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Líderes en prueba

Summary:

Tras la ida de muchos muñecos al Gran Mundo, Ox queda a cargo del instituto con la responsabilidad de educar a las nuevas generaciones, sin embargo la situación se complica cuando nuevos problemas de la fábrica se presentan, que lo harán darse cuenta de que ser el líder es más de lo que puede controlar, y que tal vez necesite un poco de ayuda del anterior líder, quién tampoco se lo dejara muy fácil dado a su gran odio hacia alos UglyDolls, en especial hacia quién le robo su puesto.

Una amistad rota llena de agridulces recuerdos confunden a los líderes, más no es limitante para desencadenar una guerra entre ambos para determinar quién merece más el puesto.

Chapter 1: Cuando solías llamarme amigo

Chapter Text

 

Tras la quinta caída seguida en la caminadora, Ox entendió que su cuerpo había llegado al límite. Las fibras de su pelaje se estremecieron en protesta por todo el sobreesfuerzo y sus patas ardían por cada raspón que los tropiezos le habían provocado, pero ningún dolor era comparable con el que sentía en su pecho.

 

Había vuelto a fallar…

 

 Se quedó tirado en el suelo, exhalando desesperado por aire, hasta sentir una presencia acercándose hacia él, en una caminata lenta y dramática.

−Y… el premio para el corredor más lento del Instituto es para ¡Ox, damas y caballeros! ¡Porque nadie rueda como él en la caminadora, aunque este en su mínima velocidad! −Le siguieron gritos y aplausos exagerados como el de una audiencia enloquecida, y Ox, pese al cansancio, se levantó para ver molesto a quien lo burlaba: Por supuesto, era su mejor amigo Lou, quien casualmente también era la máxima autoridad del instituto. La entidad más respetada y seria de la fábrica acerco su puño cerrado hacia él, como si se tratase de un micrófono − ¿Algunas palabras dedicatorias por este Gran logro, Señor Ox?

Levanto una ceja, extrañado, más no tardo demasiado em seguir su juego:

−Quisiera agradecerle a la academia por este honor tan grande y Oh sí ¡Claro! Cómo olvidar ¡Al tonto de mi amigo por su incondicional apoyo! − Y se lanzó a golpearlo remarcando sus palabras contra el contrario. −¡NO! ¡SÉ! ¡QUÉ! ¡HARÍA! ¡SIN ÉL!

Lou solo retrocedió entre risas sin verse afectado, intentando retener sus puños sin mucho éxito−Conmovedor, Ox, me harás lagrimear−Burlo de nuevo con una sonrisa que solo exaspero al más bajo. El otro solo reía más fuerte haciéndose a un lado en lo que el conejo volvía a intentar golpearlo, pero se iba de largo y caía nuevamente al suelo de cara. El rubio se acuclilló a su nivel, apoyando su mejilla sobre sus nudillos− Ah, ¿Realmente que sería de ti sin mí?

El conejo levanta la cabeza del suelo−Oh no sé, ¿Tal vez una vida con menos frustraciones?

−Y llena de desmayos por deshidratación y sobreesfuerzo −Menciono justo después de tenderle una botella de agua. Ox parpadeo perplejo volteándose hacia el contrario, quien ya tenía una mano extendida hacia él para ser tomada. Todo sin quitar esa sonrisa engreída de su cara−Lo sé, lo sé. Qué bueno que me tienes a mí, ni lo menciones… Aunque no te haría mal admitirlo de vez en cuando.

Ox oscilo su vista entre su mano y la botella unos segundos, pero en lugar de tomar alguna de ellas, solo se dejó caer al suelo cubriendo su rostro con ambas manos: 

−Tú en serio…−Exhalo de nuevo apretando sus labios − ¿No tienes cosas más importantes que hacer?

El rubio respondió con una risotada, cayendo sentado en el suelo−Por todos los muñecos, ¿Crees que me gusta estar todo el día trabajando? Merezco mis descansos. Y esos los gano viniendo a atosigarte…

El conejo levanto una de sus manos para verlo y bufó, antes de volverse a sentar y tomar la botella de agua tras un sincero, aunque tímido “Gracias”. Bebió hasta saciarse, todo bajo la atenta mirada del rubio, que chequeaba por si acaso tuviera heridas graves en el cuerpo. Aquello llegó a acalorarlo un poco. No sabía a veces cómo aceptar toda la atención que Lou solía dedicarle…

−Ah… Esta mejor−exhalo aliviado tras terminarse la botella y se giró hacia su amigo, aún con el rostro algo caliente−. En serio, gracias, Lou…Te la hubiera aceptado mejor si tus bromas no fueran de tan mal gusto.

Este río con ganas− Lo sé, pero así me adoras. Y por favor, no te disculpes, tus golpes no fueron nada −afirmo con seguridad y sorna en su sonrisa− Conozco almohadas que son más duras.

Ox bufó−Phm- E-eso es porque estoy débil por el entrenamiento. N-no planeaba golpearte en serio…

−Patrañas, lo intentabas en serio. Y mira −Señalo su pecho− Ni una arruga en el traje.

Ox torció su boca−Pues en cualquier momento puedo probarte que golpeo de verdad. Soy fuerte−Exclamo esta vez elevando sus brazos para mostrar su nula musculatura.

Lou alzó una ceja, desviando los ojos hacia arriba−Tranquilo, Ox…. Era una broma. No soy ningún líder ahorita. No te estoy tomando pruebas, ni estoy midiendo tu desempeño…

El conejo también soltó un bufido bajando sus brazos−Nada de eso. Es mi forma de hacerte ver qué puedo hacerte tragar tus palabras−Anunció provocativo.

Lou abrió los ojos con sorpresa. Su sonrisa se incrementó, ansiosa ante el desafíos−Oh… ¡Ha! ¡Bien, cuando quieras, Oxy! −Pronuncio antes de lanzar su mano hacia su cabeza y desarreglar todas sus orejas. Ox río intentando escaparse de su agarre, cuando su cuerpo suena y lo obliga a encogerse por el dolor. Entonces Lou para, algo preocupado−: Preferible cuando no estes con el cuerpo molido….

Ox levanta el pulgar tratando de mostrar que estaba bien−Bien, solo por hoy te salvas…

Volvieron a sentarse esta vez en las gradas, lejos de las máquinas. Lou le había tendido otra botella de agua, y mientras se hidrataba, aplico cremas sobre la tela magullada por la fricción de las caídas. A los minutos, Ox sintió que su cuerpo ya no estaba ardiendo en llamas. Solo alivio y frescura.

− ¿Cuantas veces tengo que decirte que bajes la intensidad de tus entrenamientos?  Tómatelo con suavidad… Diviértete un poco ¡Como antes! Solías ver este sitio como un patio de juegos…

Ox bajo la mirada− Eso fue antes de qué todo el mundo comenzará a odiarme por interferir en su camino. No, Lou… Tú sabes que en este mundo no hay espacio para hacerse el tonto, no hay espacio para la diversión−Dijo con dureza apretando sus puños− Tengo que mejorar mis tiempos en las pruebas. A como dé lugar… Quiero probarles a todos que soy apto para el Gran Mundo. A pesar de ser… Un error.

Lou, que terminaba de sanar una parte de su mejilla, se detiene para mirarlo con seriedad−No tienes que probarme nada a mí, lo sabes ¿verdad? Me burlo de que eres lento, pero confío plenamente en tu potencial. Confió en ti y sé que llegarás a grandes cosas… 

El conejo le sonríe recargando su rostro sobre la mano del contrario, sintiendo su pecho encogerse ante sus palabras y calentarse bajo el toque delicado del contrario. Aún es un misterio para él como Lou se fijó en alguien cómo él. Cómo sus muestras de cariño y cercanía ya eran tan habituales entre los dos, que era correcto y usual tan pronto se encontraban solos, tratarse de esta forma tan… Íntima. Lou cuidándolo y diciéndole justamente las palabras que necesitaba escuchar tras un día tan duro…

Es cuando la mano del otro asciende por su mejilla que se da cuenta de las lágrimas que rodaban por su ojo. Parpadea un par de veces desconcertado, y eleva sus manos para borrarlas, apenado, pero Lou no le deja. Solo cierra sus palmas sobre sus mejillas y lo acerca hacia él para envolverlo en un abrazo. Ox se aferra a él, dejando que las lágrimas rueden solas. Y todo lo que lo abrumaba, desaparece en ese instante.

−Ya, ya, deja de llorar. Te pondrás esponjoso de nuevo…

−Pero así dices que luzco más adorable

Lou vacilo−Mmm sí, pero por gordo… ¡Y apapachableeee!

− ¿Ah? ¡AYNO, ESPERA-! NoOO ¡El abrazo fue una trampa! ¡AuxilioOO!

−Nadie te salvará ¡Eres míooOO! Haha

−Nooo La TRAICIÓOON

A pesar de su dramático acto, ambos terminaron llenando la silenciosa zona de entrenamiento con más de sus risas.

 Al rato, bajaron de las gradas y comenzaron a caminar en silencio hacia las residencias, con el sol de la tarde iluminando el cielo en tonos anaranjados. Cuando cruzaron delante del portal, Ox llegó a detenerse para verlo por unos pequeños instantes, viéndolo resplandecer bañado por la luz de la tarde.

− Realmente a mí…. No me preocupa los otros muñecos−Lou que solo andaba unos pasos delante suyo, se detiene a verlo, frunciendo el ceño. Ox sigue viendo el portal−Mi miedo realmente está en… No ser suficiente para ir al Gran Mundo. En que nunca pueda pasar la prueba Y quedarme aquí para siempre…

Ox dio unos pasos hacia el portal, deseando verse algún día subiendo esos escalones para conocer a su niño al otro lado...

− ¿Tan…. Tan Malo es estar aquí? − Le habló Lou desde atrás. Ox negó sin voltear a verlo, aún ensoñado…

− Quiero tener un dueño, conocer el Gran Mundo del que tanto hablan. Ah, solo puedo imaginármelo: Despertar allá con alguien que me ame, poder vivir con mi niño asignado… Lo cuidaría y estaría con él en todas sus aventuras− rio emocionado mientras daba otro paso− ¿Lo imaginas-?

Pero entonces detuvo sus palabras cuando un frío intenso recorre en su espalda y una sombra lo bloquea. Al girarse ve a su mejor amigo de repente sobre él, con los ojos bien abiertos y sus manos hecha puño. Pega un respingo asustado ante su intimidante cercanía:

− ¿Es eso lo que realmente quieres? − Escucho como su voz sonaba extraña, con una intensa carga de emociones que no podía ni identificar− ¿Quieres irte de aquí y olvidarme?

−  Ehm… No, no claro que no. Eres mi mejor amigo… Jamás quisiera abandonarte

− Pero te quieres ir… ¿Odias estar conmigo?

− N-no, pero e-ese… Ese mi sueño. Tú sabías… − Ox retrocedió abrumado, pero Lou no dejaba de invadirlo, y esta vez no de buena manera. No veía cariño en sus ojos, solo sus pupilas, fijas sobre él como si fuera una presa− Sabias para lo que he estado trabajando tan duro ¡Ir al Gran Mundo siempre ha si-sido mi plan! P-pero… No quisiera dejarte, obviamente − Tartamudeo con los nervios fallando sus rodillas, provocando que tropezará y cayera. Lou aprovechando para adelantarse sobre él. Y lo vio levantar su pie, amenazante mientras él seguía vulnerable: − ¡PERO PODEMOS IR LOS DOS JUNTOS!

El pie aterriza muy cerca de su cara, y aquello lo deja paralizado. Sudando frío y con el alma en la boca. Ve a Lou retirar su pie y alejarse a solo unos pasos para mirarlo esta vez con curiosidad.

− ¿Los dos Juntos? − Vuelve a hablarle sin la distorsión en su voz de antes. Era el Lou de Antes.

Y a pesar de estar temblando, confundido, y asustado, exclamo− ¡S-Sí! ¡Estuve pensando en eso desde hace mucho tiempo! ¡S-SOLO… no sabía cómo proponértelo! Por-porque… eres el líder y-y… Te necesitan aquí, p-pero ¡Qué diablos! Todo líder en algún momento se retira, ¿no?

Lou lo observa por eternos segundos, en los que Ox finalmente podía recuperar el aliento, viendo a su amigo pensar las cosas desde lejos:

− Lo siento, no puedo... Así no es cómo funcionan las cosas aquí-

 − pERO….Puedes hacerlas que funcionar ¡T-tú eres el líder!

Él voltea a verlo, con sus pupilas brillando a un tamaño nuevamente regular. Lo oye tirar una risilla antes de acercársele con pocos pasos. Siente el impulso de retroceder, amenazado por su presencia de vuelta, pero la mano sobre su rostro vuelve a detenerlo. El toque volvía a ser cálido y suave….

− Ox, no puedo… − La caricia sobre su mejilla se extiende a su rostro. Una nueva tristeza apareciendo con cada palabra: − No puedo estar contigo como quisiera… No en el Gran Mundo…. Al menos no todavía. Ni así de repente.

Con esas pequeñas palabras, Ox puede entender mejor su anterior comportamiento. El porqué de su repentina molestia y su frustración cargado en contra suya. Lou podía ser todo para él, pero no siempre iba a ser el muñeco perfecto. Él debía cargar con sus propios problemas de los que no era capaz ni de contarle por los reglamentos de la fábrica…

Elevó su propia mano para sostener al contrario y la llevó hasta su pecho con fuerza. Sonrió esperanzado y con más seguridad de quién era el muñeco frente suyo:

− Lo que sea que te impida ir, pasará. Y yo hasta entonces… Puedo esperarte. Entonces ambos iremos al Gran Mundo y seguiremos juntos ¡Conoceremos a nuestro niño destinado! ¡Tendremos millón de aventuras! ¡Y seguiremos teniéndonos el uno con el otro!

− De verdad… ¿Me esperarías?

− ¡Por supuesto que sí! Igual no tengo apuro… Hasta que logre ser lo suficientemente rápido, no es seguro que pase las pruebas y con mis piernas tan cortas...Ah, tomará un tiempo− Dijo bajo mirándose a sí mismo con pena, pero sacudió su cabeza para volver a enfocarse− ¡Pe-pero no me molesta! Porque seguiré entrenando para cuando ambos podamos salir y podremos largarnos de este sitio ¡Esperaré incluso hasta que seas un anciano y te jubiles! Espera, ¿nosotros envejecemos? Creo que no...

Lou se lanzó a reír recostando su frente en su hombro. Sus manos esta vez aferrándose a él mientras Ox no dudaba en cubrirlo en un abrazo: − ¡Eres un idiota, Ox!

− Lo sé, pero así me adoras− digo el nombrado satisfecho de ver a su mejor amigo recuperar la sonrisa. Y a pesar de que el portal seguía estando a diez pasos de distancia, Ox prometió no volver a verlo con el mismo deseo hasta que estuviera seguro que Lou podría acompañarlo…

− Gracias otra vez… Gracias por mantenerte conmigo. − musitó Lou con sinceridad aun aferrándose a él. Ox sonrió acariciando sus cabellos, inconsciente de la importancia de esas palabras que le había dedicado el rubio.

− No deberías estar tan contento… Me tendrás aquí para distraerte de tus deberes toda la vida.

− Para alguien que tiene orejas mucho más grandes que su cuerpo… Eres muy selectivo con lo que escuchas. Ya te dije una vez que no me importan esas tontas tareas. Prefiero pasar el día contigo

− No quiero escuchar eso cuando el instituto se caiga a pedazos…

Volvieron a reír en lo que se ponían de pie, y retomaban el camino, dejando el portal atrás. Ox pecó en darle un último vistazo, pensando seriamente en lo último que Lou le había dicho:

− Mis orejas mucho más grandes que mi cuerpo… − Se adelanto unos pasos extiendo sus orejas frente suyo viendo como su sombra se reflejaba sobre el suelo siendo esta obviamente más larga. Un absurdo pensamiento cruzó por su mente− Ja, sería genial si pudiera correr con ellas, ¿no, Lou-?

Al voltearse donde asumía que estaba su amigo, se topó con la nada. Una ventisca recorrió su espalda que lo hizo notar cómo el cielo estaba más oscuro, y la soledad en el ambiente lo toma por sorpresa ¿En qué momento-? ¿Lou lo dejo sin decirle nada?

Sin darse cuenta, ya había llegado a las residencias del instituto en un parpadeo, cosa que lo confundió. Pero siguió avanzando atento a sus alrededores por si se encontraba con alguien. Fue extraño encontrar todo vació y silencioso. Una densa niebla acumulándose entre los corredores sumó la tensión en el entorno, y lo hizo sentir como que algo no estaba bien. Una ansiedad comenzó a escalar su pecho, pese a que trataba de mantenerse tranquilo. Mejor ya se iba, vería a Lou mañana y le preguntaría porqué lo había abandonado así de repente…

Estuvo dispuesto a ignorar todo y regresar a su hogar tranquilo, cuando vio una sombra escabullirse entre las casas. No supo bien por qué, pero la siguió cauteloso dominado por la curiosidad, metiéndose entre las residencias hasta llegar a un patio trasero que le resultó extraño, por la obvia colina que se elevaba atrás de los recintos, y un ducto circular gigante que sobresalía del interior. Nunca había estado en ese sitio, y aun así, le resulto familiar…

Algo estaba golpeando en su mente que lo llamaba a acercarse. Algo conocido que sabía que había al otro lado. Algo familiar, pero también podía ser peligroso. Huye. No, avanza…

 

Basta. Aquí estoy feliz aquí, prefiero no recordar nada.

 

Ecos resonaron desde el ducto, y aquello lo hizo asomarse a la enorme entrada oscura, levantando sus orejas para captar mejor la acústica: Golpes rítmicos contra el metal rebotando entre las paredes, como… Pasos. ¿Quién está tan loco para meterse ahí adentro?
Espero en silencio... Había algo más. Tenues hilos de voz que apenas llegaba a salir de la oscuridad. Pero él sentía… Que estaban ahí.

− ¿O…x?

Algo hizo clic dentro de él. Sin poder detenerse a pensar otro segundo, se adentró al ducto corriendo hasta perder la visión por la oscuridad del mismo. Corrió a ciegas guiado por la voz que lo estaba llamando desde tan lejos, tratando de recordar de quien se trataba:  Sabía que era alguien querido, alguien que amaba y quería proteger. Alguien tan importante que despertaba un instinto que no sabía que tenía y le motivaba a correr más rápido, pese al frío del metal bajo sus patas y la ansiedad de estar rodeado por tanta oscuridad sin saber realmente donde iba. Las paredes resonaban con más fuerza ante sus pasos, distrayéndolo por toda la acústica, provocándole jaquecas. Imágenes invadieron su cabeza sin permiso: De muñecos como él, de un lugar que llamaba hogar que ahora no reconocía bien.  Entonces, entre tantas vueltas, sintió algo puntiagudo enterrándose en su pata provocando que cayera de bruces.  Necesito un par de respiraciones hasta recuperar el sentido, y la jaqueca bajara, cuando entonces vio en el suelo con lo que había tropezado: Madera hecha trizas.

− ¿Que es...? − balbuceo queriendo levantarse cuando entonces un faro rojo se encendió a sus espaldas, iluminando la entrada de otro ducto, mucho más grande y viejo. Volteo hacia él, notando como el faro comenzaba a parpadear y una alarma resonaba en todo el espacio aturdiendo sus tímpanos.

El Reciclaje, recordó al tiempo que hiperventilaba. No, no este lugar. Por favor dime que no hay nadie-

− ¡OX, por favOr!

Se sobresalto al escuchar una maquina comenzando a trabajar y el miedo caló su piel. Se asomó por el ducto encontrando para su desgracia seres que perfectamente alcanzo a reconocer: − ¿M-moxy?

− ¡No es la única! ¡Ayúdanos, Ox! − gritaron desde abajo

− ¡Amigo, tienes que sacarnos de aquí!

− ¡No queremos morir!

Wedge, Uglydog, Babo… Estaban en el mismo lugar del que tanto se esforzó de protegerlos. Ya los recordaba, Villa Fea, sus amigos…− ¡Resistan! ¡Los sacaré pronto! −  gritó entrecortado todavía tratando de procesar lo que estaba ocurriendo. Se volteó rápido mirando su entorno propuesto a salvarlos cuando Moxy le advirtió desde abajo:

− ¡Ten cuidado con ese monstruo!

¿Monstruo?

Entonces, unos aplausos captaron su atención.

Lentos, cautelosos y burlescos. Lou emergió de las sombras y para la sorpresa de Ox, se trataba de alguien nuevo que no reconocía pero que tenía la apariencia de su antiguo amigo.

Eso lo congeló. Bajo la intensa luz roja que emitía el ducto, sumado a los gritos de ayuda, Lou lucia diferente y su sonrisa menos amigable. Aquel desconocido de mirada sádica camino a su alrededor sin detener sus aplausos, aprisionándolo con su mirada más que las metálicas paredes que lo rodeaban.

− Ox...Ox... Ox. Que sorpresa encontrarte aquí. Donde todo siempre termina…

− ¿Lou? ¿Qué es esto? ¿Tú- tú sabias de este sitio? ¿Sabías de ellos? − Imágenes volvieron a asaltar su mente provocándole una jaqueca: Vio a sus amigos ya estando atrapados ahí antes por el mismo muñeco que tenía en frente. El ruido de la máquina lo distrajo y volviéndolo al presente−Tu fuiste quien los trajo. ¡Tú estás detrás de todo esto!

− ¡Din Din! ¡Tenemos un ganador, Damas y Caballeros! ¡Ox no es tan iluso como pensábamos! − Imitó con sorna caminando a su alrededor. Ox sintiéndose asqueado de escuchar nuevamente sus burlas bajo esta situación: − ¡Se dejó engañar por solo un poco de cariño! ¡Fue manipulado toda su vida por un su guapo líder que lo convencía de hacer todooo lo que quería! ¡Y gracias a él, todos sus amigos terminaron reciclados! ¡Pero solo ahora-! Descubre quién estaba tras los hilos… ¡Hay que brindarle un premio!

− ¡Basta, Lou! ¡Esto no es una broma! ¡Deja de actuar…! ¿Por- por qué todo esto? − pregunto confrontando su mirada, alejándose del contrario que seguía atrás de él, amenazante− ¡Somos amigos! ¿¡No lo recuerdas!?

− Ugh, es increíble que aún te aferres a eso… − Su expresión retorciéndose del asco. Ox sintiendo su corazón hacerse trizas− Tu sentimentalismo es lo que te trajo aquí, y lo que puso tus amigos ahí dentro…. Ahora solo sigues tú… Y me abre encargado de todos los errores de la fábrica.

Su cuerpo se estremeció, paralizado por unos instantes viendo a su "amigo" correr frente a él sacando un alfiler tras su espalda. Solo frialdad y odio en sus pupilas. Cuando ya estaba bastante cerca, reacciono y pego un salto hacia atrás, evitando su ataque. Lou no demora un segundo en volver a levantar su arma llegando a rozarla con ella. Ox atrapa sus manos con sus orejas para inmovilizarlo.

− ¿¡Cómo puedes decirme que todo fue una mentira!? ¿¡Esperas en serio que me lo crea!?− grito herido forcejeando con el contrario con todas sus fuerzas, pero lo estaba haciendo retroceder. Jadeo, usando sus manos para más soporte− ¡Te ame como a un hermano! ¡Y sé que era igual contigo! ¡No me engañes-!

Entre la plática, baja la guardia y Lou aprovecha para acorralarlo contra una pared. El alfiler contra su cuello, dejándolo sin aire. Lou con una sonrisa, presionándolo con más fuerza− ¿Yo-? ¿Amarte? ¡Ja! Es increíble lo desesperado que estas por cariño que te crees esa basura….

Ox estuvo a punto de morderle y patearle para alejarlo, cuando entonces este mismo disminuye su fuerza. Cae al suelo jadeando, finalmente pudiendo respirar.

− Shh Shh… ¿Escuchas eso?

 Ox frunció el ceño, incapaz de oír nada… Abrió su ojo al darse cuenta:

 

Ya no escuchaba a sus amigos.

 

Su garganta se cierra. Levantaba su mirada hacia el ducto del reciclaje, aun trabajando al rojo vivo. La luz golpeando el perfil de Lou que sonreía satisfecho:

− Deberías considerar que te hago un favor, ni tú ni esos muñecos hubieran sobrevivido tanto tiempo bajo tu mando…

No iba a creerle. Se levanta con un último aliento, una última esperanza guiándolo hasta el ducto, sin importarle el calor que emitía. Asomo su cabeza para llamar a los muñecos que amaba. Pero el grito no sale de su garganta-

 

Solo ve restos…

 

Escucha a Lou por lo lejos: Sus risas incrementando y resonando en las paredes bañadas en luz roja. Ox apenas apoyado sobre el ducto viendo con su ojo lo que aún no quería creer en su mente. Recibiendo en el rostro el aire caliente y olor a quemado, pero aun así… Quizás aún…

−  Y deshacerme de ti siempre fue aún más sencillo…

Cuando voltea es tarde para aferrarse a algo. Es empujado por la espalda, y cayó al fondo del reciclaje, viendo por una última vez aquellos ojos azules del quien alguna vez llamo amigo…

 

 

 

 

Eso para después despertar completamente exaltado en su cama.

 

Ox se levantó, temblando, tocando cada parte de su cara para comprobar que estaba vivo y no fundiéndose en el fondo de una máquina.

Al voltear su vista a la ventana, observo las casas de estructuras alocadas con extravagantes colores, el cielo alumbrado por la luna de Botón y las luces del portal en funcionamiento a la distancia. Todo estaba como lo recordaba...

 

Fue un sueño nada más... Todos estamos bien, estamos bien. Nada fue real.

 

Trato de convencerse el conejo, más sabía que era una mentira. Lo que soñó en parte fueron sus memorias, recuerdos del pasado de una antigua amistad que hubiera preferido olvidar, y una traición que todavía le carcomía en el alma.

Pudo haberse quedado despierto el resto de la noche analizando lo que acababa de soñar: Como extrañamente una sola persona era parte de sus memorias más felices al igual que las pesadillas más aterradoras.

Pudo hacerlo... Pero prefirió volver a dormir. O hacer el intento. Mañana tendría un día muy apretado desde la primera hora así que debía estar bien descansado. Se tumbo en cama otra vez, tratando de ignorar todas las imágenes, los vividos recuerdos que acechaban su mente sobre sonrisas cálidas, promesas rotas y amenazas hechas que pudieron evitarse….

 

Después de unos minutos, pudo dormir tranquilo. Todo estaría bien entonces.

 

Pero ese día solo estaba empezando.