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Estaba sucia, casi desnuda, sus pequeños labios estaban agrietados y las plantas de sus pies cubiertos de múltiples heridas y ampollas que incluso a un hombre curtido por el trabajo duro bajo el sol como él, le parecieron sumamente dolorosas.
”¿Quién sería capaz de dejar a una pequeña mujer como esta en medio de una carretera desértica?", se preguntó mientras la veía de reojo en el asiento del copiloto en el que la había dejado suavemente con temor de despertarla.
Apartó algunos enredados mechones del rostro de la chica, topándose con pestañas de un marrón rojizo más oscuro que el rojo encendido de su cabellera y múltiples pecas que adornaban su pequeña nariz y mejillas sonrojadas, sin duda era una mujer preciosa. Sintió un leve tirón en el pecho y se quedó observándola un poco más, mientras más le observaba más hermosa se le hacía y eso no hacía más que hacerlo enfurecer nuevamente respecto a la pregunta de quién sería el bastardo que la habría abandonado en medio de ese lugar caliente y desértico en el que el rancho más cercano estaba a varios kilómetros de distancia.
Alejó la pregunta de su mente por su propio bien y sacudió la cabeza para ponerse a manejar de una vez, esperaba llegar al amanecer, tendría que levantar a Ruth para que atendiera a la inesperada visita una vez que pudiera llegar a Anatol, giro la llave del coche y la observó de nuevo una última vez antes de arroparle con la manta con la que la había envuelto.
***
—Esta deshidratada y tiene fiebre por insolación... —fue lo que dijo Ruth mientras se estiraba un poco.
Riftan soltó un leve suspiro qué pasó desapercibido y observó a la pelirroja.
—¿Donde la encontraste?—preguntó Ruth.
—Estaba tirada a un lado de la carretera, creí que era un animal cuando me acerqué... No esperaba que fuera una mujer.
—Tuvo que haber caminado sola y bajo el sol almenos dos días para terminar en este estado, necesita un médico.
Riftan frunció el ceño en molestia y lo miro fijamente, como si tratará de comunicarle algo con sus intensos ojos negros.
Ruth lo miró algo confundido y luego le reclamó entendiendo un poco lo que quería Riftan que él hiciera, después de todo habían trabajado juntos muchos años y lo conocía bien.
—¡Soy veterinario, trato a animales, no humanos! Ya le he dado tratamiento básico, teniendo el suero va a hidratarse pero necesita un verdadero médico, no sabemos si tiene fracturas internas o hemorragias.
Riftan frunció un poco el ceño, pero admitió que Ruth tenía razón, sería mejor que ella recibiera el mejor tratamiento que pudiera darle.
—Llama a tu tío entonces, es el único que puede venir hasta acá —dijo Riftan observando el rostro de la mujer, no pudo evitar el pequeño impulso de acariciar uno de sus mofletes cálidos descubriendo lo suaves que estos eran.
Una cálida sensación volvió a surgir en su pecho, "¿Por qué cada vez que veo a esta mujer me siento ansioso?".
Oyó el suspiro de hastío que dio Ruth y se dio cuenta que había estado tocándola demasiado, así que retiro su mano de la mejilla de la muchacha.
Ruth estaba refunfuñando otra vez, lo vio manosear su teléfono un momento y luego una voz estridente del otro lado de la línea, ese era Calto sin duda, observó al veterinario abrir la puerta de la habitación de invitados y salir.
Riftan volvió a quedarse a solas con ella, sentía las yemas de sus dedos escocer en necesidad, jamás había tocado nada tan suave como su mejilla, luchó con las ganas de volver a acariciarla y apretó los puños antes de salir también de la habitación.
***
—Ella se recuperará, su fiebre ha bajado y no tiene lesiones graves—fue el diagnóstico de Calto—Déjenla descansar y... Va a necesitar el suero un par de días más.
El hombre mayor miró a su sobrino con un gesto no del todo agradable y Ruth rasco su nuca.
—Lo haré, lo haré... Deja de preocuparte o te crecerán aún más las entradas—dijo con una leve sonrisa al final, lo que hizo a Calto aventarse sobre Ruth en reprimenda para tirar del corto cabello de este.
Riftan se permitió relajarse ante las buenas noticias y asintió. Luego de que el hombre mayor de cabello blanco se retirara Riftan le pidió a Ludis, el ama de llaves, que cuidara de la muchacha y que le avisará si esta despertaba.
Ruth se arregló el cabello despacio, notando la actitud protectora de Riftan con la recién llegada.
"Sin duda es extraño", pensó mientras daba un bostezo.
Ruth se dispuso a descansar un poco también, después de todo Riftan lo había levantado en la madrugada para tratar a la paciente, Ludis lo tomo del brazo antes de que pudiera siquiera acomodarse en el sofá de la habitación de invitados.
—Voy a limpiar a nuestra invitada, así que no puede quedarse—Le dijo con una sonrisa incómoda.
Ruth suspiró despacio antes de salir de la habitación, ya no podría usarla para echarse sus siestas durante un tiempo, ni modo, tendría que usar la biblioteca por el momento.
***
Sintió su cuerpo pesado y el ligero aroma a medicina en el ambiente fue lo primero que reconoció, parpadeó despacio al sentir algo fresco en la frente, su visión estaba nebulosa y sentía claramente su rostro arder, le sorprendió cuando algo un poco más cálido comenzó a tocarle la mejilla.
—¿Estás despierta?—oyó a alguien preguntar, su voz era profunda y aterciopelada.
Max parpadeó una vez más haciendo el esfuerzo por ver a aquella persona, sin lograrlo, así que levantó su mano despacio para reconocer la calidez que aún sentía en su mejilla, gimoteó un poco y su mano topo con otra.
—Descansa un poco más, la fiebre te ha regresado, llamaré a Ruth—volvió a escuchar.
Su mano era grande y cálida, la acariciaba con suavidad, incluso podría decir que lo hacía con afecto y no quiso separarse de aquella calidez así que lo sujetó un poco más fuerte.
"No te vayas, no quiero estar sola otra vez" y se volvió a hundir en la inconsciencia.
Riftan se sorprendió al sentir su pequeña mano sujetarlo, como si no quisiera que se marchara, no era el momento para que su pecho se comprimiera con sentimientos de nuevo o para sonrojarse, ella volvía a tener fiebre y debía llamar a Ruth, aunque eso no evitó que el gesto le pareciera tremendamente adorable.
Cuando el agarre se hizo más ligero, notó que había vuelto a estar inconsciente, refrescó el paño que tenía en la frente y salió a buscar al veterinario.
