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No eres él

Summary:

Shuri es convocada por el Dr. Strange a una reunión como nueva Black Panther oficial, ¿El objetivo? Preparar a varios héroes de una amenaza multiversal e inminente llamada Kang.

Si bien esa sería su primera misión en un equipo de superhéroes, ese no será el mayor estrés que sienta cuando conozca a su equipo. No porque todos tengan algo en común que a ella le incomoda, sino que quien sugirió formar el equipo, es alguien a quien su corazón aún llama enemigo.

O ¿No era él?

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

Cuando M'Baku le anuncio a Shuri que el Dr. Stephen Strange, el antiguo Hechicero Supremo se había comunicado para ponerse en contacto con ella, no supo cómo sentirse.

Aún estaba en Haití, disfrutando con lo que quedaba de su diminuta familia, cerrando círculos y sanando heridas internas que sabía que en otro lugar tardarían más en cicatrizar. Era un proceso lento, a veces doloroso, pero siempre intentaba tener el optimismo que su hermano irradiaba cuando estaba con ella.

A pesar de que disfrutaba estar con su hermana y su sobrino. Cuando M´Baku le anunció aquello, su nuevo manto como Pantera Negra prendió un fuego dentro de ella. Por supuesto que quería ayudar, ese era el mundo por el que su hermano tanto había luchado para integrar y ahora su familia era parte de él, sin embargo, en todo ese tiempo no había entrenado como una protectorar, ella era científica, a pesar de saber de lo básico, nunca tuvo un entrenamiento tan intenso como su hermano o las Dora Milaje.

Los ánimos de Toussaint fueron quien la motivaron a aceptar dicha invitación. Él, a pesar de su edad era muy maduro, y ella se permitía contarle varias cosas superheroícas si él prometía guardar el secreto. Cuando le contó que había sido reclutada para un nuevo grupo que iba a enfrentar a una amenaza que podía cruzar mundos -según lo poco que dijo el Dr. Strange- él la relacionó inmediatamente como una Vengadora, y se emocionó mucho por la noticia, no sólo su padre, sino su tía era una heroína que todo el mundo iba a admirar.

Ella se contagió de su emoción, y a pesar de ser consciente que si iba a usar en traje no se quitaría la máscara para que no la reconocieran, no tuvo el corazón para desilusionar al pequeño, así que sólo le dijo que aceptaría ir y daría su máximo empeño para que él estuviese orgulloso.

Posiblemente sería la más joven e inexperta del grupo, pero no dejaría que eso la intimidara, ella podía con eso.


Stephen Strange sabía muchas cosas, cosas agradables, y cosas que prefería olvidar. No diría que el viajar por los multiversos lo cambió, él era el mismo, pero después de varias travesías, se hizo más empático, y comenzaba a valorar pequeñas cosas que antes ignoraba. El amanecer con un solo sol, el agua inolora, los semáforos donde verde significa adelante y rojo deténganse, eran cosas que ahora tenían mucho más valor, porque eran cosas que sólo existían en su universo de esa forma tan armónica.

Y por el amor que le tenía a su mundo, es que iba a luchar por él. El viaje por el multiverso le mostró el lado oculto de éste, y entre toda esa oscuridad se encontraba Kang el Conquistador. Sobre su cadáver permitiría que tocase cualquier parte de la tierra, y para eso necesitaba personas que no fuesen tan susceptibles a los cambios y tentaciones del multiverso.

A pesar de ser pocas las personas que podían evitar ciertos destinos, en su último viaje descubrió que había Entes tan poderosos que eran únicos, o que su conciencia era tan fuerte que, a pesar de tener orígenes distintos, sus acciones -Ya sean buenas o malas- volvían a repetirse y volvían a afectar a las personas a su alrededor.

Conoció varios Entes así, pero una raza que identificó había en su tierra y de hecho había convivido con ellos, eran los Dioses. Ellos al ser energía, conservaban la mayor parte de su personalidad y su destino. Había sus excepciones como Loki y sus variantes, pero ese era error de la AVT. Además, convivir con Dioses a veces no era tan sencillo como parecía, por lo que, a pesar de serle útiles, los dejó a un lado por el momento.

No necesitaba a los Dioses cuando en su mundo había algo similar pero mucho más seguro, los Avatar de Dioses.

A pesar de no ser tan reconocidos su universo -Al menos, de lo que él tenía registro-, por aprendizaje empírico descubrió a los Avatar; humanos con la habilidad de comunicarse con los Dioses, atrayendo su energía hacia ellos de forma continua, permitiéndoles que tomen el control de su cuerpo. Su objetivo era reunir a todos los Avatar posibles para que crearan una resistencia, ellos, al tener su comunicación directa con su Dios correspondiente, técnicamente eran más fuerte que 10 Kangs comunes en cuestión de energía, pero si tenían el entrenamiento adecuado, estaba seguro de que ellos podrían detener a un ejército por sí solos.

Este nuevo grupo era su esperanza mayor en caso de cualquier ataque. Fue una suerte que el único del que tuvo registro conociese a los demás, ya que todos eran Avatar de Dioses Egipcios, y ahora ya se había contactado con 7 de los 8 que tenía localizados.

Sabiendo sus probabilidades, estaba seguro de que había más Avatar de otras mitologías, había conocido unos cuantos en el multiverso. Pero prefería empezar con los egipcios y después les pediría que ellos mismos expandieran la búsqueda, al final de cuentas, ya se había retrasado debido a lo que le dijo Khonshu a través de Marc Spector después de ver a sus "hermanos" unidos:

—El Avatar de Ammit está desaparecido, nadie sabe nada de él. —Reveló cuando vio en una pantalla la confirmación de asistencia por parte de los 7 Dioses principales: Taweret, Horus, Isis, Osiris, Tefnut, Hatho y él mismo. —Es irónico, hace tiempo nadie quiso ayudarme, pero ahora que el mundo corre peligro, y por ende sus adoradores, ahora sí quieren ayudar. —Dijo con sarcasmo y reproche.

Stephen sólo se limitó a asentir, siete Avatar de su mundo eran un gran número para comenzar la resistencia, siendo que él trajo uno más de otro universo para que los entrenara, dando en total ocho miembros del equipo.

—Creo que todos se unirían por algo así. Todos vivimos en la tierra, por ende, tenemos un enemigo en común. Ya sabes, el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

La conversación tal vez hubiese terminado ahí, de no ser porque Taweret, que también se encontraba con ellos, interrumpió inocentemente cuando vio la pantalla.

—¿Ya somos todos? ¿No va a venir tu hermana? —Le preguntó a Khonshu, y el rostro de Marc se contrajo.

—Media hermana —Corrigió en voz baja. Stephen sabía del carácter de Khonshu, pero también sabía que Layla, la Avatar de Taweret, era la esposa de Marc, así que seguramente se contenía por respeto —Y no, no va a venir, ella no tiene Avatar.

—Pero si tiene un ¿Cómo le diría? ¿Campeón? Ella da su bendición por medio de la Hierba en Forma de Corazón, pero sigue siendo un lazo con ella ¿No? ¿Eso no convierte a su peleador en un Avatar también?

El Dr. Strange no perdió ningún detalle en la conversación ¿Hierba en Forma de Corazón? ¿Acaso se referían a Pantera Negra?

Stephen suspiró mientras analizaba sus opciones, conseguir más Avatar sería una tarea difícil, pero también derrotar a Kang lo sería, así que, pensándolo fríamente, convenía más atrasar la reunión unos días si con eso podía encontrar a ese semi-avatar que los Dioses mencionaban. Debía de comunicarse de inmediato con Wakanda, porque por lo que sabía, T'Challa había muerto, y no había dejado sucesor.


La nave que recogió a Shuri tenía una gran sorpresa dentro: Okoye y Aneka como sus guardaespaldas.

Puede que, en sí, Wakanda le trajera recuerdos dolorosos, pero las personas de ahí no, y Shuri al ver a sus Ángeles de Medianoche fue inmediatamente con ellas para abrazarlas. No sabía cuánto las había extrañado hasta que estuvo cara a cara con ellas, por un momento había olvidado que ellas también eran sus hermanas.

Se pusieron al día rápidamente, ella omitiendo los datos de Toussaint, ellas, quejándose de las remodelaciones y cambio de estilo en la nueva Sala del Rey. M'Baku tenía madera para ser Rey, pero en cuestión de diseño de interiores, dejaba mucho que desear, y lo peor es que nadie podía contradecirlo porque empezaba a aullar o a hacer ese sonidito molesto que siempre repetía.

Platicaron un rato más, el lugar de la reunión sería en El Cairo y aún faltaba tiempo para llegar, pero en eso Shuri les contó su miedo respecto a su poco entrenamiento, por lo que dejaron de chismorrear para ponerse de pie y entrenar. Okoye y Aneka se asegurarían de que su princesa no llegase tan indefensa a dicha reunión misteriosa.

El tiempo se fue volando mientras entrenaban, y cuando quisieron descansar, ya estaban entrando al espacio aéreo egipcio. Shuri sintió un hormigueo que empezaba en su estómago y se expandía por todo su cuerpo para terminar en sus extremidades, estaba lista.

Y debido a que el Dr. Strange no había dicho nada sobre acudir sola y simplemente pidió discreción, Okoye y Aneka se posicionaron cada una a lado de ella 5 pasos atrás, recordándole que no estaba sola, y dándole una sensación de apoyo y resguardo. Ella dejó expandir su traje y entonces abrió la puerta de la su nave.


A pesar de que se había fijado una hora para la reunión, todos los Avatar llegaron mucho antes a aquel Sanctum Sanctorum que Wong le había conseguido. ¿La razón? Deseaban hablar en privado sobre realmente las consecuencias de la conquista de Kang si es que llegaba a la tierra. Y querían dar sus sugerencias sobre cómo podrían buscar una mayor ventaja.

Sin darse cuenta, Stephen ya tenía a todos reunidos en una sala con excepción de Pantera Negra, y agradecía que aún no llegase, porque muy apenas podía controlar a los 5 individuos que no le habían escuchado y ahora se habían unido para exigir que, si luchaban contra un ser multiversal, debían de pedir ayuda a sus contrapartes, ya que así las cosas serían más "justas".

A él comenzaba a dolerle la cabeza, justo porque no quería meterse en líos multiversales ni involucrar a más personas era que los había reunido, pero como presentó a su invitado, al parecer los Dioses se sintieron ofendidos al ver como él si podía traer viajeros de otros mundos y ellos no. No estaban entendiendo que ese invitado se iría apena terminase de entrenarlos, para evitar consecuencias peores que la invasión de Kang.

—Deben de entender, traer viajeros de otros universos debe de ser nuestra última opción. —Repitió.

En ese momento la sala se había dividido en dos, entre los que apoyaban solicitar ayuda de los demás universos -Horus, Isis, Osiris, Tefnut, Hatho- y los otros que no. Pero había una diferencia a favor de pedir ayuda de 5 a 4, si llegaba Pantera Negra y apoyaba a los demás, la balanza no estaría a su favor, y posiblemente ese grupo se desintegraría incluso antes de haberse formado.

—No sabemos las historias de los demás, puede que igual si derrotáramos a Kang, llamaríamos la atención y seríamos nuevamente atacados por otras fuerzas totalmente desconocidas, no debemos de exponernos más de lo necesario. Además, está la posibilidad de ver cosas que no queramos, o que deseemos con fervor, y eso nos desestabilizaría de sobre manera, incluso podría haber traiciones internas.

Los Dioses no estaban de acuerdo, y Stephen realmente esperaba que la consciencia de los Avatar escuchase toda su conversación, tenía la esperanza de que ellos hiciesen entender a sus controladores. Porque si no, veía muy difícil que cedieran ante su solicitud.

Steven (Porque justo ese día por alguna razón él y Marc habían cambiado. -Un ligero problema de las personas con personalidad múltiple-), Layla y su invitado le dedicaron una mirada condescendiente cuando Osiris volvió a repetir que sería mucho mejor contar con varios de él para que la lucha fuese una victoria segura.

El ambiente volvió a acalorarse y sólo fue detenido porque Wong interrumpió la sala para anunciar a la última integrante del grupo:

—Pantera Negra está aquí. —Presentó mientras entraba la nueva Campeona de Bast.

La hermana de T´Challa era de complexión menuda y no tan alta, pero llegó con bastante presencia mientras estaba acompañada de dos guardaespaldas de armadura azul. Inmediatamente dio la sensación de ser alguien de la realeza, y manteniendo su porte elegante, retrajo la máscara que le cubría el rostro para presentarse.

—Mi nombre es Shuri Udaku, hija del rey T'Chaka y la reina Ramonda miembro de la tribu durada. Soy la nueva Pantera Negra, y me pongo a su servicio. — Saludó firme, y más de uno se sorprendió al ver un saludo tan solemne proviniendo de su rostro juvenil.

Stephen estaba más cerca de ella que cualquier otro, y quien estaba más alejado era su invitado, que se movió un poco para verla más de cerca. Cuando la princesa Shuri notó el movimiento y se fijó en él, ella y sus guardaespaldas se colocaron en posición de defensa, y aunque ella no activó su máscara, si sacó las garras de su traje.

Tanto él como los demás Avatar miraron sorprendidos la escena.

—¿Qué hace él aquí? —Preguntó una de las guardaespaldas con voz demandante y lanza en posición de ataque. La princesa no decía nada, veía atentamente a su invitado cual pantera a punto de atacar. Mientras, Stephen veía como su cuerpo bajo su traje se tensaba, y en sus ojos se colocaba una sombra de precaución y alarma.

—Soy invitado del Dr. Strange. —Contestó el nombrado. Él, a pesar de ver como las lanzas estaban apuntándole, tenía una sonrisa ligera y casi se podía decir que amable.

—Namor nunca se juntaría con alguien de la superficie —Alegó la otra guardaespaldas mientras estiraba más su lanza.

El que haya dicho su nombre correctamente, a pesar de ser alguien de otro universo, hizo que Stephen sintiera un escalofrío por la espalda. Se generó un pequeño silencio hasta que Steven dijo lo que todos estaban pensando:

—¿Se conocen?

Namor siguió acercándose a la princesa a pesar de las negativas de sus guardaespaldas. Todos podían notar el estrés y la incertidumbre que la agobiaba, pero él parecía ignorarlo.

"¿Hay un Namor es esta dimensión?" Fue lo que se preguntó Stephen. Pero entonces Namor y Shuri estuvieron frente a frente, y él habló:

—La conozco, sí —Comenzó él. Y entonces ella se enderezó para hablar también, lo que ocasionó que ambos dijeran su oración al mismo tiempo:

—Ella es mi esposa.

—Él es el asesino de mi madre.

Dr. Strange sabía muy bien que el involucrar personas de diferentes universos podría llegar a ser muy peligroso, confuso, e incluso incómodo, ésta era la prueba perfecta de ello. Apenas Namor había terminado de pronunciar aquello, una guardaespaldas de Black Panther la jaló hacia atrás, y colocó rápidamente su lanza en su cuello.

—Mientes.

Nadie decía nada, pero los rostros de Namor y Shuri reflejaban que estaban confundidos, incluso asustados. No era sorpresa para nadie que cada uno se preguntara internamente que había hecho su "otro yo" para terminar con un resultado tan diferente en otro mundo.

A Stephen le hubiese gustado indagar como fue que el Namor de su mundo asesinó a la reina Ramonda. Pero, en fin, esperaba que con el silencio que reinaba en la sala, los asistentes entendieran la necesidad de no involucrarse con el multiverso, al fin y al cabo, esa era el objetivo principal por la que hizo esa reunión en primer lugar. Luego vería como mitigar las impresiones de aquel par.

—No lo hace, él es mi invitado de otro universo. —Intervino —Él no es el Namor que tu conoces.