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Usuario 1303

Summary:

Después de su muerte en la tormenta a manos de Aemond y Vhagar, Lucerys es transportado a una nueva realidad donde las cosas no son para nada parecidas a lo que ha conocido toda su vida.

Fanfic participante en la Lucemond Week, día 1: Reencarnación.

Pero sí, como lectora de cierta historia de danmei (Sistema de Autosalvación del Villano Escoria, SAVE, de MXTX) pues creo que esto fue también una especie de transmigración.

Notes:

El número de usuario de Lucerys, el 1303, es porque hasta el día de ayer al consulta la etiqueta de Aemond "One-Eye" Targaryen / Lucerys Velaryon (Son of Rhaenyra), había 1302 fics.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Bienvenido usuario 1303, usted está siendo trasladado a su nueva realidad, por favor espere a que el mundo sea cargado de manera adecuada.

 

Lucerys estaba sumido en la más profunda oscuridad, no había un solo rayo de luz que la rompiera. Era todo lo que podía apreciar, porque no tenía frío ni sentía el cuerpo y la ropa empapada por la tormenta como un segundo antes.

Tampoco sentía ese profundo dolor.

Ese dolor.

-¡¡ARRAX!!

 

Usuario 1303 le pedimos una disculpa, no tenemos información sobre aquellos con los que se relacionaba, por favor mantenga la calma mientras el mundo se carga de manera adecuada.

 

No se podía mover, no entendía la razón. Sólo estaba esa voz que retumbaba dentro de su mente y la oscuridad. El tiempo era extraño, ¿cuánto había pasado? Un momento antes Aemond le gritaba de manera maníaca entre el sonido de la tormenta. Un momento antes el dolor en todo su cuerpo, el grito de Arrax en sus oídos.

 

Usuario 1303 ahora usted tendrá que dormir para terminar la carga del mundo y su inserción en el mismo. Le deseamos una feliz experiencia y que esta sea mucho más satisfactoria que la original.

 

 

Lucerys abrió los ojos.

No entendía nada. No estaba en su habitación en Rocadragón, claro que no. De hecho, el lugar donde estaba no tenía ningún sentido, el techo estaba demasiado bajo y las paredes demasiado cerca de su cama, era un lugar pequeño. Pero el techo y las paredes eran lo de menos, pese a que no parecía de roca y eran de un color demasiado claro para ser funcional.

El resto del lugar era extraño por no decir algo más fuerte, estaba lleno de cosas que no sabía ni qué eran, de colores muy fuera de lugar y, además, la luz venía de un lugar en el techo y era tan intensa que parecía un sol.

-Luke, baja ya a desayunar, es muy tarde.

Esa voz era de su madre, estaba seguro. Quiso levantarse para preguntarle qué lugar era este, pero cuando sus pies tocaron la mullida alfombra, terminó en el suelo. El recuerdo del dolor volvió, era tan lacerante como si su cuerpo se desgarrara.

No había sangre en sus manos, pero las sentía arder, no había sangre en su rostro, pero sentía la carne desprenderse.

Sin embargo, todo estaba bien, después de esa pequeña crisis pudo levantarse y caminar alrededor del lugar mirando las cosas. Le dio golpecitos al monitor de la computadora sin entender para qué servía y sólo veía su reflejo en la superficie, tomó el celular que se encendió cuando tocó con su huella la pantalla, pero lo dejó de lado levemente asustado por la luz y los colores. Luego encontró los libros, estos eran pequeños y delgados volviéndolos así poco pesados.  

El idioma era diferente, le llamaba la atención la simpleza de letra, pero no se detuvo en ello cuando vio la ropa. La puerta del armario estaba medio abierta y había mucha cantidad de ropa colgando y en cajones, pero la tela era tan delgada, no había nada de cuero y las botas que encontró eran tan poco funcionales que no podría usarlas para subir a su dragón.

-Arrax…

El recuerdo y de nuevo, el dolor.

 

A Luke le tomó una eternidad poder vestirse porque casi sufre un colapso al ver la breve ropa interior que encontró en un cajón. Luego unos pantalones, simples, sencillos y de color negro, de hecho, todo lo que eligió fue de color negro. Un suéter encima y pasó minutos buscando una capa, cosa que no encontró. Casi se sintió incomodo de salir usando las únicas botas en aquel lugar, parecía que no pegaban con el resto de la ropa.

-Te tardaste demasiado.

Encontró a su hermano mayor al bajar la escalera, pero este en lugar de mirarlo sólo le aventó un paquete y lo apresuró para que lo siguiera.

-Madre se ha ido ya con los demás, me encargó que me ocupara de llevarte a la escuela, pero sabía que hoy pasaré por Baela y…

Luke escucha a su hermano y lo seguía a la parte exterior de la vivienda, no reparó en esta o hubiera tenido más preguntas, pero en lo que tuvo que fijarse era en el vehículo en el su hermano subió.

-Luke, ¿qué diablos te pasa? ¡¡Sube!!

Tuvo que moverse al armatoste de metal que estaba frente a él, abrirlo como vio a su hermano hacerlo y comprobar que había un habitáculo dentro. La expresión de Jace era desesperada, así que subió a la cosa esa para luego gritar cuando lo escuchó ronronear.

-Tiene dentro un dragón.

Luke puso su mano en el tablero, sobre la pantalla donde aparecía la información del radio y el mapa del camino.

-Oye, manos fuera del tablero, dejarás tus huellas. Cuando lleguemos a casa de Daemon te pasas para atrás para que Baela se suba a mi lado, ¿entendido?

- ¿Daemon no vive con nosotros?

Jace ni le respondió, sólo lo miró muy mal por decir algo que para él no tenía sentido. Luke no quiso seguir preguntando porque notó que se movían y según su lógica lo que fuera esta cosa donde estaban metidos se iba a elevar, así que se sujetó del asiento donde estaba sentado previniendo el movimiento brusco.

Cosa que jamás sucedió, obviamente, el vehículo se movió sobre la carretera con bastante pericia por parte de Jace, Luke no entendía que circulaban por una vía asfaltada y que estarían en minutos frente a la casa de Baela Targaryen. Esto no tenía sentido, los vehículos, la ropa, la casa, el techo, las paredes, los libros, la luz. Luke iba ya con dolor de cabeza y no ayudó en nada ver el lugar donde vivía Baela.

Era un edificio pequeño lleno de ventanas y de un color que lo haría un blanco tan fácil en caso de ataque a pesar de estar rodeado de altos árboles. Jace se estacionó en frente e hizo sonar una especie de campana en el vehículo. No sonaba como campana, para nada, pero el sonido hizo salir a una mujer joven.

Aunque esa no era Baela.

No, no, no. Esa no era Baela, pero su hermano salió del vehículo y la saludó como tal, un pequeño abrazo, un beso en la mejilla y la invitó a subir. Pero claro, Luke estaba en shock y no había hecho lo que le pidió su hermano, así que este comenzó a mirarlo enojado esperando que se bajara y se pasara a la parte trasera.

-Hola Luke, no sabía que vendrías.

-No iba a venir -le dice su hermano a ella – pero el niño no se pudo levantar a tiempo y mamá lo dejó.

La chica sonrió, pero luego le dedicó una mirada amable a Luke. A pesar de eso, ella no era Baela, no lo era, simplemente no lo era y no entendía por qué Jace se empeñaba en tratarla como si lo fuera. Aun así, subió al asiento trasero y escuchó su conversación.

-Luke, le habría dicho a Rhaena que se quedará de haber sabido que vendrías, ustedes dos se llevan tan bien como tu hermano y yo.

-Ah… sí.

Luke sólo podía pensar en que, si Rhaena se veía como Baela, lo cual era lo más lógico porque las chicas eran gemelas, esa tampoco sería Rhaena.

La chica debió notar su falta de interés por la nombrada hermana porque no insistió más, siguió hablando con Jace hasta que llegaron a un lugar muy amplio lleno de armatostes similares al que usaban ellos. Jace apagó el dragón dentro del armatoste y el silencio fue muy significativo para Luke, por un segundo pudo apreciar el ruido de los arboles y el viento y el de los pájaros cantando. Aunque luego su atención fue reclamada por la conversación de otras voces a su alrededor y el sonido de los vehículos circulando que llegaban detrás de ellos.

-Nos vemos en la casa, que tengas buen día.

Jace lo ha dejado con algo así de simple, caminando al lado de la chica que se nombraba como Baela, alejándose.

Luke no tenía idea de qué hacer ahora.

 

 

Caminó sin rumbo un buen rato, solo veía a la gente joven caminar a su lado, pasar con prisa y alejarse, relacionarse entre ellos, entrar a edificios tan extraños como la casa de Baela, altos como torres y llenos de ventanas. Qué poco funcionales eran, le parecían a Luke también muy feos.

- ¿Qué hace aquí el pequeño Lord Strong?

Luke había caminado entre los árboles, porque era mejor perderse ahí que entre los edificios feos que estaban por todos lados. Se sentía ya mareado, tal vez por no haber comido nada, pero también por no entender este mundo.

Porque este mundo no era el suyo. Eso era algo fuera de toda discusión.

Pero escuchar ESA voz era ya algo ubicado a otro nivel.

Saltó buscando la dirección de dónde vino el sonido, no tardando en encontrar el lugar exacto donde estaba el dueño de esa voz. Era una banca, parecía hecha de metal, pintada de un color verde muy característico, algo que le iba super bien a la persona que estaba sentada en ella.

- ¿Mi Lord no me va a conceder la dicha de responder a mi pregunta?

La última vez que lo vio, la última vez que lo escuchó, estaba clamando por venganza mientras lo perseguía con intenciones asesinas. La piel de Luke se erizó y se puso en guardia, listo para huir de ser necesario.

Aunque cuando por fin pudo ver al dueño de esa voz que lo llenaba de terror, se da cuenta que sucede lo mismo que con Baela.

No, ese no es Aemond Targaryen.

-Oh, no lo hará. El pequeño príncipe de los Strong no va a aceptar que alguien que no está a su nivel le hable.

Luke trata de mirarlo, tal vez hasta responder algo que lo saque de este problema, pero es imposible, es mucho más impresionante que el hecho de que Jace trate a esa Baela con tanta familiaridad y que sea aberrante que esa chica tan pálida sea la misma que siempre ha conocido.

Pero responderle a ESTE Aemond, quien tiene la misma voz que logra paralizar todo su cuerpo, va más allá de sus capacidades.

ESTE Aemond se acerca sonriendo de manera irónica, eso no ha cambiado en nada, le toca la punta de la nariz con su dedo tratando de que provocar una respuesta; muy bien, eso podría no ser tan fuera de lugar. Pero es que Luke no puedo procesar Aemond con un cabello cortísimo, sin el parche en el ojo, sin el zafiro en la cuenca, mirándolo con ambos ojos de color violeta.

Las pupilas de Aemond se dilatan cual gato frente a su presa y Luke abre la boca para decir algo, lo que fuera que le permitiera salir del atolladero, pero no tiene ni tiempo para eso.

De repente ESTE Aemond lo toma en brazos, lo sostiene, lo carga de manera literal hasta llevarlo entre los árboles que los rodean y dar con su espalda en un tronco.

-Mi Lord Strong quiere perder su pureza otra vez, al aire libre, en un lugar público, diría que sorprende, pero sería mentira.

Definitivamente, lo que sea esto, es una aberración y sería algo que nunca jamás en la vida pasaría con el Aemond de verdad.

¿Dijo otra vez? ¿Cómo que perder su pureza otra vez?

Luke separa sus labios para dejar salir el aire que debe expulsar después del golpe contra el tronco, pero ESTE Aemond aprovecha para unirlos con los propios iniciando un beso que sólo le confirma con mayor intensidad de que ESTE Aemond es algo imposible.

Imposible porque Aemond desea su muerte como retribución al daño que le provoco.

Imposible porque Aemond jamás ha pensado en él de esta manera, dirigiéndole solo palabras de desprecio, donde lo rebaja por su condición siempre criticada de “bastardo”.

Imposible porque Aemond lo mira sólo para demostrarle sus intenciones casi homicidas.

Imposible porque Aemond lo persiguió con tal saña que era obvio que lo hecho por Vhagar era el deseo más intenso de su jinete.

Entonces ¿cómo es que el beso que Aemond le da logra derretir su mente, convirtiéndola en algo incoherente que sólo busca más de ese calor y ese sabor?

Luke comienza a pensar un poco más en el día, en su imagen reflejada en la limpia superficie de la puerta del armario de donde sacó la ropa. No se veía como ese día, el niño pequeño de Rhaenyra, con mejillas adorables, dulce expresión en la mirada. Parecía alguien levemente mayor, había líneas rectas en su mandíbula en lugar de la redondez infantil que no había perdido en el día en que la tormenta se lo tragó.

También debió notar que la diferencia de altura con Jace era mínima, imperceptible en realidad, pero estaba más preocupado por entrar a lo que fuera el armatoste que los llevó hasta ese lugar y luego consternado por la apariencia de Baela.

La lengua de Aemond entró en su boca y él gimió. Nadie lo había besado antes, él jamás había besado a alguien, pensando en esa pureza que debía mantener para ser alguien correcto, un buen hijo, un buen heredero.

-Mi Lord Strong parece querer llevar al límite la fantasía, si no supiera lo que ha pasado entre ambos diría que esta es la primera vez que me recibes en tu boca.

ESTE Aemond se detuvo porque Luke temblaba, daba gracias por estar recargado en el árbol o de otra forma, habría caído directo al suelo como sucedió en la mañana.

-Me sorprende que después de tanto, siga despertando tu deseo de forma tan intensa.

Aemond, ESTE Aemond, pasa su mano por la entrepierna de Luke, sintiendo la erección que no había podido detener tras sentir los besos del otro.

-Delicioso, siempre es así, una delicia pasar por tu piel, marcarla, tocar tu cuerpo, sentir lo que mi bello Lord tiene para mí.

Iba a responder, aunque dudaba poder encontrar su voz cuando ESTE Aemond lo estaba masturbando, pero estaba decidido a decirle algo, lo que fuera. Pero un sonido que venía del cuerpo de Aemond lo distrajo. El mayor dijo una grosería y buscó en chamarra, hecha de ese cuero tan delgado y falso que había visto en su propio armario, hasta encontrar una de esas cosas raras que al tocarlas brillaban. La que vio en la habitación la dejó donde estaba, no quería ni siquiera pensar en usarla.

- ¿Qué quieres?

Aemond escucha atento para luego dar una respuesta de mal humor y guardar la cosa esa de nuevo entre su ropa, lo mira diferente después de su interacción con aquella magia.

-Te dije, nada de sexo si no presentas exámenes.

Lo toma de la mano y lo lleva detrás de él a paso rápido, pasan de aquel lugar rodeado de árboles a una explanada, luego atraviesan por dos edificaciones de tamaño mediano hasta llegar a una más grande.

-No quiero que Cole, ese tarado, me está llamando para saber dónde estás, porque deberías estar hace 15 minutos en tu clase, presentando un examen.

Aemond, este ser extraño que besa tan bien y poseedor de una lengua tan dulce, lo está regañando, le exige ser responsable y cumplir con sus obligaciones.

-Sabes que Cole te pondrá la mejor nota, pero Lucerys, tienes que poner tu nombre en el examen y que te vean presentarlo.

Entonces abre una puerta y lo empuja dentro de una habitación. Criston Cole está al fondo, frente a un escritorio y parece aliviado al verlo, le señala un espacio libre y Luke decide que es mejor sentarse ahí, en esa silla y tomar esa hoja en el escritorio y poner su nombre con el extraño implemento que Cole le deja de forma discreta y que él supone sirve para escribir.

A duras penas puede leer lo que dice la hoja. Las palabras son familiares, pero a la vez, usadas de forma tan extraña que no tiene sentido para él. Por eso termina el tiempo del examen y él sigue peleando con las letras.

-Podría estar escrito en alto valyrio…

- ¿En qué?

Aemond está a su lado, es ahora otro Aemond, no el de siempre, no el sensual ser que le iba a quitar la pureza hace un rato, si no un Aemond que lo mira como embelesado. Puede entender a los otros dos, el que desea su muerte y al que le daría una pequeña muerte, pero ESTE Aemond es demasiado difícil de entender.

Parecía que disfrutaba el verlo y fue peor cuando acarició su mejilla y enredó sus dedos en sus rizos.

- ¿En qué estaba escrito el examen? ¿Cole lo hizo tan mal? Dime, corregiremos lo que sea que quieras, no te preocupes por ello.

Luke no entendía, por lo menos le era claro que esto, el lugar a dónde lo llevó Jace, era una escuela y Cole una especie de maestro, pero ¿qué papel juega Aemond en esto? Claro, además de insinuarle que le gusta el sexo exhibicionista y que le ayuda a hacer trampa en los exámenes.

-No, nada… Creo que quiero regresar a casa.

-Lo que ordenes – Aemond se pone de pie de forma instantánea y ofrece su mano a Luke para que también se levante. Lo piensa, mira esa mano por un par de segundos antes de tomarla y ser de nuevo conducido por el mayor a través de edificaciones y espacios abiertos, hasta llegar a un lugar lleno de armatostes para finalmente detenerse frente al más impresionante de todos.

Aemond, este ser que parece adorarlo, le abre la puerta y lo ayuda a subir. Sostiene su mano mientras conduce la cosa esa por el camino que reconoce como el que pasaron un poco más temprano con su hermano, le deja besos en los nudillos y parece disfrutar que cada vez que hace eso, Luke tiembla de pies a cabeza.

-Sigues manteniendo la fantasía, el joven Lord que es seducido por el terrible bastardo, me encanta, el papel de lozana jovencita inocente, lo adoro.

Llegan a la casa y ahora finalmente Luke la puede mirar, es otra edificación incoherente, tal vez Aemond lo mira de manera extraña cuando se detiene a tocar el vidrio en las ventanas, ventanas que debieran ser muros y que dejan expuesto el interior, cosa que molesta a Luke.

-Mi Lord, ¿está todo bien?

¿Este Aemond sabría que usar esas palabras disparaba algo dentro de Luke? El estremecimiento que todo su cuerpo experimenta no es sencillo de controlar. ¿Siempre había sido así?

-Sí, todo bien.

La puerta se abre nada más tocar la perilla, Luke considera esto también algo muy incorrecto, pero estar dentro de aquel lugar le parecía mucho más seguro que afuera, donde no entendía absolutamente nada.

Claro, dentro tampoco entendía nada.

Como las imágenes tan realistas que había en las paredes donde se veía a su madre y a…

-Ser Harwin…

-Mi hermoso Lord, tan comprometido con su arte.

Aemond lo interrumpe, de nuevo lo rodea con sus brazos y ahora lo carga hasta la superficie mullida de un sillón que está a media sala, donde las imágenes realistas de su madre y Harwin pueden verlos.

 

Tuvo miedo, pero su cuerpo experimentaba tal disfrute que no externó sus preocupaciones, de su boca solo salían gemidos que al principio eran quedos y luego, descarados. La boca de Aemond mordió, chupó y beso cada parte de su piel que iba dejando desnuda. Luke se dejaba hacer, porque sus manos no sabían dónde tocar o cómo hacerlo, pero Aemond parecía no esperar eso y se dedicaba a consumirlo y entregarle sólo placer.

¿Aquello era normal?

No lo creía, SU Aemond lo persiguió hasta asesinarlo, SU Aemond destrozó el cuerpo de Arrax y …

-¡¡AHHH!!

Luke no entiende qué diablos hace Aemond con su boca y es que no debería verse tan emocionado cuando chupaba su…

-Mi Lord parece actuar como una doncella en su primer encuentro con un caballero.

Aemond sonríe, ESTE Aemond sonríe triunfante al estar entre sus piernas y usar su boca para ponerle más dura…. La…

Ponerle más duro… el….

No puedo ni pensarlo, la última vez que tuvo consciencia era un adolescente de 13 años que estaba a punto de morir y durante esos cortos años creyó realmente en que debía ser mejor, el más adecuado para las cosas que se esperaban de él en su futuro.

Además, SU Aemond había disfrutado de la situación en la que se vieron envueltos, esa persecución en la tormenta, su enorme dragona llevándolo a la muerte. Había reído, estaba tan seguro de eso.

ESTE Aemond en cambio, subía y bajaba su cabeza hasta que lo llevó a una caída igual de intensa, un orgasmo para el que no estaba preparado, que lo golpeó como una pared de piedra, logrando que todo se pusiera negro a su alrededor.

 

Usuario 1303, le pedimos por favor que evalúe del 1 al 10 su experiencia en la nueva realidad en la que ha sido usted integrado, siendo 1 para totalmente insatisfecho y 10 para totalmente satisfecho.

 

Luke podría haber calificado con 11 de ser posible, con 100 o tal vez con 10,000; estaba mucho más que totalmente satisfecho con ESTE Aemond y desde ahora pasaría a ser SU Aemond.