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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-04-25
Words:
2,485
Chapters:
1/1
Comments:
7
Kudos:
108
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6
Hits:
647

Apariencias

Summary:

"Marcos tenía a la gente, a su familia y a la prensa. Todos atentos a cada una de sus acciones. Cada uno con sus expectativas y su ideal de lo que Marcos era y debía hacer.
Y Marcos intentó complacer a todos sin comprometerse con ninguno.
Acudió a eventos con sonrisas, firmó contratos, continuó siendo la imagen de buen chico, ejemplo de su familia… No hubo espacio para su amigo.
No tenía lugar en su vida.
No con la prensa hambrienta de un desliz de su persona. Un rumor del que lucrar.
Marcos era una dinamita a punto de explotar y Agustín llamas.
No podían estar juntos."

O, Marcos decide tomar distancia de Agustín tras GH y se arrepiente toda una vida.

Notes:

Este fic fue inspirado en el meme: "Marcos no sabe que hacer con su vida"

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Cuando Marcos vio a Agustín salir de la casa, se derrumbó como un castillo de naipes, pero Agustín no había sido una carta que se había caído y por ende había causado que toda el colapso de la estructura.

No…

Agustín era la mesa en la que las cartas estaban apoyadas. Era toda la base en la que su frágil equilibrio descansaba.

Verlo salir por esas puertas fue como si arrancaran el piso bajo sus pies y todo cayera a su alrededor.

Marcos lloró como si le hubiesen arrancado un ser querido de por vida.

Sollozó y se quebró. Sucumbió a la rabia y hasta pidió abandonar la casa.

No quería nada si Agustín no estaba ahí con él. Pero obvio se lo negaron y su rabia quedó en la nada y solo lo dejaron con su llanto y desolación.

Agustín no estaba más con él y Marcos no sabía cómo continuar.

Se arrastraba como un fantasma por las paredes de la casa, como esperando que las puertas volvieran a abrirse mágicamente y su amigo volviera a entrar.

Era estúpido, tan fuerte el duelo… Tanto dolor en el corazón.

Los demás le decían que no debía preocuparse tanto. Que estaba haciendo un drama innecesario, que pronto todo terminaría y podrían reencontrarse afuera y Marcos sabía que tenían razón… Pero se sentía… Injusto. Sentía que a Agustín se lo habían arrancado de las manos cuando aún no era su momento de marchar.

Sentía rabia y arrepentimiento de no haber luchado con más fuerzas por su estadía. Se sentía estúpido de no haber salvado a Camila para que Ariel cayera en placa y se marchara en su lugar.

¡Sentía-!

Que le habían robado algo que apenas estaba aprendiendo a amar… A apreciar bajo una nueva luz. Le habían arrancado horas de su compañía para solo- Observar a Agus con aquellos nuevos ojos. Los que prestaban atención a cada ángulo de su rostro, la que apreciaba los sutiles cambios de tono en su voz, lo que hacía sentir que se derretía solo porque la atención del platense estaba en él y no en la de los demás.

“Vamo´ a reencontrarnos afuera”

Pensaba Marcos cuando miraba la cama vacía de su compañero en la tenue oscuridad, consolándose así mismo. Pero sintiendo cierto deje de amargura y pesadez en su pecho… Un peso similar a cuando hacia una promesa que no podría cumplir

*

*

*

Salir fuera de las paredes de la casa no había sido tan liberador cómo había pensado. Ahora tenía libertad, pero sentía la misma opresión como cuando las cámaras lo seguían en la casa.

Ojos incontables e incognitos a su alrededor… Solo que peor porque ahora eran capaz de oír cada una de sus opiniones y ver sus acciones.

Los ojos lujuriosos de desconocidos a su persona, leer los comentarios lascivos hacia su cuerpo, las burlas y desdén, como el amor y el cuidado.

Era abrumador y constrictivo.

Un tumulto de personas que se encontraban ahora 24/7 sobre él.

Marcos tenía a la gente, a su familia, a la prensa, a sus amigos, todos atentos a cada una de sus acciones. Cada uno con sus expectativas y su ideal de lo que Marcos era y debía hacer.

Y Marcos intentó complacer a todos sin comprometerse con ninguno.

Acudió a eventos con sonrisas y buena predisposición, firmó contratos con los mejores postores y con los socios de la productora, continuó siendo la imagen de buen chico y ejemplo de su familia y se alejó de escándalos y entre todas sus prioridades… No hubo espacio para su amigo.

Agustín, único y especial. Agustín había continuado con su vida y con sus proyectos como el torbellino incesante que era. Había hecho campañas y presentaciones, había logrado contratos y acaparado escándalos, había triunfado contra tempestades y mala imagen pública y Marcos (como siempre, desde que lo conoció) admiró todas sus acciones y se enorgulleció… en secreto.

Agustín no tenía lugar en su vida.

No al menos en este momento.

No con la prensa hambrienta de un desliz de su persona. Un rumor del que lucrar.

Marcos era una dinamita a punto de explotar y Agustín llamas.

No podían estar juntos.

Y Marcos intentó dárselo a entender en las esporádicas reuniones furtivas en hoteles cuando visitaba Buenos Aires. Marcos intentaba mantenerse al margen y por eso su aparente imagen indiferente hacia su persona. Y si tenía contactos con los demás era por obligaciones de contrato o porque estos directamente iban a buscarlos y ¿Qué iba hacer Marcos? ¿Cerrarles la puerta en la cara?

No.

No era su decisión, no era que el tuviera privilegiados ni favoritismos, en eso era inútil discutir porque Agustín era su favorito, pero si era tenía que ver con… relaciones públicas.

Agustín por supuesto entendió. Negó con la cabeza su discurso torpe y trabado e interrumpió solo cuando vio que Marcos se había quedado sin palabras.

“No hay nada qué explicar. Entiendo. No me voy a enojar por una tontera así. Yo voy a saber que seguimos siendo amigos”

Y Marcos veía aquellos ojos azules, siempre suaves y comprensibles para él con el mismo sentimiento que atesoraba en la casa pero notó triste que este se sentía ahogado.

Quiso reírse (sin alegría) para sus adentros.

Curioso como aquel sentimiento se había sentido más libre en paredes clausuradas que en el exterior del mundo real.

Y así continuó su vida.

Eventos, trabajos, presentaciones, entrevistas.

La vida le sonrió a tan joven edad. Y él todas las noches agradecía con manos juntas, a veces temblorosas por tanta riqueza y el temor de saber y sentir que había tanto en su vida.

Los meses pasaron.

Y luego los años.

Marcos cumplió con su papel al pie de la letra.

Se volvió un modelo de revista como el de un ciudadano ilustre.

Acompañó a su padre en el momento de campaña y no descartó el unírsele alguna vez. Hizo felices a sus amigos y ellos a él en salidas y mateadas. Continuó conociendo el mundo…

Pero siempre se tomaría entre meses una escapada para Buenos Aires donde visitaría a su amigo que lo recibiría con los brazos abiertos.

Agustín continuó con su vida también. Se abrió pasó en el mundo del streaming y en el mundo del e-sports acompañando a equipos e incluso fundando algunos propios, se relacionó también con los medios y terminó de comentarista en una radio que Marcos sintonizaba siempre que podía para tenerla de fondo en su día y aún poderlo escuchar hablar y opinar de temas banales como totalmente desconocidas que lo fascinaban sólo por que venían de mano de su amigo.

A veces Marcos se recostaría solo con uno de sus auriculares puestos y lo escucharía. La suave voz lo arrullaría y Marcos se imaginaria el estar en un patio con él, solo los dos, mientras Agus le conversaba como en tiempos más simples.

En cada visita el sentimiento de la casa estaría con Marcos, incapaz de removerse a pesar del tiempo y cuando miraría los ojos de Agus sabría que él resguardaba el mismo.

Marcos jamás haría un movimiento y Agus nunca impondría sus deseos.

Porque el platense no le temía a nada, no había decisión que se tomara con incertidumbre. Las hacía y llevaba a cabo aunque tuviera miedo, porque así de valiente era.

Él se había decidido tiempo atrás y sólo esperaba por Marcos… Y Marcos esperaba que fuera el tiempo correcto que jamás parecía llegar.

Agustín eventualmente conoció una chica… Y luego otra, y también a un chico.

Desfilaban por la vida de Agus, cada uno amado y querido a su forma. Cada uno respetado y con un lugar en el corazón del enano.

Marcos jamás los conoció en persona. Los vio a través de fotos y videos que le dejaban un mal sabor de boca y una pesadez en el pecho.

Agu solo hablaba de ellos si Marcos preguntaba como si el amor de cualquier tipo fuera un tema prohibido entre ambos. El salteño lo prefería así… Prefería conversaciones de sus aventuras con amigos, anécdotas y opiniones banales que los unían al presente antes de tratar con la incertidumbre del futuro que le aterraba.

Marcos también conoció una chica. Una joven dulce a la cuál llevar por el brazo a casa y presentarse a las cámaras.

Era hermosa y sus ojos cambiaban con el clima.

Marcos amaba los días nublados cuando estaban juntos, porque sus ojos se volvían grises y se aproximaban al azul.

*

*

*

Una vez en una entrevista en algún podcast que Marcos jamás escucharía, le preguntaron por Agustín.

La pregunta fue directa e inofensiva, pero tomó por sorpresa al salteño tan mal acostumbrados a que los medios lo invisibilizaran en su presencia. Le preguntaron si sabía de sus nuevos proyectos y del viaje a California en la que había conocido a varias figuras de renombre en su medio y con los cuales había creado una rápida relación.

Marcos dijo que sí, que había oído del viaje, que se alegraba de que le fuera bien y que no le sorprendía que se hubiera hecho tan rápido de amigos a lo cual una de las panelistas lo miró con sus perfectas cejas fruncidas y lo increpó.

-Me sorprende que hables tan bien de él luego de todo lo que pasó.

Comentó asomándose exageradamente al micrófono.

Y Marcos se sintió incómodo preparándose para el cansado discurso de odio.

-Agus para mí siempre fue un amigo- Empezó Marcos, preparando el discurso de siempre.

Que todos tenían sus fallas, que nadie en la casa había sido prefecto, pero fue interrumpido antes de continuar.

-No, no. Lo decía por ustedes –Remató con su tono serio la rubia y con sus ojos verdes luciendo anti naturales en el sombreado negro alrededor de sus parpados.

Marcos la miró confundido y viendo su rostro el anfitrión interfirió.

-Creo que se refiere al distanciamiento que tuviste luego de la casa, lo que es entendible porque él es dueño de elegir con quién seguir sus amistades.

Dijo mirando a sus compañeros, como intentando llegar a un acuerdo, como si Marcos no estuviera presente en la mesa y fuera parte de la discusión.

Otra chica tomó la palabra.

-Convengamos que –Miró a Marcos con su boca a un lado en una mueca junto a un siseo en sus labios imitando dolor- Medio dolió verlo. Ese chico se desvivió haciendo campaña por vos cuando estabas en la casa, yo creí que al menos habrías tenido una reunión con él, pero le cortaste el rostro.

Marcos la miró con grandes ojos y con un ceño empezando a aparecer en su semblante, abrió la boca para hablar, pero nuevamente fue interrumpido, esta vez por el panelista faltante en opinar.

-Pero él no le debe nada a Agustín, si él quiso pasar el ridículo haciendo campaña por Marcos fue su decisión, él estaba a dentro y no sabía nada ¡Fue innecesario! Todos sabíamos que iba a ganar la final –Señaló a Marcos- El tipo fue un santo.

-Pero lo que la gente quería no era siempre lo que pasaba en el programa ¿O no? Y eso nos lleva a nuestro siguiente tema en casilla. Marcos, respecto a los rumores de fraude-

Y así como si nada cambiaron de tema sin dar tiempo a Marcos de contestar nada en realidad.

Cuando terminó la entrevista, las acusaciones del programa quedaron rondando en su cabeza.

“Le cortaste el rostro”

No había sido así. No en realidad… Ellos se habían continuado viendo, pero en la intimidad.

De igual forma se puso a pensar, que se sintió para Agus ver como los demás creen que tú amigo (al cual siempre le fuiste fiel, penando por él en la final) te dejó así sin más…

*

*

*
Agustín se mudó a Canadá de improvisto… O tal vez no tanto. Marcos se enteró a través de Instagram como cientos de personas.

Allá ya le esperaba una casa (un hogar) de mano de alguien con el que se había hecho amigo.

Marcos programó un encuentro para encontrarse juntos en el extranjero.

*

*

*

Marcos salió del closet sin su consentimiento una noche borrosa en su memoria por la cámara de un celular.

Quedó como un deshonesto sobre su persona y su relación porque aún seguía de novio cuando pasó.

Cerró sus redes y se aisló en su departamento.

Bloqueo números de personas que querían respuestas o brindaban apoyo no pudiendo oír de nadie.

Solo dejó un número libre.

El teléfono no sonó.

*

*

*

Siete años después, en el aniversario de la casa, Marcos y Agustín volvieron a reunirse.

En Nueva york porque de alguna forma les parecía justo, aunque Agus solo debía cruzar una frontera mientras Marcos voló medio continente.

Se hallaron en el aeropuerto.

Y Marcos se dio cuenta que no recordaba la última vez que se vieron.

Sólo notó que aquel sentimiento (en la casa, en hoteles, en la distancia) aún se encendía cuando veía a Agustín Guardís. Cuando podía distinguir su rostro en una multitud. Aquellos ojos azules que parecían cargar estrellas porque siempre que el salteño los miraba brillaban desgarrando un poquito su corazón.

Marcos avanzó hipnotizado, y cada paso se sentía más liberador que el anterior.

Agustín no se movió. Continuó petrificado en su lugar dejando que el salteño tomara las decisiones y las acciones y cuando llegaron cara a cara…

¿Cómo expresar el profundo arrepentimiento de años desperdiciados? ¿Cómo tener rostro de rogar por un perdón?

Marcos abrió su boca y como siempre las palabras salieron mudas o se atoraron en su garganta y se maldijo por no pensar en nada en las horas que había tenido para prepararse.

Sus ojos se enrojecieron y brillaron en lágrimas contenidas.

Fue Agus el que dio el último paso.

Un avance para apoyar su rostro contra su pecho… como lo había hecho hace años una noche en televisión nacional y Marcos se sintió ese mismo joven, igual de desesperado.

Marcos soltó su equipaje y tomó al hombre entre sus brazos. Sus manos rodearon la escueta cintura y su rostro se escondió en los suaves rulos y la desesperación se apoderó de su cuerpo mientras rompía en llanto.

-Perdón

Perdón por dejarte

Perdón por la farsa

Perdón por abandonarte por tantos años

Por favor dame una oportunidad

Una sola oportunidad y el resto de los días iba a encargarse de compensar su ausencia con toda una vida a su lado.

Ambas figuras se abrazaron en silencio y en dolor con una vida que decidir por delante.

*

*

*

Una tarde de enero, Marcos re abrió sus redes.

No publicó nada ni vio lo que las notificaciones le alertaban.

Sólo le dio like a una foto y volvió a guardar el teléfono en el bolsillo.

La foto fue de Agustín. Ambos en el central park abrazados mirando a la cámara, con sonrisas tímidas y honestas y ojos aún rojos en las esquinas.

“El verdadero amor espera”

Citaba el post.

La siguiente foto era de ambos hombres compartiendo un beso.

 

Notes:

Lloré sola escribiendo esto? Quizá por que tenía en el fondo Mary go around y estoy en mi periodo, no sé. Diganme sus opiniones que siempre me hacen bien al cora y porque literal me gaste la noche en esto en lugar del TP que tenía que hacer.
Besos
(LA AUTORA NO MANIFIESTA NADA)