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A veces las cosas no salen como tú las planeas

Summary:

Lily y Sirius están desesperados por si la verdadera paternidad de Harry es revelada ante James, por lo que en situaciones desesperadas van en busca de la única persona que es capas de hacer una poción que oculte el origen de Harry.
Las cosas terminan diferente de lo planeado.

Notes:

Estaba leyendo "Pawprints" de attackfish y salió esto.
No tengo idea como, mi mente solo dejo de leer y se puso a imaginar todo esto antes de siquiera llegar a la mitad del capitulo 😂

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Lily caminaba con nerviosismo por las viejas calles de su infancia. Volver a Cokeworth no era muy de su agrado después de conocer una mejor vida, pero era el único lugar donde podría encontrar la ayuda que necesitaba para un problema en el que ella misma se había metido.

– ¿Estás bien? Aún podemos volver y encontrar otra solución.–

Las palabras de Sirius, el mejor amigo de su esposo, la hicieron despertar para contestar al instante.

– No. No hay otra opción. Solo él puede hacer algo como esto sin que nadie levante sospechas. –

Sirius arrugó el ceño por su respuesta.

– Lo sé. Pero no me agrada Snape. Por lo que sabemos ya podría tener la marca en su brazo. –

El recordatorio de las elecciones de su ex mejor amigo le dio una punzada de dolor que intento no mostrar, pero Sirius claramente vio a través de ella y tomó su mano.

– Lo siento. Se que aún te importa. –

– No. Tienes razón. Solo espero que quede algo de la amistad que tuvimos, porque es la última opción que nos separa de decirle la verdad a James. –

El nombre de su esposo hizo estremecer a Sirius. Era clara la culpa en su rostro y Lily lo entendía muy bien, porque ella misma la podía sentir por lo que habían hecho.

Engañar a James, traicionarlo fue lo peor que hicieron. Habían acordado no volver hablar de ello después del incidente negando cada sentimiento que floreció mucho antes de que llegaran a donde estaban, pero al final eso no fue suficiente. No fue suficiente cuando se dieron cuenta de lo que había causado ese momento fugaz.

Lily había quedado embarazada y ambos sabían que el bebé no era de James.

Hubo un momento en que los dos quisieron deshacerse del bebé antes de que arruinara ambas relaciones con James. La idea quedó descartada cuando James vio los estudios de Lily y ninguno de los dos tuvo la fuerza de romper la felicidad con la que se veía al ex Gryffindor. Sabían que eso lo rompería.

Y por eso dejaron las cosas como estaban, sin decir nada y evitar constantemente quedarse solos otra vez. Y funcionó por un tiempo, funcionó hasta que Harry comenzó a crecer y cada día que pasaba se iba pareciendo más a Sirius. Su nariz, su cabello, incluso había algo en su risa que era realmente similar al hijo mayor de los Black.

Lily solo podía esperar al día en el que James se diera cuenta y terminara con todo. Su matrimonio, su familia y su amistad con Sirius.

Eso último era de lo que más estaba preocupada incoherentemente para ella. Su familia y la vida que tenía debería ser más importante. Los sentimientos de James deberían ser más importantes. ¡Era su esposo, por Merlín!

Pero no, caminaba por la calle de la Hilandera en camino a la casa de su ex amigo por los sentimientos que poseía por el amigo, casi hermano de James. Sentimientos que la aterrorizaba y prefería esconderlos debajo del tapete antes que enfrentarse a ellos.

Pasando las hileras e hileras de casas lapidadas hechas de ladrillo en la oscura noche, llegaron a la puerta de la vieja casa de Severus.
Antes de que tocara Sirius volvió a cuestionar.

– ¿Estás realmente segura? –

Lily dio un suspiro pesado y miró la puerta de madera maltratada, temerosa de saber lo que le esperaba del otro lado. Sabía que el niño que conoció en su infancia ya había desaparecido, pero no tenía opción, incluso aunque le doliera, esta era la última esperanza que le quedaba para que todo siga como hasta el momento.

Así que tomo aire y tras afirmar en su respuesta, llamo a la puerta decidida.
Pasaron segundos, que parecieron eternos mientras sonidos se escuchaban en la casa, hasta que la puerta se abrió por fin con un chirrido.
Los ojos ónix llenos de recelo vacilaron cuando la vieron. Y Lily quiso huir.

Severus era la persona que más la conocía, ni siquiera Sirius quien estuvo cerca las últimas semanas debatiendo qué hacer con sus problemas, logró ver a través de ella como lo hacía Severus.

Sabía que no había otra cosa que hacer, pero que Severus la juzgará por los errores que había cometido, le daba terror. Porque sabía que él vería que realmente estaba enamorada de Sirius, y si él lo veía ya no podría ignorarlo, ni negarlo.

– ¿Qué hace aquí, Evans? –

“Evans”

Jamás la había llamado así, ni la había mirado con tanta frialdad.

Tenía razón, este ya no era su “Sev”. Y lo que siguió lo confirmó.

– Ah. Cierto. Ahora es Potter ¿no? –

Tuvo que aguantar la respiración mientras era vista como un insignificante insecto molesto, mientras Severus volvió a hablar.

– Oh, y Black está aquí ¿Potter ahora te tiene con guardaespaldas? Que amoroso de su parte. –

Eso pareció ser la última gota del vaso para Sirius cuando su enojo salió a flote.

– ¡Eso es suficiente! ¿Aún te crees muy importante, Quejicus? –

Lily fue rápida en detenerlo antes de que llegara a un Severus que parecía muy divertido con la escena, manteniéndose dentro de la casa con solo un tercio de la puerta abierta.

– ¡Sirius necesitamos su ayuda! –

Por suerte eso logró que Sirius tomara aire y se contuviera.
Severus rio en una mezcla de desdén y picardía.

– ¿Y en qué podría yo ser de- –

El rostro de Severus se mostró perplejo por un instante mientras detenía su habla.

Lily siguió los ojos del hombre hasta su mano que todavía seguía entrelazada con la de Sirius. Cuando levantó la mirada una punzada se plantó en su cabeza sintiendo a Severus entrar en su mente.

No puso resistencia. Sabía que Severus evaluaba cada decisión que tomaba con toda la información que tuviera y pudiera obtener, no aceptaría nada si cerraba su mente, cosa que de todas formas no era muy buena como para detener a alguien como él.

Sabía esas cosas, pero no sabía que esto le traería todas las memorias compartidas con Sirius, de antes incluso que del incidente, mostrando que esas emociones y sentimientos eran mucho más antiguos de cuando se casó con James.

A pesar de ser miradas, charlas y momentos que pasarían para cualquiera que los viera como insignificante, Lily se dio cuenta que eran mucho más, pero realmente mucho más de lo que creía.

Lo amaba.

Amaba a Sirius.

Ese fue el último pensamiento antes que Severus se retirará abruptamente dejando un dolor peor que al principio.

– Largo de aquí. –

Ordenó Severus a punto de cerrar la puerta.

Y justo en ese momento, Lily tiró cualquier pensamiento de amor por Sirius al vacío.

La felicidad y bienestar de Harry estaban en juego y a pesar de lo que sintiera, Sirius jamás pondría en juego su amistad con James otra vez si podía evitarlo.

Con eso en mente recibió el impulso que necesitaba para poner un pie dentro de la casa y empujar la puerta, impidiendo que ésta se cerrará.

– Por favor, Severus. –

Suplico pero sin causar ningún cambio en la cara de pelinegro.

– Vete. –

Lily no se dejó intimidar por el tono que a muchos hubiese asustado.

– Severus. El bebé, Harry, es hijo de Sirius y- –

– Lily, ve- –

La interrupción de Severus quedó interrumpida por una voz que la congeló. Una voz que tanto Lily como Sirius conocían muy bien.

– ¿Qué es lo que acabas de decir? –

La puerta volvió a rechinar abriéndose por completo dejando ver a James Potter.

Los ojos avellana la miraron haciéndola retroceder.

– ¿Qué es lo que acabas de decir? –

Volvió a preguntar James, a lo que Lily solo pudo balbucear sobre qué es lo que hacía su esposo en este lugar.

La pregunta resonaba en su mente mientras recordaba claramente como James había dicho que iba a salir a cumplir una misión de Dumbledore. Sus ojos fueron a Severus quien estuvo intentando no hacer contacto visual con ninguno de los presentes pero terminó sintiendo la mirada de Lily y aclaró la situación.

– Soy el espía de Dumbledore. –

Su antiguo director había dicho a la Orden que tenía a un informante que brindaba información de lo que pasaba del otro lado de la guerra, pero nunca hubiese pensado que esa persona sería Severus. Desde quinto año creyó haberlo perdido para siempre. Ahora, en ese mismo instante pudo verlo con otra luz.

Aunque todo ese pensamiento quedó en la nada cuando Severus rodó los ojos e hizo un amague sutil en dirección a James, cuando se dio cuenta que Lily perdió el hilo de la situación.

Cuando volvió a ver de nuevo a la persona con la que se había casado, no vio dolor o traición, solo desconcierto. Era claro que James todavía no creía lo que escuchó y eso hizo que Lily quisiera llorar. Porque sabía que no amaba al hombre delante de ella pero aun le tenía cariño y había roto lo último que le quedaba tras perder a sus padres.

– Harry –

Comenzó él en tartamudeos.

– ¿Ustedes? –

– James… –

La conmoción la dejó sin saber a ciencia cierta si fue Sirius o ella la que habló.

– ¿Ustedes tienen una aventura? –

– No- –

Intento hablar pero era como si las palabras no salieran y como si su garganta se cerrara.

– ¿Ustedes se acostaros? –

Volvió a preguntar pero esta vez Lily no pudo ni pronunciar una sílaba, en la única forma que pudo contener las lágrimas fue apartando la mirada de James.

–¿Sirius? –

Con los ojos de Lily perdidos, James pasó a Sirius quien no estaba mejor que Lily. Con la vista en el piso, ella pudo ver de reojo los puños cerrados con fuerza de Sirius intentando contener los sentimientos.

– Si. –

Logró soltar Sirius, mientras se forzaba a continuar.

– Te traicione, James. Yo no- –

Lily sabía cuánto quería disculparse Sirius, pero al igual que ella le fue imposible continuar.

El silencio absorbió todo el momento que siguió, a la espera de una respuesta de James.

Fueron como años, minutos interminables hasta que una risa melodiosa salió del Jefe de la casa Potter.

– Solo esperen un segundo. –

Hablo intentando contener la risa.

– James… –

Dijo Lily creyendo que su esposo había perdido la cordura por la verdad.
– ¿O sea que me engañaron? –
– James, lo sentimos muchísimo. Yo- –
Sirius intentó volver a intentar disculparse pero la risa de James solo se hacía más fuerte.
– Oh, por Dios. No puedo. –

Exclamó James volteando a ver a la persona a su lado.

– ¡Severus, me engañaron! –

– Si, ya los oí. –

Dijo Severus quitándole importancia y viendo los dos lados de la calle, como si intentara ver que nadie estuviese presenciando la escena.

– No lo puedo creer. –

La risa comenzó a parar, mientras James sacudió levemente la cabeza ocultando su expresión detrás del cabello que había desordenado en su histeria.

– James, nosotros no queríamos. Fue solo un momento- –

Comenzó Lily creyendo que podía ser el mejor momento para dar una razón, pero James no la dejó llegar a terminar ni la mitad.

– No, No, No. Ustedes no entienden. –

Hablo como queriendo calmar a ambos, para luego señalarse a sí mismo y a Severus mientras decía:

– Severus y yo estamos juntos. –

Un breve silencio comenzó hasta que su mente pudo procesar algo que decir.

– ¿Qué? –

– Lo mismo que tenían ustedes lo tenemos nosotros. –

Le contestó a Lily con lentitud.

– Bueno salvo la parte del embarazo ¿Quién no toma las medidas adecuadas en una aventura? –

James cuestionó dejándolos sin habla y a la reciente revelación, perdida en el momento.

– Muchas personas. Y la mayoría se sale con la suya, como ustedes habrían podido si solo se hubieran ido y vuelto una hora más tarde. –

Comenzó Severus terminando mirándolos con gran molestia.

– ¡No puede ser! ¿De enserio los habrías ayudado a engañarme? –

Carcajeo James en una mezcla de indignación y diversión.

– ¡Por supuesto! Eso me daría más tiempo de ti fuera de mi casa. Así que si.–

Era notoria la frialdad en los ojos de Severus pero James no retrocede, incluso se podría decir que se acercó.

– Pues lastima porque me quedo. ¡Oh, tengo que ver cómo remodelare la sala de estar! –

El desafío dirigido de James a Severus desapareció dando paso a una expresión de ilusión.

– ¿Qué tu qué? –

– Remodelar la sala. Si voy a vivir aquí prefiero tener una sala adecuada si se te ocurre volver a hacer que duerma en el sillón. –

La exclamación de James fue un claro demostrativo de que Lily y Sirius habían quedado fuera de la plática que se desarrollaba frente a ellos. Más que todo porque ninguno tenía idea de cómo reaccionar.

– ¡Tú no vas a quedarte! –

Estalló por fin Severus quien se había mantenido con un tono cortante y su forma lenta y sedosa de hablar.

– ¡Por supuesto que sí! Tú dijiste que si me divorciaba podía vivir contigo. –

– ¡No era de enserio! –

– Pues no debiste decirlo. Ya está casi hecho, cumple tus promesas, Sev. –

– ¡James, esto no- –

Intentó hablar Severus pero no tuvo oportunidad a los oídos sordo de James.

– De hecho hace rato pedí los papeles de divorcio. Solo no sabía cómo decirlo. –

Tras admitir eso pareció reconocer la existencia de ambos por unos segundo, volteando a verlos.

– Gracias por hacerlo más fácil, chicos. Los amo. –

Terminó diciendo para después marcharse muy feliz al interior de la casa, dejándolos a los dos aún completamente perplejos y con un muy molesto Severus que parecía buscar algo a que maldecir.

Con mala suerte, Lily y Sirius fue lo único que encontró.

– Ustedes. Los mataré. –

Sentenció Severus en voz baja pero lleno de ira sacando su varita, pareciendo completamente decidido a maldecirlos hasta la muerte.
Como todavía no habían salido de la conmoción por la reacción de James, el miedo fue lo primero que los hizo actuar, dando un paso atrás cuando Severus estuvo apunto de acercarse a ellos.

Pero justo en ese instante la suerte volvió, haciendo oír el ruido de papeles y golpes secos dentro de la casa, provocando que la atención e ira de Severus se dirigiera a donde provenía el sonido.

– ¡James deja mis libros! –

Sin pensarlo dos veces Severus marchó adentro aun con varita en mano, dejando a los dos parados en frente a la puerta abierta de la casa.
De no ser por la discusión todo podía seguir en silencio, de hecho tardaron un tiempo en que la discusión bajo el volumen a una simple charla, hasta que Sirius logró decir algo.

– Lily… –

– ¿Si, Sirius? –

– ¿Qué acaba de pasar? –

Lily tardó unos segundos en organizar sus ideas, pero al final, terminó confesando:

– No tengo ni la más remota idea. –

Notes:

Esto iba a llamarse "Parece que el estafador resultó estafado." pero como que revelaba mucho ¿no?