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Chifuyu observa como la luz del sol del atardecer se cuela a través de la puerta de la tienda.
Es un clima agradable. Es como una manera de marcar que el día ya está llegando a su fin. Un atardecer en el que Chifuyu se pregunta si es real, si lo que ven sus ojos es real.
Ve a Baji acomodando los artículos de las cajas que llegaron hoy. Kazutora está barriendo el lugar antes de que cierren y él está en el mostrador. Los podría estar ayudando, pero está en su burbuja, está asimilando su realidad. Si le preguntan por qué no se ha movido, su respuesta es porque, a veces, llegan clientes cuando no queda mucho tiempo para que sea hora del cierre. La experiencia se lo dice.
Está siendo feliz con la persona que ama: Baji. También tiene el trabajo que hace a su novio feliz, solo por ver su sonrisa aceptó ayudarlo y porque disfruta mucho pasar el tiempo con él. Kazutora ya era amigo de Keisuke cuando lo conoció y tenía sentimientos románticos. Ese dato tomó por sorpresa a Chifuyu, sin embargo, no tenía problemas en que los tres tuvieran una relación, eso lo mantuvo como un pensamiento, no tenía el valor para decirlo.
Cuando Baji le presentó a Kazutora no hubo ninguna rivalidad entre ellos. La verdad es que congeniaron muy rápido y no fue por su amigo en común que fingieron llevarse bien, no actuaron, realmente se les hizo muy fácil hablarse como si se conocieran de toda la vida. En ese momento aprovechó para proponer la relación poliamorosa, aún puede recordar la expresión de sus rostros. Los dos se vieron de reojo y luego a Chifuyu. Entonces le invadió el arrepentimiento, no debió decirlo.
"¿Lo dices en serio?" Esa fue la respuesta de Baji después de varios minutos de un silencio incómodo. Bueno, no era algo para tomarse a la ligera, tenían que pensarlo.
El siguiente que habló fue Kazutora y aceptó la relación, con la condición de que Keisuke le dedicara una parte de su tiempo. Si Chifuyu asistía a las citas no se iba a negar. Al trabajar juntos en el mismo lugar ya se había acostumbrado a su presencia, aún así le iba a avisar si prefería que solo Baji asistiera. También que dejaran sus asuntos amorosos a la hora del trabajo. Es así que los tres están juntos.
—Chifuyu.
Escuchar su nombre hizo que volteara en dirección a la voz que le habló: Baji. Al parecer ya tenía un rato hablándole porque su expresión era seria. Se quedó mucho tiempo pensando si esta imagen de él en la tienda es real. Por eso es que había olvidado todo.
—Estás en la luna —comentó Kazutora divertido, había dejado de barrer para mirarlo.
—No —dijo rápidamente.
Para mostrar que estaba equivocado se alejó del mostrador y se acercó a Keisuke, se sentó en el suelo para estar más cómodo y empezar a sacar todos los artículos que habían llegado. La mayoría eran artículos para perros, cuando sacó un ratón de juguete, lo vio por unos segundos.
—¿Crees que le guste a Peke J? —preguntó y le mostró el artículo a Baji.
Él solo asintió. Bien, con tener su aprobación, entonces se va a tratar de una buena compra, ya quería ver a su gato persiguiendo al ratón. Una imagen muy tierna, tendría que tomarle muchas fotos y mandárselas.
—¿Cómo que no estás en la luna si estás dejando los artículos en el piso en vez de acomodarlos?
—Cierra la boca, Hanemiya.
A veces daba la impresión de tener roces con Kazutora, pero los dos se lo tomaban a juego. Por eso es que no tenían grandes discusiones. Empezó una pequeña discusión con él.
—Ya cállense.
Con el tono de voz severo que ocupó, Chifuyu recogió los juguetes y los acomodó en la repisa. Así le demostraría lo equivocado que está. Claro que no está en la luna, y si lo estuviera ¿qué tiene? Ya es la hora del cierre, ya no hay necesidad de que esté pendiente por si llega alguien.
Un rayo de luz del sol le está dando en la cara y no le molesta. Le ayuda a deshacerse de las ideas extrañas que están pasando por su cabeza.
—El atardecer es hermoso —habló Kazutora.
Ahora él es quien está al lado de la ventana para ver el poco cielo que se alcanza a ver. Se distrajo de todas sus tareas para tomar unos minutos y mirar la puesta de sol. Chifuyu se pregunta si siempre ha sido así, claro que sí, solo que apenas le pone atención.
—¿Quieren ir a comer yakisoba? —preguntó Baji.
Kazutora se alejó de la ventana y siguió barriendo, a Chifuyu se le hizo un poco raro porque ya el piso está limpio, tal vez solo se está asegurando de que no haya ninguna suciedad o quiere que quede tan limpio que pueda ver su reflejo en el azulejo. Lo lograría al lavarlo, no con la escoba. Sin embargo, no le dirá nada para no molestarlo.
—¡Yo sí quiero! —se apresuró a decir.
Baji le dio una mirada a Hanemiya quién no lucía muy convencido, hizo una mueca de desagrado. Keisuke frunce el ceño y Chifuyu los mira a ambos.
—Aún no me acostumbro a las citas juntos.
—Solo vamos a comer —explicó Baji—. Será como una salida de amigos.
Por eso es que Kazutora casi no sale con ello, por sentirse extraño. Aunque el tiempo pase, aún no logra adaptarse. ¿Será por eso que a veces prefiere salir solo con Baji? No lo sabía y Chifuyu no diría nada. Este tipo de situaciones suelen pasar seguido y en ninguna ocasión han puesto en riesgo su relación, más bien se alegra de que la comunicación esté presente y hayan llegado a un acuerdo de lo que quieren hacer.
—Está bien —respondió—, solo que nada de nuestras de cariño en público.
Baji asintió. Tenía que comprender las peticiones de Kazutora. Los tres se apresuraron a limpiar la tienda para cerrar e ir al restaurante de yakisoba.
Cuando salieron, Chifuyu ignoró la conversación en la que estaba Baji con Kazutora, se distrajo con el paisaje, el ver cómo los edificios reflejaban la luz naranja del atardecer.
La puesta del sol es hermosa, delante de él están sus dos personas importantes: Baji, la persona que ama y Kazutora, a quien le tiene mucho respeto. Va a atesorar este momento en el que los tres están juntos. Sin duda, encontró la felicidad al lado de ellos y está seguro de que no es un sueño. Todo es real.
