. Ellos deberían haberlo visto venir, si Izuku era sincero. Un poco de pesimismo no sería en vano en estos tipos de preparaciones.
Él deseaba poder decir que fue el destino quién planeó que él y Katsuki fueran emparejados y fuesen en la primera patrulla juntos, pero no había sido otro que Aizawa sensei. De acuerdo con el profesor, este ejercicio de patrulla era visto como una oportunidad muy rentable para que ambos, Midoriya y Bakugou, unieran lazos el uno con el otro, o que finalmente “arreglasen su mierda” como Kirishima diría en una manera menos elegante. Desde la fatídica pelea que resultó en arresto domiciliario para ambos, Izuku y Katsuki realmente no habían hablado más de lo que ya lo hacían, pero no habían no hablado tampoco. Era un asunto complicado, respectivo a una relación complicada que retrocedía toda una vida y que no podía ser simplemente resuelta con una charla con All Might y una simple semana. Aizawa sensei parecía ser consciente de ello, Izuku era consciente de ello, Katsuki definitivamente era consciente de ello. Pero parte de ser un héroe profesional es ser capaz de cooperar con tus compañeros, incluso si no son de la misma agencia, y si Izuku y Katsuki querían llegar alguna vez a llegar siquiera acercarse a convertirse en número 1, tendrían que aprender a cómo lidiar y trabajar el uno con el otro.
Sí. Izuku definitivamente podía ver por dónde iba Aizawa sensei cuando lo emparejó con Kacchan. Aun así, no significaba que su brazo doliese menos al ser arrojado al suelo por su alegado compañero.
“¡Oye, cabeza de mierda!”, llamó Katsuki de nuevo cuando Izuku falló en responder. Él tenía sus brazos extendidos a cada lado de su cuerpo en una posición que parecía al mismo tiempo defensiva y ofensiva. El hombre de pie en la salida del callejón parecía despreocupado de su gesto. “¿Quién mierda te crees que eres para ignorar lo que estoy puto diciendo?”
“No te estoy ignorando”, dijo Izuku entre dientes apretados, respirando hondo a través del dolor que seguía palpitando como un fuego infernal a través de su brazo herido. Apretando la extremidad contra su pecho y tomando una serie de respiraciones profundas, se alzó sobre sus temblorosos pies y se paró al lado de Katsuki, odiando tener que inclinarse hacia delante para lidiar con el dolor. A su izquierda, Katsuki parecía no ser consciente de que acababa de romper el brazo de Izuku al empujarlo fuera del camino en un intento de prevenir a ambos de ser golpeados por uno de los rayos de energía del villano.
“Eso es justo lo que parece, Deku”, gruñó Bakugou, burlándose de la forma temblorosa de Izuku y escupiendo el apodo con veneno en su tono. Él sonaba más cabreado de lo normal, pero Izuku optó por ignorarlo. “Deja de abrazarte a ti mismo y dime cuál es el quirk de este tipo”, ordenó, su tono no dejaba lugar a discusiones. Izuku giró su cabeza hacia él con una expresión exasperada.
“¿¡Cómo debería saberlo?! ¡No soy un lector de mentes!”, protestó nerviosamente. “Tú eres el que esquivó su ataque, ¡dime tú cuál es su quirk!”, añadió, sonando más valiente de lo que realmente se sentía. Si esta interacción tomase lugar un año antes, se habría acobardado bajo la intensa y mortal mirada de Katsuki, y posiblemente se habría disculpado por sus duras palabras. Ahora, todo lo que hacía era devolverle la mirada, desafío grabado en sus rasgos faciales, aunque estuviera temblando de la cabeza a los pies debido al dolor.
“¿Cuál es el punto de tus estúpidas libretas entonces, si ni siquiera puedes decirme cual es el quirk de este imbécil?”, le discutió Katsuki, y sinceramente, lo dijo tan poco convencido que acabó sonando como si escupiera palabras solo por discutir. “¿Sabes qué? Olvídalo. Déjamelo a mí, estúpido”, resopló por lo bajo, chasqueándole su lengua con desdén a Izuku y centrando su atención de nuevo hacia el villano, quien no se había movido de su sitio en el final de la salida del callejón.
“¿Crees que esto es una prueba?”, preguntó dudoso Izuku, las palabras sonaban inciertas en sus propios oídos. “Puede que haya sido enviado por Aizawa sensei –“, intentó argumentar, pero Katsuki fue rápido al interrumpirlo.
“Solo si Aizawa por fin se ha enfermado de tus cansinas estupideces de nerd y haya decidido darte un rápido e insignificante final en la parte de atrás de un sucio callejón”, se burló enfadado. “Ese tipo apuntaba a matar. Solías saber mejor que eso, Deku” añadió él, lo que por alguna razón molestó a Izuku más que cualquiera de los previos comentarios maliciosos de Katsuki.
“Lo-lo siento”, se disculpó, no porque Bakugou estaba siendo mezquino sino porque tenía razón. Él no estaba pensando razonablemente, y el dolor de su brazo era el mayor contribuyente a ello. Posiblemente dándose cuenta por primera vez de que algo iba mal con Izuku, debido a la ridícula y nada característica sugerencia del chico, Katsuki finalmente giró su cabeza para mirarlo por un poco más de tiempo, observándolo de verdad esta vez en lugar de echarle un simple vistazo. Después de unos segundos de evaluación que se sintieron mucho más íntimos de lo que deberían, Katsuki finalmente habló.
“Si no puedes ayudar, no lo hagas”, dijo duramente, pero Izuku podía decir que había algo en sus ojos que se alejaban del enojo o el desafío. Sonaba casi como si Katsuki estuviera intentando ser responsable, en lugar de hacerlo sentir menos por una vez. “Mantente alejado y déjame manejar esto. Lo tengo controlado”, dijo las palabras tranquilizadoras en un tono seco.
“Kacchan- “, intentó protestar Izuku, pero Katsuki empujó al chico detrás suyo antes de que pudiera continuar, un poco más brusco de lo necesario.
“Cállate la puta boca, Deku de mierda”, gruñó, volviendo a sonar como su usual persona, como si el raro momento de sensatez no hubiera sido más que un desliz. “Que mal que te hayas herido incluso antes de que la batalla comenzase”, acusó él, tomando un paso lejos de Izuku y hacia el villano. Mientras Izuku pestañeaba en sorpresa por esas palabras, Katsuki ganó distancia, acercándose al villano más rápido de lo que su adolorida mente podía comprender.
“¡Tú fuiste el que me rompió el brazo!” acusó de vuelta Izuku, pero Katsuki no le prestó atención y continuó hacia delante, donde el villano continuaba impasible e inmóvil.
“Muévete”, gruñó Katsuki al villano que bloqueaba su camino, de pie a unos pocos metros del hombre enmascarado. “O te moveré”, añadió con una sonrisa peligrosa, encendiendo algunas explosiones en la palma de su mano derecha como para probar su punto. Midoriya alcanzó a Katsuki y se paró a su lado, mirando al villano con aprensión en sus ojos.
“Cuando me dijeron que me enfrentaría a héroes en entrenamiento esta noche, esperaba algo…” Dijo el villano en un tono desdeñoso, ojeando a Katsuki e Izuku de la cabeza a los pies. “…más grande”, concluyó con decepción en su voz. El corazón de Izuku se detuvo y ni siquiera tuvo que mirar a Katsuki para saber que esto no iba a acabar bien.
“¡¿Eeeh?!”, gruñó Katsuki con indignación, ya empezando a echar humo. Izuku soltó a su brazo herido y cerró su mano buena en un puño a su lado, dejando ya que One For All fluyera a través de su cuerpo en anticipación. Era obvio que la confrontación estaba a punto de venir.
“Kacchan”, dijo Izuku con advertencia en su voz, nunca retirando sus ojos del villano.
“Te voy a enseñar algo extraordinario, bastardo”, gritó Katsuki justo antes de dar un puñetazo al villano, las explosiones estallaron de sus manos y mandaron a ambos a volar. Izuku alzó su brazo bueno para proteger su cara de la explosión, siendo tirado hacia atrás por la repentina dislocación del aire causada por la explosión. Afortunadamente, él no cayó ni perdió el equilibrio, lo que le permitió saltar hacia el villano antes de que él lograse vengarse del disparo de Katsuki. Golpeando la cara del hombre, lo que fue posible gracias a su Shoot Style, Midoriya cayó de nuevo al suelo al mismo tiempo en el que Katsuki se lanzaba hacia al villano, con un fuerte grito de “MUERE” haciendo eco a través del callejón a la vez que golpeaba al hombre con una serie de explosiones.
El villano estaba suficientemente ocupado con las poderosas explosiones de Katsuki como para centrarse en Izuku, quien aprovechó la distracción para dirigirse hacia la salida del callejón. Él nunca, ni en un millón de años, dejaría a Kacchan atrás o huiría de una pelea, pero necesitaba saber si Aizawa o cualquiera con un mayor rango que ellos en la UA estaba cerca. Para su desgracia, en la calle no había nadie que pudiera ayudarlos , lo que lo hizo recurrir al dispositivo de comunicación que se le había provisto a él y a Katsuki justo antes de que se fueran a su ronda.
“¡¿Hay alguien ahí?!”, gritó Izuku frenéticamente a su comunicador, por encima del ruidoso sonido de las explosiones de Katsuki y sus gritos de ‘¡muere!’. “¡Aizawa sensei! ¡Estamos bajo ataque! ¡Hay un villano aquí! Veni- ¡Kacchan cuidado!”, se cortó a sí mismo cuando vio que el villano iba a usar sus rayos de poder para golpear a Katsuki. Ninguno de ellos sabía lo que hacía el rayo de energía – se parecía al ombligo láser de Aoyama, pero emergía de sus manos y estaban teñidas de un matiz rojo. Izuku supuso que era mejor para ellos no averiguarlo.
Sus reflejos reaccionaron más rápido que su mente e Izuku agarró la tapa de un basurero cercano, mandándola a volar hacia Katsuki y logrando hacer que el metal sirviese de escudo antes que los rayos de energía golpeasen al chico en el estómago. El villano parecía sorprendido por esto, mientras que Katsuki se veía ofendido.
“¿Piensas que no lo veía venir?”, le gritó enfadado a Izuku al mismo tiempo en el que apuntaba otra bien dirigida explosión hacia el villano. “¡Te dije que no te metieras en mi camino, nerd de mierda!”, replicó, mientras esquivaba uno de los disparos del villano.
“¡Necesitamos trabajar juntos!”, señaló, volviendo a la batalla incluso con sus brazos rotos colgando flácidamente a sus lados. “Ese es todo el punto de este ejercicio, ¿verdad?”, le dio a Katsuki su mirada más suplicante, a la cual el chico respondió con una expresión ilegible en sus ojos.
“Esto no es un ejercicio, kiddo”, dijo el villano con una sonrisa torcida, esquivando el ataque de Katsuki con gracia e intentando devolvérselo. El chico saltó hacia atrás antes de que las manos del villano pudieran agarrarlo. “Tengo órdenes de matar”, sonrió burlescamente justo antes de intentar atacar a Katsuki de nuevo.
“¿Quién te envía?”, preguntó Izuku al mismo tiempo en el que se propulsó hacia delante con One For All, golpeando al villano con una poderosa patada y lanzándolo hacia Katsuki, quien, prediciendo los movimientos de Izuku, hizo una maniobra elaborada en el aire y finalmente noqueó al villano con una explosión precisa. El hombre cayó al suelo sobre su estómago, magullado, mientras intentaba débilmente volver a levantarse, Katsuki simplemente posicionó un pie en su espalda, empujándolo hacia el suelo y manteniéndolo allí.
“¿Fue eso lo suficientemente grande para ti?”, preguntó Katsuki con desprecio y burla. El villano se retorció patéticamente mientras intentaba y fallaba en moverse.
“¿Quién te envía?”, insistió Midoriya, avanzando hacia el villano caído y jadeando ligeramente. Él no se atrevería a decirlo en voz alta ya que incrementaría el enfado de Katsuki, pero estaba bastante orgulloso de que su ataque sincronizado hubiese funcionado. All Might tenía razón – si trabajaban juntos, podrían convertirse en los mejores héroes de Japón. “¿Por qué estás atacando estudiantes de la UA en entrenamiento?”
“Estás con la Liga, ¿verdad?” preguntó Katsuki con desdén y presionando su pie hacia abajo con más fuerza en la espalda del hombre. “Vosotros siempre estáis más tiempo alardeando que cumpliendo sus objetivos. ¿Ese Shigaraki te mandó por mí de nuevo?”, levantó una ceja.
“No”, dijo el villano, pero para la gran confusión de Izuku había en realidad… ¿Humor en su voz?
“Pero estoy seguro de que me agradecerán por finalmente deshacerme de tu molesto trasero”, añadió.
Todo pasó al mismo tiempo.
Gracias a la percepción mejorada que One For All le concedía, Izuku fue capaz de leer las intenciones del villano antes de que sucedieran. El tiempo se ralentizó a su alrededor a la vez que el hombre alzó su mano y alcanzó la pierna de Katsuki. Izuku podía decir que Katsuki había notado el movimiento también, pero la reacción del chico explosivo fue lenta, demasiado lenta. La mano del villano estaba brillando. Él estaba a punto de agarrar a Katsuki. Ni siquiera había forma de saber qué iba a hacer. Katsuki no sería capaz de esquivarlo a tiempo.
“¡Kacchan!” gritó Izuku mientras usaba su poder para lanzarse a sí mismo hacia su amigo, empujándolo lejos del villano antes de que él lograse agarrar la pierna del chico. Puso su brazo bueno alrededor de la cintura de Katsuki mientras se aprovechaba del momentum para que su salto empujase a ambos lejos del agarre del villano, volando por el aire. Antes de golpear el suelo, algo caliente y doloroso lo quemaba tan intensamente que no pudo hacer otra cosa que soltar un llanto.
Katsuki colisionó contra el muro de ladrillos detrás de ellos con fuerza, noqueando su cráneo con tal magnitud que se desmayó. Izuku debería haber controlado la intensidad de su salto mejor, pero en su prisa por sacar a Katsuki del medio acabó excediéndose. Cuando Katsuki recuperó sus sentidos, Dios sabe cuánto tiempo más tarde, Izuku estaba tumbado encima de él, con la cara hundida en su pecho y sin moverse.
Katsuki se quejó debido a la incomodidad y se llevó una mano a la parte trasera de su cabeza, sin sorprenderse cuando volvió cubierta en sangre fresca. Había una constante palpitación en su sien ahora, su visión estaba borrosa y errante. Sentía náuseas, pero tragó más allá del nudo en su garganta mientras intentaba moverse. El peso muerto de Izuku lo estaba manteniendo en el suelo, pero Katsuki no necesitaba moverse mucho para darse cuenta de que el villano se había ido, el callejón estaba vacío sin contarse a sí mismo y a Midoriya, quien aún no se movía.
“Hey”, llamó Katsuki con molestia, sacudiendo uno de los hombros de Izuku con la esperanza de que se despertara y se quitase de encima de él por una buena vez. “Levántate, nerd de mierda. La hora de la siesta acabó”.
Sin respuesta. Izuku continuaba tumbado muy quieto, su cuerpo explayado sin fuerza a su lado.
“¿Qué mierda haces, Deku?”, preguntó Katsuki, sacudiéndolo de nuevo. La molestia en su voz crecía en él a cada segundo que pasaba. “Mierda, bájate de encima. Puede que aún sea capaz de capturarlo”, intentó empujar lejos al chico, sus extremidades extendidas de una forma nada natural en el suelo y su cabeza girada inútilmente hacia un lado cuando ya no estaba encima de Katsuki. Solo entonces se dio cuenta.
Los ojos de Deku no estaban abiertos.
Su cara estaba lánguida, atascada en una expresión que era una mezcla de dolor y sorpresa, con los labios ligeramente abiertos y los ojos ligeramente entrecerrados. Bajo sus párpados, Katsuki encontró un verde familiar que carecía de su usual vitalidad. No, los ojos de Deku estaban fríos y vacíos, depravados de sus habituales brillo y emoción.
Los ojos de Deku estaban muertos.
“¿D-Deku…?”, dijo Katsuki, con la voz rasposa y apenas por encima de un susurro. Él era consciente de que sus ojos estaban muy abiertos, y que su cara había sido dominada por una expresión mortificada. Sus manos se desplazaron por el cuerpo de Izuku, a meras pulgadas de tocarle, pero nunca haciendo contacto real, como si tuviera miedo de lo que pudiera pasar si lo hiciera. En el suelo, Deku continuaba mirando a la nada con labios separados y ojos muertos. “Este no es momento para bromas, idiota” dijo Katsuki, de repente enfadado. De hecho, el enojo enfado parecía ser su primera respuesta a todo. “Deja de hacerte el tonto. Estás malgastando mi tiempo”, añadió, esperando que la realidad de la situación hiciera que Deku se dejase de juegos de una vez y se levantase. Había probabilidades de que ellos aún pudiesen capturar al villano y comprender cuál era su quirk. Había una oportunidad…
Oh, Dios. Deku había sido golpeado por el quirk del villano, ¿verdad?
Él había empujado a Katsuki fuera del camino y se había golpeado en su lugar.
Puta mierda, joder.
“Deku, despiértate, joder”, ordenó Katsuki, agarrando el frente del estúpido uniforme de Izuku y sacudiendo el cuerpo. La forma en la que la cabeza de Izuku simplemente se movía de lado a lado sin vida acorde con las sacudidas era enfermiza, quedándose corto. “Hablo en serio, idiota. Vamos”, abofeteó con una mano la mejilla inmóvil del chico, con la esperanza de que surgiera algo de vida en él o que al menos lo sacase de su shock. Deku siempre respondía a sus agresiones, incluso si era para disculparse innecesariamente.
“Despiértate” ordenó Katsuki, enfadándose más a cada segundo que pasaba. Sus manos se cerraron en puños y deseaba poder golpear la maldita vida de Deku, porque él no podía estar muerto. No había forma en el mundo de que Deku estuviese muerto. No así. No después de todos los problemas por los que pasó para alcanzar y dominar su quirk. No así. “Maldito pedazo de mierda, ¡despiértate de una puta vez!” se encontró a sí mismo gritándole a la cara de Deku, sin dejar de sacudirlo. Él agarró los hombros de Deku y los apretó con fuerza, con la intención de que doliese, con la intención de que reaccionase de alguna forma. Cualquier forma. Él sacudió al chico otra vez, haciendo que su lánguida cabeza traquetease. “¿Es esto lo que vas a hacer?, ¿eh? ¿Vas a dejarte ser derribar por un pringado? ¿Este es el heredero del poder de All Might?”, acusó enfadado, sin importarle que alguien pudiese estar escuchando.
No había nadie cerca. Estaban solos.
Él estaba solo.
Deku estaba muerto.
“¿Es esto lo que puto querías?” Katsuki soltó abruptamente el cuerpo de Izuku, haciéndolo caer de nuevo y colisionando duramente con el suelo. Sus ojos seguían abiertos. Sus putos ojos verdes. “¿Ya estás contento, eh?” sorbió su nariz. Había lágrimas inundando sus ojos, pero Katsuki sabía que no debía dejarlas fluir. No había razón para ello. A él ni siquiera le caía bien él estúpido de Deku para empezar. No había ningún punto en llorar por él. El nerd obtuvo lo que se buscó, de lo que Katsuki siempre le había advertido.
Dios. Él estaba muerto. Por su culpa.
Se sentía a punto de vomitar. Se sentía enfermo, probablemente tenía una contusión, por lo que se convencía a sí mismo de que esa era la razón del aumento de sus lágrimas. Porque no había forma de que estuviera llorando por Deku. No Deku. Cualquiera menos Deku. Él no estaba llorando.
“Maldito idiota”, Katsuki sacudió su cabeza, su voz se le quebraba. Furioso por la irracional demostración de debilidad, él agarró a Deku por los hombros de nuevo, teniendo que controlarse a sí mismo para no dejar que las explosiones estallaran de sus manos por su estado emocional. “¡Maldito idiota! ¿ Por qué tenías que hacer eso, puto Deku? ¿Por qué siempre tienes que hacer el papel de mártir como siempre haces, puto Deku? Pequeño pedazo de mierda, ¡te odio!” le gritó a la pálida y lánguida cara de Izuku. “¡Te odio! Puto idiota, ¡te odio! ¡Te dije que te quedases puto atrás, te dije que lo tenía! ¿Para qué tienes que ir y hacer eso?, ¿Eh? ¡Yo no necesito que tú me puto salves! ¡Estúpido pedazo de mierda!”, tiró el cuerpo de Izuku lejos de él, sin molestarse en mirar al probablemente horrible resultado de su fuerte empujón. Katsuki no pensaba que sería capaz de mirar el cuerpo de Deku zarandeado, quebrado y retorcido en el suelo como si fuera una muñeca.
Como si él fuera un… un deku.
En vez de ello, enterró su cara entre sus rodillas y colocó sus manos en su cabello , agarrando y tirando de las hebras con toda su fuerza y al mismo tiempo ignorando la sangre cubriendo sus dedos. Se había golpeado la cabeza. Tenía una contusión. Había una posibilidad, aunque pequeña, de que él estuviese simplemente alucinando todo esto, de que Deku le estuviese jugando una broma, de que toda la situación fuese un mal sueño como resultado del quirk de ese enfermo. Intentó recuperar la compostura y apretó sus ojos, todo se iría, ¿verdad? Sólo necesitaba pensar. Solo necesitaba, él solo necesitaba…
Abrió sus ojos, lentamente girando su cabeza hacia un lado. Deku seguía tumbado en la posición en la que Katsuki lo había tirado, de lado, con los brazos extendidos frente a él, las piernas retorcidas.
Los labios separados.
Los ojos abiertos.
La cara pálida.
Katsuki se quedó mirando el cuerpo muerto de Izuku, quién parecía que lo observaba de vuelta.
Katsuki se quedó mirando.
Katsuki se quedó observando .
Katsuki se atragantó.
Él se alejó lo más que pudo de Izuku y derramó el contenido de su estómago en el suelo, sintiéndose mareado y enfermo. No sabía decir si era por su contusión o por la vista de un Izuku muerto enfrente de él. Por él. Por mucho que siempre odiase al nerd, nunca quiso que muriese. No por su culpa, al menos.
Él gateó hasta estar de nuevo al lado de Deku, sentándose con las piernas cruzadas a su lado y observándolo. Sus alrededores empezaron a perder color y él estaba bastante seguro de que podía sentir la sangre bajando por su cuello y su espalda. Eso probablemente explicaba por qué se sentía tan mareado, tan liviano. Tan lejos del suelo. Tan perdido.
Se desmayó en cierto punto, nunca dejando el lado de Izuku. Él recordaba vagamente el sonido de una chica gritando y de órdenes siendo vociferadas , pero para cuando Uraraka, Iida, Todoroki y Aizawa sensei llegaron a la escena, Katsuki ya estaba muy ido como para prestarles atención alguna.
“Bakugou”, apareció el bastardo Mitad y Mitad en frente de él acuclillado a su lado de forma en la que estaba directamente en su campo de visión. Él estaba todavía sentado con las piernas cruzadas al lado de Deku, ya que la pequeña mierda se negaba a despertar, supuso que solo tenía que sentarse al lado del estúpido nerd hasta que él decidiese que la hora de la siesta había acabado. “Bakugou, ¿estás conmigo?”Todoroki frunció el ceño, pareciendo preocupado.
“¡Deku-kun! ¡Deku-kun!” gritaba y lloriqueaba la Cara Redonda desde algún lugar. A Katsuki realmente no le importaba.
“No responde”, le contó Todoroki a alguien detrás de Katsuki, sin mirarlo. “Debe haber sufrido una muy grave contusión, a juzgar por la cantidad de sangre”.
De repente, Aizawa apareció al lado de Todoroki, la mirada impasiva en su cara fue reemplazada por algo más sombrío de lo que Katsuki podría llegar a nombrar. Él evaluó a su estudiante por unos pocos momentos de silencio antes de finalmente dirigirse a él.
“¿Qué ha pasado?” preguntó, brevemente y con simpleza. . Katsuki simplemente se le quedó mirando.
“Necesitamos llevárnoslos, sensei”, lloriqueó Uraraka ruidosamente. “Recovery Girl está justo allí y puede arreglarlo! ¡Necesitamos mover a Deku-kun!”
“Sensei, yo concuerdo”, dijo Iida, aunque la angustia en su cara era evidente. “Puede que aún haya una oportunidad, aunque pequeña, de que Recovery Girl…”
“¡No hables así, Iida-kun!” Uraraka protestó desesperadamente. “¡Ella puede arreglar a Deku-kun! ¡Yo sé que ella puede!”
“Parad...”, murmuró Katsuki, tan bajito y tan roncamente que nadie pareció escucharle.
“Que nadie toque a Midoriya hasta que ella llegue. Yo ya la he contactado”, instruyó Aizawa sensei señalando la forma en la que el cuerpo de Izuku estaba tumbado, quebrado y torcido en el suelo. “Su espina vertebral podría estar rota y no querríamos agravarlo moviéndolo de la forma incorrecta. Algunas cosas, ni siquiera Recovery Girl las puede arreglar.”
Vale. Toda esa gente eran idiotas más grandes de lo que Katsuki creyó al principio.
“Pero sensei, ¡cuanto más tardemos en mover a Deku-kun…!”, trató de protestar Uraraka.
“Parad…”, dijo Katsuki, más firmemente esta vez. Mitad y Mitad pareció haberle oído esta vez, pero simplemente le dedicó una mirada enigmática antes de volver a ver a Uraraka. Él parecía estar evitando observar el cuerpo retorcido de Izuku desde que llegó, ahora que lo pensaba Katsuki.
“Ella tiene razón, yo podría deslizarlo hacia allí usando mi hielo”, sugirió Mitad y Mitad. “Cuanto más tiempo nos quedemos aquí esperando, más pequeñas serán las oportunidades de que él vaya a-”
“Tú también no, Todoroki-kun”, lo cortó Uraraka en corto antes de que él pudiera reanudar ese pensamiento. “Necesitamos creer en Deku-kun! Si alguien puede salir de situaciones imposibles, ¡es él! `Deku´ significa que él puede hacerlo!”
“¡Para de una puta vez, Cara Redonda!” explotó Katsuki, alarmando a todo el mundo a su alrededor. Uraraka se giró a encararlo con ojos grandes y sorprendidos, como si se estuviera dando cuenta de su presencia por primera vez.
“Bakugou”, dijo Aizawa sensei, con advertencia en su tono. Él alzó una mano para tocar el hombro de Katsuki, pero el chico se estremeció fuera del contacto.
“No”, sacudió su cabeza, ignorando lo mareado que el movimiento lo hizo sentir.
“Bakugou-kun, yo…”, dijo Uraraka, rastros de lágrimas evidentes en sus rojas mejillas. Ella se quedó mirando a Katsuki en máxima confusión. “Yo no…”.
“Para. No lo llames así”, dijo simplemente Katsuki, sin ofrecer más explicaciones. “Sólo no lo hagas”, resopló él amargamente, bajando su cabeza. Tragó en seco, el desagradable sabor a bilis persistiendo en su lengua. Se estaba volviendo cada vez más y más mareado con cada respiración que tomaba, sintiéndose realmente desprendido de la realidad.
“P-Pero… Yo pensaba…”, comenzó Uraraka, no muy segura de qué decir. Los ojos de Katsuki empezaron a caerse y, a juzgar por cómo se veía, no parecía que fuera a ser capaz de mantenerse despierto por mucho más tiempo, si el horrendo estado de su cabeza era algo con lo que guiarse.
“No se ha roto la columna vertebral” anunció simplemente Katsuki, sin encontrarse con los ojos de nadie. No pensaba que pudiera ni aunque quisiera. “Podéis moverlo. No es que sirva de mucho, de todas formas” dijo con burla.
“Bakugou”, llamó Aizawa sensei de nuevo, sonando más serio ahora que su estudiante finalmente había salido del trance que le hubiera impedido hablar momentos antes. “¿Qué ha pasado?”
La cabeza de Katsuki se giró brusca y dolorosamente ante el tono del profesor, enfado, frustración y angustia evidente en sus nublados ojos carmesí. Su cara estaba más pálida de lo normal, pero seguía habiendo una fiereza eterna en él que no parecía que lo fuera a dejar por el momento.
“Él llamó y vosotros no vinisteis”, acusó infantilmente. “Eso es lo que pasó.”
Todoroki giró su cabeza hacía un lado y suspiró, y Katsuki no podía decir si era porque concordaba con lo que decía o porque simplemente no quería lidiar con Katsuki mientras estaba así. Aizawa sensei mantuvo sus ojos fijados en el chico explosivo.
“Yo estaba aquí”, añadió finalmente, con un nudo apareciendo en su garganta. “Y el tipo iba por mí, eso es lo que pasó”.
Nadie dijo palabra alguna.
“Sí…”, Iida el alma valiente, fue finalmente el que rompió el casi tangible silencio en el aire, nervioso. “Si Bakugou tiene razón y su columna no está rota, deberíamos… Deberíamos moverlo”, sugirió finalmente.
Aizawa, con sus ojos fijados en Bakugou, simplemente asintió.
“Ochako. Usa tu quirk para hacer a Midoriya flotar. Todoroki, tú lo guías al área médica”, instruyó con simpleza, sin mirar a ninguno de ellos mientras hablaba. Sus ojos estaban fijos en Katsuki y sólo en él. Katsuki, por otra parte, tenía su atención fijada en Izuku, y en la forma en la que su lánguido cuerpo empezaba a flotar y el bastardo Mitad y Mitad lo movía hacia la calle, con la cabeza tornada para así no tener que encarar el cuerpo inmóvil y con una mirada extraña en su cara haciendo su ceja torcerse. Algo enfadado e irracional hirvió dentro de Katsuki y, antes de pensarlo mejor, estaba de pie, balanceándose mareado y patéticamente mientras intentaba adaptarse a la pérdida de sangre y fallaba.
“Oye, Mitad y Mitad”, llamó a Todoroki, quién le dedicó una mirada indescifrable. Katsuki era vagamente capaz de quedarse de pie y sabía que colapsaría en cualquier minuto, pero aun así apuntó un dedo acusador a Todoroki y le dio la mirada más sucia que podía gesticular. “Si hieres a Deku, te mataré”.
Katsuki estaba demasiado fuera de sí para darse cuenta de las miradas confundidas y de pena que Uraraka e Iida le mandaron. Ninguno de ellos tenía el corazón para corregirlo o juzgarlo por sus palabras ya que él estaba claramente afectado por la pérdida de sangre y…, por lo que que fuera que hubiera pasado y hubiera presenciado en ese callejón. Todoroki simplemente asintió con la cabeza en reconocimiento a las palabras de Katsuki antes de acabar su tarea de llevar a Izuku al área médica.
Y luego Katsuki colapsó.
Aizawa sensei consiguió agarrarlo antes de que pudiera golpear el suelo, pasando uno de los brazos de Katsuki por su hombro y sosteniendo su peso en una posición vertical, pero sus extremidades se sentían como plomo, y su lengua como algodón. No sería capaz de negar la ayuda de su sensei, incluso si pudiese hablar. Puntos blancos y negros bailaban en frente de su visión, y él vagamente se preguntaba cuánta sangre había perdido.
Y luego.
“¡Oh Dios mío, Kacchan! ¿Estás bien? Kacchan, ¿qué te ha pasado?!”
Sólo había una persona que le llamaría así.
Los ojos caídos de Katsuki se abrieron ligeramente en shock y usó sus últimas fuerzas para girar su cabeza hacía la fuente de esa familiar voz, pero apenas sus ojos se conectaron con unas mejilla pecosas y verdes, preocupados y vitales ojos, su conciencia finalmente se le escapó y colapsó en los brazos de Aizawa sensei cuando sus rodillas se rindieron.
