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¿Cuándo le dirás a tu madre?

Summary:

Tienen poco más de dos años saliendo en secreto, sin decirle a nadie de su familia por miedo a que opinen algo negativo sobre de ellos, después de todo son familia.

Día 7: Amor Secreto de la Lucemond Week 2023

Notes:

Bien, hemos llegado al final de esta semana. Quiero agradecer a las organizadoras por su trabajo y su creatividad para lograr que fuera un éxito. Fue un honor participar.

Work Text:

- ¿Cuándo le dirás a tu madre?

-Cuando le digas a la tuya.

 

Escena 1: Cena de Navidad en familia

 

-El jabalí en salsa de ciruela es una delicia.

Las dos mujeres que han cocinado se sienten muy orgullosas de los cumplidos, después de todo llevan preparando la cena desde antes del amanecer.

-Y la sopa de calabaza, toda una experiencia.

-El vino especiado, muy rico también.

-Y la selección de quesos, muy finos, por cierto.

No tienen reparo en alabar los elementos de la cena, es más, es obligación dejar muy claro lo delicioso e incomparable que fue.

Cada año es una tradición, acudir a la iglesia a una misa que parecía eterna y regresar a la cena, terminando de hacerlo después de medianoche, donde culminarían todo con un abrazo navideño. Los regaños vendrían al día siguiente, por ahora todos se concentraban en la comida.

Los únicos dos que no habían hablado eran los que se miraban constantemente, como si la conversación fuera muda y bastante privada.

- ¿No te gustó la comida, Lucerys?

Alicent lo mira curiosa, porque lleva varios minutos sin terminar el postre. Luke sonríe y niega con la cabeza.

-No, no, claro que me gustó, por cierto, este pay de nuez, delicioso como ninguno.

Alicent queda complacida, porque el pay fue su idea y no de Rhaenyra.

-El café con canela también es de resaltar.

Aemond habla finalmente y se cumplen con las obligaciones, el café siempre lo prepara Rhaenyra justo a su gusto, algo cargado, pero daba una nota alta para cerrar la cena.

Hablaron un rato más, cosas sin importancia, hasta que Viserys se levanta. Está cansado, obviamente, su edad no es tan avanzada pero las enfermedades han hecho mella de su cuerpo. Se despide de todos con un abrazo y una vez que él sale de la habitación, la cena termina.

Aún hay ánimo para abrazarse por navidad, aunque la mano de Aemond no se detiene en la espalda de Lucerys, aprieta su trasero de forma posesiva.

 

Escena 2: Regalos de Navidad

 

Mientras Viserys y Aegon, siendo niños aun, jugaban con sus regalos que les trajo Santa Claus, el resto de la familia esperaba el inicio del intercambio.

Las cosas no eran muy complicadas, cada año era lo mismo, se tomaba un papelito que Alicent diligentemente metía en un frasco y así, se debía sorprender al otro.

Jace abrió una caja y sacó un paquete de libros que parecían clásicos de la literatura, regalo de Viserys, el abuelo.

Joffrey obtuvo una chamarra de su equipo favorito, regalo de Daemon.

Alicent obtuvo un reloj muy fino, regalo de Rhaenyra

Todo bien, todo muy normal, hasta que Luke abrió el regalo que le correspondía. Su rostro no evidenció el shock que sentía hasta que comenzó a temblar su párpado izquierdo en un movimiento repetitivo producto del estrés que le causaba tener eso entre sus manos.

- ¿Quién te dio el regalo, cariño?

-Fui yo, hermana mayor.

Todos miraron a Aemond complacidos de que hubiera comprado esta vez un regalo y no escogiera el camino fácil de una tarjeta de alguna tienda en línea.

-Oh Aemond, me alegra que ya estés participando activamente en el intercambio.

Mientras hablaban, Lucerys seguía contemplando aquello y sintiendo una profunda vergüenza sin par.

-Luke, ¿podrías mostrarnos el regalo que te dio Aemond?

Decide rápido, era mejor mostrarlo como un vistazo fugaz y decir que era otra cosa.

-Es una bocina bluetooth.

Muestra el pequeño objeto cilíndrico. Rhaenyra inclina la cabeza y Daemon se acerca para ver mejor.

-Eso no es una bocina…

-Sí, si lo es -guarda en la caja el objeto y la cierra de golpe – y mi regalo es para el tío Aegon.

Aegon se emociona al escuchar su nombre y más al ver que el regalo de Lucerys era una caja de 24 cervezas.

Sin decir nada, Lucerys miraba a Aemond, quien parecía divertido por la expresión molesta y avergonzada del menor. Mientras intercambiaban miradas, Aemond le mostró un pequeño control remoto que tenía en la mano. Luke casi corrió al baño al darse cuenta de para qué servía ese control.

 

Escena 3: Desayuno

 

-Viserys, Aegon, cómanse todo, no estén eligiendo.

Los dos niños nombrados habían estado sacando las pasas del yogurt con granola, asintieron cuando Rhaenyra los regañó, pero le pasaron todas las pasas al yogurt de Aemond, quien en realidad no les estaba haciendo caso y no se dio cuenta.

Aemond miraba a Lucerys, como siempre, de una forma intensa y sin distraerse.

Alicent pone el huevo frente a Lucerys, estrellado, con un poco de papa rallada y dos rebanadas de tocino. En ese momento llega Daemon y sólo se sirve un café, sentándose al lado de Aemond, la silla libre más cercana.

- ¿Quieres que te preparé algo?

Rhaenyra lleva hot cakes, los deja frente a sus dos hijos menores, Joffrey la ve con expresión triste, por lo que ella le trae un plato de inmediato.

-No, no te preocupes, café y un pan tostado, es más que suficiente.

Le dejó pan tostado enfrente, un frasco de mermelada y una pequeña cucharita.

Alicent se sentó junto a Lucerys, también parecía elegir el desayuno más conservador, nada elaborado de pan tostado, aunque ella se había servido primero la copa de yogurt con granola.

- ¿Te parece que empecemos a planear la cena de año nuevo?

-Sí, por supuesto, deberíamos preparar algo con cerdo.

Jace soltó una especie de gruñido al escuchar la palabra cerdo, Aegon, a su lado, se puso a reír sin ninguna vergüenza. Aemond los miró a ambos con desprecio, después de tantos años y seguían riendo por la bromita del cerdo.

-Me gusta la idea, revisemos recetas y hagamos una lista para ir de comprar el día de mañana.

Lucerys, quien primero se mordió la lengua para no reír con lo del cerdo, no había comido aun su desayuno, le faltaba algo y claro, el único salero estaba con Daemon.

- ¿Me pasarías la sal, Da…?

El silencio de repente cubrió la mesa.

-Daemon.

Lucerys terminó la frase de manera abrupta, su descuido al ver a Aemond mientras hablaba casi mandaba todo a la mierda.

- ¿Desde cuándo me dices Daemon?

-Yo creo que iba a decir otra cosa.

-Ten – Aemond le pasa el salero, lo deja enfrente de él con un golpe seco sobre la mesa de madera.

- ¿Por qué le pasas tú la sal si me la pidió a mí?

-Yo creo que iba a decir daddy y no Daemon.

Aegon insiste, Jace y su sonrisa pícara parece querer darle la razón.

-Ya, dejen de decir tonterías y coman.

Finaliza Rhaenyra.

 

Escena 4: Vino rosado y espumoso.

 

Rhaenyra y Alicent sirven todas las copas, habrían varios brindis y tienen muchas botellas de vino espumoso, así que no se preocupan, pueden servir una y otra vez sin temor a que no haya suficiente para el de año nuevo.

-Quiero brindar por la familia, el tiempo que pasamos juntos y las deliciosas cenas.

Todos elevan sus copas y vacían la copa, Lucerys mira a Aemond, sabe que esto es peligroso, pero duda de que vaya a hacer una tontería tan grande.

-Brindo por la vida mis hijos, mi adorada Rhaenyra, mis queridos Aegon, Aemond y Daeron.

Todos vacían sus copas una vez más, sin prestar del todo atención a la diferencia entre adorada y queridos que había hecho Viserys al brindar.

-Pues yo brindo por los secretos y las miradas furtivas que se lanzan algunos.

Es un raro brindis el de Helaena, pero sirve para vaciar de nuevo las copas. Lucerys ya está sonriendo demasiado y siente las mejillas calientes, el vino es dulce y la espuma le hace cosquillas en el paladar.

-Hay que brindar por los regalos y por el pastel de chocolate.

Una nueva excusa, el brindis de Aegon pequeño es bastante inocente, pero vacían de nuevo las copas. Los dos niños pequeños se sirven refresco en sus copas, Alicent está al pendiente de que no hagan tonterías porque Rhaenyra no les está prestando atención.

-Yo brindo por este delicioso vino y la forma en que varios de ustedes ya parecen estar resintiendo tantos brindis.

Lucerys se pone a reír y ni siquiera fue gracioso lo que dijo Aegon grande.

-Yo brindo por el pastel de chocolate que evitará que sigan bebiendo.

Rhaenyra parte el pastel y sirve rebanadas para cada uno, durante unos minutos todos olvidan sus copas. Lucerys se siente mareado, el dulce es demasiado, pero el pastel tiene algo de amargo que lo hace delicioso.

-Es mi turno.

Aemond se levanta con la copa en la mano, la expresión decidida, Lucerys está sonriendo, no puede creer que vaya a hacer algo descuidado. Han mantenido la fachada por tanto tiempo, a escondidas del resto de la familia, preocupados por lo que pensaran de saber lo que sucede entre ambos.

-Brindo por el amor de mi vida, mi fuerte y siempre adorable, Lucerys.

 

Escena 5: Revelación

 

Un momento de silencio.

Dos momentos de silencio.

Tres momentos de silencio.

 

-Bien, páguenme la apuesta.

-Tú no ganaste nada.

Jace bufa ofendido y todos empiezan a negar el que merezca lo que está solicitando. Aemond mira confundido a Lucerys quien ha perdido todos los efectos del alcohol que antes habían hecho que se pusiera a reír.

-Claro que gané y lo tengo todo anotado aquí – Jace saca una libreta de su chamarra y la abre en una página en especial – Todo mi dinero se fue con Aemond confesando frente a toda la familia.

-Ajá, pero -Aegon está junto a Jace mirando la misma página – el problema es que fuiste demasiado específico y dijiste antes de año nuevo y hace 45 minutos que ya es 2023.

-Demonios.

Aegon toma la libreta de manos de Jace y mira las otras anotaciones.

-Rhaenyra, Daemon, Viserys grande, Viserys chico, Aegon chico; lo siento, no debieron poner sus esperanzas en Lucerys.

Todos los nombrados hicieron expresiones de frustración y enojo.

-Baela, Rhaena y Alicent, lo siento, pero también fueron muy específicas y decir que sería Aemond en el día de Navidad fue su perdición.

Las nombradas miraron mal a Aemond, culpándolo de hacerlas perder bastante dinero.

-Eso deja como ganador a…

-No, no eres tú el ganador.

Daeron se levantó para señalarle a su hermano su apuesta.

-Tú dijiste que sería Aemond frente a toda la familia, sin especificar el tiempo, lo cual parecería que te hace el ganador, pero….

-Pero… -Aegon sigue el movimiento del dedo de su hermano menor hasta llegar al renglón donde decía lo siguiente: - … Daeron y Joffrey apuestan a que será Aemond, bajo los influjos del alcohol, en un brindis totalmente fuera de lugar.

-Maldición.

-Mamá, queremos los 1,100 dragones del premio, por favor.

Rhaenyra se mueve de su lugar y saca el dinero que ella custodiaba, el acumulado de la apuesta que todos habían hecho un año antes, cuando notaron esas miraditas a través de la mesa. Los dos adolescentes se repartieron el dinero y sonrieron triunfantes.

 

-Esto es muy vergonzoso.

-Demasiado vergonzoso.

Lucerys le señaló a Aemond con un movimiento de cabeza que quería salir de ahí, así que el mayor lo siguió. Su familia parecía más concentrada en reclamarle a Daeron y a Joff el hecho de que supieran con tanta exactitud lo que haría. Los chicos esgrimían en su defensa el que Aemond era muy teatral en lo que hacía, por lo que un brindis donde todos tendría su atención en él sería lo más obvio.

-No les importa.

-No, en lo más mínimo.

Los dos se fueron a sentar en una banca de su muy amplio jardín, la temperatura, aunque fría, era muy agradable para ser más de medianoche.

-Los malditos se dieron el lujo de apostar quién confesaría.

-Y dos adolescentes le atinaron.

Se quedaron en silencio y luego les ganó la risa, que acabó después en un suspiro que parecía salir de lo más profundo de su ser.

-Ya estaba cansado de fingir.

-Yo más.

Aemond se acerca a Lucerys para besarlo, justo cuando sus labios se tocan, una luz intensa los alumbra.

-Nada de cochinadas, métanse chamacos que está helando.

-No hace frío, papá.

Daemon les echa la luz a la cara, cegándolos por un momento.

-Dije para adentro, ¿qué no entienden o qué?

 

Tal vez no era tan mala idea seguir con el secreto.

 

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