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La casa de Lisandro y Cristian no estaba tan colmada de personas como les hubiera gustado. Por seguridad debido al virus que atormentaba a todos solo podían celebrar en grupos relativamente pequeños como en este caso de seis personas. Licha y Cuti estaban felices de que Nerea celebrara junto a sus tíos Enzo, Julian y también su padrino, Nahuel.
Al principio el matrimonio creyó que no sería una buena idea que sus amigos compartieran un espacio tan reducido como lo era la sala de estar luego de la ruptura pero luego notaron que a pesar de los conflictos pasados el clima hostil jamás se había instalado allí.
La cena había concluido realmente tarde. Nerea se había quedado dormida sobre el pecho de Lisandro, mientras el resto jugaba un partido de truco. Afuera el calor parecía no frenar absolutamente nada, y la gente incluso bailaba en la calle. Cristian sabía que ninguno de sus amigos tenía un lugar a donde ir después de la comida, ya que habían viajado solo para celebrar y más temprano que tarde debían regresar a sus clubes.
Juli no podía ir a casa de sus padres porque la situación entre ellos no era la mejor desde que supieron que salía con Enzo hacía ya varios años, Cristian seguramente ya se había encargado de invitarlo a pasar la noche. Por otro lado, Nahuel no iba a irse ya que prácticamente vivía con ellos cuando estaba en el país y Enzo parecía estar a punto de caer dormido sobre la mesa por lo que, de tener algún lugar donde ir, no lograría llegar despierto.
Como la noche había transcurrido en armonía no creyó que fuera un problema que los tres se quedaran en la pieza de Nahu ya que esta contaba con tres camas. Tener un grupo tan grande de amigos convertía la casa en un hostel.
──Nahu, ¿porque no van a dormir a tu pieza? —le preguntó, casi ordenó, con voz calmada. ──Enzo no parece que pueda llegar a otro lado, en cualquier momento se da la jeta contra la mesa y Juli va por el mismo camino.
──Uh... ──La queja se escapó de la boca de Nahuel y trató de disimular con una sonrisa. Luego vio que al ver que Enzo estaba recostado sobre el hombro de Julian, ambos casi dormidos. ──Boludo, estos se van a matar. No me van a dejar dormir. La última vez hasta terminaron llorando. No quiero quedar en el medio.
──Tranqui pa, están prácticamente dormidos. Dudo mucho que se peleen. Además estuvieron sentados uno al lado del otro y nada, ni siquiera se bardearon en el truco.
──Nahu ──Cuti llamó su atención. ──, yo sé que vos estabas cuando ellos terminaron y sé que te dolió mucho porque sos muy sensible.
──Cómo cuando creíste que Cuti me había dejado y solo se había ido con el Dibu a buscar el anillo para Mandi.
──O cuando creíste que Lisandro y yo habíamos firmado los papeles del divorcio cuando en realidad eran los papeles de adopción de Nerea.
──Dios, como lloraste ese día pa, primero por tu delirio, después con la verdad y el último llanto desgarrador fue cuando te dijimos que ibas a ser el padrino.
──Bueno, bueno, ya entendí. Soy sensible, ¿qué queres que haga? Rodri me dijo que es porque tengo stellium en cáncer.
──Uy ese es otro trolo sensible.
──Bueno, en fin, a lo que iba. No va a pasar nada, son pibes grandes, parece ser que ya arreglaron sus diferencias y pueden tolerarse. Así que vayan a dormir y no rompan las guindas, a la primera que griten recordales que tu ahijada duerme y que si no se callan les vas a meter un palo en el orto.
──Ojo que no se si para ellos va a ser castigo. ──Lisandro no pudo evitar soltar una carcajada ante lo dicho por su compadre y despertó a sus amigos.
Julian refregó sus ojos con la palma de su mano sin despegarse de Enzo cosa que hizo tensar un poco a Cristian ya que una cosa era cuando estaban plenamente despiertos y otra es cuando seguían medio dormidos y con Enzo de mal humor, como siempre que lo despertaban.
Lisandro se levantó con Nerea para llevarla a su habitación y cambiarle la ropa con el fin de que pueda descansar más cómoda y con la excusa de que sea su esposo o amigo quienes les digan a los invitados que dormirian juntos en la misma habitación.
──¿Qué pasó? ──preguntó Enzo un poco adormilado, luego se fijó en el reloj que tenía en su muñeca. ──Bueno, ya es muy tarde, voy a ver donde caigo esta noche.
──No, ni en pedo te vas, te van a robar a los tres pasos que hagas. La piecita del Nahu tiene espacio para los tres. No creo que haya problema con que te quedes vos también. ──soltó Julián mientras lo abrazaba muy disimuladamente por la cintura. ──A mi Licha ya me había dicho para quedarme, Cuti.
──Ya sabia lo decidimos juntos, taradito, no te preocupes. ──respondió con una sonrisa. ──Siéntanse como en su casa, pero no se olviden de que hay una bebé, la cual esta por matar a su papá si no interpreto mal los gritos. ──Los cuatro rieron. ──Buenas noches, descansen y feliz Navidad.
Una vez que Cristian se retiró los tres se miraron entre sí con un poco de incomodidad. Nahuel miraba a sus amigos y su cabeza trataba de formular la pregunta.
──¿Ustedes se quieren quedar un rato más? Yo estoy fusilado.
──Yo me voy a quedar a ordenar un poco la mesa. ──respondió Julian mientras poco a poco apelaba los platos y demás.
──Yo le voy a dar una mano, vos anda tranqui Nahu, nosotros vamos en un rato.
──¿Seguros? ──la pregunta estaba cargada de incredulidad y un poco de incomodidad.
──Sí, pa, anda tranquilo.
──Bueno, hasta mañana y feliz Navidad, cualquier cosa me chiflan.
──Descansa, Nahu.
──Dormí bien, pa.
Y sin más Nahuel se retiró a la habitación pensando si estaba haciendo lo más cuerdo. Julian y Enzo juntaron todas las cosas de la mesa y la llevaron a la mesada.
Juli comenzó a lavar los vasos cuando unos brazos lo abrazaron por la cintura, no pudo evitar sonreír.
──Esto es tan doméstico, no veo la hora de que sea así todos los días en nuestra casita.
──Ahora con tu pase estamos más cerca y en consecuencia hay más posibilidades de cumplir eso, amor.
──No me digas amor que me pillo.
Ambos rieron y Enzo dejó que Julian siguiera lavando mientras el se encargaba de secar, guardar y limpiar la mesa.
──Boludo, ¿vos viste la cara de pánico de Nahue?
──Sí, me dio una cosa, lo re traumamos. Estuvo fuerte esa vez, nos dijimos cosas re pesadas.
──Y terminamos. Te juro que quede con el corazon roto. Decí que solo nos separamos un año porque sino me tiraba del balcón.
──Por suerte Erling nos dio una mano para solucionar nuestros problemas.
──Cómo lo quiero al vikingo ahora, pensar que soñaba con destriparlo para Odin.
──Sos un estúpido, Enzo.
──Por suerte ahora somos felices, comemos perdices culiamos los findes.
──Sos un guarango de mierda.
Enzo le dio un beso rápido en el cachete y siguió ordenando todo. La música de los vecinos ya estaba apaciguandose y no se escuchaba ni veía ningún fuego artificial.
──¿Vamos a dormir? ──preguntó Julian mientras era el quien abrazaba por la espalda a Enzo.
──No quiero ir, habíamos dicho que íbamos a dormir juntitos esta noche y esta Nahu.
──No seas trolo ──se burló──, vamos que seguro ya esta dormido, mañana nos levantamos temprano con la alarma y nos separamos y a las camas también porque te aviso que vamos a juntar las camas. Yo te amo mucho y tendré muchas ganas de dormir con vos pero también tengo mucho calor y necesito más espacio que una cama simple.
Mientras caminaban hacia la habitación Julian bostezó varias veces y Enzo no pudo evitar sonreír con ternura. ──Lamento informarte que estoy a punto de desmayarme del sueño, no doy más.
──No puedo creer que seas tan blandito, son las cuatro y media. ──protestó Enzo casi susurrando. ──¡Además es injusto! Me dijiste que me ibas a comer la boca toda la noche y que íbamos a quedarnos hablando.
──Pero, vamos a pasar la noche juntos, abrazados dandonos algun beso y durmiendo plácidamente. Ahora ──le dio un rápido beso en la boca──, vamos a entrar y a acomodar la cama lo más callados posible para no despertar a Nahue.
Los dos ingresaron a la habitación y pudieron ver que Nahuel se encontraba de espaldas a la puerta en la cama junto q la ventana. Con mucho cuidado se sacaron las zapatillas y procedieron a levantar la cama para juntarla con la otra. Por alguna razón la situación le resultaba muy graciosa a Enzo quien no paraba de reír cuando accidentalmente dejó caer la cama justo en su pie, lo que amortiguó el ruido.
Una vez acomodados se acostaron juntos en el centro de ambas camas, frente a frente. Estaban felices de poder estar así.
──Esto me hace acordar a cuando recién empezamos a salir y nos escondiamos de los pibes de river. ──Enzo inmediatamente cerró los ojos al finalizar la frase y sentir los dedos de Julian acariciar su frente y luego su rostro.
──Él tiempo que estuvimos separados extrañe mucho esto. La sensación de calidez. Con vos todo más cálido y reconfortante no agobiante. Siempre me gustó eso.
──La pasé muy mal sin vos. Me faltaba mi compañero. La distancia me lo había robado dos veces, la primera cuando nos alejó y la segunda cuando se volvió causa oficial de nuestra separación.
──Por suerte ahora ──Julian se acercó más a Enzo ──, ya no tenemos que estar alejados.
Enzo le dio un beso en la frente ──Soy tan afortunado de tenerte en mi vida de nuevo. Me haces feliz.
La mano de Julian se deslizo en la cintura de Enzo para abrazarlo y dejo un beso en su hombro. ──Vos me haces muy feliz a mi, aunque seas un trolaso.
Ambos se rieron bajito tratando de no despertar a su compañero de habitación.
Llevaban varios meses así, aun no le habían comentado a nadie que habían vuelto porque no sabian que tan bien se lo tomaria el resto. Sobretodo sus tres amigos con quienes habían compartido la cena navideña y principalmente, Nahuel Molina.
──¿Sabes que estaria bueno? —preguntó Enzo, y sin esperar un intento de respuesta, siguió. —Mudarnos juntos, ni bien le digamos a los chicos podemos buscar un lugar para nosotros.
Pero Julian ya no estaba oyendo su propuesta ya que se había dormido hacia unos minutos. No tardó mucho en seguirlo y caer desmayado.
Nahuel no podía creer lo que había escuchado, sus amigos estaban juntos de nuevo. Quería llorar, saltar y gritarles por todo lo que lo habían hecho sufrir pero prefirió hacer todo eso con sus amigos.
Sigilosamente se levantó y salió de la habitación al oír los ronquidos de Enzo que confirmaban su estado de sueño profundo. Subió las escaleras y se encontró a Lisandro en la puerta de su habitación. Le detalló toda la situación a su amigo y ante el escepticismo de su compadre lo envio a confirmar la historia mientras el se encargaba de informar al Cuti las buenas nuevas.
El cuadro le parecía lo más tierno del mundo, después de Cristian abrazando a Nerea por primera vez. Estaba muy feliz por sus amigos, además de confiar que no estaba loco ya que había visto como se acariciaban la espalda durante la cena. Esos trolos iban a tener que contar con lujo de detalles su reconciliación.
A pesar de estar sumamente tentado en saltar sobre ellos y despertarlos decidió que era mejor correr y confirmarle el chisme a Cristian y pedirle a Nahuel más información sobre el milagro de Navidad.
