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— Ya te dije que yo no soy un mal tipo— Han revisa que las ataduras en las manos de Luke estén firmes, y sonríe cuando escucha el gruñido de protesta de este.
— Y yo ya te dije que lo entiendo, por eso te he pedido que me ates — la suficiencia en sus palabras haría a Han rabiar, de no ser por qué le encanta esa actitud. Sabe que hizo bien al ir por el hermano y no la hermana.
— Si lo creyeras te quedarías tranquilo y sin restricciones — Da un golpecito a la barbilla de Luke con sus dedos y este sonríe a modo de desafío.
— ¿Y no has pensado que quizás es por qué me gusta estar aquí, a tu disposición? — y aunque la idea del Jedi a su disposición es tentadora, Han sabe que solo está jugando con él.
— Te gusta hacerme creer eso, que vas un paso adelante — Han ya no quiere hablar con él, Luke lo entiende a la perfección y sabe que es capaz de voltear sus palabras. No quiere arrepentirse de su elección y quedarse sin nada.
— Solo, hiciste una pésima elección, pero al menos tu rostro es atractivo todavía. Con mi hermana no habrías tenido la misma suerte — es imperativo que Luke mantenga la atención de Han. Por la diplomacia y todo aquello que Leia no posee y que ya lo habría ayudado a él a salir de aquella situación.
— ¿Así que eres el gemelo bueno? — sabe que hay algo peligroso en el joven, algo a lo que no puede ponerle nombre y lo atrae sobremanera hacia él. Hablar tanto puede ser peligroso, tan peligroso como para orillarlo a ofrecerle su libertad, pero Han no quiere que se calle nunca.
— Te he pedido que me ates por una razón. Ninguno es el bueno — y aunque Luke lo dice de dientes para fuera y en tono burlón, puede ver los engranajes en la mente de Han trabajar a toda velocidad. Ha visto lo que colgaba de su cintura y entiende que no es cualquier noble sin idea.
— Me confundes. Creo que fue buena idea hacerte caso y dejarte ahí — Luke hace un gesto exagerado, concediéndole la razón a Han. No parece que Luke haya sido secuestrado por Solo y Solo no parece decidir si ser indulgente, coquetear o cumplir bien con su deber.
— No estaré siempre aquí, así que yo que tú me daría prisa. Alguien puede llegar— "alguien va a llegar", es lo que dicen tales palabras entre líneas. Han casi puede verlas salir de los labios del muchacho.
Solo se inclina hasta el chico, le aparta un mechón de cabello y le da un beso corto y suave, como una petición para que corresponda sus afectos. No es la clase de beso que buscaba, pero el muchacho lo pone más nervioso de lo que se ha sentido en mucho tiempo.
Luke rueda los ojos, divertido, y corresponde, sintiendo el calor que el cuerpo de Han desprende y preguntándose vagamente que habría sido de ambos si se hubieran conocido en circunstancias distintas. Han le gusta pero no puede olvidar que es lo que en realidad está pasando. Una completa absurdez.
Hay una conmoción fuera de la habitación y Luke sabe que su hermana ha llegado por él.
— Es una pena que te quedes sin dinero y sin príncipe, pero quizás pueda visitarte en prisión — sus muñecas se agitan y Han entiende que debe cumplir su papel y dejar de lado la tensión que existe entre ambos.
No era está su idea de un secuestro efectivo.
