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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-12-07
Updated:
2021-12-07
Words:
3,315
Chapters:
3/?
Kudos:
7
Hits:
99

Cold.

Summary:

Ambientado en el universo Proyecto de League of Legends.

Jhin, el mejor asesino de Proyecto. Fugitivo de las cadenas donde sus creadores pretendían mantenerlo un día mientras ve una injusticia se cuestiona cual es la finalidad de la vida.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: ¿Cuál es el propósito de la existencia?

Chapter Text

Capitulo I

Existir no es mas que una respiración, que sale de ti y nunca regresa.

Khada Jhin

Jhin no podría decir donde comenzó su deseo de comprender a los humanos, cosas como los sentimientos, la rutina. Pero podría decir que sabía porque motivo.

Todo lo que había conocido hasta ahora era huir, asesinar, cobrar... poco más. Hasta que conoció a Leah, un dia lluvioso como solo pueden serlo en Ciudad Central.


Una humana corría bajo la lluvia, periódico del día en mano intentando protegerse de las inclementes gotas provenientes del cielo... Jhin acababa de salir de uno de sus trabajos, reposando sobre una terraza de los miles edificios abandonados en esta maldita ciudad, no era que le importara mucho mojarse de hecho, no le importaba en lo absoluto, su pasatiempo consistía en mantenerse de pie la mayor cantidad de tiempo posible antes que su alerta se disparase y tuviera que huir nuevamente.

O un nuevo contrato llegase, el primero en caer.

Durante un segundo, Jhin se fijo en la única persona capaz de desafiar la lluvia, además de él. Poco podía verse de su rostro y su empapado atuendo incluso para el, estando unos 5 edificios de distancia a ella, dedicando mas de 2 segundos de atención a ella inmediatamente se percató de los 3 sujetos que le esperaban al doblar la esquina en dirección al puente Strat.

¿Estaba en su día de suerte?

Con la sutileza que ejerce un gato al desenrollarse de su cómoda manta de piel, ahora de cuclillas y con la vista fija en el doblez de la esquina del callejón, se presentó la presa en cuestión. 

Carmine Joshua.

Uno más de su lista, pagado por un infeliz rico, sólo.

Atento a los pitidos de su visor tanto como a la situación externa Jhin comenzó a juntar las piezas. "Leah Huggs" identificaba su visor a la muchacha quien no estaba refugiándose de la lluvia. 

Leah estaba huyendo.

"Leah" 

Entrecerró sus ojos ante la pronunciación de tales palabras. Un nombre. Nadie mejor que el comprendía que un nombre no significaba nada. El fue Khada Jhin. Ahora, prefería ser identificado con letras y números por medio. 

Un gemido de pavor entre la lluvia consiguió distraerlo de sus vagantes pensamientos, causando que ahora su enfoque saltara de cifras a rostros.  

Carmine Joshua: 
Fugitivo. Asesino. Deudor de grandes cantidades a su contratista. 
Suficientes motivos para justificar su muerte, en un callejón olvidado.

Debía darle crédito: la cantidad de dinero que habían pagado por su muerte superaba con creces la deuda actual que la infeliz chica debía saldar con él aparentemente

Esperando el inminente asalto, Leah se acurrucó bajo el puente, cubriendo su cabeza en un desesperado intento de protección. 

En un sutil movimiento, Jhin disparó. 

Certero, y sin cabida a duda, la bala atravesó directamente el cráneo del desafortunado Carmine, saliendo disparada hasta la edificación a espaldas del ahora cuerpo abatido en cámara lenta. 

Notó así que el cuerpo bajo el puente se estremeció ante el disparo, y, de forma lenta, como una tortuga saliendo de su caparazón, un par de ojos café se asomaron de entre un abrigo de falsa piel. 

Una exhalación, un temblor en la voz, y un "carajo" delataron el nerviosismo en su nueva presa. 

"Está bien," pensó Jhin. Esa es la forma correcta de sentirse ante su presencia.

Encaminándose hacia el cuerpo, Leah observó la escena del crimen, balbuceando que incluso luego de muerto su padre no dejaba de traer desgracias a su vida.

Jhin lo sabía. Mientras daba grandes saltos entre edificios para acercarse a la escena pasaba la información frente a su visor: el padre, un aparente ingeniero del programa PROYECTO en sus inicios, no podía estar limpio de pecados. Estaba tan corrupto como cualquier otro involucrado en el programa. 

Había condenado a su adorada hija, la única sobreviviente de su estirpe, siendo considerada tan insignificante inicialmente que ni siquiera valía la pena acabar con su vida: no portaba su apellido, ni su inteligencia, tampoco portaba información valiosa sobre el programa. 

Un departamento en ruinas, deudas y soledad era todo lo que había heredado de su progenitor. 

Al develar su apariencia, Jhin casi sintió pena. 

La chica lo había logrado bien hasta ahora, evadiendo sitios peligrosos, amistades negativas y relaciones. Mientras más permaneciese en el anonimato, consideraba que mejor sería su progreso personal. 

Jhin apuntó su arma. Directo al cráneo. 

Dos.

"¡Hola!" — Escuchó salir de la voz de la pequeña humana que ahora lo encaraba. — "Escuche, Señor, — Pronunció insegura de la edad del sujeto frente a ella. — Gracias por intervenir. Pero no soy lo suficientemente valiosa como para gastar su munición en mi." — Hubo una pausa, y aunque Jhin no apartó sus ojos del visor de su arma. Escuchó. — Eso funciona en ambas direcciones. 

De la mira, el pistolero observó cómo con una calma digna de un monje la chica suspiró, guardó sus manos entre los bolsillos de su chaqueta y esperó por su respuesta. 

Ella tenía razón, ni siquiera Carmine consideró que necesitaría un par de sus tipos para llevarse a esta chica.

Entonces, retrayéndose como un gato nuevamente, Jhin bajó su arma. 

Debía ser suficiente respuesta. 

Mirar sus ojos directamente y encontrarle tanta calma. Una respiración tenue. Un ritmo cardíaco estable. 

Era exasperante.

¿Por qué estaba tan tranquila? 

¿Por que parecía no bastar la respuesta física? 

¿Por qué no deseaba entonces, hablar? 

¿Era porque su voz saldría fraccionada, como su ser? 

"Gracias señor, nuevamente." — Otra pausa. — "No valgo la pena, ni su tiempo. Ni siquiera valgo un mísero centavo."

Jhin empatizó. De la forma en que el lo veía, la vida solo tenía sentido si la obligas a tenerlo. Hacer algo valioso, sentirte valioso, dependía de tus decisiones.

Al pasar unos minutos, el rostro de la chica estaba enteramente empapado. Su cabello se adhería a sus facciones y sus ojos parecían cristalizarse. ¿Seguía acaso esperando una respuesta de su parte? Se preguntó a si mismo. 

Poco tardó su pregunta colgada en las paredes de su consciencia, pues la chica reanudó su paso entre el callejón, ignorando que no obtuvo una respuesta de su parte. 

"Abrupto" pensó Jhin. Observando como la chica eventualmente lo dejaba atrás.