Work Text:
Mirko nunca se enamoró, más bien, nunca se enamoró en su niñez. No le vio sentido, era demasiado tímido para que sus compañeros se le acercaran; sí tenía amigos, pero a veces no se sentía cómodo con ellos; nunca supo cómo se sentía gustar de alguien de una manera romántica, sus papás casi no estaban con él y su hermano era nada más un año mayor que él, así que mucho no ha de saber.
Pero todos esos sentimientos fueron reemplazados por la sonrisa de Daniele. Cuando se mudó a Napoli tenía miedo de no tener amigos y estar completamente solo, todo eso cambió gracias a Daniele, porque le había brindado cierta confianza, que al principio le costó aceptarla por miedo a romperla.
Daniele, para los ojos de Mirko, era demasiado perfecto, lo admiraba por todo lo que era. Daniele era la persona más amable, linda, comprensiva y agradable que pudo haber conocido; y toda esa admiración se convirtió en amor, amor romántico.
Conoció a Daniele desde hace unos meses, él sabía que sentía otra cosa además de amistad hacia Daniele, pero no sabía muy bien, pero de pronto estaba viendo ‘La princesa y el sapo’ y lo único que se preguntaba es si Daniele y él podrían abrir un restaurante y casarse en un bosque.
Y luego se le hizo difícil ocultarlo; cuando escuchaban música juntos en el salón o casa de Mirko, cada canción romántica que pasaba sentía que se la estaba dedicando Daniele; o cuando le gustaba ver a Daniele sonreír porque le gustó demasiado una canción, le era imposible dejar de verlo.
“¿te gustó?” preguntó Mirko sabiendo que era un sí porque Daniele no dejó de sonreír en ningún momento.
“¿por qué me habías ocultado esta canción, que lo más probable es que no dejé de escuchar esta semana?” le reclamó Daniele jugando mientras le aventaba una palomita recogida del piso en la cara.
“Salió en este mes, te lo juro” dijo Mirko, mientras le aventaba la misma palomita.
“Estamos a 23 de noviembre”
“Salió el 13”
“¿y no me pudiste decir?”
“Estabas en prácticas de básquet”
“Pudimos haber estado juntos en esas prácticas, te recuerdo” claramente haciendo insinuación hacia la ‘traición’ de Mirko al equipo.
“No vas a superar nunca, ¿verdad?”
“No” respondió riendo.
o cuando terminaban tirados en el césped, después de una partida entre los dos de básquet y le daba más tiempo de estar cerca de Daniele
“te gané, ¿qué me vas a dar?” Daniele preguntó con una sonrisa, Mirko nada más pensaba en besar esa sonrisa.
“Nada” respondió, ganándose que Daniele le aventara pasto en la cara. “¿por qué me avientas el pasto?, nunca concordamos una apuesta.” Sonrió aún con un poco de pasto en la frente.
“No hace falta concordar eso”
“yo creo que sí”
“no”
“sí”
“no”
“no”
“Y gané otra vez” dijo sonriéndole.
“Bueno” aceptando su derrota se paró del césped, enseguida le extendió una mano a Daniele para que se apoyara, “te invito un helado”
Daniele aceptando la mano y sonriendo, contestó un “gracias, y repito, siempre gano”
Y le era más imposible ocultar que estaba enamorado cuando se juntaban para cocinar juntos. Estas reuniones se dieron cuando Mirko se enteró de que Daniele no eran tan bueno en la cocina.
“... y se quemó mi pizza” Daniele le terminaba de contar a Mirko por llamada su desastrosa tarde.
“Pero nada más tenías que calentarla, ¿no?”
“Sí, pero no sé qué hice, soy muy malo en la cocina”
“lo acabo de notar” respondió, riendo un poco
“no te rías, que voy a estar solo en mi casa durante 3 semanas, voy a quemar la casa en cualquier momento”
“¿por qué vas a estar solo?”
“Viaje de negocios”
“comprendo” y dudando un poco de sí mismo, se armó de valor y agregó: “si quieres te puedo ayudar a cocinar, sé muy poco, pero mejor si trabajamos dos”
“¿En serio?” contestó Daniele, Mirko pudo escuchar su alivio a través del teléfono
“Claro”
“¿puedes venir mañana?”
“¿A qué hora?” preguntó, sintiendo la emoción creciendo dentro de él
“A las…”
Desde ahí se veían cada tercer día y luego terminaron viéndose cada sábado, disfrutaba mucho esos días, era muy hogareño, pudo sentir que por fin tenía a una persona en la cual confiar y saber que estará con él siempre que lo necesite.
Fue tan sencillo enamorarse de Daniele que le aterró en su momento, pero ahora cree que en algún momento va a poder decirle todos esos sentimientos, porque en él algún lugar de su corazón siente que son correspondidos.
