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Late Goodbye

Summary:

Después de meses escapando de Mikey, Chifuyu y Kazutora no tienen mejor opción que seguir escapando por la traición causada hace unos meses, a pesar de que las cosas no auguran un futuro feliz y tranquilo.

Notes:

Día 2: Angst

Voy a ser sincero: es mi primer angst escrito y publicado. Siempre tuve pensamientos al respecto de este futuro porque, seamos honestos, no hay mucho que nos expliquen más allá de... bueno, los que están al día con el manga saben qué pasa en este futuro y con la mayoría de los personajes que conocemos. Sin embargo, no hay una profundización de lo que ellos hicieron antes de que Mikey acabara con todos, así que decidí a aventurarme a armar en mi cabeza un "qué hubiera pasado si...", enfocado en, obviamente, Chifuyu y Kazutora.

No fue fácil si me lo preguntan, me costó mucho poder visualizar a pesar de que tenía ideas sólidas que deseaba insertar. Y no fue gracias a un log de pixiv que justamente abarcaba este futuro que pude inspirarme y sacar lo que les traigo el día de hoy.

Antes de terminar con esto, sólo decirles que la referencia al capítulo 118 del manga es meramente al final para poder conectar todos los hechos narrados antes y que, por supuesto, están desde la perspectiva de Chifuyu (no de Mikey como lo muestra el manga).

Si son sensibles, prepárense para llorar, porque yo también lloré mientras lo escribía.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Un celular en silencio comienza a vibrar en el pantalón de un hombre que está fumando su cuarto cigarrillo del día en el balcón de su apartamento. Aturdido, Chifuyu saca el móvil del bolsillo, dándose cuenta de que el número que está llamando es desconocido. Quizás no deba responder; puede ser algún vendedor que podría gastar su tiempo ofreciendo en algún producto o servicio que no necesite en lo absoluto, pero, por alguna razón, siente que puede ser de alguien importante, así que toca la pantalla para responder.

 

“¿Sí?”

 

“¿Chifuyu? Maldición, no pensé que volvería a escuchar tu voz”, dice una voz familiar en la otra línea. “Me alegra oírte”

 

“Espera”, Chifuyu deja caer el cigarrillo al suelo por la sorpresa. “¿Yamagishi?, ¿qué haces llamando?”

 

Él escucha como el hombre, Yamagishi, suspira con pesadez y maldice en voz baja, como si intentara escabullirse. “Esto es malo, Chifuyu. Mikey descubrió todo”

 

“¿Qué?”

 

“No sé cómo lo hizo. Creímos que no estaba al tanto de Toman porque Izana y Kisaki han estado llevando a cabo todo lo de tu captura, pero ya sabe lo que has hecho con Kazutora, te llamo para poder advertirte: él ira por ti. Irá por ambos”.

 

Chifuyu tensa la mandíbula no sin antes pisar el cigarrillo con fuerza para apagarlo y restregarlo por el suelo, hasta que por la fuerza y la fricción lo pulveriza. Si bien sabía perfectamente que existían posibilidades de ser descubierto, lo cierto era que se había confiado lo suficiente y ahora la noticia le cae como balde de agua fría por todo el cuerpo. Sabe que desde que la Toman se ha fusionado con Yokohama Tenjiku, todo se tornó oscuro y turbio. Asesinatos, robos, tráfico de drogas y de personas, prostitución. Lo que alguna vez fue Toman, se esfumó en ese instante en que perdieron la batalla contra Tenjiku. Por supuesto, Chifuyu, quien seguía estando en Toman en aquel entonces, no tuvo más remedio que aceptar ver cómo la Toman que había conocido y poco a poco observar cómo se iba torciendo ante las atrocidades y el terror que estaba infundiendo Tenjiku a la sociedad. 

 

Las cosas también cambiaron drásticamente. Takemichi abandonó la pandilla antes del incidente, causando malestar y rabia en Mikey pero que, de alguna forma que Chifuyu desconocía por el momento, Draken y Mitsuya le imploraron no involucrar a Takemichi en la situación que estaban viviendo. A raíz de esto, el entonces líder de Tenjiku, Kurokawa Izana, comenzó a ser más cercano a Mikey, lo que conllevó un drástico cambio tanto físico como en su personalidad. El increíble Mikey se había convertido en un muñeco manipulado por Izana y por alguien más, que tiempo después Chifuyu descubrió que no era más que Kisaki Tetta, quien incluso había planeado el complot de la lucha aliándose con Izana antes de dicho suceso.

 

Por supuesto, en ese lapso, Kazutora había cumplido su condena de 10 años por los incidentes que ocurrieron ese sangriento 31 de octubre. Temiendo un terrible escenario, Chifuyu decidió hacerse cargo de éste y recogerlo una vez que lo dejaran libre. En un principio, su plan era ocultar a Kazutora hasta que pudiera salir del país con una identidad falsa para que rehiciera su vida, no obstante, Kazutora insistió en la posibilidad de trabajar juntos para hacer volver a Mikey en sí, así como sacar a todos de la Toman de la terrible pandilla que se había convertido. Existieron discusiones de por medio porque Chifuyu no deseaba que Kazutora regresara a la Toman de manera presencial pese a que Mikey siempre lo consideró parte de ella, pero, al final, terminó cediendo y permitiendo que Kazutora pudiese ayudar en algo.

 

Fue así como empezaron a elaborar un plan con tal de monitorear la situación y, aprovechando la presencia de Kazutora, éste se infiltraría de algún modo para intentar tener un contacto más directo con Mikey, así también como averiguar cómo desbaratar la pandilla desde adentro.

 

Las cosas parecían marchar bien. Kazutora dejó de regresar al apartamento que compartían juntos por una larga temporada porque había logrado infiltrarse a la perfección sin levantar alguna sospecha. En el transcurso del tiempo, también Yamagishi se había involucrado como el confidente del plan de ambos. No obstante, un pequeño desliz provocó que, de alguna forma, quienes estaban bajo la supervisión de Izana, se enteraran del complot orquestado por Chifuyu. A raíz del descubrimiento, Inui Seishu fue el encargado de propinarle una paliza a Kazutora una vez que sabían de su participación en el plan. En cuanto Chifuyu supo de la situación gracias a Yamagishi, corrió al rescate y lo sacó de la situación lo más pronto posible, cosa que conllevó a que ambos tuviesen que mantener un perfil bajo y esconderse en un apartamento más recatado.

 

La traición fue rápidamente difundida entre todos los integrantes de la organización y muchos capitanes orquestaron las búsquedas de Kazutora y Chifuyu. Por suerte, la presencia de Yamagishi no fue lo suficiente para ser ligado al tema, por lo que su silencio ha sido valioso para no ser descubierto. 

 

No fue fácil al inicio, Kazutora insistió en volver a intentarlo, pero Chifuyu se lo impidió, aún si sus intenciones era poder disculparse con Mikey e intentar reconstruir la amistad que ambos tuvieron en el pasado. Lo cierto era que tener acceso para hablar a Mikey ya se había convertido en algo imposible para cualquier subordinado.

 

“Tienen que irse de ahí, Chifuyu”, insiste Yamagishi, en un hilo de voz, “ese lugar para ustedes dejó de ser seguro”

 

Chifuyu no tiene otro lugar a donde esconderse con Kazutora. Pese a esa dificultad, sabe que de alguna u otra forma se las tendrá que arreglar.

 

“Está bien”, dice Chifuyu, a regañadientes, “gracias por avisar, ten cuidado”

 

“Sí, hasta luego”

 

***

 

Chifuyu había adoptado la costumbre de ocultarle ciertas cosas a Kazutora por su bienestar. Aún si él le aseguraba que estaba rehabilitado, Chifuyu pensaba que había cosas a las que Kazutora no debía saber, al menos, no por el momento. Después de la partida de Takemichi, se juró a sí mismo que protegería a Kazutora. 

 

“¿Qué haces aquí a estas horas?”, pregunta Chifuyu a un Kazutora que contempla sentado en el balcón del apartamento.

 

El hombre de cabello lacio y largo de color oscuro con un par de mechones desteñidos se gira hacia Chifuyu con una expresión tranquila pero nostálgica. Sus grandes ojos color amarillo como el dorado se posan suavemente en él en cuanto se percata de su presencia. No dice nada, permanece inmóvil en su sitio y vuelve su mirada hacia el cielo. Chifuyu sin pensarlo dos veces, se une a él, sentándose a su lado. Contempla en silencio, al igual que su acompañante, el cielo lleno de hermosas estrellas que lo decoran, no hay vestigios de la luna para esa noche. De manera disimulada, Chifuyu aprecia el rostro sereno de Kazutora y la forma en que se abraza a sí mismo mientras observa.

Para él, momentos así con Kazutora son valiosos a pesar de que los últimos meses han tratado de estar ocultos en la sombra. No ha sido para nada fácil y ambos lo saben muy bien. Pese a ello, los dos se han acostumbrado a la presencia del otro y de valorar aquellos momentos íntimos que han tenido durante los últimos días.

 

Aunque muchas veces tiene la necesidad de romper el hielo y entablar conversaciones con Kazutora.

 

“Oye, ¿alguna vez has soñado con algo?”, le pregunta Chifuyu con voz suave.

 

Kazutora voltea su mirada hacia él, un poco confundido ante la pregunta. Tararea en silencio y niega con la cabeza.

 

Chifuyu ríe suave pero nervioso. “¿De verdad? Bueno, yo siempre soñé con ser aviador, como mi padre”, dice él, “recuerdo que tenía revistas sobre el tema y un avión a escala en mi habitación”

 

“Oh”, habla por fin Kazutora, “de ese tipo de sueños hablas”

 

“Por supuesto, ¿de qué otra cosa sería?”

 

“No fuiste específico”, reclama Kazutora, con un falso tono ofendido, “por eso no lo capté bien”

 

“Bueno, pero ¿tenías algún sueño?”, vuelve a preguntar Chifuyu.

 

Kazutora permanece en silencio por unos minutos para pensar en su respuesta. “No realmente. Mi padre tenía intenciones de que pudiera ser algo como abogado o médico”, relata, “pero... no recuerdo si alguna vez me propuse a ser alguien en la vida”

 

“¿En serio? Es un poco difícil de creer”, se sincera Chifuyu.

 

“Lo digo en serio. Nunca sentí que tenía un propósito en la vida”

 

Ahora es Chifuyu quien permanece en silencio, pensando en lo que Kazutora le ha revelado.

 

“¿Qué es lo que te hizo cambiar en tu sueño, Chifuyu?”, pregunta ahora Kazutora, sacando a éste de sus pensamientos.

 

“Bueno, con el tiempo creo que mis gustos fueron cambiando y el tema de la aviación me fue gustando cada vez menos”, cuenta Chifuyu, “hasta que...”

 

“¿Hasta que?”

 

“Pensé en tener una tienda de mascotas”

 

Chifuyu sonríe ante el recuerdo. “Mi gato, Peke J, me hizo pensar en que sería genial de poder cuidar a muchos más animales como él. A buscar potenciales dueños que les den los cuidados pertinentes y el cariño que merecen”

 

Kazutora sonríe un poco. “Eso es muy lindo de tu parte”

 

Ante el comentario, Chifuyu no puede evitar dejar escapar unas cuantas risas nerviosas y rascar su nuca por la vergüenza. “¿De verdad?”

 

“Lo digo en serio”, ratifica Kazutora. “Es la impresión que me diste cuando me fuiste a buscar. Eres alguien que siempre está dispuesto a tender la mano a quien lo necesita en el momento indicado”, toma una pequeña pausa, “aún si las cosas se han tornado oscuras y que has tenido que hacer cosas de las que no te enorgulleces... sigues siendo el mismo Chifuyu que me fue a buscar después de cumplir con mi condena”

 

“Sabes”, dice ahora Chifuyu, “a pesar de que no estamos en una buena situación, sé que quizás existen posibilidades de poder cumplir mi sueño”

 

“Estoy seguro de que sí se podrá”, y Kazutora ensancha un poco su sonrisa.

 

“Lo sé, sólo que...”, Chifuyu suelta un suspiro, “me gustaría que me ayudaras a cumplirlo”

 

“¿Eh?”

 

“Así como has estado conmigo en todo este problema a pesar de que fuiste tú el que me convenciste de accionar un plan, me gustaría hacerte parte de mi sueño”, por alguna razón, Chifuyu siente que su corazón está palpitando de manera acelerada y siente un pequeño malestar en el estómago, “a este punto... creo que no me veo cumpliendo mi sueño si tú no estás ahí, Kazutora”

 

Kazutora se relame los labios nervioso y se muerde el inferior. Ahora, evita un poco el contacto visual con Chifuyu. “Pero no sé si seré bueno con los animales”, se excusa.

 

Chifuyu ríe. “Eso no será un problema porque sé que serás capaz de lidiar con ello”, responde, “veo el potencial en ti”

 

La conversación se detiene en ese momento. Kazutora está muy nervioso de responder y Chifuyu lo percibe. De manera sigilosa, se acerca un poco más a él tratando de ser lo más disimulado posible. Él no se detiene en contemplar a Kazutora y sus facciones: su perfil, sus grandes ojos dorados, la suave y delicada cabellera que cae en cascada oscura hasta sus hombros; en ese instante, para Chifuyu solo existe Kazutora y nadie más. 

 

Por otro lado, Kazutora puede sentir la mirada de Chifuyu en él, aumentando sus nervios. No sabe por qué en los últimos días, palabras como las que ha dicho son más concurrentes, pero que de alguna forma le agradan porque ha sido uno de los pocos –por no decir el único– que se ha fijado en sus virtudes. Tensa los labios en una delgada línea y, armándose de valor, vuelve a hacer contacto visual con Chifuyu.

 

En cuanto sus miradas se conectan una vez más, en esa noche estrellada, Chifuyu le sonríe cálidamente de manera casi instantánea. 

 

“Tengo una idea”, dice Chifuyu.

 

“¿Hm?, ¿qué es?”

 

“Extiende tu meñique”

 

“¿Qué?, ¿para qué?”

 

El hombre ríe como si fuese un niño haciendo una travesura. “Sólo extiende el meñique y ya”

 

Kazutora enarca sus cejas, molesto. “No entiendo para qué quieres eso, solo dilo de una vez maldita sea”.

 

Chifuyu vuelve a reír. “Es sólo que quiero hacer una promesa de meñiques contigo”

 

“¿Para qué?”

 

“¿Para qué más va a hacer? Para la tienda de mascota que pondremos juntos en cuanto estemos lejos de aquí”

 

Kazutora se sorprende al punto en que puede sentir cómo un pequeño calor comienza a acrecentar en sus mejillas. Duda un poco más si debe acceder, pero al ver a Chifuyu tan ilusionado por primera vez y con su meñique ya en posición, le es imposible no negarse, aunque en el fondo, todavía tiene algunas cuantas inseguridades. Al final, Kazutora extiende su meñique izquierdo para entrelazarlo con el meñique derecho de Chifuyu. La cercanía de sus cuerpos también provoca que esté un poco más nervioso y avergonzado. Pero piensa a su vez que tener un sueño junto a Chifuyu le es demasiado agradable e idílico.

 

“Entonces”, dice Chifuyu, “con esta promesa, encontraremos la forma de salir de aquí, irnos lejos y poder tener nuestra propia tienda de mascotas cuando las cosas se encuentren mejor para nosotros”.

 

Kazutora asiente con lentitud. “Sí, me parece bien”.

 

Ambos se sonríen con complicidad mientras refuerzan un poco el agarre de sus meñiques. A los ojos de Chifuyu, puede notar lo radiante que luce Kazutora con aquella promesa. Aún no tiene certeza de cómo lograrán escapar, no obstante, quiere hacer su mejor esfuerzo para poder tener un mejor futuro ahora y también darle un merecido y tranquilo futuro a Kazutora.

 

El silencio vuelve a asentarse y es cómodo para los dos. Con cierta vergüenza, Kazutora deja reposar sobre el hombro de Chifuyu su cabeza para volver a contemplar las estrellas. El otro no dice nada, permaneciendo inmóvil para no causar alguna incomodidad.

 

Pasan algunos minutos y Chifuyu se estremece de inmediato en cuanto una brisa gélida se asoma de repente y pasa velozmente.

 

“Creo se está haciendo muy tarde”, dice él, “¿qué tal si nos vamos a dormir?”

 

Kazutora asiente con la cabeza, un poco adormilado. Los dos se levantan del suelo. En ello, Chifuyu percibe en el aire algo. Su mirada se agudiza y, tan veloz como lo intuye, una radiante luz se asoma desde lejos proveniente de uno de los edificios cercanos del lugar. 

 

“¿Chifuyu?, ¿sucede algo?”

 

Entonces, una fuerte explosión ocurre muy cerca de donde ellos están y una densa nube oscura los envuelve a ambos. Por temor a lo peor, Chifuyu atrae a Kazutora hacia él, envolviéndolo en un abrazo para protegerlo. Trata de ver desde qué punto de dicho edificio ha ocurrido el ataque, sin embargo, la nube le imposibilita poder ver a dónde ha sido. Se maldice a sí mismo y recuerda lo que Yamagishi le había advertido justo ese mismo día.

 

“¿Chifuyu?, ¿qué pasa?”, vuelve a preguntar Kazutora, pero Chifuyu está tan alerta ante cualquier peligro que no responde a su pregunta.

 

Aunque no sepa en ese momento quien ha hecho el ataque, Chifuyu puede intuir quien ha sido. Tensa la mandíbula mientras mantiene a Kazutora cerca a modo de protección.

 

Pese a que no lo admitirá en voz alta, tiene la certeza que ya le están pisando los talones por lo que, de alguna u otra forma tiene que actuar rápido antes de que algo más suceda. Tiene algo de temor, pero mientras tenga a Kazutora a su lado, es el suficiente valor y motivo para continuar escapando de Mikey.

 

***

 

Aquella noche del ataque, Chifuyu solo atinó a decirle a Kazutora que tenían que marcharse lo más pronto posible. Por supuesto, Kazutora pidió explicaciones de quién fue el causante del ataque aún si en el fondo sabía de quien estaba viniendo el ataque, pero Chifuyu prefirió guardar silencio. Tran pronto como la nube empezó a disiparse, ambos partieron hacia el sur de Japón para buscar un nuevo refugio. Intentaron vestirse con tal de que ninguno de los miembros Toman pudiesen identificarlos entre la multitud, además de tomar un autobús para poder mezclarse entre la gente. Por suerte, Chifuyu disponía de una generosa cantidad de dinero guardada en el banco que había desviado desde el interior de Toman gracias a Kazutora, por lo que en cuanto llegaron a un hotel, pudo pagar unas cuantas noches hasta que encontraran un nuevo sitio para quedarse a vivir.

 

Los meses pasaron y todo parecía marchar bien, aparentemente. Después de aquel incidente, no existió alguna otra represalia por parte de la pandilla que los estaba buscando. Kazutora incluso se permitió poder decolorar algunos cuantos mechones más en el transcurso del tiempo que había pasado. Ambos seguían manteniendo un perfil bajo, pero, al ver que no existía algún peligro, poco a poco se fueron descuidando de protegerse. Además, en los últimos días, Chifuyu había recibido la noticia sobre un local que estaba abandonado en la ciudad donde estaban viviendo y que tenía potencial de ser la tan anhelada tienda de mascotas.

 

Para ese entonces, ya era verano y un fuerte sol estaba resplandeciendo en lo más alto. No parecía haber alguna nube en el cielo, pero por suerte, la brisa marítima no tenía intenciones de detenerse, intentando calmar el abrasador calor del día. Chifuyu está en el exterior, cerca de la playa, leyendo el periódico como cada día mientras fuma un cigarrillo. Está esperando a Kazutora quien decidió esa mañana ir a dar un largo paseo en su nueva motocicleta, una obsequiada en su pasado cumpleaños. El estridente ruido de un motor a lo lejos es suficiente para que Chifuyu levante la vista y de la última calada al cigarrillo que ya está por terminar. Expulsa el humo por la boca y ve a lo lejos a Kazutora acercarse a toda velocidad.

 

“¿Quieres dar un paseo?”, inquiere un entusiasmado Kazutora. 

 

Chifuyu deja a un lado el periódico que ha estado leyendo y tira el cigarrillo ya apagado al bote de basura más cercano. Se sienta atrás de Kazutora, en el asiento de acompañante, con una mano se agarra de un pequeño barandal mientras que, con el otro, toma la cintura de su conductor. 

Kazutora vuelve a arrancar el motor y aumenta la velocidad a medida que van por la expedita carretera. Gracias a que no hay muchos vehículos transitando en esa hora, se permite ir lo más rápido que puede para poder sentir la adrenalina recorriendo todo su cuerpo que tanto le fascina.

 

“¿Has recibido nuevas noticias?”, pregunta Kazutora en voz alta.

 

“Me dijeron que podré ir a ver el local en unos días”, replica Chifuyu, con el mismo tono de voz, “el dueño quiere limpiar un poco el lugar”

 

“Me parece bien”

 

Chifuyu aprecia el paisaje de la playa mientras va en la motocicleta a toda velocidad. Le parece poco creíble que por fin hay un atisbo de esperanza en poder abrir su tienda de mascota soñada con Kazutora, pero le parece aún más increíble que han tenido demasiada paz durante los últimos meses. Podría incluso admitir que estuvo maniático al inicio tras la llegada a la ciudad, sin embargo, todo aquello se fue disipando al ver que no existían peligros potenciales y que por fin tenía algo que se le fue arrebatado por meses: paz.

 

Todo parece ir por buen camino, demasiado bien para ser real. Mientras siguen paseando por la carretera, disfrutando de la brisa que golpea sus cuerpos, un misterioso auto hace aparición en el radar de ambos. Ninguno parece prestarle demasiada atención porque van ensimismados con el paisaje y su paseo juntos. 

 

Un sonido ensordecedor empieza a molestar a ambos, proveniente de un sospechoso auto que se acerca a ambos. Kazutora trata de hablar con Chifuyu, pero el sonido es tan alto que no puede entender lo que dice. Él también trata de decirle algo, pero a duras penas puede tolerar el ruido. Entonces, un disparo certero en la cabeza de Kazutora es suficiente para que reaccione y con horror, observa cómo dicho auto termina aumentando la velocidad y logre divisar una cabeza de cabellera negra y larga esconderse en cuanto hace su cometido. Tras el disparo recibido, el conductor pierde el control de la motocicleta, pero rápidamente Chifuyu logra estabilizar el vehículo con Kazutora consigo, con el disparo recibido.

 

Con desesperación, sale del vehículo disparado junto con el débil cuerpo de Kazutora semi inconsciente a la vereda más cercana que tiene a su alcance. Sabe que es muy probable que es demasiado tarde para salvarlo, pero hace su mejor esfuerzo para contener sus lágrimas de rabia. Lo llama por su nombre en voz alta, esperando a alguna respuesta suya antes de que sea la última vez que se vean. Chifuyu lo tiene en su regazo, sosteniendo su cabeza mientras de ésta sigue brotando sangre fresca que recorre sus manos, manchando tanto sus manos como su ropa. 

 

“... Chifuyu”, murmura débilmente Kazutora.

 

“¡Kazutora!”

 

Tratando de usar todas sus últimas fuerzas, Kazutora logra abrir débilmente sus ojos. Ve todo borroso debido a la pérdida de sangre, pero sabe que la figura que puede observar con dificultad es Chifuyu. Sonríe débilmente, mientras da sus últimos alientos de vida.

 

“... Lo siento, lo siento tanto Chifuyu”, dice ahora Kazutora, “creo que nos descuidamos demasiado...”

 

Chifuyu no sabe qué decir a pesar que tiene en la punta de la lengua las palabras, sin embargo, Kazutora trata de continuar hablando con las pocas fuerzas que le van quedando. 

 

“Yo... no pude decirlo en su momento, pero... gracias Chifuyu”, sus ojos se empañan en lágrimas, “... gracias por compartir tu sueño conmigo y... darme una esperanza de poder seguir viviendo...”

 

Chifuyu abre la boca, pero pronto ve que Kazutora vuelve a sonreírle, esta vez, con las últimas fuerzas que tiene. “Gracias por todo... Chifuyu”

 

Poco a poco, Chifuyu percibe que el cuerpo de Kazutora se va enfriando, por lo que sus lágrimas comienzan a emerger y caer por sus mejillas mientras grita por la rabia que siente.

 

Todo por lo que había luchado en ese momento se esfumó en un instante.

 

***

 

Aún consternado, Chifuyu regresa al apartamento al que alguna vez compartió con Kazutora. No fue capaz de poder volver al sitio por los recuerdos compartidos allí, pero no tenía otra opción porque debe recoger algunas pertenencias antes de marchar. 

La advertencia estaba clara y lo supo en el día del funeral de Kazutora: Mikey lo quería de regreso aún con todo lo hecho en el pasado. Para ese punto, Chifuyu sabe que ya no tiene escapatoria de Mikey, por lo que ya se ha comprometido en regresar a la pandilla.

 

La madera del suelo cruje más de lo normal con sus suaves pisadas, quizás el penetrante silencio hace que todo suene con mayor volumen. Lo cierto es que, mientras va recorriendo el sitio, todo le recuerda a Kazutora y le pesa demasiado en el corazón. Aún puede verlo en cada rincón, escuchar su risa y su fanfarronería. Incluso aún puede oír sus alegres 'buenos días, Chifuyu' impregnados en las paredes de la cocina. Su trayecto lo lleva a lo que fue la habitación de él. Nunca le gustó la forma en que estaba decorado porque a Kazutora le encantaba todo lo relacionado al animal print y deseaba colocarlo en cada rincón, sin embargo, era algo muy característico de él; como si fuera la forma de expresar que él estaba ahí. Chifuyu entra en silencio en la habitación y se sienta en la orilla de la cama de Kazutora.

 

Fija su mirada vacía hacia el suelo por unos instantes, hasta que sale del trance y se da cuenta que el cajón de la mesita de noche está ligeramente abierto. Duda un poco si abrir un poco más, pero finalmente se determina a hurgar por ahí. Lo que encuentra es solo una carta a la que su destinatario es él. Chifuyu se queda confundido porque nunca vio a Kazutora escribir una carta en algún momento, mucho menos una para él. De todos modos, toma el sobre con sumo cuidado para extraer el contenido de ésta. A simple vista, Chifuyu se da cuenta de algunos rayones realizado para borrar faltas de ortografía o error en escribir ciertas palabras, pese a ello, piensa que la letra de Kazutora es linda. Se acomoda y se dispone a leer:

 

Chifuyu:

 

No sé cómo empezar esta carta porque pasé mucho tiempo debatiendo conmigo mismo si debía escribirte esto. Solo sé que, si estás leyendo esto, probablemente algo terrible pasó conmigo. Lo siento mucho, sé que no debería disculparse, pero al final y al cabo todo esto surgió por nuestro plan. De verdad, lo siento demasiado.

 

Aunque no lo creas, siempre intuí que algo así llegaría a ocurrir. Nosotros nos metimos en algo bastante complejo y difícil de salir, era cuestión de tiempo que ellos viniesen por nosotros a pesar de nuestros intentos de escabullirnos, de escapar de las garras de Mikey. Desde que lo conozco, él siempre obtiene lo que quiere, no importa la forma. Quizás nos confiamos demasiado, ¿no crees? Y no te culpes por ello, sé que no estabas aguantando la situación y que por eso decidiste aliarte conmigo para hacer algo al respecto. Sé que extrañabas a la antigua Toman tanto como yo.

 

A pesar de todo lo que ha pasado, esa noche en que hablamos sobre nuestros sueños, desde ese momento tuve una sensación de esperanza de que quizás no todo estaba perdido. Aún si sentía muchas veces que pronto nos iban a atrapar, nunca dejé de sentir esa esperanza y todo fue gracias a ti.

 

Sé que hiciste todo lo humanamente posible para que todo saliera bien, así que siempre estaré agradecido por la protección que me diste en todo este tiempo, a pesar de que siempre pensé que no la necesitaba.

 

Y hablando de sueños, me gustaría compartirte uno de los más recientes que tuve hace algunos días. Quizás te guste leerlo.

 

Mi último sueño fue la tienda de mascotas. El sueño que me diste y que... supongo que se convirtió en nuestro sueño, ¿verdad? Como sea, el sueño era sobre eso. Acerca de un día cotidiano y rutinario: el cómo partíamos la mañana con un simple desayuno juntos, luego revisar a las mascotas para darles de comer y beber para después abrir la tienda y así pasar casi todo el día allí, realizando labores como contabilizar en bodega, limpiar los cubículos de los animales, atender clientes y realizar cuentas al final del día. Aún recuerdo tan vívido como si hubiese sido real, que yo estaba barriendo la última sección que me faltaba por limpiar. Ya era algo tarde e íbamos a cerrar, cuando de repente apagaste la luz, colocaste música de fondo a bajo volumen, me tomaste por la cintura y me pediste que detuviera mi labor para bailar un rato a oscuras. 

 

Ese momento fue tan real para mí, además de tan íntimo que no dudaría qué harías algo así porque eres un maldito idiota romántico empedernido. Y de seguro intentarías más de alguna forma rara para coquetear conmigo, ¿verdad? 

 

Luego, después de un largo día, volvíamos de nuestro trabajo, preparamos la cena juntos para terminar acostados juntos en la cama. Y ahí, juntos... me decías lo mucho que me amabas mientras besabas mi rostro. Era una agradable y cálida sensación. Lo siguiente que recuerdo, es que te pedía que me dijeras 'te amo' otra vez. Tú te reías porque sabías lo mucho que adoraba me dijeras eso. Pero lo decías de todos modos.

 

Cada vez que recuerdo ese sueño, me hace preguntarme qué tan agradable hubiese sido poder experimentar aquello en carne y hueso. A veces, creo que fue demasiado idílico para nuestra situación, sin embargo... me hubiese gustado que fuese real.

 

Aún le temo a la muerte a pesar de que, en el pasado, estaba dispuesto a abrazarla por lo que cometí. Tengo miedo a morir, pero, por otro lado, todo parece apuntar que ese es nuestro trágico destino. No te sientas mal por ello, no es algo que podamos cambiar, por más que quisiéramos.

 

Sé que lo siguiente suena demasiado descabellado casi una estupidez, pero siento la necesidad de pedírtelo. Si existe alguna otra línea de tiempo, alguna forma de volver el tiempo hacia atrás... ¿podrías ir a buscarme de nuevo?, ¿podrías enamorarte de mí y prometerme que me harás feliz?, ¿podrías... permitirme estar a tu lado hasta el fin de nuestras vidas?

 

No puedo verme en un futuro si tú no estás conmigo, Chifuyu, porque no quiero estar con otra persona si no eres tú. Así que... ¿podrías prometerme todo eso?

 

Eternamente tuyo,

 

Kazutora

 

Grandes lágrimas recorren el rostro de Chifuyu, empapando sus mejillas. Pone la carta a salvo en contra de su pecho mientras intenta ahogar sus sollozos sin mucho éxito. Trata de aferrarse al papel porque sabe que es la única cosa que Kazutora ha dejado para él.

 

“Idiota... idiota, por supuesto que siempre iré por ti”, gimotea entre lágrimas. “No importa cuántos futuros tengan que pasar, iré por ti porque me gustas, Kazutora”.

 

Se limpia de manera torpe sus lágrimas mientras se asegura de mantener la carta intacta. Cuando logra limpiar hasta el último rastro de lágrima, alza su triste mirada hacia la ventana, dándose cuenta de que ya está anocheciendo. Para el día siguiente debe partir de regreso, pero por el momento, Chifuyu decide permanecer la noche allí leyendo una y otra vez la carta que Kazutora le dejó.

 

Exhala un suspiro y, tumbándose boca arriba en la cama, vuelve a leer la carta hasta que sus ojos caigan del cansancio.

 

***

 

“¿Últimas palabras?”

 

Chifuyu observa cómo Mikey le apunta con la pistola en su frente. Ya sabe que a los demás que fueron parte de Toman les aguarda el mismo trágico final que él, pero, por alguna razón, siente tranquilo pese a que tiene a quien alguna vez fue su amigo a punto de asesinarlo con un disparo, el mismo disparo mortal que había recibido Kazutora meses atrás.

 

Quizás, dentro de todo, le era tranquilizante saber que Takemichi estaba fuera de todo el peligro de la situación, después de todo, fue complejo convencer a Mikey de dejar a Takemichi salir de la pandilla. Quizás, Chifuyu sabe que esta es la oportunidad en que podrá reencontrarse con Kazutora. No es creyente en alguna religión, pero siente la corazonada que este momento es su boleto para poder estar con él en la otra vida.

 

Chifuyu hace un rápido vistazo mental a todos sus recuerdos: desde los más alegres hasta los que le han marcado de por vida. Piensa en su madre, quien de seguro estará devastada por su muerte. Piensa en su viejo gato Peke J, quien de seguro y lamentablemente falleció esperando el retorno que nunca sucedió. Piensa en Kazutora. Y entre sus variados recuerdos, rememora lo que alguna vez Takemichi le mencionó sobre sus viajes en el tiempo: sobre su misión de salvar a todos, en especial a Mikey. Y ahora que lo tiene frente a él, quizás sea el momento idóneo para hablar sobre el tema pese a que de seguro el otro no sepa nada de lo que esté hablando. Nervioso, comienza a hablar.

 

“Cuando él vaya por ti y te busque, él parecerá como si hubiera viajado en el tiempo”, dice con voz trémula. 

 

Mikey lo observa sin alguna emoción, así que prosigue. “Será el mismo que era en el pasado. Míralo bien a los ojos y te darás cuenta de que no estoy mintiendo”

 

De sus ojos comienzan a emerger algunas lágrimas. Sabe que ya está a punto de ser asesinado, pero trata de mantenerse sereno. Dentro de todo, ha vivido bien y si bien no está feliz por las últimas cosas que ha tenido que hacer mientras estaba en Toman, estaba seguro de que en otra vida podría enmendar sus pecados. “Y por último... créeme”, y sonríe.

 

Entonces, Mikey abre fuego y le dispara.

 

Lo último que Chifuyu logra escuchar son los pasos de Mikey alejándose una vez cometido su asesinato. Poco a poco va perdiendo el conocimiento, hasta que, finalmente, su cuerpo no resiste y fallece.

Notes:

Espero que les haya gustado lo que escribí el día de hoy, esta vez lo publico un poco más temprano porque aún tengo fics que terminar y voy con algo de prisa dfjksdfj.

Kudos y comentarios son muy bien recibidos. Nos vemos para el día 3!