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Ekko se despierta ahogándose en sufrimiento, luchando por tomar un poco de aire mientras siente algo presionar su caja torácica, lo que hace difícil el respirar con normalidad.
Solo hay dolor; este lo empuja a la inconsciencia y cuando está a punto de ceder, el mismo dolor lo obliga a permanecer despierto en un juego tortuoso del que no puede escapar. Él trata de moverse y es cuando nota que está atado a algo, pero el mantener sus ojos abiertos para encontrar la razón de todo, es una tarea casi imposible.
Su mente se pierde por un momento en el que él solo quiere dormir, pero vuelve en sí cuando escucha algo crujir a su alrededor y se debe obligar a enfocarse para saber qué está pasando. Finalmente sus ojos se abren, pero no puede distinguir demasiado a su alrededor, todo está oscuro y no encuentra una forma a la imagen frente a él. No puede recordar que es lo que hizo para sufrir como lo está haciendo y cuando nota que no puede moverse, se esfuerza en hacer trabajar su cabeza.
Visitaba a su familia en la ciudad vecina, regresaba del viaje mientras se quejaba de volver al trabajo después de sus alegres vacaciones, haciendo coincidir en su disgusto a su compañera antes de que ella lo dejara hablando solo al quedarse dormida. Jinx estaba dormida cuando esa luz blanca le bloqueó el camino en una curva cerrada.
Su corazón se acelera ante el pensamiento y no tarda en identificar su alrededor. Está en su auto, o lo que queda de él; el parabrisas está arruinado, lo que hay frente a él es un montón de arboles que se alzan sobre su cabeza y el bulto blanco debe ser la bolsa de aire.
Trata de enderezar su postura, ya que es la principal razón por la que no puede tomar aire, pero se rinde al primer esfuerzo a favor de tranquilizarse. No le interesa respirar, solo debe asegurarse que sea el único en esa situación, que su cabeza esté jugando con él, haciéndolo imaginar que ella se encontraba ahí cuando no es así.
Ignorando las protestas de su cuello ante el movimiento forzado, se obliga a mirar el asiento del copiloto, deseando que de alguna manera se encuentre solo.
Pero no, ella está ahí, a su lado como siempre ha sido.
Su cuerpo se lamenta cuando toma aire en un jadeo ante la imagen, deja de lado todo sentido que no se concentre en ella mientras trata de convencerse que nada es real, pero cada vez que parpadea, en un intento de cambiar la realidad, todo se ve más claro.
No puede ver el rostro de Jinx porque su cabeza cae hacia el frente, el cinturón de seguridad la mantiene fija en el asiento, pero eso no parece haber hecho mucho en su situación ya que la sangre le escurre de la cabeza y en la ventana de la puerta hay una parte estrellada del vidrio formando una enfermiza telaraña tenida de rojo, tampoco hay rastros de una bolsa de aire que haya detenido aunque sea un poco el impacto.
"¿Jinx...?" la trata de llamar forzando su voz a salir de su garganta seca, pero no responde y cuando el extiende su brazo hacia ella con la poca fuerza que le queda, todo vuelve a sumergirse en la oscuridad.
Regresa a la realidad de golpe, pero ya no tiene el mismo escenario frente a sus ojos. Todo su cuerpo grita en dolor y a pesar de eso, no puede mover un solo musculo. Hay manos sobre él que solo empeoran su sufrimiento y siente como lo obligan a abrir uno de sus ojos para cegarlo con una luz brillante. El resplandor desaparece evidenciando una persona con mascarilla y guantes muy cerca de su rostro antes de alejarse sin soltar su parpado. La persona se multiplica para moverse con prisa a su alrededor, o tal vez son muchas personas iguales que están sobre él. No es difícil descifrar que está en un hospital y la urgencia de saber como está su novia no parece ser motivación suficiente para que su voz funcione, aún cuando él se trata de obligar a hablar para preguntar por ella.
La persona que le ayudaba a ver, se aleja de él cuando un sonido molesto comienza a sonar con insistencia y su visión vuelve a oscurecerse mientras escucha a una mujer dando ordenes que él no comprende. Un segundo después, todo es silencio.
Para la tercera vez que despierta, ya no hay dolor. En cambio, se siente extremadamente ligero y el temor que sintió antes ya no lo molesta. Todo es brillante a su alrededor, pero no de la forma molesta como fue el hospital, es una luz agradable que lo hacen sentir en paz y querer permanecer justo donde está para siempre. Permanece en el suelo con los brazos y piernas extendidos por unos momentos más, antes de darse cuenta que no está solo.
Un hombre lo mira a unos cuantos pasos de distancia y aunque jamás lo había visto antes, su presencia le tranquiliza y da seguridad cuando sonríe hacia él.
"Hey, ¿todo bien ahí?" pregunta con una sonrisa divertida que le hacen pensar que está haciendo una cara rara, pero no puede importarle por mucho tiempo antes de que se siente en el suelo con la espalda recta, haciendo crujir sus huesos con alivio.
"¿Dónde estoy?" pregunta confundido, sintiendo que acaba da salir de una largo sueño del que no descansó ni un segundo.
El hombre hace una mueca hacia él antes de rascarse la nuca con incomodidad. "Uh ¿... se puede decir que en un lugar seguro?" intenta de una.
Ante lo forzado de la respuesta, Ekko se habría alertado demasiado en otra situación y aunque no puede saber porqué, simplemente no lo hace, pero eso no resuelve su duda.
"¿Y cuál es este lugar seguro?" pregunta en cambio dejando de mirarlo para prestar atención a su alrededor y sonríe a la imagen. El lugar parece ser el paraíso.
"Estás en el cielo" responde el hombre y la sonrisa de Ekko no titubea por su respuesta.
"Sí, puedo verlo. Pero, ¿cómo se llama este lugar?" pregunta de nuevo antes de dirigir su mirada hacia arriba. Él hombre parece algo incomodo con sus palabras.
"...El cielo" repite. La seriedad en su rostro hace que la sonrisa relajada de Ekko caiga de inmediato.
"...¿Eh?" suelta confundido y la sonrisa nerviosamente forzada del hombre ya no lo ayudan.
"Sí, ya sabes. El lugar donde van las personas que... fueron buenas...personas" concluye antes de darle un golpe amistoso en el hombro "Te felicito por eso, ¿quieres un helado?" pregunta comenzando a caminar, dejando a Ekko con la mente en blanco y la mirada en la punta de sus botas que siguen extendidas frente a él. El hombre regresa en sus pasos cuando él no se ha movido, murmurando para sí: "Después de tantos adolescentes generación Z felices de haber llegado aquí, había comenzado a acostumbrarme a lo fácil" admite en un susurro que el chico apenas escucha y se pone en cuclillas para quedar a su nivel en el suelo. "Vamos Little man, dispara tus preguntas" le invita en un tono de camaradería que de alguna manera le va mucho mejor a su fachada levemente ruda.
"¿...Esto es el cielo como, para muertos?" pregunta directamente, obteniendo un asentimiento en respuesta. Él asiente también cuando trata de forzar la información en su cabeza antes de continuar "¿y tú eres... dios?" adivina confundido ante la extraña situación, porque el hombre frente a él no se parece a la famosa representación que el está acostumbrado a ver. Él no contesta de inmediato, haciendo una mueca indecisa antes de finalmente decidirse a hablar.
"...Prefiero que me llamen Vander" le contesta haciendo, de alguna manera, una afirmación a su pregunta. Ekko asiente con cuidado de nuevo.
"Entiendo... Vander" dice recibiendo una sonrisa más amena de su parte. "Entonces perdí la vida..." dice dejando al aire la situación, invitándole a que él se lo explique.
"Sí, en un accidente automovilístico, pero no te preocupes, ya todo está bien y puedes descansar ahora" le tranquiliza con unas palmadas en la espalda que en realidad lo hacen relajarse antes de que Vander se ponga de pie nuevamente. "Vamos, déjame darte un recorrido por aquí" le invita mientras Ekko aún trata de procesar que en realidad las cosas están sucediendo después de su accidente.
El accidente en el que iba con Jinx.
Se sobresalta ante el pensamiento y mira a su alrededor, donde no puede encontrar a nadie más junto a ellos, dándole una sensación de alivio y soledad. Su corazón sigue acelerado cuando se pone de pie en un salto, el hombre se gira a verlo ante el arrebato y él no pierde más tiempo en preguntar.
"Espera, dijiste que morí en un accidente, pero recuerdo que Jinx estaba conmigo, yo la vi cuando estábamos en el auto ¿ella se salvó?" La esperanza iguala el temor en su voz, no puede evitar el sentimiento de dolor al haberse separado de ella y no se permite pensar en la reacción de Jinx a su muerte. Jinx nunca había manejado bien las perdidas y el que él le cause un daño al dejarla, le cala hasta los huesos, pero todos sus pensamientos se interrumpen cuando Vander niega con la cabeza.
"La chica que estaba contigo tampoco sobrevivió" le informa con un tono demasiado tranquilo para la situación y Ekko no sabe como reaccionar a eso en el momento.
"¿Dónde está ella?" pregunta de inmediato. "Jinx no reacciona bien a las situaciones confusas y noticias difíciles. Debe estar mal en este momento, puedes llevarme con ella?" pide con nerviosismo y la seriedad que le dirige el hombre ya no le causa sentimientos positivos.
"No ha llegado contigo, así que debe estar del otro lado" le informa en un suspiro, haciendo que Ekko frunza el ceño en confusión.
"¿Del otro lado? ¿A que te refieres con eso?" pregunta en cambio y cuando él hace una gesto hacia el suelo, Ekko se niega con molestia. "¿Dices que debe estar en el infierno? ¡Jinx es una buena persona, no puede...!"
"Ella no llegó aquí" le repite y puede ver la empatía en su rostro cuando habla, pero eso no cambia en nada la situación.
"¡Entonces debe estar en otro lugar! Hay personas que se quedan en el mundo, ¿no es así?" insiste con vehemencia. "Jinx era una persona llena de vida y tenía un montón de planes y proyectos, sueños por cumplir, una hermana con la que estaba bastante apegada. Ella debió haberse quedado, sin poder dejar..."
"Jinx no se quedó en el mundo de los vivos" le dice con seguridad "salió de ahí, y si no está aquí entonces debió haber roto alguna regla importante. Es por ello que fue castigada y llevada a ese horrible lugar" el dolor era evidente en su voz y Ekko sintió que podría volver a morir ante sus palabras.
"Tengo que ir con ella" decide dando unos pasos atrás aunque en realidad no tiene idea de como hacerlo, pero no se permite pensar en ello antes de que Vander vuelva con él escandalizado.
"¡No puedes ir al otro lado!" le regaña con dureza antes de acercarse a él de nuevo "Una vez que entras es imposible que el guardián te salir de ahí, no puedes ir al infierno" declara tomándolo por los hombros, tratando de comunicar la importancia de sus palabras mediante sus ojos, pero Ekko ni siquiera puede dudarlo.
"Tendré que tomar el riesgo, no voy dejarla sola" decide alejándose para romper el contacto y Vander niega con la cabeza.
"Incluso si llegas a ella, no podrás salvarla. No hay forma de que un pecador entre al paraíso, solo te pondrás en peligro" le advierte pero Ekko ni siquiera puede dudar ante sus palabras y él parece notarlo antes de suspirar y asentir. "Necesitas tus alas antes de salir" le dice antes de poner una mano sobre su cabeza y la sensación de algo creciendo en su espalda es extraña, aunque ni siquiera le molesta. El hecho de que literalmente pueda ver un par de alas blancas a los lados de su cuerpo le impresiona menos de lo que debería; después de todo lo que ha pasado aún puede aguantar un par de cosas más. "Escucha bien, Ekko. Puedes salir del paraíso y volver en cualquier momento, incluso puedes entrar al infierno, pero si caes en tentaciones abajo o el guardia te maldice, tus alas se van a infectar, se volverán negras y no podrás volver jamás aquí, ¿entendiste?" él asiente antes de que Vander le de una mirada triste. "No puedo hacer nada por detenerte, solo bendecir tu camino. Te estaré esperando" y con sus palabras, unas puertas de plata se forman tras de él antes de abrirse con lentitud.
A pesar de la nula información que tiene, sus alas se mueven gentilmente de una forma tan amena que siente haber estado con ellas toda la vida. Ni siquiera piensa en ello antes de notar que sabe a donde debe de dirigirse como por arte de magia. El camino al inframundo es horrible y el contraste con el paraíso es tan obvio como se lo pudo imaginar. Es una cueva negra con un lago cristalino enorme que sería hermoso de no ser por lo aterrador de las paredes.
Sabe que ha llegado al lugar indicado cuando ve que es custodiado por una criatura espeluznante, la cual solo puede describir como una especie de tiburón mutante de tierra. Ekko aterriza sobre sus pies a una distancia considerable de la entrada para pensar en su siguiente movimiento, el cual fue decidido a voluntad de la criatura cuando se lanzó hacia él con un rugido desgarrador
Sus alas parecen reaccionar por él y esquiva por poco el ataque antes de que el tiburón regrese su mirada furiosa a él. No pierde más tiempo antes de avanzar hacia la entrada mientras está libre, aunque es perseguido de cerca por el animal que la defendía. Apenas es capaz de avanzar unos cientos de metros cuando es derribado y aprisionado entre las garras del monstruo, que simulan las de un enorme dragón. La cabeza gigante comienza a acercarse a él con intenciones nada amigables cuando escucha un sonido chirriante tras de ellos, que hacen detener el movimiento del guardián.
Un hombre se alza ante él mientras aún esta prisionero en el suelo, haciendo que un escalofrío lo recorra antes de tragar duro. Tiene la apariencia física de un hombre escuálido, pero sobresalen cuernos rojos sobre su cabello oscuro y lo paraliza al mirarlo con su orbe negro de iris amarilla, dejándolo sin palabras.
"¿Quién eres?" pregunta dándole una seña a la bestia, que parece relajarse ante él, pero no afloja el agarre sobre su cuerpo.
"Mi nombre es Ekko..." comienza aún mirándolo desde el suelo, pero el hombre parece perder el interés de inmediato.
"Si vienes a pedir la paz en nombre del idiota de Vander te sugiero que te largues antes de que decida mantenerte como comida de fishbones" le amenaza, dejándolo confundido ante la interpretación que había tomado. Lo que parece ser "fishbones" lo deja libre ante la mirada del hombre, dándole oportunidad de levantarse y alejarse de ambos. "Tienes una sola oportunidad, no vuelvas. No seré tan blando si vuelve a suceder" sentencia antes de darse media vuelta, haciendo que Ekko note por primera vez la mansión tétrica de donde había salido.
"No vengo a pedir la paz" le corrige, haciendo que el hombre detenga su andar. "Vengo en busca de una personas que probablemente llegó hoy" aclara y el hombre lo mira sobre el hombro con una sonrisa incrédula "Su nombre es Jinx "continúa con terquedad y cuando la sonrisa del hombre se borra con una mirada que él no puede leer, su corazón se hunde.
"¿Jinx?" pregunta con el ceño fruncido antes de volver su mirada al frente, lejos de él "No recuerdo a nadie..." comienza antes de que la puerta de la construcción negra se abra de nuevo.
"¿Me llamaste, Silco?" Y Ekko jadea ante la vista frente a él. Jinx esta en la entrada de la casa, su vestimenta negra no es nada que él recuerde haber visto antes en ella, pero no es muy diferente a lo que acostumbraba llevar. Su vestido oscuro hace juego con los pequeños cuernos levemente curveados que sobresalen de su cabello y sus alas negras son innegablemente más grandes que las suyas, a tal punto que se arrastran a sus pies incluso más que su cabello. Ella parece notarlo un poco tarde y le da una de las más amplias sonrisas que él ha podido apreciar. "¡Ekko!" grita con entusiasmo sobre el suspiro del hombre de negro antes de extender las alas que sorprendentemente son aún más grandes de lo que parecen para impulsarse hacia él con fuerza, sacándole el poco aire que su aspecto le había dejado. Ella lo enjaula entre sus brazos con más fuerza que el mismo fishbones y se dirige hacia "Silco" cuando vuelve a hablar "¡Mira, Sili! ¡Es Ekko, el novio que tenía antes de morir!" lo presenta con entusiasmo baja la sonrisa falsa del hombre. "¡No puedo creer que finalmente estás aquí, dios mío!" celebra con leves saltos cuando lo deja de abrazar antes de que sea interrumpida.
"Jinx, lenguaje" le regaña a sus espaldas Silco con una voz fraternal que deja a Ekko con la cabeza dando vueltas.
"Ah cierto. Oh, demonios" se corrige fingiendo una voz molesta acompañada de un adorable ceño fruncido que lo hacen sonreír después de todo. "¡Ah!" exclama ella, dándole toda su atención mientras lo estudia de arriba abajo. "Lindas alas, siempre me gustó como te quedó el blanco" dice ajustándole el cuello de su camisa, también blanca. "Aunque jamás fue mi color" admite con una sonrisa avergonzada que le recuerda la razón de su presencia.
"Jinx tenemos que irnos" le dice tomándola de las manos y no puede evitar la inseguridad que le da la mirada triste de su novia.
"Jinx no se puede ir, sus pecados la encadenan al infierno y no hay forma de que pueda salir de aquí" se interpone entre ellos el hombre, haciendo que su contacto se rompa. Ekko lo encara antes de posicionarse firmemente frente a él.
"Jinx no es una mala persona" le corrige, provocando que la bestia tras de él ruga en amenaza y obtiene una mirada molesta de Silco antes de que su duelo de miradas sea interrumpido por plumas negras."Um Silco... ¿puedo hablar con Ekko a solas por un momento?" Escucha la voz de Jinx a su lado en un pedido que sabe que nadie podría negarle, ni siquiera el mismo diablo.
Cuando las alas de Jinx dejan de interponerse entre ellos, el ha relajado sus facciones, pero eso no hace que sus siguientes palabras sean menos agresivas cuando habla de nuevo con él.
"Escucha bien, mocoso" le advierte antes de ponerse a su lado, haciendo que su voz llegue directamente a sus oídos. "He conocido a Jinx por poco tiempo pero ya la quiero como si fuera mi hija, así que no te atreves a alejarla o hacerle daño, porque estarías provocando una apocalipsis celestial liderada por mí ¿me entendiste?" le amenaza, haciendo que Ekko sude frio ante la seriedad en sus palabras, pero no se permite titubear. "No tardes demasiado Jinx, la cena se enfría" le recuerda casualmente antes de alejarse para dirigirse a la bestia. "A la puerta, Fishbones. Estás castigado" le ordena al monstruo que se encoge ante la voz de su amo y se va cabizbajo mientras llora como un cachorro herido.
"¿Qué mierda fue eso?" pregunta cuando Silco desaparece por la puerta y Jinx hace una mueca antes de contestar, sin dejar de mirar al tiburón mutante alejarse.
"Se supone que no debe dejar pasar a nadie, pero yo hablaré con Silco para que le quite el castigo a Fishbones, no te preocupes" le tranquiliza con una sonrisa, haciendo que Ekko niegue incrédulo.
"No me refiero al monstruo" dice con obviedad antes de que Jinx jadee al cruzarse de brazos.
"¡No es un monstruo! ¿Viste sus ojos? ¿Y su colita? ¡Es adorable!" el puchero en sus labios cuando dice eso pudo haberlo hecho reír si no estuvieran en su situación actual. Ella lo siguió mirando antes de suspirar y dejar caer sus brazos a los costados "Silco es algo protector con la gente de por aquí, pero creo que le caigo especialmente bien. Es por ello que se pone así" explica en un intento de defenderlo que solo deja más confundido a Ekko.
"Esto debe ser un malentendido, no puede ser que hayas terminado aquí ¿de qué pecados habla?" preguntó señalando la casa por donde había desaparecido Silco y ella sonrió avergonzada.
"Si... parece que soy una persona algo... vengativa para el paraíso" confiesa sin dejar de sonreír, encogiéndose ante la mirada sombría de su novio.
"¿Venganza?" repitió furioso, haciendo que ella jugara nerviosa con sus trenzas "Jinx ¿Qué hiciste?" le exige dando un paso al frente, haciendo que ella evite aún más sus ojos antes de soltar sus trenzas al aire.
"¡No hice nada!" exclama molesta antes de hacer círculos con uno de sus pies en el suelo "...demasiado malo" intenta con una sonrisa al mirarlo a los ojos. "Ya sabes, un par de bombas fétidas por aquí y por allá, llenar el auto del profesor Jayce con grillos, cambiar el boleto de avión de Caitlyn para enviarla a Rusia..." comienza ella, enumerando con sus dedos.
"¿Rusia?" no puedo evitar preguntar, haciendo que encogiera de hombros.
"Son homofóbicos, ¿no?" dijo obvia, Ekko no responde a favor de cubrir sus frente con la palma de su mano.
"Bueno, no recuerdo que eso haya sucedido" dice al mirarla, ella niega.
"Fallas técnicas" admite con una mueca, él solo gira los ojos a su comentario, adivinando fácilmente que Vi debió haberla atrapado en ese entonces.
"Además de esa, eran simples bromas; participé en algunas de ellas, no tienes sentido" reclama a nadie en especifico y ella asiente con gracia ante la molestia de su novio.
"Sí, tal vez no te fue mal en el juicio" intenta ella, confundiendo al chico.
"¿Juicio? ¿Qué juicio?" Jinx lo mira con incredulidad antes su duda y no pasa mucho cuando vuelve a sonreírle.
"El juicio, tonto. Todos tenemos uno cuando, ya sabes... se nos apaga la vela" dice en un intento de censurar sus palabras. "Silco dijo que los que pasan el juicio, no lo recuerdan, así que ¡wohoo! ¡Felicidades, ése es mi chico!" le dice siendo más una excusa para abrazarlo que él corresponde de inmediato dejando descansar su barbilla entre los pequeños cuernos de su novia.
"Fueron cosas tontas, ¿qué hizo que te fuera mal?" se lamentó apretándola más junto a su cuerpo.
"Fue culpa de ese estúpido ángel" comenzó con rabia. "¿Puedes creer que me dijo textualmente: ¿te arrepientes de haber puesto laxantes en la comida de tu hermano Mylo causándole una diarrea explosiva?" dijo imitando una voz gruesa que lo hizo carcajearse, más por las palabras que por su voz. "¡Fue una trampa! Obviamente no me creyó cuando comencé a reír después de decirle que si estaba arrepentida, ese pedazo de mierda" murmura al alejarse de él para pisar ofendida, levantando tierra bajo la suela de sus bonitas botas de cazador negras que el no había notado.
"Jinx..." comienza él, queriendo saber la verdad y ella solo gira los ojos ante su tono de voz.
"Bien, bien. Tal vez le haya dicho que no me arrepentía pero vamos, ¿quien lo haría?" le insiste con una sonrisa divertida que lo contagia de inmediato, pero ella también es contagiada por él cuando su sonrisa cae.
"No puedo dejarte aquí sufriendo sola" le insiste tomándola de las manos y ella niega con preocupación ante la culpa en sus ojos.
"Oh, no, no" lo detiene antes de alzándole la barbilla para que se miren a los ojos. "No estoy sufriendo en lo absoluto. Toda esa mierda de ser castigado en el infierno es demasiado exagerada. Silco es genial y le he comenzado a ayudar en su trabajo, es tan divertido" dice con una sonrisa alegre que lo hacen detener su dolor a favor de mirarla con las cejas fruncidas.
"¿Qué trabajo?" pregunta expectante y puede ver en la mirada de Jinx que parece haber metido la pata.
"Información clasificada" se corrige de inmediato y ante la mirada preocupada de Ekko ella continua, columpiándose levemente sobre el agarre de sus manos unidas. "No debes preocuparte por mí o quedarte aquí, sé que tal vez no te adaptarías tanto como yo" acepta mirándolo con una sonrisa,
"No importa, Vander me dijo que una vez dentro no había forma de que el guardián me dejara ir" sus hombros se encogen pero no puede evitar el miedo que le causa formar parte de lo que parece ser la vida en el infierno y Jinx se alerta ante sus palabras.
"Oh, ¿conoces a Vander?" dice sorprendida "Silco dice que es un traicionero, ese hijo de puta. Como sea, no te preocupes por eso" dice antes de alejarse, subiendo al pórtico de la casa saltando de dos en dos las escaleras "Silco, voy a salir por un minuto, llevaré a mi novio a la entrada" le avisa solo asomando su cabeza por la puerta entreabierta.
"Dile que no vuelva a poner un pie en mis territorios con esas horribles alas blancas" La voz sale con más potencia de la necesaria, haciendo que Ekko lo capte de inmediato para cuando Jinx cierra la puerta de nuevo.
"Dice que puedes volver a visitarme cuando quieras" cambia sus palabras con una sonrisa inocente que lo vuelve a hacer caer por ella.
"¿Estas segura que no quieres venir conmigo?" insiste de nuevo, sintiendo una presión en el pecho por la idea de dejarla de nuevo, pero ella niega al acercarse.
"Intenté ir a verte cuando me enteré que llegaste, pero la puerta del paraíso me quema la piel, sabes? Ni siquiera pude acercarme a hablar con nadie" dice mostrándole sus palma abierta con una cicatriz que la atraviesa "Pero no tuve problema estando en el cielo así que un día podemos ir a pasar el día acostados en las nubes, te has subido a esas cosas? ¡Son geniales!" susurra en su oído mirando de reojo la entrada de la casa, como si tuviera la precaución de que sus ideas lleguen a otras personas.
"Creí que habíamos muerto al mismo tiempo" expresa después de procesar sus palabras, haciendo que ella le corrija.
"Oh, no. Mi muerte fue instantánea, tú estuviste en coma durante poco más de un mes antes de venir aquí" le informa tratando de restarle importancia, aunque él puede notar que no es tan sencillo decirlo como lo quiere hacer ver.
"Oh, eso suena horrible" admite, cayendo en cuenta que tenía sentido por lo acostumbrada que parecía Jinx a su nueva realidad, aunque un mes seguía siendo poco para lo cómoda que parecía estar en el infierno. "Siento haberte hecho esto" murmura con dolor, volviendo a ver sus últimos recuerdos pasar frente a sus ojos y no puede evitar temblar ante el recuerdo de una Jinx que al parecer ya estaba sin vida cuando el seguía luchando en el auto. Ella le ofrece en cambio una leve sonrisa nostálgica.
"Oye, no te culpes. Ibas al volante, pero fue un idiota ebrio el que nos tiró por el barranco" Es la primera vez que escucha detalles y el accidente cobra sentido, haciéndolo enojar ante el pensamiento de la persona que les había quitado la vida por una imprudencia "Además, una vez que entiendes el sentido de las cosas aquí, ser inmortal es genial" trata de animarle Jinx, pero él solo puede sonreír a medias.
"Tal vez" admite gracias al recuerdo de la sensación de estar en el paraíso, pero sigue siendo un chico de 24 años, había sido un chico de 24 años "Es solo que, yo de verdad quería estar toda una vida contigo" su voz sale más triste de lo que pensó que podría ser y ella iguala ese sentimiento en un segundo antes de acunar su rostro entre sus manos, él puede sentir la cicatriz por su toque y le toma la mano para besarla, haciendo que ella sonría por el acto.
"Lo hiciste" sus ojos vuelven a encontrarse mientras ella aprieta un poco más sus manos "y te agradezco por haberla hecho tan hermosa. Fue corta y dejamos un par de planes al aire, pero siempre podemos volver al mundo a cumplir esos pendientes, sabes?" Ekko descifra que no es tan sencillo como lo hace ver por la sonrisa traviesa que le da, haciendo juego a la perfección con su apariencia.
"¿Podemos?" pregunta incrédulo al alzar una ceja y ella sonríe asintiendo entre saltitos.
"¡Sip! Con algunas restricciones que no importan demasiado. Pero el lado bueno es que podemos ir a ese concierto de Coldplay, escucha bien" le advierte haciendo redobles de tambores imaginarios con sus manos antes de formar pistolas con sus dedos para apuntarlo "Sin pagar" termina convenciendo por completo al chico convenciéndolo de los beneficios al estar muerto.
"Eso suena como a un plan" la abraza de nuevo, inclinándose un poco más sobre ella de lo que debe cuando siente el cuerpo más pesado a lo que se había acostumbrado.
"¿Por qué no regresas allá arriba?" propone ella rodeando su cintura y hundiendo su rostro en su pecho, tentándolo a hacer exactamente lo contrario de lo que dice. "El primer día siempre es agotador, descansa un poco" ella pasa las puntas de sus uñas largas por su espalda, contorneando a la perfección la salida de sus alas en un roce que lo hace suspirar de comodidad.
"No quiero dejarte, ya estuve mucho tiempo lejos de ti" se niega sin importarle que suene como un niño pequeño y lo confirma cuando ella se rie.
"Ni siquiera lo sentiste " le reclama dándole una palmada antes de volver a separarse "Pero lo sé, te extrañé mucho, ¿sabes?" le dice antes de darle un corto beso en los labios, manteniéndose lo suficientemente cerca para que estos se rocen cuando vuelve a hablar "Pero ahora podemos pasar toda la existencia juntos, ya no hay tiempo para nosotros" Y solo ella tiene el talento para hacer ver su situación como una de ensueño.
"¿Tu jefe raro va a permitir eso?" pregunta con una mueca ante lo poco que conoce al hombre y la rara cercanía que tiene con su chica.
"Haré que lo haga" dice decidida antes de tomarlo por la nuca, inclinándolo hacia abajo para fundirlo en un tierno beso que casi lo lleva a las lagrimas. Se separan por poco mientras él mira como Jinx pasa su pulgar sobre el labio inferior de Ekko con una sonrisa entrañable que lo hace sentir como en casa de nuevo. "Te amo, Ekko" le dice sin despegar la mirada de sus labios.
"Te amo mucho, mi ángel" murmura al acercarse, pero su beso se interrumpe antes de comenzar cuando la casa por donde desapareció anteriormente Silco se ve envuelta en furiosas llamas rojas. Ekko se aleja por instinto, cubriendo a Jinx con su cuerpo y de alguna forma también con sus alas para protegerla del peligro. Ambos miran el lugar incendiándose por unos segundos antes de que ella hable de nuevo.
"Yo también te amo, pero tal vez sea hora de buscar un nuevo apodo".
Después de todo por lo que ha pasado, no puede evitar estar impresionado de que el fuego no afecten en lo absoluto la estructura.
