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Penitencia

Summary:

"Toda la familia de Mari y Sunny tienen relación con crímenes y asesinatos. Un fatídico día, la vida de Kel y Hero también corren peligro, y Sunny, en su afán de salvarlos, por fin se mancha las manos de sangre.

El impulso de hacer daño parece correr en la sangre."

Este fic es medianamente fuerte, es un Serial Killer AU, y Sunny no es el único involucrado. Curiosamente Basil aquí no está tan involucrado, sólo cubre un poco las pistas pero acá no lo dejan actuar y aparte hay cositas que lo hacen pensar “wey qué pedo T~T” jajajsjsjsjs. Hay sangre y demás cosas feas, HAY MUCHAS TRIPAS Y SANGRE, ES NETA. Si les causa bronca POR FAVOR no lo lean, cuídense y prioricen su salud pls u.u

Notes:

Raza, qué tal, cómo están. Espero no se estén torturando a propósito nomás por la curiosidad 🤨.
Este será un fic corto, quizás, no sé, luego así digo y cuando me doy cuenta ya llevo 15 páginas. De hecho, esto era un oneshot, pero me di cuenta que ya llevaba doce páginas y todavía quería hacer otras cosas JAJAJAJA.

⚠️Aviso del cap⚠️. Descripciones gráficas de violencia y heridas y esas cosas. No va a ser una constante, o al menos creo que en el siguiente capítulo no va a aparecer nada de este grado, sí va a haber sangre pero es poquito jeje ^-^'

Me he dado cuenta que muestro mucho el impacto negativo como alguien vomitando, pero creo que es entendible debido al contexto ¯\_(ツ)_/¯. Por cierto, había visto algunos tiktoks y videos informativos y decían que el tag "Dead dove: do not eat" es para avisar de contenido fuerte, así que lo usaré en bastantes otros fics porque tiendo a escribir con muchos de mis issues nublándome la vista jeje TwT.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Pecado

Chapter Text

El sonido de golpes sordos y amortiguados pudieron escucharse en toda la casa, junto con sonidos de chapoteo y algún metal golpeando algo blando, haciendo eco en el baño, en los pasillos, en las escaleras, en el cuarto del piano...

Mari despertó repentinamente, confundida al no saber si lo que escuchó fue real o si fue parte de una pesadilla. Algo dentro de sí le gritaba que algo estaba terriblemente mal, pero eso no era nada nuevo. Por un lado, había notado la ausencia de Sunny a su lado, y eso le daba una gran ansiedad y miedo, pero por el otro no quería seguir involucrándose en la rutina familiar.

Mari salió de la cama, decidida a proteger a su hermanito. Intentó arreglarse el cabello con cierta molestia, parecía que tuvo un mal sueño mientras dormía y sólo terminó sintiéndose más cansada y necesitando arreglarse antes de que llegaran las visitas. Al salir del cuarto notó que la puerta del baño estaba abierta y la luz estaba apagada. Caminó lentamente hacia el lugar, intentando no hacer ruido y llevando en la mano la navaja que le regaló la abuela. Esperaba sangre en la otra habitación, eso era cierto, el olor era tan penetrante como siempre, lo que no esperaba era a Sunny de espaldas, empapado en rojo, mirando abstraído hacia el frente y sosteniendo un hacha mientras recuperaba la respiración.

Mari sintió cómo una horrible sensación de vacío invadió su estómago, y al identificar al cadáver se sintió aún peor. Aquel cuerpo era su padre, lo único que salvaba sus pellejos de pisar la cárcel, el ser del que planeó tanto su huida, y su ejecutor era ése pequeño niño por quien hizo tantos preparativos y sacrificios.

— ¿Sunny?

Su hermanito se paralizó por un momento, para entonces soltar el hacha y girar un poco para mirarla, y al hacer contacto visual con ella notó cómo sus ojos se llenaban de lágrimas.

— Mari... hic...

Ella no lo esperaba, pero en retrospectiva debería haberlo hecho. Sólo era cuestión de tiempo, sólo era cuestión de tiempo para que todo a su alrededor terminara afectando a Sunny, sólo era cuestión de tiempo para que su padre lograra que ambos se mancharan de sangre, y al parecer, a ella se le había acabado.


Sunny sabía que terminaría involucrado, tarde o temprano así sería y escapar era su única opción. Eso no evitó que intentara persuadir a su padre de dejar en paz a Kel y Hero. Kel siempre lo ayudaba a él y Basil a sentirse mejor consigo mismos, era quien los hacía reír y siempre era quien intentaba animarle cuando notaba que se sentía enfermo de todo lo que ocurría en su casa. Hero era como un hermano mayor y a su parecer no había mejor pareja para Mari, incluso si ambos terminaban como sólo amigos, quería seguir conviviendo con él, lo admiraba demasiado. Intentó platicar con él, siempre acercándose a su persona con los guantes de trabajo por si le pedía que lo ayudara, guantes que usaba desde el 2° grado de primaria cuando comenzó a vomitar al tocar los órganos frescos. La plática fue un desastre, su padre estaba decidido a hacer rodar la cabeza de Hero y de encargarse de que Kel no fuera capaz nunca de investigar la muerte de su hermano. Siempre descartaba cualquier protesta que tuvieran con una voz suave pero cargada de veneno.

— Ellos estorban, Sunny, además, me van a servir más y mejor sus cadáveres que ellos vivos.

— Pero papá-...

— En cuanto nos encarguemos de ellos, podríamos hacer como que también los buscamos, podríamos incluso aprovechar para ir por el niño de la florecita y su amiga, ¿no te gustaría ver los resultados de mi pequeño proyecto?

— ¿También ellos?...

— Son tus favoritos, ¿no? Debería ser algo especial, deberías esta vez darles el último golpe. Tendrías que haber comenzado hace un año a ser más activo en estos proyectos familiares, hijo.

Sunny sintió que el poco color que le quedaba en la cara lo abandonaba, un escalofrío recorriendo su espalda y amenazando con hacerlo temblar como un ratón asustado. Amenaza que se cumplió al ver en el espejo que su padre lo estaba mirando directamente, su sonrisa había desaparecido y en sus ojos veía una amenaza no dicha.

“P E Q U E Ñ O B A S T A R D O , N O S E T E O C U R R A A C O B A R D A R T E”

Sunny sintió que debía retroceder y alejarse lo más posible de ese hombre, pero se quedó clavado donde estaba, intentando no hacerlo enojar e intentó no apartar la mirada, a pesar de que sentía en su garganta el sabor de su almuerzo a medio digerir. Su padre apartó la mirada y siguió afilando los dientes de la sierra de mano.

—Te gustará mucho el resultado en cuanto veas el legado que me dejó tu abuelo. Y serán ustedes quienes le darán el toque final, incluida su madre.

— ...

Sunny estaba mudo, ése era el último día que tenía para convencer a su padre, dentro de un momento llegarían sus amigos, las pláticas anteriores no sirvieron de nada. Pero esta vez, Sunny sintió algo diferente al usual miedo e impotencia... Sunny no sabía que podía sentir tanta ira, en algún momento se habría enojado con algún compañero de escuela, pero no de esa forma. Nunca había sentido un mayor impulso por empuñar un arma, nunca había sentido tantas ganas de dañar a otra persona, jamás había querido tanto que otro ser vivo se dejara de mover, que dejara de respirar, de usarlo, de usarles a él y a su hermana...

Sunny vio por el reflejo del espejo el hacha apoyada en la pared contraria, y a su padre distraído. El chico fue por el arma, ciego de ira. Y por supuesto, aprovechó para decirle a su padre lo que llevaba años guardándose.

— Estoy harto... ¡Estoy harto de que nos quites todo lo que amamos!

Sunny alzó el hacha en lo alto, era más ligera de lo que pensaba, y comenzó a golpear con la filosa hoja el cuerpo de su padre. Un golpe certero en la espalda lo hizo gritar, un golpe en el brazo casi lo amputa, un golpe en el pecho logró que su voz se redujeran a quejidos cortados, varios golpes en el torso lograron que los sonidos que emitía ya no tuvieran voz, que sus tripas estuvieran expuestas, que el corazón se viera latiendo, que el diafragma se viera luchando por ayudar a los pulmones a respirar, un último golpe en el cuello lograron que el cuerpo dejara de luchar y se convirtiera en una masa roja con ligeros espasmos.

Sunny se quedó en ese último golpe, encorvado y recuperando el aliento, fue entonces que se enderezó, aún respirando fuerte, mirando su obra. Tenía un mar de sentimientos encontrados, podía recordarse a sí mismo riendo al ayudar a su padre con las herramientas cuando apenas iba en el jardín de infantes, podía recordar a Mari diciéndole con angustia que no le gustaba lo que su padre hacía, podía recordar cómo le horrorizó el trabajo de su padre en cuanto entendió lo que estaba ocurriendo.

Sunny comenzó a sentir un abandono hacia su mente, como si todo fuera irreal, como si nada hubiera ocurrido. Como si su padre siguiera preparando las bolsas y afilando cada diente de la sierra, uno por uno mientras silbaba alegremente para sí mismo. No sabía si prefería eso o si prefería ver todo el interior del hombre frente suyo.

— ¿Sunny?

La repentina sensación de volver a percibir todo a su alrededor fue prácticamente como un golpe en el pecho, impidiéndole moverse y respirar. Sunny soltó el hacha y giró un poco para ver a su hermana, quien estaba desarreglada después de despertar, mirándolo con unos ojos acusadores, el impacto de haberlo encontrado junto a su padre muerto y con el arma en la mano reflejado en su rostro junto con un gran miedo y decepción.

Sunny sintió una ola de culpa, quizás no supiera cómo se sentía respecto a la muerte de su padre, o de haber sido la causa de la misma, o de lo horrible que fue, pero sí tenía claro que el hacer que su hermana lo odiara o se enojara con él era lo último que quería en el mundo.

— Mari... hic...

Ella no lo esperaba, Sunny sabía que ella pensaba que él era completamente inocente, que no se daba cuenta de los gritos en el patio trasero más allá de la casa del árbol, o del rastro que a veces quedaba entre lo más profundo de los árboles, o que de verdad le creía cuando ella les advertía de los lobos y osos si se alejaban del parque; sólo intentaba calmarla, sólo intentaba hacer un esfuerzo para que no se estresara más por él, pero se estaba cansando, ambos sabían que estaba cansado de ayudarle a su padre a esconder los cuerpos, ambos sabían que incluso si no había visto a esa gente morir, ya lo habían acostumbrado a ver los cadáveres. Sólo era cuestión de tiempo, y al parecer, a ella se le había acabado. Se le habían acabado el tiempo y la paciencia. Sunny lo pudo ver en su mirada, cómo ella cambiaba de una manera que le hacía desconocerla.

— Sunny, ¿qué has hecho?

Mari sabía perfectamente lo que había hecho, y Sunny aún no podía enfrentarla por ello, así que sólo se agarró el brazo intentando conseguir algún consuelo. Mari no lo dejaría irse tan fácilmente

— Sunny, ¿¡qué fue lo que hiciste?!

Sunny se encogió y, al ver de nuevo la mirada de Mari, salió corriendo del baño intentando escapar a donde fuera, a su cuarto, al patio, al escondite, cualquier lugar que no fuera ahí pero ella lo detuvo cerca de las escaleras sosteniéndolo del brazo derecho. Sunny intentó zafarse con su otra mano, pero era inútil y dejó de intentarlo cuando vio que la estaba manchando en la piel y el vestido. Mari parecía no importarle en ese momento. Sunny siguió forcejeando intentando liberarse.

— ¡Sunny, él no tenía que morir, podíamos irnos y hacerlo confesar! ¡Tenemos pruebas!

— ¡¿Pero qué hay de Hero y Kel!? ¡Iba a matarlos si no hacía algo! ¡Y dijo que después iba a matar a Basil y Aubrey!

— ¡Eso no importaba, Sunny! ¡Yo también estoy harta pero lo que hiciste puede hacer que terminemos en la cárcel!

— Pero Kel y Hero-

— ¡Sunny, lo importante era ganar tiempo para irnos sin peligro!

— ¡¿Y qué hay de Aubrey-!?

— ¡Podíamos intentar dejar la casa antes de que él pudiera involucrarte en un asesinato!

— Iba a lastimar a Basil...

— ¡¿Y eso en qué nos ayuda!? ¡¡¡No nos sirve de nada preocuparnos por ellos!!!

Mari en seguida se detuvo notando que la mirada en su hermano cambiaba. Sunny la miró sorprendido por un momento, buscando algo que tuviera sentido en esa frase, en todo lo que dijo. El único sentido que encontró era demasiado nauseabundo para que pudiera comprenderlo, ¿a Mari no le importaba si sus amigos morían?

— Sunny... e-espera, no quise decir...

Sunny veía a su hermana y entonces logró notar cómo se parecía, aunque sea sutilmente, a su padre, y no le gustaba lo que veía. Intentó soltarse frenéticamente, y Mari intentaba no soltarlo, sabiendo que si salía afuera manchado de sangre todo el vecindario pensaría que él era el asesino que estaban buscando.

— Déjame ir...

— Espera, Sunny, no puedes salir así.

— No me importa, déjame ir...

Sunny intentaba irse pero Mari lo sostenía tan firmemente que sólo logró que se le saliera el guante y el otro que tenía puesto estaba resbaladizo por la sangre que lo cubría, sólo logrando manchar su brazo. Quería irse de ahí, alejarse de ella, en parte mató a su padre porque veía a su hermana agotada mentalmente, quería que ella pudiera alejarse de todo eso, salir con sus amigos de la escuela, tener una vida normal... ¿por qué estaba ella ahora diciéndole que no le importaba si morían otras personas?

— ¡Por favor, Mari, déjame ir!

— ¡Sunny, sólo escúchame, no qu-!

— ¡Ya escuché suficiente!

Mari intentó agarrar la otra mano de su hermanito, pero él la apartó intentando quedarse lo más lejos posible de ella, las manos de Mari estaban llenas de sangre, Sunny no podía evitar pensar que ella fue quien más conocía el trabajo de su padre y lo que hacía más allá de la casa del árbol...

Mari hizo otro intento de acercarse y calmar a su hermano, logrando esta vez agarrarlo de su hombro.

— ¡Sunny yo tampoco quiero que-!

— ¡No me toques!

En un ataque de pánico, Sunny usó su mano izquierda para alejar a Mari y que lo dejara de agarrar, no notando que las escaleras estaban detrás suyo. Mari sintió cómo perdía el equilibrio y caía hacia atrás, intentando agarrarse de cualquier cosa y quitándole a su hermano su otro guante en el proceso y alcanzando a ver cómo Sunny la miraba dándose cuenta de lo que ocurría y lo que le pasaría a ella, intentando por reflejo alcanzarla y fallando miserablemente. Mari no pudo evitar pensar para sí misma que era una cobarde, que no era diferente de su padre por dejar que todo llegara a ese punto, podría haber ido en cualquier momento con la policía para que catearan la casa, podría haber dado instrucciones claras y haber dicho lo que ocurriría si le avisaban que iban a llegar. Podría haber confesado de todo lo que hicieron como familia. Podría haber dicho cómo murió su madre y que ahora yacía en conserva esperando que también la embalsamaran de manera perfecta.

En fin... quizás Sunny podría escapar de todo. Pronto llegarían Kel y Hero y les encontrarían junto con las notas de Mari respecto a la tradición que les hizo tener su padre. Quizás ellos podrían ayudarlo, quizás él podría salvarse. Hacía ya un tiempo que era tarde para ella.

Sunny vio y escuchó cómo Mari rodaba y se golpeaba contra los escalones, y al ver que llegaba a la planta de abajo perdió la fuerza en sus piernas, cayendo de rodillas. Quizás no era momento para ponerse a llorar, a hundirse en la impotencia, Sunny miró hacia abajo, notando sus ropas y brazos llenos de sangre y sintió un fuerte impulso de vomitar, sin embargo se controló y miró de nuevo hacia Mari, no sabiendo si estaba herida o si sólo la manchó en el forcejeo. Cuando bajó las escaleras, Sunny notó con alivio que ella sólo tenía manchas de manos y si acaso algún moretón, pero en sí parecía más o menos ilesa. Se arrodilló a su lado y fue en ese momento que notó que algo se movía en el salón.

Basil se acercaba desde el sillón, mirando también a Mari sorprendido y horrorizado. Subió la mirada hacia Sunny, no encontrando las palabras indicadas para expresar cualquier cosa que sintiera. Y cuando las encontró no tenía ninguna forma de que no dolieran.

— Sunny ¿qué era eso? ¿Lo que dijo Mari era verdad?

Sunny no se atrevía a verlo a los ojos. Ni siquiera él estaba seguro. ¿En verdad ella hubiera sido capaz de dejarlos morir? Podía escuchar a Basil comenzando a hiperventilarse, intentando estar calmado, pero era inútil, pronto cayó de rodillas abrazándose a sí mismo en un intento de consolarse, sus sollozos eran demasiado para que Sunny se quedara sólo mirando, así que fue a su lado y sostuvo su cara entre sus manos intentando imitar a su hermana cuando tenía un ataque.

— Intenta imitar mi respiración, ¿ok?

Basil no quería ser consolado por él, no cuando recién escuchó que había matado a una persona, pero en ese momento necesitaba apoyarse en quien fuera con tal de recuperarse. Sunny daba respiraciones profundas, sosteniéndola por momentos mientras secaba de vez en cuando las lágrimas de su amigo. Llevó un rato, pero ambos chicos lograron calmarse. Sin embargo, ahora que Basil tenía la mente un poco más despejada, agarró suavemente las manos de Sunny para que lo dejara. Sunny lo miró asustado pensando que quizás Basil ya no querría saber nada de él ahora que sabía lo que hacía su familia. Pero era necesario conversar, no quería que los esfuerzos de Mari fueran en vano con Basil acusándolo con las autoridades, así que siguió un pequeño protocolo que le enseñó en caso de que lo descubrieran.

— ¿Qué tanto escuchaste?

Basil lo miró a los ojos y la expresión que tenía era demasiado dolorosa para Sunny, quien apartó la mirada. Basil tenía miedo, pero parecía que Sunny estaba desarmado lo que le dio cierta confianza para hablar.

— Desde que Mari gritó preguntándote que qué habías hecho.

Sunny hizo una mueca de dolor. Entonces escuchó prácticamente todo... Basil intentó levantarse, pero Sunny lo detuvo con una mano en el hombro, rogándole con la mirada que no se fuera. Las razones no eran claras para ninguno de los dos. Basil aceptó, sentándose junto a él, ambos abrazando sus piernas.

— Esto... Tú no harías algo como eso, ¿verdad? No serías capaz de matar a nadie ¿ciert-?

— Basil, ¿viste o no lo que pasó? Yo... no quería que pasara esto, sólo... quería que me dejara ir... sólo quería alejarme de todo...

Sunny parecía que quería llorar, apoyando la cabeza en las rodillas. Basil aún quería respuestas, no comprendía del todo lo que estaba ocurriendo y quería saber si al menos podía confiar en él.

— ¿Qué hiciste? ¿Por qué nos mencionaste a todos como si estuviéramos en peligro?

Ella dijo que él podía salvarse porque no estaba tan involucrado en todo ese desastre, por lo que decidió contarlo todo. Además, Sunny sabía que tendría que explicarle de todas formas, se lo debía, se metió en problemas y lo descubrieron, era justo que la persona que intentaba defender supiera sus razones. Levantó la cabeza, intentando agarrar un poco de valor para confesar, no por eso pudo evitar que le temblara la voz.

— Maté a papá... Él n-nos obligaba a-a-ayudarlo con unos experimentos suyos. Y-yo no sé lo que hacía, Mari se encargaba de hacer que no me involucrara demasiado pero igual tenía que ayudarles.

— ...¿Eh?... Sunny, ¿mataste a tu padre?...

— Papá planeaba matar hoy a Kel y Hero, quería aprovechar que sus padres no estarán en su casa hasta mañana en la noche y-... hic... y...

— ¿Y qué más, Sunny? Te escucho, no me voy a ir, pero quiero saber por qué nos mencionaste a Aubrey y a mí

Sunny sintió cómo le fallaba su voz, no siendo capaz de continuar, y se llevó las manos a la boca intentando calmar los sollozos y las náuseas. Basil no sabía del todo qué pensar, pero parecía que Sunny no podía hablar ahora. Miró a Mari con miedo, en seguida apartando la mirada, las manchas de manos no ayudaban, Sunny hizo un desastre intentando zafarse de su agarre.

— ¿Está viva?

Sunny se quedó quieto un momento, recordando consejos de su padre, tendría que seguirlos a la inversa, ¿no? Primero detuvo a Basil cuando éste intentó moverla, entonces puso dos dedos en su yugular para verificar el pulso. Un suspiro de alivio le indicó a Basil que aún podía salvarse.

— No la muevas, los golpes en la espalda pueden ser mortales.

— ¿Entonces qué hacemos?

Sunny sólo se quedó pensativo, aún estaba tenso, más aún cuando escucharon golpes en la puerta de entrada los cuáles lo hicieron sobresaltarse. Esos golpes seguro eran de Kel. Si no la podían mover, no la podrían esconder. Sunny pensó por un momento, y recordó a Mari diciéndole a su padre que Sunny aún no podía matar a nadie porque era “cosa de grandes”, quizás eso significaba que Hero sabría qué hacer ¿cierto?

— Basil, ¿y si le pedimos ayuda a Hero?

Basil lo miró con duda.

— Sunny, yo creo que Hero te delataría.

— Pero-

El sonido de más golpes se apoderaron de la casa, dándoles un sobresalto. Se estaban quedando sin tiempo.

— Sunny, deberíamos irnos.

— Pero Mari podría morir si la mueven, ¿cómo van a saber que cayó por las escaleras?

Ambos se quedaron callados, cuando Basil propuso algo.

— Puedes huir.

Sunny lo miró un momento, pensando en la posibilidad, pero sinceramente no quería abandonar a su hermana. Negó con la cabeza. Basil parecía estar determinado a que Sunny considerara su opción.

— Sunny, ella quiere que puedas estar libre y no ir a la cárcel, ¿verdad?

— Basil, no la voy a dejar.

— Sunny, yo les diré que me dijiste esto, les diré que saliste a vomitar y que no volviste. Yo intentaré llevarte ropa y comida después, pero tienes que correr. Si ellos lo entienden entonces también ayudarán.

A Sunny no le gustaba la idea de simplemente irse y huir, pero parecía no tener opción.

— Basil, antes de irme, no vayas al baño, y diles que revisen muy al fondo el patio trasero, incluso si ya no es parte de nuestra propiedad, y también las cosas de Mari, que revisen bien esta casa. Diles todo lo que te dije.

Basil asintió. Afortunadamente las cortinas de la calle estaban cerradas, Sunny supuso que era porque su padre estaba preparando todo, así que salió sin que nadie lo notara y se fue hacia los árboles, Basil esperó un momento para darle tiempo a Sunny de correr y abrió la puerta. Por las caras de Kel y Hero, Basil supo que intuyeron que algo andaba mal.

— Hero, necesito tu ayuda, Mari está herida y no sé dónde fue Sunny.


Sunny no supo cuánto tiempo corrió, pero se detuvo cuando llegó a una cabaña. Sunny sospechó que era el lugar donde su padre mataba y tenía sus proyectos. Sunny no se atrevió a entrar, en lugar de eso se desvió hacia la pared de un cerro a su izquierda, donde vio conjunto de pequeñas cuevas, quizás podría esconderse en una y taparla con una roca. Estaba oscureciendo, lo que dificultaba el caminar sin tropezarse, pero Sunny logró encontrar una cuevita que podría aprovechar, sin embargo, una araña parecía haber hecho su hogar en el lugar. Sunny, usualmente aterrado de cualquier arácnido, usó simplemente una vara para deshacerse de la telaraña y echar la arañita fuera en otra cueva más pequeña. Era curioso, pero sentía que no estaba realmente en su cuerpo, como si estuviera viendo una película, si hacía un pequeño esfuerzo podía ver colores diferentes a los que estaban en la realidad. Decidió que esta sensación de desapego le ayudaría, necesitaba que nada lo detuviera, y si el sentir que estaba soñando despierto ayudaba, entonces lo dejaría pasar. Conforme se asentaba esta idea, sus temblores desaparecían, sintió que el poco cielo que podía ver desde su escondite comenzaba a verse morado, con pequeños dibujitos que lo calmaban, el ensordecedor silencio parecía cada vez ser más distante mientras dentro de su cabeza sonaba una composición de piano calmada, perfecta para un paisaje rural como ese tranquilo bosque.

Omori se encargaría de vigilar si llegaban sus amigos mientras Sunny descansaba mentalmente.


Kel estaba nervioso sentado en el sofá, quería ver a Mari o buscar a Sunny, pero Hero parecía muy determinado en no dejarlo pasar más allá del salón. Hero estaba poniendo una manta encima de Mari mientras intentaba entender lo que le dijo Basil.

— Entonces, Mari y Sunny estaban discutiendo.

— N-no lo entendí del todo bien, pero creo que discutían porque el padre de Sunny y Mari les quería hacer daño a ustedes, Sunny no quería que ocurriera y... uhm...

Hero no sabía cómo tomar eso, ¡él todavía no era ningún adulto! Pero entendía que acudieran a él si necesitaban ayuda. De momento había que esperar después de haber llamado a emergencias. Pero había algo que no cuadraba.

— Pero, ¿eso qué tiene que ver con la discusión? ¿Ella no quería que lastimaran a su padre?

— ...Hero, creo que está muerto, vi a Sunny y tenía muchas manchas de sangre, los vi en la parte de arriba así que quizás estaba en un cuarto o en el baño, pero Mari dijo que “lo necesitaban porque si no irían a la cárcel”.

Hero se detuvo en seco, ¿en qué demonios estaba metida Mari? ¿Qué hizo su padre como para hacer que Sunny se enojara? ¿Qué demonios era eso de que “quería hacerles daño”?

— Vi que estaban discutiendo porque ella lo necesitaba vivo, pero Sunny me dijo que él planeaba hacerles algo hoy mismo, mientras los visitaban.

Hero se sentía muy enfermo al escuchar eso. Basil tenía lágrimas en las mejillas, pero tenía que seguir, Hero no lo dejaría ir hasta que le dijera todo y realmente no quería lidiar con la policía.

— Sunny empezó a intentar irse después de eso y Mari no lo dejaba...

Así que durante el forcejeo Mari cayó por las escaleras... Hero no sabía qué pensar, sólo veía dos opciones: o Sunny se había vuelto loco o toda la familia estaba involucrada en crímenes y asesinatos, y quizás él y su hermano eran los siguientes.

— Basil, por mucho cariño que le tenga a Sunny, ¿cómo puedo saber si lo que dices es verdad?

Basil entró en pánico, no sabiendo responder más que aseveraciones.

— No sé todo lo que pasó, llegué cuando ambos ya estaban discutiendo y tampoco tengo muchos detalles, me enteré hace poco Hero.

Hero también entendía que Basil no comprendiera del todo bien lo que pasaba, él también estaba teniendo problemas para procesarlo.

— ¿Dónde está Sunny?

— P-parecía estar m-muy enfermo, y-yo vi que salió rápido pero no vi por donde, quizás fue a vomitar.

— ¿Y por qué no usó...?

Hero pensó que había hecho algún progreso en resolver ese misterio, subió rápido las escaleras ignorando los gritos de Basil de que no entrara, ya había llamado a emergencias así que pronto irían por Mari, pero sospechó que Sunny simplemente se había escondido en el baño en un ataque de pánico y que Basil lo estaba encubriendo, era bastante inverosímil que Sunny hubiera matado a su propio padre, o que ése hombre fuera capaz de ser algún tipo de asesino serial o algo así. Una vez Hero entró al baño un fuerte olor y una terrible vista hicieron que sintiera como si lo hubieran golpeado en el estómago. Hero no pudo aguantar más de un segundo, en seguida cubriéndose la nariz y la boca mientras bajaba rápidamente las escaleras. Pasó con cuidado por encima de Mari y salió al patio mientras Kel detrás suyo preguntaba a dónde iba, apenas logrando llegar al árbol dónde vomitó todo lo que le quedaba de la comida. Kel se quedó petrificado y estaba dispuesto a volver adentro. Hero, en cuanto lo vio regresar, entró en pánico e intentó llamar su atención.

— ¡Espera, Kel! ¡Kel!

Kel se detuvo, y miró a Hero, preguntándole con la mirada el significado de todo lo que estaba pasando. Hero simplemente le hizo un gesto de que esperara, mientras recuperaba el aliento. Esa imagen lo atormentaría por varias noches, no podía exponer a Kel a que viera lo mismo. Una vez logró recomponerse, fue hacia su hermano pequeño, pero no supo cómo darle la noticia. Sintió una gran ola de pavor al comprender del todo la situación, la sensación de escalofríos llenó su espalda, estaba tan asustado que abrazó a Kel con todas sus fuerzas, si lo que decía Basil era verdad, entonces Sunny les acababa de salvar la vida. ¿Era el costo un pago justo? Mari aún se podía salvar, o quizás no. En ese momento el futuro era incierto.

— ¿Hero?

Kel nunca había visto a Hero de esa forma, ni siquiera cuando veía una araña. Kel también comenzó a temblar. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué clase de terror era tan indescriptible como para que su hermano saliera corriendo a vomitar y enseguida lo sostuviera como si pudiera perderlo?

Basil salió junto a Kel, pero se quedó atrás. Parecía que eso no era todo lo que sabía. Hero respiró hondo, intentando recuperar el valor, si Basil estaba diciendo la verdad o si Sunny se había vuelto loco, no importaba, protegería a Basil y Kel de lo que fuera. Ya sólo era cuestión de saber si Sunny necesitaba también que lo protegieran, o si necesitaba que protegieran a quienes estaban a su alrededor.