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Shang QingHua no era una mala persona, o por lo menos él no se consideraba una mala persona. Era un buen hijo, pese a los disgustos que le había causado a sus padres al no querer seguir el camino habían pavimentado para él; trataba a las personas con respeto y hacia su trabajo con la mejor calidad posible por más cansado que estuviese en ese momento; quizá el hecho de considerar que merecía alguna recompensa fue el pensamiento que desencadenó su desgracia, quizá el hecho de desear un poco más de lo que ya tenía fue pedir demasiado a los dioses que ahora parecían burlarse de él.
MoBei-Jun había muerto.
El hombre que durante años había sido el amor de su vida, que le había acompañado desde que sus padres lo botaron de su casa, que le apoyó con su sueño de ser escritor; quien estuvo junto a él en cada momento de enfermedad y cuando sus padres le buscaron con el fin de volver a establecer una relación con su único hijo. Quien pese a su mal genio y carácter difícil le trato como su más valiosos tesoro y nunca lo abandonó en ningún momento; ahora yacía bajo tierra, en una tumba fría y elegante, tan cerca de él y a la vez tan lejos.
Shang QingHua creyó que aquello era una broma cruel del destino; algo falso que desaparece si tan soló cerraba los ojos con fuerza y los volvía a abrir, entonces podría ver esos profundos ojos azules, esas raras pero encantadoras sonrisas, sería envuelto por esos brazos fuertes y la profunda voz le susurraba palabras de amor para calmarlo; esas que le eran tan difíciles de decir, pero que aun así se esforzaba con el fin de poder ver a su pequeño hámster feliz.
Pero eso no pasó el primer día, ni el segundo y tercero. Aquella semana parecía un tormento eterno, con los segundos como caracoles, acentuando la ausencia en el departamento que compartían; en la gran cama vacía, en su mesa de trabajo que aun tenia la computadora portátil acumulando polvo, en las camisetas que habían sido dejadas en el suelo por las prisas de salir; en los tazas de la cocina con bonita decoración de copos de nieve.
Shang QingHua no podía dejar de llorar, sus ojos castaños estaban rojos e irritados, la ropa desarreglada y sucia; no había muerto de hambre solo por el apoyo de su amigo, que día tras día le visitaba y le obligaba a comer.
Quizá hubiese podido superar todo aquello con el tiempo, avanzar y recordar con cariño todo lo que habían pasado juntos; pero el séptimo día de la muerte de MoBei-Jun sus padres hicieron algo impensable para él; tirando a la basura todo aquel intento de volver a ser cercanos con su hijo; en el séptimo día de la muerte de su amante ellos se atrevieron a decirle que había logrado arreglar un matrimonio con la hija de una familia de clase un poco más alta.
Quería estrellar el teléfono contras la pared, gritarles con odio todos el dolor que su corazón sufre y el cómo lo empeoraba; alejarlos de su vida y huir a la región más alejada que le fuese posible; pero en ese momento su corazón estaba tan roto que solo se resigno. ¿Qué importaba aquello? ¿Le afectaba en algo involucrarse en un matrimonio sin amor? El amor de su vida ya no regresaría jamás, ¿qué más daba seguir si decidía aceptar y seguir una vida mecánica hasta que pudiese morir?
Pasaron los meses de vivir una vida monótona, en la cual sus lectores le abandonaron al no tener nuevo material de su escritura, en la que su amigo más cercano trato de ayudarle a salir de aquel duelo que le parecía consumir de poco a poco; dejando solo una cáscara vacía en donde una vez hubo un ser vivo. Fue cuando sus padres le programaron una cita para conocer a su futura esposa que se arrepintió de aquella decisión suya de aceptar.
El restaurante era bastante elegante, con una decoración minimalista, las mesas redondas para cuatro comensales tenían manteles de color blanco con las orillas bordadas en panteones planteados, en el centro de estas descansaba ramos de hortalizas celestes y lilas frescos, no había necesidad de velas pues todo el lugar contaba con una luz blanca que no dejaba que la penumbra se colará en ninguna esquina; el edificio tenía tres pisos, todos ellos tenían muros de cristal que permitían ver el exterior mientras se cenaba. Ese lugar tenía buena comida; lo que era de esperarse pues el precio no era precisamente barato; una pequeña orquesta tocaba para ambientar el lugar, la canción parecía ser una romántica, muy posiblemente alguien había pagado para aquello debido a una ocasión especial. Shang QingHua sabía esto y más debido a que ese restaurante era al MoBei-Jun y él había acudido cada año durante sus siete años de relación en su aniversario. El autor respiraba con dificultad, trataba de alejar todos los recuerdos felices de su mente, pues no dudaba que si los dejaba fluir se echaría a llorar como un niño; y ese no era el momento.
Su prometida estaba sentada en la mesa más alejada de la puerta, cerca del muro que dejaba ver el jardín del lugar, al acercarse pudo notar que ella no era una belleza tradicional, sus rasgos eran femeninos y elegantes, pero para nada delicados; eran duros y feroces, con un par de ojos de melocotón color azul profundo que delataba el uso de lentillas o una ascendencia extranjera; tenía curiosidad por preguntar pero esos ojos le intimidaba un poco, tenían una aura familiar que le confundía ¿debía seguir mirando o apartar la mirada?
Su piel era bastante pálida; de cierta manera enfermiza pero eso generaba que sus gruesos labios resaltaran como una rosa fresca entre la nieve.
一Hola. eh, gracias por venir. ¿Has esperado mucho tiempo? 一Shang QingHua tomó asiento frente a ella. Con discreción le dio una segunda mirada, su ropa era elegante pero un tanto masculina; la camiseta blanca de botones mostraba un pequeño escoque que por muchas seria visto inadecuado, pero lo que llamo la atención del autor fue la curiosa gargantilla alrededor de su cuello; mas que una gargantilla era un trozo de listón negro atado con un pequeño moño en la parte trasera; era un estilo poco usado, pero se veía bastante bien. 一Eh, esto es vergonzoso, pero, ¿podrías recordarme tu nombre?
Ella le miraba a un con ese rostro serio y frío, sus labios rojos se elevaron en una leve sonrisa de diversión.
一Puedes llamarme Xiao Mo. 一Su voz era bastante débil, como si estuviese enferma de la garganta, más allá de esa frase no dijo otra palabra.
Shang QingHua estaba bastante incómodo en la situación; si había aceptado aquella cita era para aclararle que quería cancelar el compromiso. Estaba más emocionalmente, si; pero eso no significaba que por eso condenaría a otra persona a estar en un matrimonio desabrido y sin amor. Pero no sabia como decir aquello, tenía planeado una plática amable y relajada durante la cena, para después dar una explicación de su situación emocional actual, y por la cual no estaba listo para iniciar una nueva relación, y mucho menos un matrimonio; pero ella no hablaba y no se sentía con el suficiente ánimo para poder ser él quien guiará la plática como era de costumbre; el estar ahí sentado, era algo que en realidad no podía hacer; todo el lugar parecía estar presionando sobre él todos aquellos recuerdos que debería de volver su corazón cálido; pero solo lo rompían trozo por trozo.
一Tu no quieres llevar a cabo este matrimonio, ¿verdad? 一hablo ella después de una silenciosa cena. 一No planeo obligarte, pero te lo diré de una vez, no planeo cancelar este matrimonio. Me casaré contigo me cueste el tiempo que me cueste. 一dijo poco antes de terminar su plato; de su bolso sacó su cartera y dejo el dinero correspondiente a su pedido; tras eso se levantó de su lugar y avanzó hasta su lado; desde ese punto de vista se notaba que era bastante alta, una de sus manos de dedos largos y finos acarició la mejilla del autor, generando escalofríos; su mano era muy fría.一Por ahora, te daré algo de tiempo. No me hagas esperar mucho. 一susurro en su oído, la voz era débil, pero parecía ser fuerte en sus palabras, dejó un suave marca roja en su mejilla tras darle un pequeño beso antes de retirarse del lugar con pasos firmes y decididos. Aquella forma de caminar no era para nada femenina, pero atrajo toda su atención.
Shang QingHua no lo comprendía; le habían dicho que era una chica tímida y obediente, pero parecía todo un depredador.
El tiempo siguió pasando, en el cual el autor recibía curiosos regalos que iban desde platos de fideos caseros hasta algunos libros que en algún momento había expresado querer; sentía todo aquello como una cruel broma, pues aquellos detalles eran como los que en alguna vez su amado MoBei-Jun le dio. No sabía si sentirse enojado o triste.
Cuando llegó la boda quería huir lejos de aquel lugar, pero no lo hizo. La pequeña ceremonia fue como un sueño lúcido, irreal; pero la noche de bodas fue un caos inesperado.
一Lo siento, yo… a mi no me gustan las mujeres, se que debí decirlo antes pero…
一Mentiroso; si eres capaz de describirlas con detalles en tus novelas; pero se por que no te atrae este cuerpo. 一El par de brillantes ojos azules no se depehaban de él; un brillo molesto y burlón. Xiao Mo avanzó con su elegante vestido rojo tradicional, deshaciendo el elegante peinado y dejando caer las túnicas hasta quedar a solo una de la ropa interior. El autor retrocedía con cada paso que ella daba en su dirección, sin saber que decir balbuceaba palabras de disculpa y perdón. Se sentía acorralado, pero no era una sensación desagradable, sino bastante familiar; en su huida chocó con el borde de la cama y Xiao Mo lo empujo a esta, sentándose sobre él impidiéndole huir. 一Te acostumbraste a ser tomado en mis brazos, pero por desgracia esta es ahora mi apariencia; asi que tendras que acostumbrarte. QingHua, este rey ha esperado demasiado para que te des cuenta, no eres tan tonto, ¿o si?.
Su voz era baja, pero sus palabras poderosas, con los labios rojos pegados a su oído una corriente le recorrió con esas palabras firmes; una de esas manos pálidas y de dedos largos se coló en su túnica de bodas, eran frías.
一Mi, mi rey. MoBei-Jun; ¿cómo es que…?
一Buen chico; tardaste más de lo que esperaba. Pero al ser nuestra noche de bodas, dejaré pasar tu falta. 一aquellos ojos azules brillaron con una luz sobrenatural. Ese azul profundo como el mar del norte, eran los ojos de su amado MoBei-Jun; esos labios que le besaban de manera salvaje y esas manos que le acariciaba con ternura, era él.
°~°
MoBei-Jun había muerto, fue repentino, el auto fue golpeado y juro por las calles; cerró los ojos un momento, se sentía cansado; algo había atravesado su garganta y no podía hablar. Cuando volvió a abrir los ojos descubrió que su cuerpo estaba bajo tierra, descubrió que Shang QingHua iba ser obligado a casarse, descubrió que habían pasado siete días desde aquel accidente de auto.
No sabia que hacer, se sentía desesperado, perdido entre las calles solitarias vio como una mujer era atacada por un hombre, como le cortaba el cuello y trataba de usar su cuerpo; no sabía qué fue lo que le impulsó a acercarse, pero de la nada sintió nuevamente el frío del piso y el peso de alguien sobre él; abrió los ojos ahora azules a la vez que pateaba lejos al cerdo humano sobre él. El tipo se asustó por la acción, buscó su navaja que ahora descansa a escasos milímetros de la mano de MoBei-Jun, quien ahora resucitado sentía la sangre cálida que caía de su nueva garganta; era una sensación familiar que no le gustaba para nada. Aquel cerdo de cara humana se atrevió a tratar de ahorcarlo, el resultado fue tener su propia navaja clavada en el ojo. MoBei-Jun se levantó con tranquilidad, ignorando los gritos de aquel hombre salió de aquel callejón en busca de algún médico que le ayudará a tratar su herida.
Solo después de un tiempo en el hospital; su alma pareció tomar los recuerdos de aquel nuevo cuerpo. Una chica con una familia asquerosa, trató de huir de casa cuando se enteró que le habían arreglado un matrimonio, lo que pareció ser la gota que derramó el vaso y le hizo creer que incluso morir era mejor que seguir en ese infierno.
Comprobó que aquella familia era una basura cuando fueron por él al hospital, tratando le como una chica idiota que debería agradecer el seguir con vida, esperando un disculpa; para desgracia de aquellos idiotas, ellos no eran más que un grano de arena en comparación con la familia original de MoBei-Jun; quien no tardo en ponerse a la cabeza de aquella familia.
A los ojos de los demás, la hija menor de aquella familia había tenido un cambio radical en su personalidad.
Y MoBei-Jun, vio todo aquello como una segunda oportunidad dada por un dios misericordioso, porque descubrió que la dueña original de aquel cuerpo era la futura esposa de Shang QIngHua.
°~°
Shang QingHua quitó el listón del cuello, que se había usado para ocultar aquella cicatriz en el cuello; se levantó para besar aquel lugar; recordó la imagen del auto de cabeza, con MoBei-Jun en el interior sin respirar y con un trozo de vidrio en su cuello.
Lo abrazo; abrazo ese cuerpo desconocido negándose a dejar ir al alma que ahora vivía en su interior.
一No vuelvas a desaparecer. MoBei-Jun, no vuelvas a irte de mi lado.
一QingHua, no me volveré, estaré junto a ti aun si tengo que renacer cien veces más 一la voz débil de una garganta lastimada en dos vidas le consoló, sin ningún rastro de mentira en aquellas palabras Shang QingHua sintió que podía volver a respirar después de mucho tiempo.一. Ahora esposo. Aprovechemos esta noche de bodas.
