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Summary:

Estaban cenando cuando le dio la noticia, iban a ser padres.
Y luego, como sucede normalmente con Anakin, comenzó a preocuparse.

Notes:

Historia participante en la Family Moments Week2022 del Club de Lectura de Fanfiction.
Día 1 Esperando #familymomentsweek2022

Work Text:

Estaban cenando cuando le dio la noticia.

Anakin la había alzado y ambos habían girado en su habitación mientras reían. Después, la bajo con tanto cuidado, como si estuviera hecha de cristal.  Ella nunca lo había visto tan feliz, tanto, que estaba segura que lo podía ver brillar, mientras tenía esa sonrisa que lo hacía recordar al niño que hablaba alegremente de sus droides y naves.

Y luego, como sucede normalmente con Anakin, comenzó a preocuparse.

Sus ojos adquirieron ese aire de jedi en meditación y el ceño fruncido acompaño sus facciones.

—¿Has visto ya a un médico? —fue lo primero que dijo, solo para después palidecer—Por supuesto que no has visto un médico—murmuro por lo bajo, mientras comenzaba a caminar por su departamento, solo para después acercarse rápido a ella. —¿Te ha visto un droide médico?

—Sí, Anakin— dijo con calma, porque por mucho que quisiera burlarse de su marido, comprendía la seriedad de la pregunta al tener un matrimonio en secreto.

Él asintió y su cabello se balanceo acompañando el movimiento.

Solo para luego tener la chispa de preocupación de vuelta.

—¿No hay ciertos alimentos que las madres embarazadas deberían de comer? — su mirada va hacia su abandonada cena— ¿o que no deberían?

Ella tuvo que parpadear, una madre, la palabra se acento en su mente, y luego sintió el color rojo comenzar a subir por sus mejillas.

—¡Vitaminas! ¡Debemos comenzar a tomar vitaminas! ¿Te recetaron vitaminas?

Su esposo completamente ajeno y comenzando a entrar en pánico.

—¿Has tenido ya nauseas? ¿Mareos? ¿Dolor?

Ella tenía que intervenir, tomo delicadamente la mejilla de su esposo y dejo que el calor llegará a él.

—Ani, —dijo suavemente— aún es muy temprano para esa clase de síntomas, tenemos tiempo.

Una pequeña sonrisa emergió de los labios de Anakin y asintió hacia ella.

—Debes de terminar tu cena, ángel.

/*/

Ella debería de haberlo sabido, en verdad. Porque el argumento de la noche anterior, no había sido lo suficientemente bueno para Anakin, por supuesto que no.

—Las madres mueren al dar a luz— fue lo que dijo mientras entraba a su habitación, Padme sintió un escalofrío recorrerle la espalda, si, quizás no era el mejor tema para una madre embarazada a primera hora de la mañana. —Algo podría salir mal, en Tatooine las parteras no siempre pueden salvar a la madre y al bebé— dice su esposo angustiado.

Ella quiere hacer cualquier cosa para quitarle ese miedo, así que, como la mujer de palabras que es, habla.

—Todo saldrá bien, Ani. Estamos en el núcleo, en Curosant, podemos garantizar una buena atención— incluso si fuera clandestina. —Podemos ir a Naboo si lo preferimos, podemos encontrar a alguien de confianza amor.

Su esposo solo asiente.

/*/

Cuando regreso del senado, lo primero que escucho fue una increíble conversación (unilateral de su parte). Anakin se encontraba enfrascado en un dialogo con R2-D2, su esposo sentado en el suelo de su sala frente a la pequeña mesa para café, repleta de libros y algunos datapads.

—No es viable— escucha decir a Anakin con tono malhumorado. Para después escuchar la contestación en binario, su esposo suspira—. No se puede hacer eso Artoo, — el agarre en el libro se aprieta — además no sé dónde podemos conseguir aquí algún musront, solo crecen en Tatooine, y dudo mucho que a alguien del núcleo le importe algo del borde exterior. —lo escucha murmurar al final.

—¿Qué es un musront? —pregunta para finalmente hacer notar su presencia.

Anakin la mira sorprendido un segundo y al siguiente le da una cálida sonrisa.

—¿Cómo te fue en tu reunión? — estaba evitando el tema— ¿Todo salió bien? —aún si realmente se preocupa ligeramente por las aburridas reuniones del senado.

—Tan bien como podría irme— dice para tomar lugar en el sillón detrás de su esposo. Estirando una de sus manos y es siendo correspondida al instante. —Entonces, ¿Qué es un musront?

Anakin desvía la mirada y se muerde el labio, ella espera pacientemente hasta que finalmente sucede.

—Es un animal originario de Tatooine— dice suavemente— un roedor que …tradicionalmente—se detiene un segundo, lo ve tragar con fuerza— se sacrifica en alguna de las cuevas para celebrar y orar a Ar-Amu, mmm la gran madre, por la salud de las madres y a la de los hijos sanos y fuertes.

Puede ver el color rojo colorear la punta de sus orejas, esta vez Padme tiene que tragar duro y parpadear con fuerza (ahora está agradecida de que Anakin este mirando hacia otro lado). Su esposo no habla mucho de Tatooine, en general, lo ha hecho aún menos desde que su madre falleció.

Padme aprieta su mano, lo que atrae de vuelta a los ojos azules.

Ella se moja los labios y duda solo un poco.

—Podemos ir, si te hace sentir más seguro, podemos hacer un viaje rápido a Tatooine. —Su esposo bufo, incluso si se ve ligeramente esperanzado.

—No es necesario— dice Anakin, el tono de su voz suena contrariado. —No podemos hacer un viaje rápido a Tatooine.

Ella espera.

—Es importante para ti.

Ve los ojos azules abrirse ligeramente, solo para desviar la mirada de nuevo. Padme se mueve, lo que atrae de nuevo la atención de su esposo, ella lo ignora y termina sentada a su lado, lado a lado esta vez, ella traza círculos en su palma y deja caer su cabeza contra el costado de Anakin.

—¿Qué otras tradiciones hay, Ani?

Un sonido ahogado sale de los labios de su esposo, y ella esperará tranquilamente hasta que él vuelva a encontrar las palabras. 

/*/

Nadie podía culparla si se sentía preocupada, nadie, después de todo se suponía que su matrimonio era un secreto, y por consiguiente su embarazo también tendría que serlo para todos los demás. Así que tenía completo sentido estar en ligero pánico de cómo se supone que harían para guardar tan secreto, si estaban a punto de navegar en el buque insignia junto con Obi-Wan.

Se preguntó no por primera vez, si quizás esto era una señal de que deberían de contárselo a alguien. Alguna alma orgánica de su confianza que pudiera cargar con su secreto y sumar un número más a las personas que lo sabían. Era improbable, pero aún así quería mantener la esperanza.

Las reuniones del senado se alargan (no por primera vez) y la mantienen alejada de su departamento y de su esposo, así que cuando regresa no espera encontrar su sala medio destruida, un C3PO quejándose en su cocina y un R2D2 dando vueltas en el balcón, un molesto Anakin que esta recargado hacia la puerta que daba al balcón (muy probablemente evitando la entrada al pequeño droide) y a Obi-Wan sentado en lo que quedaba del sillón principal. La atención de ambos hombres se posa en ella, Anakin camina hacia su lado y la envuelve y mira estoico al otro Jedi.

Obi-Wan luce, por primera vez desde que Padme lo conoce, a mejor de otra palabra, cansado, dista mucho de ser un general y un jedi consumado. Todo su semblante grita dolor. Ella le da una mirada a su esposo y Anakin parece tener el peso del mundo sobre sus hombros, ojeras visibles y un ceño fruncido que parece no abandonarlo.

 —Están casados. —es lo que Obi-Wan dice logrando atraer su atención.

La respiración de Padme se queda atorada en su garganta mientras mira los ojos azules de su esposo. Ella toma la mano de Anakin y la aprieta, antes de soltarla y caminar hacia Obi-Wan y sentarse a su lado, el jedi se tensa.

—Estamos casados, Obi-Wan.

 —Los apegos van en contra de las enseñanzas. —dice derrotado, repitiendo algo que ha sido adoctrinado desde niño, Padme pone los ojos en blanco, porque en serio, alguien debe de enseñarle a los jedi que amar y querer no es malo.

Ella respira profundo, pensando y finalmente dejando fluir.

—La primera vez que te conocí Obi-Wan, odie completamente lo que representabas — siente de nuevo la tensión —. Comprenderás que mi planeta estaba en una situación delicada, y que unos sujetos vinieran y jurarán protección, proclamaran la paz y finalmente no hicieran algo antes era absurdo desde mi perspectiva, más considerando la cantidad de Jedi en el templo, como era posible que toda una cultura de hombres que proclamaban la paz, la libertad, el equilibrio, se mantuviera tan ajena al sufrimiento de la galaxia. ¿Cómo puedes decir que comprendes algo, si no te permites sentir nada?

Ella mira sus manos.

—Era una reina, nunca me falto nada y estaba aislada más allá, pero vi lo que mi pueblo necesitaba, vi lo que el planeta quería, y después crecí, y vi lo que la galaxia añoraba —Ella estaba a punto de tomar un camino peligroso— ¿Sabes que todo el mundo pronuncia mal el nombre de Anakin? — ve la sorpresa en su esposo, pero ella lo ignora. — Tanto tu como jedi, como yo como senador, somos conscientes de que ninguno de nuestros dos organismos hace algo más allá del núcleo. La esclavitud no está permitida, pero ninguno de los dos hacemos nada con lo que pasa en el borde exterior, pero podríamos.

Obi-wan sigue en silencio, así que ella sigue.

—No se le debe de privar a nadie de amar, Obi-wan. De sentir. — se humedece los labios. —Te dije que mi primera impresión de ti, fue negativa, pero después conocí a Obi-Wan Kenobi, el hombre. El hombre que cree que lo que hace es justo, que se preocupa por los suyos, que ayuda a los clones y los trata con respeto y respeta a los demás a su alrededor, incluso si no lo merecen. No a Obi-wan el Jedi. Ha sido ya bastante tiempo, y hemos pasado por muchas cosas— alza los ojos para encontrarse con los ojos del otro hombre— y puedo decir que también te amo y eres importante para mí Obi-Wan, eres la persona que cuida y apoya a mi corazón, eres la persona que me cuida y me apoya cuando lo necesito, y te considero familia. ¿Eso está mal?

El rostro de Obi-wan es una sábana.

—¿Abandonarás a Anakin, Obi-wan? —pregunta suavemente, tomando las manos del hombre mayor y apretándolas— ¿Abandonarás a tu hermano? ¿Al hombre que has criado? ¿A tu familia? ¿Lo dejarás solo por estar casado conmigo? ¿Por qué así lo dicta el templo?

Ve el movimiento en la garganta de Obi-wan y la manera en la que sus ojos lucen.

—¿Dejarás de amar a Anakin? —termina.

Hay un silencio absoluto en la habitación, ella ni siquiera puede escuchar las respiraciones de ambos hombres.

Quizás ha sido dura, quizás presiono los botones que no debería, pero ella necesitaba saber, necesitaba saber si podía confiar en Obi-wan, si podía contar con Obi-wan, si Obi-wan estaría ahí para proteger a su esposo y darlo todo por él como sabía que Anakin lo haría si Obi-wan lo pidiera.  Si Anakin le había contado y aún no había ido al templo, solo quizás, había un camino.

Obi-wan se levanta del sillón, el movimiento la sorprende, y lo siguiente que sabe es que el hombre ha salido del departamento. Ella está helada, y al siguiente momento siente el frío recorrer la habitación.

Sus ojos le alzan y mira a Anakin.

—Ani, —comienza, solo para ser detenida con el sonido de la puerta y el regreso de un agitado y emocional Obi-wan.

Anakin mira al hombre, que se acerca rápido hacia él, y cuando Obi-wan está lo suficientemente cerca, todo pasa deprisa, el brazo de Obi-wan se alza y golpea a su esposo.

—¡Eres un idiota, Anakin! — emocional, está siendo emocional, ella canta en su mente y su esposo desde el suelo mira con sus grandes ojos azules al mayor.

Padme se desliza del sofá, suavemente, sin perturbar la escena, como se excusaría una reina con discreción, después deja a entrar a Artoo y susurra.

—Insonoriza toda la sala Artoo, por favor, estaré en la cocina— recibe reconocimiento por parte de Artoo y se aleja hacia la cocina.

Ella ha pasado todo su día en el senado y está hambrienta y esos dos necesitaban privacidad, si van a tener su primera conversación que involucre sentimientos reprimidos por casi diez años habrá muchas cosas que decir, y los hombres pueden ser muy emocionales, más los Jedis. Ella podría aprovechar y comer.

 

Al parecer había bastantes cosas que una persona puede hacer en su cocina poco usada, el tiempo volaba. Solo regresa a un concepto de realidad cuando Artoo la llama desde la puerta.

Oh bien, el tiempo de capacitación emocional había terminado.

Su sala está más destruida que antes, al menos tendrá una excusa para las remodelaciones. Los dos Jedis están ambos sentados, hombro a hombro, con lágrimas, sangre, ¿tierra? (¿Cómo consiguieron tierra?) y con menos peso en sus semblantes. Al menos uno de los cojines del sillón sobrevivió, por lo que se siente ahí.

Espera pacientemente.

Los ojos de Obi-wan la miran atenta.

—Estoy feliz por ustedes, —ella asiente— y estaré junto a ustedes.

Padme puede sentir las lágrimas en sus ojos, así que respira profundamente.

—Estamos esperando un bebé.

Los ojos de Obi-Wan se abren en sorpresa y sus ojos se dirigen hacia Anakin.

—¿Están esperando un bebé?

Ella parpadea y busca la mirada de su esposo.

—¿No se lo dijiste?

Anakin luce ligeramente avergonzado, mientras se encoge de hombros.

—Bueno, no llegamos a ese punto en nuestra conversación.

Ahora tanto Obi-wan como ella miran a Anakin quien pone los ojos en blanco antes de volver hablar.

—Bueno, felicidades— dice sarcástico —Vas a ser tío.

Padme solo se ríe.

/*/

Lo que siguió en los meses siguientes fue una serie de arreglos fortuitos y visitas prenatales no tan clandestinas. Las cosas habían cambiado para mejor, ahora que contaban con el apoyo y respaldo de Obi-wan, había al fin alguien más en la galaxia que sabía sobre ellos y no les daría la espalda. Así que cuando Anakin estaba ocupado, el Jedi mayor se aseguraba de estar ahí.

Cómo habían encontrado atención médica discreta a través de redes discretas de médicos era algo que Obi-wan tuvo la cortesía de decirle que era gracias a Anakin. Al preguntarle a su esposo, este solo se encogió de hombros, y dijo que era una cosa del borde exterior. Ella no hizo más preguntas.

Cuando finalmente Anakin pudo asistir a las citas prenatales, él trajo consigo su datapad y tomó notas, ¡Notas! Observó y escucho con atención cada una de las palabras que salían de los médicos. Su rostro estalló en felicidad cuando les dieron la noticia de que eran dos bebés y no uno.

—Dos bebés— dijo y Padme podía ver el sol brillar en su sonrisa.

Los médicos recetaron más vitaminas, más ácido fólico, porque ahora había más nutrientes que tenían que llegar a los gemelos.

—Te dije que tendríamos un niño— susurra contra la mejilla de su esposo, escucha la risa de Anakin y luego lo escucha bufar.

—Y yo te dije que tendríamos una niña, al parecer la fuerza nos complació a los dos.

*/*

Al final las cosas habían sido intensas y peligrosas, como tendían a serlo cuando el Héroe sin miedo estaba involucrado, para su fortuna, Padme no tuvo a los gemelos en Curusant. Naboo tampoco fue el correcto, sin embargo, los Organa habían brindado su ayuda, sus hijos nacieron en un planeta con plantas y agua.

Anakin lloró.

Ella entendía.

Era importante.

—Tenemos que nombrarlos— dijo suavemente. Anakin asintió.

Los dos se sumieron en un silencio y ella miro atentamente al bebé en sus brazos.

—Luke— hablo de nuevo, era un nombre fuerte en Naboo y sabía que también lo era en Tatooine. Era perfecto.

—Luke— repitió su esposo. Su mirada recorrió a su hija en sus brazos. —Leia.

—Leia— repitió.

Luke y Leia.

Solo quedaba algo más.

—Skywalker.

Los ojos azules se encontraron con los de ella.

—Luke y Leia Skywalker.

Era importante y ella estaba entendía. Vio a su esposo tragar con fuerza.

—Luke y Leia Skywalker— dijo tembloroso.

Eran sus hijos, sus pequeños soles.

—Entonces, —dijo divertida, atrayendo la atención de nuevo de Anakin— ¿Estás listo para darle un nuevo aneurisma a Obi-wan?

 

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