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Un mal aterrizaje en uno de sus saques provocó una lesión en su rodilla. Por suerte no fue algo tan grave como para requerir cirugía, pero si tenía que estar en reposo por dos meses para recuperarse completamente.
Cuando llamaron a Iwaizumi se alegró de haber estudiado algo relacionado con el cuidado de lesiones. Sabía que la rodilla de Oikawa era una zona muy propensa a lastimarse, por eso cuando ambos eran estudiantes de Aoba Johsai, Tooru ocupaba una rodillera blanca. Incluso en la actualidad la sigue utilizando para prevenir.
Esta vez se preguntó si había olvidado utilizar una de sus rodilleras, pero ya no importaba pensar en cómo ocurrió, sino cuidarlo. Es la razón por la que no hizo muchas preguntas solo ir al lugar de sus entrenamientos para llevarlo al doctor. Sabía que era algo que iba a pasar tarde o temprano por el dolor en sus rodillas algunas veces.
—Va a ser difícil acostumbrarme a estar alejado del voleibol por varias semanas.
"No te protegiste la rodilla ese día". Eso es lo que pensó, aunque claro que no le iba a responder algo así. Oikawa habló mientras veía el techo del apartamento que compartía con Iwaizumi. Había salido de Argentina para visitarlo aprovechando que tenía un partido, un partido en el que ya no iba a poder jugar.
—Tienes muchos partidos por delante —murmuró más para sí mismo porque no tenía pensado que él lo fuera a escuchar.
Oikawa dirigió su mirada a su amigo, casi pudo notar el brillo en sus ojos cafés.
—Qué lindo es Iwa-chan preocupándose por mí.
¿Eh? ¿Cómo no va a estar preocupado por él? Chasqueó la lengua y volteó a otro lado para no tener que verle la cara.
—¡Pero si te lesionaste!
Cuando miró de reojo, aún Oikawa seguía viéndolo, parpadeó y luego se centró en el techo. Iwaizumi se preguntó por qué tanto interés en ver arriba si no había nada, más que un foco apagado.
—Quería jugar en ese partido.
Al hablar soltó un suspiro. Iwaizumi se sintió agradecido porque cambió de tema y con lo que dijo Tooru, entiende la importancia que tenía ese partido para él. Se trataba de volver a jugar en Japón después de mucho tiempo viviendo en Argentina.
Hajime se levantó del sillón para hacer algo que nunca imaginó desde que empezó a cuidarlo. Se sentó en el suelo para estar cerca de él y estiró su brazo para acariciar su cabello, era algo que nunca había hecho, por eso comprendía la expresión del rostro de su amigo, tenía sus ojos muy abiertos y una pequeña sonrisa en sus labios.
—Y yo quería verte jugar.
—¿Eh?
¿Por qué se sorprende? Lo ha visto jugar muchas veces, ha ahorrado para ir de viaje a los lugares en dónde son sus partidos. También si deseó trabajar en el cuidado fue por él, sin embargo no dirá algo como eso porque ya no aguanta la forma en la que lo ve Oikawa, sorprendido por gestos que no hace por primera vez.
—Que quería verte jugar —repite. Trata de que su irritación no sea notable. Aunque puede que Tooru haya fingido no escuchar.
—Me gustas mucho, Iwa-chan.
Soltó su cabello y se dio la vuelta para darle la espalda. Iwaizumi supuso que la lesión estaba haciendo que dijera cosas extrañas. Se llevó la mano a la boca para evitar mostrar el efecto que tuvieron esas palabras. Desde que se volvieron a ver, era la primera vez que le decía algo así, tal vez todo este tiempo se contuvo porque si estuvieran en la preparatoria era seguro que le dedicara una mirada de horror, como si esperara que fuera mentira.
«Todo cambia» pensó cuando no pudo negar que sentía lo mismo. Se levantó y se fue a la cocina para tomar un vaso de agua y pensar en otras cosas. No sirvió de nada, así que llenó otro vaso para llevárselo. Salió y esperó que no hubiera ningún rastro de sus mejillas sonrojadas, conociendo a Oikawa le haría burla.
Dejó el vaso de agua sobre la mesita y se volvió a sentar en el suelo.
—¿No tienes fiebre? —preguntó poniendo una de sus manos en su frente para asegurarse de que estuviera bien, pero estaba bien—. ¿Te duele la cabeza? Porque estás diciendo cosas extrañas.
Escuchó la risa de su amigo. Iwaizumi estaba serio, la situación no era divertida, sus preguntas no eran en broma. Realmente quería saber cómo se sentía.
—Estoy bien —dijo entre risas—. ¿Sabes, Iwa-chan? Lesionarme hizo que conociera un lado de ti que permanecía oculto.
—Idiota, es parte de mi trabajo.
—Tu forma de mirarme es diferente —habló—, y decidiste quedarte conmigo cuando mi madre te dijo que ella se podía hacer cargo.
Ya no podía decir nada para contradecirlo. Al parecer no actuó de forma disimulada y dejó en claro sus intenciones. Lo cuidaba por ser parte de su trabajo, pero también porque quería pasar el tiempo con él. Si negaba con la cabeza, Oikawa iba a mirarlo fijamente con una expresión de "no mientas". Si decía algo diferente a lo que dijo, él lo tomaría como un "tengo razón". Bufó y luego sonrió. Pensó en que los días con Tooru no eran tan malos.
—Sí, mierdakawa, tú también me gustas.
Y es que no podía negar lo evidente, por eso es que lo admitió. Cuidarlo no se le hacía pesado, por eso es que los días que transcurrieron desde su lesión los iba a disfrutar mucho. Estar con él no era nada aburrido.
