Work Text:
Día 3: That kinda loving sends a man right to his grave
Prompt: “Y el cielo se tornó morado.”
Gritos, llanto y caos.
Eso es lo que Narancia podía decir que escuchaba a lo lejos y no entendía qué pasaba. Lo único que podía recordar, era que Fugo, Mista y él habían ido a una misión donde los emboscaron una cantidad absurda de usuarios stand.
Narancia no recordaba exactamente que llegó a suceder, solo que a él y a Fugo se les ocurrió un plan casi suicida que les permitiría salir casi ilesos entre que llegaban los refuerzos.
Combinando las habilidades de su Aerosmith y de Purple Haze, ambos lograron apuntar a lo que eran varios de los enemigos sin fallar, el pequeño avión apuntaba y usaba esas cápsulas como misiles para lograr un ataque casi certero. Aquello había sonado demasiado bien a primera vista, eso hasta que se vio rodeado y Fugo no le pudo dar alcance.
Y sucedió.
No sabía bien que pasaba por su cabeza en el momento, lo único que sabía es que pensó que sería una buena idea disparar esas bombas químicas al lugar donde estaba rodeado, como si de una granada se tratase, una que lo mataría sin duda.
Por más que Fugo desactivara su stand en el instante que vio a Narancia tomar esa decisión suicida, no tuvo caso, aquello ya estaba hecho. De inmediato, la nube que contenía el virus rodeó a los enemigos, Narancia incluído, comenzando con un asqueroso y horroroso escenario.
En esos instantes pasaron varias cosas: los gritos de Fugo, el llanto de Trish (¿cuándo habían llegado los demás?), Giorno diciendo que lo dejaran pasar, y Mista intentando retener a Bucciarati, o eso había escuchado.
De ahí no recordaba más. Solo que se sintió liviano.
No había forma de explicarlo, intentó observar sus manos o su cuerpo, pero sus ojos no le permitían más que ver esas nubes tóxicas en las que estaba envuelto. “Debería estar sufriendo.” pensó mientras se hacía uno con el ambiente.
Era una sensación rara, como si él fuera y su stand fueran libres y explorando los confines de los bellos cielos sin temor a tocar el límite y es que para cuando se dio cuenta, Narancia podía jurar que estaba en una cama de nubes, preciosas nubes moradas de todas las tonalidades.
Suave.
Así podría describir aquella sensación.
El cielo se tornó morado, todo era morado.
Y de pronto apareció él.
Pannacotta Fugo, su mejor amigo, y probablemente el último que lo vio con vida antes de tomar esa estúpida decisión. ¿Qué hacía ahí? Narancia no estaba seguro, pero se veía tan relajado recostado a su lado, pacífico, lindo. ¿Lindo?
No, era ridículo pensar en ese chico como lindo, siempre era un insoportable que se la pasaba gritándole al mínimo error, ¿alguna vez lo habrá visto sonreír? Entonces recordó esa infinidad de veces donde le seguía la broma a sus chistes y teorías estúpidas. Era tan agradable verlo sonreír, relajado, como un muchacho de su edad.
A ojos de Narancia, Fugo era alguien muy extraño.
Tenía un atractivo que no iba a negar, sin embargo, siempre encontraba como alejarlo con esa actitud tan “de mierda”. Gritos, peleas, golpes. No puede ser que no hubiese un día donde no pudieran alejarse del otro por alguna tontería.
¿Acaso Fugo disfrutaba molestándolo?
“ Pero es lindo. ” pasó un pensamiento por su mente, ¿o acaso se lo había dicho una nube? Narancia no estaba seguro, pero quería callarlo, ¿quién se creía para meter esa clase de ideas en su mente?
“No, no lo es.” Se dijo Narancia a sí mismo mientras contemplaba de nuevo a ese cuerpo a su costado, tan pacífico.
Pudo apreciar esos rasgos finos, sus bellos cabellos rubios de ángel, sus labios rosados, como sus mejillas estaban decoradas por unas bellas pecas, en el par de hoyuelos que Narancia podía estar seguro que se formaban cuando sonreía con demasiadas ganas.
Empapado en una sensación que podría describir como vergüenza, pero que prefirió ignorar, Ghirga continuó apreciándolo. " Tan lindo. " Volvió a decir esa voz que le seguía costando reconocer.
"Tan divino dirás." Esta vez había sido la misma voz de Narancia quien respondió, ¿cómo iba a negar algo que no era difícil de reconocer? Fugo estaba lejos de cualquier liga, no solo de la de él, sino de la de cualquier humano.
" Nos gusta. " Otra vez esa molesta voz.
"¿Nos? Fugo es mi amigo." Replicó Narancia sobresaltado o lo que podría interpretar como eso, aún seguía sin poder sentir su cuerpo, pero de tener la libertad que siempre tenía, hubiera buscado al dueño de esa voz y lo hubiera golpeado hasta que se detuviera.
" Fugo nos gusta. "
¿Qué quería decir con eso? ¿A quiénes se refería con " nos "? Esas declaraciones lo estaban llenando de rabia.
"A nadie le podría gustar alguien tan insoportable."
" A ti te gusta, a ambos nos gusta. Tan lindo. "
"Oh cállate." Narancia ladró rabioso, tenía que ser alguna broma, ¿qué acaso quería confundirlo? No había nada de Fugo que le agradara, no es como si le gustara sus estúpidos ojos violetas, su boca perfecta, esa cintura que podría agarrar con tanta facilidad, ese cabello que rogaba por ser jalado…
Como odiaba a Fugo
Más tarde que temprano, una ola de sensaciones volvieron a invadirlo. Aquellas suaves nubes empezaron a dispersarse y con ellas, la bella figura que reposaba a su lado desapareció sin dejar rastro alguno.
Todo para ser reemplazados por una voz que ahora sí reconocía.
"¡Te voy a matar si vuelves a hacer algo tan estúpido, maldito imbecil! ¡Juro que te voy a matar!"
Fugo gritaba sacudiendo su cuerpo, Narancia aún se sentía adormilado cuando sintió ese contacto en sus brazos y solo pudo balbucear intentos de oraciones que el resto de los chicos interpretó como una especie de comunicación.
"Di algo, idiota!"
"Tan divino…"
"..."
El local donde se encontraba toda la pandilla quedó en un silencio sepulcral poco propio del lugar que fue testigo de una batalla a muerte.
En ese momento, Narancia recuperó la conciencia de golpe, analizando las palabras que había pronunciado al despertar con el rubio encima suyo.
Quería que la tierra lo tragara.
"¿Entonces dices que morí?"
"Algo así, Giorno dijo que casi te perdemos, pero Golden Experience logró vacunarte antes de que el virus comenzara a esparcirse." explicaba Mista mientras visitaba a su amigo en el hospital. Tras aquella misión, habían decidido que lo mejor era que pasara unos días en reposo.
"Woah… eso explica mucho."
"¿Y qué viste en el más allá?"
" A Fugo. " pensó Narancia con un rubor en las mejillas. "El cielo era morado."
