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Familiar

Summary:

Bucky, Sam y Zemo consiguieron información importante sobre el Powerbroker en Madripoor, pero el costo fue muy alto para Bucky, fingir volver a estar bajo el dominio de Zemo definitivamente no es algo que haya extrañado, al contrario, despertó -no tan viejos- recuerdos de lo que solía ser una rutina para ambos por un tiempo.

Bucky está aún mas furioso de tener que pasar el resto de la noche en casa de Zemo, con Zemo, mientras Sam y Sharon salen en búsqueda de más pistas sobre el paradero de Powerbroker.

Notes:

En esta versión ocurrió todo exactamente como en el episodio 3 de Madripoor en TFATWS, pero al final, Bucky y Zemo tienen un tiempo a solas en el apartamento en Riga. También existe un pasado entre la recuperación de Bucky en Wakanda después de Civil War hasta que desaparece a causa del blip en Infinity War.

Esto es un regalo de cumpleaños para mi mejor amiga, Alma, quien ama esta ship, pero yo no, hasta que escribí esto y ahora no puedo dejar de ver la gigante tensión sexual-emocional entre ellos.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La noche en Madripoor había sido dura para todos, ya era suficiente con que nadie saliera ileso. Aun así detestaba aceptar que al final de todo había valido la pena, y peor aún, todo esto fue gracias a Zemo.

Solo pensar en su nombre le provocaba malestar en el estómago, una furia incontrolable llena de resentimiento y recuerdos borrosos, pero no lo suficiente como para olvidarlos. Su nombre no solo representaba al criminal sokoviano más buscado del momento, para él era más que eso: una persona fría pero a la vez cálida, increíblemente inteligente, pero también un romántico chapado a la antigua; un abusador, pero a la vez una compañía en los momentos más oscuros de su memoria.

El crujido del barandal doblándose ante la fuerza que estaba produciendo su brazo metálico lo había sacado de sus pensamientos. Bucky se encontraba una vez más viendo al cielo a la mitad de la madrugada después de una pesadilla.

Aunque esta vez ni siquiera había podido conciliar el sueño, sobre todo porque esta vez no se encontraba en su solitario departamento, estaba en el lugar más inseguro que podría pensar, jamás pensó en volver a la casa de Zemo, mucho menos por decisión propia, sin el control de nadie. Esto sobrepasaba más allá de lo que podía soportar estando despierto, siendo libre de su propio albedrío.

La brisa recorría su espalda descubierta y le provocaba pequeños escalofríos al crear contacto con el sudor frío del desvelo. Trataba de concentrarse en esos detalles, los sonidos del pequeño pueblo eurpeo, cualquier cosa que le ayudara a simplemente dejar de recordar.

Al menos Sam había dejado de preguntarle cada 5 minutos si se encontraba bien ante la presencia de Zemo, al menos había logrado disimular que conocía estas calles y esta casa más de lo que debería, después de todo mentir era parte de su entrenamiento.

Y esque nadie sabía de ese pequeño pasado entre ellos, ni siquiera Steve, mucho menos su psicóloga. Nadie sabía que cuando Bucky vivió en Wakanda tratando de recuperar su control, su vida, también tuvo una relación muy cercana con Zemo, porque por supuesto, alguien tan políticamente poderoso no iba permanecer sentado en prisión todos esos años.

 

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Zemo tenía sus formas, podía vivir tranquilamente en un perfil bajo en la comodidad de sus mansiones, con la seguridad de su propio guardaespaldas, porque una vez marcado, no planeaba soltar al tan valioso Soldado del Invierno.

Solo fue cuestión de esperar. Esperar a que Bucky también encontrara sus propias formas de salir. Una vez el factor “violencia bajo control mental” estuviera controlado era libre de salir de Wakanda y tratar de construir su nueva vida. Ese fue el momento perfecto para que Zemo supiera su próximo destino y utilizara las lecciones aprendidas del libro rojo para tener al Soldado en la palma de su mano cuando lo necesitara.

Y así unas cuantas noches de diversión en clubes de Madripoor o de desmantelar mercados negros en Bangkok se convirtieron en estadías sin un motivo en particular en sus mansiones. A veces Zemo ni siquiera tenía que recurrir al control mental una segunda vez para convencerlo de quedarse. No estaba seguro si era un juego para finalmente vengarse y matarlo mientras dormía o si simplemente Bucky no tenía a dónde más ir. Pero ambos habían creado una rutina que habían acordado negar por el bien de su cordura.

Luego Zemo empezó a perder dinero, porque claro, ya no había una Sokovia que gobernar y las encubiertas en prisiones de máxima seguridad no eran baratas, por lo que Zemo tuvo que reducir sus gastos, vender bienes y propiedades hasta quedarse en un perfil mucho más bajo.

El lujoso piso en Riga era particularmente especial, por lo que decidió conservarla y convertirla en su cuartel principal. También comenzó a cultivar múltiples recuerdos del Soldado que no estaba listo para soltar, como la primera vez que este decidió aparecer sin ser llamado, sorprendiendo a Zemo en la puerta, haciéndolo pensar ingenuamente que finalmente había decidido quedarse, pero Bucky siempre le dejaba claro que lo único que necesitaba de él era su influencia, su conocimiento y dinero para reparar su pasado y hacer las cosas bien. Limpiar sus pendientes le llamaba.

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“Siempre deambulando en mi balcón Soldat

Una voz terriblemente familiar había derrumbado su momento de meditación y lo había puesto de vuelta a la realidad, de vuelta al combate.

“Algunos hábitos nunca cambian”. La voz de Zemo era juguetona, astuta, siempre seguro de sus palabras.

“No deberías estar aquí” respondió Bucky, sin atreverse a verlo cara a cara, porque estaba seguro que de ser así ya le habría atravesado el mismo barandal por el pecho.

“Que curioso que me digas eso, considerando que es mi casa” Su voz seguía sonando cada vez más cerca. Zemo posó una mano en el barandal, justo al lado de la del soldado, “¿o acaso sigues considerándola tuya también?”

Los reflejos militares de Zemo habían sido inútiles ante la rapidez con la que Bucky reaccionó a sus palabras, lo tomó rápidamente del cuello con su mano metálica mientras lo aprisionaba al borde del balcón.

“Ten mucho cuidado con tus palabras” Bucky intentó apretar un poco más, lo suficiente como para que Zemo comenzara a apreciar el aire puro “esta vez no tengo nada que me detenga para acabar contigo de una buena vez”.

“A excepción de tu moral” sus palabras se entrecortaban por la falta de aire, pero aún así lograba mantener la calma. Zemo sujetó por inercia la mano que lo estaba estrangulando en un intento inútil de liberar la presión. “Créeme, soy el que menos quisiera que perdieras… todo lo que has trabajado… no creo ser tan importante… para ti como para tirarlo todo…”

Y una vez más, Zemo estaba jugando con su mente, sin siquiera controlarlo como era de costumbre. Detestaba admitirlo, pero tampoco iba dejar que su orgullo lo hiciera hacer algo más estúpido. Bucky lo soltó por un momento, observando como este tosía en busca de aire, luego volvió a sujetarlo bruscamente, esta vez de la solapa de su satinada bata azul.

“Te dije que no quería más de tus juegos y fue lo primero que hiciste”, sentenció Bucky. Su voz estaba llena de ira, ni siquiera trataba de ocultarla más. “¿Disfrutaste tenerme en tu poder una última vez? ¿Eso es lo que querías?”

Había un poco de dolor escondido detrás de esa mirada de odio, un dolor especialmente personal y que hacía que el corazón de Zemo se achicara un poco. Ni siquiera estaba seguro qué quería lograr al ver a Bucky nuevamente de vuelta en su balcón y acercarse a interrumpirlo, no quería molestarlo, mucho menos hacerle daño, solamente dejó que su cuerpo actuara por si solo.

Así que aquí estaba, atormentando una vez más a la persona que una vez fue una simple herramienta para su plan de venganza contra los asesinos de su familia, pero que terminó entrometiéndose en su vida más de lo que esperaba y que dejó ir porque no podía soportar seguir causándole tanto daño, no después de conocerlo por quien realmente era.

Por un momento pensó en disculparse, pero de nuevo, su lado más soberbio se había apoderado de la conversación. “Entonces sí recuerdas todavía”.

Bucky lo soltó inmediatamente, dando unos cuantos pasos atrás y bajando la mirada al suelo. “Recuerdo cada momento”.

Una curiosa sonrisa comenzó a formarse en el rostro de Zemo, la pequeña chispa de esperanza que había quedado dentro de él para recuperar a Bucky comenzaba a encenderse desesperadamente en busca de cualquier señal.

“Recuerdo todo porque es difícil de olvidar”, la mirada de Bucky volvió a subir, esta vez con más fuerza, más valor, mientras que la sonrisa de Zemo se desvanecía. “Recuerdo cómo me usaste para lastimar a mis amigos, como me manipulaste para ser tu pequeño guardaespaldas, un trofeo que presumir, un juguete emocional para llenar ese vacío que tienes dentro, porque al final no tienes nada ni te queda nadie que te-“

Un intento de cachetada por parte de Zemo fue detenido por el mismo Bucky, quien le agarró fuertemente la muñeca en el aire, la mirada de ambos estaba ahora llena de ira, respiraciones agitadas y tantos sentimientos retenidos.

Zemo tomó la palabra antes, “no creas que eres la única víctima aquí” el tono juguetón había desaparecido, ya no había vuelta atrás, esta era la charla que debieron tener hace mucho tiempo. “Talvez te usé en un inicio para completar mis misiones, talvez sentí la suficiente lástima por ti como para ofrecerte una distracción de tu perturbada mente y así pudieras golpear gente mala sin culpa alguna, pero no olvides que al final de todo yo dejé de obligarte y tú…”, soltó su mano del agarre en una rápida maniobra y se acercó un poco más para mirarlo a los ojos “tú decidiste quedarte”.

No se percató en qué momento los ojos de Zemo se habían nublado por lágrimas que amenazaban con salir, pero aún así, la mirada seguía fija en él, sabía que hablar de la muerte de su familia era un golpe muy bajo hasta para él, pero no podía soportar ser humillado nuevamente por él. Aún así, por qué se sentía tan mal al respecto.

“Todos hemos perdido a alguien, y lamento la tuya, pero no te da el derecho de jugar conmigo cuando se te da la gana”. Las palabras más calmadas de Bucky hicieron que Zemo bajara la guardia tan solo un poco, retrocediendo nuevamente un paso más. “Yo no tuve opción, jugaste tanto con mi mente que ya no sabía lo que quería o a donde ir o…”

“Si sabías, James, siempre lo hiciste”, Zemo acariciaba su muñeca, ahora moreteada, en un intento de calmar la ansiedad que crecía dentro de él, “me culpas a mí por tus pecados, pero siempre fuiste mucho más fuerte de lo que crees. La mitad de las veces que estuvimos en misiones ni siquiera usaba comandos del libro, y nunca los necesité cuando estuvimos solo los dos…”, admitió Zemo. “También me culpas por sentir lo mismo que yo cuando nunca te lo pedí”.

“De qué demonios estás hablando”, interrumpió Bucky. “¿Acaso crees que llegué a sentir alguna especie de apego enfermo hacia ti? Por algo que tú mismo construiste por sobre mí?”.

Sus palabras herían como pequeñas navajas en todas partes del cuerpo de Zemo, sabía que lo que buscaba era quebrarlo, vengarse, hacerlo sentir como la basura que merecía ser hasta cierto punto, pero aún así no estaba listo para recibirlo. Prefería volver a los golpes que escuchar una palabra más.

“Dime que no es verdad entonces, James”, un rápido y escurridizo movimiento devolvió a Zemo en el juego y logró acercarse lo suficiente como para tomarlo del rostro con ambas manos, Bucky dudó en empujarlo por el balcón pero se limitó a frenarlo de la cintura, preparado para cualquier cosa.

“Demuéstrame que todo fue obra de mi manipulación ahora que eres libre”, la voz de Zemo era suave, casi inaudible, un tono que no había escuchado en mucho tiempo, y en otros escenarios. Bucky entró en pánico, era tan fácil como golpearlo directamente en la cara, apuñalarlo con su propio brazo, había imaginado tantas formas de acabar con su vida, de librarse finalmente de él, pero ahora simplemente no podía hacer nada, su mente estaba en blanco.

Ah, eso era lo que se sentía al estar con Zemo, silencio. Siempre estaba tan concentrado en escapar, buscar la forma de vengarse, o simplemente dejarse llevar por una misión más y así ignorar el desastre de vida que había dejado atrás. No importaba, Zemo lograba hacer que su pasado dejara de atormentarle, al menos por un corto tiempo, algo que no había extrañado hasta que se había alejado lo suficiente de él.

Los ojos de Bucky siempre expresaban demasiado, para sus víctimas era ira, muerte, compasión; pero para Zemo siempre era vulnerabilidad, miedo, soledad. Podía verlo claramente cada vez que compartieron los momentos más íntimos, donde ninguno se preguntaba cómo habían llegado ahí, si era una orden o una estrategia, no hacía falta palabras, solo eran sus miradas y acciones las que hablaban por ellos.

Esta vez, Zemo ya no veía esos sentimientos en sus ojos, la vulnerabilidad y el miedo habían desaparecido, la soledad permanecía, era la misma que él sentía, pero había cosas nuevas, había valor, resentimiento, confusión. Había calidez, esa que tienes cuando te reencuentras con alguien que te importa, un sentimiento familiar.

Los segundos parecían horas entre los dos en ese momento, tantos pensamientos que pasaban entre los dos, el agarre de ambos tembloroso e inseguro, pero a la vez seguían ahí, aferrándose a algo que no podían nombrar.

Bucky subió una mano, esta vez la suya, por debajo de la nuca de Zemo, sujetándolo con la fuerza necesaria como para mantenerlo firme pero sin lastimarlo, se permitió dejar de pensar por un momento y actuar por su propia cuenta, ser libre como siempre quiso. Cerró los ojos y dejó que sus labios se dirigieran de forma automática a los de Zemo, fue un beso rápido y corto, pero delicado, como si tuviera miedo de volver a probarlo y que le gustara.

Un pequeño sollozo salió de la boca de Zemo al momento que sus labios se separaron y comenzaba a dejar de sentir la presión de sus manos sobre él. “No te vayas” soltó en susurro en un intento de ocultar su voz quebradiza, sus manos bajaron a la nuca de Bucky, impidiendo que este siguiera alejándose. “Lo siento, sé que no lo merezco pero lo siento, no te vayas de nuevo”. Detestaba escucharse a él mismo suplicar, pero más detestaba la idea de volver a estar solo otros cinco años sin saber si dijo lo suficiente a la persona que una vez amó y que pensó jamás volver a ver.

Zemo se dió por vencido ante sus propios sentimientos, las lágrimas ya habían comenzado a caer, unos dedos metálicos sujetaron suavemente su barbilla, levantándola para que pudiera verlo una vez más a los ojos. “Pensé que ya era libre de decidir” dijo Bucky, haciendo que Zemo se sorprendiera y exhalara una pequeña risa nerviosa.

“Definitivamente no era una orden” dijo apenado limpiándose las lagrimas con el dorso de su mano, pero Bucky lo detuvo y terminó de limpiárselas él mismo.

Se quedaron así por unos segundos más, confundidos, aliviados, con una extraña paz dentro de ellos, así que Zemo decidió proceder a cómo había sido su forma más efectiva de comunicación incontables veces, no preguntas, no palabras: acciones.

Se inclinó hacia adelante y decidió ser él quien lo besara esta vez, de forma sutil pero prolongada, dejando sentir cada movimiento como si tuvieran todo el tiempo del mundo, sus brazos se habían entrelazado por completo detrás del cuello de Barnes y este había encontrado la forma de entrometer sus manos por debajo de la lujosa bata de dormir del Barón.

Los fríos dedos de vibranium recorriendo su espalda le causaban escalofríos, que entre el calor del momento se convertían en jadeos que escapaban dentro de la boca de Bucky, haciéndolo perder un poco el control de serenidad, sintiendo la necesidad de escuchar más. Barnes se alejó por unos segundos para continuar recorriendo con besos y lamidas el cuello de Zemo, saboreando esas esencias excéntricas y distintivas de alguien tan estúpidamente rico y con clase como para mantener una higiene impecable a pesar de ser un fugitivo de la ley. Jaló solo un poco de su bata como para descubrir sus hombros y se detuvo a observarlo por un momento, detestaba admitirlo, pero siempre le gustó la forma en la que esas prendas sedosas enmarcaban perfectamente la figura de Zemo, tal vez ahora que “ya era libre” se lo confesaría alguna vez.

“Te gusta lo ve que ves Soldat?”

“net slov, dorogoy” *

Ambos sonrieron en aprobación, así que Bucky continuó con su recorrido por esa aterciopelada piel que conoció de memoria alguna vez, besó sus hombros y cada lunar que resaltaba sobre su pálida tez, luego siguió bajando por sus pectorales hasta rodear su ombligo con su lengua, todo él se sentía tan costoso, tan delicado y terso, tan bien.

Zemo se encontraba en una nube surreal dentro de su mente, sus ojos se cerraban de placer pero a la vez no quería perder de vista el escenario que soñó tantas veces los últimos años, no podía creer que esto fuera real, que tuviera otra oportunidad, no podía creer que lo mereciera. Las lágrimas comenzaron a salir nuevamente, trataba de empujar esa culpa a un lado pero todo era muy abrumador.

Bucky subió nuevamente y lo vio con esa nueva mirada de calidez, acarició su mejilla y comenzó a besar los caminos de lágrimas que se habían marcado en su rostro. Sentía extraño ver como los papeles se habían invertido, ver a Zemo tan vulnerable y arrepentido por él era lo que menos que esperaba, y a la vez, le provocaba una presión en el pecho, una necesidad por hacerle saber que todo iba estar bien de algún modo.

“Está bien” dijo Bucky juntando su frente con la de Zemo, “lo arreglaremos en el camino”.

Y esas simples palabra fueron suficiente para que ambos sintieran un poco de consuelo, el suficiente para que pudieran permitirse pensar que era posible sacar lo mejor de ambos y reconstruir algo juntos.

Notes:

*Traducción de ruso: “Sin palabras, querido”.

Gracias por leer, no tengo muy refrescada la memoria entre los pequeños detalles canon en TFATWS, pero espero haya encajado todo decentemente :)