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La ropa que combinamos

Summary:

Por petición de Emma, Mikey y Takemichi deciden combinar ropa.

Notes:

Día 7. Combinar ropa.

Una viñeta porque me bloqueé.

Work Text:

Emma hizo la sugerencia.

—¿Ropa combinada? 

Los dos lo dijeron al unísono. Se miraron como si se quisieran asegurar de que lo que habían escuchado no era su imaginación. La propuesta fue muy inesperada. 

—¡Sí! —contestó Emma muy emocionada—. ¡Vamos, son pareja! ¿Por qué se niegan a la idea? 

Luego dio un sorbo a su batido de vainilla sin despegar la vista de ellos. Draken estaba con ellos y se dedicó a escuchar lo que les decía su novia. Takemichi permaneció en silencio esperando que Mikey dijera algo, pero al mirarlo de reojo, él volvió a centrarse en comer su helado. No se iba a poder negar, Emma sonaba muy insistente, así que solo se dedicó a voltear a todos lados como si ahí hubiera una solución que claramente no había. 

—¿Y por qué no Draken y tú? 

Takemichi ahora se sintió más relajado al escuchar la voz de su novio. Bien, sabía que no iba a dejarlo en un problema. Miró a Emma y sus labios estaban en una línea recta, los miró de forma seria, algunos de sus dedos sostenían el popote. 

—¿Se van a oponer a lo que diga Emma? 

La voz autoritaria de Draken hizo que Takemichi se recargara sobre el respaldo de la silla. Su rostro lucía amenazante, daba miedo. Quiso suspirar por el fastidio de la situación, pero pensó un rato y ¿no hacen eso las parejas, combinar ropa? No tenía la respuesta. Mikey era su primera relación seria, así que desconocía muchas cosas. 

—No, Kenchin. —La voz segura de Mikey hizo su aparición—, ¿de verdad crees que sea necesario combinar ropa? 

Al llamarlo "Kenchin" Draken hizo una mueca de desagrado, no quería que lo llamara así en lugares donde había más gente. Emma los miró mientras daba sorbos a su batido. Al parecer ya se había resignado a que le hicieran caso a su petición que prefería solo escuchar. 

—¡Por favor, Mikey! —dijo ella con una mirada suplicante, luego se dirigió a Takemichi sin deshacer su expresión—. ¡Por favor, se verán muy lindos! 

Lo único que le faltaba era que juntara sus manos y fingiera rezar. ¿Qué hacer? Mikey conocía bien a su hermana y no iba a caer ante sus trucos, pero parecía cansado. Takemichi empezaba a rendirse. Ella sabía actuar para conseguir sus objetivos, eso sí era algo para reconocer. 

—Está bien

Mikey no habló de una forma emocionada, cedió ante la insistencia de Emma, como que empezó a aceptar que sus intentos para negarse no iban a funcionar o tal vez decidió aceptar para hacerla feliz. 

Fue por eso que ahora los dos se vistieron igual. Takemichi ya había terminado de cambiarse y se miró en el espejo: playera negra con un estampado y pantalones azules. No era la mejor vestimenta, pero era una ropa que encontraron en sus armarios, además a Emma no le importaba si era sencillo o no, solo quería que combinaran. Quería tomarles muchas fotos. 

Bueno, se debía de conformar con el resultado. Takemichi bufó y empezó a mover sus pies por la impaciencia. ¿Cuánto tiempo pasó desde que Mikey se metió a cambiarse? Había perdido la cuenta, solo supo que empezó a sentirse aburrido, así que tuvo que pasar bastante. 

—¡Sano Manjiro, si no sales ya no tendré sexo contigo! 

Habló sin pensar. No duró mucho tiempo para que se arrepintiera y quiso que la tierra lo tragara. Se tapó la boca y empezó a caminar de un lado a otro para olvidar la vergüenza. Ni lo hacían muchas veces, pero eso no era el tema ahora. El caso era que escuchó el sonido de la puerta abrirse y Mikey se asomó por la puerta. Pudo ver la mitad de su rostro. 

—Esto es ridículo, Takemicchi. 

Entrecerró los ojos. Él no fue quien aceptó. Parecía como si le estuviera echando la culpa. Realmente esto no era lo suyo, solo se tomarían fotos juntos con su ropa combinada, se las mandarían a Emma y luego procederían a ponerse otra ropa que les haga olvidar la vergüenza que sienten. 

—Sal ya.

Mikey salió y Takemichi tuvo que aguantar las ganas de reírse al verlo. Su ropa era del color contrario a la de él. Al menos cumplieron con la petición de Emma. 

—¿Para eso querías que saliera? —preguntó actuando dramático—, ¿para reírte de mí? 

Takemichi negó con la cabeza y sonrió. 

—Me pregunto en qué lado leyó sobre la ropa combinada —dijo cambiando de tema.

—Es algo que le gustaría hacer con Draken. 

Con ese dato pudo comprender el porqué de tanta insistencia de Emma. Ella quería combinar ropa, pero convencer a Draken no es algo fácil. Suspiró y se volteó para tomar su celular que estaba sobre una mesita y empezar a tomarse fotos. 

Fotos en las que Mikey dejaba en claro su desagrado cuando él fue quien aceptó. Takemichi trató de mantenerse positivo y sonreír, en una de las fotos tuvo que darle un beso en la mejilla para que su expresión fuera sonriente, una felicidad nada fingida. 

Cuando terminaron, Takemichi le mandó algunas de las fotos a Emma junto un mensaje corto en el que decía que esperaba que se le cumpliera su sueño de combinar ropa con Draken. Ahora ellos tratarían de convencerlo, todo porque Mikey quería ver a su hermana feliz junto a su novio. 

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