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Pastel de fresa

Summary:

En su hora del té, Sharon recuerda lo que leyó en una novela romántica.

Notes:

Día 9. Entrelazar los dedos

Work Text:

En la mesa hay diferentes dulces. Galletas de mantequilla con relleno de frutos rojos en el centro, dos pasteles de vainilla con centro de fresas con crema, varios cupcakes con crema sabor a menta, una tetera y dos tazas de té.

Comer junto a Break implica que la mesa tendrá muchos postres que desaparecerán con mucha rapidez. Cuando menos se dé cuenta, enfrente de ella habrá una pila de platos. Y no va a decir nada porque lo conoce bien, los dos están teniendo su pequeña fiesta de té.

Clava su tenedor en el pastel y el sabor le resulta un deleite. Así que se apoya en el respaldo de la silla y lo disfruta. Él no se equivocó a la hora de elegirlo, realmente es una buena combinación de sabores. Estará desbordando felicidad si lo escogió especialmente para ella, más si recuerda que es su pastel favorito.

La risa de Break hace que vuelva a la realidad y lo mire. Han permanecido en silencio, el único sonido que se escuchaba era el de los cubiertos.

—¿De qué te ríes? —pregunta y ladea su cabeza.

—Tienes un rastro de crema —dice Break y señala el lugar donde está la crema. Sharon se pasa su mano por su boca para limpiarse, pero en vez de eso nota como él se pone de pie y estira su brazo, su dedo pasa cerca de su comisura—. Listo.

Volvió a su lugar y ella tuvo una sensación extraña. Tenía sus ojos bien abiertos y Break no dijo nada después de eso, bebió el té y comió las galletas como si nada hubiera pasado. Él actuaba como si nada, Sharon dejó el tenedor sobre la mesa y su mano fue directa al lugar donde pasó su dedo. Ya no tenía crema cerca de su boca.

—¿Eh?

—¿Qué te parece el pastel, señorita Sharon?

Cuando él hizo la pregunta ya su plato estaba casi limpio, solo una fresa reposaba ahí. Tomó un cupcake y le dio una mordida.

—¿Olvidaste que es mi pastel favorito?

En vez de responderle, rodea la taza de té con sus manos y le da un trago. Aunque tenga el rostro un poco inclinado, Sharon puede visualizar la sonrisa de Break, la situación lo está divirtiendo.

—No.

Vaya. Una respuesta corta. Puede que esté ocultando cosas y por eso prefiere no hablar demasiado. ¿Y qué puede estar guardando? Nada. No ha sucedido nada en la ciudad. Lo último que recuerda fue cuando la rebanada de pastel de Oz desapareció del refrigerador. Gilbert empezó a cuestionar a todas las personas dentro de la mansión para saber quién fue y se lamentó por no cuidar el postre. A Oz no le importó ese asunto, le dijo que podía comprar otro y ya.

Para Sharon fue fácil descubrir quién fue, pero decidió encubrirlo y no decir nada.

Ahora concentrándose en el pastel, sonrió. Era obvio que él no iba a olvidar eso. Es un dato de ella de hace años y Break la conoce bien. Además de que se trata de un pastel que comieron los dos cuando pasó tiempo de conocerse y el carácter de Xerxes se suavizó.

—Eso alegra mi corazón —dijo y tomó una de las galletas.

«Break tiene buen gusto en dulces». Eso fue lo primero que se le pasó en la cabeza y no era ninguna mentira. Realmente todo de la mesa tenía un sabor realmente bueno. Comprendió por qué desde que empezaron su fiesta de té, él seguía sin detenerse.

—No podría olvidar un detalle tan importante.

Le dedicó una sonrisa.

—Te golpearía si lo hicieras —bromeó y estiró su brazo para tomar una de las últimas galletas.

Casualmente Break hizo lo mismo y sintió que sus dedos se tocaron. Se miraron por pocos segundos y dejó que ella tomara la galleta. Tomó la taza de té y sus ojos estaban en otra dirección. Puede ser que haya actuado de forma intencional y solo disimulaba. Le gustaría saber lo que está pensando.

—¿Te vas a comer eso? —preguntó cambiando de tema y señaló el pequeño trozo de pastel.

Lo había olvidado. Quería dárselo, pero estaba muy feliz porque pensó en ella al elegirlo. Una forma de agradecerle era comiendo el postre y disfrutar el sabor de la crema pastelera combinado con el relleno de fresas.

—Te regalo la fresa —contestó y llevó el tenedor a su lugar. Mordió la fresa y se recargó en la silla.

Lo que hizo después fue quitar la fresa del tenedor para dejarla sobre el plato vacío de Break. Ahora que lo piensa hay algo en él que le gusta. Su pequeña fiesta de té le resulta un momento solo para ellos dos y le encanta que transcurra sin interrupciones. Sin embargo, no está segura si piensa lo mismo.

Puede llevar a cabo lo que viene en sus libros de romance. No morderle la mejilla, sino tomar su mano y entrelazar sus dedos. Hay muchas cosas que pasan al hacer eso. Sí, quizás podría terminar en una confesión y luego iniciaría su historia de amor con Break. Ah, le gustaría que fuera tan fácil como imaginarlo. Es raro para ella pensar en algo así.

Se come lo último del pastel y suelta un largo suspiro. Al fijar su vista en el plato ya la fresa desapareció y el rostro de Break demuestra satisfacción. Realmente lo disfrutó.

—Break… —lo llamó y respiró varias veces para armarse de valor ante lo que iba a hacer. No tenía por qué ser tan difícil, no se iba a declarar—. ¡Dame tu mano!

Las palabras salieron atropelladas de su boca. Esperó que Xerxes la haya entendido. Quiso que los latidos de su corazón volvieran a su ritmo normal y actuar como si no estuvieran pasando muchas cosas por su mente. Supo que decir eso lo iba a tomar por sorpresa, pero no dijo nada, solo hizo lo que le pidió. Su mano estaba frente a ella, sin pensarlo dos veces juntó su mano con la de él.

—¿Lo viste en una novela?

Ah, en este momento quería bajar su mano rápidamente y esconderse, pero eso no era algo de ella. Sharon iba a afrontar la situación aunque empezara a sentir vergüenza. La conocía tan bien que no tardó en hacer la pregunta. Decidió concentrarse en que tenían sus manos juntas y sin responderle, entrelazó sus dedos.

—No —mintió—, solo es algo que quería hacer.

Esperó que la mentira sonara real, pero en vez de eso escuchó como se rió. Ya era el Break de siempre y aún así decidió bajar sus dedos. Sharon sonrió.

—Te creo.

Y siguió riéndose. La situación no tenía ese propósito, tampoco quería que resultara en una escena de confesión. Tal vez con sus manos entrelazadas podía pensar en sus sentimientos, en que realmente quiere a Break y que le gusta tomar el té con él. Poco tiempo después bajaron sus manos, se miraron y siguieron comiendo.

—Se te subió el azúcar a la cabeza.

Lo dijo antes de beber el resto del té, se levantó de su lugar y se llevó los utensilios que había ocupado, aunque antes de irse tenía que hacer algo, así que se inclinó y besó la mejilla de Xerxes. Agradeció que no estuviera con Emily porque seguramente la muñeca le haría burla por lo que hizo y ella no estaba dispuesta a afrontarlo.

Se fue de la habitación con una sonrisa. Con sentimientos parecidos a los que tiene al leer sus libros de romance.

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