Actions

Work Header

Hasta tenerte en manos

Summary:

Relatos de como la pareja de vampiros Vil y Neige pasan su día a día a la espera de su primer hijo.

Notes:

POR FAVOR, LÉANMEEEE, es importante

Voy a aclarar varias cosas puesto que no serán dichas en el fic como tal.

1. El embarazo se lleva a cabo porque Vil y Neige utilizan magia para adaptar interiormente el cuerpo de Neige y así poder lograr que se embarace, pero solo es temporal hasta que termine su embarazo y su cuerpo interiormente vuelve a ser como antes de que se aplicara la magia, además exteriormente durante el embarazo sigue teniendo órganos reproductores masculinos (y en todo el proceso para lograr embarazarse también, nunca cambian).

2. La magia para llevar a cabo el embarazo sólo funciona cuando ambos están en forma de murciélagos, así que Vil embarazó a Neige mientras ambos estaban en esa forma, cuando ambos vuelven a sus formas de vampiros esperan hasta que se presenten síntomas de embarazo en Neige e involuntariamente él vuelve a su forma de murciélago cuando se embaraza, y no puede volver a convertirse en su forma de vampiro hasta que no de a luz.

3. El tipo de murciélago de ambos son de murciélagos de fruta, con unas ligeras modificaciones en su apariencia pero siguen teniendo esa apariencia predominante.

4. El tiempo de embarazo de los murciélagos varía, pero en este caso, el tiempo de embarazo de Neige es de 6 meses.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Sonrisas debajo el árbol

Chapter Text

Vil dejó la canasta en el pasto, debajo de un frondoso árbol, estaba tan lleno de hojas que ningún rayo de sol penetraba hasta el suelo y por lo tanto era perfecto para la pareja de esposos.

Se sentó y acomodó elegantemente para abrir la canasta de paja, sacó primeramente a su esposo y acomodó el suéter de lana tejido que tenía. Lo miró enternecido a él primero, luego su mirada bajó hacia su panza, estaba grande y a un mes de volver a su forma normal, pues Neige ya daría a luz.

-¿Ha sido un buen viaje? -Preguntó Vil poniendo a Neige en el piso, cerca de él.

-Ha sido cómodo, pero ya quería verte, Vii-kun. -Respondió alegremente y luego también trató de acomodarse, era complicado cada vez más porque su panza estaba en aumento.

-Hace buen clima y te debía la salida, quiero que estés en casa lo más posible, no quiero que te pase nada. -Vil sacaba cada comida que había preparado anteriormente, la mayoría las hizo pensando en los gustos de Neige, pues quería que estuviera bien alimentado y a gusto.

Neige sonrió ampliamente ante la preocupación de su amado y se acercó un poco a Vil, quería abrazarlo y que él lo abrazara a él, pero en esa forma y contexto era complicado.

Una vez sacó todo del cesto, el rubio volvió a agarrar a su esposo con una mano y sobó con su pulgar la longitud de su hocico, Neige cerró sus ojitos para sentir mejor el toque y Vil sonrió levemente.

-Bien, ¿Qué desea comer mi esposo hoy? -Vil bajó un poco su mano para que Neige pudiera ver de la variedad que Vil había preparado para él, Neige volvió a abrir sus ojos y asintió.

Neige solo volteó la cabeza y pudo verlo, había una bandeja llena de diferentes tipos de queso y acompañantes, panes dulces y algunas bebidas, resaltaban entre ellas té y jugo de frutas.

-Queso Gouda. –Pronunció Neige con suavidad.

Vil buscó con la mirada el queso que Neige le había pedido y tomó un palillo amarillo de los pocos que había traído también y ensartó un pedazo de ese queso perfectamente cortado en forma cuadrada, apenas lo hizo lo llevó a la cara de Neige y Neige lo tomó con sus dos manitas y quitó el pedazo de queso del palillo, inmediatamente empezó a comerlo. Vil lo miró complacido por unos segundos y con ese mismo palillo tomó un pedazo de queso Kasseri y lo llevó a su propia boca, era delicioso a su gusto. Mientras saboreaba el queso miraba con cariño a su esposo, que también saboreaba lo mismo, los cabellos de Neige eran negro brillante, sus orejas largas que se movían levemente y sus alas perfectamente recogidas, Vil pensaba que era hermoso, el pelinegro en su forma habitual de vampiro era hermoso también, pero en esta forma de murciélago y estando en embarazo le parecía lo más tierno y con más razón tenía más ganas de protegerlo.

Vil probó más de la variedad de quesos hasta que Neige terminaba de comer su porción, cuando terminó de comer lamió un poco sus labios, antes de poder decir algo Vil lo miró y le preguntó amorosamente qué era lo siguiente que quería probar.

-¿Puedo comer fruta? ¡Me gustaría comer uvas, las que compraste ayer estaban muy buenas!

-Sí, todo lo que desees.

Vil utilizó el mismo palillo de antes para tomar una mitad de uva des semillada, lo llevó a la cara de Neige y lo tomó de igual forma con sus manos, las uvas eran grandes así que demoraba mucho para comerlo todo, su pequeño estómago se llenaba rápido, su esposo notó cómo su hocico se humedecía por el jugo de la uva y soltó una pequeña risa.

-Déjame limpiarte. –Dijo Vil para tomar una servilleta que había sacado de la canasta.

Neige terminó de comer la porción que le había sido dada y se dejó limpiar la boca, Vil le dio pequeños golpesitos en los labios para poder limpiarle y luego de que se aseguró de que estuviera todo seco dejó la servilleta a un lado.

-¿Quieres otra cosa, cariño?

-Sí, quiero descansar en tu pecho, ¿puedo? –Neige dijo casi rogando, quería sentir a Vil en sus brazos, ya había aplacado gran parte de su hambre y quería descansar un poco. Vil no podía negarle nada a su esposo y menos en ese estado, así que viendo que había comido ya un poco lo complació.

Lo agarró bien con ambas manos y se recostó un poco en el árbol que tenía detrás de él, luego se recostó a Neige cerca del cuello pero un poco más arriba del pecho, Neige extendió un poco su ala y se aferró a la ropa cubierta de Vil, hacía sol pero como era de día debían cubrirse bien. Neige cerró sus ojitos y sonrió grandemente, podía sentir cómo el pecho de Vil bajaba y subía, el peli negro era pequeño y no pesaba casi, solo había subido de peso un poco los últimos meses porque su hijo iba creciendo cada vez más y más.

-Gracias, Vii-kun. –Dijo suavemente mientras sentía su panza moverse.

Vil sonrió emocionado porque sentía también cómo su hijo aún en gestación se movía enérgicamente contra su piel, enternecido acarició la cabecita de Neige y cerró sus ojos también, disfrutando tanto del momento como de la brisa fresca.

Ambos estaban muy felices y emocionados de ver a su hijo por fin, ya querían cargarlo y abrazarlo, y Vil y Neige ya querían poder abrazarse y verse, porque Neige después del embarazo volvería a su forma de vampiro.

Faltaba poco para por fin tener a su hijo en manos.