Chapter Text
En vez de manejarse con un puesto de la empresa, fundar una propia o vivir de propiedades y dejarse de joder, Connor, siendo el hijo mayor, quería ser presidente.
Sus hermanos no estaban tan de acuerdo con eso.
―¿Para qué querés postularte como presidente? ―preguntó Roman―. Si total no vas a ganar.
―Eso no es cierto ―contestó Connor―. Hasta que no se cuente el último voto nada es incierto.
―El último voto puede romper un empate, pero eso que estás diciendo es una locura ―opinó Shiv.
―¿Por qué querés ser presidente? ―preguntó Kendall―. Es medio random lo que estás haciendo.
―No tendría que sorprenderle a ninguno de ustedes, si a mí siempre me interesó la política.
―¿Qué decís? ―rió Roman―. ¿Desde cuándo te interesa la política a vos?
―Desde siempre ―se defendió Connor―. ¿Acaso se olvidan que participe del Modelo de las Naciones Unidas?
―A los quince años jugaste al rol haciéndote pasar por embajador ¿Y ahora por eso querés ser presidente? ―se burló Roman―. Para lo único que te sirvió eso es para ganarnos en el tuttifrutti.
―Yo fui un increíble embajador imaginario de Burkina Faso.
―Deja de fumar por favor ―se burló Roman.
Pocos meses después los hermanos tuvieron que caer en cuenta que la candidatura de Connor iba en serio y que un pequeño grupo de personas lo apoyaba.
Los Roy al ser una familia importante en los negocios se codeaban con los políticos, Logan por muchos años fue casi la mano derecha de Franco Macri.
En estas elecciones cada hermano parecía apoyar a un diferente partido, Kendall con Horacio Larreta, Shiv apoyaba firmemente a Massa porque lo consideraba el mal menor, aunque en realidad no le estaba ayudando en nada con su campaña y después, por último estaba Roman, que decidió convertirse en una anomalía y sorprender a todos apoyando la campaña política de Javier Milei.
Aunque el político demostraba una tras otra vez que era un chiste mal contado, aún así logró conseguir un porcentaje bastante alto de apoyo popular, el problema es que no era suficiente como para competir contra los dos grandes partidos opositores.
Roman decidió buscar ayuda en su hermano mayor, un fin de semana que la familia había hecho una escapada a la isla privada del Tigre, iba a hacer la propuesta.
―Che Connor ¿Te puedo hablar de algo? ―preguntó Roman acercándose a las sillas donde este estaba sentado con Willa.
―Decime Romi.
―Preferiría a solas ―contestó mirando por el rabillo del ojo a Willa.
―Lo que me tengas que decir lo podes decir en frente de mi mujer ―dijo llevándose la mano de Willa a los labios para besarla. Ella le sonrió apretando los labios.
―Bueno, como quieras ―contestó Roman, se agachó para estar a la altura de la cara de su hermano―. Necesito que te bajes de las elecciones.
―¿Eh? ―preguntó confundido―. ¿Por qué haría eso?
―Porque necesito que la gente que te apoya vote por otro candidato.
―¿Por quién?
―Milei.
Connor soltó una carcajada pensando que su hermano lo estaba jodiendo, cuando vió que su expresión no cambió se dió cuenta que hablaba enserio.
―¿Vos seguís con eso de apoyar la campaña de Milei? ―preguntó burlándose―. No me digas que te lo estás cogiendo ―rió―. No me sorprendería―expresó en un susurro inteligible.
―No me lo estoy cogiendo, Javier no me considera parte de su familia todavía.
―Qué raro, cómo los dos son vacas malas.
―¿A qué te referís? ―preguntó molesto.
―No sé ―se encogió de hombros―. Son cosas que dicen tus ex novias por ahí ―levantó las manos en señal de inocencia.
―Bueno no importa, vas a bajarte de las elecciones ¿Sí o no?
―A ver si entiendo, durante todo el tiempo que empecé mi campaña vos fuiste uno de los que más se burló de mí y ahora al parecer mi porcentaje de votantes si es importante, porque ahora los querés ―se quejó, levantando el dedo índice como si lo estuviera retando como un padre reta a un nene.
―Porque nadie acá piensa que vayas a llegar a ser presidente de verdad Connor, no sos una persona seria.
―¿Y tu Javier sí lo es? ―preguntó molesto―. ¿Sabes a qué suena mi nombre? Connor, cóndor ―lo pronunció con énfasis para dar entender el parecido entre el ave y su nombre―. Un ave majestuosa que era mensajero de los dioses, eso voy a ser para el país, mensajero.
―Escuchame una cosa, Condorito ―dijo Kendall, metiéndose en la conversación―. No tenes que apoyar la boludez de Román, pero sabes que es imposible que ganes. Cómo máximo vas a llegar a 1%.
―Es un comienzo, todo político empieza bajo ―se defendió―. Anda a saber si Perón una vez tuvo un 1%.
―Me parece que no ―se burló Shiv.
―¿Entonces qué les molesta? ―preguntó, alzando las palmas de las manos―. Si es imposible que gane déjenme hacer la campaña igual.
―Hace lo que quieras, cuando hagas plop no nos llames ―contestó Kendall.
Se alejaron todos los hermanos, Connor se quedó sólo con Willa en ese sector de la isla.
―Willa ¿Vos qué pensas? ―preguntó tomándola de las manos.
―Bueno… ―tomó una pausa, apretó los labios―. Yo por las dudas ya estaba practicando cantar no llores por mí Argentina ―rió.
―Aunque no gane siempre vas a ser la primera dama en mi corazón ―se acercó a darle un pico―. Igual si pierdo me ahorro varios quilombos, no quiero tener que pelearme con los sindicatos, ni con el CGT, desde chico me dan miedo los Moyanos ―Willa inclinó la cabeza en confusión.
Lo que ella no sabía es que Connor se refería al psiquiátrico Moyano, pero cuando era chico y se llevaron a su mamá, Logan en vez de decirle la verdad le dijo que fueron los camioneros.
Connor siguió tomado de la mano de su esposa, en silencio, por un largo rato. Hasta que el atardecer no empezó a asomarse no habló.
―Willa ―habló en un tono muy bajo, que sólo ella podría escuchar.
―¿Sí? ―contestó ella tomando su mano.
―¿A vos te parece poco si sólo llego al 1%?
―No, porque ese 1% te lo ganaste con la confianza de la gente.
―No tan así, tuve que meter guita para llegar a ese porcentaje ―explicó un poco avergonzado. Willa no respondió esperando que siguiera hablando―. Creo que el porcentaje real era alrededor de 0,47%.
―¿Cuánta plata tuviste que poner?
―No importa eso, agradezcamos que no me tocó pagar los impuestos a la riqueza ―se rió―. Sé que con esa plata podría haberla usado para que pudieras dirigir Heathers, perdón.
―Ya no me importa Heathers ¿Viste las fotos promocionales? Se ve re groncho ―echó la mano hacía atrás para que se entendiera que le restaba importancia―. Puedo dirigir Hamilton cuando la traigan.
―Sí, es verdad ―sonrió―. Cambiando de tema ¿Te conté que ya me armaron la boleta? ¿La querés ver? ―sin dejarla contestar sacó su celular y le mostró una imagen―. Pedí que pusieran un cóndor mira.
―A ver ―Willa agarró el celular para ver la boleta, hizo una pausa larga, abriendo y cerrando la boca a punto de decir algo―. Amor…
―¿No te gusta? ―preguntó asustado.
―¡Sí me gusta! ―exclamó rápidamente―. Me encanta, pero creo que esto no es un cóndor.
―¿No es? ―acercó su rostro a la pantalla del teléfono para verificarlo.
―Creo que es un águila.
―La puta madre, yo ya las mandé a hacer ―se agarró la cabeza con ambas manos.
