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De todos los colores

Summary:

Durante el verano, Jubal va con sus hijos Tyler y Abigail a pasar un fin de semana a casa de Jess y Tali. Lo que no sabe es que Isobel también está invitada.

Notes:

Nota del autor: Después de tanto drama y desengaño me apetecía algo más luminoso y feliz. He quitado a Rina de la ecuación. Pasemos un fin de semana en el campo, riendo y disfrutando del verano. Y descubramos con Jubal e Isobel qué sienten realmente el uno por el otro. Atención: es posible que la historia se ponga especialmente tierna o empalagosa, pero ésa era la intención, así que... avisados quedáis ^_~ De nuevo, FBI no es mío, etc.

Chapter 1: Sol de verano

Chapter Text

De todos los colores
Capítulo 1. Sol de verano


Las carreteras locales que llevaban a la casa de Jess y Tali eran tranquilas y solitarias, rodeadas de la exuberante y verde vegetación de bosques umbríos. El sol del verano las iluminaba a parches entre las copas de arces, hayas y robles, haciendo del trayecto en coche un paseo relajante y con algo de magia. Jubal disfrutó de la conducción y del panorama sin apresurarse, mientras escuchaba música. Llegarían con tiempo antes de la hora de comer.

Jess y Jubal eran amigos desde hacía ya años. Cuando se conocieron, allá por 2012, Jess logró apoyar a Jubal en uno de sus peores momentos. Tras la muerte de Angelyne, la esposa de Jess, cuatro años después, Jubal ayudó en lo que pudo. Sus hijos se conocían desde pequeños. Durante años, no había sido rara la ocasión en que Jubal había llevado a Abigail y Tyler a visitar a Jess y su familia. Los tres niños prácticamente se habían criado como si fueran primos. Sin embargo, entre la mudanza a Scarsdale, la pandemia y la enfermedad de Tyler, en cerca dos años casi no se habían visto en persona. De hecho, era la primera vez que iban para allá desde antes del confinamiento.

Había sido idea de Jess. Hacía cosa de una semana, Jubal y Rina lo habían dejado. A ella le habían ofrecido un puesto en el cuartel general del FBI, en Washington DC; había aceptado sin pensárselo dos veces. Era cierto que llevaban poco tiempo juntos, pero a Jubal le dolió que ni siquiera se lo hubiera comentado antes. Cuando se lo planteó a Rina, ella replicó diciendo que, si tanto quería que no se separaran, él podía pedir el traslado y mudarse a DC también, sin importarle que eso supondría tener que dejar atrás a sus dos hijos. Jubal se enfadó. Tuvieron una enorme discusión y, finalmente, lo dejaron.

Al enterarse, Jess llamó inmediatamente a Jubal. Sabía que necesitaría a alguien con quien desahogarse. Notándolo que estaba francamente furioso y deprimido, y para sacarlo de aquella dinámica, Jess lo convenció de que fuera a visitarlos el siguiente fin de semana y trajera los niños con él. Jubal al principio estaba reticente, no se encontraba de humor para la interacción social, pero ahora se alegraba de al final haber aceptado. La perspectiva de esos próximos días era agradable y relajante.

Al contrario que su hermana, que iba en el asiento trasero jugando con la tablet, Tyler contemplaba el paisaje pasar como si se estuviera fijando en la majestuosidad de aquellos bosques por primera vez. No lo habría hecho antes de saber que estaba enfermo; entonces seguramente habría pasado todo el camino también entretenido con su móvil. Pero Tyler siempre había sido un niño reflexivo, capaz de aplicar sus experiencias a otros aspectos de su vida.

Años ya después del divorcio, Tyler se enteró de manera fortuita de que Jubal en el pasado había engañado a su madre con otra mujer. Estuvo furioso contra él durante meses. Apenas le hablaba y pasaba el tiempo que le tocaba con su padre solo porque Sam lo obligaba a ir. Jubal no sabía qué hacer, incapaz de explicar a un niño de nueve años la complejidad de la situación de su infidelidad. Aparte de que él mismo seguía lidiando con su sentimiento de culpa.

Y entonces murió Angelyne, la madre de Tali. Aunque Sam lo consideraba demasiado pequeño y no quería que fuera, Tyler insistió en acudir al funeral. Jubal no era algo que quisiera pelear con su ex. Hasta que Tyler le explicó: "Tali es mi amiga. Quiero estar allí con ella." Jubal logró convencer a Sam. Al darle el pésame, Ty abrazó a Tali para darle su apoyo, y la pequeña lloró en su hombro. Al volver a casa, cuando Jubal lo dejaba en la puerta de casa de su madre, Tyler, que llevaba meses sin dejar a su padre siquiera que lo tocara, se acercó sin mirarlo y lo abrazó con fuerza, durante mucho rato. Parecía haber tomado consciencia de golpe del concepto de pérdida. Y dejó de estar enfadado con él.

Ahora que Tyler estaba enfermo, parecía ver su vida con otra perspectiva -mucho más consciente y serena que antes-, igual que la pérdida de Tali le había hecho ver a su padre de manera diferente.

—Papá —lo llamó Tyler, sacándolo de sus reflexiones.

—Dime.

Ty miró un momento por encima de su hombro, como para comprobar a su hermana. Jubal lo hizo por el retrovisor. Abi, con los auriculares puestos, estaba ensimismada en su juego. Tyler pareció conforme.

—Quiero pedirte consejo con una cosa.

—Dispara.

—Hay... Hay una chica —la cara de Tyler se puso bastante roja. Jubal reprimió una sonrisa y esperó—. Me gusta mucho, ¿sabes?

Pues sí que empezamos pronto, pensó Jubal. A Sam le iba a dar un patatús.

—Te gusta en plan...

—Me gusta en plan de que me gusta...

—¿Como para... —indagó Jubal. Pero su hijo lo miró confuso— ...querer salir con ella?

—Oh, sí, total —dijo Ty, aliviado—. ¿Crees...? ¿Crees que debería decírselo?

Jubal decidió no contestar que si no se lo decía difícilmente la chica iba a salir con él. Si bromeaba con el tema, Tyler tal vez no volvería a acudir a él.

—Claro, ¿por qué no? Pídele salir.

—Es que no sé si yo le gusto igual...

—Ajá —El eterno dilema—. Míralo de esta forma: ¿existen más posibilidades de que te diga que sí, si se lo preguntas o si no le dices nada?

Ty sonrió, medio convencido.

—Visto así —contestó, y a Jubal le pareció como si fuera varios años mayor—. Pero... Es mi amiga. No quiero que deje de serlo si no quiere salir conmigo...

Jubal asintió. Un temor comprensible.

—Dile eso también. Sé honesto. Y si deja de ser amiga tuya de todos modos... Bueno, tal vez no era realmente tu amiga, ¿no?

Ante aquello Tyler se quedó pensativo...

—Papá, ¿queda mucho? —preguntó Abi desde atrás.

Había dejado la tablet a un lado.

—Un rato todavía, cariño.

Entonces, terminó la canción que estaba sonando y empezó a sonar "More than a feeling", de Boston.

—¡Ey! Me gusta esta canción —dijo Tyler.

A Jubal le sorprendió que siquiera la conociera. Ya era un clásico cuando él tenía la edad de Ty... Para su hijo debería parecerle historia antigua.

—¿De veras? ¿Dónde la has oído?

—Me la pasó Tali. Ere una de las canciones favoritas de su madre y a ella le encanta también.

—Ah, entiendo.

—Sí, nos intercambiamos música. Está genial —y movió suavemente la cabeza al ritmo de la música.

Tali y Tyler tenían casi la misma edad, y eran compañeros de juegos desde pequeños, pero durante el confinamiento, aunque hubiera sido en remoto, su relación se había estrechado hasta convertirse en grandes amigos. Y más incluso tras el diagnóstico de Tyler, cuando Tali empezó a llamarlo por vídeo casi todos los días.

Atrás, Abi soltó una risita.

—Tyler y Tali sentados en un árbol... —canturreó.

Jubal pensó que tendría que intervenir con lo de siempre: "Abi deja de incordiar a tu hermano, Ty deja de insultar a tu hermana". O viceversa. Pero Tyler no entró al trapo. Otra señal de que, desde que estaba enfermo, se había vuelto muy maduro para su edad. Ahora era prácticamente imposible lograr picarlo.

—Corta el rollo, Abi —fue todo lo que dijo.

Volvió la cara hacia la ventanilla, pero tenía las orejas coloradas.

Algo hizo clic en el cerebro de Jubal y supo de repente que la chica de la que le había hablado Tyler era Tali. Tuvo una sensación de vértigo. Había asumido que sería una compañera de clase o de curso. Se arrepintió inmediatamente del consejo que le acababa de dar. Pero, ¿qué podía hacer ahora? ¿Decirle "oye, no, mejor no le digas nada"?

Jess, comprensiblemente, era hiperprotector con Tali. Esto no le iba a gustar un pelo, pero Jubal decidió que era mejor ponerlo sobre aviso.

De todos modos, ¿qué podía ocurrir? ¿Que fueran al cine un par de veces? Apenas tenían catorce años. Salvo que ése no era el plan. El plan era que los tres iban a estar allí aquel fin de semana largo y que Jess iba a ver a Tyler como el zorro metido en el gallinero.

·~·~·

Un par de cientos de yardas de camino rural sin asfaltar flanqueados de altísimos robles rojos separaban la carretera comarcal de la finca de los Skye, los suegros de Jess. Jubal condujo hasta la casa, admirando el ya familiar panorama. Aparcó a un lado, junto al coche de Jess. Él ya estaba saliendo por la puerta del porche. Abi, Tyler y Jubal se bajaron del coche y fueron a su encuentro. Abi lo abrazó.

—¡Tío Jess!

Él devolvió el abrazo.

—Dios mío, Abigail. ¡Qué mayor estás!¡Eres el doble de alta!

Abi se echó a reír.

—¡Hala! ¡Qué dices!

—La última vez que te vi me llegabas por la rodilla —bromeó Jess, bajando la mano a su rodilla y marcando la altura con ella.

—¡Eso es imposible! —dijo Abi entre risas.

Tyler, tres años mayor que su hermana, intentó parecer más adulto y extendió la mano. Jess se la estrechó muy formal, pero luego lo rodeó con el brazo dándole unas palmadas en la espalda.

—¿Y tú Tyler? ¿Qué mides ya? ¿5'8"? ¿5'9"? Estás enorme. Vas a dejarnos atrás a tu padre y a mí.

Jess había exagerado una o dos pulgadas y el chaval sonrió, halagado.

Jubal y Jess chocaron la mano y se dieron un amistoso abrazo. Por encima del hombro de Jess, Jubal vio a una mujer de treinta y muchos, rubia y bonita, que se acercaba con cierta timidez.

—Y tú debes ser Sarah —dijo Jubal, acercándose para saludar.

Intercambiaron saludos y Jess le pasó a Sarah el brazo por los hombros. Parecía encantado con su novia. Jubal se alegraba por él. Después de lo devastador que había sido perder a Angelyne, y tras más de cuatro años de guardarle luto, Jess se merecía por fin seguir con su vida y un poco de felicidad...

—He traído las bebidas y demás picoteo del que hablamos —dijo Jubal señalando su coche con el pulgar por encima de su hombro—. Y he preparado lasaña para mañana. Solo hay que meterla en el horno.

—¿En serio? Genial —sonrió Jess—. Tali se va a poner muy contenta. Le encanta tu lasaña.

—Tengo sed —dijo Abi. Aunque allí se estuviera más fresco que en la ciudad, seguía haciendo bastante calor—. ¿Puedo tomar un vaso de agua?

—¡Por supuesto! ¿O mejor un zumo fresquito? —ofreció Sarah y las dos entraron en la casa.

Jess, Tyler y Jubal volvieron hacia el coche para ir a por la compra y meter todo en la casa.

—¿Dónde está Tali? —preguntó Ty.

A Jubal le pareció que fue bastante relajado, y eso lo tranquilizó. Tal vez Tali no era la chica que le gustaba, después de todo.

—Se está duchando —respondió Jess—. Ahora bajará.

—¿Cómo están tus suegros? —preguntó Jubal a Jess.

Los padres de Angelyne vivían allí con ellos, pero ahora estaban de vacaciones.

—Fenomenal. Están pasándolo muy bien en la playa.

Volvían cargados hacia la casa, cuando otro vehículo se aproximó por el camino. Entraron, dejaron todo dentro y volvieron a salir.

De nuevo en el porche, Jubal se percató de que, el coche que estaba aparcando junto al suyo, era concretamente el de Isobel.

Se quedó desconcertado. Sabía que, aunque desde más recientemente, Isobel también era amiga de Jess, pero no sabía por qué estaba allí.

—No me dijiste que Isobel fuera a venir —le protestó a Jess.

—¿No te lo dije? —preguntó extrañado Jess, pero a Jubal le pareció que solo se hacía el inocente—. Sí, va a pasar también el fin de semana aquí con nosotros.

Jubal no supo cómo reaccionar. Por una parte había sentido una ola de euforia, pero por otra se sentía incómodo. No le gustaba que Jess no le hubiera avisado. Antes de que pudiera decir algo más, Jess se alejó en dirección a ella.

Cuando Isobel se bajó del coche, dejó a Jubal sin respiración.

Llevaba un liviano vestido veraniego sin mangas, estampado con dorados girasoles; se ceñía a su esbelto talle y a sus caderas, pero tenía una amplia falda, que le llegaba algo por encima de la rodilla. Parecía vestida de sol de verano. Y Jubal nunca la había visto enseñar tanta piel.

Junto a él, Tyler le preguntó algo, pero Jubal apenas lo oyó.

Jess la saludaba con un abrazo amistoso. Al separarse, una ráfaga de aire le alborotó a Isobel ligeramente su corta melena de pelo oscuro. Y para Jubal fue realmente llamativo cómo eso lo alborotó a él.

Tyler le dio un codazo.

—¡Papá! —lo llamó—. Que digo, que quién es.

Jubal salió de su estupor cerrando bruscamente la boca, que no se había dado cuenta de que tenía ligeramente abierta.

—Es Isobel. Es... —Uauh. Logró no decirlo en voz alta, pero entonces se quedó un momento sin palabras porque ella miró en su dirección y le dedicó una pequeña sonrisa—. Es nuestra jefa. Es amiga nuestra —añadió enseguida porque lo otro era insuficiente.

Le devolvió a Isobel la sonrisa y la saludó con la mano.

—Ajá... —dijo Tyler, parecía algo suspicaz.

Antes de que la situación avergonzara a Jubal totalmente, alguien lo rescató.

—¡Ty!

Tali venía corriendo desde dentro de la casa como una bala. Parecía tener toda la intención de lanzarse a los brazos de Tyler pero, en el último segundo, paró en seco. Los dos se miraron con timidez. Ty le sonrió. Y de pronto, Tali pareció decidirse y lo abrazó brevemente, pero con fuerza.

Cuando se separó de él, la cara de Tyler estaba como un tomate.

Y las esperanzas de Jubal de que a Ty le gustara otra chica que no fuese Tali, se fueron por el barranco. Suspiró. Tenía que decírselo a Jess. Y tendría que hablar con Tyler.

Jubal le dio a Tali un abrazo paternal que ella devolvió con agrado.

—Me alegro de verte, tío Jubal —dijo ella con una sonrisa.

—Lo mismo digo. Aunque ha pasado demasiado tiempo. Has cambiado tanto que casi no te conozco. ¿Quién has dicho que eras? —contestó él haciéndola reír de manera encantadora.

Ya era evidente que, en unos años, Tali sería una hermosa mujer que tendría que espantarse los pretendientes como a moscas.

A su lado, su hijo parecía que le hubieran dado un golpe fuerte en la cabeza. Oh, Ty. Estás perdido...

~.~.~.~