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Seis días atrás…
El hombre había estado sentado por un tiempo en silencio en el bar, bebiendo un trago y mirando a todas las personas que estaban presentes en el lugar. Pudo fácilmente evaluar a todos los clientes, evaluando una posible futura presa. Hace días que se deshizo del último, que al igual que el resto fue una decepción, y ya tenía ansias de encontrar a su compañero, al único.
Quien finalmente lo complementaria.
De repente entraron dos tipos que no reconoció. Los miró atentamente observando cómo los dos se movían a un ritmo suave el uno alrededor del otro, como si hubieran pasado mucho tiempo juntos. El hombre más bajo examinó la barra y se dirigió a los bancos. El más alto siguió de cerca al otro hombre.
Levantó una ceja interesado, el más alto definitivamente podría ser alguien que podría ser un objetivo. Ese cabello suave y brilloso, esos hombros, esa mandíbula definida, pero lo más hermoso eran esos hermosos ojos avellanas, con una mezcla de verde y… ¿acaso eso era oro?
¡Y esos hoyuelos! Dios estaba tan duro en ese momento, estaba a punto de sacar su jeringa de su bolsillo, pero se detuvo. No podía hacerlo ahora, frente a tanta gente. Primero debía medir el terreno y cuando estuviera solo podría hacer su movimiento sobre el joven.
Entonces el castaño sería completamente suyo.
…
Presente.
Dean le pagó la noche al gerente del motel y se subió al auto donde Sam se encontraba encorvado y su frente apoyada contra la ventana. Dean noto sus ojeras y sus manos temblantes.
Lo odiaba. Odiaba ver a su hermanito de ese modo. Tan vulnerable.
Odiaba más que Sam no le hablara y no le permitiera entrar, fue horrible para los dos. Sam sufrió mucho y Dean… no pudo protegerlo. Era él quien debía cuidarlo y había fallado, de nuevo. Había decepcionado a su hermano, a su otra mitad, su alma gemela, como fueron llamados hace tantos años.
Cuando el auto se puso en marcha y comenzaron a andar, evaluó como Sam le dolía el cuerpo, aun no le gustaba que no hubieran ido al hospital.
“¿Sam? ¿Estás seguro que no queres ir a un hospital antes de volver al búnker?” preguntó con mucho cuidado, sabía que era un tema sensible para su hermano.
“Cas o Jack se pueden encargar de mis heridas una vez que lleguemos a casa, no necesito a nadie más” dijo Sam, “Ellos pueden curar las heridas sin… tocarme” dijo tímidamente.
Dean tragó y asintió comprendiendo, luego de lo Sam vivió tampoco quería que un montón de extraños lo tocaran para hacerles pruebas o preguntas incómodas constantemente. No se van a quedar con cualquier historia que Dean les cuente.
Hasta podrían ponerlo como sospechoso.
“Esta bien Sammy, vamos a casa y Cas te va a poder cuidar” Dean le dijo con una sonrisa tensa, ‘o hablar, ya que conmigo decidiste que no’, pensó, “¿Porque no dormís un poco?, parece que anoche no pegaste un ojo, yo te despierto cuando haga la primera parada ¿Está bien?”
Sam asintió lentamente, algo adormilado, “Está bien” dijo con voz pequeña.
Cuando Dean se volteo a verlo, vio a su hermanito, era como un niño inocente, como aquel Sam de cuatro años que le pedía upa o que le cocinara o preparara esos ricos cereales.
Mientras resistía la necesidad de quitar ese mechón de cabello sobre el rostro de Sam, ya que no le gustaba que lo tocaran desde el accidente, se preguntaba cómo alguien podría lastimar de ese modo a Sam.
Maldito el día que descubrió ese caso y convenció a Sam de acompañarlo.
…
Días atrás.
“Entonces… ¿Qué tenemos?” preguntó Sam mientras sacaba sus armas de la bolsa de lona.
Dean revisa su computadora, “Bueno, cuatro hombres entre 30-35 años que se desaparecieron de la nada, sin dejar rastro”
Sam revisa los expediente de la policía, “Puede ser un wendigo, el primero desaparecido estaba acampando cuando pasó, los demás lo mismo. El último era un cazador”
“Es eso u hombres lobos, cualquiera. No podemos verificarlo sin los cuerpos”
“Tal vez podamos encontrar a Luke con vida, desapareció solo hace unos días”
Dean asintió, “Si nos movemos rápido, tenemos oportunidad de recuperarlo con vida y que vuelva con su familia. Pero no quiero que te hagas esperanzas Sammy” sabia como su hermano se sumergía en la culpa cuando no podían salvar a las personas.
Sam asintió “Está bien, no me voy a hacer ilusiones” dijo con una media sonrisa.
Esa noche fueron a un bar, mientras Sam se quedó en la barra mientras Dean jugaba billar y le hacía preguntas a los jugadores ebrios, a quienes por cierto también les iba a robar su efectivo.
En ese momento Sam sintió unos escalofríos que le recorrieron la espalda, no sabía porque esperaba se sentía observado. ¿Tal vez el monstruo está en este lugar y los estaba viendo? Revisó a su alrededor y no vio a nadie sospechosos, ni a nadie que lo estuviera observado ni a él ni a Dean.
Cuando se relajó, pidió otra cerveza y estaba tomando tranquilo cuando un tipo se sentó a su lado. Tenía aproximadamente su edad y era bastante atractivo. Le sonrió y le preguntó a Sam “¿Puedo acompañarte con esa cerveza?”
Sam se encogió de hombros “Seguro”
El tipo ordenó una cerveza y se dirigió a Sam nuevamente, “Perdón si atrevimiento, solo que note que estabas solo y no viene mal conocer mas gente ¿No?”
“Es verdad, pero no estoy solo” dijo Sam señalando a su hermano, “El que está allí es mi hermano mayor, Dean”
“Mi nombre es Daniel ¿El tuyo?” preguntó el extraño sonando algo aliviado luego de que Sam dijera que estaba con su hermano.
Frunciendo el ceño, Sam respondió, “Soy Sam”
“Sam, un hermoso nombre para un hermoso hombre” dijo con voz sensual.
Sam abrió los ojos, no había notado que el hombre tenía la intención de coquetear con él. No se consideraba gay, tal vez bisexual. Había experimentado un poco en la universidad y sabía que le atraían los hombres, pero este tipo no es de su tipo. Sam ahora entendió porque Daniel sonó aliviado cuando le aclaró que Dean era su hermano, pensó que era competencia.
“Agradezco el cumplido, pero la verdad no estoy insertado. Perdón si te di a entender otra cosa” se disculpó Sam.
Daniel se rió, y acarició el muslo de Sam, “Vamos Sam, se cuando me tiran el vibre correcto” se acercó y le habló al oído de Sam, “Se que te puedo mostrar el momento de tu vida cariño, ven conmigo”
Sam estuvo a punto de contestarle pero ambos se separaron cuando escucharon aclarar un garganta, Sam se sintió aliviado cuando vio que era Dean.
“¿Interrumpo algo?”
Daniel pasa su mano por el brazo de Sam, “En realidad si, estaba tratando de convencer a tu bebe hermano de que viniera conmigo para que pase el monto de su vida, tal vez necesite tu bendición”
Ambos Winchester quedaron algo atónitos por la respuesta de este hombre.
Dean puso su mejor cara amenazante, “Creo que mi hermanito no quiere ir con vos si tenes que convencerlo, puede tomar sus propias decisiones” había algo que no le gustaba de este tipo.
Daniel dirigió su mirada a Sam, “¿Entonces? ¿Venís conmigo?”
“Ya dije que no” dijo Sam.
Daniel se levantó, “Supongo que te veré de nuevo por aquí Sam, tal vez la próxima pueda convencerte”
Dean se quedó mirando al tipo y luego le dijo a su hermano, “¿Estás bien?”
“Si, solo era muy molesto y no entendía que no estaba interesado. Gracias por intervenir”
“De nada, ¿Puedo volver a mi juego?” dijo mirando a sus competidores.
“Seguro. Voy a ir a buscar los archivos al auto. Voy a intentar investigar un poco más, tal vez nos perdimos de algo importante”
“No creo que ese gran cerebro tuyo se pierda de nada, pero está bien. Espero que encuentres eso”
Sam se levanta del sitio, se dirige a la puerta. Se tapa más con su abrigo ya que hace frío afuera. Cuando está por abrir la puerta del auto, siente un pinchazo en su cuello, se da la vuelta y abre los ojos como platos cuando ve que es el hombre de hace unos momentos.
Trato de golpearlo pero sus brazos no funcionan, lo que le haya dado funciona rápido. Siente como el hombre ¿Daniel? lo agarra con sus brazos y lo dirige hacia el otro extremo del estacionamiento. Sam estaba seguro que estaba su auto ahí. Intento zafarse del agarre, pero no lo logro, se sintió tan idiota “Por favor, déjame” pidió casi suplicando, sus palabras se arrastraban.
“Shhh, tranquilo Sammy. No luches, te prometí la noche de tu vida y eso voy a hacer. Tal vez sean más noches, depende como te portes o puedes acabar como los otros” dijo acomodándolo en el auto.
“¿Otros?”
Daniel se subió al auto y acarició la mejilla de Sam mientras se ponía el cinturón de seguridad, “Shhh, dormí tranquilo que va a ser un viaje largo Sam, vamos a ser muy felices juntos” y le dio un suave beso en los labios, “Creo que me lleve la lotería con vos, tanto tiempo en hombres despreciados… sabía que un día llegarías a mi”
Sam ya no podía escuchar más de lo que el tipo estaba diciendo, la oscuridad se lo había llevado por completo.
…
Cuando Dean se dio cuenta, habían pasado varias horas. Así que se despidió de los otros jugadores prometiéndoles revancha. No había podido averiguar mucho de los tipos que fueron secuestrados, solo las cosas básicas que ya sabían. Cuando levantó su mirada no encontraba a su hermano por ningún lado
¿Había decidido quedarse en el auto? Eso era raro.
Salió del bar y su corazón se detuvo, toda su sangre se enfrió cuando vio que el auto estaba vacío.
“¿Sam?” llamó en voz alta, mirando hacia todos lados, “¿Sammy?”
Le pregunto a algunas personas que salían del bar si lo habían visto y ninguno le pudo decir que sí.
Volvió al motel y tampoco hay rastro de su hermanito, salió al medio de la calle agarrándose los pelos y gritando “¡Sammy!”
…
Presente.
Dean se detiene en una gasolinera para comprar algunos comestibles y llenar a baby de combustible. Su hermano está completamente dormido, no quería despertarlo, no falta mucho para llegar al búnker. Cuando hace todas sus compras, se mete de nuevo al auto y ve el rostro de su hermano.
Está tan relajado, muy diferente a... no, no debería volver allí. Nunca en su vida quiere volver a ver a su hermano como lo vio en aquella cabaña. Pone en marcha el auto y sigue el camino al bunker, tratando de alejar y callar todos esos pensamientos y recuerdos que viven en su mente y que nunca va a poder olvidar.
…
Cuando llegaron al búnker, fueron recibidos por Jack y Castiel. Quien mostraba una gran preocupación apenas vio a Sam.
“¡Sam! ¡Llegaste!” exclamó felizmente Jack, “¿Podemos ver las pelis de Star Wars que nos faltan?” preguntó ilusionado.
Dean sonrió cariñosamente, Jack había convertido a Sam en su padre, ambos tenían un lazo muy especial. A veces, solo a veces Dean se sentía un poco celoso, nunca se acostumbra al sentimiento de tener que compartir a su hermano, ni siquiera con Cas, fueron ellos dos por tanto tiempo….
Sam se rascó la nuca con nerviosismo, “Creo que primero quiero descansar Jack, te prometo que en la semana vamos a verlas ¿SI?”, y sin esperar ninguna respuesta fue directo a su habitación dejando a los tres algo desconcertados.
Jack bajó la mirada algo desilusionado, Dean se acercó y palmeo su hombro, “No te preocupes chico, necesita tiempo, fue una mala semana para él y necesita recuperar energías y estar solo” ojala solo necesitará descansar, Dean no tiene ni idea de como comenzar para ayudara a su hermanito a recuperarse.
El chico asintió, “Entonces voy a prepararle algo para comer, le encantan los sándwiches” y fue directo a la cocina con entusiasmo.
Dean se sentó en la silla y colocó sus codo sobre la mesa y apoyó su rostro sobre sus manos. Escuchó como la silla de enfrente se movía y estaba seguro que Castiel se sentó frente a él y lo estaba mirando en ese momento.
Estaba completamente agotado, “Ahora no es el momento Cas”
“Dean, ¿Qué paso?” preguntó el ángel, no le gustaba cuando lo dejaban afuera. Apenas vio a Sam entrar supo que algo definitivamente salió mal en la cacería. A veces sentía que Dean no quería que nadie se metiera en los asuntos de Sam, salvo él.
“Cometí un error al encontrar y meternos en este caso Cas”
“¿El monstruo lastimó a Sam?”
“Si, lo hizo, pero era un humano quien secuestraba a las personas Cas. No un monstruo ni una criatura”
A Castiel no le gusto nada como sonó eso, “¿Que le pasó a Sam?” preguntó muy preocupado. Por la actitud de los dos Winchester estaba seguro de que fue algo muy grave.
…
Sam se dio un baño largo y con agua casi hirviendo, su piel estaba roja porque se había pasado la esponja de metal, quería quitar todo resto de él. Se cambió la ropa y fue a su habitación. Se sentó en la cama y miro fijo el suelo.
Aún sentía que su piel estaba sucia, se sentía sucio, quería bañarse de nuevo. Pero iba a traer sospechas, no quería a Dean sobre su hombro y ver esa mirada llena de culpa. No la soportaba, sabía que Dean pensaba que había fallado en su deber de hermano mayor. Sam no lo culpaba, solo hubiera deseado que nunca hubieran tomado el caso o que se dieran cuenta que era un simple humano.
Solo un simple humano…
…
Días atrás…
Sam se despierta y se siente algo mareado. Intenta moverse y se encuentra que está atado en una silla. Sus manos están atadas con una soga, en la parte de atrás del respaldo y sus tobillos también amarrados a las patas de la silla.
Observó a su alrededor y estaba en el punto de una mesa, en una cocina. Estaba seguro de que estaba en una cabaña, no había indicios sobre su captor, sobre Daniel.
Recuerda como Daniel lo había tratado de seducir y cuando lo rechazó lo drogó y lo secuestró. Fue tan idiota, ni siquiera escucho que había alguien detrás suyo. ¿Cómo fue tan irresponsable? Se suponía que era un cazador entrenado.
De repente se tensó cuando escuchó pasos que se acercaban. Se sacudió cuando alguien le tocó y le acarició el cabello, quería maldecirlo, pero su boca estaba amordazada.
Vio como Daniel se sentaba en la silla a su lado y le sonrió dulcemente, “Tranquilo amor, solo soy yo. Ya estaba ansioso por que despiertes” dijo acariciando su mejilla con su pulgar.
Sam le quitó la cara y sacudió su cuerpo para tratar de soltar sus manos al menos, pero estaba muy bien atado, sus muecas esperaron a doler por la fricción.
Daniel se adelantó y tomó sus muñecas, “Deja de hacer eso amor, te vas a lastimar. Lo que menos quiero es que ese cuerpo tuyo se lastime” ante la mirada de furia de Sam, este lanzó un suspiro, “Te voy a liberar la boca, así podemos hablar civilizadamente ¿Esta bien?, no trates de gritar, estamos literalmente en el medio de la nada y nadie te va a escuchar amor” dijo soltando la mordaza.
Cuando Sm fue liberado, “No tenes ni idea de con quien te metiste, si tenes la suerte de que no me pueda liberar, mi hermano va a venir por mi” dijo sonriendo.
“Si tu hermano llega a encontrar, lo cual dudo, me puedo ocupara de él”
“¿Por qué estás haciendo esto?”
Daniel puso sus manos en ambos lados de la cara de Sam, “Porque apenas te vi sabia que eras perfecto para mi, los otros no lo fueron, pero vos sos mi otra mitad Sam, sos mi amor”
“¿Qué les hiciste a los otros?” Al menos ya sabía que este hombre tenía que ver con las desapariciones, sólo era un humano demente.
“No te pongas celoso, están fuera del camino, debería deshacerme de los cuerpos porque van a agarrar olor y no queremos que nadie que esté husmeando por acá nos encuentre ¿No amor?”
“No soy tu amor”
Daniel besó ferozmente a Sam, “Se que ahora estás confundido y seguro que algo enojado por cómo se dieron las cosas. A mí tampoco me gusto tomarte por la fuerza Sammy, pero no me diste otra opción. Se que con el tiempo vas a amarme tanto como yo lo hago”
Sam negó con la cabeza, “No me amas, no puedes amar a nadie. Sos un enfermo y un perverso”
Daniel está herido por las palabras de Sam, sabía que el hombre está enojado por cómo comenzó todo, pero no todas las historias de amor tienen un gran comienzo, “No me gustan esas palabras” dijo levantándose, tal vez Sam necesita dormir y calmar su ideas un poco más, “Vamos a hablar cuando se te pase esta rebeldía y sepa que te vas a saber portar” dijo inyectándole una aguja en el cuello.
…
Presente.
Los pensamientos de Sam se vieron interrumpidos cuando alguien tocó su puerta de la habitación. Sam se paró y sonrió levemente cuando vio que era Jack con un sándwich y un juego de naranja en sus manos.
“¿Qué es esto?” pregunto Sam.
Jack extendió sus manos, “Es para vos Sam, pensé que necesitas recuperar tus fuerzas” dijo entrando a la habitación y poniendo la comida sobre el escritorio.
Sam sonrió, “Gracias Jack, necesitaba comer algo. No tenías que hacerlo”
“Claro que sí, siempre velaste por mi bienestar, me cuidaste y estuviste para mi en los peores momentos. Es mi turno de cuidarte Sam, sé que estás sufriendo. Siento tu dolor, no sé qué te pasó en la cacería, pero estoy acá para ayudarte Sam. Todos estamos. No nos apartes y no te cierres por favor” imploro Jack, de verdad quería ayudar a su padre, porque Sam Winchester era su padre. Le enseñó que era bueno y que no tenía que terminar como Lucifer sólo porque era su hijo.
El corazón de Sam se calentó ante la declaración de Jack, su hijo… pero no podía decirle lo que pasó, no quiere eso en la mente de su hijo, “Gracias Jack, sé que puedo hablar con vos, pero en este caso… preferiría que no. No es que no confíe, pero no quiero que la cosas que viví estén en tu mente”
Jack asintió algo decepcionado, “Entiendo, que duermas bien Sam” dijo, antes de irse, abrazó fuertemente a su padre y se fue para su habitación, sabiendo que debería hablar con Dean o Cas sobre Sam.
…
Cas estaba fuera de la habitación de Sam, estaba sentado en una silla que puso en el pasillo. No quería decirle a Dean que iba a hacer esto, sentía que el mayor de los Winchester no se lo iba a tomar bien. Tampoco se lo menciona a Jack, no quería que Sam supiera que era vigilado por las noches, al parecer los humanos tenían esto del ‘espacio personal’.
De pronto Castiel escuchó sollozos dentro de la habitación de Sam, lentamente abrió la puerta y entró. Allí estaba Sam muy sudado y moviéndose por toda la cama.
Definitivamente fue una pesadilla.
Rápidamente Castiel se acercó y puso una mano sobre su frente, dejó que su gracia pasara y calmara a Sam. Sintió como el joven se calmaba y se relajaba. Castiel se quedó sentado al costado de la cama viendo al joven dormir en paz.
Era algo hermoso ver a Sam dormir y con esa cara tan inocente. Provocaba un sentimiento extraño en su interior, como si quisiera extender sus alas y rodar al joven con ellas para cuidarlo y no dejar que nada le pase.
Dean no le contó mucho lo que pasó en la cacería, estaba casi tentado en ver los recuerdos de Sam. Pero demasiadas personas tuvieron acceso a su mente sin permiso, Castiel no quería ser una de ellas. Esperaba que Sam se abriera a él y le contara sobre su penas.
Mientras tanto se conforma con darle noche de sueño sin pesadillas, mientras acaricia su cabello.
