Work Text:
Cuando Baji estiró su brazo para acariciar la mejilla de Chifuyu, él entró en un estado de alarma por lo que en un movimiento involuntario, utilizó su mano de escudo y se protegió.
No tardó mucho tiempo en bajar la mirada para asimilar lo que había hecho. Su boca permaneció abierta y deseó haber dejado que Baji lo tocara, pero no era fácil porque se le venían los recuerdos de su relación anterior, hacían que el miedo le invadiera y que tuviera ganas de huir.
—¿Qué pasa, Chifuyu? —preguntó Keisuke.
Él alzó la cabeza. Miró a la persona que tenía enfrente, quien se veía preocupado, no le extraña su reacción. Chifuyu se mordió el labio y trató de poner en orden sus pensamientos.
¿Qué le pasaba? Que aún no lograba acostumbrarse a sus tratos tan cariñosos y en vez de dejar que lo acariciara, pensó que lo iba a golpear. Chifuyu solo tenía ganas de tomar sus cosas e irse. Sin embargo, dio varias respiraciones profundas y decidió que le contaría lo que sucedía.
—M-me acordé de Ryusei —susurró.
Escuchó cómo Baji chasqueaba la lengua cuando mencionó ese nombre.
—¿Ese idiota? —preguntó con molestia—. ¿Te sigue buscando?
Habían pasado seis meses desde que pudo terminar la relación con él por sus actitudes controladoras en las que Chifuyu ya no podía salir sin que Ryusei le cuestionara en dónde estaba, con quién salía y por qué regresaba tan tarde a casa. Si tardaba en volver era porque ya no quería pasar mucho tiempo en el departamento y porque no quería verlo. Los días antes de que saliera de ese infierno fue cuando las discusiones aumentaron, se escucharon objetos caer y cuando lo golpeó en dos ocasiones.
Chifuyu dejó pasar la primera vez porque tuvo la estúpida idea de que fue por la furia del momento, que era algo que no quería hacer. No lo perdonó, solo sintió que su relación se iba quebrando y se preguntó cómo fue que terminó todo así. En ese tiempo ya había conocido a Baji en su trabajo y él se dio cuenta de que algo mal iba en su vida cuando dejó de ser el chico tan alegre a uno apagado, era un desconocido y aún así quería conocerlo para brindarle apoyo. Ya Kazutora y Takemichi le habían advertido que habían actitudes en Ryusei que no les gustaban, pero no les hizo caso. Si les hubiera hecho caso en ese tiempo, el sufrimiento se hubiera podido evitar, algo que ya era parte del pasado.
En la segunda vez, aprovechó un momento en el que estaba solo en la habitación para mandarle un mensaje de texto a Baji en su desesperación por querer escapar, por ya no aguantar el ambiente en el que estaba. Deseó que se apurara para que no iniciara una pelea entre ellos. Entró con tanta facilidad que se alegró de que Ryusei no hubiera puesto llave a la puerta, entre los dos estuvieron acomodando la ropa y otros objetos personales en una maleta que había traído. Antes de salir, Chifuyu tomó una bolsa de hielo del refrigerador para colocarla en la zona de su mejilla que estaba roja a causa del golpe.
Sujetar la bolsa de los extremos era su forma de tomarse las manos. Él estaba tan asustado en el camino para salir del apartamento que el contacto físico lo aterraba. Con el apoyo de Baji decidió ir a terapia para tratar de superar todo el daño que le causó su relación con Ryusei. Seis meses habían pasado desde que empezó a vivir con Keisuke y aún no podía acostumbrarse a la forma tan dulce que era con él, oficialmente no eran pareja, aunque ya habían compartido más que besos. Había días en los que dejaba que lo tocara y que terminara en algo más, pero otras veces seguía con su mecanismo de defensa.
—Un día llegó al trabajo de Kazutora y me contó que tomó una actitud muy agresiva para preguntarle mi ubicación —empezó a hablar—, él le contestó que no le iba a decir nada, lo mandó directo a la mierda.
Fue reciente esa situación, solo Chifuyu estaba esperando el momento adecuado para decirlo. Esperaba que Baji no se molestara y cuando lo miró de reojo tenía su puño apretado junto a una expresión que le dio miedo.
—¿Cuándo pasó eso?
—La semana pasada.
—¿Por qué no me dijiste nada?
Bajó la mirada y empezó a jugar con sus dedos porque ni él tenía esa respuesta. No lo dijo molesto, Chifuyu ya esperaba que le hiciera la pregunta y aún se sentía nervioso. Quería cambiar de tema.
—P-porque…
—¿Tenías miedo? —interrumpió.
Asintió. De repente le invadió el miedo de que lo fuera a buscar en su trabajo y le jalara el brazo para crear una escena en medio de la calle, pero eso solo era obra de su imaginación porque nunca pasó nada de eso.
—Chifuyu, estaré para ti y no dejaré que ese estúpido te vuelva a hacer daño.
—¿Lo prometes?
Conoce a Baji desde hace tiempo y se puede confirmar que él no haría nada por lastimarlo, sabe que tiene que dejar a un lado todas sus inseguridades, pero no es algo difícil. No cuando a veces se le vienen a la mente todas las discusiones, sus actitudes controladoras y celosas. Chifuyu sabe que Keisuke es diferente, fue ese rayo de sol en la tormenta, se siente bien al lado de él.
—No tienes por qué preguntarlo —responde y estira sus brazos para darle un abrazo a Chifuyu, pero él se queda en su lugar.
—D-desde esa semana ya no ha vuelto a aparecer.
Existía la posibilidad de que Kazutora haya amenazado a Ryusei, sabía cómo era él, capaz de cualquier cosa para proteger a su amigo. También pensó en que aceptó la idea de que ya no serían pareja, pero es que Chifuyu ya no quería volver a su anterior relación. Decidió vivir con Baji por la comodidad que me brinda y porque no quería volver al departamento de su madre porque no tenía valor para verla a la cara después de que ella también le advirtió que no le daba confianza. Se llevó la mano a la boca, bueno, en un momento tenía que regresar a disculparse.
—Si te sigue buscando, te acompañaré a que pidas una orden de restricción.
Asintió. Eso es lo que faltaba hacer. Cuando le hizo una visita a Takemichi, él le sugirió que ya debía denunciarlo por lo que le había hecho, sin embargo ignoró lo que le dijo porque no lo veía necesario, de nuevo pensó en que fue por su enojo y que más tarde se le pasaría. Estaba asustado, los nervios le invadian con solo la idea de lo que era capaz si se enteraba de que fue a pedir ayuda. Por eso es que conocer a Baji y tener su apoyo hacia que la felicidad volviera a su vida.
—Perdón por no decir nada —susurró cabizbajo.
—Fuyu, no te disculpes. —El suave tono que ocupó hizo que volteara y viera que de nuevo parecía querer abrazarlo—, entiendo la razón por la que no me dijiste nada, pero espero que sí él vuelve a aparecer me digas.
—Te amo.
—Dejame abrazarte —pidió.
Chifuyu dio una respiración profunda antes de acercarse. «No es Ryusei» se repitió y lentamente se fue acercando a Baji, quien puso sus brazos alrededor de él. Definitivamente era muy diferente, cálido, se sentía seguro y quería permanecer así.
—No estás temblando —reconoció y al tenerlo junto a él, sintió como depositaba un beso en su frente.
Sintió sus lágrimas a punto de caer de sus ojos porque estar con alguien como Keisuke le parecía algo irreal. No sabía si decírselo, pero él se confirmaba su idea de que era el arcoiris después de la tormenta. Se alegró de haber aceptado sus citas porque ahora estaba iniciando una nueva vida al lado de una persona que nunca le haría daño. Una conexión diferente que no sintió con nadie más. Los dos estaban muy enamorados.
