Chapter Text
Bowser regresaba de su propuesta fallida de matrimonio, la Princesa no quiso gobernar junto a él, todas las ilusiones que se había hecho del futuro se volvieron pedazos. El rey koopa duro varios días deprimido y enfadado, su nuevo plan estaba hecho de puro odio hacia aquella hermosa princesa que sólo tenía malas cosas que decir de el en su corazón. Estaba decidido a ir a destrozar y dominar otros reinos el solo y demostrarle a Peach lo que se perdió.
Sentado en su trono dirigiendo a sus tropas para dar rumbo hacia un reino el cual conquistar, se dio cuenta que unos guardias se acercaron a él. "Rey Bowser, este humano estaba intentando entrar a él castillo ¿Lo quemamos directo en lava?" Dijo uno de ellos dirigiéndose con firmeza al gran koopa.
"¿Un hombre humano?" Se preguntó Bowser, el recuerda haber escuchado de un humano rojo que estaba intentando seducir a su princesa, talvez esta era la oportunidad de destrozarlo con sus propias manos como venganza.
Lo que se acercó no fue un humano rojo como habían dicho sus informantes, el era un hombre con overol de mezclilla y camisa verde, se veía un poco despeinado y agitado, lo cual despertó curiosidad en el. "¿Que es lo que haces en este lugar? ¿Acaso conoces a el que me robo de las manos a mi querida princesa?"
"Si me lo permite quisiera hablar con usted a solas su alteza, es un asunto de suma importancia" dijo el hombre de verde que con ojos llorosos y mirada cabizbaja se arrodillo. Su vulnerabilidad impacto a Bowser pues aunque el es el que debe tener siempre la guardia en alto, con el no parecía necesitarla. "¿De que trata su vista y cuál es su nombre?" Dijo Bowser con voz amenazante porque aún así no debía perder su autoridad. "Disculpe que no me alla presentado, soy Luigi, es acerca del reino champiñon" grito con algo de temor el hombre de verde.
¿El reino champiñon? ¿La princesa habrá cambiado de opinión y mando a uno de sus humanos para pedir perdón? "Déjenme solo con el, tengo que hablar seriamente acerca de algo importante" Bowser alejo a todos los koopas que había en la sala del trono para quedarse solo con el humano Luigi.
"¿Que te trae por aquí hombrecillo?" Dijo Bowser acercándose lentamente. "Yo se que usted es un rey muy ocupado, siento interrumpir en su castillo, ya no se a donde ir y he estado vagando hasta encontrarlo, mi hermano Mario-" escucho de Luigi apresurado y angustiado, ¿era Mario el humano rojo del que le hablaron? "cree que solo sus ideas van a ayudar a el reino champiñon cuando sólo lo perjudicaran, trate de darle ideas pero las rechazo todas y me hecho del castillo..... " Terminó de explicar y Bowser vio en la cara de él humano una mirada de soledad, igual a la suya, el entendía por lo que estaba pasando, después de tanto rechazo que recibió.
"Puedes pasar la noche aquí si gustas, ese maldito Mario no volverá a hacerle daño a nadie" Luigi levantó la mirada y lo siguió a un cuarto "Usted es muy gentil si me permite decirlo" dijo nervioso. Bowser le mostró la cama donde iba a dormir "Gracias por el cuarto" dijo Luigi acercándose un poco a donde estaba el. "Bien, debería ir a dormir, mañana nos encargaremos de tu hermano" suspirando enojado Bowser se iba a retirar del cuarto, cuando de repente siente como toman su mano y la jalan un poco, el voltea y ve como el humano lo mira sonrojado y avergonzado "Quedese"
Se sorprendió al ver aquella expresión en su cara, el pensó que estaba asustado e intimado por su presencia y por eso el humano estaba nervioso.
"Oye.." suspiro Bowser.
"Oye.." susurro Luigi mirándolo a los ojos y sonriendo.
Ahí fue cuando se dio cuenta de las intenciones del humano Oh, Dios pensó el rey koopa.
El humano lo guió hacia la cama que le había ofrecido y empezó a acariciar uno de los brazos de el koopa. "Que grandes brazos tienes" dijo Luigi mirándolo a los ojos. Bowser se había perdido completamente, no sabía lo que estaba pasando y porque no podía negarse a lo que sucedía enfrente de sus ojos. Luigi le dio un empujón a la cama para que se acercara más y noto como se sorprendió Bowser, pero eso no lo detuvo para hecharse atrás y siguió dándole cumplidos.
El gran rey koopa debia resistirse, el no podía estar con un simple humano, se supone que era la Princesa Peach a la que siempre amaría. Pero luego paso algo que se le había cruzado por la me te pero no quería creer que pasaría de verdad. Los labios del humano se acercaron y se encontraron con los de él.
¿Como podía negarse a tal cosa?
Estaba confundido, por unos minutos se olvidó de su antigua obsesión de la Princesa y en lo único que podía pensar era en lo lindo que se veía aquel humano con camisa verde y con un bigote muy particular que le acababa de robar un beso.
