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El olor a comida recién servida hacia que el estómago indeciso y nervioso de Ajax se revolviera inquieto. Era la tercera vez que el mesero se acercaba para ofrecerle algo, y sentía que ya no podía pedirle que esperara o terminarían echándole del lugar.
- De momento... Una tabla de quesos, por favor. Y una botella de vino, por favor.
El rostro del hombre se iluminó con tranquilidad, seguramente ya no tendría que llevar a cabo aquella conversación incómoda que había estado practicando con el encargado del restaurante hace unos minutos, mientras no dejaba de verlo.
Llevo las manos hacia el celular y fue directamente hasta la conversación que estaba teniendo con su futuro acompañante.
"¿Está todo bien?" Enviar.
De inmediato leyó el mensaje y comenzó a redactar una respuesta.
"Sí, la reunión se ha extendido más de lo que había planificado, pero ya estoy en camino."
La reunión. Una sonrisa prácticamente instantánea apareció en su rostro, mientras llevaba la copa de vino hasta sus labios.
"Descuida. Te estoy esperando."
"Lo sé. Llegaré en unos minutos."
Con el tiempo, Ajax se había acostumbrado a esa forma de redactar tan concisa en Kaito, aunque al principio no podía decir que le parecía lo más romántico del caso. Y justamente por eso, es que sonreía en ese momento.
Llevó su mirada hasta el acuario gigantesco que se encontraba a unos metros de dónde estaba sentado, y clavó su mirada en un pez pequeño, con tonalidades purpura, que nadaba en círculos mientras otro, de un flamante color naranja, intentaba dar vueltas con él.
Que irónica situación.
Ambos se habían conocido en el trabajo que compartían en aquel entonces, y desde el principio su relación fue tensa. Dentro de la junta directiva, ambos formaban parte del equipo creativo, y aunque Kaito llevaba ya dos años en el puesto, Ajax fue el primero en llevarle la contraria en una reunión.
Desde ahí, ambos estaban en una constante competencia para obtener el visto bueno del gerente general, y aunque para él era un tema de sana y competitiva diversión, para Kaito había sido todo un reto a su autoridad y talento.
Durante el transcurso de todo un año de campañas publicitarias para diferentes marcas, ambos se vieron trabajando en frentes distintos para realizar las propuestas, lo que era mejor para la campaña, que modelos y lugares para reservar, la escenografía y todo lo que conyeba un proceso serio y profesional. Las victorias eran compartidas, aunque para Ajax, él había ganado más veces.
Fue durante la fiesta de cumpleaños de Pantalone, director del departamento de finanzas, que ambos pudieron dejar atrás todo tipo de incidente. No podía negar que varias copas habían intervenido, cómo también otros de sus compañeros. Al final, entre miradas discretas y risas incómodas por parte del más bajo, habían dejado en claro que todo era por temas de trabajo.
En algún momento de la noche, Kaito estaba en la zona más alejada de la terraza, sosteniendo su teléfono mientras enviaba mensajes a una velocidad impresionante. Ajax lo observaba desde lejos, y podía notar con preocupación como el chico, de hecho, no estaba respirando mientras escribía. Armandose de valor, decidió entonces que tendría que actuar en pro de mejorar la situación con su nuevo amigo, utilizando la empatía como base fundamental.
- ¿Está todo bien?
No hubo respuesta al momento. La mirada del chico seguía metida en la pantalla del celular, y después de presionar "enviar" una vez, respiró profundamente al momento de guardarlo.
- Sí
- Seguro... -El tono incrédulo de Ajax hizo que el chico hiciera un mohin con sus mejillas, pero antes de que tuviera la oportunidad de soltar algún comentario afilado, le extendió una copa de champagne - Ten, esto capaz te ayuda un poco.
Ambos se quedaron en silencio mientras miraban la luna llena en lo más alto del cielo. Desde que había llegado a la empresa, hubo "algo" que le causó mucha curiosidad e interés en el joven de Inazuma. Y fue con el paso de los meses, que esa curiosidad se reveló cómo atracción.
Al principio, fue una atracción fisica, prácticamente primaria. Pero después de varios almuerzos juntos, y campañas publicitarias dónde ambos compartían el mismo frente, se convirtió también en una atracción emocional. Las continuas reuniones para discutir temas importantes eran la excusa perfecta que los dos utilizaban para compartir tiempo juntos fuera de horas laborales. Un café, una cena, incluso verse horas antes de trabajar solo para "ahorrar en el taxi" como decía Kaito, quien obviamente negaba todo aunque sus mejillas se pusieran rojas mientras lo hacía.
- ¿Muy ocupado pensando en todo y en nada al mismo tiempo?
Esa voz tan particular lo saco de su ensimismamiento, levantando los ojos para ver al chico que se había acercado. Fingía no estar interesado en lo que hacía, o en qué pensaba, pero la verdad era que por su mente pasaba todo lo contrario.
- Bienvenido.
Kaito estuvo a punto de colocar su mano sobre la silla, pero Ajax se levantó tan rápido como sus piernas lo permitieron y tuvo un gesto de caballerosidad, de aquellos que tanto le caracterizaban y al mismo tiempo le gustaban, por más que lo negara, de abrir la silla para él.
- Hmp... No era necesario, pero muchas gracias.
Con un leve rubor en las mejillas, supo entonces que realmente no era necesario, pero en el fondo era lo que ambos querían. Con total discreción y rapidez, puso sus labios en la mejilla del chico, y al separarse, susurro en su oído.
- Lo sé, solo quise hacerlo.
Kaito volteo la cara con rapidez. No se iba a dejar avergonzar por Ajax.
- Basta. Siéntate.
Obediente como en muy pocas ocasiones, Ajax tomo asiento. Y mientras Kaito enviaba algunos mensajes de texto, se atrevió a hablar.
- Bueno... He estado pensando, ¿Sabes?
- Novedoso -Respondio en la inmediatez, riendo por lo bajo- ¿En qué has estado pensando?
- En muchas cosas, aunque dudes de ello. Pero antes de hablar de los muchos planes que pueda o no pueda tener, necesito que me digas cómo te fue en la reunión.
Aquella reunión de la que acababa de salir Kaito, era la que probablemente llevaría el timón de su relación hacia una victoria de ensueño, y el inicio de un nuevo nivel. Cómo también, dependiendo de las respuestas y las preguntas, podría ser el camino hacia su irremediable final.
Kaito tomo aire, buscando en su mente las palabras más propicias.
- Ajax -La manera seria en la que dijo su nombre hizo estremecer al pelirrojo, sin embargo, no dijo ni una palabra- Durante todo este tiempo, me cuesta admitir que lo que siento es agradecimiento por ti y tu compañía, por más molesto que algunas veces puedes llegar a ser.
Las palabras de Kaito venían llenas de sinceridad afilada, pero por más extrano que eso parecía, a Ajax no le molestaba en lo absoluto. Simplemente aguardaba el momento idóneo para expresar lo que por su mente había pasado durante tantas ocasiones, y que dependiendo de las siguientes palabras, finalmente sería un hecho.
- He decidido aceptar la oportunidad que me han ofrecido en la empresa de la señorita Nahida... ¿Por qué me miras de ese modo?
- Oh, cariño.
Ajax estaba sonriendo ampliamente, dejando a Kaito consternado, ¿Que estaba pasando por la mente del pelirrojo cómo para sonreír de esa manera?
- Desde el primer momento te dije que eras el más apto para el puesto, además de que también habías congeniado de una forma muy única con la señorita Nahida. Entiendo que tienes que irte a Sumeru ahora, para trabajar con ellos en tiempo completo, ¿O me equivoco?
- No, no te equivocas. Y es por eso que he decidido que lo de nosotros...
- Que lo de nosotros debe continuar.
Aquellas palabras tomaron por sorpresa a Kaito.
- ¿Qué?
- Mi querido Scaramouche.
Kaito se sonrojó fuertemente. Desde aquel día en el que habían compartido algunos gustos literarios, Ajax en su modo más romántico, tendía a llamarle "Scaramouche" o "Baladista", cosa que, en ningún sentido, era de su agrado. Al menos no públicamente.
- Puede que me veas como un hermoso y astuto extranjero de Snezhnaya. Pero, justamente por eso, es que me atrevo a decir lo siguiente.
Kaito respiro profundo, mientras miraba fijamente los ojos del otro hombre frente a él.
- Cómo extranjero, se lo que es iniciar en un nuevo lugar, así que sería el roomie ideal para ti en esta nueva etapa.
Aquello tomo al chico por sorpresa, ¿Que era lo que trataba de decirle?
- Sin rodeos, Tartaglia.
Apodos iban y venían dentro de su relación. Aunque su rostro denotaba seriedad infinita, en realidad estaba muy curioso por lo que quería decirle. Esperaba, muy dentro de él, que finalmente cumpliera ese sueño que había tenido desde que su madre lo había abandonado: formar una familia.
Ajax aclaró su garganta.
- Desde siempre he tenido mucha confianza en tu talento, en aquello que tan natural es en ti. Y por eso, sabía que aceptarías estar al mando del departamento creativo en la revista más importante de Sumeru. No era un secreto ni para mí, ni para el resto de alacranes con los que trabajamos. Menos Pierro y el Señor Pulcinella.
Kaito tuvo que aguantar una risita.
- Así que ellos ya tienen mi carta de renuncia.
- ¡¿Qué?!
- Por qué he encontrado otro empleo en Sumeru, a unas cuantas cuadras del tuyo, con una remuneración igual, y además, sin la necesidad de largas llamadas por Skype.
Kaito en ese momento se dió cuenta que no estaba respirando desde que empezó a hablar Ajax, ¿En serio había hecho eso por él?
- Ajax...
- Dilo. Solo quiero que lo digas una vez, no importa que sea bajito... Pero dilo.
Kaito no se atrevió a hacerlo, al menos no en ese momento. Se levantó rápidamente, dejando a Ajax perplejo cuando sintio todo el peso del mayor sobre él, abrazándolo de una forma que nunca había dado a demostrar, ni siquiera en la intimidad del departamento que a veces compartían.
Con la cara dentro del cuello de Tartaglia, cómo le había dicho momentos antes, Kaito sonrió. Susurró de manera casi inaudible, solo para que el escuchará.
- Te amo, Ajax.
El pelirrojo sonrió ampliamente, sabiendo que había ganado la lotería con él. Con una mano en su cabello, también enterró su cara dentro del cuello del más bajito, sonriendo.
- También te amo, Kaito.
