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Con permiso

Summary:

Sero Hanta busca la mejor forma de declararse a Todoroki Shoto.

Notes:

HOLA !

¡estoy muy feliz de poder subir mi primer fic (aunque sea oneshot) de boku no hero! y por supuesto tenía que ser seroroki, que es mi ship favorito.

esto también forma parte del softober, utilizando la palabra crujido.

¡espero que os guste! muchísimas gracias por leer ♡

besis de fresi de la sugamari y nos leemos en twitter !

Work Text:

Sero Hanta y Todoroki Shoto viven pared con pared en una residencia de estudiantes universitarios. Y son dos personas completamente diferentes. El moreno estudia Bellas Artes, el de pelo bicolor Química. Sero es un poco más sociable, Todoroki no. A Shoto le encanta la comida picante, Hanta no la tolera. Se podría seguir así hasta hacer una lista interminable de cosas en las que no coinciden. 

 

Pero hay una cosa que les une: el manga. Concretamente Jujutsu Kaisen. Gracias a eso se pudo formar una gran amistad. O bueno, quizás algo más.

 

El pobre Sero no sabe cómo decirle a Todoroki lo mucho que le gusta. Están en el tercer año de universidad y es algo que lleva arrastrando desde el primero —es decir, desde que se conocieron—. Lo que empezó siendo un crush ha ido incrementándose con el paso del tiempo hasta acabar estando hasta las trancas. 

 

Ahora, mientras le da vueltas al asunto, está mirando la timeline de Twitter para pasar el rato. Y está a punto de bloquear el móvil cuando ve el tweet que puede darle la solución a su quebradero de cabeza. Es posible que acabe de encontrar la manera de declararse a Todoroki. Alguien a quien sigue está vendiendo el tomo 0.5 de Jujutsu Kaisen, ese que solamente podías conseguirlo porque te lo daban cuando ibas a ver la película. 

 

Aún se acuerda del día que fueron al cine —y como para no recordarlo—. Todoroki estaba demasiado ilusionado por conseguir aquel regalo, además del póster. Pocas veces había logrado verle siendo tan expresivo, y le alegraba bastante que estuviese compartiendo ese momento con él. El problema fue que, cuando llegaron, ya no quedaban tomos. Justamente se acababan de agotar. Y el pobre Shoto se puso bastante triste, casi sin ganas de coger la postal que le dieron como alternativa. Para intentar animarle después de la película, Sero le llevó hasta los cartones de los personajes que había en la entrada.

 

—Escoge uno —fue lo que le dijo, aunque sabía cuál iba a elegir.

 

Hanta no se equivocó y Todoroki acabó por señalar a Inumaki. Desde ese día, Shoto tiene a su personaje favorito en tamaño real en su habitación. Se hicieron virales. Consiguió que se volviese a poner contento. Se divirtieron muchísimo.

 

Por eso mismo, no puede desaprovechar la oportunidad. Se lo tiene que regalar. Y se lo tiene que dedicar. Ahí debe confesarse. Debe decirle todo lo que siente en la dedicatoria. Seguro que es algo que a Todoroki le parece bonito y especial. Tiene que conseguirlo sí o sí, así que no tarda en hablarle por mensaje directo a la persona que lo está vendiendo.

 

Tras dejar fijado el precio y dar los datos de envío, Sero tiene asegurado el tomo para Shoto. Solamente le queda esperar a que llegue y pensar en una dedicatoria bonita. Que sea escueta pero que recoja todo lo que verdaderamente siente.

 

Lo peor que puede pasar es que le rechace, pero espera no llegar a perder su amistad. Ahora a ver quién duerme por culpa de los nervios y la impaciencia, porque Hanta no.

 


 

Tras cinco días de angustiosa espera, el tomo ha llegado. Aprovechando que es viernes —su día libre de clases— y que Todoroki está en la universidad, se sienta en su escritorio para pensar una buena dedicatoria. Tiene que hacerlo antes de la hora de comer porque ha quedado con Kirishima y Denki. Lo bueno es que trabaja bastante bien bajo presión.

 

De hecho, no tarda mucho en escribir algo bonito en un post-it y en pegarlo en la primera página que hay nada más abrir el manga —no ha querido escribirlo en el papel directamente por respeto a que pueda no gustarle a Shoto—. Lo envuelve con mucha delicadeza y en el centro coloca con blutack una pegatina diseñada por él mismo de Inumaki. 

 

Agradece que el año pasado hiciesen copias de las llaves de sus habitaciones para tenerlas por posibles emergencias porque, si no, no podría estar ahora mismo dejándole el tomo en el escritorio. La idea es que se lo encuentre al volver de clase y que se lleve la sorpresa. Además, si él no está, no tiene que lidiar con los nervios de qué pensará o qué le dirá en el momento. Así Todoroki también puede tener su tiempo para procesar y saber qué responder. Son todo ventajas —o eso piensa Sero—.

 

—Pues… ya estaría —y, con el corazón latiendo a mil por hora, vuelve a cerrar el cuarto de Shoto con llave.

 




Todoroki vuelve de clase bastante cansado. Ha sido un día intenso y, desde luego, es el peor de la semana. Que sea viernes y tener dos asignaturas por la mañana y otra por la tarde es algo que acaba quemando bastante. Lo único que le apetece es tumbarse en la cama, pero sabe que lo óptimo sería merendar algo y reponer fuerzas. Aunque hay algo que le llama la atención y que hace que su atención cambie de la cocina al escritorio. 

 

—¿Qué es esto?... —murmura por lo bajo conforme se va acercando. Una sonrisa se instala en sus labios nada más ver de cerca de qué se trata—. Sero. 

 

El estilo de dibujo del chico es muy reconocible para Shoto.

 

Quita con muchísimo cuidado la pegatina del envoltorio y, después, empieza a abrir el regalo intentando no romper el papel; ya que lo ha preparado todo tan bonito, le gustaría poder conservarlo como recuerdo.

 

Abre los ojos como platos. No se puede creer lo que tiene entre sus manos. ¿En serio ha conseguido el tomo 0.5 de Jujutsu Kaisen? ¿Cómo? Siente que es capaz de ponerse a llorar en cualquier momento: nadie había tenido un detalle tan bonito como este. Hanta sabe lo mucho que significa para él el manga y se lo ha demostrado. 

 

No puede esperar para abrirlo. Lo que tampoco se esperaba era encontrar un post-it con una dedicatoria por parte del moreno.

 

—Gracias por ayudar a que seamos nosotros mismos cuando estamos juntos. Creo que eso es lo que más me gusta de ti. Bueno, y cuando te ríes por lo bajini. Te quiere, Sero —lee en voz alta.

 

Todoroki también quiere mucho a Sero. Sí es cierto que se toma la nota demasiado literal porque piensa que se lo dice en el sentido de amistad, incluso él mismo queriendo que fuese en otro sentido. No es consciente de que lo que siente por Hanta es recíproco y que lo que está haciendo con esa dedicatoria es declararse.

 

Es entonces cuando escucha el crujido de la madera del suelo del pasillo. Además, el ritmo de los pasos es demasiado reconocible para él. Después de pasar tanto tiempo juntos y viviendo en la habitación de al lado sabe que es Sero quien está llegando. Lo que no tiene muy claro es si va hacia su cuarto o al del propio Shoto. Su duda se resuelve en el momento en el que tocan a la puerta.

 

Respira hondo antes de abrirle.

 

—Sero —le muestra el tomo que tiene entre sus manos, esbozando una sonrisa de oreja a oreja—. No tenías por qué… Muchísimas gracias —aunque a veces le cueste eso del contacto físico, quiere abrazar a su amigo. Le rodea entre sus brazos con mucha fuerza.

 

—No tienes que darlas, Roki. —Hanta aprovecha el achuchón al máximo. Y también aprovecha el hecho de que tiene la cara escondida en el cuello ajeno para preguntarle—. Oye, ¿has visto que había un post-it? —Todoroki se acaba separando a la par que asiente con la cabeza—. ¿Y qué piensas de lo que pone?

 

—Pues que yo también te quiero mucho como amigo —y le brinda otro asentimiento, con firmeza—.

 

—Shoto… —Un suspiro sale de los labios del moreno, soltando después una pequeña risa por lo bajo al darse cuenta de que al final sí que va a tener que confesarse cara a cara con él—. No te decía que te quiero como amigo.

 

—Oh.

 

—Oh —Hanta le imita, sin poder ocultar la sonrisilla que empuja para colocarse sobre sus labios—. Puedo entender que no sea recíproco, pero lo que sí te pido es que no perdamos nuestra amistad. Soy un poco cuadro para estas cosas, así que pensé que regalarte el tomo y poniéndote la dedicatoria se iban a entender las intenciones.

 

—Bueno, siento no haberlo pillado.

 

—No es culpa tuya. Tendría que habértelo dicho en persona y haber sido más claro. Me daba un poco de miedo el “no”.

 

—¿Por qué iba a hacer eso? No se rechaza a una persona que te gusta, ¿no?

 

—¡Pero es que yo no sé... ¿Perdón? —Sero parpadea muchas veces seguidas, sin poderse creer qué está escuchando.

 

—Pues… Eso. Sé que no soy la mejor persona para expresar mis sentimientos, pero sí tengo muy claro lo que tengo dentro. Y me gustas. Mucho. ¿Lo he dicho bien?

 

—Lo has dicho muy bien, Shoto. —Baja la mirada hasta los labios ajenos, como si pidiese permiso para poder besarlos. Con el asentimiento de cabeza del contrario, sabe que tiene luz verde—. Dame un segundo. Con permiso…

 

Hanta va hasta el Inumaki de cartón tamaño real para darle la vuelta y que así no les esté mirando. La risa de Todoroki inunda toda la habitación; el moreno siempre sabe cómo hacerle reír de la forma más sana.

 

—Ahora sí. —Y le besa con toda la delicadeza del mundo, como si fuese una hoja a punto de romperse de un crujido.

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