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Category:
Fandom:
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Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 15 of Supercorptober 2022
Stats:
Published:
2022-10-18
Words:
2,064
Chapters:
1/1
Kudos:
64
Bookmarks:
5
Hits:
687

Warmth

Summary:

Tres veces donde Kara se convirtió en la calefacción personal de Lena gracias a su temperatura corporal.

Notes:

¡Hola!

Uno de mis headcanon es que Lena siempre anda con frío y Kara, por obvias razones, es todo lo contrario, por lo que siempre busca una manera de compartirle calor a Lena. Espero que disfruten esta historia cortita.

PD: un “guatero” en mi país es una bolsa especial donde pones agua caliente y se mantiene así por largas horas. Sirve para abrigarte en invierno o en bajas temperaturas. Pueden googlearlo para mejores referencias jajajaja

Work Text:

*** I ***

 

Kara estaba acostumbrada a fingir que ella también sentía los cambios de estación. Fue una de las primeras cosas que aprendió con los Danvers, especialmente con Alex, cuando llegó a la familia. Al tener una genética kriptoniana, los cambios de temperatura no afectaban de la misma manera a Kara que a los humanos que habitaban la Tierra, por lo que aprender a mezclarse con el resto y fingir frío o calor se volvió una costumbre en su vida.

 

Ahora podía hacerlo de manera automática, sin siquiera pensarlo previamente. Por eso es que para uno de los paseos por el parque que ella y Lena acostumbraban a tener, Kara vestía un bonito abrigo color crema que la protegía, a los ojos de todos, del frío. Lena, por su parte, también llevaba un abrigo, solo que mucho más delgado que el de la rubia, lo que la hizo cuestionar si quizá Lena también era una de esas personas que estaba acostumbrada a sentir menos frío que el resto.

 

La respuesta a su duda le llegó veinte minutos después, cuando observó a la joven Luthor llevar sus manos a sus bolsillos y no sacarlas de ahí durante todo el paseo, siendo que estaba acostumbrada a gesticular sus frases con ellas. También, Kara pudo notar que con cada minuto que pasaba, las mejillas de Lena se iban poniendo más y más rojas a causa del frío, y que sus palabras mostraban los pequeños tiritones de cuerpo que estaba experimentando.

 

Kara sabía que Lena no iba a decir ni una sola palabra sobre cómo se estaba congelando mientras paseaban, así que armándose de valor, se acercó a su nueva amiga y le pasó un brazo por los hombros. No era la primera vez que compartían este tipo de proximidad, pero sí la primera vez que sucedía en un lugar público. Kara esperaba no estar sobrepasando ningún límite.

 

-Kara, no me lo tomes a mal pero ¿por qué me estás abrazando con un brazo?

 

-Porque llevo casi media hora viendo como te empiezas a congelar lentamente frente a mis ojos, Lena.- respondió Kara tranquilamente afianzando su agarre y sonriéndole a la pelinegra.- Y porque sé que no ibas a admitir que estabas muerta de frío ni aunque te torturara para hacerlo.

 

-Yo no…

 

-Ni siquiera intentes negarlo.- rió Kara y volvió a mirar a su amiga.- Puede que seas muy buena en pretender que todo está perfecto frente a las cámaras o una junta directiva, pero no lo eres tanto en esconder que tienes frío. Tu cuerpo te delata.

 

-Bien. Lo admito.- dijo Lena suspirando y aceptando el calor corporal de Kara.- Pero solo porque hace un frío que me está calando los huesos y estamos todavía muy lejos de L-Corp.

 

-Tu cuerpo y yo lo agradecemos.

 

-Ay, cállate.- respondió Lena riendo al ver la sonrisa de satisfacción de Kara en su rostro.- No todos tenemos la suerte de contar con genes que nos permitan aguantar bien el frío.

 

-¿A qué te refieres?- preguntó Kara con pánico. Es imposible que Lena sepa su secreto, llevaban apenas unos meses siendo amigas.

 

-Yo también he notado cosas de ti, Kara Danvers.- dijo Lena achicando los ojos y observando a Kara.- No creas que no me he dado cuenta de como el frío parece afectarte menos que a la mayoría de la gente, y que obviamente tiene que ser por algo hereditario. A muchas personas les pasa.

 

-Ohh…sí, sí, claro.- respondió Kara riendo con nerviosismo y aclarando su garganta.- Mis padres, uh…ambos, solían ser igual que yo. Supongo que nunca le puse mucha atención, era normal para mí.

 

-Entiendo.- dijo Lena sonriendo un poco.- Bueno, pues, agradezco tus genes en estos momentos. El frío y yo no nos llevamos bien.

 

Kara rió y Lena la imitó. Continuaron caminando en la misma posición hasta estar fuera de L-Corp. Una vez ahí, se despidieron para continuar cada una con su jornada.

 

Por primera vez en mucho tiempo, Kara agradecía a su genética kriptoniana por mantenerla siempre con una temperatura corporal elevada al resto y porque Lena pareciera disfrutar de ello.

 




*** II ***


Kara estaba acostumbrada al caos en La Torre. Era de esperarse teniendo a tantos superhéroes, genios y hechiceros metidos ahí, por lo que llegar y encontrar que algo iba mal había dejado de asombrarla desde hace mucho tiempo.

 

Generalmente, el caos nunca tenía que ver con Lena. Excepto cuando la pelinegra se ponía a trabajar en algún nuevo experimento con Brainy, porque ambos tendían a sobre exigirse y el cansancio les pasaba la cuenta de vez en cuando. Pero un caos desatado solo por Lena, era algo bastante inusual.

 

O al menos, lo era hasta antes de que Lena descubriera sus poderes y comenzara a perfeccionarlos.

 

Kara nunca sabía qué esperar cuando Lena le decía que iba a trabajar en un nuevo hechizo, pero siempre terminaba sorprendida. Había mucho caos en aprender a usar magia, incluso para Lena “perfección” Luthor.

 

Y Kara lo disfrutaba muchísimo.

 

Como hoy, que al entrar en la habitación donde Lena usualmente practicaba, la encontró completamente mojada de pies a cabeza y hasta estilando agua por todo su cuerpo.

 

Kara no pudo aguantarse la risa y en medio de ella preguntó:

 

-¿Qué pasó?

 

-Un hechizo salió mal.

 

-No, sí eso lo noté.- dijo Kara secándose los ojos y mirando a Lena.- Pero ¿cómo exactamente?

 

-Prefiero no hablar de ello.

 

Kara no sabía qué le causaba más risa, si ver el desastre que causó Lena o escucharla refunfuñando sus palabras luego de que alguien descubriera el caos que ocasionó.

 

Era adorable, y Kara no pudo evitar suspirar un poco mientras la observaba. Hasta mojada de pies a cabeza y lejos de su imagen pulcra habitual, a los ojos de la kriptoniana, Lena era perfecta.

 

Llevaba tantos años lidiando con sus sentimientos hacia Lena, que desde que decidió dar a conocer su identidad al mundo, eligió también dejar de batallar con ellos. Amaba a Lena, de eso no había duda. Y puede que aun no esté lista para decírselo, pero estaba trabajando en ello.

 

-Uh…¿Kara?

 

La voz de la pelinegra la trajo de vuelta al presente.

 

-¿Sí?- volvió a posar sus ojos en Lena y al instante los abrió con sorpresa. Todo rastro de su risa anterior olvidado.- Rao, Lena. ¡Estás tiritando!

 

Ni siquiera esperó una respuesta, utilizando su supervelocidad fue hasta donde siempre mantenían varias mudas de ropa para cualquier emergencia, tomo un cambio para Lena y varias toallas en el camino. Luego, en cuestión de 10 segundos, estaba frente a la pelinegra otra vez y pasando una de las toallas por sus hombros.

 

-Ven, vamos a un lugar donde puedas cambiarte esa ropa empapada y secarte.- dijo conduciéndola con un brazo sobre los hombros hasta la habitación del lado que se encontraba maravillosamente vacía.- Luego, tú y yo vamos a ir a la sala a sentarnos bien cerca de la calefacción, con una mantita encima y a devolverte un poco de calor al cuerpo.

 

-Kara, en serio, no es nece…

 

-¡Ah, ah, ah!- dijo Kara alzando un dedo y apuntando a Lena mientras la dejaba en la habitación para que se pudiera cambiar.- Nada de quejas. No queremos que te resfríes, ni que te pases de frío.

 

Con una última sonrisa, dejó la estancia y cerró la puerta tras de sí. Esperó pacientemente en el pasillo a que Lena se cambiara de ropa y cuando la vio salir, sonrió. Tomó rápidamente las prendas mojadas de sus manos y usando su supervelocidad las fue a dejar en el cuarto de lavado que tenían en La Torre para emergencias, luego regresó donde Lena, tomó su mano y la llevó hasta el salón principal.

 

Una vez ahí, tomó una de las mantitas del respaldo de un sofá al pasar por su lado, se sentó en el sillón que estaba más cercano a la calefacción, tiró de Lena hasta que esta se acomodó sobre su regazo, le lanzó la mantita encima y la sostuvo entre sus brazos para calentarla.

 

Kara sabía que este tipo de actitudes estaban bastante lejos de lo que era normal en la relación de dos mujeres adultas que se consideraban mejores amigas. También sabía que Lena igual era consciente de esto. Pero a ambas no les importaba. Esto funcionaba para ellas.

 

Al menos, de momento.

 

Lena fue relajándose poco a poco sobre el regazo de Kara hasta descansar por completo todo su peso sobre la rubia. Ambas tenían sonrisas de tranquilidad en sus rostros y disfrutaban del silencio. Estuvieron así largos minutos, hasta que Lena dijo en voz baja:

 

-Gracias por todo esto, Kara.

 

La manera en la que decía el nombre de la kriptoniana había cambiado hace meses. Ahora demostraba no solo cariño y amistad, sino que algo más fuerte. Kara había notado este cambio y sabía que cuando ella se refería a Lena, pasaba exactamente lo mismo. Estaban ad portas de un cambio en su relación, todos lo sabían y notaban. Pero no tenían apuro alguno en experimentarlo.

 

Lo que tenga que ser, será.

 

-¿Para eso están las amigas, no?- respondió Kara en voz baja mientras acariciaba el cabello y espalda de Lena.

 

Ambas rieron bajito, disfrutando de la otra. Y sí, no había apuro aun en dar ese paso que lo cambiaría todo.

 

 

*** III ***

Todo quién fuera lo suficientemente cercano a Lena, sabía que el frío y ella no se llevaban bien. Que estaba acostumbrada a ir por la vida con las manos un poco más frías de lo normal y a necesitar abrigos más gruesos que los del resto en la temporada de invierno para poder hacerle frente a las bajas temperaturas de National City.

 

Ahora bien, había algo que solo Kara sabía sobre Lena y que la hacía sentirse la mujer más afortunada del universo.

 

A veces, muy tarde por la noche y cuando toda la ciudad parecía descansar en medio de la temporada de invierno, Lena daba vueltas en su cama hasta acurrucarse tan cerca de Kara que fácilmente podrían confundirlas con ser un solo cuerpo.

 

Kara es la única persona en la faz de la Tierra que conoce esa faceta de Lena y aunque a la pelinegra le guste poner sus pies helados en las pantorrillas de su novia al acurrucarse a su lado, la kriptoniana amaba tener ese privilegio.

 

Esta noche, en medio de una de las primeras tormentas de ese año, Kara volvió a recordar por qué amaba tener a Lena compartiendo la misma cama que ella. Eran casi las dos de la mañana cuando el cosquilleo de unos cabellos bajo su nariz la despertaron y la imagen con la que se encontró la hizo sonreír.

 

Lena había girado bajo las mantas desde su lado de la cama hasta acurrucarse bajo la barbilla de Kara, escondiendo el rostro en su cuello. Por los latidos de su corazón y el suave cosquilleo de la respiración de la pelinegra sobre su piel, Kara sabía que estaba durmiendo y que toda la maniobra había sido realizada de manera inconsciente.

 

La sonrisa de Kara se hizo más grande y respiró un poco más hondo, captando el aroma a lavanda del cabello de Lena en el proceso y cerrando sus ojos con gusto. Luego, pasando un brazo por la cintura de la chica, la atrajo más cerca a su cuerpo, proporcionándole más calor porque seguramente lo necesitaba.

 

Lena, en medio de su descanso, se acomodó de mejor manera cerca de Kara y dejó escapar un pequeño suspiro de comodidad. Kara le dejó un pequeño beso sobre sus cabellos y justo cuando se estaba preparando para continuar durmiendo, un balbuceo la distrajo.

 

-Kara…calentita, frío…no.

 

Esa era otra cosa que el resto del mundo no sabía pero que Kara tenía el privilegio de conocer: Lena Kieran Luthor balbuceaba incoherencias cuando estaba en una posición tan cómoda al dormir, que descansaba profundamente.

 

A Kara siempre la hacía reír aquello, y también le producía un calorcito en el centro de su pecho, justo en donde se encontraba su corazón. Riendo bajito, Kara se alejó un poco de Lena hasta poder posar sus labios sobre la frente de la chica y susurró:

 

-Dulces sueños, mi vida.

 

Lena sonrió entre sueños al sentir el calor de los labios de Kara sobre su frente y la kriptoniana sonrió.

 

Benditos sean sus genes que le permitían convertirse en el guatero personal de la mujer más maravillosa del mundo.

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