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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-02-27
Completed:
2023-03-06
Words:
5,221
Chapters:
2/2
Kudos:
45
Bookmarks:
1
Hits:
523

Squid Craft Games tntduo

Summary:

Head canon sobre si Wilbur hubiera aceptado la invitación a los Squid Craft Games

o

Yo escribiendo un hilo en Twitter a las 12 de la noche haciendo un AU del tntduo en Squid Craft Games

PERSONAJES, NO CREADORES DE CONTENIDO!!

Notes:

Literalmente estaba escribiendo un hilo a las 12 de la noche del c!tntduo pero en squid craft games y se terminó convirtiendo en un fanfic.

En fin disfruten.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: It's not follow or fade to black or white, and i could take you home

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Quackity había sido elegido como uno de los participantes que tendría la oportunidad de llevarse una gran cantidad de dinero al finalizar uno de los juegos suicidas más famosos del mundo.

Squid Craft Games.

El juego consistía en pasar por severas rondas de eliminación las cuales el jugador tendría que completar cuidadosamente, por el contrario sería eliminado del juego, causando la muerte del jugador.

A Quackity no le importaba lo que pasará. Si moría o no. Si se llevaba la gran cantidad de dinero o terminaba sufriendo la misma desgracia que otros.
Al fin y al cabo, el ya lo había perdido todo al no saber donde fue el amor de su vida, al quien le prometió las estrellas.

Aquel con el que planeo su futuro lleno de ilusiones y esperanzas, siendo destruidas un trágico día al descubrir que su amado no estaba por ningún lado.

Wilbur. Un chico alto y castaño que siempre lograba poner una sonrisa en su cara con solo verlo. La persona por la que el daría el mundo e incluso su vida.

Los juegos habían empezado con un total de 200 jugadores. Algunos se mostraban asustados, otros emocionados y algunos sin ninguna expresión.
Quackity se pudo percatar de muchas caras conocidas. La mayoría eran personas con las que había perdido contacto desde hace mucho y
otras con las que alguna vez convivio pero cortaron lazos rápidamente.

El primer juego fue uno de los más difíciles, sin embargo, para Quackity fue fácil.

Luz verde, luz roja.

El campo era una tragedia. El simple hecho de ver a múltiples personas caer sin ninguna moción después de cometer un ligero movimiento era trágico.
Era tan solo el comienzo de el infierno.

Los sobrevivientes al regresar a la habitación gigantesca dónde se encontraban sus camas pudieron percatarse de la constante vigilancia que recibían por parte de guardias que vestían de un traje rojo y una máscara negra grabada por una forma blanca. Ya fuera un círculo, triangulo o cuadrado.

Quackity constantemente se preguntaba si la forma en las máscaras consistía en algún rango de importancia o peligro.

La primera noche fue demasiado incomoda.

Las camas eran rígidas y frías. El tan solo vestir con un pantalón deportivo color Aqua junto una chaqueta del mismo color y una playera blanca no provenían ninguna fuente de calor.

Después de dar severas vueltas en su cama, Quackity, pudo consolidar su sueño con el abrumador sentimiento de ser vigilado.

El segundo día contó con una de las pruebas más exhaustivas y estresantes.

El desafío del caramelo.

A cada jugador se le ofrecía un pequeño dulce grabado con una forma la cuál deberían de cortar el contorno cuidadosamente con la ayuda de una aguja.

Mientras Quackity se encargaba de cortar la figura pudo percatarse del sentimiento de ser vigilado.

Por supuesto que estaba vigilado las 24 horas por varios guardias, pero esa presencia se le hizo familiar.

No podía evitar ese sentimiento de familiaridad al ver la forma del caramelo en mano y al alzar su rostro para ver el guardia que estaba en frente de el. La forma del caramelo y la máscara del guardia eran la mismas. Un cuadrado.

Pero eso no fue lo único que llamo la atención del pelinegro. Sino que al analizar al guardia cuidadosamente se pudo percatar que era alguien demasiado alto.

No podía identificar ninguna facción del guardia pero el tan solo ver la postura en la que se encontraba parado el guardia le trajo un recuerdo que juro guardar en lo más profundo de sus recuerdos.

Tal vez solo era el hecho de que llevaba encerrado 1 día sin ver la luz del sol lo que le provocó ver detrás de esa máscara el rostro de su amante perdido. O tal vez era la verdad.

El simple momento no le provocó ninguna distracción para poder terminar con el reto.

Al final del día regreso nuevamente a los dormitorios y quackity se percató de que había más camas vacías que el primer día.

De 200 jugadores, probablemente, quedaban tan solo 100 o tal vez menos.

Era horrible ver cómo a diario morían tantas personas.

Está vez quackity pudo dormir con más facilidad, sin embargo, se fijó que justo al cerrar su ojos vio al mismo guardia que se encontró durante el reto.

Después de dos horas de caer dormido, fue despertado abruptamente al escuchar gritos en el dormitorio. Rápidamente se levantó de su cama y fue corriendo a ocultarse en los baños.

Por primera vez durante este infierno, Quackity había sentido miedo. Tenía miedo por su seguridad, tenía miedo por morir.

El pelinegro se estremeció al escuchar un golpe en la puerta provocando que se abriera.

Trato de ocultarse, sin embargo fue encontrado por uno de los guardias. Pero no era cualquier guardia. Era el mismo que había visto anteriormente.

Al ver a quackity, el guardia se acercó lenta y cuidadosamente hacia él tratando de no asustarlo más de lo que ya estaba.

Al estar enfrente de él, quackity simplemente respiro y dijo en voz baja.
— No me mates por favor. Te lo ruego.
El guardia simplemente extendió su mano hacia el pelinegro mostrando ningún tipo de peligro.

Quackity quedó sorprendido por el acto del contrario sin saber que hacer o responder.
— No te haré ningún daño. Te lo prometo. Solo quiero sacarte de aquí y asegurarme de que regreses al dormitorio a salvó.
Respondió el guardia asegurándose de no provocar que el contrario desconfiara de el.

Quackity solo ignoro la mano del contrario, aún desconfiando de el pero lo siguió hacia los dormitorios.

Tal como el guardia lo dijo, llegó al dormitorio a salvó.

Se le hizo demasiado raro que un guardia tuviera ese tipo de atención con un participante pero al mismo tiempo considero que ese era su trabajo. Hacer sentir al participante seguro para después quitarle la vida.

El tercer día consistía de trabajo en equipo. Quackity nunca fue bueno para ello pero al ver que su vida dependía de eso lo podría hacer.

Tira y afloja

El juego consistía en dos equipos jalando los extremos de una cuerda. El equipo perdedor terminaría cayendo al vacío provocando la muerte de los participantes.

Quackity pudo ver su vida completa pasar por sus ojos al presenciar su cercana caída al vacío. Sin embargo, su equipo resultó ganador y no sufrieron aquella tragedia.

La mente de Quackity no podía parar de pensar al ver cómo había menos personas en el dormitorio, el como en cualquier momento el podría perder su vida e incluso no podía dejar de pensar en el guardia.

Nuevamente, regreso al dormitorio. Está vez, cada dos participantes escoltados por un guardia.

De 100 participantes pasaron a ser 50.

Curiosamente el mismo guardia de las veces anteriores lo escoltó junto a otro participante.

Está noche no se presentó ningún tipo de percances, pero Quackity no podía dormir.

Se mantuvo en su cama. No es como si pudiera hacer otra cosa aparte de eso.

Se fijó que el guardia seguía en el mismo lugar de vigilancia en el que había estado todas las noches anteriores.

Así que simplemente se quedó observando al contrario.

Quackity no pudo evitar la sensación de humedad en sus ojos y el pesar que generaban.

Estaba llorando.

En verdad deseaba volver al pasado a cuando Wilbur y el eran felices. Cuando no se preocupaban por ningun mal. Cuando tenían un futuro planeado y sin que ninguno terminara en un infierno así.

El cansancio pronto se apoderó de él haciendo que cerrara sus ojos lentamente.

Pudo haber sido el cansancio o entre sueños, pero Quackity juro ver una parte del rostro del guardia cuando el contrario retiro por un momento su máscara para secar lagrimas de su rostro.

El cuarto día. Cada vez se acercaba más el final y con ello la muerte de más jugadores y los retos más complicados.

Canicas

El juego consistía en jugarlo con otro jugador. Para lograr pasar la prueba, uno de los jugadores debería de terminar el juego con 10 canicas.

Quackity sintió mucho remordimiento al ver que el era el ganador ya que significaba que el contrario sería eliminado.

Ya no quería seguir en ese lugar, quería salir de ahí lo más rápido posible.

Quería seguir vivo. No quería seguir siendo testigo de las muertes de otros.

De 50 a 25 jugadores.

Era un milagro que siguiera.

Tenía demasiado miedo, lo admitía.

La noche de ese día fue igual que la de algunos días anteriores.

De 25 a 20 jugadores.

Después del alboroto, cada participante estaba vigilado por un guardia.

Los participantes se encontraban distribuidos en distintas secciones del dormitorio. Cada uno lejos del otro cuidado por un guardia al pie de su cama.

El mismo guardia que el pelinegro había visto previamente. Quackity no podía evitar la tentación de pedirle ayuda.

De rogarle que lo sacará de ese lugar con vida.

De descubrir quién era en verdad y porque siempre que estaba cerca de él tenía ese sentimiento abrumador de familiaridad.

Quackity recostó su cabeza en la fría almohada de la cama y suspiro, dejando que sus lágrimas fluyeran como un río.

Ya no podía seguir.

— Se que esto es un infierno y lamento que tengas que pasar por esto.

Escucho al guardia decir en voz baja.

— Ya no puedo. Por favor ayúdame.

Dijo el pelinegro con una voz temblorosa por su llanto.

— Eso es lo que más quiero. Sacarte de aquí pero yo tampoco quería esto. Yo no quería ser un guardia y encargarme de arrebatar la vida de personas inocentes. Quería seguir con mi vida hasta que un día fui secuestrado y desperté con las órdenes de ser un guardia de este infierno.

Quackity volteo su cabeza para ver al guardia calmando su llanto.

— Yo tenía una pareja a la que nunca pude decirle adiós. A la cual le prometí el mundo y nunca pude dárselo. Jure que estaría con el siempre y nunca lo abandonaría para que tan solo un dejara de ser libre.

El guardia dijo procurando no mostrar sus emociones reales y manteniendo un volumen de voz bajo.

Si su jefe o algún guardia lo descubría hablando con uno de los participantes ambos morirían.

Quackity no pude evitar volver a sentir esa familiaridad con el contrario.

Quería preguntarle "¿Eres tu Wil?". Quería preguntarle mil cosas. Quería decirle que el era la posible persona que perdió. Sus ilusiones se estaban levantando pero cayeron rápidamente al darse cuenta que eso no sería verdad.

No podría ser posible que dos personas que alguna vez se amaron y fueron separadas cruelmente se reencontraran en una situación tan horrible.

— Lo lamento mucho.

El pelinegro dijo en voz baja.

El quinto día. Un día antes del juego final.

El puente de cristal

Los jugadores deberían de pasar un puente que consistía de plataformas de cristal. Solo una plataforma era la correcta. Si la plataforma incorrecta era pisada, el jugador caería al vacío.

De 20 a 7 jugadores.

Era realmente horrible ver el como los jugadores pisaron la plataforma incorrecta y caían al vacío. Otros que no lograban el salto para llegar a la siguiente plataforma.

Quackity tenía el corazón en el cuello al dar uno de los saltos para llegar a la siguiente plataforma, sintiendo el como era la plataforma incorrecta y caería al vacío. Sin embargo, la plataforma era estable, logrando llegar al final.

7 jugadores y al siguiente día tan solo uno seguiría vivo.

El pelinegro estaba aterrado. Podía sentir la libertad tan cerca pero al mismo tiempo podía sentir su muerte tan cerca.

El dormitorio estaba increíblemente silencioso.

Tan solo eran 7 guardias y 7 jugadores.

El guardia de siempre estaba a un lado de el nuevamente. Está vez parado de forma recta, sin ningún error en su postura.

En todo el tiempo que quackity había estado en ese lugar nunca lo había visto tan serio ni tan formal.

Sentía que algo iba a pasar. Algo que no era bueno.

Su presentimiento era cierto.

El silencio fue roto por la apertura de una puerta de metal gigante alojando la entrada a tres guardias.

Dos con la vestimenta común y uno diferente.

El guardia de en medio estaba vestido en un traje completamente negro, portando una máscara del mismo color pero de un grabado diferente al común.

La máscara era una cara que no mostraba ninguna expresión sin embargo se notaba que tenía cierta textura.

El sujeto de en medio no era un guardia.

Era el jefe.

Quackity empezó a temblar del medio que sintió al ver cómo el jefe apunto a dos de los guardias y jugadores que se encontraban en el dormitorio, señalando que los cuatro se acercarán a ellos.

— ¡Ustedes han violado las reglas de Squid Craft Games como guardias de seguridad. Han ayudado a los jugadores que debian de vigilar, a sobrevivir, lo cual es condena a muerte para ustedes cómo para los jugadores!

Las órdenes del jefe provocaron escalofríos en Quackity provocando que el pelinegro cerrara sus ojos para no presenciar más muertes.

Quackity solo escucho gritos seguido por el sonido de 4 disparos.

De 7 a 5 jugadores.

El jefe junto a los dos guardias con los que venía acompañado se retiraron dejando a las personas restantes en el dormitorio impactadas.

Quackity no paraba de temblar ni llorar de impotencia al no poder hacer nada para salvar a esas personas. El miedo se estaba apoderando de él.

Hasta que de repente sintió una mano en la suya.

La mano cubierta por un guante estaba encima de la suya buscando calmar al pelinegro de la alteración emocional por la que estaba pasando.

— Tranquilo. Respira.

El pelinegro comenzó a hacer lo que el contrario decía, ganando control de su cuerpo nuevamente.

— Ya no quiero seguir presenciando muertes. Nada de esto es humano. ¡Sácame de acá por favor!

La voz del pelinegro le decía, le suplicaba en voz baja tratando de controlar su tono de voz tras sus llantos.

— Te juro que haré lo posible por sacarte de este lugar. Te lo juro por mi vida.

Tal vez las promesas nunca se rompen.

O tal vez si...

El sexto y último día.

Squid Craft Game

Los 5 jugadores restantes tendrían que enfrentarse a un duel a muerte. El sobreviviente sería el ganador de Squid Craft Games.

5 jugadores en el lugar.

5 guardias vigilando portando un arma de fuego.

Quackity había logrado ser uno de los últimos 5 jugadores.

Parado enfrente de otros cuatro con una navaja en mano.

No atreviéndose a mover un solo músculo.

No quería matar a nadie. Solo quería huir.

La mano en la que estaba portando la navaja temblaba. Hasta que un jugador se aventó en contra de otro arrebatando la vida del contrario.
Otro hizo lo mismo, quedando en pie los dos asesinos y quackity.

Quackity podía ver su muerte.

Podía probar la libertad de aquel infierno al que fue condenado por un medio en el que no quería escapar.

Muriendo.

El pelinegro cerro sus ojos y suspiro al sentir como se aproximaban los dos jugadores a el.

Y sucedió.

Un cuerpo tras otro cayeron sin vida al piso después de 6 detonaciones de arma.

El guardia que siempre estaba con Quackity disparo en contra de los 4 guardias que se encontraban en el lugar y en contra de los dos asesinos.

— ¡Corre!

El pelinegro abrió sus ojos viendo la escena.

Quackity no había muerto.

Había sido salvado.

Despues de unos segundos de procesar la escena siguió al guardia por un corredor que los llevaría a la muy presumida libertad que los esperaba.

Todo iría bien. Ya no habia nada que los detuviera.

O al menos que el guardia hubiera matado a todos los guardias de la habitación.

— ¡¿Qué carajos estás haciendo?! ¡Nos van a matar!

El pelinegro exclamó siguiendo el paso del contrario rápidamente.

— Te estoy sacando de aquí. Tal como te lo prometí.

— Esto es una carrera suicida. ¡No lo vamos a lograr!

El guardia paro al igual que el jugador.

— Todo esto ha sido una carrera suicida en contra del tiempo. ¿No lo habías notado?

El guardia volteo para quedar mirando al más bajo.

— ¿Quien eres? ¡¿Y por qué te preocupas tanto por mi?!

Quackity exclamó. El contrario se quedó quieto por un momento hasta que elevó sus manos hacia su máscara retirandola lentamente.

Detrás de ella, se encontraba un cabello castaño desacomodado, un par de ojos color almendra que habían perdido el brillo que una vez portaban, una mandíbula definida, una nariz perfecta y un par de labios secos.

Era el rostro de alguien exhausto.

Era el rostro de un sobreviviente.

Era el rostro de alguien quien seguía amando.

Era el rostro de Wilbur.

— ¿W-Wilbur?

El jugador cuestiono, tan solo para lanzarse a los brazos del contrario.

— Alex.

Notes:

Planeaba hacer un one shot pero quiero más angst...
La siguiente actualización posiblemente en esta semana.