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La primera vez que Draco ve el número 7 de Privet Drive en Little Whinging, Surrey Inglaterra, está seguro que será otro horrible lugar para vivir. Su cuidadora Samantha Loughty parecía optimista, pero Draco ha pasado demasiada mierda y mudanzas para saber que esto será otro mal lugar para vivir. Apenas tiene 9 años, pero se ha mudado de casa en casa por al menos en 10 ocasiones, debido a lo que Samantha denomina “accidentes” que Draco esta seguro es su culpa. Son situaciones anormales y extrañas, pero siempre suceden a su alrededor y tiene la sospecha de que es su culpa; lo cual lo lleva a la incomodidad de mudarse una y otra vez.
El trabajo de Samantha como Doctora, en realidad permite obtener trabajos fácilmente en clínicas privadas y ayudar a Draco cuando “los accidentes” lo terminan lastimando.
La mayor parte del tiempo.
Samantha asegura que esta vez será diferente, que no tendrán que mudarse de nuevo y Draco espera poder creerle.
Pero no lo hace.
¿Qué ha cambiado antes?
Apenas llegan a su nuevo hogar, Draco camina enfurruñado a su nueva habitación y declara que no le gusta, lo cual Samantha ignora antes de caminar con cajas y tomar una cerveza fría al final del día. Ambos terminan sentados viendo el televisor, o al menos Samantha, Draco toma un libro que tiene para leer y sabe que el próximo año será aburrido si la escuela no tiene un programa de estudio decente.
Samantha asegura que lo tiene.
Draco se ríe de la última vez, porque sabe que eso fue una cruel mentira.
Samantha es buena para él, la mujer rubia de ojos azules lo había adoptado desde que era un bebé, pero siempre dejo en claro que no era su madre; sus padres habían muerto, o eso le dijo Samantha, que apenas si había conocido vagamente a su madre esa noche en el hospital. Draco había visto fotografías guardadas en cajas y sabe que Samantha había estado casada, pero su esposo también había muerto y ella comento que es estéril como para tener hijos. Así que ambos habían terminado en la orbita del otro y Samantha declaro que no tenía intención de casarse nuevamente, por lo cual había terminado adoptándolo para no estar sola.
Era cálida con él, motivo por el cual solía usar el apellido de esta cuando se presentaba, aunque esta le había dado el apellido de sus padres para su conocimiento.
—Este lugar es una pocilga—gruñe Draco luego de dos días de desempacar, pero dejando algunas cajas sin tocar en el ropero, porque sabe que esto solo será temporal.
—Eres demasiado delicado mocoso—comenta Samantha en medio desayuno, con ropas frescas y anotando algunas cosas en el periódico.
Draco gruñe.
La escuela va ser insoportable…otra vez.
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La escuela es una mierda, como recalca a Samantha la tarde luego de su primer día y esta se ríe descaradamente de su desgracia. Ser el niño nuevo siempre atrae la atención, luego de 10 mudanzas Draco esta fastidiado de este ritmo y se aleja de todos; lo cual parece hacer lo opuesto, cuando algunas niñas declaran que es demasiado genial y Draco las insulta hasta que lo dejan solo. Puede o no puede, que hiciera llorar a dos niñas, pero en su defensa, no quería su comida y no pensaba sentarse a su lado. Hay un niño gordo cuyo nombre no se molesta en recordar, que tiene padres que fueron a visitarlos para saludar cuando se mudaron, había sido cortes por la mirada de Samantha; cuando la familia se fue, Samantha fue quien dijo que no les agradaba y Draco estuvo feliz de alejarse del engendro gordo que no dejaba de comer chocolate.
No puede ser saludable.
Vive con un doctor.
Draco lo sabe.
Dos semanas después su persona por fin es tratada como quiere, un tipo apartado de todos que no piensa volver hacer amigos. Las primeras dos mudanzas lo hicieron, todos prometiendo que hablarían y Draco emocionado por tener amigos; pero estos desaparecieron y cuando Draco lloro a Samantha para visitarlos, descubrió que esos niños y sus familias le tenían miedo.
Por los accidentes.
Draco sabe que no va tener amigos y aunque Samantha le intenta aconsejar para tener amigos, Draco prefiere permanecer con un libro en sus tiempos libres y siendo mejor que la mayoría de soquetes que tiene por compañeros; su escuela no esta tan atrasada y eso genera una especie de satisfacción a la hora de estudiar.
Entonces es cuando lo conoce.
El niño de cabello negro y ojos verde, que usa ropa probablemente dos veces su talla y que no combina con este (Samantha se burlaría sobre su buen gusto por la moda, usándolo como consultor cuando tiene cenas de trabajo); los primeros días los niños le dijeron que se alejara de este, o si no un niño gordo le haría cosas. Draco casi se vio tentado a hablarle, porque le gusta llevar la contraria y hacer lo que quiere, pero realmente nunca tuvo ninguna intención de hacerlo.
¿Para qué?
Pero el niño estaba sentado en el salón cuando todos se fueron, comiendo algo que parecía un horrible emparedado que le dieron ganas de vomitar. Había notado al chico algunas veces, pero este no le hablo y Draco no esperaba hacerlo. Nota luego de una rápida inspección, que el niño parecía leer un libro de cuentos y eso aburrió a Draco, porque era un mocoso (Samantha señalaría que también es un niño) y no merece su atención.
Es solo que.
Joder.
Su comida se ve como la mierda.
Samantha reprende cuando los niños no se alimentan y usualmente es estricta con eso, pero siempre le da un poco de dulces cuando tiene ganas; aunque deja las gaseosas de lado, comentando que Draco no necesita eso.
Camina aburrido hacía el niño, quien parece sorprendido cuando coloca su emparedado sobre la mesa, los ojos del niño son más grandes de cerca y Draco bufa ante su clara señal de desconfianza.
—No sé quién te dio esa cosa, pero parece radioactiva, comete esto—musita aburrido antes de volver a su mesa y seguir leyendo su libro de química.
La química es asombrosa.
Tenía intenciones de ser un Doctor como Samantha, porque salvar vidas era genial, aunque ser un químico también sonaba interesante.
El niño comió su emparedado dándole miradas de reojo, el día siguiente este volvió a traer comida de mierda y Draco no dejo de quejarse sobre el tema con Samantha; la mujer se había visto claramente confundida, pero después de ese día siguió echando porciones dobles en su mochila.
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—¿Cómo te llamas? —pregunta tres semanas después de compartir sus almuerzos con el niño sin nombre, sabe que cruzo una línea porque nunca han hablado y solo comen en silencio.
Pero no es como los perros callejeros que solía alimentar en sus anteriores hogares, ahora este niño habla y debería hablar con él.
Samantha lo reprendió por no haberlo hecho antes, eso no tiene nada que ver con esta charla, en absoluto.
—Harry—responde el niño, quien no pregunta su nombre y se imagina que debe saberlo.
Draco es el chico nuevo, todos saben quién es, además es demasiado genial para no ser conocido. Podría ser feliz sin hablar más, pero ahora que ha pasado la línea, Harry Potter tiene la idea de que puede seguir hablando; es una molestia, pero no puede negar que fue él quien la busco.
—Sabes que no deberías juntarte conmigo Dudley te podría hacer algo—
—¿El hipopótamo? —
—Sus golpes duelen—
—No sabía que era tu archienemigo—
—Somos…primos—
—Joder esa mierda es peor—
—…—
—…—
—Tu vocabulario es malo—
—Samantha lo permite—
Harry lo ve confundido varios minutos, antes que Draco ruede los ojos porque no piensa decirle que es huérfano y que sus padres murieron, pero admite que Samantha es su “cuidadora” lo cual parece ser comprensible para Harry quien asiente.
Dudley efectivamente va contra él la mañana siguiente, lo cual es gracioso, ya que cuando le pega una patada en el rostro no es técnicamente un “accidente” como anteriormente y solamente es algo tan común que Samantha se ríe esa noche en la cena. Draco supone que Samantha tuvo razón de ingresarlo a clases de Taekwondo desde que tenía 5 años para controlar su energía excesiva, fue bastante refrescante regresar a clases y ver que todos lo miraban con renovado respeto.
Por suerte Harry no parecía preocupado porque pateara a su primo, incluso sonrió torpemente cuando el día siguiente llevo galletas de chocolate.
Una sonrisa chueca, pero se ve feliz, y Draco se siente mucho más orgulloso de eso que del nuevo respeto que otros le tienen.
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Cuando cumple 10 años no quiere fiesta de cumpleaños, aun así, Samantha se las arregló para invitar a Harry que curiosamente vive en el mismo vecindario que él; fue una sorpresa agradable para ambos, Draco pasa todos los días por este cuando van a la escuela. Incluso con tan solo unos meses de conocerse, Draco sabe que tiene que comerse sus palabras, ya que Harry se hace su amigo; ambos parecen incrédulos del hecho, pero Draco salta sobre Dudley tres veces más cuando intimida a su primo y supone que los amigos hacen esa clase de cosas. El director y los profesores no han hecho nada al respecto y parece que Dudley se ha quedado callado, esperando alguna forma de vengarse que Draco no le ha dado la oportunidad.
Samantha es quien habla con los tíos de Harry, pareciendo tensa al respecto cuando estos aceptan de mala gana dejarlo ir a su casa.
—¿Tus tíos son amables contigo Harry? —pregunta la mujer que está fumando en el porche, luego de que los niños hicieran una guerra de agua en el patio trasero.
Draco quien sacude su cabeza como un perro para quitarse el exceso de agua, nota que Harry parece tenso a su lado y sonríe.
No de forma sincera.
Si no.
Una sonrisa preocupante.
—Lo son—apenas dice en un susurro, pero Samantha lo ve seriamente y Draco se siente incómodo.
—No me agradan—admite Draco en voz alta y Harry parece más mortificado—deberías venir más seguido Harry, Samantha me prometió un pastel de chocolate que no he visto—añade ahora para cambiar de tema y correr a la casa.
Samantha gruñe y ladra a Draco para cambiarse, pero Draco solamente le responde y ambos se meten dentro de una pelea común de ambos; Harry es quien toma el brazo de Draco asustado, diciendo que deberían cambiarse y Draco termina prestándole un conjunto de ropa. Todos cantan cumpleaños, incluyendo a Draco porque esta aburrido y terminan comiendo pastel frente a un televisor.
Harry parece feliz con las mejillas cubiertas con chocolate.
Draco pregunta si Harry se puede quedar a dormir y Samantha dice que va hablar con los tíos de Harry luciendo seria.
—¿Cuándo es tu cumpleaños? —pregunta curioso a Harry, este pestañea dejando de lado el pastel y viéndolo curioso.
—31 de Julio—
Draco asiente.
Es dentro de unas semanas, puede obtener un regalo.
Ambos duermen en su cama horas después, habían hecho un fuerte de mantas sobre este y jugado el resto de la noche; Harry parece emocionado por todo, ya que parece que no ha tenido antes amigos y Draco se siente inquieto.
Es un buen chico.
Le agrada.
Pero eso no puede durar mucho.
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El primer “accidente” ocurre dos meses después del cumpleaños de Harry, había estado bastante molesto y unos chicos de la escuela era un dolor de culo; cuando grito las paredes temblaron y los libros cayeron en la biblioteca. Los dos niños mayores señalaron en su dirección asustados, gritando que era raro antes de irse corriendo y Draco maldijo cuando vio a Harry al final de la fila de estantes luciendo sorprendido. Draco no dijo nada antes de correr fuera de ahí, ocultándose en su habitación cuando llego algunos minutos después y llorando en medio del ropero. Samantha lo encontró así, Draco llorando disculpas mientras decía que no quería irse, antes de recordar la mirada sorprendida de Harry y lamentando un nuevo amigo perdido.
Fue poco tiempo.
Demasiado poco.
Samantha le comenta que nadie le ha llamado y que tal vez no tengan que mudarse, pero Draco sabe que son palabras falsas con su rostro serio.
Se irán.
Maldición.
Su llanto debe haber causado pesar en Samantha, que le indico que iría al día siguiente a clases y que, si todo estaba en orden, tal vez podrían quedarse esta vez; lo duda, porque siempre que pasan estos “accidentes” alguien habla y trata a Draco como un monstruo. Así que logra convencer a Samantha de quedarse en casa los siguientes días, hasta que luego de una semana debe regresar a clases.
Levanta el mentón, porque Samantha siempre le ha dicho que otros tienen más miedo que él y a veces enmascararlo ayuda. Nadie dice nada, pero puede escuchar murmullos sobre él, algo sobre la biblioteca, pero nadie parece hablar mucho del tema en concreto y no saben que fue algo sobrenatural.
Algo que pasa a su alrededor.
Pero Harry lo había visto.
El mismo Harry que en receso lo empuja molesto, pero antes que Draco dijera algo, este lo ve furioso.
—Te fuiste una semana, me aburrí sin ti, no hagas eso de nuevo—musita tomando asiento a su lado, tomando su emparedado que siempre enviaba Samantha y dejándolo en shock.
Lo vio fijamente, pero no desapareció.
Así que debería ser real.
—¿No me tienes miedo? —cuestiono asombrado, Harry lo vio fijamente antes de negar con la cabeza.
—No, eres mi mejor amigo Draco—
—Soy tu único amigo—
Su voz se quiebra un poco mientras abraza las rodillas contra él, porque no le gusta verse débil.
Odia sentirse débil.
Su orgullo por los suelos tampoco ayuda.
—Aunque tuviera cientos de amigos, siempre serias el más especial de todos—
Harry tiene la delicadeza de no mencionar nada cuando llora, pero deja que su hombro se mantenga cerca del suyo, la calidez es reconfortante.
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Harry comienza a pasar más tiempo en la casa Loughty, siempre parece tener que irse con escusas y a veces está ocupado en casa, pero todo su tiempo libre lo pasa con ellos; este comenta que Samantha hablo con sus tíos, porque siempre que menciona a la mujer, estos parecen asustarse. Samantha sonríe encantadoramente, pero Draco sabe que no hay que confiarse de la mujer “amable”, que parece tener debilidad por Harry y siempre parece querer hacerlo comer; está bien, porque Harry siempre parece tener hambre. Draco deja de tener miedo de tener amigos, o al menos a Harry como amigo; otros niños se acercaron pensando que podrían ser sus amigos, pero Draco los alejo.
Solo necesita a Harry, este no dice nada, pero parece calmado cuando Draco claramente lo prefiere sobre Thomas Smith, quien quiso convencerlo con una bicicleta roja nueva.
—No voy a irme con el idiota solo por una bici—
—Pero era tan brillante—
Draco empuja a Harry de su lado, antes que este se ría y comiencen un juego de luchas que Samantha ignora viendo las noticias.
—¿Quién quiere helado? —pregunta Samantha, como si viera dos perros en la calle que alimentar.
Harry se levanta, pero Draco le hace una tacleada antes de correr a la cocina y que Harry se queje ruidosamente que es un tramposo.
—Se llama ser astuto—
—Cabeza grande—
Las risas en la casa Loughty ahora son comunes.
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Cuando llega la carta a sus once años, Draco se siente confundido al igual que Samantha, especialmente porque una lechuza es quien la trae y en segundo porque tiene su apellido real escrito en este. El apellido Malfoy no es común en Inglaterra, o al menos Samantha dice que nunca ha tenido pacientes con ese nombre y por eso Draco simplemente pensó que nadie le importaba él; familia o no familia, ha pasado once años por su cuenta (y Samantha) para necesitar algo de esta. Pero la carta es para él, invitándolo a unirse a una escuela de magia y es cuando Draco piensa que alguien hizo una broma de mal gusto, pero cuando arrojo la carta a la basura, otra nueva llego el día siguiente y comenzó a preocuparse.
Harry preguntaba todos los días si estaba bien, pero Draco no sabe que decir sobre las cartas y prefiere guardar un poco más el secreto.
Entonces un hombre aparece una mañana en su puerta, con el cabello negro algo grasoso y ojos altivos, que hacen que Draco se encoja en su lugar; Samantha sale con el mentón en alto y mirada desafiante cuando el hombre quiere hablar sobre Hogwarts.
¿El nombre del colegio mágico basura?
Draco ve a Samantha, quien parece curiosa.
Al final del día parece ser que todos los “accidentes” que ha tenido desde que era niño, son porque tiene sangre mágica y en realidad es un mago; Samantha parece sorprendida como él, pero luego de una demostración del hombre de magia “simple”, ambos están convencidos. El hombre comenta que su familia en realidad había sido de sangre pura, fuera lo que eso significara y que por eso puede asistir a clases con dinero de sobra; no entiende lo de bóvedas, pero Samantha simplemente le dice que ella puede cubrir las cosas por su cuenta.
Samantha viene de una familia pobre, así que cuando se le dice algo sobre dinero, se pone a la defensiva.
—No quiero asistir, no si Harry no viene—su línea de pensamiento sorprende a Samantha como el hombre llamado Severus Snape.
Su cuidadora declara que no obligara a Draco hacer nada, aunque parece preocupada sobre si podría recibir algún entrenamiento para controlar su poder sin ir a clases; lo cual está bien, siempre que pueda estar al lado de Harry.
Snape no parece afectado.
—Si hablas de Harry Potter…no hay necesidad de preocuparse—las palabras de Severus tienen otra indicación que no descubre, pero comenta que no tiene tiempo para explicaciones y volverá pronto.
Los magos son raros.
¿Cómo sabe el nombre completo de Harry?
Draco y Samantha se ven confundidos.
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—No puedo creer que ambos vamos a ser magos—habla Harry emocionado saltando de un lugar a otro.
—Técnicamente ya somos magos—expresa Draco sentado en la banca, mientras Samantha parece hablar con el hombre gigante de dudosa apariencia mientras compran algunas cosas.
Cuando Draco descubrió que Harry era un mago, se sintió más tranquilo, ya que este también iba a Hogwarts con él; tenía curiosidad sobre la magia y tener una varita era interesante, incluso si la varita de Harry parecía hacer más locuras que la suya cuando la obtuvieron. La emoción parece dejarse de lado, cuando al llegar a esta calle mágica llena de tiendas, todos parecen verlos y susurrar, lo cual deja pensar a Draco que ese gigante no dice todo lo que debería decir.
Samantha parece divertida comprando cosas, alegando emocionada que su pequeño va tener educación de primera.
—Los dos primeros magos en mi familia—declara Samantha con orgullo, a lo cual Harry asiente risueño mientras siguen comprando.
Draco no parece tan emocionado, todo parece demasiado bueno para ser cierto y claramente deben tener sus desventajas.
¿Por qué nadie les dijo nada?
Claro, los padres de Harry murieron como los suyos, pero eso no significa que, si vinieron de familias mágicas, alguien debería saber algo.
Pero decidieron no hablarles sobre el tema.
Sospechoso.
—Vamos por sus túnicas, se verán adorables—demanda Samantha emocionada, luciendo mucho más joven y brillante de lo que Draco recuerda; la sigue interesado y Harry gruñe sobre odiar ir de compras con ellos.
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El día del viaje llegan a la plataforma que se supone deben ir, los Dursley habían dejado a Harry con Samantha y esta acepto de buena gana; Harry parece aliviado de eso y aunque están confundidos al no encontrar el lugar, una mujer de cabello rojo y muchos niños les ayudan. La lechuza de Harry es muy tranquila y Draco parece emocionado, había querido conseguir una mascota por su cuenta, pero Samantha fue seria en dejar a las serpientes fuera de esto. Antes de subir al tren Samantha les da un mortal abrazo a ambos, demasiado fuerte que lo hace sentir sin aire, pero Harry le regresa el abrazo; Draco sabe que la familia de este es una desgracia, por eso no le molesta compartir a Samantha.
Es como una madre para ambos.
Además, es Harry, su mejor amigo.
—Quiero cartas todos los días, una por semana como mínimo—
—Consíguete un hombre—
—Draco cállate, claro que lo haremos Samantha, yo obligare a Draco—
—Eso si estamos en la misma casa—
—Lo vamos a ser, me cambiare si no es así—
Samantha los empuja divertida, guiñándole un ojo a Harry y ambos entran al tren con tranquilidad. Toma una eternidad encontrar un vagón vacío, pero Draco se arroja emocionado sobre su asiento y Harry parece interesado en todo. Draco comienza a leer un libro tranquilamente, mientras Harry habla con el niño pelirrojo que vieron en el andén, luego con otra niña de cabello castaño que ve con interés su libro; intenta charlar con él, pero la ignora y es Harry quien se disculpa por él.
Como de costumbre.
—No me interesa hacer amigos—es lo único que dice Draco, ganando una mirada de Harry que ignora y este habla con los otros niños.
Siempre deseoso de afecto.
De hacer amigos.
Draco por otro lado no quiere afecto o amigos, tiene suficiente con Samantha y Harry. Pero Harry quiere amigos, siempre ha querido amigos y ahora lejos de Dudley debería poder hacerlos; maldito hipopótamo desagradecido.
El sonido de la charla es mundano para él, nota rápidamente que el chico llamado Ron parece saber más de la magia por crecer en una familia llena de magos, Hermione por otro lado es solamente una rata de biblioteca (apodo que generalmente tiene el propio Draco) y ese es su conocimiento.
Tendrá que estudiar bastante, no espera ser nada menos que lo mejor.
El colegio es bastante sorprendente, como un viejo castillo antiguo y por eso aplaude mentalmente, es como sacado de una historia de magia y Harry lo ve con ojos brillantes por eso; puede que no fuera el mejor de su clase y le aburriera estudiar, pero siempre leía las historias de magia de su casa que Samantha tenía por ahí.
Supone que algo dentro de él sabe que es la magia antes que lo sepan ellos realmente.
También tienen que ir en botes, algo sobre primer año y Harry se aferra a su muñeca llevándolo por todos lados.
¿Un sombrero decide la casa?
Draco no sabe si esto es asombroso o simplemente están en medio de una alucinación colectiva, pero sus ojos se levantan confundidos cuando su nombre suena en la sala para su turno.
Draco Malfoy.
No sabía que usarían su nombre, pero escucha como la conversación muere conforme camina tranquilamente, le da una última mirada a Harry antes de sentarse en el taburete y suspirar con el sombrero sobre su cabeza.
Que puta locura.
—Interesante, un Malfoy, pero a diferencia de sus padres…si…no siento que calces de todo con Slytherin—la voz del sombrero en su cabeza es como un látigo, Draco se siente algo mareado por esta demostración de magia superior a todo lo visto ahora.
Intrigante.
¿Cómo funciona esto?
Un momento.
—¿Conociste a mis padres? —es un pensamiento, fuerte que intenta hacer que el sombrero lo escuche sin decirlo en voz alta.
Funciona.
Se siente satisfecho cuando recibe una respuesta.
—Ambos fueron Slytherin, aunque tu padre era singular…veo mucho de él en ti—
—Eso significa que iré a Slytherin, escuche a unos niños decir que es una casa para magos oscuros—
—¿Eso te molesta? —
—En realidad quiero ir con Harry, no me importa mucho la casa—
—Eso suena como un Hufflepuff—
—¿La maldita casa con un Huron?, me niego, el amarillo no va con mi piel—
—Inteligente por lo que veo también, lector hábil, Ravenclaw podría beneficiarte—
—Soy un come libros, pero no quiero que todos lo sepan—
—Slytherin vuelve—
—Me gustan las serpientes—
—Pero no creo que sea lo mejor, hace muchos años tuve un niño como tú…un niño destinado a la grandeza y que Slytherin lo hizo brillar, pero de mala forma; es la única vez que me equivoque y no pienso hacerlo dos veces—
—¿Quién fue? —
—¡GRYFFINDOR! —la voz del sombrero resonó en su mente como en el salón, cuando Draco camina hacia la mesa de los leones, puede notar varias miradas hacía el con cuidado.
Ladea la cabeza antes de sentarse alejado de todos, minutos después Harry se abalanza a él en la misma mesa y eso es suficiente para él.
—Duraste mucho rato—es lo único que dice Draco, ignorando que él también se llevó su tiempo.
—Estaba convenciendo al sombrero que me pusiera contigo—afirma Harry encogiéndose de hombros, haciendo que Draco sonría antes de chocar los cinco con su amigo.
Claramente dos guisantes en misma una vaina.
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Toma dos semanas de escuchar susurros de él como Malfoy antes de que el fastidio le llegue a preguntar a un profesor, esta confundido y realmente no ayuda mucho que la mayoría de su edad (nacidos de familias mágicas) no sepan que sucede; Ron solo comenta que los Malfoy fueron una familia de sangre pura, pero que sus padres no suelen hablar del tema. La profesora McGonagall no ayuda mucho, así que va a su segunda mejor opción que es el líder de casa de Slytherin; Harry parece preocupado por eso, ya que Snape no parece amigable con él, pero a Draco lo ha tratado todo este tiempo tranquilamente. El hombre que da pociones y que se ha transformado en su materia preferida, para horror de Harry y Ron, no está sorprendido de su visita.
Incluso asiente como si lo hubiera esperado y eso preocupa a Draco.
¿Quiénes eran exactamente los Malfoy?
¿Por qué todo el mundo le tiene miedo?
En el mundo normal lo entiende, al ser un mago los accidentes a su alrededor sucedieron por su falta de control, pero aquí donde todos son mágicos no deberían verlo igual.
O peor.
—Tus padres eran de una familia antigua de pura sangre, pero en la última guerra no eligieron el mejor camino, así que es normal que algunos jóvenes estúpidos e ignorantes te asocien por la historia de tu familia—comenta Snape con voz claramente peligrosa y sin soltar los ensayos de sus estudiantes que está calificando.
Draco se encoge.
No sabe mucho sobre la guerra, tal vez si hablara con Hermione, esta parece saber mucho, sobre todo, aunque era tan nueva como Harry y él.
—Ni siquiera sé quiénes eran, y por eso todos me ven mal otra vez como un bicho raro—maldice en voz baja sintiéndose bastante impotente y molesto.
Snape le da una mirada de reojo.
—¿Todos? —la pregunta de Snape en realidad le hace recordar claramente que una persona no lo ve así, además de los hijos de personas comunes.
Harry nunca lo ha visto de esa manera.
Harry es su mejor amigo.
—¿Por qué no te agrada Harry? —
—Hasta aquí llego la charla ya que estas tan animado para cuestionar todo, ahora largo—
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No se molesta cuando Harry es elegido como el buscador más joven de la historia para el equipo de Gryffindor, Draco es bueno en la escoba, pero claramente no es natural como su mejor amigo; su molestia radica en que Harry pasa ahora mucho tiempo con el equipo de Quidditch y eso claramente le fastidia. Escribe cartas molestas a Samantha, que responde con burlas y golosinas para ambos. A pesar de su falta de interés en hacer amigos, supone que pasar demasiado tiempo con Hermione en la biblioteca, ambos estudiando para sus clases, los acerca de alguna manera. No sabe cuándo inicia, pero un día ella pregunta algo al aire, que Draco obviamente sabe y responde, luego es él y unas semanas después ambos están claramente intercambiando notas; Draco riéndose de la desgracia que es Hermione para pociones.
No es mala.
Pero Draco claramente le supera por mucho.
—Es jodidamente molesto lo bueno que eres—musita Hermione con resentimiento, pero sin el tono venenoso o desconfianza que tienen otros hijos de magos.
Eso le agrada.
Ron nunca puede verlo tranquilo, por lo cual prefiere evitarlo con otros hijos de sangre pura de su edad y años superiores.
—Claramente soy el mejor en pociones, además soy el favorito de Snape—destaca como si fuera un logro, lo cual es, ya que parece odiar a todos los otros Gryffindor de su año.
Hermione no se molesta en corregirlo, notando para su molestia, que es verdad; la niña probablemente era la niña preferida de sus otros profesores.
—Antes de preparar una Cura para forúnculos, si cubres un caldero con polvo de Bulbadox hará que el caldero explote—gruñe Draco mientras le señala a Hermione la parte donde ha leído esto, la niña parece ofendida.
—Yo se eso—masculla a la defensiva.
—También la duración depende del caldero—
—Lo sé—
—Remueve solo dos veces en sentido del reloj y otras tres en sentido contrario—
—El libro dice otra cosa—
—Lo hice y me funciono—
—Te odio—
—El sentimiento es mutuo—
A diferencia de su opinión, Hermione hace lo que le dice en la siguiente clase y lo ve irritado cuando su poción suelta un humo rosado leve.
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Draco sabe que el Quidditch es genial, tiene una idea interesante de que podría ser un buen buscador, pero prefiere ver a Harry hacer volteretas en el cielo; también parece algo sumamente peligroso y Harry como él deciden no contarle del todo exacto la función a Samantha. Las clases son algo aburridas en algunos aspectos, luego de que leyera la mayoría del material en sus primas semanas; Hermione salta alterada diciendo que la memoria fotográfica es hacer trampa, pero Draco no puede hacer nada más que regocijarse de lo perfecto que es para su molestia. Durante el desayuno toma asiento al lado de Hermione criticando algo de la historia de la magia, que Hermione defiende que no es así y Draco se burla señalando su memoria; la chica hechiza su comida y Draco jura vengarse.
Esta riendo junto a Hermione, cuando la mano de Harry lo detiene por la muñeca; voltea a verlo curioso ya que el chico pasa mucho tiempo ahora con Ron.
No se molesta en hacer un cambio, de ambos, Harry siempre es quien buscaba amigos; Ron y sus hermanos saben de Quidditch y los gemelos están en el equipo.
Está bien.
Usualmente se sienta con Harry en clases y hablan cuando este llega del entrenamiento, últimamente parece distraído, pero no pensó que fuera nada grave; pero su rostro parece molesto.
Le hace una señal a Hermione de que la vera pronto, esta asiente antes de irse.
—¿Qué sucede contigo? —habla Harry luciendo molesto y Draco va ocupar más si quiere una respuesta, lo cual hace bufar al chico—pasas todo el tiempo con Hermione—añade como si hubiera hecho alguna ofensa, o algo por el estilo.
—Es la única persona tolerable que conozco—admite para sí mismo que la niña puede ser su amiga, solamente porque es intelectualmente respetable y Draco valora eso.
Harry lo ve molesto.
—Soy tu mejor amigo—nuevamente diciendo cosas obvias, lo cual hace a Draco sentirse irritado por algún motivo.
—Si idiota, eres mi mejor amigo, ella también es mi amiga—
—Dijiste que no ocupabas a nadie más—
—Mira, lo sé, pensé que no ocupaba a nadie; pero estas siempre con los otros chicos y no digo que sea malo, pero me agrada estar con alguien intelectualmente tolerable. Hermione es sorprendentemente alguien inteligente, así que me agrada tener un amigo si aporta algo interesante como eso—
—Pero soy tu mejor amigo—
Draco se restriega el rostro con molestia, Harry sigue haciendo pucheros.
Maldición.
—Si y no entiendo porque en este momento, así que déjame tranquilo y ve con tus amigos—masculla molesto y Harry se ve herido, lo cual usualmente lo hace pedir disculpas.
Samantha señala que es orgulloso y un mocoso, así que usualmente es él quien molesta a Harry, pero esta vez no hizo nada malo.
Harry se va molesto, Draco rueda los ojos fastidiado.
Ese día se sienta con Hermione todo el día, Harry se sienta con Ron luciendo claramente enojado.
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Draco termina casi en detención, lo cual no es su culpa, todo fue culpa de Ron que insulto a Hermione y esta se encerró en el baño en Halloween; no es tan malo, si no fuera porque esa noche fue la que se liberó un troll en el castillo. Esta escuela era una mierda en seguridad, así que cuando corre para buscar a su amiga, terminan enfrentando un Troll que técnicamente es inmune a la magia; cuando hizo elevar una parte de tejado destruido y lo noqueo, bueno, no es tan indestructible. Los profesores llegan y tanto Hermione como él, son enviados a su casa con puntos menos para su casa; en el camino Hermione llora de que no tiene amigos, antes que Draco la empuje diciendo que casi la matan por él y eso técnicamente los hace amigos.
Ya maldecirá a Ron por hacer que todo esto pasará, indirectamente.
Cuando llega a su habitación, Harry literalmente lo taclea diciendo que lo que hizo fue estúpido, mientras Draco quien está de mal humor lo empuja antes de irse a su cama.
Esta de mal humor esa noche.
Lo cual se mantiene los siguientes días.
—Creo que has estado enojado un tiempo largo, Harry ha comenzado a verte con esos ojos de cachorro de nuevo—musita Hermione preocupada en medio de la biblioteca, Draco intenta olvidar que su amigo está a unas mesas viéndolo detrás de libros que probablemente no entiende.
Comenzó a leer material de segundo año, lo cual Hermione toma como un reto, pero parece más interesada en perfeccionar todo lo de este año.
Solo es pociones para segundo año, Snape dejo que lo tuviera.
Cuando estaba en el mundo normal no mágico, la idea de ser químico le encantaba, pero ahora que tiene pociones que hacen las cosas mejores; Draco se siente tentado para un futuro en este rumbo.
—Fue él quien se enojó, yo no tengo tiempo para andar con mocosos, si quiere disculparse vendrá—añade pasando otra página, sus ojos brillaron ante las anotaciones para pócima para dormir.
—Solo estaba celoso de que te quitara su tiempo contigo—
—Aja—
—¿De verdad ya dominas todas las pócimas de primer año? —
—¿Estas lista para una respuesta positiva? —
—Maldita sea—
Draco se siente orgullo de decir que le enseño a maldecir.
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Draco es quien cede cuando Harry llega tímidamente admitiendo que ha logrado encontrarse un perro de tres cabezas y claramente necesitan su ayuda; Draco quiere ahorcarlo, pero realmente le ha hecho falta y solamente se rinde fácilmente. Tienen una extraña aventura con un espejo mágico, lo cual es mala idea y Draco sabe que tuvieron que volver a casa para navidad. Harry parece obsesionado con el espejo, Draco por otro lado no se siente cómodo cuando ve el reflejo; porque no ve a sus padres y eso parece algo malo. Claro que Ron no ve a sus padres y se ve a él alcanzando lo que más sueña, pero Draco solamente puede verse a él mismo con Samantha abrazándolo, Harry y Hermione a su lado felices.
¿No debería ver a sus padres?
¿Algo está mal con él?
Dumbledore anuncia que el espejo muestra los deseos de su corazón, lo cual hace sentir a Draco más miserable.
—No entiendo que es lo que quiero—admite Draco sobre su cama viendo el techo de manera molesta, Harry sentado a su lado parece pensativo también.
El niño tomo de mal humor que Dumbledore se llevara el espejo, aunque la capa de invisibilidad es un regalo asombroso, Harry parece más emocionado por la bufanda roja que envía Samantha y el cuaderno de bocetos que el propio Draco le rogo a Samantha que enviara en su nombre; además de lápices de color bastante costosos. Harry era sorprendentemente bueno dibujando, pero los estúpidos Dursley nunca le compraron nada bueno para apoyar el talento de Harry.
Pero Draco le encantaba, especialmente cuando Harry lo dibujaba.
Bueno, Harry era mejor en paisajes, pero siempre que intentaba dibujar personas le daba pena pedirles que se quedaran quietos; lo cual Draco puede hacer con un buen libro a su lado.
O ahora.
Que se siente miserable.
—Solo porque yo quiero a mis padres no significa que debas ver lo mismo, Samantha es como una madre para ti y probablemente no pensaría en ellos si la tuviera—comenta Harry mientras lo dibuja de manera concentrada.
Tal vez.
Tal vez tenga razón.
Pero Draco siempre quiso ver a sus padres, o al menos, hasta que llego a Hogwarts y descubrió que sus padres probablemente estuvieron involucrados con malas personas; algo sobre la guerra y el que no debe ser nombrado, provocaron que Draco se sintiera incomoda. Todos parecen odiarlo por eso, incluso algunos se han acostumbrado a su persona, pero no dejan de tener claramente cuidado a su alrededor; tal vez lo mejor fue no conocerlos.
Ahora están muertos.
Ya no importa.
—No importa, tus padres parecen ser los mejores padres del mundo y los míos fueron magos oscuros—gruñe Draco apretando los puños.
Harry lo empuja con el pie, ganando una mirada venenosa de parte del chico.
—Nuestros padres no importan, solo importa que somos amigos, mejores amigos—
—Pareces orgulloso del tema—
—Luchare con dientes y garras con Hermione por el titulo—
Draco lo empujo de manera juguetona, haciendo a Harry reír, lo cual hizo sentir cálido a Draco.
Si.
Con Harry nada puede estar mal, ambos son mejores amigos y van a ser magos.
¿Qué podría salir mal?
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Luego de un primer año donde casi termina muerto, luchando con su profesor de defensa contra artes oscuras, que irónicamente era un mago oscuro; Draco piensa que Hogwarts no es para nada seguro. Si no fuera porque le gustan tanto la materia de pociones pensaría seriamente en volver, pero Harry ladra que no puede dejarlo aquí solo y no piensa marcharse; su estúpido mejor amigo es mucho más posesivo de lo que pensaba. Al final tanto Ron como Hermione terminan en el mismo grupo de amigos, porque ambos son amigos del otro y Harry parece feliz de tenerlos a todos juntos; ignora que a veces pelea con Hermione por su amistad, ya que irónicamente también es el primer amigo real de Hermione.
Lo cual termina con ambos luchando en vacaciones por su atención.
Ron parece molesto por eso.
Lo cual solo da puntos para el tema.
—No puedo creer que Hermione se quede en tu casa—gruñe Harry cuando llega en medio de las vacaciones, Hermione tranquilamente sentada en la sala leyendo un libro.
—Samantha conoce a sus padres ya que son dentistas, fue fácil convencerlos—comenta Draco indiferente, Harry se abraza como un koala a su espalda cuando Hermione chilla a Draco por ir a la biblioteca como promedio y Harry dice que deje de robarse a su mejor amigo.
Samantha sabiamente no dice nada mientras prepara el almuerzo.
Con algunas palabras a los Dursley, que ninguno de los niños sabe, Samantha convence a Harry de quedarse con ellos unos días.
Ella puede ser aterradora, es lo que determinan los pequeños.
Pero duda que pueda ser peor en su segundo año.
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—Ese profesor es una mierda—
—No lo es—
Draco y Hermione están discutiendo por el profesor de defensa, lo que hace que Harry parezca emocionado cuando dejan de pasar tiempo juntos; Draco señala a Harry que no esté tan feliz por eso, pero este parece radiante a su lado. Ron termina cediendo a Hermione, aunque envía miradas añorantes a ellos en el almuerzo, pero parece que tiene un trato con Harry.
Dejando de lado lo del heredero Slytherin.
Que la gente piense que por sus padres deba ser él y ser nuevamente restringido por las personas, todo está bien.
Hasta que Harry habla parsel y todo se va a la mierda.
Como siempre.
Ese año en realidad tiene mejores notas que Hermione, en realidad ambos tienen notas igualmente buenas en todo, excepto pociones; así que es por eso que Draco se convierte en el mejor estudiante del año.
También salvan a la hermana pequeña de Ron.
Lo cual hace que Ron lo acepte como amigo, piensa no aceptarlo hasta que Harry le da la mirada y termina cediendo.
Tiene 3 amigos.
No necesita más.
No es un Hufflepuff por el amor de Merlín.
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Hay un perro que comienza a seguirlos en vacaciones antes de su tercer año, Harry le señala a Draco que es demasiado grande y que tenga cuidado, pero Draco siempre ha sido amante de los perros; si fueran un puto animal permitido a Hogwarts tendría todos los perros del mundo, pero no, Samantha insiste en no darle un perro…o cualquier tipo de serpiente. El enorme perro negro parece asustar un poco a Samantha, pero cuando Draco asegura que es inteligente y le muestra los trucos que ha aprendido estas vacaciones, lo deja estar en la parte trasera de la casa; Draco suele dejarlo entrar si hay lluvia y Harry es así como los conoce.
El perro se encariña con Harry, quien lo ve de reojo de manera dudosa.
—No vas a nombrarlo—determina Draco tranquilamente comiendo su desayuno, Harry voltea con un puchero en sus labios que no logra conseguir su objetivo.
No esta vez.
—Ya me disculpé por el señor mayonesa—habla casi avergonzado tomando su plato de comida que Samantha había dejado preparado antes de irse a une emergencia.
El perro gira a verlos curioso, Draco casi puede jurar un leve de curiosidad y humanidad que no debe ser posible; pero luego de estar en una escuela de magia por dos años, nada parece demasiado extraño.
—No pudo ser peor que el señor pepperoni—
—En mi defensa tenía hambre—
—Hambre mi culo, apestas en nombres—
—Lo siento—
—Cuando tengas hijos me tocara nombrarlos, cuando tengas un puto conejo lo nombrare y si alguna vez tienes una pulga es mi deber nombrarla—
Harry rueda los ojos, pero parece divertido mientras le pasa un poco de pan al perro, quien acepta.
—Snuffles—lo nombra esa tarde Draco con el mentón en alto y emocionado por su excelente nombre, Harry mira al perro.
—Parpadea dos veces si necesitas que te rescate—le habla Harry al perro, el cual pestañea y Draco se siente ofendido de ser traicionado.
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—¿Debería preocuparme que no me sorprenda que tengas un asesino buscándote para matarte? —la pregunta de Draco es luego del primer día de clases, sentado en la sala de estar con las piernas sobre el regazo de Harry mientras lee pociones para quinto año.
Hermione lo ve como si quisiera matarlo, pero en defensa de él, no fue quien acepto el gira tiempos; el cual McGonagall había ofrecido a ambos por sus notas y Draco había elegido la salud mental. Era un secreto solo entre ambos, que ponía a los nervios a Harry cuando este detectaba que hablaban de eso.
Lo había acribillado de preguntas, pero Draco admitió que era un secreto que no debe compartir y Harry solo estuvo resentido un tiempo.
Dejando de lado la rata de ron y el gato malvado de Hermione, Draco prefería pasar su tiempo leyendo.
—Tengo la idea de que algo malo tiene que pasar cada año, es como si no fuera divertido de otra forma—el sarcasmo en la voz de Harry mientras lee un libro de Quidditch, hace que Draco lo vea con orgullo.
Ha criado bien al chico.
Podría llorar.
Como si leyera sus pensamientos, Harry lo empuja un poco, pero deja que siga con sus piernas sobre su regazo sin quejarse. Draco odia el contacto físico, pero no de Harry, porque Harry siempre ha estado ahí; tampoco de Hermione porque es una niña y las niñas son así.
Ron lo abrazo cuando salvo a su hermana y Draco supone que, aunque no del todo cómodo, puede aceptarlo a regañadientes.
Neville intento agradecerle cuando le ayudo con una poción y Draco dejo la línea clara de que, si lo hizo de nuevo, iba a matarlo; es preocupante lo orgulloso que se vio Snape por eso.
—Aleja tu estúpido gato—
—Eres un idiota—
Harry y Draco comparten una mirada al ver la pelea de sus amigos, hay un leve entendimiento en ambos.
—¿Apostamos cuánto tiempo duran para darse cuenta de que se gustan? —la pregunta de Harry hace que su rostro se ilumina.
—Sabía que me quede contigo por algo—
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El resto del año se resume en putos dementores, partidos sin sentido, Hermione volviéndose loca todo el tiempo y un padrino que resulta ser un exconvicto que resulta no ser un asesino; Harry tiene problemas para procesarlo todo. Draco por otro lado descubre también que tiene un padrino, Snape revela eso cuando hace una entrada dramática a la cabaña donde todo se vuelve una mierda; lo acusan un momento a él de ser mortifago y es cuando Draco estalla y petrifica a Peter bastardo Pettigrew, llevándolo hacia la escuela por imbécil. La luna llena hace que el profesor Lupin se vuelva un hombre lobo (una lástima porque realmente le agradaba) y deban hacer una carrera por su vida, otra vez.
Todo es un caos.
Hay un gira tiempos involucrado.
Draco maldice unas cuantas veces, antes de traer a Peter que tenía oculto en unos arbustos aun petrificado y todo parece un caos nuevamente.
—Lo siento tanto Draco—musita el profesor Lupin cuando sale de la enfermería, solamente con un cabestrillo en su brazo herido.
Una marca de hombre lobo cuando aparto a Harry de último momento, Madam Pomfrey parece alarmada ya que solo pueden saber si se convierte en hombre lobo hasta la próxima luna nueva; su padrino (que raro llamarlo así ahora) parece al borde de matar a Lupin al descubrirlo.
No es que importe.
Dejará una cicatriz y claramente Draco no está interesado en ser hombre lobo, pero hubiera dado su vida si eso salvaba a Harry.
Su amigo no parece feliz por eso.
Snape tampoco.
Sirus tampoco.
—Es raro tener un primo o algo así, también tener un padrino—habla Draco sin estar del todo seguro de que hacer en medio de la enfermería.
Snape ve con dagas a Sirus y especialmente al profesor Lupin, pero no es que algo pueda cambiar ahora, sigue comiendo las ranas de chocolate mientras Harry esta enfurruñado a su lado; Ron prefiere fingir dormir con Hermione manteniéndose al margen de toda la revelación, a pesar que ella tampoco esta contenta.
Sirus tendrá un juicio justo, por eso puede estar aquí ahora.
—Tus padres fueron estrictos a la hora de demandar que no conocieras el mundo mágico antes de los once años o incluso nunca—declara Snape de forma solemne.
—Sabes yo fui desterrado de la familia Black por ser un Gryffindor, puedo ver que tienes mi sangre si no fuiste Slytherin—habla Sirus luciendo complacido por el tema.
—Lo lamento tanto—nuevamente repite el profesor Lupin.
—Eres un idiota si vuelves hacer algo así—habla Harry gruñendo.
Draco asiente para sí mismo, todo parece un caos y probablemente solo está tranquilo por la pócima que le dio Madan Pomfrey.
La próxima luna nueva no se convierte en lobo, todos parecen emocionados al respecto, especialmente Draco.
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—Es una pena que no puedas tener la custodia de Harry—habla Draco tranquilamente viendo a Sirus sentado frente a él comiendo en la mesa de su casa.
Samantha parece haber aceptado que Draco traiga personas extrañas a su casa, siempre parece fascinada del mundo mágico y no hace muchas preguntas sobre como el perro que tuvieron por unas semanas se convirtió ahora en un humano. La mujer solamente alimenta a las personas, se sienta en el televisor con una cerveza en su mano o un cigarrillo, dejando que haga sus locuras; no parece emocionada con lo cerca que ha estado de la muerte o sus nuevas cicatrices, pero de alguna forma no ha pensado en sacarlo del colegio.
Cuando comento al respecto, menciono sobre que Harry nunca lo perdonaría y que Draco nunca podría ser feliz.
Todos parecen pensar que está obsesionado con Harry.
Es su mejor amigo.
Claramente le importa, pero no esta enfermo por el chico, tan enfermo al menos.
—El juicio salió bien, tengo que arreglar la mansión Black y Remus me está ayudando; pero Dumbledore parece señalar que Harry estará mejor con los Dursley, no quiere explicar porque—el rostro de Sirus parece deprimido, Draco quiere señalar que las vacaciones Harry suele pasar casi siempre con él.
—¡DRACO MIRA LO QUE ENCONTRE! —grita Harry entrando en la casa como si fuera suya, saluda con la mano a Samantha que sigue viendo el partido en el televisor.
Sirus ladra ofendido que también está ahí, pero Harry literalmente lo taclea señalando el viejo libro del señor de los anillos; al principio este no quiso leerlo, pero rápidamente quedo enganchado después de leer el Hobbit.
Hermione y Draco piensan que es un inicio, Ron los vio con infinita traición por el tema.
—No Harry, Gandalf no es Dumbledore—
—Pero hablan igual—
Draco se ríe de Harry, quien deja de molestar a Sirus y lo saluda; su amigo parecía desanimado de no poder vivir con este, pero dado que Sirus pasa todo el tiempo en su casa ahora, Harry puede verlo seguido. El hombre anuncia ofendido que irán a ver el mundial de Quidditch y que pagara por todo, Samantha asiente de forma distraída haciéndoles prometer que volverán con vida.
Es estúpido.
No hay nada malo que pueda pasar en el mundial.
Claramente Samantha tuvo razón y casi mueren, maldición.
Esa mujer es vidente.
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Draco se ríe cuando Harry llega a la habitación pálido luego de que se ha anunciado su nombre en el torneo de los tres magos, que ahora es de cuatro magos y sabe que no es gracioso; ¿Qué esperaban realmente?, Draco piensa que fueron estúpidos al no verlo venir. Ron se ha puesto en modo celoso y ahora es Hermione quien tiene que aguantarlo, mientras Draco le asegura a Harry que nadie lo odia realmente y que ya pasara todo. Debe arrastrarlo por todos lados, aunque este desanimado, asegurándole que no piensa que lo hizo apropósito y nuevamente ayudándolo con pociones como todos los años. Samantha comenta sobre que alguien puso un mal de ojo sobre este, lo que hace a Harry sentir más deprimido; Sirus tampoco ayuda al respecto pareciendo emocionado de la locura que tienen sobre sus manos.
Luego de la primera prueba, deja de ser gracioso, pero Ron parece entender que su amigo no hizo esto a propósito.
¿Quién quiere luchar contra un dragón a propósito?
Lo curioso es que después de que Harry no muriera, parecía más preocupado por el baile que por la siguiente prueba.
—Es solo un baile—musita Draco casi con diversión, al ver a Harry luciendo algo incomodo al respecto.
—Soy uno de los participantes, ocupo una pareja y hacer un baile—maldice este por bajo, lo que parece divertido a Draco.
Ve de reojo a Hermione, que parece avergonzada de que la vio cuando el famoso jugador de Quidditch la invito al baile; le había felicitado emocionado de que fuera tan popular y Hermione lucia abochornada. Tenía la leve intención que ahora Ron podría saber que le gustaba Hermione, lo cual ayudaba a aumentar su teoría de que entre ambos había algo; temía el tiempo que necesitarían para que alguno le dijera algo al otro, pero tener esperanzas no estaba demás.
Mientras Ron y Harry se quejan de no tener pareja, hay un extraño silencio cuando Draco admite que tiene pareja; Harry lo ve con incredulidad y algo similar al shock en su rostro.
Hermione pregunta interesada después que los chicos quedaron en shock.
Ron esta sorprendido.
—Le pregunte a una de las chicas de Beauxbatons, parecían emocionadas que hablara francés y antes de darme cuenta tenía una cita; se llama Pauline—Draco comenta distraído, sin querer admitir que hablo con la chica porque había estado siendo levemente intimidada por otros compañeros de su mismo colegio.
Había parecido aterrada cuando le acusaron de que le gustaban las chicas, pensó que en el mundo mágico no seria un tabú tan grande, Samantha había declarado que le daba igual si chicos andaban con chicos o viceversa pasaba con chicas; haber sido criado con esa libertad, le hizo ser algo ingenuo en ese aspecto. Draco odiaba meterse en problemas que no eran suyos, pero la chica había lucido tan devastada mientras negaba y se presento diciendo que se equivocaban, que era la pareja de esta y su perfecto Frances había ayudado a la situación.
Se había sentido personal de alguna forma, pero Draco lo ignoro.
Samantha que era mitad francesa le había enseñado cuando era más joven el idioma, sorprendida de su facilidad para aprenderlo.
Esa mujer era una puta vidente.
Le enseñaba todo lo que necesitaba en la vida.
Pauline admitió torpemente cuando estuvieron solos que no necesitaba ayuda, pero que agradecía su oferta y de esa forma termino con una pareja para el baile de Navidad; pero eso no podía explicarlo a sus amigos. Por la forma en que la joven Pauline veía a su compañera en medio del colegio era una indicación, Draco pudo suponer que los rumores eran ciertos y prefería mantenerse al margen cuanto pudiera.
No era su secreto rebelarlo.
Ron y Harry parecieron de mal humor después de esto, especialmente porque no tenía otra amiga francesa que pudiera acompañarlos; que cuando McGonagall les diera clase de baile, Draco fuera mejor que ellos tampoco ayudaba a su caso. No es que hubiera recibido clases de baile o etiqueta, aparte de las veces que Samantha lo obligaba a bailar en navidad, pero le fue fácil aprender los pasos; ayudo a Hermione a perfeccionar el baile y eso le permitió aprenderlo mejor.
Motivo por el cual vio divertido cuando Harry gruño por ayuda días antes del baile.
Abrir el baile sonaba horrible.
Pero Harry bailaba peor que eso.
Comenzó a enseñarle mientras ambos bailaban al lado del otro en un aula vacía (el mapa que le dieron los gemelos fue un éxito), Harry moviendo torpemente los pies intentando imitarlo, antes de que obligara a Harry hacer el papel de chica para que pudiera ver como se hacía con una pareja de baile. Gruño muchas veces para que dejara de ver al suelo, pero Harry parecía mortificado la quinta vez que lo piso.
No era un caso perdido, pero los nervios nunca eran el mejor amigo de Harry.
—¿Recuerdas cuando fuimos al lago el año pasado y casi te ahogas? —su amigo levanta la mirada para fulminarlo, pero Draco intenta contener la sonrisa—te dije que necesitabas practicar más y no arrojarte a la piscina honda, pero no me escuchaste—habla con falso pesar y esta vez Harry lo pisa con intención, pero sigue viéndolo con ojos fulminantes.
Ojos de color verde demasiado brillantes, piensa sintiendo de repente un agujero en su vientre; es raro porque acababan de comer.
Raro.
Sus manos también se sienten extrañamente calientes, algo que nunca le había pasado con Harry, lo cual hizo sentir incomodo; su rostro por su puesto, demostró perfecta tranquilidad.
Era experto en eso.
—Fue tu idea ir ahí—señala Harry furioso, pero Draco lo ignora.
—Porque yo se nadar, pero no importa, ese día te enseñé a nadar tranquilamente y cuando te dije que fuéramos de nuevo, nadaste—explica dando un giro difícil en medio del baile, que Harry siguió por instinto y sin darse cuenta—sabía que estabas listo y solo ocupabas confianza—
—Te arrojaste y fingiste ahogarte, claramente iba saltar ayudarte—
—Nuevamente te fijas en detalles sin importancia, el punto es que sabía que estabas listo y solo necesitabas confianza; ahora hemos estado bailando bien por unos minutos y es tu turno de liderar—
Sus palabras parecen entrar en su mente, ya que Harry pestañea antes de ver el suelo y a Draco varias veces; sus ojos se iluminan aun más al ver que tenía razón. Es ahora que Harry hace el papel de chico en medio del baile, ocupa solo pocas correcciones para hacerlo casi perfecto y la sonrisa de este es enorme cuando terminan.
Demasiado brillante.
Draco se siente preocupado cuando el día del baile, se siente incomodo de ver a Harry bailando con una chica; que su pareja Pauline no dejara de sonreír como si supiera algo, no ayuda en absoluto.
La comida definitivamente esta envenenada o algo así.
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Draco ve a Harry destruido por primera vez luego de que termina el torneo, es irónico porque su amigo lucho contra dragones, sirenas (que no son tan lindas como en las películas) y un laberinto lleno de monstruos; podría señalar a sobrevivir a un horrible baile de navidad. Cuando Draco toma asiento al lado de Harry, este sigue llorando por la muerte de Cedric, la felicidad en sus ojos por bailar desaparece, la emoción de haber sobrevivido al lado no esta y solamente los temores de ese día del laberinto están ahí. Es cuando lo ve totalmente destruido y luego de meses de extraños sentimientos al lado de Harry, que puede comprender que sucede y le aterra lo tranquilo que se siente por enamorarse de su mejor amigo.
Es como, si siempre estuviera ahí.
Harry siempre estuvo ahí.
Harry siempre sonreía a su lado.
Harry volando a su lado.
Harry durmiendo con él en medio de las vacaciones.
Harry desayunando en Privet Drive.
Harry lanzando el primer hechizo con su varita.
Tantas cosas que no tienen sentido, pero que lo tienen al mismo tiempo para Draco; Harry sujeta su mano como si fuera la única ancla que tiene a la realidad, Draco sujeta la mano de Harry porque no se imagina sujetando a nadie más a este mundo.
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Su quinto año empieza con una charla de Samantha con seriedad, la mujer habla sobre…bueno…la charla que todo adolescente odia; Draco gruñe molesto que probablemente sea homosexual y eso no evita que Samantha solo modifique un poco la charla para su disgusto. Cuando Sirus entra por la casa con Harry, ambos ven preocupados como Draco esta musitando sobre el suicidio; cuando Samantha le gruñe a Sirus sobre si ya le dio “la charla” a Harry, el adolescente parece querer huir junto a su padrino. Es curioso como tres hombres se pueden ver tan mortificados, la presencia de Remus horas más tarde riéndose, no ayuda en absoluto a la situación. Antes de irse al colegio, Samantha le dice en voz baja que siempre supo que le gustaría Harry, desde que luego de conocerlo comento que su color favorito era verde; fue el viaje más humillante al colegio.
Era claro que sus sentimientos no eran correspondidos, pero eso no evitaba que estuvieran ahí y Draco se propuso eliminarlos.
Harry era su mejor amigo.
No puede enamorarse de este.
Pero si solamente le gustaban los chicos, seria un problema, así que era hora de experimentar; la voz de Samantha burlándose de que eso saldría mal no lo disuadió.
Sus tres amigos parecen incrédulos cuando la primera salida a Hosgmeade declara que tiene una cita, Harry es quien salta sorprendido, pero Draco declara que solamente ira con una chica de Hufflepuff que se llama Hannah Abbott y luego lanzo un discurso sobre un buen momento para experimentar; Hermione gruñe que debían estudiar para sus TIMOS, sorprendiendo a Ron y Draco porque Harry apoya a Hermione. Ignora a Hermione porque era el mejor de su clase, superándola a veces y con eso en mente sale con la chica de Hufflepuff para ver que sucede.
Las chicas no le son indiferentes, piensa que son lindas, pero no despiertan ningún interés como Harry y eso le preocupa; durante la cita no la pasan mal, simplemente es…raro, pero no incomodo.
Hannah es dulce.
Suficiente para declarar que ella en realidad le gusta un chico y por algún motivo, que Draco no entiende, dice en voz alta que le gusta Harry (necesitaba sacarlo de su sistema); Hannah no lo ve con asco, en realidad parece poco sorprendida y le molesta cuando ella admite decir que los sospecha. La chica es amable hablando sobre como ha estado enamorada de Neville desde primer año y eso hace que Draco la considere amiga, porque ambos son idiotas enamorados de dos Gryffindor ciegos.
—Al menos tienes oportunidad—le dice a Hannah cuando caminan de regreso al castillo, la chica rubia le ve de reojo con incredulidad.
—Por favor, tu eres el mejor amigo de Harry, están en la misma casa, el parece obsesionado contigo; tú tienes más oportunidades—habla esta con tono incrédulo y dejando de lado la timidez que tuvo cuando la invito la semana pasada.
Draco bufa, la chica se ríe.
Draco comenta con interés si puede besarla, Hannah parece curiosa cuando explica sobre si no sabe si es gay o solamente Harrysexual o algo por el estilo; con una risa Hannah acepta. Es un primer beso demasiado incomodo para ambos, se ríen apenas termina y Draco vuelve a besarla esperando que algo suceda; lo que pasa es que ambos caen en la nieve con risas.
Cuando Hannah declara que no fue un mal beso, Draco le da una mirada de muerte, porque definitivamente no fue un buen beso tampoco.
La chica le pregunta si puede ayudarle con pociones cuando llegan al castillo, Draco acepta porque le ha caído bien y con una despedida llega a la sala común donde están sus amigos. Hermione y Ron parecen demasiado curiosos para su bien, Harry parece miserable al lado de ellos y Ginny se asoma detrás del sofá con interés; nota de reojo a Neville viendo en su dirección y supone que podría ayudar un poco a Hannah.
—Solo somos amigos ahora, fue una cita…buena…besa bien y es dulce—habla viendo de reojo a Neville, quien al notar su mirada salta incomodo antes de irse.
Draco lo ve marchar, pensando que Hannah tal vez tenga más posibilidades de las que piensa; Harry se levanta para irse molesto, provocando que Draco lo vea de reojo, antes de notar como Hermione parece emocionada con Ginny.
Ron solo le palmea la espalda.
Bien.
Salir con una chica no estuvo mal, pero tampoco del todo bien, según el método científico ocupaba experimentar un poco más; pero tenía más interés en salir con un chico.
Esto sería complicado.
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Umbridge era una perra y Draco simplemente la odio desde el primer instante que la conoció, como la mayoría de estudiantes y por eso el ejército de Dumbledore fue una escapatoria. Draco aprende emocionado sobre hechizos, sorprendido de que Harry realmente es bueno con todas las cosas que ha vivido; Harry deja el mal humor de lado, para arrastrarlo como un “co capitan” que lo ayudaba cuando lo necesitaba. Hermione y Ron también ayudaban, pero era claro que Harry literalmente lo arrastraba cada que necesitaba algo, especialmente para ayudar a corregir posturas y ayudarle con ideas para clases. La primera vez que convoco un patronus con ayuda del profesor Snape, ya que quería sorprender a Harry y los demás, se sorprendió que fuera una cierva la que saliera de su varita.
Estuvo emocionado, por cinco segundos.
El profesor Snape vio horrorizado, antes de sujetarlo por los hombros y preguntar por el patronus de Potter.
Todo se fue a la mierda cuando descubrió el significado de dos patronus iguales, o al menos de la misma especie.
—¿No puedes producir uno? —pregunto Harry preocupado el día que dio esa clase en específico, Draco tragando saliva.
—Es un hechizo de alto nivel—intento contrarrestar, pero Harry lo vio incrédulo.
—Draco tienes más talento que yo, eres bueno en todo y…el patronus es magia blanca y cuando estas feliz, solamente ocupas pensar en un buen recuerdo—intenta ayudarle, pero no funciona.
Porque no puede explicar que el patronus salió la noche anterior de su varita, que el recuerdo más feliz es cuando tenían once años durmiendo juntos en un campamento improvisado y que desea besarlo en este instante; un beso de Harry haría que pudiera hacer el patronus más brillante de todos.
Pero no puede.
Hannah le ayuda cuando ve su depresión, le presenta a Anthony Goldstein, un Ravenclaw que estaba en el ejército de Dumbledore y cuando pregunta por la curiosa presentación, Hannah solo sonríe. Anthony se sonroja abochornado preguntando si le gustaría estudiar con él, pero de alguna forma Draco entiende, realmente entiende y mira abochornado a su nueva amiga.
Recuerda el patronus que le pertenece.
Recuerda a Harry.
Asiente antes de ofrecerle la mano a Anthony, quien asiente con una sonrisa en sus labios.
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—Harry solo está de mal humor porque pasas mucho tiempo con Hannah y Anthony—asegura Hermione en el comedor, viendo como Harry esta al otro lado de la mesa luciendo fastidiado.
Draco asiente distraídamente, pensando en la noche pasada y en los labios de Anthony sobre los suyos, lo que ha dejado muchos resultados del experimento; la palabra Gay y Homosexual es un poco aterradora ahora que conoce más del mundo, pero Samantha envió una carta diciendo que no importaba, que lo seguía amando. La sociedad no mágica no acepta muy bien a las personas así, la mágica tampoco, pero eso no importaba y Draco no puede cambiar lo que es.
Se pregunto vagamente si sus padres reales lo hubieran aceptado, lo que había escuchado de ellos no era dulce y las familias de sangre pura no son agradables del todo.
Solo los Weasley.
Cree recordar que Ron menciono que Charlie era Homosexual, lo recuerda porque cuando vio a Charlie en los mundiales pensó que era ardiente; no es que hubiera exteriorizado el tema.
—Estudiamos pociones—musita Draco con tranquilidad, Hermione le da una mirada incrédula.
Del otro lado del comedor, Anthony saluda amablemente y el rostro de Draco se sonroja involuntariamente; cuando Hermione abre la boca incrédula debe arrastrarla fuera del comedor prometiendo que no dirá nada. Esta acepta con dudas, antes de preguntarle sobre que pasaba y Draco admite tímidamente lo que sucede con Anthony; la forma en que Hermione chilla no es natural.
Harry les da una mirada sucia cuando llegan tarde a clases, porque nuevamente hay un secreto del cual no es parte.
Las cosas con Anthony no duran mucho, le agradece por su ayuda en descubrir su camino y Anthony le asegura que si alguna vez quiere volver a intentarlo está disponible.
También le chupo la polla de despedida y Draco apenas si puede caminar de la vergüenza el día siguiente.
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—Harry se besó con Cho—habla Hermione cuando la siguiente clase termina y Draco la ve con interés, aunque algo confundido.
Había escuchado que Harry estaba interesado en Cho, pero nunca paso nada por Cedric y cree que ahora es muy complicado; con Harry todo esta tan tenso, que es mejor ir cada uno por su lado. En clases siempre se sientan juntos y hay tranquilidad, pero Draco nota que algunos temas lo ponen tenso y en general pasa más tiempo con Ron; Hermione aprovecha esto para sacarle información y parece genuinamente sorprendida por la cantidad de conquistas que tiene en pocas semanas.
No pensó que tantos estudiantes estuvieran interesados en él, pero Anthony le había presentado personas y antes de saberlo.
Bueno.
Draco al menos puede decir que es Gay sin dudarlo.
—Es bueno, le gustaba—comenta intentando no sonar amargo, por la mirada de Hermione supone que no funciono—la invito para salir a Hosgmeade, yo quería decírtelo ya que apenas si hablan ahora—añade esta como si supiera más de lo que Draco le dice.
No importa.
Cho es una chica.
Draco no es una chica.
Harry no es Gay.
No importa.
Si ve a Harry con Cho el día de la cita, no importa, Hannah y Justin deben arrastrarlo cuando claramente sale furioso; Terry Boot quien había estado besándolo, parece sorprendido cuando arremete contra él al llegar a Hogwarts. El chico parece sorprendido cuando van a un armario de escobas, claramente deleitado de la mamada que le dio y probablemente todo hubiera subido a un nivel al cual Draco no esta seguro si esta preparado, si Snape no hubiera abierto el armario.
Maldita sea.
La humillación es insoportable.
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Draco esta tranquilamente sentado, leyendo la carta de Samantha y Sirus, ambos riéndose a sus expensas cuando el castigo se hizo claramente publico para ellos; Remus es más amable en una carta aparte. La mayoría de la escuela ahora tiene el rumor sobre Draco, por suerte Terry parece indiferente a que lo traten de marica, anunciando indiferente que le gustan las chicas como chicos; Draco por otra parte solamente respondió con un grito que decía que era Gay ante la pregunta insistente de los gemelos, esta seguro que era Fred. Hechizo algunos chicos que se burlaron de él, pero lejos de eso todo salió bastante tranquilo; Umbridge le dio una mirada como si fuera una basura y Draco le dio exactamente igual.
Espero pacientemente antes que Harry cayera a su lado viéndolo furioso, pero Draco siguió observando su libro.
—Se supone que somos mejores amigos, pero me entero por toda la escuela que te gustan los chicos, es increíble—ladra Harry claramente ofendido, pero Draco lo ignora pasando la página—te besaste con Terry, ¿No pensabas decirlo? —pasa otra pagina y el rostro de Harry se ve rojo de furia.
Rueda los ojos.
—Estaba experimentando Harry, no estaba seguro, ahora lo estoy y me gustan los chicos; pensaba en llegar a ti y decirte, pero todo ha estado muy movido—explica agitando la mano y restarle importancia, para Harry parece importante y Draco sabe que este valora demasiado la amistad—supe que saliste con Cho, pensé que algún día hablaríamos sobre citas…si no te incomodaba mi experiencia—
—No me molesta que seas Gay Draco, simplemente me molesta que no me dijiste—su tono de voz es demasiado lamentable y Draco suspira.
Le da una mirada, Harry parece firme y eso le da ganas de aplastarlo un poco, por los viejos tiempos.
—¿Quieres hablar sinceramente de cómo alguien me dio una mamada? —pregunta curioso, ve con fascinación el rostro de Harry verse sorprendido antes de brillar de rojo incrédulo.
Avergonzado.
Tan lindo.
Maldice que, aunque le gusten los chicos, Harry siga siendo ese chico especial, estúpido patronus.
—Eso es ir rápido, apenas si me bese un poco con Cho—habla casi incrédulo sacando risas de Draco, Harry lo ve preocupado, antes de apartar la mirada levemente abochornado—no me molesta o importa de qué hables, solo, somos mejores amigos y quiero mantener eso; apenas si te veo estos días—añade de manera derrotada y eso provoca que Draco suspire.
Harry tiene demasiado poder sobre él, de reojo puede ver como Hannah desde su mesa, le da una mirada sonriente de superioridad y Terry a su lado le da un pulgar arriba; les saca el dedo del medio a ambos.
Idiotas.
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Harry no se comporta diferente con él, otros hacen bromas más cautelosas y parecen preocupados si se exceden, pero Harry sigue siendo el estúpido mejor amigo que puede pensar; no esta que tan positivo es al respecto. Draco debe dejar sus citas de lado, ya que Harry parece aprovechar para pasar tiempo libre con él como antes que sucediera todo…toda la situación…sinceramente Draco no entiende cuando comenzaron a separarse y ahora no parece importante, Harry lo acepta como es y egoísta como es Draco toma más de la cuenta; nunca parece ser suficiente con Harry. Se haya pensando muchas veces sobre Slytherin, la casa de las serpientes egoístas donde sus padres estuvieron; su espíritu realmente era de la misma forma, egoísta que obtiene lo que quiere.
Estar enamorado es una tortura.
Saber que tu enamorado no es Gay es peor.
Pero Harry siempre esta ahí para él con una sonrisa y eso le enferma, como deleita, por partes iguales; porque es egoísta y Draco sabe que es de las personas más importantes en la vida de Harry. Hablar con Harry sobre ser homosexual es confuso, porque el chico parece demasiado interesado y eso produce que la esperanza crezca; debe asesinarla antes que haga alguna locura, ya que Harry solo es un amigo amable y no debe pensar cualquier cosa que él haga como motivo de posible interés.
Pero es difícil.
—¿Cómo te diste cuenta? —la pregunta más común del chico, que parece nunca satisfecho con las respuestas.
Draco señala que debería estar estudiando, pero en su lugar decide ignorarlo mientras termina el pergamino antes de contestar.
—Me intereso un chico (no Harry no quiero hablar de él, aún estoy averiguando donde estoy con él) y tuve curiosidad sobre si me gustaban los chicos o chicas; experimente, no funciono, me gusta la polla, ahora termina el maldito pergamino—reprende cuando es claro que Harry no parece querer estudiar.
Este hace un puchero antes de regresar a su redacción, que probablemente tendrá que pasar por Draco y Hermione antes de ser totalmente funcional.
—Somos mejores amigos—
—Eso no puede funcionar para todo—
—Lo hace y lo seguirá haciendo—
Draco empuja a Harry molesto, antes que un chico de Hufflepuff de un año mayor pase a su lado, el tipo hace un guiño coqueto que Draco conoce demasiado bien; esta casi tentado a despedirse de Harry para perseguirle, pero el rostro de su amigo parece de mortal seriedad cuando vuelve a verlo.
Maldición.
Se dio cuenta.
Draco decide fingir que no paso nada, Harry parece complacido con que no fuera detrás del chico y eso le molesta.
No es como si fueran novios o algo así.
Maldición.
Ocupa hacerse una paja en las duchas en la noche, la abstinencia le está golpeando duro.
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Hay una estúpida batalla en el ministerio, Draco piensa que todo es una tortura cuando esta en medio de una batalla campal para proteger a Harry; porque claramente Harry atrae una gran cantidad de problemas a su eje, como todos. Draco es un estudiante ágil en pociones y bastante destacable en defensa, incluso con la perra de Umbridge y por eso se lanza a proteger a sus amigos en cada momento; cuando los adultos llegan hay una parte un poco más relajada para ellos, pero Draco tiene que luchar contra su tía Bellatrix quien lo acorrala señalando con odio que ha decepcionado a sus padres. No ha buscado mucho sobre los Malfoy, porque no quiere saberlo y realmente si no fuera por Bella que disfruta lanzándole hechizos de tortura no hubiera pensado que era importante.
Es su Sirus quien logra taclear a la mujer para alejarlo de él, hay un hechizo y Draco realmente no puede más que tropezar tambaleándose para que Sirus no muera.
Ambos caen sobre sus espaldas, pero Draco no recuerda nada más.
Su cuerpo no reacciona.
Al abrir los ojos nuevamente ya todo ha terminado, sus ojos son fríos frente al cuerpo de Arthur Weasley que pereció en medio de la batalla; como una mala broma de haber sobrevivido anteriormente y ahora muerto definitivamente. Sirus a su lado intenta decir que no es su culpa, pero la marca negra en su clavícula hasta su mandíbula, debido a la magia negra por proteger a Draco, le hace sentir nauseas.
La familia Weasley en un caos.
Todos es un desastre.
Draco recuerda que incluso si no hubiera sido torturado, esa noche la hubiera terminado vomitando de una u otra forma.
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Hay un ambiente lucubre esas vacaciones, habla con Samantha al respecto y esta parece verlo con preocupación cuando es sincero, sobre todo; ella propone marcharse de nuevo, irse lejos donde pudieran empezar de nuevo y dejar la magia atrás, pero no la acepta. Harry quien pasa ese verano en la madriguera, envía cartas constantemente, que Draco apenas si responde; Bill Weasley es ahora el líder de la familia Weasley, quien con ayuda de Sirus se logra mantener a flote ante la perdida de Arthur, pero hay algo en Draco que muere. No conoció tanto a Arthur, pero el hombre amable que trata con cariño a sus hijos y los amigos de estos, es solamente una herida de una futura guerra.
¿Cuántos otros iban a morir?
Luego de la muerte de Cedric pensó que solamente seria la única, no dándole el suficiente peso a la mortalidad como tuvo que hacer y ahora estaba pagando las consecuencias de su inocencia.
No quiere que nadie muera.
Regresar a Hogwarts se siente como si fuera una eternidad, solamente hasta que llega al tren es que ve a sus amigos que lo abrazan de forma emocionada por tenerlo de regreso; Draco no comenta sobre la depresión que tuvo en vacaciones, donde no quiso salir de su habitación y que Samantha con mucho esfuerzo estuvo tratando. Había recibido invitaciones para ir a la madriguera, pero no quiso ir, alegando que tenía que recuperar el tiempo perdido con Samantha; cuando Sirus se paso por ahí para verlo, fue amable en no comentarle a los demás su estado de salud inestable.
No estaba mejor que antes, pero cuando Samantha aconsejo cancelar el año, Draco se alteró.
¿Qué pasa si no está ahí para salvar a alguien?
El puto complejo de salvador de Harry era contagioso.
Regresar a clases le dio una normalidad que Samantha esperaba, aparte de las cartas constantes que prometió escribir, llegar al comedor fue refrescante. Con un profesor nuevo (o viejo, ya que dio clases anteriormente) y Snape como profesor de defensa, prometía un año bastante interesante. Hermione y Ron eran prefectos, por lo cual Draco se encontró pasando mucho más tiempo con Harry, quien era capitán de Quidditch y estaba suplicando para que se uniera; no es que fuera malo volando y no disfrutara de un partido de práctica, pero en general no le interesaba tanto.
Le gustaba más perder su tiempo leyendo libros o estudiando pociones, pero Harry era insistente y era su maldita debilidad.
Así que el día de las audiciones se presento con rostro de mal humor, lo que provoco que Ginny pareciera divertida bajo el rostro destruido que siempre cargaba desde la muerte de sus padres; quiso hacer un chiste sobre que al menos ella tenía un padre digno por llorar y que los suyos eran horribles, pero pensó que era demasiado pronto.
Tenía una tía viva que lo había maldecido, una cicatriz en su costado y una promesa de esta de asesinarlo.
Si.
No podía preocuparse mucho por Ginny.
—Eres bastante bueno Draco, ojalá hubieras entrado antes—alaba Ginny cuando las practicas terminaron, Harry intentando animar aun a Ron que lucía pálido por su desempeño.
No fue bueno, en realidad, parecía al borde del vomito, pero no encontraba palabras para ayudarle.
—Estudio, lo cual es mucho más importante que el Quidditch—dice en voz alta para que Harry lo escuche, quien le da una mala mirada y odia como ha sonado como Hermione.
Ginny sonríe, antes de empujarlo divertida.
—Tenemos un capitán guapo, además este será mil veces mejor jugador ahora que estas aquí; siempre habla sobre verse bien para Draco y ahora que juega contigo tendrá momentos para lucirse—habla la chica de forma confidencial, como si revelara un secreto.
Draco le da una mirada confundido, pero se encoge de hombros.
—Si no juega bien le daré una paliza por obligarme—
—Joder, Hermione tenía razón al decir que eras el ciego de la relación—
—¿Cuál relación? —
—Y pensar que deje ir mi enamoramiento por esto, mejor, no quiero vivir esto de cerca—
—¿De qué mierda hablas? —
—Olvídalo, sabes eres el mejor en pociones, deberías ayudarme con mis TIMOS—
Y así Draco se convirtió en un cazador del equipo, como tutor de Ginny para pociones este año; también de Luna, que suele venir en el paquete de la Weasley menor.
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Aparentemente Draco tiene una habilidad nata para la oclumacia, que hace que Harry lo vea con odio cuando en unas pocas secciones pudo aprenderlo; Harry tenía problemas para aprenderlo con Snape, así que cuando se burlo sobre Draco diciendo que era difícil y tomo el reto personal, bueno. Snape se había deleitado de su sobrino, haciendo que Harry sintiera celos y Draco se burlara de él; no precisamente en ese orden. Interesado por la habilidad, tenía más cosas que contarle a Samantha en sus cartas y por eso estaba emocionado; todo en el castillo parecía regresarlo a la normalidad y si no fuera por tener que ayudar a Harry para que no muriera cada cierto tiempo, todo podría ser perfecto.
Al menos hasta que Draco intenta salir de nuevo.
No funciona bien.
—Es solo una cita—gruñe Draco molesto con Harry, cuando este se ha quejado de que no está ayudándolo con su plan de descubrir la memoria de su actual profesor de pociones.
Como si no hubiera pasado tres noches trasnochado con Hermione buscando ayuda, como si no hubiera usado todo su maldito tiempo libre para ayudar al bastardo que tiene como mejor amigo, como si no hubiera dejado de salir con otros solamente para ayudarle.
Va a hechizarlo.
Ron y Hermione (en este momento en desacuerdo por la estúpida de Lavander), parecen llegar a un mutuo acuerdo de alejarlos cuando la varita de Draco sale de su mano.
—Solo piensas en salir, esto es más importante, no irte a besar con chicos por ahí—impone Harry y esta seguro de que lo va convertir en un puto conejo, antes de arrojarlo por la torre de astrología.
—Puede que seas mi mejor amigo, pero eso no te da derecho sobre mí, no tengo que orbitar todo el tiempo sobre ti; tengo mi vida—sisea claramente al borde de la paciencia, Luna y Ginny que estaban ahí por la sección de estudio, parecen plantearse sobre interrumpir o no.
Harry luce claramente ofendido de sus palabras, escucha a lo lejos decir a Ginny algo sobre una apuesta a Neville, que parece suspirar cansado del asunto.
—Esto es más importante—gimotea Harry, dejando la molestia y colocando sus ojos de perro a medio morir; esos estúpidos ojos que han impedido que salga con alguien todo este tiempo.
Pero no esta vez.
Tiene necesidades, necesidades que empeoran cuando esta más cerca de Harry.
No va ceder.
—Ocupo un descanso—declara para alguien en voz alta, probablemente para el mismo, antes de dar media vuelta y salir hecho una bala del lugar.
La cita es un asco, horrible y con la mente en otro lugar, incluso el beso al final no ayuda en nada cuando el chico de cabello negro con quien sale tiene la piel demasiado clara y ojos cafés. Todo el día es un horror y cuando llega a la torre, Hermione gimotea que Harry es un asco por su culpa, le hecha la culpa de todo y Draco maldice en voz baja.
Cuando toma asiento al lado de Ron el día siguiente, porque Harry esta molesto con él y Hermione esta molesto con Ron (y ahora también con Draco), ambos tienen un entendimiento común.
—Chicas—gruñe Ron al tiempo que Draco asiente, porque Harry no era una niña, pero a veces tenía peores días que una.
—Harry—gruñe Draco y eso hace reír a Ron por algún motivo.
Toma una semana de malas miradas de Harry, antes que todo se mejore poco antes del siguiente partido, Draco evita salir con otros chicos después de eso.
Su vida era una puta comedia.
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Draco quiere matar a Harry cuando consigue detención en justo el día del ultimo partido de Quidditch, porque no se unió a esta mierda de deporte para perder al final por una diferencia tan grande; Harry tenía la decencia de parecer nervioso ante su enojo. Ginny y Draco dejan de lado a su capitán, enviándolo a la mierda de diferentes formas, antes de comenzar a discutir sobre quien debería ser el buscador; Draco señala que Ginny ha sido buscadora antes, pero la chica grita diciendo que es mejor cazadora que él y que sabe que tiene potencial. Al final nunca discutas con una mujer que tiene tantos hermanos, porque el día del puto partido Draco tiene el trabajo de conseguir la puta Snitch.
Nunca lo ha hecho.
Pero ahora tiene que hacerlo, porque toda la casa depende de él.
Mientras camina fuera de su torre, le da una mirada de muerte a Harry, quien parece disculparse antes de tomar caminos distintos.
Es una jodida locura luchar contra Cho, aunque la había visto anteriormente como los otros equipos, la chica asiática en realidad es un buen oponente; no es que vaya a decirlo en voz alta. Gryffindor es un gran equipo incluso sin Harry, Ginny había dado un discurso motivador y Draco entiende porque esta quiere jugar profesionalmente. Su trabajo es conseguir la Snitch cuando aparezca, pero hasta entonces, su equipo se encarga de poder recuperar la enorme diferencia de puntos que necesitan para la victoria.
Las gradas gritan y abuchean, un ambiente algo adictivo.
Draco usa la puta escoba de Harry, que este le presto y es una locura la velocidad.
El partido se alarga demasiado, es un ambiente incomodo ya que prefiere ser un cazador al lado de Ginny que estar buscando un punto dorado por lo que parecen horas; pero cuando lo divisa, Draco literalmente se zambulle hacía la pequeña pelota voladora. Cho tiene mayor experiencia que él en esto, pero su escoba es más rápida y Draco es alguien que da demasiado, pero exige de igual forma. Entonces le ha exigido al equipo ese día y Draco piensa dar lo que recibió, al igual que Harry es un idiota, probablemente por la estúpida escoba y ese deseo de todos de ganar.
Porque cuando la Snitch se acerca peligrosamente al suelo, en lugar de levantarse como Cho, Draco sigue sabiendo que esto terminaría muy mal.
Y lo hace.
Los rugidos se elevan cuando levanta la Snitch con su mano izquierda, ignorando la otra mano que esta totalmente rota y el dolor que nace en él como si fuera un fuego arrasador. El equipo se acerca a él, pero es Ginny quien logra sujetarlo cuando se tropieza sobre sus pies, uno de ellos probablemente fracturado y la vista borrosa le indica que su cabeza también sufrió el impacto.
Todo es oscuro.
Son horas más tarde cuando se levanta en medio de la enfermería, donde Pomfrey lo reprende por su imprudencia y sigue lanzando hechizos sanadores; habla sobre que todos en su casa querían estar aquí y tuvo que hacerlos marchar. Mientras las pociones ayudan a sanar su dolor, suspira ante la estúpida idea que había estado naciendo antes del juego; una donde gracias a él ganaban y cuando llegaba a la torre, Harry lo besaba apasionadamente porque descubre que no puede vivir sin él.
Como si eso pudiera pasar.
Lo mejor es que no fuera a la celebración, porque la cabeza le da un dolor asesino cuando sale de la enfermería, sorprendiéndose y al mismo tiempo no de ver a Harry Potter sentado al otro lado del pasillo; parece haber estado mucho rato ahí por su postura, sobre el suelo y viendo constantemente el mapa en sus manos, antes de levantar el rostro. Sus ojos se iluminan al verlo, Draco odia sentirse incomodo, porque quiere que esa mirada signifique más de amistad; lo cual no hace.
Debería sentirse bien solo con esto, con ser alguien especial para Harry, pero siempre parece querer más.
Se queda atónito cuando Harry lo abraza, no demasiado fuerte como si pensara en las heridas, pero si de forma profunda como si fuera casi un amante; su rostro se sonroja levemente al sentir el rostro de Harry sobre su hombro, repitiéndose varias veces la fabricación de pócimas difíciles para no hacer alguna locura. Cuando Harry se separa, como si no hubiera pasado nada, Draco puede respirar mientras ambos caminan de regreso a la torre de Gryffindor.
Habla sobre la celebración, donde todos parecían emocionados y Harry había estado feliz, hasta que supo que estaba en la enfermería.
—Pomfrey no me dejo entrar y no me dejaron quedarme en la noche en el pasillo—se queja Harry como si fuera una grande ofensa o algo por el estilo.
Draco esta cansado, pero no puede evitar sonreír complacido de la atención que tiene, mucho mejor que la multitud rugiendo por ganar una copa; la atención de Harry siempre seria increíblemente mejor.
—Joder Potter sin duda eres un desastre cuando no estoy cerca—bromea viéndolo complacido, haciendo que Harry sonría de igual forma.
—Por supuesto Malfoy, después de todo, siempre se resume a nosotros dos juntos—añade este empujándolo suavemente y Draco intenta no tener esperanza.
Intenta apagar la calidez de su pecho por sus palabras y cualquier otro significado, por la mirada sonriente de Harry sobre él y sus ojos brillantes.
Si tan solo fuera tan fácil.
El resto del día pasa sobre su cama agotado y recuperando energías, que Harry literalmente se arrojada a su lado con un libro del señor de los anillos, ignorando a todos sobre salir, significo que su recuperación fue bastante placentera.
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Draco piensa en el funeral de Dumbledore, que hace pocos días estaba sentado en la cama con Harry hablando sobre un nuevo libro de misterio, pero ahora esta en un funeral luego de una horrible lucha en Hogwarts; el recuerdo de Bill marcado de la misma forma que Draco, solo que, en todo su rostro, lo hace sentir enfermo. El funeral pasa casi en un pestañeo, es hermoso y Draco se siente mucho más insignificante de lo que era; su brazo nuevamente en un cabestrillo y más heridas mentales para preocuparse más adelante. Harry declara a sus otros amigos que piensa ir en busca de las otras partes del alma de Voldemort, Ron y Hermione asienten sin dudarlo, antes que todo quede en un terrible silencio.
El próximo año parece ser incluso peor que este.
—No me preguntaste a mí que pensaba—expresa Draco sentado tranquilamente cerca del lago, ocupando un respiro antes de salir de aquí e ir a un mundo, que no está seguro querer conocer.
Un mundo sin Dumbledore.
Un mundo donde Voldemort quiere asesinar a su mejor amigo.
Quiere seguir viviendo esta mentira, tan solo un poco más.
—Es egoísta, pero simplemente sabía que vendrías conmigo—la sonrisa de Harry y el poco humor que hay en su propia voz, hace que Draco sujete su mano.
No sabe quien necesita el consuelo de quien, pero Harry le da una mirada agradecida.
—Siempre—susurra Draco y la mirada de Harry es cálida cuando repite la misma palabra.
—Siempre—
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Bien se supone que su séptimo año estaría iniciando, pero en lugar de eso Draco pasa por la boda de Bill Weasley y luego escapando por medio país con sus amigos; casi olvida que tuvo que lanzar un hechizo de borrar memoria a Samantha y enviarla a otro continente. Hermione muchas noches tomaría asiento a su lado, cuando Harry y Ron duermen, compartiendo el mismo dolor de haber hecho eso a sus padres; Draco recuerda cuando levanto su varita frente a Samantha, el rostro de esta sonriendo como si supiera que iba hacer. Ahora están en medio de una búsqueda mortal, atrapados y con un puto medallón maldito.
Lindo.
Lo peor es cuando Ron parece afectado por el medallón, gruñendo y gritando a todos, caminando fuera de las protecciones; es cuando Draco se mueve dispuesto a detenerlo, pero sus pies tropiezan y se va sobre Ron. Es un instante que puede ver el rostro de Harry incrédulo, antes que desaparezca y sabe que están jodidos.
Están divididos.
Están solos.
Ron parece volver en si mismo al instante, lejos del medallón maldito, arrepintiéndose al instante y disculpándose con Draco por lo que hizo; no es que puedan hacer mucho, ya que cuando intentan volver no hay manera por las protecciones que Hermione y el propio Draco hicieron.
Así que toca escapar, solo para ser atrapados poco después.
—Te odio—gruñe Draco cuando están encarcelados, porque esto es culpa de Ron y este solamente gimotea avergonzado.
—Si salimos de esto, si Harry sabe lo que te hice, va a asesinarme—habla Ron casi sin esperanza y eso le provoca curiosidad.
—¿De qué hablas? —
—Por Favor Draco no seas condescendiente, todos en Hogwarts ven como Harry te ve y como odia cuando alguien te hace algo—no lo interrumpe, porque no sabe de que habla y su expresión parece fastidiarlo—para ser el más inteligente de nuestro año (no le digas a Hermione que dije eso) en realidad eres muy ciego para saber cuándo alguien está enamorado de ti—añade casi con aburrimiento, ignorando ambos que están a punto de ser asesinados.
Draco salta alterado, porque es el mejor amigo de Harry y si este fuera gay, o estuviera enamorado de él, podría saberlo muchas gracias.
Las siguientes horas son de ambos escapando por puro milagro, un tobillo con esguince de parte de Ron y Draco siendo apuñalado en su brazo antes que puedan escapar; pasan por demasiada basura y mierda, antes de poder ocultarse.
Es un asco.
Ambos con hambre, cansados y sucios.
—Me odio por esto, pero me alegra no estar solo—confiesa Ron con tristeza mientras Draco venda su pierna, su brazo herido no esta mucho mejor; cauterizar la herida fue una nueva experiencia para ambos que no querían tener.
Pero no había otra forma.
—Si vivimos, tú y yo nos iremos a las vegas un fin de semana, unión de amigos—habla Draco con voz ronca y cansada.
—¿Qué son las vegas? —
—Maldita sea Weasley, te voy a tener que enseñar vivir—
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Luego de ir con Bill y Fleur, una noche literalmente son arrastrados por el estúpido regalo de Dumbledore a Ron, que no fue tan estúpido, ya que los transporto en medio de un lago para salvar la vida de Harry. Todo fue un caos y antes de saberlo, tanto Hermione como Harry lo abrazaban con fuerza, luego de eso ocuparon una charla para que ambos aceptaran que lo que sucedió con Ron no fue su culpa; antes de comentar que tenían una idea sobre lo que resulto ser las reliquias de la muerte. Toda la aventura los termino llevando a la mansión Malfoy, donde su tía estuvo bastante feliz de torturarlo hasta casi la muerte, antes que pudieran ser regresados a la casa de Bill.
Dobby murió.
Draco apenas podía estar de pie.
Todo era una puta mierda, porque en nada tendrían que ir a Gringotts.
—Tal vez lo mejor sería que no fueras—la voz de Harry silencia la charla de Hermione y Ron, que voltean a verlos casi preocupados, pero Draco solamente le ignora.
Se esta cambiando la camisa, cuando Harry puede ver las heridas nuevas que tiene de su aventura con Ron, pareciendo alarmado y comentando que apenas si puede sostener su varita. De los cuatro es el mejor en pociones y el segundo mejor en la lucha, por lo cual no piensa quedarse atrás; ignora que el piso parece moverse cada vez que da un paso.
No importa.
—No pienso quedarme aquí mientras van a una tarea suicida, o somos todos o ninguno—su voz es firme y su rostro impenetrable.
Demasiada mierda en poco tiempo, su rostro apenas recuerda que se sintió sonreír y nada parece suficientemente hermoso ahora.
Excepto el final de la guerra.
—Apenas si puedes estar de pie—maldice Harry, pero Draco lo ignora.
—Las bóvedas de Bellatrix han sido alejadas de Sirus, solamente podemos ir nosotros por ellas—argumenta Draco, recordando que Sirus debe estar escapando con la orden del fénix por todos lados.
La batalla se acerca.
—Podrías morir—exclama Harry como si fuera una blasfemia, y en realidad lo es, porque su rostro deja todo color antes de verse furioso cuando arremete contra este.
Harry tropieza con sus pies, cayendo sobre el sofá detrás de él, mientras Ron y Hermione se ven contrariados entre ayudar o no cuando saca su varita apuntándolo.
—Maldita sea que todos sabemos que podemos morir en cualquier momento, pero todos estamos luchando para mantener tu culo con vida; no me importa morir mientras el zoquete que tengo por mejor amigo sobreviva, porque ese es mi trabajo, que sobrevivas al puto final del día incluso sobre nosotros—dice con voz cansada y seria, que provoca que Harry luzca horrorizado—sí, la vida no es justa, nunca ha sido justa y por eso estamos luchando; no me importa si no te gusta, vas a sobrevivir este circo—
—¿Solo porque soy el elegido? —
—Porque eres mi mejor amigo idiota—
El rostro de Harry se transforma en uno cerca de romperse, pero Draco no lo permite comenzando a ladrarle a Hermione para que empiece el plan lo más pronto posible.
No tienen tiempo.
No importa que Harry no le guste, no pueden darse el lujo por más tiempo.
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Montar un puto dragón es lo mejor, un subidón de adrenalina antes que terminen en Hogwarts en medio de una guerra, donde en realidad las cosas se pusieron peor de lo que ya eran; no se arrepiente de asesinar a su tía Bella, en lo absoluto. Ver morir a su padrino fue casi tan horrible como cuando descubrió que la rata de Percy se había arrepentido de ultima instancia, muriendo para que uno de los gemelos sobreviviera; ya no podría odiar su recuerdo exactamente. Muchos fueron asesinados, piensa Draco mientras corre en medio de las luchas e intenta salvar tanto a estudiantes como adultos; la espada de Gryffindor se siente cálida cuando apuñala a Nagini luego de ver el “cadáver” de Harry, junto con el grito de Neville para seguir la lucha de ser necesaria.
Porque se supone que debían proteger a Harry, pero si eso fracaso y lo destroza, no importa ahora.
Solo terminar esa guerra.
Incluso si tiene que apuñalar a Voldemort en el cráneo con la espada.
Entonces Harry sale de entre los muertos, como el estúpido inmortal que es, lucha contra Voldemort y todo termina.
Pero no se siente bien.
Nada se siente bien.
Ve a Harry justo luego de que despierta de la lucha, notando su rostro demasiado mayor para su edad y una expresión que solo los adultos tienen; una expresión cansada que refleja sus propios temores en este, porque ambos son dos niños en medio de la guerra que no saben qué hacer.
Entonces Hermione y Ron los toman de la mano para moverse de ahí.
Seguir moviéndose.
No queda otra opción.
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Harry y Ron van a la academia de aurores, mientras que Hermione y Draco vuelven para su séptimo año en Hogwarts; es raro, porque, aunque son estudiantes, la mayoría los trata con renovado respeto. Draco logra localizar a Samanta mucho más fácil que Hermione a sus padres, la mujer parece no recordarlo realmente cuando se aparece en el hospital y aunque su vida no es buena, parece aceptar la idea de un hospital mágico donde están trabajando para recuperar sus recuerdos; dura casi todo un año antes que ella pueda reconocerlo y Draco admite haber llorado como un niño cuando lo hace. Hermione necesita varios meses más para encontrar solamente a sus padres, aunque empieza a trabajar en el ministerio; Draco por otro lado decide quedarse en casa con Samantha, haciendo pociones e investigando más sobre alquimia.
Hay un centro de estudio en Egipto que parece interesante, así que se inscribe y obtiene un transportador mágico para pasar tiempo con su casi madre, además de estudiar.
Es raro, la guerra deja un sentido del tiempo distorsionado, que le permite no saber bien lo que sucede y que no sucede.
Harry está ahí para ayudarle.
—Sirus está cuidando de Teddy, así que pensé en saludar—habla el joven que tiene menos rostro de adolescente y más de adulto a tan solo dos años de la guerra.
Teddy.
Teddy Lupin.
Draco detesta el recuerdo de los cuerpos de Remus y Tonks sin vida, Sirus con un nuevo ahijado que cuidar, mientras Harry lo ayuda al mismo tiempo; ya tiene mucho con la academia de aurores, pero este parece encantado con el pequeño niño que puede cambiar de color de cabello.
Teddy es familia, ya que su abuela es una especie de tía y Tonks una especie de primo, que nunca pudo conocer realmente; lastima, ya que parecía de las pocas cosas de su familia que toleraba.
—Samanta recordó nuestro decimo cumpleaños la semana pasada, sigue trabajando en el hospital, pero me llama con cada nuevo recuerdo—musita Draco con emoción caminando al lado de Harry para llegar a una cafetería Muggle.
Odia las mágicas.
Todos los reconocen, todos hablan, todos parecen verlos como dioses.
No lo son.
Son sobrevivientes de una guerra, no son héroes.
Con solo una hora de tiempo para ambos, Draco deja que Harry haga los pedidos porque el idiota sabe como prefiere el café, antes que este suelte a los chismes de la semana; este se encuentra mucho más interesado en el mundo de sus amigos y Draco es antisocial, pero a veces envía cartas. Harry declara que a Draco solo se le contacta si hay un chisme jugoso, lo cual Draco no niega, porque maldita sea que es cierto y especialmente si los chismes vienen de sus amigos.
—No puedo creer que supieras que Hannah está saliendo con Neville y no me dijiste—reclama Harry indignado, mientras Draco se ríe descaradamente en su cara.
Sigue siendo amigo de Hannah, quien parece emocionada de actualizarlo sobre los asuntos más importantes de su vida, especialmente el logro de que Neville sacara la cabeza de su culo y le pidiera salir.
Ya era hora.
—Por favor, soy bueno en eso, no por nada gane la apuesta de cuando Ron y Hermione se reunirían al fin—
—Si lo sé, siempre lo dices y gracias a eso te debo un maldito café todas las semanas—
Draco tararea porque a pesar del vocabulario de Harry, este no suena particularmente enojado de que ganara esa apuesta; parece más enojado cuando el fin de semana libre del entrenamiento de aurores, Draco lograra cumplir su promesa de llevar a Ron a las vegas.
Hermione y Harry no estuvieron felices, cuando al regresar canturreaban que lo que pasaba en las vegas se quedaba en las vegas.
Especialmente por la semejante borrachera que se pegaron y como terminaron dormidos en el techo de su hotel.
El haber apostado con Harry hace tantos años atrás que ambos amigos se reunirían en medio de una lucha casi de forma dramática, fue algo que no recordaron hasta meses después de la guerra, Harry declarando felizmente ser un perdedor e invitando a Draco una vez a la semana a una cafetería. Los emparedados que ambos obtenían eran como un chiste privado, ya que cuando eran niños así fue como se hicieron amigos, con un emparedado dado por Draco.
—También escuche que Ginny está saliendo con un apuesto jugador de Quidditch—pica Draco, haciendo que Harry se vea indignado que sepa más de la vida romántica de sus amigos que él, que prácticamente los ve todo el tiempo.
Se siente un ganador.
—¿No piensas salir con nadie pronto? —la pregunta de Harry parece aleatoria y siguiendo el ritmo de la conversación, pero cuando este desvía la mirada hace que Draco sospeche que puede haber más ahí de lo que quiere admitir.
O tal vez esta viendo demasiado donde no hay, piensa tomando distraídamente un trago de su café.
En Hogwarts era su época de experimentar, de descubrir sus hormonas y saber que o que no le gustaba, ahora sabe que es gay y sigue enamorado de su mejor amigo; pero lejos de eso, la guerra había aplacado mucho sus instintos. La idea del trauma era mucho más difícil de manejar con alguien rondando, por lo cual simplemente había dejado a sus pocos amigos acercarse a él, pero sin interés en conocer a nadie nuevo; tampoco retomar algún viejo interés romántico de su adolescencia.
Demasiado roto para querer conocer a nadie.
Demasiado enamorado para ver a otra persona con intención.
—Supongo que después de la guerra, estoy demasiado roto para tener interés en una relación con un desconocido—musita Draco casi distraídamente viendo por la ventana.
Harry lo ve molesto.
—No estas roto Draco—repite como lo ha hecho mil veces antes, e incluso si eso lo alivia momentáneamente, tampoco es suficiente para corregir una realidad.
Esta roto.
Como todos quienes participaron en la guerra y sobrevivieron, pero siguen adelante, porque no tienen otra cosa que hacer.
No responde y Harry lo deja ser, ambos terminando su casi desayuno de forma descuidada y caminando los pocos minutos que les quedan antes de volver a sus trabajos; hasta la próxima semana donde todo se vuelve a repetir una y otra vez. Cuando Harry se detiene cerca de un parque, Draco voltea a verlo con curiosidad y sin poder evitar estar alerta; viendo a todos lados rápidamente, asegurándose que nadie va a saltar a asesinarlos.
A pesar que hace tanto nadie lo hace, no cree que pueda eliminar eso de su sistema.
—Estaba pensando sobre…si estarías dispuesto a salir con alguien, incluso si piensas que estas roto—la forma de hablar de Harry y su mirada, hacen que Draco se sienta confundido.
Tuvo una charla similar con Luna hace unas semanas, lo que lo hace gimotear.
—Si vienes con la idea de Luna sobre citas a ciegas, no estoy interesado—
—¿Qué Luna hizo qué? —por la forma mortificada del chico, supone que esa no era la idea, lo cual alivia un poco a Draco—no importa solo, responde por favor—añade con voz tensa y de alguna forma siente que debe una disculpa a Luna.
Lo medita, sin entenderlo del todo, pero queriendo dar una respuesta sincera; no esta interesado en salir con alguien, incluso si ese alguien comprendiera de alguna forma lo que ha vivido. No es que este en negación sobre un poco de diversión, pero incluso eso parece aburrido, sobre todo si no es de la persona que está frente a él.
Porque no tiene lo que quiere o de quien lo quiere.
Pero el rostro serio de Harry, hace que se sienta incomodo y restriegue parte de su rostro fastidiado.
No sabe que respuesta seria la correcta, así que hace lo que mejor sabe hacer, desviar.
—No sé a qué juegas Harry, pero deja eso de lado, nadie va querer salir conmigo si conociera toda mi historia y soy feliz con mis amigos; tan feliz como podemos ser después de todo—gruñe de mal humor, queriendo dar por terminada la charla e irse a casa de una vez por todas.
La mano se Harry sobre su muñeca reteniéndolo, hace que este de mal humor, este pasando a la confusión cuando ve su rostro claramente constipado como si quisiera vomitar y un ligero sonrojo en sus mejillas. Esta por comentarle sobre acompañarlo al médico, cuando la decisión similar a que tiene antes de un partido de quidditch aparezca, dejándolo casi sin aire de la impresión; maldito enamoramiento de años.
—Draco Malfoy—su nombre es dicho de una forma que lo hace tensarse, como si un profesor dijera su nombre para reprenderlo; Harry traga saliva antes de hablar—¿Quisieras venir a una cita conmigo el próximo fin de semana? —habla rápido y su lengua parece tropezar algunas veces, pero el significado se entiende y los ojos de Draco se abren de incredulidad.
Porque esto no puede estar pasando.
No puede ser real.
Maldición se durmió e inhalo una poción que lo hace alucinar cosas raras…otra vez.
—¿Eh? —es su muy contundente y razonable respuesta.
Harry parece nervioso, aferrándose un poco más a su muñeca, como aquella vez que vieron una película de terror cuando eran niños.
Esta aterrado.
Draco está en shock aún.
—Se que puede ser repentino, e inesperado…no importa que digan los demás, pero yo…realmente…realmente quiero ir a una cita contigo—su voz es torpe, lejos del hombre que dio un discurso un año después de la guerra para conmemorar la muerte de sus seres queridos—una cita romántica, por supuesto—añade con preocupación de que su punto no fuera valido.
Lo que no importa, Draco sigue pensando realmente si esto es una invención de sus fantasías en la noche o está pasando en realidad; su rostro sigue rojo como un tomate, pero su boca sigue abierta de incredulidad y puede ver que toda la valentía que Harry reunió parece dejarlo.
Estúpido Gryffindor.
Ahora entiende porque había parecido tan torpe cuando paso por él esa mañana y sus manos no dejaban de jugar con sus bolsillos.
—No tienes que responder ahora, solo piénsalo y envíame una lechuza con tu respuesta—prácticamente chilla antes de desaparecerse frente a él, dejándolo solo y hecho una especie de idiota congelado.
Ese bastardo hijo de su madre.
Draco ocupa pellizcarse unas cuantas veces, e incluso golpearse con el mueble de su casa, antes de comprender que esto es real; hizo una prueba con una poción y parece que no esta en medio de ningún trance extraño.
Entonces, solo queda responder a la pregunta de Harry, con manos temblorosas y ansioso, no puede esperar el desastre que ocurrirá la siguiente semana.
Porque salir con Harry Potter, incluso si es solo una cita, solo significa desastre.
Uno que Draco Malfoy no puede esperar por afrontar.
Fin
