Work Text:
Fugo abrió los ojos con pesadez, ¿qué mierda había pasado?
No, no fue por un ataque enemigo, mucho menos fue por algún accidente. La razón de su enorme y rara sensación se encontraba a su costado bien dormido y por lo que notaba, usando su cintura como almohada.
Narancia Ghirga.
Fugo solo pudo rechinar los dientes mientras recordaba los hechos de la noche anterior.
Si no se equivocaba, habían estado celebrando el cumpleaños de Trish, el cual para mala suerte de ellos, había sido de temática de disfraces. Fugo obviamente había querido evadir a toda costa el asistir al evento, pero al parecer su excusa de “Giorno me dejó trabajo.” había quedado obsoleta cuando el mismo Don dijo que no había nada de labores acumuladas.
Fue así que se vio obligado a ir a esa reunión, y por ende, cumplir con el código de etiqueta. Eso había sido el inicio de su noche.
Narancia había venido con la idea de que llevaran un traje de pareja, y si bien al inicio eso no le sonó mal, fue en el momento en que vio el supuesto disfraz que su amigo le había conseguido, que su corazón amenazó con salirse del cuerpo.
Unas botas de cuero, una ceñida camisa rosa a cuadros y unos shorts que ni pretendía medir, fueron definitivamente una alerta sin dudas, pero lo que fue el colmo era ese jodido sombrero de vaquerita. ¿Que lo creía, una prostituta?
Pero ahí estaba, vestido con esa ropa que no dejaba nada a la imaginación y con su mejor amigo haciendo juego con un disfraz de toro… porque claro, Narancia tenía que elegir la dinámica más pornográfica posible.
Gracias a que no había bebido tanto esa noche, sus memorias de los hechos se encontraban más que intactas para suerte suya, pero describir los hechos de lo que pasó esa noche estaban de más, lo único que importaba era lo que pasó cuando llegaron a casa.
Y sí que pasaron muchas cosas.
Recordar eso teñía de rojo las mejillas del actual Fugo que despertaba, no podía ser que habían acabado de esa forma por un estúpido sombrero de vaquera.
Levantándose de su cama con cuidado de no despertar a su amigo, el rubio se dirigió hacia el baño con pesadez y comenzó a observarse al espejo. En esos momentos era un festival de mordidas y chupetones, sin contar que seguía usando ese sombrero. Se veía tan ridículo, y sin embargo, no pudo soltar una sonrisa boba.
Al fin y al cabo no había sido una mala noche, merecía descansar.
Tras lavarse los dientes y tomarse una aspirina, Fugo volvió a la cama que compartían esa mañana y se envolvió entre sábanas.
“Buenos días chico vaquero.” Dijo Narancia algo adormilado y volviendo a acurrucarse con Pannacotta.
