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Sol de primavera

Summary:

Irie no es una persona expresiva, pero está tan enamorado de su esposa que sólo pensar en ella, le entibia el cuerpo, como el suave sol de primavera.

Notes:

Realmente AMO Itazura Na Kiss, es mi anime/manga/adaptación japonesa favorita del tipo shojo. Siento que, escribir de cómo Irie se siente respecto a Kotoko hace que se me entibie el corazón a mi.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Irie Naoki en retrospectiva, era muchas cosas. Catalogado como un joven brillante, frío e indiferente, siempre rodeado entre libros y apuntes, era un genio en todo lo que hacía, pero llevaba mucho tiempo pensando que si había algo que superara su inteligencia y logros académicos, era el amor que sentía por su esposa Kotoko.

 

Era de esas noches donde una suave brisa de verano recorría la habitación y Kotoko, quien dormitaba a su lado mientras él repasaba sus apuntes, roncaba con cierta suavidad. Realmente, Naoki no podía evitar sonreír al recordar cómo había comenzado su historia de amor con ella. Desde el momento que ingresó a su vida, todo su mundo cambió y no puede estar más agradecido de ella.

 

Al comienzo, Naoki consideraba tan torpe, ingenua y genuinamente tonta, encontraba que la vocecita dulce de Kotoko siempre estaba ahí para defender a sus amigos, para creer ciegamente en ellos y cómo siempre cometía un error tras otro, pero de alguna manera siempre lograba solucionarlo sola, o a veces con ayuda… con mucha ayuda.

 

Para él, Kotoko era su complemento perfecto contra la idea de muchas personas que opinaban lo contrario. Tomó un respiro, notando como un suave suspiro iba a salir de sus labios al ver la foto enmarcada del matrimonio de ambos que descansaba sobre su escritorio. 

 

Jamás se lo diría explícitamente a Kotoko, porque estaba seguro de que su esposa entendía sus sentimientos, pero sus ojos se iluminaban cuando recordaba el día que unió su vida a la de Kotoko, cuando por fin comenzó a vivir la vida que él quería, de la forma que él quería y con ella a su lado. 

 

Aunque nadie supiera lo que realmente sentía, porque no encontraba necesario verbalizar sus sentimientos, por eso apreciaba cada segundo que pasaba al lado de Kotoko, aun si estos eran malos momentos, aun si eran sus berrinches. 

 

Sencillamente, él la amaba. 

 

Hmmm … Irie- kun —susurró adormilada Kotoko, sonriendo entre sueños.

 

 No pudo evitar esbozar una sonrisa, mientras dejaba el libro encima de su velador, para girarse y acariciar su mejilla con suavidad. No podía evitar evocar aquellos momentos que ha vivido con su esposa y no puede evitar agradecer la bonita presencia que es Kotoko en su vida, aun cuando él sabía que Kotoko siempre estaría consciente de sus sentimientos, intentaba buscar alguna manera de que ella supiera cuánto la amaba, cada día, cada hora, cada minuto. 

 

Su conexión con ella era muy profunda, al punto que era incapaz de imaginar su vida sin su presencia, se había vuelto el sol que iluminaba su mundo y le daba sentido a cada paso que daba, uno más cerca que el otro. Era como un tibio sol de primavera, pero también, abrumadora como el sol de verano. 

 

Con lentitud se acercó al dormido rostro de su esposa, y depositó un suave beso en sus labios. Consciente de que su esposa siempre anhelaba un beso de su parte, se prometió a sí mismo que Kotoko no tuviera que pedirlos más, siempre le daría uno o dos al día, en la privacidad de su hogar. 

 

—¿Irie- kun ? —preguntó, adormilada mientras se incorporaba con suavidad para mirar bien a su esposo. — ¿Qué pasa? ¿Estás bien? — se frotó los ojos mientras se acercaba con suavidad hacia él. 

 

—Lo siento Kotoko, no quería despertarte. 

 

—No, no… no pasa nada Irie- kun … 

 

—Venga, vamos a dormir. Pero antes de eso… —con suavidad se acercó a ella, acunando su rostro con la palma de su mano y depositó un suave beso en sus labios. Sintió con algo de gracia como ella se tensaba de inmediato, pero correspondía en cosa de segundos. 

 

—Oh, estoy soñando. Ya lo sabía, estoy soñando. —respondió ella cuando se separaron, logrando que Naoki soltará una risa burlona. 

 

—¿Tan mal esposo soy que no puedes creer que te despierto para besarte? 

 

—¡ N -no es eso! ¿Entonces… estoy en la realidad? —preguntó, pellizcando su piel, mirándolo con sus ojitos brillantes, llenos de emoción contenida.

 

En respuesta a eso, atrajo a su esposa más cerca a él y la besó con suavidad otra vez. Su Kotoko era la persona más maravillosa de la tierra y no podía no saberlo. Ella pasó sus brazos por el cuello de él, atrayéndolo hacia su cuerpo para profundizar el beso.

 

Cuando se separaron, Irie la abrazó, pero sin saber por qué lo llevó a eso, sus labios descansaron en la suavidad del cuello de su esposa, la cual dio un leve brinco y soltó un suave jadeo al sentir el tacto de los labios de él. 

 

—Irie- kun … Yo no… yo… si tú empiezas con eso… 

 

El “No podré detenerme” sonó en su mente, mientras imaginaba a Kotoko pidiéndole con los ojos brillantes de excitación y deseo, que continuara dándole más y más, mientras se retorcía entre las sábanas, sintiendo la calidez del cuerpo de Naoki y cómo la tocaba de formas que ella jamás se habría imaginado. 

 

—Continuaré, Kotoko… solo si haces algo por mí. Esos ojos brillantes, llenos de deseo evolucionaron a unos determinados, pendientes de su próxima petición. Kotoko siempre diría que sí, y él lo sabía. 

 

—¿ Q -Qué es? 

 

—Llámame Naoki. Parecía ser una simple petición, pero realmente no lo era. Su rostro se encendió de la vergüenza mientras intentaba decir su nombre. Tartamudeó buscando sin éxito decir el nombre de su esposo. 

 

—N-N… N -Naoki- kun , por favor. —musitó con un hilo de voz. 

 

Para él, fue la clara voz del cielo, susurrando en su oído algo que le electrificó todo el cuerpo. Volvió a atraparla en un beso, pero esta vez era mucho más intenso y agresivo.

 

Kotoko era una presencia hermosa en este mundo, algo que debía ser compartido.

 

 Pero él era un hombre codicioso y la tendría solo para él.