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they can't take this from me (i will not let 'em do it)

Summary:

Lucerys estaba sangrando y sollozando cuando Rhaenyra lo vió, sin un ojo y con su cabeza sangrando dolorosamente.

"Oh, mi dulce niño, ¡¿Qué pasó?! ¿¡Quién te ha hecho esto?!" Ella gritó, y Lucerys trató de no llorar para que su madre se calme. Odió con todo su corazón ver como sus ojos empezaban a rebosar desesperación. "¡Llamen a mis maestres! ¡Ahora!"

O quien pierde el ojo es Lucerys en esa noche de Driftmark, y Rhaenyra está desquiciada porque la cabeza de su niño tambien esta sangrando.

Siente que es ella quien se desangra y, oh, como desearia serlo.

Notes:

la negligencia de Viserys en esta escena es necesaria en todos los universos? si.
• Jace y Luke son hijos legitimos de Laenor, sin embargo, como tienen la apariencia de los Targaryen y no de los Velaryon, se han esparcido rumores de que son hijos de Daemon y no de Laenor. (falso, Daemon estaba viviendo su mejor vida con Laena al otro lado del mundo mientras Laenor y Rhaenyra se obligaban a engendrar herederos legítimos.)
• Joffrey si es hijo de Harwin.
• quizá un Luke rencoroso y una Rhae muy sincera, pero era necesario.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El ambiente era tan poco claro, tan inseguro, tan peligroso que Luke trató de correr en la dirección contraria apenas vió a Aemond dejando a Baela y Rhaena en el suelo, pero su estúpido, gran estúpido cuerpo y sus idiotas reflejos lo hicieron correr hacia su tío en cuanto vió a su hermano en el suelo.

No sabe exactamente que tenia en la cabeza cuando creyó que podria hacer mucha diferencia cuando ni siquiera era alguien de un nivel decente en la pelea debido a su corta edad, pero el amor por su hermano pudo más que la lógica. Sin embargo, la situación escaló cada vez a más y en un momento vió como Aemond sostenía una piedra en dirección a la cabeza de Jacaerys.

No pensó mucho, no era su punto fuerte el pensamiento, por lo que actúo por divino instinto cuando se empujó contra su tío, sintiendo la roca impactar fuertemente contra su cabeza, aún con la daga apenas aferrada a su mano, y no fue ninguna sorpresa cuando se le resbaló debido al pequeño segundo de deshorientación.

Debió verlo, piensa, debió verlo cuando su tío se agachó bruscamente, cuando aquella arena se deslizó dentro de sus ojos y luego fuera de ellos, cuando vió el filo de la daga brillar por el fuego reflejado y cuando lo último que vió fue el niño que más admiraba secretamente, justo antes de que le arrancara el ojo izquierdo.

Luke gritó a través de la noche, estaba seguro que habia sido suficiente para despertar a todo el castillo de Driftmark, pero no lo suficiente para que el dolor pare, oh, nunca lo será, puede adivinar.

El grito de Jace acompañado de los jadeos de Baela y Rhaena no calmaron su dolor, la angustia palpable en la voz de los guardias no hizo más que empeorar su situación, y creyó poder escuchar una pequeña suplica salir de los labios de Aemond.

"¡Lucerys, no me hagas un asesino! ¡Jacaerys, deja que los maestres lo ayuden!" Escuchó distorcionadamente, la voz que se convirtió en ruido lastimó profundamente sus oídos, estaba seguro.

Se aferró más a su hermano, apenas consciente, sentía a Jace llorar y apretarlo contra sí, y aún de esa manera, con fuego quemando en su voz, gritaba a cualquiera que se acercara que se mantuviera lejos si queria seguir conservando sus manos, incluso si se trataba de su abuelo.

Luke sintió que la mano de su hermano en su espalda sostenía algo, y rápidamente supo que era la daga con la que lo habian mutilado.

Oh, dulcemente peligroso.

"¡Alejense! ¡No pienso entregarle a maestres como ustedes mi hermano menor! ¡Quiero a los maestres de mi madre, ustedes alejense!" La voz de Jacaerys era animal, estaba seguro que la garganta de su hermano mayor estaba ardiendo, porque nunca habia escuchado tanta ira mezclada con desesperación en una voz que pasó noches contandole historias de la Antigua Valyria.

"¡Principe Jacaerys, por favor!" La voz de la reina resonó en su cabeza, y quiso reír por lo profundamente preocupada y desesperada que sonaba, pero se sentía tan perdido que apenas podia mantener los ojos abiertos, presionado contra el pecho de su hermano, conscientemente ensangrentado por su propia sangre, sintiendo la mitad izquierda de su rostro y parte de su cabeza húmedas y cálidas, casi quemándole la piel.

"¡Usted responderá ante mi madre, y tú también!" Más consciente, Luke supo que Jace se refería a la reina Alicent y a su tío Aemond respectivamente, quien parecía listo para arrancarlo de los brazos de su hermano para entregárselo a los maestres, y Lucerys no quiere, porque sabe que esos maestres siempre son brutos y poco cuidadosos con él, no quiere ni imaginar sus manos cosiendole el ojo.

Mierda, su ojo.

Él se movió con suavidad, llevó su mano derecha al lugar donde hace unos minutos estaba su ojo, y apenas rozó el lugar dañado, viendo como todos tenian horror en sus ojos, él sollozó fuertemente, la adrenalina poco a poco retirandose de su cuerpo, y haciendolo dolorosamente consciente del dolor insoportable debido a la perdida de su ojo y el fuerte golpe en su cabeza, sumado a la molestia en la nariz que empieza a hacerse cada vez más presente.

Estaba indefenso, únicamente protegido por su hermano, el resto de personas en aquella sala solo lo miraban expectantes, pareciendo buitres a punto de devorarlo, aunque Luke preferia eso a tenerlos encima de él, tocando y desgarrando piel que no queria que siquiera vean.

Aunque, de un momento a otro, escuchó a sus abuelos paternos, sonando alterados, pudo distinguir la ira creciente en la voz de su abuelo, y seguidamente pudo escuchar a su madre.

Muña!" Jace dijo, y Luke solo alcanzó a abrir apenas su ojo para ver a la hermosa mujer de cabello plateado mirarlo desde la puerta, pasando rápidamente de un rostro tenso y cauteloso, a uno lleno de horror.

Lucerys estaba sangrando y sollozando cuando Rhaenyra lo vió, sin un ojo y con su cabeza sangrando dolorosamente.

"Oh, mi dulce niño, ¡¿Qué pasó?! ¿¡Quién te ha hecho esto?!" Ella gritó, y Lucerys trató de no llorar para que su madre se calme. Odió con todo su corazón ver como sus ojos empezaban a rebosar desesperación. "¡Llamen a mis maestres! ¡Ahora!"

"Rhaenyra, ya hay maestres aquí-" Lucerys no pudo seguir escuchando la voz de Aemond, lo intoxicaba y hacia más fuerte su dolor.

"¡Tú no tienes derecho a hablar! ¡Tú fuiste quien ha hecho esto!" Su hermano gritó, y todos los presentes se giraron a ver a su tío, Lucerys lo miró con desprecio.

Pudo ver como el rostro de su madre se deformaba cuando escuchó a su hermano, pero rápidamente adoptó una expresión tan furiosa cuando vió a un maestre que parecia ser de la reina intentar acercarse. "¡Acercate y te arrancaré la cabeza yo misma! ¡No quiero tus negligentes tratados con mi hijo!"

"Hija-" Lucerys no se giró a ver a su abuelo, simplemente dejó que su madre lo cubriera y que su tío abuelo Daemon lo examinara rápidamente, él miró perplejo como la mirada púrpura se llenó de ira.

"¡Maestre!" Por fin vió al maestre de su madre, y casi lloró cuando lo vió acercarse con otros ayudantes. Necesitaba que el dolor terminara.

La mirada del hombre viajó por todo su rostro y luego a su cabeza, los labios formaron una linea recta apretada, preocupada.

"Traiganme agua caliente y toallas limpias, una aguja de acero valyrio, hilo y compresas, el tiempo es limitado." Lo vió acercarse y se sentó en la silla de madera, no puso resistencia cuando lo vió agacharse mientras parecia examinarlo detenidamente. "Mi principe, haré todo lo que esté a mi alcance."

"Mi nariz duele." Alcanzó a decir, y lo vió asentir.

"Traiganme algodón también, y preparen leche de amapola cuanto antes."

Sintió a su madre arrodillarse junto a la silla, sollozando silenciosamente, sintiendo las delgadas manos callosas deslizarse por sus peculiares rizos, mientras la mano de Jace se mantuvo sobre su muñeca suavemente, casi como una forma de hacerle saber que no estaba solo.

Poco después, tuvo que clavar sus uñas en la vieja silla de madera y apretar sus dientes muy fuertemente para evitar llorar y retorcerse cuando sintió la aguja de acero valyrio enterrarse en su piel y luego salir de esta limpiamente, justo después de que la cuenca de su ojo haya sido limpiada con la mayor de las destrezas con paños húmedos.

Un último movimiento y no volvió a sentir el frío acero adentrarse en él, por lo que supo que habia acabado.

"Maestre, ¿Se recuperará?" Pudo escuchar a la reina Alicent hablar después de un tiempo, y solo pudo darle una mirada furiosa, que sabia que su madre le estaba dando diez veces peor.

"¿Acaso no ves cómo su párpado ha tenido que ser cerrado totalmente para evitar una infección por culpa del acero de la navaja luego de limpiarlo? ¡Mi hijo ha perdido su ojo!"

"Fue un accidente." Esta vez, fue consciente de lo que su hermano diría.

"¡Aemond iba a matarme con una piedra! Luke lo empujó, recibiendo aquella piedra en la cabeza, luego le arrojó arena en los ojos y lo mutiló, ¡Eso no es un accidente!" Su hermano discutió como un adulto, pero solo es un niño aterrorizado de que castiguen a su hermano menor aún después de todo el sufrimiento. "¡Y antes de eso nos llamó bastardos!"

Su madre iba a gritar algo, pero el maestre la llamó con rapidez. "Su Excelencia."

Los ojos púrpura volvieron a él, volvieron a estar llenos de preocupación y miedo. La mirada en el maestre lo hizo mirarlo vagamente.

"La herida en la cabeza es profunda, la hemorragia se ha detenido, pero probablemente por un corto tiempo. Lo trataré con compresas, y cuando la zona esté menos inflamada, tendré que adormecerlo con leche de amapola y suturar la cabeza. La situación es crítica, y me temo que la nariz del principe Lucerys está rota, por lo que también tendremos que trabajar en arreglarla para evitar fallas respiratorias."

Fue testigo de las lágrimas derramadas por su madre, mirando desolada al maestre.

"¿No pueden suturar la cabeza ahora?" La voz de su abuelo fue más cercana y preocupada, y para Lucerys fue la más cálida. "¿Por qué es tan necesaria la leche de amapola?"

"Su Majestad, si lo suturo ahora estoy condenando al principe a morir de una dolorosa infección. Las piedras son elementos de la naturaleza, solo los Dioses saben cuantas bacterias tienen, y al lastimar algo, inmediatamente lo infectan. Trataré al príncipe con compresas en agua caliente para limpiar la herida a profundidad, y lo adormeceré con leche de amapola porque de otra manera nuestro príncipe conocerá el peor de los dolores, y no estoy dispuesto a hacerlo pasar eso, menos a tan corta edad." Sintió el apretón en su mano, y esta vez era su padre, que en algún momento entró en la habitación, por lo que se dió cuenta rápidamente que no era realmente consciente de su alrededor. "El principe Lucerys ha sufrido lo suficiente esta noche. No quiero torturar a un pequeño de esa manera, ya he visto a los hombres más fuertes caer desmayados por el dolor de algo así, a un niño de esta edad lo mataría."

La mirada en los ojos de su abuelo se suavizó, y el sollozo de su madre lo acompañó, hundiendolo más en la vergüenza de hacer sufrir a su familia.

"Mi dulce Luke." Murmuró su madre, y al verla solo puede ver miedo y dolor. "Todo saldrá bien, mamá y papá estarán aquí en todo momento, Jace también, y Joffrey podrá visitarte."

Una lágrima se derramó por su ojo derecho, y el lagrimal izquierdo ardió peor que nunca al no poder expulsar lágrimas, y Luke supo que las limitaciones estarían hasta en llorar.

"Salve a mi hijo, es lo único que le pido." Su padre murmuró, acariciando su brazo, los ojos llorosos lo lastimaron. "Hágalo, y juro que obtendrá lo que quiera."

Vió al maestre sumergir una toalla en el pequeño recipiente de agua, rápidamente pero de forma eficiente. "Lo único que quiero es salvar al príncipe, mi señor."

"Consigalo, y será recompensado." Escuchó a su abuelo Corlys hablar, y casi lloró por lo desesperado que sonó el hombre que tanto admiraba. "Es el heredero de Driftmark a quien esta curando."

El maestre asintió, y cuando sintió la toalla moverse sobre la herida, sintió algo de ardor, pero que rápidamente fue sustituido por calma efímera.

Tan efímera.

Vió como su tío Aemond intentaba acercarse, y de un salto casi lloró del miedo, de la ira, de la vergüenza, de todas las emociones que apenas podía digerir.

Los guardias de su madre y su abuelo paterno saltaron rápidamente hacia él, prohibiendo el paso, una advertencia silenciosa en los ojos de su padre lo calmó, sintiéndose seguro, permitiendo que el maestre siguiera limpiando la zona afectada de su cabeza, pero aún preocupado por la mirada desolada de su madre.

"Tú no volverás a acercarte a mi hijo nunca, ya has hecho suficiente." Las palabras fueron certeras y fuertes, apoyadas sorprendentemente por la mayoría de personas. Lucerys suponía que era por la mala imagen que ahora tenían de el principe Aemond y la crianza de la reina Alicent.

"Rhaenyra por favor-" Lucerys miró a la reina a los ojos, y sabe que ella encuentra la misma desesperación silenciosa y martillante tanto en los ojos de su madre como en los de él.

"Usted me llamará princesa Rhaenyra." El tono de voz de ella fue feroz, pero doloroso.

Rhaenyra habia tenido suficiente.

Dejó pasar que esparciera rumores sobre ella, dejó pasar que llamara bastardos a sus hijos, dejó pasar que la acusara con la mirada siempre y dejó pasar que le ordenara que le llevara a Joffrey a sus aposentos cuando no habian pasado ni veinte segundos de haber dado a luz.

Pero ya no más, ahora le habian dicho a sus hijos en la cara "bastardos" y habian casi matado a su pequeño niño, destrozandolo y poniendolo en riesgo de muerte.

Rhaenyra miró con toda la decepción e ira que su cuerpo le permitió a la que alguna vez fue su amiga, sollozante y al borde de un colapso.

"Tu hijo ha intentado matar a mi heredero, ¡Y luego dejó en este estado a Luke!" Se apartó del camino para que la reina consorte viera lo que habia hecho el principe a quien trataba de defender. "¡Eres consciente de lo que ha hecho e intentas apaciguarme cuando trato de proteger a mi hijo!" Su voz sonaba lastimera, pero no perdía la fuerza.

"Rhaenyra, por favor." La voz de su padre no le importó, no le importaba nada más que sacar a Laenor y a sus hijos de alli, ese lugar ya no era el suyo. "Aemond es tu hermano."

"¡Y yo tu hija! ¡Lucerys es tu nieto, tu sangre!" Las lágrimas amenazaban en derramarse, una advertencia que no la hacia perder fuerza. "Le he dado a esta dinastía tres príncipes sanos y perfectamente capaces de gobernar, ¿Y que ha hecho la dinastía por ellos y por mi? Me ha tratado de puta, ha murmurado a mis espaldas, han dudado de mi derecho al trono, estoy segura que han conspirado en mi contra incluso, han maltratado a mis hijos, han cuestionado su legitimidad, han sido despreciados y ahora los han intentado matar, ¡Lucerys podría perder la vida! Si lo hubiera hecho, ¿Solo entonces sería válido que sea cuidadosa? He tenido suficiente de esto, no toleraré algo más."

"Rhaenyra, hija mía..." Vió a su padre acercarse, casi intentando calmarla, pero solo la hizo enfurecer más. No la está tomando en serio.

"Es el heredero de Driftmark del que se habla." Escuchó a Lord Corlys hablar y esperó que su mirada cansada pudiera darle algo de gratitud. "Lo siento, Majestad, pero la casa Velaryon no aceptará esta clase de ataques. Si hubiera sido alguien más, su cabeza estaría en una estaca."

"¿Amenaza a mi hijo?" Cállate, cállate, cállate.

"¡Tu hijo ha atacado al heredero del trono de Driftwood, a mi hijo! ¡Es traición lo que ha hecho!"

"¡No se ha mencionado nada de los golpes en el rostro de mi hijo!"

"¡¿Comparas unos moretones con una herida que casi le rompe el cráneo a Lucerys?! ¡Aemond no se desangrará por unos pequeños raspones, en cambio Lucerys está perdiendo la mitad de su sangre! ¡Mis manos están llenas de ella!" La garganta le duele, le lastima, le arde, tan cansada de tratar de luchar cuando siempre terminará con el mismo resultado. "Tú y yo sabemos que no hay comparación en estos sufrimientos."

"Rhaenyra, basta." Ella cerró sus ojos con fuerza, y luego los giró hacia su padre.

"Esto no ha cambiado. No quiero ver al hijo de la reina cerca de Luke, es más, mi familia y yo nos iremos de aquí tan pronto como podamos, este lugar no es seguro para nosotros." Sus ojos se conectaron brevemente con Laenor, quien le dió un pequeño permiso para decirlo, haciéndole saber que estaba de acuerdo.

Sus manos temblaron, teniendo la sangre seca de su hijo impregnada a ellas, la sangre que hace algunos minutos secó con sus dedos cuando se deslizó por el cuello o la nariz de Luke, aún siente su calidez a través de su piel.

"Eso no es necesario, el principe Aemond será reprendido por sus comportamientos." Giró a ver a Aemond, quien ahora estaba junto a Aegon, apenas mirándola a los ojos, pero bajando la vista en cuanto ella lo miró tan rencorosamente.

"Nada le devolverá a Lucerys su ojo, o su seguridad, nada hará que vuelva a ser el mismo niño que antes ni que la sangre vuelva a su cuerpo, nada deshacerá los golpes ni las heridas profundas, y nada hará que mi hijo lo perdone."

"Hija..."

"Mi rey, ni siquiera si él se saca el ojo o incluso el corazón con sus manos estoy dispuesta a que mi hijo siga cerca de él." Susurró, la desesperación se transformó en molestia, en ira. "Cuando el sol vuelva a salir, mi familia y yo seremos lejanos recuerdos para todos ustedes."

Dejó escapar un último sollozo ahogado, tan atorado en su pecho desde que vió a Lucerys en ese estado que nunca se imaginó.

"Princesa, esto debe ser consultado en la corte, usted conoce las reglas-" Giró cuidadosamente hacia aquella voz y se dió cuenta que era un Lannister, y rápidamente la ira volvió a abordarla.

"Por supuesto, la misma corte que ha esparcido rumores inauditos sobre los hijos de la heredera al trono, la misma corte que me ha cuestionado y ha dudado de mi derecho de nacimiento, la misma corte que planea que siga felizmente mi vida cuando mis hijos casi han sido asesinados por su propia familia, ¿Esa es la misma corte que quiere utilizar para cuestionar el porqué de mi actuar cuando es claro que siento que nadie protegerá a mis hijos si yo no lo hago?"

"Rhaenyra-" Detente, solo ayúdame.

"¡No, padre! Has permanecido en tu posición, y yo ahora construiré la mia, no voy a dejar que hagan a mis hijos cenizas y pasen sobre ellos. Jacaerys, Lucerys y Joffrey son hijos de Laenor y de mí, son lo único que nadie puede cuestionar que son nuestros, y los protegeré de cualquier manera, incluso de mi familia. Ya me han arrebatado demasiado, no pueden quitarme esto, no lo permitiré."

El silencio inundó la sala en cuanto acabó de hablar, mareada levemente por el dolor de cabeza que la abordaba, mirando hacia abajo mientras negaba.

Luke se dió cuenta rápidamente de lo abrumada que estaba su madre, y entre tambaleos y con ayuda de su padre se paró de la silla, con la herida de su cabeza limpia hace varios minutos.

Él se acercó a la mujer que habia pasado minutos defendiendolo y defendiéndose a si misma, caminando con suavidad y acercándose a ella poco a poco, hasta que estuvo a su lado.

Vió como las lágrimas volvían a abordarla, pero él únicamente apoyó suavemente su cabeza hacia ella, recostandose con confianza, sabiendo que su padre estaba junto a él, al lado de su madre.

Luke hizo eso, más allá de todo, para demostrarle a su madre que estaba siendo apoyada por él, para no dejarla sola en la oscuridad, por lo que se sintió bien cuando su madre rodeó suavemente sus hombros con su brazo, aferrandose a él.

"Nos iremos a Dragonstone cuanto antes, Majestad. Lucerys será tratado allí, por su seguridad." Escuchó a su padre, y se sintió relajado ante eso.

No le importó la mirada sumergida en culpa de Aemond. Eso no le devolvería el ojo y no haria que su madre no se sintiera culpable, nada lo haría. Sabia que la guerra estaba declarada y Lucerys no sería piadoso con quien lo mutiló de por vida.

"Mi dulce niño..." Escuchó como decía su madre mientras derramaba lágrimas silenciosamente. "Lo siento tanto, debí haber estado allí."

"Está bien, muña."

Notes:

si porque necesito poner a estos dos en situaciones asi donde se nota la desesperación y la necesidad de Rhaenyra por proteger a su dulce niño, y a la vez donde se muestra el efecto que Luke tiene en ella.

"no amas nada en el mundo de la manera en la que amas a tu primer hijo" a la mierda eso, Rhaenyra no amó a Jace de la manera en la que amó a Luke, no quiero decir que no ame a su primogénito, pero es obvio que Lucerys era de otro mundo para ella, y la entiendo, yo hubiera quemado todo el mundo conocido si tuviera un hijo como Luke y lo hubieran dañado.

esto también me sirve para tratar de empatizar con Alicent en esa escena de Driftmark, pero he terminado con muchas más ganas de seguir escribiendo cosas con esta dinámica acerca de Rhae & Luke y con un amor mucho más grande por mi reina dragón y mi dulce principe.

actualización 2025: solo queria darles las gracias de corazón por todo el apoyo que le dieron a este trabajo. actualmente estoy bastante alejada de hotd (y asoiaf en general), por lo que voy a dejar el one-shot huérfano. no lo voy a borrar porque sé lo mucho que a algunas personas les ha llegado a gustar, y no quiero privarlos de leerlo cuando gusten.
muchas gracias otra vez. adiós.