Chapter Text
Ninguno de los personajes de esta historia me pertenecen y parte de la trama esta relacionada con la obra D Gray Man.
Los personajes le pertenecen a la maestra Hoshino Katsura y porfavor apoyen al Manga
Espero que les guste la historia y gracias por todo
Capitulo 1: Too good at goodbyes
Londres, Inglaterra 24/12 5:30pm
24/12 5:30pm
Los copos caen lentamente cubriendo su saco como si se tratase de una capa blanca y suaves brisas rozan su rostro.
Los anocheceres siempre le son fríos en diciembre y por mucha ropa que se pusiera encima, jamás lograba calentarse. Habían pasado muchos años desde la última vez que se sintió abrigado, pero de alguna forma Allen se había acostumbrado al frío de invierno, no sentía que era algo de qué preocuparse o que lo atormentara, simplemente no había solución y no tenía interés en buscar una. Al menos podía seguir caminando sin detenerse y mantener las apariencias. Siempre sonriendo y fingiendo para ocultar su dolor y pena de las personas que lo rodeaban, protegiéndolo de esa forma de la sombra que lo acompañaba.
Cada año era lo mismo durante esas fechas, lo que para la mayoría de las personas se trataba de una fecha festiva para pasarla con tus familiares y seres queridos, para Allen era seguir caminando y nunca detenerse. Como de un castigo hacia sí mismo por el pecado atroz que había cometido, debía caminar con aquella cruz por el resto de sus días, hasta día de su juicio final. Ya lo había aceptado y como la coraza vacía de lo que algún día había sido, cumpliría la promesa que le había hecho a Mana hace 12 años.
Durante esas fechas en que las personas a su alrededor buscaban el árbol más grande y los regalos más llamativos, los recuerdos de su infancia junto a Maná le destrozaban el alma. Prefería no recordar y mantener esos recuerdos en un altar el cual debía adorar y no creerse merecedor de aquellos.
Aunque debía admitir que aquellos recuerdos lo hacían sentirse diferente al resto del año, no mejor pero al menos podía recordar un poco del amor que había sentido por parte de Maná, un cálido afecto que no había sentido en años y prefería dejarlo de esa forma, porque con el amor, viene la pérdida y el sufrimiento. Solo le quedaba añorar los día en que pasaba con Mana escapando de una ilusión asesina, buscando al perdido Neah, y ejecutando los mejores espectáculos callejeros. Es una lastima la mala suerte de Mana en cruzarse con él, con la persona que tuvo que quitarle la vida, y no importaba cuanto Allen caminara o hiciese, sabía estaba condenando al fuego eterno y la muerte era su último paradero. Lo había aceptado y no le temía a la muerte, solo importaba seguir la promesa que le había hecho a Mana.
—Son 200 libras joven
—¿Eh..disculpe?
—El dinero del ticket, muchacho
—Lo siente señora, aquí tengo el dinero— con una amable sonrisa pudo esconder su confusión de la mujer de avanzada edad frente a él, no se acordaba cómo exactamente había llegado al frente de la fila o llegado a pedir su ticket. Tal vez se debía a que había realizado este viaje cada año desde que tenía los 15 años, que su cuerpo ya no necesitaba de él para llegar a su destino sin perderse. Le era tan común el soñar despierto durante esas fechas y sentirse espectador de lo que pasaba a su alrededor, se podría decir que eran parte de su espíritu navideño, claro, sí se podría decir que tenía uno. Podía aparentar ser la clase de persona que sigue las tradiciones navideñas al pie de la letra o que cree en su importancia al menos, pero en el fondo no le importaba en lo más mínimo. Claro que jamás le expresaría a sus amigos aquel sentir y porque hacerlo, todo el mundo era más feliz pensando que todo está bien y quién era él para arruinarles el espíritu navideño.
—Hace mucho frío ¿no lo cree?— preguntó Allen, pasándole unos billetes de su bolsillo a la señora. Al menos podría hacerle plática para pasar el rato y distraer a las enfadadas personas que esperaban en la fila.
—Con este frío solo se me antoja ir a casa para la cena de navidad, pero las cuentas no se pagan solas y la resta de este año son más altos de lo del año pasado
—La entiendo, seria perfecto irse a dormir sin ninguna deuda pendiente o tener que pensar porque los impuestos suben cada año
—Necesito su identificación, por favor joven…
—Walker, Allen Walker— buscó entre sus bolsillos su identificación, esperaba no haberse olvidado de ella en casa o las personas de la fila lo sacarían a patadas de la estación. Por suerte encontró la identificación de su trabajo y rápidamente se la pasó a la señora. Pudo ver cómo la ceja de la señora se alzó en señal de duda al ver los datos de su identificación, lo miró unos segundos como si de un extraño se tratase y rápidamente se puso a teclear los datos en su computadora.
—Se ve más joven de lo que aparenta señor Walker, pensé que tendría 23 años—
—Solo llámeme por mi nombre, y las personas suelen confundirse a menudo con mi edad, por lo tanto ya estoy acostumbrado
—¿Va a visitar a algún familiar o amigo por navidad?—pregunto la señora mientras imprimía su ticket
—Algo así, es complicado de explicar...disculpeme por no poder darle más detalles
—No te preocupes campion, entiendo que el misterio es lo más excitante de visitar a una pareja por estas fechas—dijo la señora guiñandole el ojo en señal de haber entendido su mensaje. Quiso explicar que todo fue un malentendido y que por el momento no mantenía ninguna relación amorosa, pero la señora le paso su identificación y ticket, perdiendo así su oportunidad de poder responder a la acusación.
—Muchas gracias y feliz navidad señora
—Siguiente....hey tu cambio Allen
—Esta bien, guarde el cambio
—Gracias y feliz navidad Allen— con una sonrisa en su rostro, se despidió de la señora moviendo su brazo de un lugar a otro. Tenía un largo viaje por delante, y 8 horas de viaje en tren no es que le emocionara. Había estado acostumbrado a interminables viajes en tren en su adolescencia gracias a su maestro y a su trabajo. Desde que se mudó a Londres hace dos años por temas laborales, esta sería la segunda vez que tomaría esta misma ruta y tren por segunda vez.
La gran estación Central de Londres, no podía creer lo rápido que había pasado el tiempo. Las personas que corrían de un lugar a otro para tomar el tren que los llevaría a ver a sus familiares, los que salían corriendo empujando al resto para moverse de un tren a otro, o los que era como Allen, que buscaban indicaciones para ubicarse en la gigante estación. Desde que tenía memoria, siempre había sido muy despistado para ubicarse, y a pesar de que solía venir a esta estación, ni las pantallas ubicadas en cada esquina lo ayudaban a encontrar su tren.
Había pasado media hora buscando su tren y no estaba ni cerca de encontrarlo. Estaba cansado de caminar a través de los pasillos y de preguntar por indicaciones, pero lo que más le cansaba era sentir que cada minuto aquella rutina anual le pesaba más. Sentir como el dolor que estaba clavado en su alma le iba perforando lentamente, era algo que sentía cada vez que realizaba este viaje. Pero el estar acostumbrado no lo hacía menos doloroso, solo lo ayudaba a seguir concentrado y no perderse en sus memorias.
—¡ÚLTIMA LLAMADA A LOS PASAJEROS CON DESTINO A EDINBURG!—
Allen simplemente miró como los últimos pasajeros iban subiendo al tren. No sabía si era el destino o su mala suerte que ahora estaba a unos metros de empezar aquel viaje tan doloroso para él. A pesar que siempre buscaba una excusa para no hacer ese viaje, en el cual sus demonios los atormentaban más que nunca y le hacían recordar sus pecados, él detestaba ser llamado un cobarde y su amor por aquel ser querido, lo impulsaron a correr para alcanzar a ese tren.
Corrió lo más rápido que pudo abriéndose paso por la multitud, con mucho cuidado de no empujar a alguien o cometer algún accidente. Quería verlo y pasar el día de mañana con él, se negaba a sentir pena por sí mismo y fallarle a una de las promesas que se hizo de niño. Aquellos sentimientos de dolor y pena debían permanecer enterrados junto con sus recuerdos en los más profundo de su ser, como había sido siempre. Ahogar con esas manos manchadas lo que quedaba de él, perdiendo en el proceso parte de su humanidad, pero sería reemplazado con aquella máscara y tener fuerzas para seguir caminando.
Al ver que todo el mundo ya había entrado y que el conductor se disponía a cerrar la puerta, Allen no tuvo la mejor idea de poner su mano izquierda para evitar que la puerta se cerrará, con lo que no contaba era que el conductor no se dió cuenta de su presencia y cerró con todas sus fuerzas la puerta con su mano en medio. Sin querer aquella acción poco planeada asustó al señor quien dio un grito y abrió la puerta
—¡Pero que demonios, como se le ocurre poner su mano!— Allen sabía que no había sido su mejor plan y ahora sentía las consecuencias de sus actos, su mano le dolía como los mil demonios y había hecho enojar al conductor. Estuvo a punto de gritar y maldecir el dolor en su muñeca izquierda, pero ahogó todos sus gritó en su garganta y le mostró al conductor la sonrisa más amable que pudo.
—Buenas Tardes señor y lamento mucho si lo asusté, pero debo tomar este tren— con su mano derecha le pasó el ticket al conductor, quien lanzando un suspiro le recivió muy enojado el boleto y lo picó. Al recibir de vuelta su boleto, el conductor lo dejó pasar al tren y a través de su intercomunicador comunicó que el viaje podía comenzar. El tren comenzó a moverse, haciendo que perdiera un poco su estabilidad.
—No vuelvas a hacer la tontería que acabas de cometer o tendré que reportarte con la policía, tienes mucha suerte que sea víspera de navidad y este de muy buen humor
—Entiendo señor y prometo que no va a volver a pasar
—¿Esta bien tu mano o necesitas atención médica? Podemos parar en la siguiente estación y llevarte a un hospital para que vean tu mano
—No se preocupe, aun puedo moverla y solo está un poco hinchada, no es necesario llevarme a un hospital por un golpe
—En ese caso, déjeme acompañarlo hacia su vagón y por favor páseme su maleta
—No es necesario, yo puedo llevar mis cosas
—Por favor déjame hacerlo, es menos que puedo hacer por lo de su mano
—No necesita pedir perdón por lo que pasó, fue mi responsabilidad y soy yo quien le debe una disculpa
—Sígueme por favor
Allen siguió al señor a través de los vagones y con mucho cuidado sostuvo su mano. Aquel hombre frente a él ya era algo mayor, lo intuía por las canas en sus patillas y bigotes, y las arrugas en su cara. Tuvo suerte de que aquel hombre no lo reportara y lo dejara subir al tren. A pesar de su edad se veía como un hombre muy sabio y amable, como si los años le hubieran dejado una enseñanza y la vida lo siguiera jalando para adelante.
Al ver que podía cerrar su mano y su muñeca podía moverse. Se sintió aliviado de no haberse roto la mano, odiaba la idea de faltar al trabajo y tener que pedirle permiso al loco de su jefe. Había sufrido peores heridas en viajes anteriores, así que tratar este golpe esto no significaba un reto para Allen, solo necesitaba un botiquín para vendar su mano y unos analgesicos para el dolor.
—Llegamos al vagón joven y voy a necesitar ver su identificación para dejar pasar
—Claro no hay problema pero es la primera vez que me piden mi identificación para entrar a un vagón
—Son nuevos protocolos de seguridad, en navidad suelen aumentar los crímenes en estaciones y este año se ha implementado un nuevo requisito, el cual exige que todos los pasajeros muestran sus identificaciones antes de entrar a algun tren
—En ese caso, creo que nos saltamos esa parte al inicio, aqui esta mi identificación— dijo Allen pasándole su identificación al señor, quien la comenzó a examinar—Cuándo cree usted que estén disponibles para comprar los boletos para pasado mañana en la mañana, compré mi boleto a última hora y no logré encontrar un sitio disponible en los vagones regulares
—No estoy al tanto de esa información pero tal vez mañana en la noche estén disponibles los boletos joven...¿¡Agente especial Walker!?
—Ese soy yo
—¿Es detective no? Va a ir a resolver algún caso de mucha importancia ¿verdad?— Aquel hombre cambió a una expresión de tristeza en su rostro, como si quisiera contarle algo y esperaba que Allen entendiera de lo estubiera hablando. Se sentía triste al ver que aquel hombre que buscaba respuestas en èl, que tuviera esperanza en que le diera las respuestas que necesitaba.
—No estoy enterado de algún caso en Edinburg y el motivo de mi viaje es personal
—Pero es un agente y atrapa a los criminales
—Algo así, tengo permiso para usar un arma y arrestar criminales, pero normalmente trabajo con un equipo de profesionales a la hora de resolver un caso
—No va a ir a resolver ningún caso
—No, pero si usted tiene algo que contarme con mucho gusto lo voy a escuchar y tal vez pueda ayudarlo
—No se preocupe agente Walker, y disculpe
—Está bien, en mi identificación se puede leer toda esa información y en la red hay mucha información de la organización Black Order
—He escuchado de esa organización pero por favor dejemos el tema de lado, aqui esta su cuarto— El señor guió a Allen a una de la habitaciones lujosas del tren con algo de pena en su rostro, era obvio que ocultaba algo pero prefirió no insistir, debía ser un tema complicado .
Al entrar a la habitación vió una cama con una mesa al lado y una pantalla de televisión en una de las paredes. A Allen no le gustaba gastar mucho dinero en este tipo de lujos, si había la posibilidad de ahorrar algo de dinero comprando un boleto de tren en los vagones regulares, pero ahora que tomaba en cuenta lo incómodo que viajó el año pasado y este era un viaje que hacía una vez al año, podía darse la libertad de gastar parte de sus ahorros en una habitación cómoda para dormir mientras viajaba, sabía que sería una larga noche. Además ya había terminado de pagar todas las deudas de su Maestro tan pronto se graduó de la universidad.
—¿Se le ofrece algo más? puedo traerle hielo para su mano si gusta
—Eso seria excelente y si no fuera mucha molestia ¿podria traer el botiquín? Porfavor
—Claro, en un rato vuelvo
En cuanto el hombre salió de la habitación, Allen dejó su maleta al costado de su cama y puso sus cosas en la mesa de al lado, se sentó en el borde de la cama y dio un suspiro para agarrar valor. Con mucho cuidado para no lastimarse más la mano, comenzó a quitarse los guantes lentamente. El dolor era punzante al sentir la fricción de los guantes con su piel, pero no era algo que no pudiera soportar, en el pasado había tenido que lidiar con peores heridas y estaba en condiciones de curarse por sí solo. Al terminar de analizar su mano, se sintió aliviado de que solo se tratase de un fuerte golpe, la palabra descanso ya no formaba parte de su vocabulario y lo último que quería era no poder ser de ayuda para su equipo, los casos jamás dejaban de llegar y necesitaba estar disponible en todo momento.
Al escuchar unos toques en la puerta, Allen se paró para abrirle la puerta al conductor que traía una compresa fría y un botiquín de primeros auxilios.
—Esto todo lo que pude encontrar para su...Mano— Se dio cuenta de la expresión del hombre, un expresión de miedo y confusión dirigidas hacia su brazo izquierdo. Estaba acostumbrado a ese tipo de miradas y al rechazo de la gente.
A pesar de que toda su mano y brazo izquierda estaban totalmente tatuados, aún seguía llamando la atención. Desde que tenía memoria su brazo siempre había tenido un aspecto grotesco, completamente quemado y lleno de cicatrices. No se acordaba exactamente cómo es que su brazo logró dañarse hasta ese estado, talves en algun incendio, grave accidente, o simplemente habia nacido asi. Pero al menos los tatuajes le ayudaban a disimular y le daban una forma más natural, aunque al tacto se podían sentir las cicatrices por quemaduras y cortadas.
—¿Esta todo bien señor?
—Son muchos tatuajes, me gustan mucho
—Muchas gracias, desde que me gradué hace 12 años vengo tatuando mi brazo, en la actualidad ya no me queda más espacio para seguir—le dijo al señor mientras recibía el botiquín.
Allen vendaba su mano con mucho cuidado, pero quería terminar lo más rápido que pudiese. No quería que el señor tocase su mano y sintiera las cicatrices. A través de los años había aprendido a engañar a la vista, a la hora de comportarse, en el trabajo, a la hora de jugar poker, en frente de sus amigos, y a sí mismo.
—Cuando yo tenía tu edad estuve a punto de hacerme un tatuaje, había conocido al amor de mi vida y estaba tan enamorado que pude hasta tatuarme su cara.
—En lo personal creo que cada tatuaje debe tener un significado, que describa a uno mismo o algún evento muy importante. Porque quedará marcado en la piel y nada dura para toda la vida, más que uno mismo hasta dar el último aliento.
—Cuando uno está enamorado, tiende a cometer muchas locuras
—¿Porque no se tatuó al final? Si se puede saber
—En aquellos años se dio a conocer sobre el virus del VIH y los tatuajes no eran bien vistos por la sociedad, no era el momento para pensar en un tatuaje
—Lamento escuchar eso, pero recuerde que nunca es tarde para cumplir sus sueños. Gracias por el botiquín y la compresa, me siento mucho mejor
—Desea algo más o tiene alguna pregunta
—¿Cree usted que la comida del tren es apetecible?
—A mi me gusta mucho, desea algo de nuestro menú
—Por favor podría traerme unos dangos, pollo frito, filete de cerdo, helado de chocolate, papas fritas, alitas picantes, pastel de frutas, gelatina, una pierna de pavo y una jarra de ponche de brandy
—Esta seguro, es demasiada comida para una persona
—No se preocupe, es navidad y necesito tener el estómago lleno para tomar los antibióticos
—En un momento se lo traigo
Allen esperó al señor sentado al borde de su cama con la compresa fría en su mano, pensando en la conversación que tuvo con el señor. Las personas cometen locuras cuando están enamorados, por llega a ser peligroso. El amor, un sentimiento humano, tan compasivo y egoísta al mismo tiempo, que se llega a sentir por una o muchas persona, que forma un lazo entre ambos que se va haciendo más fuerte con el tiempo hasta llegar al punto de sentirse irrompible.
Le parecía un sentimiento tan lejano por el momento, pero se sentía afortunado de seguir amando a Mana, de recordar aun aquel abrazo que lograba abrigarlo en aquellas noches tan frías, de caminar a su lado. En el momento que falleció Mana, aquel lazo que los unía se llevó una parte de él, dejando un vacío dentro suyo el cual no sabe cómo llenar. Podría decir que Mana fue y será la persona que mas amo en su vida, la persona que le enseñó que hasta una persona como él puede amar
—La comida esta lista, lamento no tocar pero es demasiado
—No hay problema, déjeme ayudarlo
—Bueno, creo es todo lo que me pediste, si tienes más hambre presiona el botón al costado de tu cama
—Gracias por la información y comida
—Bueno me retiro para que disfrutes de tu cena navideña
— Si no es mucha molestia, me podría aclarar unas dudas acerca de su historia
—Claro joven, puede llamarme por mi nombre, Klein, Agente Walker
—Que descortés de mi parte no preguntarle su nombre, le ruego que me disculpe Señor Klein. Además usted puede llamarme por mi nombre
—Por mi edad me siento más cómodo llamándolo Agente Walker y no tienes que disculparte
—Mi duda es si termino junto a aquella chica la cual estuvo dispuesto a tatuarse su cara—La sonrisa que tenía el hombre desapareció lentamente hasta formar una expresión de duda en su rostro, parecía perdido en sus pensamiento y que en el momento que regresara a la realidad, tal vez lo mandaría al demonio por preguntar algo tan personal—Disculpe si lo incomodé con mis dudas, no tiene que responderme y lo siento mucho por ofenderlo Señor Klein
—No tienes nada de qué disculparte, es solo que nadie se había interesado en mi vida en mucho tiempo y los jóvenes de hoy no suelen interesarse en la vida de alguien desconocido, me siento alagado
—Es bueno escucharlo
—Su nombre era Olivia y fue el primer amor de mi vida, tenía 18 años cuando la conocí y fuimos novios por 7 años. Era una mujer con la cual quise viajar por alrededor del mundo para ver junto a ella lo que el mundo nos ofrece, parecía que el destino nos hubiera creado para estar juntos. Pero lamentablemente a la edad de 30 años, un cáncer se la llevó en menos de un año. Nunca tuvimos hijos o llegamos a casarnos.
—¿Cómo logro seguir adelante?—pregunto Allen, quien no entendía como el hombre al final si logro seguir con su vida después de la perdida del amor de su vida
—lloré y sufrí lo que debía en su momento, parte de ella vive en mi corazón y al recordarla, me siento afortunado del tiempo que pase con ella. Pero en ese momento de mi vida, fue la primera vez que toque fondo y sentí que la vida me daba la espalda
—Lamento escuchar eso
—La vida sigue muchacho, a los 5 años me case con mi Sofia, hasta ahora han sido 35 años, 5 hijos, y 12 nietos
—Fue valiente por volverse a enamorar y creo que es muy complicado tomar ese paso
—Bueno, creo que es mi turno de preguntarte
—Adelante
—Ese cabello blanco que tienes ¿Es natural?
—He intentado pintarmelo pero ningún color dura mucho tiempo, y no soy de ir cada semana a arreglarme el cabello
—Porque la cruz que está tatuada en el dorso de su mano
—No tengo aun una respuesta para esa pregunta, pero la iglesia tuvo un rol muy importante en mi adolescencia y ese tatuaje lo representa
—¿Tienes con quien pasar navidad?
—Algo así, voy a visitar a una persona muy importante para mi y es con quien planeo pasar el día de mañana hasta el 26, soy una persona que trabaja demasiado y no tengo mucho tiempo libre
—Gracias por responder mis preguntas y te dejo para que comas, buen provecho
—Antes de que se valla, tenga mi número en caso necesite mi ayuda o tenga algo que contarme.
—Feliz navidad Agente Walker y lo tendré en cuenta
En cuanto el señor salió del cuarto, Allen se quedó pensando en lo que acaba de pensar, desde cuando daba información de su vida a extraños, como se le ocurrió darle a entender a ese hombre que solo vivía para trabajar, qué clase de imagen ahora tendría el señor de él. No era mentira lo que le había dicho pero había un motivo detrás de la devoción hacia su trabajo, hasta el punto de seguir hasta dar su último aliento.
Era una de las formas en las que sentía que podía ayudar a capturar a personas que eran un peligro para la sociedad y poder tal vez enmendar un poco el daño que le había hecho a Mana. Así que no le importaba dedicar toda su vida a descubrir los secretos que esconde cada criminal, era la único que lo hacía sentirse útil y le daba algo de sentido a su vida. El crimen jamás descansaba y era su deber seguir el ritmo de cada investigación.
No lo iba a negar, aquel hombre le daba algo de confianza pero sentía que al mismo tiempo le escondía algo. Conocía muy bien el lugar a donde estaba yendo, aquel lugar que hasta el día de hoy era escenario de muchas de sus pesadillas. Esperaba que su intuición se equivocara y que la felicidad que aquel hombre le comentó fuera más fuerte que la maldad del pueblo. Que la pequeña envidia que sentía de lo simple que era la vida del señor no fuera solo una vaga esperanza. El señor había tenido una buena vida, se había vuelto a enamorar, formar una gran familia y parecía estar satisfecho con su vida.
Después de devorarse tremendo festín, Allen tomó un último sorbo de ponche de brandy junto con los analgesicos. A pesar que sabor agridulce de la bebida le parecía desagradable, en ese momento era lo que más necesitaba. Detestaba el alcohol y todo los problemas que conllevaba tomarse unas copas de más. Pero quería olvidar y estar en la cima de la montaña rusa que era su vida, porque estaba bien, siempre lo había estado, aquella sonrisa en su rostro lo decía todo, solo debía repetirlo unas cuantas veces más antes de ir a dormir. Mientras siguiera caminando hacia adelante por el camino que había elegido, todo estaría bien, todo terminará bien, todos terminarían sonriendo al final.
Comenzó a bailar al compás de una canción la cual había escuchado hace una semana en el bar que fue con sus amigos a festejar, sentía mareado y con cada paso que daba su mundo daba vueltas, al parecer no fue muy buena idea combinar alcohol y pastillas, estaba borracho y no tenía ni idea en qué estado llegaría a su destino. Pero estaba feliz o eso quería pensar, necesitaba bailar aquella canción no dejaba de sonar en su cabeza y olvidarse de todo
Soy estúpido y un tonto, pero en este punto de mi vida no me importa. Yo ya pase esto antes y sé lo que se siente.
Hay momentos en los que lamenta haber dejado caer sus barreras ante Mana, desde siempre supo que todo lo bueno en su vida nunca duraba y de todas formas lo hizo. Tal vez si no lo hubiera hecho, su muerte no hubiera dejado ese vacío que sentía hoy en día, como si una parte de su cuerpo hubiera sido amputada junto a ese lazo que fue cortado por la muerte. Pero a pesar de todo eso, no podía dejarse vencer por esa forma de pensar, porque en el fondo había llegado a amar ese vacío que le recordaba lo que en él vivían los recuerdos de Maná.
Al parecer si era un masoquista después de todo.
Jamas dejare que se acerquen a mí, a pesar que sean lo más importante para mí, porque sé que al final se irán de mi lado y yo seguiré ahogándome.
Iba a seguir con esa vida solitaria, porque era la única forma en la que se sentía seguro. No había tenido una conexión real con alguien desde que Mana falleció y desde joven tenía claro que no estaba hecho para formar una familia o vincularse con alguien, así que lo mejor era renunciar a aquella idea. El dolor de perder a alguien amado es tan peligroso y lo sabía muy bien.
Creo que por eso soy muy bueno en las despedidas
No te detengas, sigue adelante
Se que crees que soy inhumano y cruel, pero entiende que estoy protegiendo mi alma lo último que queda queda de mí. Jamas dejare que se acerquen a mí, a pesar que sean lo más importante para mí, porque sé que al final se irán de mi lado y yo seguiré ahogándome.
Este es mi símbolo especial, significa ESTOY AQUÍ
Cada vez que me lastiman siento menos lágrimas caer por mi rostro y cada vez que me abandonan más rápido se secan mis lágrimas. Cada vez que sales por esa puerta menos te amo y al final hay que aceptar que jamás tuvimos una oportunidad.
Allen, te has vuelto un títere sin control
Creo que por eso soy muy bueno en las despedidas
¿acaso no hay nada importante para tí?
Cada vez que me lastiman siento menos lágrimas caer por mi rostro y cada vez que me abandonan más rápido se secan mis lágrimas. Cada vez que sales por esa puerta menos te amo y al final hay que aceptar que jamás tuvimos una oportunidad. Soy bueno en las despedidas.
Cómo decidiste dejar de ser aquel chico, recuerda esto muy bien aprendiz idiota. Para proteger aquello importante, algo del mismo valor debe ser sacrificado.
—Al final el conde nos encontró pero todo terminará bien, porque estoy bien y cumpliré la promesa que te hice—con aquellos últimos recuerdos, Allen se dejó caer en la cama y guardó silencio para dejar que el silencio se lo llevara el reino de Morfeo.
Canción adaptada para esta historia es Too good at goodbyes- Sam Smith
Cada canción estará adaptada a los pesamientos y forma de ser de cada personaje que sea el narrador o de su punto de vista.
