Work Text:
El sonido del escandaloso tono de llamada de Jinx inundó la habitación con un volumen que despertó a Ekko de su profundo sueño. Jinx se removió encima de él, haciendo un gesto molesto ante su propio móvil antes de acurrucarse más cómodamente sobre su pecho desnudo, volviendo a su sueño de inmediato. Ekko sonrió levemente ante la acción de su novia y con los ojos cerrados comenzó a buscar a tientas el teléfono. La luz cegadora del teléfono le ardió la vista, haciéndolo lagrimear un poco hasta que pudo identificar el nombre de Vi.
"Babe" le llamó moviéndola levemente. "Vi te está llamando" le avisó antes de mover su mano para hacer que tome el celular. Jinx no se molestó en mirar la pantalla antes de colgar la llamada. "...yo pude haber hecho eso" le dijo con gracia, antes de dejar caer su cabeza sobre la almohada tratando de controlar su dolor de cabeza.
"¿Y por qué no lo hiciste?" se quejó antes de apagar su móvil y descartarlo al otro lado de la cama. Ekko solo negó con la cabeza antes de envolver a Jinx entre sus brazos, entrelazando una de sus piernas con la de ella, notando de inmediato el contacto directo con su piel, haciéndolo procesar la información con cuidado, justo antes de que notara que no había información en lo absoluto.
"Jinx" le llamó después de tratar de recordar la noche anterior sin éxito. Ella suspiró con cansancio por la continua interrupción de su sueño antes de contestarle con un breve sonido afirmativo. "¿Qué sucedió ayer?" preguntó sintiendo esa incomoda sensación en su cuerpo después de una sesión de sexo sin limpieza posterior.
Ella se sostuvo por encima de él, deteniéndose en sus codos antes de notar la desnudez de su cuerpo con poca sorpresa para dejarse caer nuevamente en el pecho de su novio.
"Qué novedad, nos alcoholizamos y tuvimos sexo. ¿Por qué te alarmas tanto?" preguntó pasando su brazo por debajo del cuerpo de Ekko para abrazarlo más de cerca sin importarle el peso sobre ella, acomodándose de nuevo para dormir.
"Bueno, me preocupa mucho que lo último que recuerdo es que estábamos en un casino. Hay muchas cosas que pudieron salir mal y no recuerdo nada" No era solo el casino lo que le preocupaba. Él no había estado del todo convencido en viajar con su enérgica y conflictiva novia a Las Vegas por un millón de razones más, pero al final ella lo había convencido después de muchas promesas de comportamientos que probablemente habían roto ayer. No era difícil para Jinx hacer que Ekko la secundara en todo cuando estaban ebrios. O cuando no lo estaban.
"Solo llevamos poco dinero y hasta donde recuerdo, íbamos ganando ¿Qué importa si lo perdimos? Nuestras cuentas de banco están cerradas y si algo hubiera salido realmente mal no estaríamos tan tranquilos en el hotel a las..." dijo tomando y descartando su teléfono que anteriormente había apagado "no sé qué del día" concluyó sin una pista de la hora. Debido a las pesadas cortinas que cubrían las ventanas, la habitación permanecerían en completa oscuridad si no corrían la tela. Bien podrían ser las tres de la tarde y no podrían saberlo "¿Podemos volver a dormir y preocuparnos dentro de unas horas sobre los delitos que cometimos ayer?" Él rió ante los ojos de cachorro de su novia y asintió antes de buscar por el suelo su ropa con la finalidad de obtener su teléfono, haciendo gemir a su novia.
"La idea es que durmamos los dos, ¿qué estás haciendo?" preguntó molesta sentándose en la cama a favor de darle un poco más de movilidad Ella no se molestó en cubrir la desnudez de su torso, mirándolo con una obvia intención de tentarlo, el brillo de sus ojos se reflejaba aún con la poca luz de su habitación.
"Solo quiero saber la hora, apagaste tu teléfono" le recordó cuando vio sus pantalones a orillas de la cama y agradeció alcanzarlos solo estirando un poco su brazo. La pantalla del teléfono brilló desde la tela de sus bolsillos, apangándose justo en el momento que él lo tomó; desbloqueó su pantalla con curiosidad y un segundo después sientió la sangre irse hasta sus pies por todas las llamadas perdidas de Vi y Caitlyn.
El numero de tres cifras no era una buena señal y se sobresaltó cuando la llamada entrante volvió a interrumpir el historial de llamadas para acaparar toda la pantalla. Su tono no sonó y tampoco vibró, lo que explica el porqué no lo habían escuchado antes y no se atrevió a contestar el teléfono, con el temor de obtener la información que ya no quería recordar directamente de una Vi probablemente enfadada.
"Jinx, creo que de verdad hicimos algo malo" dijo con una sonrisa nerviosa, volviendo a meter el teléfono en su bolsillo antes de lanzar la prenda lejos de él en un intentó de ignorar la situación que aún no recuerda. "Tengo más de cien llamadas perdidas de Vi" le avisó con los latidos de su corazón martillándole los oídos, potenciando el dolor que le dejaron los tragos del día anterior. Su novia permaneció inmutable, con la mirada fija en las sabanas blancas, que solo lo hicieron ponerse más nervioso. "Jinx ¿me escuchaste? ¿Qué pasa?" preguntó preocupado recogiéndole el cabello que caía por los lados de su cara, obstruyéndole la vista. Ella se veía confundida, pero ni siquiera se acerca al semblante pálido de Ekko.
"Tal vez sí hicimos algo mal" admitió volviendo su vista hacia él y si ella lo decía, entonces las cosas de verdad pueden ser graves. Antes de que pudiera preguntar a lo que se refería, ella le mostró su mano. "Creo que me robé un anillo, un anillo caro" le dijo con un gesto incomodo ante el accesorio que portaba y no reconocía como suyo.
Ekko sintió que su corazón se detuvo cuando identificó de inmediato la joya de oro que llevaba puesta su novia, una que no era precisamente robada, pero que tampoco no debería llevar en ese momento.
"Esto no es mío, yo..." habló extrañada sin dejar de mirar su dedo anular. "¿Por qué mierda me robaría esto, de todas las cosas? Ni siquiera uso anillos, ¿por qué...? Ugh, bien. No es la gran cosa, un anillo. Puedo pagarlo" declaró saliendo de la cama, con su cabello cubriendo toda su silueta desde atrás aún ante la atónita mirada de su novio, quien seguía sin reaccionar a su descubrimiento. "O podemos simplemente devolverlo, porque parece costoso pero... demonios. Solo espero que haya sido lo único que tomamos" maldijo buscando a tientas el interruptor de la luz, rindiéndose demasiado pronto antes de optar por encender una lampara, la tenue luz no alumbra la mayoría del cuarto, pero funciona para identificar el estado del lugar.
No hay nada distinto, Jinx se alegró de no encontrar un motín de oro u objetos costosos que se hayan llevado de un lugar desconocido. Lo único distinto en la habitación a como la habían dejado antes era la ropa esparcida por el suelo.
"Bien, nada demasiado grave si no se puede ver a simple vista. No tenemos rehenes, no veo sangre por ninguna parte y... Oh, mierda, esta cosa se ve aún más costosa a la luz" La piedra que sobresalía del aro brillaba de una forma que ella nunca antes había visto y pronto se encontró sonriendo abiertamente al anillo. "Olvídalo, lo estoy conservando, que se joda quien se al verdadero dueño. Me encanta" declaró volviendo su mirada hacia él, que ya no la miraba a favor de inspeccionar unos papeles con los ojos abiertos de par en par.
"¿Oye, que estás viendo?" preguntó curiosa volviendo a la cama en un salto divertido antes de borrar su sonrisa por las letras grandes del documento "oficial".
"¿...Nuestra constancia de matrimonio?" dudó él antes de que esta fuera arrebatada de sus manos.
"¿Qué? ¿Con quien nos casamos?" preguntó escandalizada antes de que Ekko le jalara un mechón de su cabello con molestia.
"¿Con quien más te querías casar?" reclamó molesto, pero ella ni siquiera se detuvo a mirarlo a favor de seguir leyendo los documentos
"¿Luxanna Crownguard, Ezreal? ¿Quiénes son estas personas?" preguntó confundida antes de que Ekko se acercara de nuevo, siendo la primera vez que escuchaba esos nombres y no los había notado en su lectura.
"¿Qué tuvieron que ver ellos con esto?" preguntó mirando sobre el hombro de su pareja.
"Al parecer fueron nuestros testigos..." comenzó tentativa. "Nos casamos... en Las Vegas" pareció darse cuenta al mirarlo. "Con un anillo robado y testigos desconocidos" prosiguió antes de jadear asustada, abrazando el papel hacia ella y cubriendo sus pechos en el acto. "Y mi hermana no estuvo ahí" concluyó pareciendo aún más pálida de lo normal.
"Jinx, de todo lo que dijiste, creo que lo menos importante..." comenzó antes de que ella lo tomara por la mandíbula en un intento de callarlo, haciendo que la mirase a los ojoos.
"Ekko" le llamó con temblor en su voz, mirando de reojo su celular apagado antes de volver a él. "Mi hermana Violet no estuvo en presente en mi matrimonio, mío, de Powder" le recalcó haciendo énfasis sobre su anterior nombre con el cual solo Vi se atrevía a llamarla, haciendo que lo comprendiera.
"Oh" notó él. Sí. En realidad eso era una de las cosas más preocupantes en la lista, justo antes del hecho de que Vi probablemente ya sabía eso, porque cien llamadas perdidas no eran por nada. "Puede que estemos en problemas" admitió asintiendo, haciendo que ella exhalara temblorosamente antes de sonreír al soltar su rostro. De su sonrisa salió una leve risilla que pronto se terminó convirtiendo en una carcajada nerviosa ante la confundida mirada de su esposo.
"Esto es una locura" dijo riendo con los ojos vidriosos por la risa. "Dios mío, Ekko ¿Cómo voy a volver con mi familia a contarles que nos casamos en nuestras vacaciones de verano después de robar...?
"¿Puedes dejar eso ya? ¡No te robaste ese anillo!" le corrigió frustrado ante la insistencia en el tema y la única idea que ella tenía sobre la joya. "Yo lo traje, lo elegí para ti y pretendía dártelo cuando encontrar el mejor momento" se lamentó de la situación antes de pasar sus manos por su cabello, bajo la atenta mirada de Jinx. "Momento que al parecer ya pasó..." admitió con derrota antes de que Jinx se lanzara encima de él en un repentino golpe que lo hizo exhalar todo el aire que tenía contenido. Su cuerpo desnudo se encontraba a horcajas sobre él, separados solo por las mantas que no hacían demasiado por detener el intimo contacto entre ellos. Ella aún tenía los papeles frente a su pecho, arrugándolos por el fuerte agarre mientras lo miraba con los ojos vidriosos y su labio temblando.
"¿Me vas a pedir que me case contigo?" preguntó con la voz entrecortada, con aparentes ganas de llorar y sonreír peleando dentro de sí por el dominio de sus emociones. Él sonrió al posar su manos sobre su cadera y tomar la mano con el anillo antes de sonreír ante lo perfecto que quedaba en ella.
"¿Creo que ya lo hice...? Junto con la ceremonia legal, al parecer" se lamentó ante la situación y de inmediato se culpó cuando ella comenzó a llorar. "Escucha Jinx sé que esto no es..."
"¿Entonces esto no fue una estupidez a la que yo te obligue ayer?" preguntó entre lágrimas, aún con leves sonrisas furtivas que se escapaban entre sollozos. "¿Tú ya tenías la idea de casarte conmigo? ¿Quieres permanecer conmigo para toda la vida? ¿Con Jinx?" preguntó llorando, haciendo que él mismo sintiera un nudo en la garganta ante la inseguridad en su voz.
"Parece que es un poco tarde para esto, pero no quiero dejarlo al aire aún cuando las cosas ya están medio hechas" dijo tomando su mano antes de deslizar el anillo fuera de su dedo sin querer que ella lo malinterpretara, pero Jinx lo dejó hacer el movimiento bajo su atenta mirada sonrojada por las lágrimas. Ekko quiso reír por lo aferrada que estaba a los papeles en su mano derecha. "Jinx, te amo como nunca he amado o podría amar a nadie. Quiero pasar cada día de mi vida junto a ti porque no puedo imaginarlo de otra manera, así que... ¿me concederías...?"
"¡Sí!" exclamó ella saltando emocionada encima de él sin importarle en lo absoluto el contacto que eso provocaba. "¡Sí, sí, sí! ¡Ponlo! ¡pónmelo otra vez, anda!" le apresuró llorando con los papeles ahora cubriendo la mitad de su rostro mientras sacudía su mano frente a él, haciéndolo reír antes de que lo deslizara en ella de nuevo, provocando un grito agudo emocionado. "¡Nos vamos a casar!" celebró echando los papeles al aire antes de lanzarse hacia el frente para aprisionarlo en un abrazo que él respondió de inmediato.
"Ya nos casamos..." le recordó. Los papeles que consiguieron en quién sabe donde eran documentos bastante legales.
"¡Estamos casados!" exclamó ella apretando un poco más su agarre en él y ante la felicidad en su improvisada ceremonia, Ekko se permitió alegrarse también, atrayéndola en un suave beso con sabor salado.
Podía preocuparse de su inminente muerte más tarde, también de organizar una celebración que actualmente pudiera recordar.
