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Era el 26 de octubre y el pequeño e inocente Harry Potter, aunque el pequeño ni conocía su nombre, estaba en la cocina del número 4 de Privet Drive arrinconado entre la puerta del patio y la alacena.
Hoy había sido un día perfectamente normal en su joven vida, entre todo el abusa que había sufrido desde su llegada a esa casa cuando tenía 1 año de edad lo habían tratado peor que al más maltratado esclavo.
Ese día en particular parecía que su dolor terminaría, por qué no se crean, a pesar de su corta edad el pequeño sabía más de lo que cualquiera podía imaginar, gracias a los programas educativos de la televisión, que podía ver todos los días cuándo su tía Petunia salía chismear en el maldito suburbio abandonado por dios en el que vivían.
El pequeño de 4 años conocía bien la diferencia entre como la familia debía tratar a los suyos y como lo trataba su familia, y es por eso que desde hace tiempo decidió que eso debía terminar.
Hace dos meses que había empezado a envenenar la comida de los dos Dursley mayores, el veneno para ratas de su armario nunca se usaba y era muy útil, en ese momento se encontraba en esa situación por qué su tía caballo y la estúpida morsa que se hacía llamar su tío estaban muriendo y su tío planeaba ver si golpeándolo hasta la muerte conseguían curarse, ilusos, no les quedaba más que un mes.
Pero por desgracia, o no, tío Vernon había sido empujado finalmente a su límite. Es por eso que antes de perder la conciencia Harry había sido apuñalado, golpeado, quemado, ahorcado y ahogado. Nada se había hecho letal individualmente peor con la desnutrición del niño y las ya existentes heridas en él, la inconciencia significó la muerte.
El pequeño Harry se despertó en un callejón muy oscuro, era el lugar más macabro que había visto, el cielo tenía un color rojo rosado y el resto parecía una mezcla de edificios en todo tipo de estados, esto no era tan raro como el pentagrama que resaltaba en el cielo.
Cuando termino de asimilar, el lugar tan extraño en que se encontraba recordó que no sabía cómo llegó allí, así que decidió buscar algo para ver qué tan grave había sido el daño que su tío él había hecho.
Después de observar al rededor del callejón encontró una ventana que reflejaba perfectamente el lado contrario del callejón, por lo que con cuidado se levantó y se miró en el vidrio. Lo que vio lo sorprendió y lo asustó, pues a pesar de su inteligencia seguía siendo un niño.
El ser en el reflejo tenía la piel pálida, con los ojos grandes y pequeños colmillos afilados. El pequeño se miró a sí mismo, su ropa andrajosa se había convertido en una camisa negra y un elegante chaleco infantil en verde profundo y botones rojos sangre, al igual de un par de shorts del mismo verde y zapatitos de charol negros.
Debía buscar un lugar donde esconderse, de eso estaba seguro, podía ver perfectamente que el lugar era peligroso. Poniéndose en marcha el pequeño niño tubo mucho cuidado de que nadie lo viera, e inconscientemente usando sus nuevos poderes para esconderse y no dejar ser detectado.
Habían pasado unas buenas 5 horas desde que se despertó en el callejón y parecía haber recorrido la extraña ciudad de lado a lado, encontrándose con criaturas de todo tipo, sin embargo, no había encontrado ningún lugar que le gustará para dormir, ni mucho menos vivir.
Cuando creyó que no encontraría nada ese día, vio un edificio enorme que decía ser un hotel. Hotel Hazbin.
Cuando estaba acercándose de repente noto a dos demonios (por qué así fue como escucho a todos en ese extraño lugar llamarse a sí mismos, demonios), hablando enfrente de la extraña construcción
Cuando estaba acercándose de repente noto a dos demonios (por qué así fue como escucho a todos en ese extraño lugar llamarse a sí mismos, demonios), hablando enfrente de la extraña construcción. Una era lila y tenía el cabello largo y algo salvaje de color lila casi blanco, y la otra era beige con cabello rubio y mejillas rosas.
Cuando la demonio rubia lo vio hizo un sonido parecido a un chillido y lo agarro y levantó cuando camino lo suficientemente cerca de ella, sin embargo, la otra tenía una expresión entre preocupada y pensativa
Cuando la demonio rubia lo vio hizo un sonido parecido a un chillido y lo agarro y levantó cuando camino lo suficientemente cerca de ella, sin embargo, la otra tenía una expresión entre preocupada y pensativa.
Demonio?? - Pequeño, ¿cómo llegaste aquí?
Preguntó amablemente la demonio, y eso hizo que la otra dejara su ensoñación y lo acomodara en sus brazos para poder verlo. Ahora parecía preocupada.
Harry- No lo sé, mi tío me estaba pegando y me desperté en un callejón y camine hasta llegar aquí, espero que se puedan acabar de morir sin mi ayuda, ya no les puedo dar el veneno para ratas.
Respondió inocentemente Harry, ya que a pesar de que era muy inteligente aún tenía 4 años y debían ser educado y no veía nada malo en lo que estaba haciendo, solo estaba tratando de deshacerse de seres humanos que no valían una.
Al escuchar esto, las amables demonios se presentaron como Charlie, la rubia, y la lila se llamaba Vaggie. Y luego siguieron preguntando, cuántos años tenía, 4 añitos (Eso casi hace llorar a la señorita Charlie y enojo a la señorita Vaggie) también cual era mi nombre, no tenía uno, solo en llamaban fenómeno, anormal, monstruo o cualquier otra cosa.
Entonces las señoritas Vaggie y Charlie decidieron darle uno, ellas le dijeron muchos, todos muy extraños, los que más le gustaron fueron Orfeo y Orion, él ya había decidido, su nombre ahora era Orion.
