Work Text:
Las cosas se tornaron demasiado raras.
Sabían que jugar con los experimentos de Orochimaru, no era una buena idea, y claramente no lo fue.
Tenían un grave problema, estaban jugando con las pociones, sin ningún cuidado, cuando escucharon un regaño.
Sasuke los había encontrado, y los estaba regañando, como equipo Taka, obedecieron, pero no contaban con un accidente, cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde.
— ¿Qué me ven? — pregunto con un puchero Sasuke.
No sabían que era la poción, pero el azabache ya no era el mismo era más infantil, estamos hablando de infantil.
— ¿Sasuke? — pregunto la pelirroja con miedo.
— ¿Qué quieren?, ¿Por qué me miran así? — pregunto ladeando su cabeza.
— Ok, ok, no hay de que preocuparnos, todo va a estar bien — dijo para todos.
............
Buenos las cosas estaban de mal en peor, según ellos esto sería fácil, hasta que llegara Orochimaru de su viaje, pero tratar con Sasuke era una tortura, como es posible que el siempre serio Sasuke Uchiha, fuera tan pero tan irritante.
— Les dije que mi jugo lo quería frío y sin azúcar — regañaba el azabache.
— Ahhh, no puedo — grito Karin.
— ¿Quieres dejar de gritar y darme mi jugo? — seguía diciendo.
— Suficiente — explotó la chica.
Por eso estaban ahí, en la oficina del Hokage, tratando de que se quedarán con Sasuke y los liberarán del infierno de cuidarlo.
No solo era un Sasuke infantil, era mimado y totalmente insoportable.
— ¿Quieres dejarlo aquí? — preguntaba Tsunade.
— Por favor, por favor, ya no lo aguantamos — suplicaba.
— Estoy aburrido, ¿Ya nos vamos?, ¿Qué hacemos aquí?
— Cállate Sasuke, por favor — perdía la cabeza.
— Cállate tú, ¿Qué te pasa?, Hablándome así, ¿Quién te crees? — respondió fastidiado.
— Es imposible tratar con él, siempre está enojado, por favor.
— No sé qué podríamos hacer, tampoco es que nosotros podamos controlarlo — hablaba masajeando su sien, también se estaba hartando.
— Oba-chan, llegué — grito el rubio.
— ¡Naruto! — grito el azabache, yendo a abrazarlo, de forma infantil.
— ¿Sasuke?, ¿Sasuke? — pregunto totalmente sorprendido.
— ¿Qué pasa?, ¿No me extrañaste? — pregunto con un puchero triste.
— Claro que si — respondió y lo abrazo, pero aún estaba confundido —¿Qué está sucediendo Oba-chan?
— Está así por una poción, solo debemos cuidarlo hasta que el efecto pase — explico.
— Suerte es insoportable — añadió Karin.
— Tú eres insoportable — respondió el azabache sacando la lengua.
— ¿Insoportable?, Yo no creo — dijo el rubio — ¿Es eso cierto, Sasu? — pregunto de forma tierna.
— No, no lo es, ella se enoja sola — respondió haciéndose el inocente.
— Ya veo, que mal ejemplo Karin - vio a Karin regañándola — Si Sasuke es el niño más lindo y tierno del mundo, ¿Verdad? — decía cariñosamente.
— Chi — respondió con sus mejillas rosaditas.
— ¿Lo ven? — pregunto el rubio, y lo refugio en sus brazos — ¿Debo cuidarlo? — volvió a preguntar.
— No creo que sea tan sencillo.
— Yo lo haré, Oba-chan, con gusto estaré con Sasuke.
— ¿Estás seguro?, Será tu nueva misión, si quieres.
— No se preocupe, lo tendré todo bajo control.
— No es cosa fácil Naruto, te lo digo por experiencia — señaló la pelirroja.
— Yo quiero estar con mi Naru — hablo Sasuke, que se había mantenido en el pecho del rubio.
— Entonces vamos a la casa, ya es hora de la comida.
— Suerte, nada le gusta — dijo la pelirroja, tratando de que Naruto se diera cuenta que no se estaba metiendo en algo fácil.
— Pero si tengo tomates.
La carita del azabache se ilumino, como si nunca hubiera escuchado de ese delicioso manjar.
— Tomates, tomates, tomates — decía marchando, mientras se dirigía a la puerta.
— Su comida favorita son los tomates — agrego recalcando lo obvio.
Todos se quedaron en shock, pero estaban seguros que no les sería tan fácil.
Pronto llegaron al departamento de Naruto, entre risas porque el rubio casi se cae en el camino.
— Sasu, ¿Quieres tomates solos, o los cocino con algo?
— Normales está bien.
— Bien.
El rubio tomo la canasta de tomates, y se los dio en un plato.
— Sasu, ¿Cómo te sientes?
— ¿Por qué preguntas? — dijo ladeando su cabeza.
— Solo curiosidad, no te he visto en mucho tiempo — trataba de aligerar el ambiente.
— Lo siento, no quise dejarte solo, te extraño mucho — decía con un puchero.
— No te preocupes por eso, Sasu, yo también te extrañe, pero siempre estaré contigo.
— Lo sé — admitió seguro, Naruto solo atino a sonreír.
Pasaron la tarde agradable, Sasuke así realmente era mucho más fácil de controlar, aunque prefería la versión original.
La noche llegó, y con eso la hora de dormir, por suerte Sasuke no había cambiado de tamaño, y la ropa de él le quedaba bien, no era su estilo, pero solo la usaría para dormir.
— ¿Por qué no te acuestas? — pregunto tierno.
— Estoy buscando una sabana extra.
— ¿Para qué?
— Para taparme.
— ¿Por qué?
— Porque me dará frío.
— ¿Por qué?
— Porque hace frío.
— Pero, está es suficiente — dijo mientras abrazaba la cobija que tenía en la cama.
— Para ti — sonrió.
— Pero alcanza perfecto — volvió a opinar.
— Yo dormiré en el sillón — le aclaro.
— Oh... — señaló triste, pero se acostó dispuesto a dormir.
— Buenas noches — hablo el rubio y se marchó de la habitación, acomodándose en el sillón.
No pasó mucho tiempo, cuando sintió una penetrante mirada en él.
Abrió los ojos, y observó al azabache observándolo, suspiro y lo miro también.
— Sasu, ¿Qué ocurre?
— No puedo dormir — admitió.
— Entiendo... Vamos — señaló.
Naruto entendía perfectamente lo que el azabache quería decir, "Duerme conmigo", aunque le pareció raro, debía de recordar que Sasuke era un niño, por lo que tenía sentido.
Llegaron a la cama y se acostó junto a él, le dio la espalda, y trato de dormir.
Cosa que no logro al sentir como el Uchiha se movía, pataleaba, entre otras cosas.
Sonrió enternecido, se dio la vuelta y lo abrazo, mientras tarareaba una canción, para ayudarlo a dormir, funcionó y a los minutos ya lo tenía completamente en los brazos de Morfeo.
Después se durmió también, asegurándose de estar bien arropados, no quería que Sasuke se enfermara, le habían dicho que lidiar con un niño enfermo era muy difícil, y realmente no quería comprobarlo.
(........)
El siguiente día llegó, y con eso, llegaron algunos problemas.
— Sasu, vamos a comprar comida, ¿Quieres?
— ¿Vamos a una tienda?
— Pues sí.
— ¿Me comprarás algo?
— Si te portas bien, seguro que si — dijo y le acaricio su cabeza.
— Siii, vamos — dijo emocionado y tomaron rumbo hacia el centro de la aldea.
Las personas se los quedaban viendo debido a que un traidor como Sasuke, estaba merodeando por la aldea, solo que Naruto no le hizo caso y el Uchiha ni siquiera se dio cuenta.
Pronto llegaron a la tienda, Naruto se adentró y Sasuke se quedó esperando afuera, ya que se entretuvo viendo un peluche de tomate que vendían ahí.
— Sasuke-kun, eres tú — se acercó corriendo la pelirrosa.
— Aléjate rarita — le dijo y se movió un poco, como asqueado.
— ¿Sasuke-kun? — pregunto al ver lo raro de su acción.
— Oye Sakura, la Hokage nos necesita... ¿Ese es Sasuke? — llego Sai.
— Se supone — dudo la pelirrosa, mientras el azabache aún seguía admirando el peluche, pero no tenía dinero.
— Sasu, ¿Por qué te quedaste afuera? — salió el rubio, sin notar a las demás personas ahí.
— Naruto...
— Ah, hola, Sakura-chan - saludo a Haruno — Hola, Sai, ¿Cómo han estado? — pregunto mientras contaba el dinero.
— Naruto, ¿Ese es Sasuke?
— Si lo soy — respondió el azabache — ¿Por qué?, ¿Algún problema?
— Sasu, no seas grosero, ¿Qué tanto ves?
— Es que... hay algo diferente — trataba de explicar la pelirrosa.
— Quiero ese peluche, cómpramelo Naru, cómpramelo — empezaba a tratar de hacer un berrinche.
Los dos que estaban ahí, quedaron en shock con tal actitud.
— ¿Cual?, A ver, Señor me da ese peluche de tomate, por favor — pedía el rubio.
— Si ese — saltaba el Uchiha, ante la atenta mirada de todos los que pasaban.
— Toma — le entrego el tomatito rojo, y Sasuke sonreía feliz.
— ¿Qué es esto? — grito Sakura, espantando a ambos — Ese no es Sasuke, es un impostor — seguía gritando.
— Naru — el azabache se espantó y se puso detrás de Naruto abrazándolo.
— Calma Sasu — hablara el rubio — ¿Qué te pasa Sakura? — regaño Naruto.
— ¿Qué les pasa a ambos? — preguntaba confundida y enojada.
— Nada, espantas a Sasuke, deja de gritar.
— Ese no es Sasuke — grito.
— Te lo explico después — dijo perdiendo la paciencia — Sasu, vamos - volteo y el Uchiha temblaba y sus ojitos amenazaban con llorar — Sasu, no te preocupes, estaba confundida es todo, no llores — dijo y le beso su cabello, mientas caminaban a su departamento.
Sakura y Sai quedaron ahí como tarados sin moverse, lo que sea que estaba pasando, era demasiado raro.
Llegaron al departamento, pero Sasuke tenía lágrimas en sus ojos.
— Naru, ¿Hice algo malo? — preguntaba.
— Por supuesto que no, solo se confundieron, por favor deja de llorar.
— Yo... Está bien — dijo y abrazo a su tomatito.
— Está muy bonito tu peluche, ¿Te gusta mucho?
— Si, gracias.
Pasaron el día, con diferentes actividades, estar juntos era más fácil.
Ahora en la noche, se fueron a acostar juntos de una vez, aunque Sasuke acostó también a su tomate.
Durmieron cómodamente, solo fueron interrumpidos por una pesadilla del azabache, como siempre la matanza de su clan, que aún le dolía, tuvo que calmarlo, pues al ser un niño en su mente, no tuvo mucho problema en llorar y llorar.
— Itachi, ¿Por qué? — lloraba desconsoladamente.
— Ya, Sasu, no llores, cálmate, estoy aquí contigo.
— Naru... — sollozaba.
Después de un buen rato logro calmarlo, el azabache se durmió entre sus propias lágrimas.
Con un trapito húmedo, limpio su cara, analizando sus facciones, su Sasuke era tan lindo, y dormido se veía tan accesible, quería comérselo a besos, pero no podía, por lo que solo le dio uno en la frente.
Entonces pudo dormir, viendo como el sol ya salía, cansado solo se tiró para dormir un poco.
(.........)
Los días pasaron rápido, al igual que los chismes, todos sus amigos sabían que Sasuke vivía en su departamento.
Los comentarios solo empezaron a llover, entre si estaba bien, mal, lo correcto, un fastidio, y otras cosas.
Para Naruto cuidar a Sasuke era algo bastante sencillo, tenía sus lidiar con Sasuke, pero él tiene un don para eso, por lo que difícil no era.
Sasuke también comenzaba a agarrarle el gusto, ser cuidado por su Naruto, no tenía precio, le encantaba.
Justamente era el cumpleaños de Sasuke, por lo que Naruto lo celebraría en Ichiraku, porque era el mejor lugar que conoce, por lo que era la mejor idea.
Mientras Sasuke pensaba en lo maravilloso que era ser mimado por alguien, la se sensación de mandar, y que eso se cumpliera si o si, le fascinaba.
Solo que ahora estaba rodeado de gente que no le agradaba en lo absoluto.
Gente que quería quitarle a Naruto, pero él nunca lo permitiría.
— Feliz cumpleaños, Sasu — le dijo el rubio, y el azabache se sonrojo.
— Feliz cumpleaños — dijeron los demás, aún no conocían a esta versión de Sasuke.
— Gracias por venir, chicos, el cumpleaños de Sasuke, es muy importante — sonrió.
— Estamos sorprendidos de ver al Uchiha aquí — dijo un castaño de pelo perfecto.
— Es un honor que nos hayan invitado — dijo otro castaño.
— ¿Cómo va tu misión? — preguntaron.
— ¿Cuál misión?, Ttebayo.
— La de vigilar al Uchiha.
— No, no, no es una misión, y no lo vigilo lo cuido — dijo sonriente.
— Si, pero aguantarlo debe de ser complicado.
— ¿A qué se refieren? — aunque en azabache entendió a dónde querían llegar.
— Verás...
— Naru, quiero más tomates — hablo interrumpiendo.
— Seguro, tienes ahí.
— Pero quiero más tomates — sentenció.
— Un segundo — dijo y fue a pedir más.
Todos se le quedaron viendo al Uchiha, su interrupción fue muy sospechosa.
Pero el los ignoro olímpicamente, como si no supiera que tenían en mente.
Naruto volvió y le entrego los tomates, sonriéndole amorosamente, cosa que hizo que el azabache se sonrojara.
— Bien, que decían.
— Nada, nada, olvídalo — dijeron.
Pasaron en rato comiendo animadamente, mientras reían y la pasaban bien.
Hasta que se comenzó a ser tarde.
— Naruto, nos gustaría saber, qué opinas de ir a una misión, será corta, pero es difícil, queríamos saber si tú...
— Ay — se escuchó y toda la bebida del Uchiha se había regado, manchando la mesa y su ropa.
— Sasu, cuidado — los ignoro el rubio — Mira te manchaste — decía mientras con unas servilletas trataba de limpiar.
— Lo siento — contesto arrepentido.
— No fue tu culpa, los accidentes pasan — lo tranquilizó, mientras todos estaban confundidos y sorprendidos, por la segunda coincidencia.
Paso un rato más, hasta que era hora de irse, todos se despidieron, listos para tomar su propio camino.
— Naruto-Kun, ¿Podrías acompañarme a casa? — pregunto, ganándose la atención de todos.
— Creo que sí, Hinata — le respondió.
— Naru, tengo mucho sueño — se tallo sus ojitos cansado.
— Oh, lo siento, Hinata, pero ya pasó la hora de dormir de Sasuke — argumento y se fue de la mano con el Uchiha.
Ella quedó congelada, ahí parada, como estatua, mientras los demás vieron la escena en vivo, estaban en shock.
(.........)
Los días siguieron pasando, los días eran agradables, aunque esté precisamente era diferente.
Ese día Sasuke se había despertado muy triste, lo noto desde la mañana, con su carita cabizbaja, y sus ojitos vacíos.
No sabía que es lo que lo tenía así, y era lo que deseas averiguar, aunque tampoco quería forzarlo tampoco.
— Sasu, dime, ¿Qué tienes? — pregunto ahora que no quería ni probar sus tomates.
— No lo sé, solo me siento solo y triste.
— No, bonito, no digas eso.
— Es tonto, cierto.
— No, por supuesto que no, si te sientes así es por algo, pero no quiero que te preocupes, yo estoy contigo, y siempre lo estaré.
Sasuke, solo sonrió, creyendo en sus palabras, necesitaba el calor de alguien.
— ¿Puedes abrazarme? — pregunto en un susurro, que fue completamente escuchado.
— Sasu... Ven aquí — y lo acogió en sus brazos, lo abrazo con fuerza, mientras lo acariciaba con ternura.
— Naru, me prometes, que nunca me abandonaras.
— Te lo prometo, siempre estaré contigo, ya no pienses en eso, no te aflijas tanto, no tenía idea que te sentías, perdóname, por no haberme dado cuenta.
— Te amo, Naruto.
EI rubio se sorprendió, pero sonrió feliz — Yo también, Sasu — dijo y se quedaron abrazados — Oh, yo tengo un regalo para ti.
— ¿Qué es? — lo miró ansioso.
— No sabía si te gustaría... Pero coci tu tomatito a este peluche de zorrito, ¿Te gusta? — pregunto nervioso.
Los ojitos del azabache se iluminaron — Me encanta — sonrió.
Y ambos se quedaron abrazados toda la noche, sin duda, ese cariño siempre lo han tenido.
(........)
Hoy era un día diferente, debido a la insistencia de la Hokage, el rubio debía encargarse personalmente de una misión, en la cual se separaría de su azabache.
— Naru, llévame contigo — rogaba.
— Volveré lo más rápido que pueda, Sasu — le dijo con cariño.
— Apúrate — le dijo un chico del montón, el cual tenía la tarea de cuidar al Uchiha.
— Pórtate bien, Sasu — termino por decir y se fue, Sasuke apretó su zorrito de peluche, que ahora llevaba a todos lado, y no lo dejaba ni un segundo.
— Espero que ustedes no sean una molestia — aclaró Sasuke, volviendo a su personalidad agria.
Todos se sorprendieron, creían que el azabache era un dulce niño, parece que se equivocaron.
— Podemos ir a jugar o a....
— Tsk, ¿Cuántos años creen que tengo? — les dijo molesto — Voy a entrenar — caminaba con los brazos cruzados, estaba enojado y lo haría notar.
— Vamos — dijeron los demás y lo siguieron.
Pronto todos se habían hartado del famoso Sasuke Uchiha, era un niño malcriado, sin educación, y sin una pizca de amabilidad o algún rastro de su corazón.
— ¡¿Dónde está mi zorro?! — grito enfadado.
En el entrenamiento alguien perdió de vista el peluche, y no lo han vuelto a ver.
Sasuke estaba furioso porque no lo habían encontrado y era suyo, no lo iba a perder gracias a los incompetentes que lo estaban buscando.
— Solo compra otro — dijo Kiba como solución al problema.
— Voy a matar a tu perro, porque después puedes solo comprar otro — agrego sarcástico y moviendo sus manos en forma de "Piensa".
— Eres un grosero — le respondió.
— Y tu un inútil — seguía peleando.
— Bueno ya — hablo el pelipiña — No está, solo olvídalo, no podemos hacer nada.
— Lárguense — les gritó a todos.
El rubio llegaría pronto, ya se habían hartado de aguantarlo así que simplemente se fueron, de hecho, les están haciendo un favor.
El azabache solo se sentó en el suelo, agarro sus rodillas y bajo la cabeza.
No quería mostrar sus sentimientos, y que pensaran que él era frágil, no lo era, solo necesitaba compañía, claro no de ellos, pero sí de alguien en especial.
Ahora como le diría a su rubio que perdió su juguete, el que le regaló, el que con tanto amor recibió.
Qué tal si se enojaba, no, no podía ser su rubio nunca de enojaría con él, ¿O sí?
¿Lo abandonaría?, ¿Por una cosa así?, Nunca, sin embargo, no pudo evitar que unas lágrimas cayeran de sus ojos, por más que las retuvo solo era un niño.
Naruto llegó de su misión, no fue muy difícil, pero sin duda extraño a Sasuke, siempre supo que sus sentimientos hacia el eran más que amistad, y tenerlo con el de una manera más tierna, solo fomentaba el sentimiento que ya tenía.
Cuando estuviera listo se lo diría, temiendo al rechazo si se apresurara, y en caso de que aun así lo hiciera, al menos tendría la oportunidad de conquistarlo, o al menos no se quedaría con las ganas de declararse.
Llegó en silencio al departamento, ya pasaba la de hora de dormir de Sasuke, aunque sabe que no lo podría hacer si él no está a su lado, eso lo había sentir especial, importante, como si fuera una póliza fundamental en la vida del azabache.
Vaya fue su sorpresa, pues lo encontró hecho bolita en un rincón, no parecía llorar, pero si parecía estar a punto de hacerlo, o en su defecto ya había terminado con sus lágrimas.
— Sasu, ¿Te encuentres mal?, Dime...
— ¡! — el azabache se alarmó al escuchar su voz, por un momento se calmó y estaba feliz de que regresará, por otro, estaba triste y temeroso por lo que llegará a pasar.
— ¿Sasu? — el rubio se acercó al no escuchar alguna respuesta.
Pero el azabache fue más rápido y huyo a la recamara, la cual no estaba nada lejos.
— Perdón, por favor, no, perdón — decía sin mucho sentido.
— ¿Qué ocurre?, Puedes contármelo, sabes que siempre estaré aquí para ti.
— Perdí mi peluche — dijo comenzando a llorar.
— No te preocupes, de hecho, yo...
— No, tú me lo regalaste, era especial, me lo disté especialmente a mí, y yo lo perdí, lo siento.
Naruto sonrió por aquellas palabras, estaba feliz de que lo consideraba tan especial.
— Ni me dejaste terminar, no te preocupes, ya no está perdido, aquí lo tengo — señaló.
El azabache de inmediato volteo hacia el rubio, y efectivamente su peluche de zorrito con un tomate, estaba ahí, intacto.
— ¿Cómo? — preguntaba curioso, pero estaba verdaderamente contento de tenerlo de nuevo.
— Digamos que lo encontré por ahí, ¿No sabía que era tan especial para ti?.
Sasuke se sonrojo, está era la prueba que tenía, para pensar en que es importante para el Uzumaki.
— Tú me lo diste, eso lo hace especial.
— Es muy lindo, sabía que te encantaría — dijo y le acaricio su carita.
El Uchiha sabía que estos tratos eran por el hecho de ser un niño, en parte le dolía saber que cuando eso terminé, lo trataría como su amigo, y era algo que no quería.
¿Cómo viviría cuando volviera a hacer un joven como antes?
Tendría que vivir, tenía que conformarse con ser su amigo y nada más que eso, por eso lo disfrutaría hasta del último momento.
— Tengo sueño — dijo bostezando, en parte era verdad.
— Yo también — señaló el rubio, solo me bañaré y voy contigo.
El azabache asintió y se acostó en la cama, él ya se había bañado desde antes.
Naruto por su parte se bañó rápido, comió su ramen y se fue a la cama, creyendo que ya encontraría al Uchiha durmiendo.
Cuál fue su sorpresa, cuando lo vio sentado cabeceando, esperando a que el rubio se apareciera.
Fue hacia el rápido, para poder dormir correctamente.
— Sasu, ya deberías estar durmiendo, ttebayo.
— Quería dormir contigo — dijo soñoliento.
El rubio solo sonrió y lo abrazo, para poder dormir.
Estar con él azabache siempre aceleraba su corazón, tener ese tipo de intimidad le encantaba, lo amaba mucho.
Aunque las cosas no se quedarían así por mucho tiempo, y es que Sasuke tenía que regresar en si pronto, no podía cambiar eso.
..........
Una semana más, es el tiempo que pasó, solo ese tiempo bastó para que todos se hartaran del comportamiento del menor, o bueno del que era menor por dentro.
Desde discusiones ridículas, hasta pelar serías por su insoportable personalidad.
Sasuke es una persona fría, sin muchos sentimientos, pero que normalmente se comporta, es serio y no es grosero, o por lo menos no lo era.
Ahora se comportaba de manera más grosera, diciendo y haciendo lo quisiera, a espaldas del Uzumaki, o de una manera en que no le fuera llamada la atención y ya estaban hartos de eso.
— ¡Sasuke! — grito uno.
— ¿Qué? — le respondió enojado.
— ¿Por qué destruiste el negocio de máscaras del señor? — lo regañaron.
— Y todavía preguntas — se defendió el sabiendo las razones de ello.
— Es suficiente Sasuke, no puedes seguir con esto.
— Soy un niño pequeño — le hizo un puchero adorable, y partió hacia su casa.
— Tsk
Cuando llegó a su ahora casa, un rubio lo esperaba, ya sabiendo lo que ocurrió, se lo habían reportado.
— Sasuke...
— ¿Sí? — le respondió de manera tierna.
— Me enteré lo que hiciste — el rostro del azabache cambio a una de miedo — Te he dicho miles de veces, no debes de hacer esas cosas.
— Pero el...
— Yo sé lo que pasó, pero esa no es la manera, no deberías de meterte en ese tipo de problemas, ¿De acuerdo?
— Si
— Bien, comamos tomates, ¿Quieres? — el azabache asintió feliz, dispuesto a comer.
Era una de las primeras veces que se sentía como en casa, podía llegar y alguien lo recibía, lo querían y lo amaban, eso le encantaba, pero sabía que no le duraría.
No quería admitirlo, pero eso lo tenía asustado, volver a su venganza, en dónde solo encontraba dolor y soledad, no quería, no lo aceptaría, no ahora que por fin se encontraba feliz.
Y es cuando las voces de su cabeza lo atacaban, diciéndole que todo acabaría, en eso tenía razón, y de hecho no faltaba nada para eso.
A la mañana siguiente, su suerte se decidió, tenía que enfrentar el problema.
Caminaba por las calles de Konoha, compraría tomates para la comida, y tal vez otras cosas, solo que eso no sería posible.
— Ahí está — grito uno del montón.
— ¿Qué quieren? — respondió agrio el Uchiha.
— Ya estamos cansados de tenerte en esta aldea, si no te comportas como debes.
— ¿Y qué harán al respecto? — soltó enojado.
— No podemos continuar con esto, por lo que traemos ayuda — en ese momento el equipo Taka llego medio desorientados, además de que venían con Orochimaru.
— ¿Esto para qué es? — hablo con claro miedo en su voz.
— ¿Qué está pasando aquí? — grito el rubio, cuando se enteró de todo el alboroto, no sabía que pasaba, pero si Sasuke estaba envuelto, el estaría presente y lo defendería.
— Fuimos por Orochimaru, para que regrese a Sasuke de una vez por todas.
— ¿De qué hablan? — pregunto confundido el Uzumaki.
— ¿Me van a lastimar? — Sasuke se veía asustado.
— No puedo hacer nada — menciono Orochimaru — Los efectos de la poción, solo duraban dos semanas, por lo que hace mucho que acabo — confeso desinteresado, mientras se retiraba.
— ¿Qué? — fue el pensamiento de todos alrededor.
Sasuke se mantenía asustado, tratando de ocultarse de la vista de todos.
— Pero...
— Eso solo quiere decir una cosa...
— Eso significa....
— Eso quiere decir que Sasuke ha estado fingiendo, que el gran y poderoso Sasuke actúa como niño porque quiere.
— No puede ser...
— Pero Sasuke no haría algo así...
— Que ridículo actuar como un niño solo para planear algo, de seguro tiene algo entre manos.
— Tal vez solo quería amor, el pobre Sasuke Uchiha quería que lo tratarán bonito — se escuchaban las burlas y murmullos de las demás personas.
— No... Eso no es cierto — el azabache se sentía acorralado entre tantas personas, temblaba al verse descubierto.
— No digan esas cosas de Sasuke, ttebayo — salió a decir el rubio.
— No oíste Naruto, es un mentiroso, solo ha estado fingiendo, es ridículo.
— No es ningún ridículo, yo accidentalmente derrame más poción sobre Sasuke, cuando trataba de buscar la cura, por lo que el efecto no ha pasado, déjense de palabrería y mejor cállense, que no tienen algo mejor que hacer.
— Pero... Entonces no está fingiendo, pero ya estamos hartos.
— Y yo de ustedes, solo déjenos en paz, que pronto Sasuke regresará a la normalidad, a ver si se atreven a enfrentarlo, cobardes.
— Naruto, solo tratamos de ayudar.
— ¿Ayudar?, ¿A quién?, Porque a mí no me están ayudando en nada.
— Bueno si la poción aún está sobre Sasuke, puedo... — intervino Orochimaru que se quedó al chisme.
— Lárguese — contesto el rubio ya enojado.
Tomo a Sasuke y se fue del lugar, dejando a todos con las palabras en la boca.
Claro que cuando decimos que tomo a Sasuke, realmente lo cargo y lo llevo a su departamento, tenían una charla pendiente.
Cuando llegaron Naruto lo bajo, sentándose en la cama, Sasuke se mantenía con la cabeza baja, no queriendo enfrentar la situación, mientras el rubio a diferencia de lo que el azabache pensaba, lo estaba esperando pacientemente.
— Yo... — en ese momento el rubio se lanzó a abrazarlo, Sasuke quedó sorprendido, y sin que se diera cuenta las lágrimas empezaron a correr por sus ojos — Lo siento...
— Sasu, lindo, no tienes por qué disculparte — le aclaro cuando se separaron, mientras le trataba de limpiar sus lágrimas.
— Tu... ¿Lo sabías?, ¿Por qué me protegiste?
— Digamos que conozco muy bien a mi Sasuke — le sonrió — Además tengo una leve idea de porque lo hiciste.
— Soy ridículo ¿Cierto?
— No por supuesto que no, que te digo, simplemente tomaste la oportunidad.
— Fingí que era un niño, ¿Eso no es completamente ridículo?
— No, no lo es, Sasuke.
— Ya no quiero seguir en mi venganza, Naruto... Solo me lastima... pero no puedo dejarlo, tengo que vengar a mi clan, tengo que destruir está maldita aldea... — decía mientras trataba de controlar su llanto.
— Si no quieres, no lo hagas, si tienes que vengarte, hazlo, pero siempre elige el camino en el que estés bien.
— Lo haces ver fácil.
— Trato que lo veas fácil, pero claro que no lo es, no te puedo decir que dejes tu venganza y vengas a la aldea, porque, aunque es lo que quiero, no te puedo obligar, y tampoco puede elegir una vida para ti, claro que tampoco quiero que sigas lastimándote una y otra vez, sin embargo, es tu decisión.
— Solo quiero estar tranquilo, estar en esta aldea, como un niño, fue un descanso, pero vuelve a recaer el peso de mi venganza en mí.
— No estás solo Sasuke, me tienes a mí, yo te apoyaré en lo que elijas.
— ¿Y si trato de destruir la aldea?
— No lo lograras — admitió — De eso me encargo yo.
— Hn, sería divertido pelear contigo a muerte.
— Si muy divertido, el hacerme daño te hace feliz, ¿Cierto?
— Un poco, sí, porque por algo somos amigos, gracias — sonrió triste por sus propias palabras.
— ¿Cuál gracias?, Bésame.
— ¿Qué?... — intento preguntar antes que sus labios fueran apresados por los del rubio, dando un beso demandante que el azabache no estaba dispuesto a rechazar.
No duró mucho, pero para ambos que deseaban sus labios, fue algo perfecto.
— ¿Pero ¿qué?... — agrego Sasuke.
— Te amo demasiado Sasuke, por favor ya no te hagas daño y elige tu camino ninja.
— Que frase tan ridícula — trato de ocultar su sonrojo.
— Hablo en serio.
— Lo sé, lo sé.
— Está bien, tienes tiempo para elegir — hablo frotando sus narices de manera tierna, Sasuke sonrió.
— Gracias — volvió a sonreír, está vez sentía que podía hacerlo, que no estaba solo, que su decisión sería aceptada o por lo menos escuchada, por primera vez se sentía feliz y motivado, siendo el mismo y no de manera infantil.
— Te amo — confeso Naruto.
— Y yo a ti, usuratonkachi — sin duda ya no de manera infantil, pero un poco no hace daño, ¿Cierto?
